¿Nostalgia o alegría?

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El tránsito de la tradición a la modernidad fue patentado una vez más con el Desfile de clausura. Foto: Torralbas

El tiempo vuela cuando se está pasando bien, los días se van como segundos y así nos despedimos de la 25 edición de las Romerías de Mayo. Atrás quedan largas jornadas donde los aguaceros típicos de este mes y el arte han inundado las calles de Holguín gracias al empeño de los jóvenes creadores. De varias regiones del mundo han acudido las delegaciones para reforzar el intercambio cultural.

El tránsito de la tradición a la modernidad fue patentado una vez más con el Desfile de clausura. De un trono a otro, como la reina de la ciudad que es por estos días, el Hacha le dijo hasta pronto a los transeúntes en el habitual trayecto comprendido entre la Loma de la Cruz, el Museo Provincial La Periquera y el Edificio 18 Plantas. Un aluvión de emociones recorrió las principales arterias holguineras contagiando a todos a su paso. Justo a la medianoche tuvo lugar lo que todos esperan pero nadie quiere que suceda, las palabras de clausura de la 25 edición, acto seguido se plantó el árbol nacional de Cuba, la Palma Real, elemento indisoluble de la cubanía que para la ocasión honra los 150 años de las luchas del pueblo cubano, proceso al que se dedican además las presentes Romerías. Y asciende a su trono momentáneo uno de los símbolos de nuestra ciudad, el Hacha, para contemplar como sus hijos se congregan para tan sugerente festejo.

Se plantó el árbol nacional de Cuba, la Palma Real, elemento indisoluble de la cubanía. Foto: Torralbas

Con muy Buena Fe fue recibida la música de Israel y Yoel, ese dúo que hace unos años salió de Guantánamo para arrasar con toda la Isla. Los corazoneros arribaron a la celebración para regalar ese sello auténtico que actualmente se erige como estandarte de la música cubana. Un tema y otro son cantados de principio a fin por el público que en cada ocasión los recibe como la primera vez. Trova, rock, pop, salsa, bolero, y un sin fin de géneros se dejan escuchar en la Plaza de la Revolución “Calixto García”, demostrando esa versatilidad interpretativa de estos jóvenes creadores. De Soya Dial, de Pi a Catalejo, un sinnúmero de piezas amenizan la velada propicia para enamorarse, pero también para realizar una radiografía de lo que es ser cubano.

Del corazón del sonido de artistas como Chucho Valdés, Celia Cruz, Isaac Delgado, Los Van Van, Enrique Morente y Paco de Lucía; nos llegó Alain Pérez, destacado bajista, cantante, compositor, arreglista y productor musical. Ha recibido los mejores elogios de la crítica musical. Este ferviente defensor de la salsa, la timba y el Latin-Jazz, cuenta en su haber con una amplia discografía donde constan temas novedosos como “La sandunguita” y “Con la punta del pie”, entre otros. Esta noche arribó a Holguín para cerrar con broche de oro las Romerías, y es el Parqueo del Estadio Calixto García el escenario propicio para que el bailador rompa la suela del zapato en el asfalto.

Empeñado en que aquel que busca encuentra, Andy Rubal, llegó a la Ciudad de los Parques desde nuestra capital para ofrecernos una visión particular de la música popular. El joven creador cuenta ya con grandes ambiciones, queriendo establecer una pauta en ese camino rico y diverso de la sonoridad de la Isla. Rubal, quien hizo el recorrido más largo, pues es santiaguero de nacimiento, propuso piezas sinceras, lleno de vivencias personales.

Uno de los símbolos de nuestra ciudad, el Hacha. Foto: Torralbas

Así lo disfrutó la ciudad en la despedida de hoy que deja en un ayer la 25 edición del Festival de Juventudes Artísticas. Con escenario en el propio parqueo del Estadio, el autor de “Enamorado en Montreal”: uno de los sencillos que más le gusta y que dedicó a su esposa como fruto de la melancolía, aunque el tema no deja de ser bien bailable, alegre, asegura este nativo de la tierra caliente, se encargó de bajar el telón de esta gran fiesta de pueblo.

La madrugada casi saludó al amanecer, los ánimos, unos más mermados, otros activos aún, buscaron por cualquier sorbo de fiesta que les aliviara esa resaca de Romerías producto de jornadas tan intensas como provechosas. Los últimos versos de la Oda a la alegría resuenan por toda la urbe, pero no es este sentimiento el que se respira con el fresco de la madrugada, sino la nostalgia que nos ocupará hasta mayo de 2019.

Por Julio César