Un templo para la danza

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Cuenta la leyenda que la mítica bailarina y coreógrafa estadounidense Isadora Duncan (1877–1927) bailó en la holguinera ciudad de Gibara a inicios del siglo pasado. Pero esa historia con tintes románticos permanece como un vago y disperso rumor todavía no confirmado, incluso para quienes preferimos creerla como cierta. Lo que sí es verdad, al punto de ser parte de la monumental historia viva de la danza en Cuba, es que el importante bailarín ucraniano Vladimir Malakhov, figura mítica del ballet mundial de todos los tiempos, ha bailado en más de una ocasión en Holguín para el asombro sempiterno y cotidiano de quienes insistimos en mirar al mundo desde una provincia del universo.

Vladimir Malakhov interpreta la coreografía El hombre detrás de la estrella. Foto: Carlos Rafael

La primera vez que en predios del Teatro Comandante Eddy Suñol, Vladimir Malakhov bailó fue en 2013, cuando hizo suyos La muerte del cisne, de Mauro Di Candia, y Voyague, de Renato Zanella, momento que, al decir de la maestra Maricel Godoy, coreógrafa y directora de la compañía anfitriona, Codanza, resultó “piedra fundacional, la primera piedra de un templo mayor, ese templo que hemos ido construyendo”. Ahora regresó a Holguín, y en la noche de apertura de la IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, interpretó, en estreno mundial, la coreografía El hombre detrás de la estrella, del guantanamero Yoel González, director de la compañía Médula. Yoel recibió en la pasada edición del certamen un Premio Extraordinario que le permitió crear una coreografía para ser interpretada especialmente por Malakhov en esta ocasión. En ella el joven coreógrafo no desestimó la oportunidad de hacernos recorrer –como lo indica el nombre de la pieza– la cotidianidad de un hombre que ha trascendido como “el mejor bailarín del mundo”, nombrado así en cinco ocasiones por la revista Dance Magazine. Yoel González insistió en mostrarnos quién es Vladimir Malakhov el hombre: sus interioridades, conflictos, momentos superfluos y hasta instantes cotidianos, aquello que lo hace un ser humano sobre todas las cosas, aunque sabemos que en este caso el hombre es, además, uno de los grandes representantes del ballet de todos los tiempos.

Para la fundadora de la compañía Codanza, Maricel Godoy, en las palabras inaugurales de la cita, el evento es “un templo para la danza, un templo que le hemos regalado a esta ciudad y a este país. Dependerá de nosotros, dependerá de la fuerza con que podamos asirnos a sus columnas su permanencia, su progresiva construcción. Lo estamos logrando y al menos durante estos siete días Holguín se convertirá en capital de la danza. Lo demuestra el arribo a esta ciudad de más de cien bailarines, maestros, coreógrafos, teóricos que han confiado en nuestro concurso y ven en él una plataforma profesional de aprendizaje y desarrollo”.

La noche inaugural concluyó con la puesta de la icónica Carmen por el Ballet de Camagüey, compañía insigne del movimiento danzario cubano a la que, en esta ocasión, se le dedica el certamen por sus 50 años de creación, además del homenaje a los 30 años de Danza Espiral, de Matanzas, bajo la guía de la maestra Lilian Padrón, y al 25 aniversario de la compañía anfitriona, Codanza. Carmen –articulada sobre la opéra comique francesa en cuatro actos con música de Georges Bizet y esta,

Carmen. Ballet de Camagüey. Foto: Carlos Rafael

a su vez, en la novela homónima de Prosper Mérimée publicada en 1845– es una obra conocida dentro del repertorio habitual del ballet cubano por la versión que el maestro Alberto Alonso realizó en 1967 para la bailarina rusa Maya Plisetskaya, con música de Rodión Shchedrín. Esta versión, con coreografía del alemán Peter Breuer y dirección general de Regina Balaguer Sánchez, utiliza la música que creara Shchedrín para la obra del maestro Alonso, pero además, la original de Bizet, más composiciones de Edward Elgar y de la agrupación española Radio Tarifa.

Carmen –sinónimo de embrujo y pasión– es una pieza ambiciosa, eminentemente narrativa en su estructura, ejemplo, incluso, del llamado verismo realista. Es, además de ser conocida por buena parte del público amante del ballet, una obra que necesita dominio técnico en los protagonistas y el cuerpo de baile para que fluya con la naturalidad narrativa y coreográfica que exige la historia: la bella gitana Carmen (Sarah de Miranda) seduce al cabo José Navarro (Yanni García) que rechaza por ella su anterior relación y se amotina en el ejército uniéndose a un grupo de contrabandistas. Pero cuando la gitana Carmen se enamora del torero Escamillo (Jonatanh Pérez) el militar la asesina, impulsado por los celos.

Si Peter Breuer reinterpreta la obra de Bizet bebiendo, incluso, de la coreografía del maestro Alberto Alonso y otras versiones posteriores de la obra, el Ballet de Camagüey, por su parte, se apropia de una simbiosis creativa eficaz en su desenvolvimiento escénico y hace una Carmen contemporánea en su estructura, pero tan española como universal y mundialmente versionada. Aunque aspectos como un reverdecido y joven cuerpo de baile y la concreción escénica pueden mejorar –el tiempo y la práctica influirá en ello para bien– en pos de la calidad de una puesta que tiene en el vestuario y el diseño de luces uno de los puntos a su favor.

Además, como parte de la noche de apertura quedó inaugurada en el lobby del Teatro Eddy Suñol, una exposición fotográfica de Daileydis Carrazana, primera bailarina de la Compañía Mal Paso, en la que el bailarín –mayormente durante los ensayos– deviene protagonista absoluto de la muestra fotográfica.

Carmen por el Ballet de Camagüey. Foto: Carlos Rafael

El Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov surgió en septiembre de 2014 con el objetivo de estimular el trabajo de los jóvenes bailarines cubanos y latinoamericanos y además, llevar la danza como vía de comunicación y expresión al público interesado en esta manifestación artística. Desde entonces el evento es patrocinado por la compañía Codanza y auspiciado por el célebre bailarín ucraniano Vladimir Malakhov, quien afirmó en la inauguración del evento: “Hace cinco años por primera vez vine a este escenario y bailé para ustedes, ahora el tiempo ha pasado y una vez más me encuentro aquí bailando para ustedes. La competición no ha envejecido y con ella yo también he rejuvenecido y una vez más me voy a cargar de energías de tantos bailarines, coreógrafos y compañías que vienen a demostrar sus talentos. Ustedes me dan energía y yo haré lo mejor que pueda hacer para convertir a Holguín en la capital de la danza”.