¿Qué sería de mí sin ti, Holguín?

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Al fresco de la madrugada y acariciados por el rocío se reúnen en enero los amantes para celebrar su viejo amor, “que no se olvida ni muere”. Al pie de la Catedral de San Isidoro se recuerda una leyenda de pasiones y manigua entre los grises cerros que los han dormido.

La contradanza “Cecilia Valdés” fue la perfecta evocación de las raíces fundacionales. Foto: Carlos Rafael

Quiso la Historia que un 18 de enero de 1752, Alonso de Arco y Moreno, otorgara a este pedazo de tierra-el nuestro-, su título de Ciudad, desde esa fecha hasta hoy, los holguineros se congregan frente a la Catedral para festejar orgullosos tal concesión.

En una evocación de nuestras raíces más autóctonas, la campiña y su poesía, su música; entre boleros y tonadas, se congregaron los hijos de esta tierra durante la noche del 17 de enero a esperar un aniversario más de su Ciudad, el 266.

La buena música no podía faltar a tan promienente celebración. Foto: Carlos Rafael

En este terruño de aborígenes, negros y blancos cuando suena el Himno de Holguín y luego nuestro Himno Nacional junto con las campanas jubilosas, todos alzamos las copas y brindamos, por ella…mientras minutos antes una gala con lo mejor del talento artístico del patio deleitaba los sentidos. Con la dirección artística de Carlos López y la producción de Ledna Amel, el proyecto de narración oral “Palabras al viento”, solistas como Danae Collado, Anabel Bandera, Jorge Nelson y Ernesto Infante, se sumaron a instituciones de la cultura en la nororiental provincia, como el Teatro Lírico “Rodrigo Prats”, para regalar a los presentes una velada tradicional y a la vez diferente.

Las estampas criollas alegóricas a la etapa fundacional, a través de la contradanza “Cecilia Valdés”, y la buena música del Coro Orfeón, la Orquesta de Cámara, el Trío Sahorí, Holguín Forever, el Grupo Sabor Genuino y el trovador Fernando Cabreja, amenizaron la velada a la que asistieron las principales autoridades de la provincia, y que tuvo conclusión en las palabras del Club de vinicultores Bayado y el posterior brindis por la Ciudad, esa que queremos, de la que estamos orgullosos, y la que nos hace únicos: holguineros.