Poemario Escrito sin Rabia en Feria del Libro

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El poemario Escritos sin rabia, de la joven escritora holguinera Elizabeth Soto Pérez, fue una de las obras que presentó Ediciones La Luz durante la Feria del Libro en Holguín , que concluyó este domingo en Holguín.

El cuaderno, publicado por el sello de la Asociación Hermanos Saíz en la oriental provincia cubana, tuvo su primera presentación el pasado 21 de marzo, a propósito del Día Mundial de la Poesía (3), en la tertulia mensual en la Casa del Joven Creador.

Soto (Holguín, 1985) es egresada de la carrera de Estudios Socioculturales, resultó mención en los concursos nacionales de poesía Adelaida del Mármol (2012) (4) y América Bobia (2013) y textos suyos aparecen en antologías dedicadas a jóvenes cultores del género.

Sobre su primer libro, la joven autora comenta:

Este libro nace de ejercicios de literatura, pero nace también de la observación hacia la sociedad, hacia las mujeres, los hombres, hacia el amor y hacia todo lo que nos rodea; hacia la rutina. Tomo el tema erótico en un discurso feminista, pero para hacer pensar que no todo lo que nos rodea es sexo pujante y mal logrado, sino que debemos amar intensamente. Supone una esperanza, más que cualquier otra cosa; Escritos sin rabia es precisamente una ironía a todo lo que nos rodea y que no estamos complacidos con ello.

En relación con la intertextualidad (5) presente en el poemario, aclara:

-Quizá también por mi formación, pero soy amante de las artes plásticas y sobre todo de la poesía. Mi poesía les debe mucho a autores cubanos y extranjeros; le debe mucho a Alejandra Pizarnik , a Carilda Oliver Labra y a otras escritoras. En los retratos, cuando hablo en el poema “Acepciones” sobre Eugene Delacroix … bebo de todas estas reminiscencias.

Pero junto a estas figuras está también la terrible condesa Erzsébet Báthory

-Es un juego también con mi nombre; me gusta investigar mi nombre en todas las lenguas, porque en todas las lenguas tiene otra historia. Quizás por mi carácter soy bastante delicada, pasiva, tolerante; entonces he descubierto que casi todas las mujeres que se llaman como yo, no lo han sido, y han tenido vidas muy activas. Este poema habla también de esto.

Acerca de su labor como diagramadora y, en ocasiones, editora en La Luz, la escritora afirma:

-Por mi formación lingüística muchas veces y en el trabajo, esto reduce la libertad de expresión a la hora de escribir poesía, pero al mismo tiempo la nutre, porque vas o te aproximas a lo seguro. Creo que repaso más las estructuras lingüísticas a la hora de escribir y esto, más que alejarme, me acerca a la construcción lingüística del poema propiamente dicho.

¿Esclavitud de las estructuras o autoconciencia de estilo?

-Autoconciencia. Porque creo que la buena literatura se debe a la lingüística. La lingüística aporta las herramientas para un buen discurso.

¿Qué aporta el trabajo de traducción a tu formación como artista?

-Estudié en la Alianza Francesa de La Habana y me fascinó el idioma, quizás porque había estudiado Inglés de manera autodidacta y también en escuelas. Por ser el Francés una lengua romance me fue más fácil a la hora de aprenderlo y me interesé muchísimo. Como escribía y estaba cerca de las letras, me atreví a hacer algunas traducciones. Las principales traducciones que he hecho han sido de poemas, todavía no me atrevo a traducir un texto científico. Ahora trabajo una traducción al Francés con una gran amiga. Es algo que me nutre mucho y me pone muchas metas.

Dentro de la traducción descubro otras maneras de ver porque cuando uno traduce quisiera estar en la piel de ese escritor, y no se puede del todo. Los textos que estamos traduciendo están llenos de una belleza lírica que aparece en el otro idioma, y no puede llevarse; eso frustra pero resulta interesante que puedas entenderlo en otra voz. Cuando traduce, uno es la voz del poeta, es la piel del poeta en ese momento. Es un placer inmenso.

Buscando fuentes nutricias y vasos comunicantes, ¿cómo influye el hecho de la maternidad en su integralidad como creadora?

-No es tan fácil. El hecho de ser madre joven y tener un trabajo que amerite tanta concentración y un proceso creativo, primeramente precisa del apoyo de la familia. Yo agradezco infinitamente a mis padres y a mi esposo,; sin ellos no pudiera escribir ni dedicarme a mi trabajo de la manera que lo hago. Después del parto pensaba cómo voy escribir sin abordar el tema de la maternidad, porque todo lo que surgía en mi mente era relacionado con ella. Al final, vi que era imposible esquivarla y le saqué provecho. Han salido cuentos infantiles y cosas muy lindas, que no son infantiles. Me siento complacida porque provienen de ese amor tan grande y ese placer inmenso que es la maternidad.

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¿Cuánto tributan los libros reconocidos anteriormente a la estructura de tu primer poemario?

-Siempre he sido bastante tímida a la hora de enviar a los concursos, quizás por el hecho de que, cuando uno no gana, muchas personas piensan que no está bien escrito o que no alcanzaste lo que querías. Eso no es un fracaso. Me ha hecho crecer bastante. La mención del “Adelaida” la agradezco muchísimo, porque me dio la oportunidad de conocer al premiado de ese año, Eliécer Almaguer (17) que se convirtió en amigo y me dio la alegría inmensa de conocer sus versos, y así mismo conocer a una serie de escritores que apoyaron para continuar escribiendo. El “América Bobia”, que fue un solo poema, me dio la posibilidad de conocer a muchas personas y ver qué estaban escribiendo los jóvenes de mi generación. Escritos sin rabia tiene muchos textos de esa primera mención en el “Adelaida del Mármol” y otros que fueron incorporados después, pero es un cuaderno que lleva el mismo nombre que en ese certamen.

Libro llama libro, la creación se reproduce y la aparición del primer texto es un detonante creativo…

-Terminé un libro. Cuando terminé, dije “Dios mío, ¿qué escribí: narrativa o poesía?”. Como estaba en esa dicotomía, les pregunté a varios amigos y me dijeron que podía ser poesía, que es narrativa pero tiene la voz poética. Creo que estoy iniciándome en la narrativa, siento la voz de la narrativa pero nunca lo había hecho. Quizás todavía tenga reminiscencias poéticas pero estoy iniciándome en la narrativa. Es un cuaderno que he terminado con mucha alegría y sueños de que pueda ser publicado por alguna editorial; El arte de la fuga lo nombré. Tengo también inicios de cuentos infantiles.

¿Qué significa, para ti, Escritos sin rabia?

-Ese libro, más que una respuesta y un sentir, significa un sacrificio. Es un gran sacrificio, es el resultado de varios años de estudio, de varios desvelos; de traducir esos desvelos. Es mi empatía con la vida.

Por Rubén Rodríguez González

Fotos y artículo tomados de www.ahora.cu