De tal padre, tal Cobiella

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Cobiellas (padre) junto a sus esculturas de la Aldea Taína del Chorro de Maíta. Fotos:Juan Pablo Carreras (ACN) y Argelio Cobiella Jr

Argelio Cobiellas Cadenas ya tiene 81 años.Es Hijo Ilustre de la ciudad de Holguín. Usa bastón, pero sus manos continúan fuertes, son las mismas que han logrado romper las leyes del tiempo. Sus obras escultóricas de la Aldea Taína en el Chorro de Maíta (Banes, Holguín) transmiten una espiritualidad tan valiosa, que son capaces de incentivar tu imaginación hasta remontarte a la comunidad primitiva.

Este señor recuerda cómo su padre lo enseñó a pintar. Siempre estuvo junto a él, para indicarle las imprecisiones de una estatua. Le contó sobre los comienzos del arte, relatos que quiso profundizar. Su interés por el pasado creció y terminó estudios universitarios con el título de Licenciado en Historia Universal.

“Después continúe como alumno en la Academia de Artes Plásticas. Amplié mis conocimientos sobre la escultura y descubrí mis deseos de ser profesor. No tardé mucho en convertirme en director de la Escuela Vocacional de Arte, aquí en la Ciudad de los Parques, mi tierra”, expresó Argelio, quien estuvo activo en el ejercicio del magisterio cerca de 30 años.

Le pregunté acerca de sus obras en el Chorro de Maíta y me aclaró: “No todas son mías, es cierto que soy el autor principal, pero conté con el apoyo de artistas amigos, además de mi hijo, por supuesto. Realizamos 40 piezas alegóricas a la cultura aborigen, fue un trabajo difícil, porque tuvimos percances con el cuidado del proyecto en proceso”.

“Nos demoramos aproximadamente un año, terminamos en 1997. Luego vino el huracán Ike y restauramos las figuras dañadas. Nuestro primer objetivo fue fomentar el turismo en ese lugar; pienso que se ha cumplido y, cada vez, van más extranjeros a observar a estos indios simbólicos.

Siempre defendimos que los cubanos debían ser invitados habituales, nuestra propuesta se cumplió y estamos agradecidos”, agregó.

Argelio tuvo la oportunidad de compartir labores con Electa Arenal y Huerta, artista mexicana que desempeñó una amplia obra en la provincia nororiental. Canto a la Revolución es un ejemplo de ello, se trata de un mural escultórico ubicado en Puerto Padre (Las Tunas), que representa la explotación que existía en Cuba en la etapa neocolonial y cómo los rebeldes defendían la Patria.

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Argelio Cobiellas (hijo) en plena faena.

Es coautor de las populares esculturas en la Plaza de la Marqueta, estatuas que representan al holguinero común del siglo XX. Esta y otras creaciones le valieron significativos premios como el Angelote y el Aldabón de la Ciudad.

Desde que me dispuse a entrevistarlo, quise aclarar una duda: el significado de las estatuas ecuestres. Y quedé despejado: “Si el caballo tiene dos patas en el aire, la persona murió en combate; si tiene una de las patas frontales en el aire, la persona murió de heridas recibidas en combate y, si tiene las cuatro patas en el suelo, la persona murió de causas naturales”, me dijo.

Antes de esta conversación, creía que la representación simbólica de Ernesto Guevara en Moa, así como la de Camilo Cienfuegos, en Gibara, y la escultura de El Guayabero en la ciudad holguinera, habían sido construidas por Argelio. Cuando le pregunté, me dijo que sí, “fueron construidas por Argelio, pero de apellidos Cobiellas Rodríguez, y es mi hijo”.

Las obras responden

De nombre artístico “Cobi”, es graduado de la Academia de Artes Plásticas José Joaquín Tejada, en Santiago de Cuba. Fue seleccionado como el joven más destacado de la cultura holguinera en 1984, por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) nacional, condecorado por el entonces ministro de Cultura, Armando Hart Dávalos.

No le gusta que lo entrevisten, prefiere que observen sus obras: “Ellas tienen todas sus respuestas”. Tampoco firma sus esculturas, porque se le olvida y todavía no concibe que Miguel Ángel haya podido hacer el David, pues le parece imposible que un humano, sin contar con las herramientas actuales, haya realizado tal hazaña.

Guarda en su librero una foto junto al Comandante en Jefe Fidel Castro. Me contó que fue en la inauguración de su conjunto escultórico Guerrillero de América: cuyo elemento principal es la figura corpórea del Che en bronce, que tiene 5,60 metros de altura y está situado en el municipio de Moa.

Aquel día, fue interrogado por el Líder Histórico de la Revolución Cubana, acerca de si tuvo la intención de que la figura del monumento se pareciera al Che, y le respondió que sí y Fidel le dijo que lo había logrado. “Nos ha gustado mucho”, replicó el Comandante.

Para este artista, “holguinero de pura sangre que nunca abandonará su pueblo”, como él dice, lo que más le impresionó de Fidel fue su sencillez y ahora comprende por qué jamás construirá una estatua de su figura. “Su gran modestia no se puede impregnar en ningún material, se guarda en el corazón”, aseveró.

¿Qué otras esculturas importantes ha realizado y al verlas qué recuerdos vienen a su memoria?

–La mayoría aquí, en mi provincia natal. Por ejemplo, el monumento al Che en la Avenida de Los Libertadores, el cual fue inaugurado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en junio de 1988. Debo aclarar, soy coautor de la obra, junto a Caridad Ramos, Oniel Sánchez y mi papá.

“La estatua de Camilo Cienfuegos, en Gibara. Como dato interesante, te digo que es la representación del Héroe de Yaguajay más cercana al mar en la Isla. Conté con la ayuda de los pobladores del municipio costero, muchos ofrecieron piezas de bronce para su fundición, algunas de ellas constituían obras de arte.

“Realicé la figura de José Martí en la Universidad de Holguín, específicamente se encuentra en la sede Celia Sánchez Manduley. Ella me hace recordar los elogios del ministro de Cultura, Abel Prieto; esos criterios me dieron la posibilidad de participar en la ejecución de una Plaza Martiana, en Honduras.

“Además, soy creador del John Lennon que se encuentra en la Caverna de Los Beatles, aquí en la ciudad; de otro Lennon en el Hotel Las Brisas de Guardalavaca; del monumento a José Miró Argenter, en el Poligráfico de Holguín; entre otros trabajos”.

Cuando usted construye la escultura de El Guayabero, es la primera vez que realiza una obra de este tipo a una persona que todavía estaba viva. ¿Cómo fue su relación con este notable músico cubano?

–Lo hice por petición de Cultura. Yo le pedí permiso. Conocía a Faustino Oramas desde que era niño. Cuando fui a tomarles las fotos, tenía dificultades para ponerse de pie, pero pidió que la escultura fuese erguida.

“Vio la obra por primera vez, ya terminada. El día de la inauguración estábamos rodeados de varias personas. Empezó a hacer chistes y contar sus amores, como de costumbre al final dijo: ¡Santa palabra!”.

Su papá…

–Ha sido mi guía eterno. Me gusta que me comparen con papi, no solo eso, nos han confundido.

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