Un Universo llamado García Márquez

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Mañana garcía-marquezca. El cielo plomizo, el habitual chantaje de la lluvia anunciándose sobre los techos, y el irrenunciable calor… Marilín Aldana y César Gutiérrez (Cheche), nos regalan dos hermosos temas de la cancionística cubana. Es la segunda jornada del Coloquio Iberoamericano de Letras, que según Ronel González se celebra desde 1994. “Hace 35 años, en alguna fecha de 1982, Latinoamérica, el universo comprimido de los pueblos pequeños, y el realismo mágico, fueron distinguidos con un Premio Nobel de Literatura”, nos comenta Manuel García Verdecia en su función de moderador.

Segunda Jornada Coloquio Iberoamericano de Letras. Foto: Onelio Escalona

Mariela Varona, en un elemental gesto de caballerosidad de los restantes miembros del panel, es la encargada de adentrarnos en la obra del Gabo. Lo hace desde sus narraciones, reunidas en volúmenes como Ojos de perro azul y Doce cuentos peregrinos. Elige una pieza, “Eva está dentro de su gato”. Desplaza las yemas de sus dedos por la pantalla del Tablet y nos hace partícipes de un delicioso fragmento. En ese autor de apenas 21 años, están los gérmenes de Cien años de soledad, de El amor en tiempos del cólera, nos afirma Mariela, apasionándose, emocionándose…

Entonces Rubén Rodríguez aferra el batón, en este panel que por momentos parece un relevo de 4×100 metros. Su voz salpimentada aborda el periodismo de García Márquez, menciona libros imprescindibles para bucear en sus crónicas: Textos costeños, Entre cachacos, El amante inconcluso… Los periódicos le permitieron al Gabo hacer literatura, pudo permitirse ese “desliz” desde columnas como La jirafa, y terminó conformando una obra donde no se advierten costurones inter-genéricos, porque su periodismo es también alta literatura. Él supo ser elegante y sencillo al mismo tiempo, sin renunciar a su espléndido lenguaje.

Coloquio Iberoamericano de Letras. Foto: Onelio Escalona

El doctor Rojas Bez, acarrea la multiplicidad de García Márquez, y por un instante nos muestra a ese creador all around que fue el ciudadano de Macondo. Narrador, periodista, guionista, impulsor del Nuevo Cine Latinoamericano. En su juventud estuvo pensando incluso en la música como plataforma artística; ya adulto trabajaría en el libreto de varias óperas basadas en sus propios textos.

Durante mi intervención, subrayo el peso de la obra de García Márquez dentro del Boom latinoamericano. No debemos olvidar que Cien años de soledad está cumpliendo ya medio siglo de publicación. Aunque el 17 de abril de 2014, el Gabo abandonaba sus armazones corporales, sus páginas serán patrimonio incuestionable de la eternidad.

Minutos después, Kenia Leyva, presentó el poemario El cielo no ha cambiado, de Alejandro Fonseca, y los narradores Emerio Medina, Edilberto Rodríguez Tamayo, y Félix Cabrera, compartieron con el público sus creaciones más recientes. Una jornada absolutamente provechosa llega a su fin, mientras muchos estamos ávidos por llegar a casa y tomar del librero uno de los tomos de García Márquez, para rememorar alguna frase, un pasaje en específico, quizás un inicio glorioso: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».

Por Moisés Mayán