Acosta fugaz para una noche

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Un extenso homenaje a los Rolling Stones constituye Rooster. Foto Ernesto Herrera

Cuando todavía no se selecciona el Suceso Cultural Holguín 2017 un hecho apunta como fuerte candidato a la votación del próximo año. En un abarrotado Teatro Eddy Suñol, la Ciudad de los Parques presenció de un acontecimiento danzario solo comparado con la presencia de Vladimir Malakhov: la actuación de la Compañía Acosta Danza.

Este 18 de febrero amerita insertarse en nuestra historia pues los presentes disfrutaron de cinco piezas con una factura que solo pocos logran.

La apertura naturalizada con “Fauno”, donde una pareja de bailarines deambula por el paraíso de su existencia, una suerte de Adán y Eva en su Edén, explorando sensaciones comunes a la relación, pasiones y avatares que solo dos conocen y que fueron coreografiadas por Sidi Larbi Cherkaui.

“Rooster”, extenso homenaje a la obra de una agrupación icónica de la música a nivel internacional: The Rolling Stones, se auxilia de escenas que rozan lo cabaretesco, lo popular; dejándose escuchar temas clásicos como Lady Jane o el que da título a la propia pieza, en una representación danzaria de múltiples temas donde se intentan escenificar cada emoción.

Simbiosis de dos cuerpos se logra cuando Acosta se hace acompañar Foto Ernesto Herrera

Recurriendo al susurro que funge como corte de cada escena, en “El salto de Nijinsky”, se exhibe una transición que implica, como todo cambio, sensaciones fuertes representadas a detalle por siete bailarines.

Y por medio de acordes orientales se deja ver (“¡Al fin!”) “Carlos”, para la ocasión a través de la coreografía Mermaid (Sirena), también de Sidi Larbi Cherkaui, la cual permite al prominente intérprete y su talentosa acompañante exhibir una intimidad desenfrenada, donde no sobra la pasión pero tampoco el desconsuelo de esta pareja: dos cuerpos que se convierten en uno.

En la velada, a la que asistieron las principales autoridades holguineras, la Dirección Provincial de Cultura aprovechó la ocasión para agasajar al prestigioso bailarín con una reproducción de la obra de Cosme Proenza “Fidel como una espada reluciente”.

Agasajo de un grande a otro de la cultura cubana fue el obsequiado a Acosta Foto Ernesto Herrera

“Twelve”: ¿por qué 12? Solo en el juego con pomos de agua, donde lo más llamativo es su destreza para atrapar dichos objetos sin dejar caer alguno, se basó el coreógrafo en esta pieza, y mientras cuentan constantemente del 1 al 12-en alusión quizás al tiempo, las horas-, el espectador presencia un simple malabarismo circense-puede que a veces no se deje lo mejor para el final-. Pero ni aun así decreció la ovación y adulación del público agradecido para Acosta Danza, reconocimiento de ese mismo público que ve este arte de alta factura y siente nostalgia por su Codanza.

Lo vivimos, pero fue tan fugaz que solo pocos alcanzaron a pedir un deseo.

Por Julio César Torres Concepción

Fotos: Ernesto Herrera