La fuerza está en la cultura

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Santiago de Cuba, 11 de julio. El Caribe más allá de lo geográfico, visibilizado en su hondura cultural, fue la impronta que en 1980 marcó en Santiago de Cuba el surgimiento de un Festival que ha sido defendido contra viento y marea durante 37 años ininterrumpidos.

Tal esencia se mantiene viva aun cuando algunos de sus artífices, en especial Joel James, ya no están en este mundo nuestro. Aquellos que quedaron para seguir dándole savia, entre ellos la santiaguera Fátima de la Caridad Patterson Patterson, no pierden el rumbo.

“Fui impulsada por aquel grupo de amigos, Joel, Raúl Pomares, otros más, a ver la cultura de una forma diferente y penetré junto con ellos en toda la diversidad que hay en la propia ciudad de Santiago de Cuba.

“Eso tiene que ver con la música, con la religiosidad popular, con la herencia africana, con la oralidad… entramos en las casa templos, en las congas. Era un legado que yo desconocía completamente, incluso me inicio como dramaturga, escribiendo sobre Gladys Linares, Mafifa, campanera de la conga de Los Hoyos.

“La intención de Joel fue partir de Santiago, de Cuba, y abrirnos al Caribe, no geográficamente sino culturalmente hablando, así nacieron, primero el Festival, luego la Casa.

“No resultó nada fácil, pero se logró. Era mostrar toda la riqueza y pluralidad de esa cultura, sacarla de la oscuridad en la que estaba sumida, buscar una comprensión mayor de lo que ella significaba y aportaba.

“Había muchos prejuicios, por ejemplo con la religiosidad popular, desconociendo que es una herencia de este y otros pueblos, el Festival puso eso en el centro y ayudó a clarificarlo, hizo entender a decisores, demostró que no era nada para satanizar, que precisaba incluso investigarse, en ello se hizo fuerte la Casa del Caribe, y hoy tenemos algo que beneficia a los pueblos.

Con un camino ya expedito, y cercano a la madurez de 40 años, ¿qué le queda por delante al Festival?
“Renovarse. Seguir hurgando en la cultura de los pueblos, esa jamás se queda detenida en el tiempo, más bien se renueva.
“No creo que nuestro Caribe esté por completo al descubierto, todavía hay zonas por investigar, hay países en los que la caribeñidad está , y a lo mejor no lo hemos validado.

“Me parece que es lo que hay que hacer, y ayudará a que el Festival no se estanque, que siga creciendo y logre eso por lo que Joel tanto luchó: la integración de los pueblos.

“Es un reto mayor que el de antes, mucho más en este momento tan complicado para Latinoamérica y el Caribe. Pienso que el Festival es un arma cultural que nos debe servir para políticamente agruparnos y orientarnos en el sentido de identidad, de unidad, y la Fiesta del Fuego debe ser herramienta para tal fin.

En ese contexto la 38 edición de la Fiesta del Fuego se dedicará a Puerto Rico.

“Puerto Rico es una estrategia. Ahora mismo está gritando la necesidad de independencia, es un absurdo que todavía no lo sea. El Festival ayudará a amplificar ese grito.

“Ese seguirá siendo el camino: contribuir a reconocer y visibilizar cada pueblo, cada nación.

“Todavía los caribeños tenemos que conocernos mejor, occidente nos absorbió, aplicó el divide y vencerás. Necesitamos la unidad para poder enfrentar el empuje imperialista, esa es la palabra clave, y la fuerza para lograrlo está en la cultura”.

Por Miguel Rubiera Jústiz, ACN

Tomado de www.trabajadores.cu