El Charles Chaplin de Cuba y la dignidad del hombre

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Un hombre con un bigote entintado, que viste traje negro de largas costuras y una corbata enlazada al descuido y que, bastón en mano, siempre regala una sonrisa es un personaje singular que por años años ha caracterizado las Romerías de Mayo.
Su caminar de pasos abiertos y su sombrero lo distinguen como El Chaplin de Cuba, incluso a tal extremo que Eduardo Almirante Caula prácticamente ha “perdido” su nombre, pues el personaje de Charlot es más que una simple interpretación: lo asume como un estilo de vida en toda su dimensión, desde la sátira, lo absurdo hasta la dignidad y compromiso ético con el arte.
Y es así que a Eddy, como cariñosamente le llaman algunos, se le sale por los poros su amor por la pantomima y su vocación de mago cuando encarna a ese genio del cine y deambula “de aquí para allá”.
Quienes creen que el tiempo no significa nada, sépase que lleva más de 30 años “metido” en el personaje y para él no es asombro pasarse unas 20 horas diarias trabajando, caminando por toda La Habana o simplemente de un extremo a otro del país para provocar felicidad.
Tal vez algunos lo tilden de loco o ingenuo, y entre ese ir y venir por toda la Isla, Eddy confesó a la ACN que es difícil encontrar a algunas personas que no se hayan reído con un gesto suyo, porque aquellos de cara compungidas terminan “enseñando los dientes y no hay nada más aliciente para mí que haber logrado una sonrisa”, afirmó.
Al difunto Luis Manuel Menéndez, director del curso de Payasadas del Circo Nacional de Cuba, se le ocurrió la idea de Chaplin, porque según él, yo llevaba el personaje dentro y sólo necesitaba un empujón, declaró Almirante durante las Romerías de Mayo, que acontece por estos días en Holguín y que lo incluye como figura principal en su póster de presentación.
Varios actores han llevado a escena al personaje de Chaplin, pero cada quien lo hace de manera peculiar porque Charlot sigue siendo un ícono de la historia del arte y quien intenta parecerse no lo logra por mucho que se esfuerce; no por gusto es el genial cómico de todos los tiempos, señaló.
Sin embargo, lo que ha hecho a Eddy un Chaplin cubano es su manera de hacer el proceso de actuación y habría que ver dónde se separan la vida real y la ficticia, porque como afirmó, “el personaje tiene una gran significación social, representa la dignidad del hombre con o sin dinero, pero, sobre todo, sin dinero; y esa es la connotación que tiene Charlot para mí.”
Si se le tiene amor al trabajo es difícil separar a Eddy y al actor, y es que el personaje de Charles Chaplin critica con vistas a la reflexión profunda, y somos actores de Cuba y socialistas; por tanto, creemos, y luchamos, para que no exista explotación del hombre por el hombre y ni bloqueo, apuntó.
Para asumir a Chaplin se debe ser un guerrerista natural contra lo mal hecho, hay que ser un eterno joven rebelde como los que protagonizan las Romerías… y conservar siempre los ideales puros de la esencia humana, señaló Almirante, quien actualmente se desempeña en el proyecto Laboratorio Teatral Tabarín, de La Habana.
Eduardo puntualizó que desde niño comenzó a hacer teatro, cine y televisión y como su pasión por las artes escénicas era tan fuerte, dejó la universidad para hacerse actor y se mantuvo ocho años trabajando en el Instituto Cubano de Radio y Televisión mientras estudiaba en la escuela de circo.
Múltiples son sus méritos y lo cierto es que no hay un evento cultural al que no lo inviten, porque “cuando guardo el personaje, me dicen que lo saque de nuevo”, refirió.
Este hombre que transpira amor, magia, sencillez y humildad, aseveró que “él se sacrifica para que otras personas sonrían, porque como dijera Chaplin Sonríe que la vida es corta, la sonrisa solo dura un instante y perdura para toda la vida, es la señal eterna de la amistad profunda, no hay quien no la merezca ni quien no la reciba con agrado”.