Crónica de un concierto híbrido

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Su apertura estuvo a cargo de dos formatos que, a pesar de seguir líneas de trabajo heterogéneas, de igual manera, contribuyen con su perspectiva a la contemporanización del discurso musical citadino: Orquesta de Guitarras de Guantánamo y Proyecto Gliese. Foto: Rosario Pupo

Guantánamo. En la ciudad de Guantánamo se estuvo celebrando por estos días la VII Temporada de Conciertos de Otoño que cada año es auspiciado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Su apertura estuvo a cargo de dos formatos que, a pesar de seguir líneas de trabajo heterogéneas, de igual manera, contribuyen con su perspectiva a la contemporanización del discurso musical citadino: Orquesta de Guitarras de Guantánamo y Proyecto Gliese.

Las creaciones de tres grandes de la composición cubana como Harold Gramatges(1918-2008), Eduardo Martín(1956) y Guido López-Gavilán(1944) figuras de las más representativas de sus generaciones―sobresalieron en la escogencia del repertorio preparado para esta ocasión por la Orquesta de Guitarras de Guantánamo,con doce años de labor, que bajo la dirección auxiliar de Gerardo Alejo Martínez,asumió la interpretación de obras como Dos danzas cubanas (Montuna y Sonera), Suite Cubana (Lugares comunes, Amaneceres y Laberinto) y Bailando bajo la lluvia.

Dicha interpretación mantuvo códigos en el lenguaje dancístico que viene arraigadoen las composiciones musicales escritas en Cuba desde el siglo XIX dentro de la música de concierto, y que los compositores del siglo XX son herederos directos. Con una marcada Montuna y Sonera que data de 1949―escritas originalmente para piano y que constituyen obra significativa en la historia pianística cubana―la Orquesta de Guitarra se apropia del estilo de Gramatges que trasluce lo campestre y soneao de su natal Santiago, con el empleo de recursos técnicos donde combina una gama de sonoridades a través de contactos y modulaciones que conservan la magia de su paisaje sonoro.

Lugares Comunes, Amaneceres y Laberinto continúan una línea de pensamiento, dentro de lo dancístico, que estratégicamente es empleada por esta orquesta, esta vez con una óptica más citadina donde se recrea el entorno habanero de luces, movimientos, transeúntes, encrucijadas de callejuelas, sitios más íntimos que forman parte del panorama en el cual su compositor, Eduardo Martín se inserta.

Y es sin lugar a dudas, Bailando bajo la lluvia del maestro Guido López-Gavilán elestrenoen esta jornada de conciertos por parte de este formato, que habitualmente estrena obras del maestro italiano Adriano Galiussi. En este marco seleccionaron esta obra escrita para orquesta de guitarras y dos requintos. Tras la búsqueda de efectos y sonoridades en las cuerdas pulsadas su compositor innova, ilustrando códigos visuales en la escena a través del movimiento como parte semántica de la obra en la estrecha correspondencia de la música con su título. Obra de gran complejidad interpretativa que requiere coordinación, sincronía, destreza interpretativa, apropiación de la dramaturgia presentes en el discurso y que la Orquesta de Guitarras de Guantánamo se impuso el reto.

Rebasado el primer momento de la nochefue presentado el Proyecto Gliese de música electroacústica dirigido por DJ productor Jeafrei Lewis Ortiz Manzanares junto a la pianista Teresa Manzanares. Este proyecto con dos años de fundado se ha insertado junto a trovadores y con apoyo de la AHS en diversos espacios del patio y llega hasta la temporada de conciertos con dos propuesta donde imbrica la las sonoridades electrónicas con las acústicas. Tiempo de paz propone melodías fragmentarias y reiterativas dentro de un espacio tiempo cronometrado entre máquina y piano que singulariza el trabajo que viene realizando este proyecto, como también lo evidencia Obertura de Pétalos rojos donde hace la invitación a la flautista Jenifer Burgos y al percusionista Rubén Matos y en un discurso electrónico va incorporando los instrumentos acústicos logrando una masa sonora cada vez más enriquecida con un basamento en lo folklórico ya que los batá insertan toques preconcebidos como el chácharo cafú y la meta de Obatalá que fuera de lo religioso forman parte del enriquecimiento sonoro de nuestra identidad.

Mezcla de sonoridades de lo acústico a lo electrónico, de lo culto a lo popular, de la orquesta al DJ se han dado cita en la VII Temporada de Conciertos de la UNEAC de Guantánamo que cuenta hoy con una gran diversidad en la prácticas musicales y que cada día enriquece aún mas nuestro panorama cultural con nuevas perspectivas.

Por: Isabel Ramírez Florián

Tomado de www.uneac.org.cu