Concierto “Fuera de foco”

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Increíble, pero cierto. Este, el del 3 de noviembre a las 9: 15 de la noche, fue el primer gran concierto del trovador Fernando Cabreja en un teatro en Holguín, como desde hace tiempo se lo merecía. Solo el bautizado en su gremio como “El Cacique de la Trova”sabe cuánto lo añoró y cuánto le costó la hazaña.Y también su esposa, Edelis Loyola, cantautora para niños devenida la mejor de las productoras. Y también su hija Edelita, la única que tiene y su mejor canción, quien tuvo de la madre y el padre una gran herencia musical.

Trovador Fernando Cabreja en Concierto. Foto: Carlos Rafael

 

A casi los 60 años y 40 de vida artística que cumplirá en 2019, Cabreja se estrena en un Teatro Eddy Suñol, lleno como no lo esperaba. Se abre la cortina roja para el concierto “Fuera de foco”. Atrás quedan los días de estrés y de “escuatro”. La foto para la lona promocional que casi no está en tiempo, los carteles que de hacía una semana debían estar por toda la ciudad, los pulóveres que nuca llegaron, las pilas que había que comprar para los micrófonos del teatro.

Atrás quedan todas las preocupaciones, porque Fernando Cabreja está delante de su público. Y ahí, en ese momento, el Kbre nunca sabe que va a hacer ni cómo va a terminar. Eso es lo mejor. Nada de almidonamiento. Él está ahí, bajo las luces LED rojas y azules del teatro, tan natural como en su peña veinteañera “Alta Marea” en la Casa de la Trova los jueves y la iniciada hace un año en el Álbum Café El Chorrito.

Comienza la canción. Se oye el cajón y la voz del Kbre, pero la guitarra casi es imperceptible. Seguro él piensa, tanto esfuerzo, tantos días de ensayo para que pase esto. Entonces viene “Lévantate”, “la primera canción que hice al venir de la República Federativa de Moa”, dice Fernando. El público que estaba un poco “frío” comienza a calentarse con la música y los chiste de Cabreja.

 

Se disfruta la letra y se obvian los detalles técnicos. Él está allí, separado de sus seguidores por un pequeño abismo: el foso de los músicos. Pero se siente igual de cercano con sus botas militares, camisa y gorra verdeolivo, o sea, la pinta de un trovador.

Se sale del guión previsto por la directora del espectáculo Isabel García Granados. En él todo es natural. Y al de cabina, allá en el segundo nivel del teatro: “¿Qué? ¿No suena la guitarra? No sé qué pueda ser. ¿La pila? Si esta pila la compré antier. 4.95. Y es Maxell.

La gente se ríe de sus ocurrencias. Un rasgazo y la guitarra, por fin, se escucha perfectamente.

“O sea, que estuve cantando a capella”. El público que estaba “tibio” irrumpe en ¡Bravo! y aplausos. A partir de ese momento se sintieron tan relajados como El cacique y no temieron corear sus canciones.

La escenografía es tan sencilla como el Kbre. Allí está el espíritu de la ciudad de Holguín que lo adoptóy le abrió aún más las puertas a su carrera. Un banco y varias farolas como en los parques. Los instrumentos de los músicos que le acompañarán luego. Al centro, en la primera línea, está Fernando sobre una alta banqueta. “No me voy a caer”, asegura. Pero Edelis, tras las cortinas, no hay quien le quite la preocupación.

Él siempre recuerda a Haydée Santanaría, ferviente seguidora dela canción de autor. Y también lleva como estandarte una de las fraseas de la Heroína del Moncada: “No solo hay que hacer una canción comprometida, sino que comprometa”. Ese es su punto de partida, incluso cuando hace una canción de amor.

José Luis Serrano, amigo y poeta holguinero ganador del Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, lo acompaña en el escenario para recordar la esencia de la Peña Alta Marea, donde se unían siempre el trovador con un bardo. No podía ser de otra manera. Cabreja es un poeta amparado en la guitarra.

Quizás lo más difícil de la noche fue ese momento en que él cantó y Serrano recitó al unísono. ¿O al revés?

De electricidad y albañilería Fernando no sabe mucho, pero criando muchachos es un bárbaro. El padre amoroso que es, se reflejó en el escenario cuando invitó a su hija a que le acompañara con la flauta. Interpretaron “Muchacha de la Ciudad” –una canción que tiene muchas versiones que el Kbre no ha cobrado todavía- junto al pianista Samuel Pérez. Y ella fue también la arreglista de los temas que el papá interpretó con el grupo de Raúl Prieto y otros músicos invitados de Nolberto Leyva.

Quiso el destino que su madre lo pariera dos días después de la desaparición física de Camilo Cienfuegos, una figura que lo ha acompañado siempre. Por eso compuso “Como paloma blanca”, en el 87 en Moa.

Él es tan jaranero como el Señor de la Vanguardia. Rasga la guitarra y acota: “Estas cuerdas me las mandaron a Argentina y no se acostumbran al calor”.

Junto a Omar Julio Matos, saxofonista, interpreta “Mi fortuna”. Mas la fortuna es del público que asistió al concierto donde el Kbre es trovador, poeta, humorista y también un poquito de filósofo. Dice que el oficio de cantor es muy grato, porque puedes expresar, a través de tus canciones, cuestiones políticas, existenciales. Y canta y el cierre es con un: “Abajo los corruptos. Desde la humildad siempre, con el pueblo siempre”. Ese es Cabreja.

Después pasa al Fernando tierno y amatorio: “A Edelis, mi esposa, le he hecho muchas canciones. Esta es la primera que conservo: ‘Volviste a mí’. La hice en 1985. Seguro compuse muchas en la etapa de noviazgo. Después la relación se convierte en semiótica”. Con el acompañamiento del grupo la canción alcanza otra dimensión, aunque con la guitarra conserva su encanto especial.

También interpreta el últimotema que le dedicó. “Ya estoy contigo” se llama. Cuenta que: “se la hice en Viña del Mar. El público ríe. Sí, porque yo he viajado, pero siempre volveré.

El cantautor Nolberto Leyva, hijo adoptivo por parte de la canción de autor, es su telonero. Le agradece al padre la oportunidad de interpretar un tema de su autoría, “Dos con vida”. También en homenaje a El Cacique versiona “Gástate el placer”. Y en ese tiempo de las dos canciones, el Kbre aprovecha y se pone una guayabera, bien roja y con “semiótica”, como apunta.

Para el cierre, el que es quizás su tema más popular, “Fuera de foco”, que el público corea: “Es que yo soy así, un testarudo, un tipo torpe, algo bohemio, medio loco, que siempre está…”

Pero la noche no acaba. A Cabreja “hijo de familia proletaria que no tiene ni naranja agria”, ahora le sobran los reconocimientos de las instituciones culturales de la provincia y le declaran Hijo Destacado de la Ciudad.

Cabreja es declarado Hijo Destacado de la Ciudad. Foto: Carlos Rafael

Lo mejor que tiene Fernando son sus canciones y también su modestia y su necesidad de agradecer y reconocer a todos los que le han ayudado en su carrera artística y, en especial, en este concierto.

 

El telón cerró cuando aún sonaban los últimos acordes de su “Canción del desaliento”, para la cual alentó a todos sus amigos trovadores a cantar al escenario. Hubo quien vino de Moa, o de más “pa’allámtodavíam” para participar en este concierto perfectamente enfocado.

Por Rosana Rivero Ricardo