La cultura, escudo de la nación cubana

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Santiago de Cuba. De esencia raigalmente patriótica, la cultura cubana,
a la cual se le rinde honores y celebra su día este 20 de octubre, tiene su
simiente, se afianza y fortalece en las ricas tradiciones históricas de la Patria.
Es célebre la frase pronunciada por el Comandante en Jefe Fidel Castro en el VI
Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de que “lo primero que hay
que salvar es la cultura”, no solo por el patrimonio valioso que atesora, sino
como escudo y sostén de la nación.

La cultura de nuestra isla es diversa y pródiga, famosa en el mundo entero, con
figuras emblemáticas que la han hecho trascender, además de géneros y
manifestaciones nacidos al calor de la búsqueda y la autenticidad.
Pero no se circunscribe únicamente a ello, hay que entenderla en su vastedad, como
el conjunto de acontecimientos y resultados que definen una nación desde el punto
de vista político, social y económico, y por su espíritu libre y creador.

Santiago de Cuba, por ejemplo, sobresale por la fuerza de su son y de trovadores
como Miguel Matamoros; escritores de la talla de José Soler Puig, ganador de un
premio Casa de las Américas; y otras muchas voces poderosas en la música y la
poesía, o manos hechiceras de la plástica.

También la cultura cubana se distingue por su gran hondura popular, esa que es
carne de sus pobladores; no es coyuntural ni de espectáculo, sino la que moldea el
obrero en su torno, aporta la maestra con buenas clases, la científica que
descubre nuevos medicamentos y el campesino que hace fértil la tierra.

Es una síntesis que define y salva: a los seres humanos, a un pueblo, a una época;
es, al decir del destacado intelectual santiaguero, ya fallecido, Joel James:
“Espacio natural y duradero, donde se asienta la independencia de un pueblo”.
Como trigo que fecunda y canto por entonar no solo cada 20 de Octubre, la cultura
es tributo al patriota Perucho Figueredo, quien, además del machete en los campos
de batalla, levantó un himno de amor y combate por la libertad.

Para glorias del sector, como los santiagueros Fátima Patterson, Premio Nacional
de Teatro 2017, y Enrique Bonne, Premio Nacional de Música 2016, la cultura es un
valioso patrimonio que regala la vida y solo merece enaltecimiento, salvaguarda y
honra.

Arelis Yudith Ochoa Chaveco, educadora de círculos infantiles, la cual no
cultiva ninguna expresión artística, pero tiene un don especial para disfrutarla,
refiere que sin esos instantes para alimentar la espiritualidad y ennoblecer el
alma, la existencia no tendría un sentido.

Por Aida Quintero Dip

Tomado de www.ain.cu