Holguín, el lugar correcto

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Holguín, el lugar correcto
Investigador José Novoa Betancourt. Foto: Heidi Calderón Sánchez

Holguín, como cada año, ha celebrado con la Fiesta de la Cultura Iberoamericana uno de sus momentos más raigales y dentro de los aires de esta edición XXIII, el investigador José Novoa Betancourt, recuerda con orgullo haber podido presenciar los momentos fundacionales de este evento.

¿Cómo surgió la fiesta?
La fiesta Iberoamericana surge en el contexto de las Cumbres Iberoamericanas, comenta Novoa, y aunque yo la dirigí por largo tiempo tuve un antecesor, el primer director de la Casa fue el eminente científico y arqueólogo José Manuel Guarch del Monte.

Yo tuve el honor de acompañar a Miguel Torres cuando fue a proponerle el cargo a Guarch, él aceptó de inmediatamente porque enseguida se enamoró de la idea, pero puso una única condición, que no se le pagara ningún salario por eso, exigió que el solo se mantendría con su jubilación y así fue durante el tiempo en que dirigió la Casa; nunca cobró por ello.

¿Por cuánto tiempo dirigió Guarch la Casa?

Lamentablemente él estaba enfermo y solo se mantuvo el primer año; cuando sufrió un segundo infarto cardíaco debió apartarse del cargo para cuidarse la salud, entonces asumí yo la tarea.

¿Por qué se escogió Holguín como el lugar donde estaría la Casa y se celebraría la Fiesta?

Se trabajó mucho y este proyecto cultural no hubiera salido delante de no ser por aquello que vislumbró Hart desde el inicio, él siempre pensó que Holguín, era el lugar correcto porque, además de ser la localidad por donde desembarcó Colón, en esta región existen fuertes raíces hispánicas, además cuenta con un sustrato cultural importante de la población aborigen y de transculturación.

Se tuvo en cuenta que en Holguín existe una base buena económica y sobre todo un movimiento cultural fuerte que permitía el desarrollo de estas actividades con talento artístico propio que nutrirían al desarrollo turístico de la zona.

¿Cómo fueron esos primeros tiempos de la Fiesta?

En la primera edición de la Fiesta, en 1993, corrían tiempos muy duros para el pueblo cubano, estaba comenzando el llamado Período Especial y tuvimos que trabajar con precarios recursos económicos.

Lo más significativo del trabajo de esa época es que éramos un equipo de trabajo que amábamos la cultura y amábamos a Cuba, las actividades no se cancelaban aunque hubieran los apagones de aquellos tiempos, la gente acudía aunque se fuera sin la corriente eléctrica, allí se realizaron recitales de poesía alumbrados con el quinqué de mi casa y teníamos una gran afluencia de público, estas son cosas que marcan y no se olvidan.

Por Heidi Calderón Sánchez

Tomado de www.radioholguin.icrt.cu