“¿Giselle estaba indispuesta en la escena de la locura?”

Publicado el Categorías Artes Escénicas, Noticias, Teatro y Danza
Obra Muerte prevista en el guion. Fotos Carlos Rafael

Por Edgar Ariel

Tiempo después, seguían las plumas saltando por el escenario. Brincaban al foso, algunas llegaban a las butacas, las más reposaban sobre la grumosa madera de proscenio. Notábase, en ellas, agonía. Muerte.

Codanza repuso Muerte prevista en el guion, ese portento de coreografía de la argentina Susana Tambutti. Se estrenó en Holguín (en consulta del

programa de mano entregado esa noche) el 6 de junio de 1999. Antes, Tambutti había creado la obra en Argentina donde imbricaba bailarinas en los protagónicos, y actores. Por entonces, después de presentarse en Estados Unidos el crítico Joan Freese dijo:

“El momento más brillante de la noche fue Muerte prevista en el guion, tributo a los melodramas del ballet clásico. Mientras otros coreógrafos utilizan estas tramas con fines humorísticos (como la notable Gala Performance de Anthony Tudor, o el Push comes to shove de Twyla Tharp), sería difícil comparar la visión de Tambutti con algo visto anteriormente. La muerte del Cisne, Giselle, Carmen, Camille y la víctima del sacrificio de Consagración de la primavera, desfilan ante nosotros, al mismo

Obra Muerte prevista de un guion. Foto Carlos Rafael

tiempo que Tambutti destraba todos los límites en este montaje ambicioso”.

Pero al llegar Susana Tambutti a Codanza y ver un deslumbrante cuerpo de baile masculino dijo: “Casi todo será con hombres”, y así fue.

Con Muerte prevista en el guion nos enfrentamos a una arquitectura coreográfica plena en dificultades técnicas e interpretativas; tiene esto que ver con una de las zonas exploratorias dentro de la obra: el entrenamiento y explotación del cuerpo del bailarín en la contemporaneidad. Muerte… ha sido hasta calificada de ballet contemporáneo y encierra dentro de presupuestos un notable ensayo de criterios posmodernistas sobre la muerte del Todo, ligado a la historia de la danza y la escenificación teatral.

Como nos aclara el maestro Ramiro Guerra, en el posmodernismo la relación entre arte y técnica desvalorizó el antiguo concepto de lo bello plasmado en la disciplina estética para darle mayor importancia al concepto de la obra que a la obra misma. Esto hizo que la expresión interior del creador fuera más importante ante los ojos del

Obra Muerte prevista de un guion. Foto Carlos Rafael

espectador que la propia obra.

Muerte prevista en el guion es una obra eminentemente posmodernista en cuanto desarticula–reconstruye modelos de la representación trágica como el Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y La elegida de La consagración de la primavera, mediante un desparpajo paródico que pone en evidencia apuntes a la “decadencia cultural” finisecular en que fue creada la obra. Cultura de mezcla (y a veces mezcolanza) de todo lo que circula a través de los medios de comunicación “de masas”, que suele transitar de lo sublime a lo ridículo.

Es un lujo, Swarovski, el reestreno de Muerte prevista en el guion, excelente manera de celebrar el 25 aniversario de la fundación de Codanza a celebrarse el 25 de septiembre próximo durante el 4to Concurso de Danza del Atlántico Norte “Codanza” y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Codanza además estrenó. Suelo es la nueva obra en el repertorio de la compañía. Con coreografía del bailarían y maestro Osnel Delgado,esta pieza es la unión de cuatro obras anteriores de este creador puestas en práctica de una manera diferente para permitirle a los bailarines expresarse mediante el material coreográfico, la oportunidad de conocerse y relacionarse con una partitura física y calidad diferentes.

Suelo forma parte del premio que obtuvo Osnel Delgado –Premio Codanza de Coreografía–en el 3er Concurso de Danza del Atlántico Norte “Codanza” y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Dice la sinopsis de la obra: Suelo es el terreno sagrado sobre el que desarrollamos nuestras relaciones, el lugar al que vertemos nuestros vicios, es el reflejo de lo que somos y del cuidado que tenemos con las cosas. Siempre bajo, nunca encima, sufre la gravedad de nuestro peso. Lleva tatuada la existencia del hombre por infinitos pies que lo transforman en camino. A veces corto, a veces largo, a veces suave, siempre el mismo, y permanecerá allí aun cuando nos hayamos ido, tornándose cielo, danzando al compás de los caídos, contando su propia historia”.

Por lo visto tendremos Suelo para rato, ya habrá ocasión para detenernos en sus meollos y caminar sobre él.

Ahora prefiero ver evanescentes las plumas cayendo al foso sin orquesta. Salidas de un Cisne muerto minutos antes. Quién dijo que el Cisne es femenino. Habrá pocas cosas más masculinas que un Cisne. Y en la superficie parece como si no hubiera ya ninguna otra regla que romper.