Calixto García, sin temor al tiempo

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Traslado de la estatua de Calixto García. foto: Abel Carmenate

La fuerza de la poesía pudo, desde los versos de nuestro José Martí, silenciar a los que pensaron un día que el periodo de la tregua fecunda –etapa histórica comprendida desde 1878 hasta que se iniciara la guerra de 1895– significaba el cansancio y desánimo de los héroes.

El pretexto, construido en el poema XXV de los Versos sencillos, fue un sueño en el que la voz lírica hablaba con estatuas a las que les comunicaba su preocupación: « ¡Dicen, /Oh mármol, mármol dormido, /Que ya se ha muerto tu raza!».

El texto termina con el salto impetuoso de los hombres de mármol empuñando sus armas como elocuente respuesta a las dudas, de modo que quienes han sido inmortalizados en los monumentos suelen ser personas que lo ameritan.

De héroes de la Patria eternizados en la piedra, el bronce u otro material moldeable bien pueden hablar muchos puntos de la geografía cubana. Rendirles tributo desde la obra artística es un imperativo en un país que conquistó su libertad uniendo sus fuerzas para llevar a cabo la guerra necesaria y conseguir con ella sus justos objetivos. De ahí el deber de conservar monumentos y efigies que tienen la misión de procurar que no se olvide todo aquello que nos dignifica.

Por estos días fue desmontado por trabajadores de la empresa constructora Puerto de Carenas, de la Oficina del Historiador, el monumento ecuestre que sostiene la imagen de Calixto García Íñiguez –el general de las tres guerras–, obra del escultor Félix de Wildon y el arquitecto Elbert Poets, que se hallaba desde el pasado siglo en la Avenida de los Presidentes y Malecón.

Las piezas han sido celosamente protegidas y la representación del León holguinero –como también se le llamó al insigne mambí– será restaurada nuevamente para ser colocada en la rotonda de 5ta. Avenida y 146, en Miramar.

Orlando Inclán, arquitecto de la Oficina del Historiador, explicó a Granma que la obra ha sido desmontada por el deterioro que ha sufrido constantemente por su proximidad al mar. «El bronce se daña mucho y hay que darle mantenimiento con frecuencia y cuando hay penetraciones el daño es más directo. Con el huracán el impacto fue mayor y por eso se toma la decisión de trasladarlo a un lugar donde estará restaurada y resguardada. Allí ganará en iluminación, pavimentación y señalética».

Sobre el área donde estaba situado el monumento, aseguró que quedará una plaza con una gran bandera y una estrella como huella simbólica del monumento y habrá una tarja que explicará las razones por las que fue trasladada.

Por Madeleine Sautié

Artículo y foto tomados de www.granma.cu