David Blanco y su Vida Libre

Publicado el Categorías Entrevistas, Holguín, Música, Noticias, Personalidades, Verano 2017
David Blanco en concierto presentando el disco Vida Libre (foto Lázaro Wilson)

Noche de viernes, 9:00 pm. David Blanco presentó en Holguín su última producción discográfica, Vida Libre, a teatro lleno y con un excelente sistema de audio y luces que hizo del espectáculo uno de los mejores del año. Por varios días colgó en los corredores del Teatro “Eddy Suñol” una amplia gigantografía promocionando el concierto del joven productor, arreglista y multi–instrumentista, conocido por temas como “Mueve la pachanga”, “Cuando me dijiste adiós”, “Miénteme” y “El despechao”. El público holguinero, entusiasta y conocedor como pocos, fue fiel a la cita musical pues, como dijo David durante el concierto, “aquí me siento en familia, como en la sala de mi casa”.
Luego de más de quince años –cifra nada desdeñable en la carrera de un joven intérprete y compositor– logrando que el público siga al pie de la letra sus canciones, y obteniendo, además, importantes premios en la escena nacional e internacional, David Blanco nos entregó esa noche varias canciones de Vida Libre (Bis Music, 2016) y otros temas característicos de su repertorio.
Tengo para dar (2003) fue su primera entrega, entre esta y el disco que actualmente promociona, se ubican otros cinco fonogramas realizados por el versátil músico. En todos ellos sobresalen, como hilo conductor y constante tributo a la música que influyó en su obra, las esencias de una profunda cubanía: “Esta es una canción que canto para que la canten también los nietos de los que estamos hoy aquí”, dijo antes de interpretar “Yo soy el punto cubano”, canción compuesta por Celina González y Reutilio Domínguez en 1953 y que interpretara, por primera vez, durante las Romerías de Mayo en 2016, en un homenaje realizado a la propia Celina, Juan Fornell, Eliades Ochoa y Faustino Oramas, El Guayabero.
David Blanco es un músico completo, su obra y este concierto es muestra de ello. Como creador ha sabido apropiarse sabiamente de diversas influencias sonoras e incorporarlas versátilmente a su discurso: “Este disco tiene mucho de la sonoridad pop rock de los 80, pero mi mayor reto es que se sienta, sobre todo, cubano”, nos dijo durante el concierto. Y antes me había dicho: “Cuando un músico crea, emerge todo lo que ha escuchado”.
Hace poco, en una de sus anteriores visitas a Holguín, conversamos con David Blanco con el objetivo de realizar un abordaje por su amplia carrera artística.
¿Cuánto influyó iniciar tu carrera musical en una agrupación reconocida como Moncada?
Moncada fue una experiencia muy agradable. Salí del Conservatorio de Música “Amadeo Roldán” con solo 17 años y comencé a trabajar con esta agrupación. Ellos necesitaban un músico que tocara varios instrumentos, hiciera arreglos… y yo clasifiqué. Guardo de Moncada, además, la experiencia de cómo dirigir un grupo, porque Jorge Gómez es un gran director. También viajé a varios países, pues es importante conocer otras culturas… Un año antes de entrar en Moncada estuve en el grupo de Gerardo Alfonso, donde también aprendí mucho. Gerardo es un gran compositor y tiene canciones de todos los estilos.
A partir del 2001 creas tu propio grupo…
A partir de ahí le pica a uno ese bichito de crear un grupo… Hay un poquito de la buena locura de los jóvenes en esto, sin ese toque de locura quizá no lo hubiera hecho. Si hubiera sido, quizá, un poco más sensato y hubiese pensado que Moncada es un grupo sólido, una institución en la que estoy seguro de alguna forma, no hubiera dejado todo eso atrás para aventurarme con mis amigos más cercanos de cuando era pequeño, sin un soporte económico. Hicimos una carrera solamente con canciones, instrumentos teníamos muy pocos, unos pedazos de batería… Pasamos mucho trabajo, llegábamos a los lugares y era muy difícil conseguir trabajo, cuando no te conocen no puedes hacerlo. Sin ese toque de locura, y si lo hubiera pensado mucho, no lo hubiera hecho. Pero qué bueno que lo hicimos…
De alguna forma eso somos nosotros. No es que hemos cambiado los estilos, no es nada que uno se proponga. El músico va madurando como lo hace también el ser humano, ese mismo pensamiento lo llevas a tu vida profesional. Me parece que eso se llama oficio.

“Mi mayor reto es que Vida Libre se sienta sobre todo cubano”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y crecimiento también…
Claro, hemos crecido desde el tema “Mueve la Pachanga” de nuestro primer disco. Esa canción fue el tema más bailable del disco Tengo para dar. Yo estaba loco por hacer un disco y de repente me dan la oportunidad de grabarlo: grabas un tema y sigues grabando y grabando… “Mueve la Pachanga” era el tema diferente de ese disco, incluso quien quiso hacer el video clip con esa canción fue la disquera, y funcionó mucho… Pero no solamente somos ese estilo. La gente me ha dicho si he cambiado de estilo, pero no, hay que escuchar nuestros discos y analizarlos bien para poder tener un diálogo…
¿David, cuáles son tus principales influencias musicales?
Yo tengo influencias de Matamoros, de los Rolling Stone… Tuve la suerte de estudiar en un conservatorio cubano, que tienen un peso, son herederos de la exigente escuela soviética. Los conservatorios cubanos enseñan música muy bien, eso te hace amar la música de concierto, el jazz, por ejemplo. Me gusta mucho el blues tradicional. El jazz que se ha hecho en Cuba siempre ha tenido para mí una admiración tremenda. Incluso las cosas antiguas, poca gente habla de Mario Bauzá, de Chano Pozo… Tuve mi trío de jazz en la escuela, de hecho yo nunca pensé que fuera cantante, te lo digo sinceramente. Yo quería tener un grupo que hiciera mis canciones; yo podía hacer los arreglos, ser el director, pero que tuviera uno o dos cantantes. Pero, por cosas que da vida que da vueltas, terminé cantando yo.
Mis influencias tienen que ver con todo. Vengo de una familia de músicos por parte de mi mamá: mi bisabuelo era maestro de capilla; mi abuelo fue fundador de la Sinfónica y Filarmónica; mi madre es profesora de música y musicóloga; mi abuela, profesora de coros… Cuando pequeño, en la casa de mis abuelos siempre había un contrabajo o un chelo, siempre estaban ensayando; y yo empecé estudiando violín… Pero por su parte, mi padre me ponía mucha música popular: Elvis Presley, Rubén Blades, Irakere, Van Van, Beny Moré, Matamoros, incluso música llanera venezolana… Por eso le insisto tanto a los jóvenes que no se queden solamente escuchando un solo estilo o ritmo musical, eso hace que tus neuronas no se desarrollen. Me parece que soy el resultado de todo eso. Cuando un músico crea, emerge todo lo que ha escuchado.
¿Cómo te las arreglas para ser compositor, director, arreglista, cantante, productor, multi–instrumentista…?
Mira, a veces ni me doy cuenta. Quizá por eso es que paso dos o tres años sin un disco, porque lo hago todo yo mismo… Pero es parte de lo que me gusta hacer; antes de cantar yo hacía canciones y arreglos para otras gentes, producía discos… Desde joven me encantó producir y el mundo de los estudios, y me estoy preparando desde joven, o desde más joven, para eso… También tengo personas que me apoyan muchísimo, como Luis Durán, mi sonidista, y mi hermano Ernesto. Nos sentamos y hacemos temas juntos, hace poco hicimos la música de la telenovela La sal del Paraíso. Soy un músico que también hago cosas que no son muy conocidas: música para cine, música instrumental, cosas que he hecho para documentales y además, la producción.
También has trabajado en varias campañas educativas…
Creo que los músicos tenemos una responsabilidad grande. Cuando te conviertes en ídolo de jóvenes y multitudes, eso es una gran responsabilidad, porque estás de alguna forma educando o sembrando una semillita en la cabeza de alguien que intenta vestirse como tú, seguir tu estilo…
Hoy los jóvenes les hacen más caso a sus artistas favoritos que a sus padres y maestros. Yo fui un fanático en mi época de Guns N´ Roses, Carlos Varela… Hoy en día tuve la suerte de conocer a muchos músicos de Guns N´ Roses y ser gran amigo de Carlitos Varela… Eso ha sido porque también me fijé en artistas que daban un mensaje, por eso la importancia de este tipo de campañas. Hemos estado en campañas de información y educación hacia los adolescentes sobre el VIH–Sida con la canción “Miénteme”, en 2005… Y hace tres años estamos con la Organización de las Naciones Unidas en una campaña por la no violencia hacia las mujeres, con el proyecto Únete… Son campañas en las que das un mensaje con un micrófono en la mano. Cuando tienes miles de personas delante de ti, un micrófono se convierte en un arma muy potente que debe usarse en bien para la gente.
Me decías que desde muy joven comenzase a viajar con Moncada. ¿Cuál es la reacción del público extranjero hacia tu música?
Cuba es querida. Nosotros tuvimos mucho éxito en España y Argentina. En España sacamos dos discos con la Warner Music y en Argentina sacamos La Evolución son Sony Music. Hicimos dos giras por Argentina, varias giras por España durante cuatro años… Siempre hay una aceptación. Ojalá que los músicos cubanos, cada vez que salgamos fuera de Cuba lo hagamos por respeto hacia la música y calidad.
¿Qué representa Vida Libre en tu evolución musical?
Vida Libre es un disco que me encanta. La Evolución es del 2009 y ha sido un disco con mucha vida. Esa fue mi evolución en ese momento. Yo venía de España de haber cumplido unos contratos, siempre he vivido aquí en Cuba, nunca fuera… Cuando llegué lo hice en mi casa, en mi pequeño estudio, lo produje yo solo, y tuvo un alcance tremendo después. Luego nos dedicamos a grabar conciertos en vivo, en 2013 sale el disco Amigos, una producción diferente a todos los demás, porque hay muchos invitados: Eliades Ochoa, Paulo FG, Buena Fe, Diana Fuentes, David Torrens… Vida Libre tiene un sonido, una tímbrica electrónica que hoy se está usando mucho, un poco también rozando las décadas de los ochenta y los noventa, un sonido que se está usando muchísimo ahora en el plano internacional… Siempre estamos en función de los jóvenes. Pero insisto, mi reto fundamental siempre es que se sienta lo cubano, que haya cubanía… Es un homenaje, de alguna forma, a los ritmos tradicionales cubanos, con un lenguaje actual, un lenguaje de crónica. Por ejemplo, el tema “Como el avestruz” utiliza un lenguaje que crítica los sentimientos negativos que existen desgraciadamente en la humanidad, como el egoísmo, la hipocresía.