Esculturas, un preciado tesoro de Las Tunas

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El hecho de tener en el entorno de la ciudad alrededor de 140 obras monumentarias y un recinto que atesora unas 300 piezas de pequeño formato, avalan el porqué a Las Tunas se le conoce como Capital de la Escultura en Cuba.

Sin embargo, a la cantidad de esculturas no solo se le atribuye ese epíteto, sino a la calidad y diversidad de las obras, y sobre todo porque en el llamado Balcón del Oriente Cubano están representados los máximos exponentes del arte tridimensional en la Isla.

La Fuente de Las Antillas es para los lugareños el símbolo de ese movimiento, pues la inauguración, en febrero de 1977, de la obra, una de las más preciadas de Rita Longa, marcó el comienzo del movimiento escultórico en Las Tunas.

A partir de esa fecha los escultores cubanos se comprometieron a dar su aporte, iniciado por el guantanamero Ángel Íñigo con la pieza Trovador Campesino, emplazada en El Cornito, sitio donde nació el poeta popular Juan Nápoles Fajardo y se desarrolla cada año la Jornada Cucalambeana.

A Las Tunas la prestigian también obras de Teodoro Ramos, Florencio Gelabert, José Antonio Díaz Peláez, Manuel Chiong, Alberto Lescay, Pedro Vega, Sergio Martínez, Herminio Escalona y los locales Rafael Ferrero y Armando Hechavarría, entre otros.

Y en el museo taller de escultura Rita Longa se mantienen como trofeo de las artes plásticas los bocetos la Bailarina de Tropicana, de Rita Longa, y Don Quijote de América, que Sergio Martínez llevó a escala urbanística en la esquina de 23 y J, en la capital cubana.

La influencia de estos célebres artistas hizo que la urbe diera sus propios pasos para mantener en un pedestal a la escultura. Ahora se proyecta una plaza dedicada al tricampeón Olímpico y Mundial de Boxeo, Teófilo Stevenson, en la que se prevé una obra dedicada al extraordinario atleta.

Aunque si de hechos abstractos y concretos se trata, en la capital de la provincia homónima sobran motivaciones para inspirarse en otras obras figurativas como La leyenda del Caballo Blanco y El Cucalambé.

 

Por Roger Aguilera

Tomado de www.acn.cu