Un lugar para la trova

Publicado el Categorías Holguín, Música, Noticias

Una vez al mes tiene lugar en Holguín un evento comercial donde se solo se expende el arte de alta factura. Con las notas musicales como producto y la guitarra como fiel herramienta, el trovador propone su obra y los espectadores consumen a gusto.

Como estandarte de los valores culturales de la nación se erige la Feria de trovadores, espacio que arriba a los dos años de creado, en un incesante bregar para unir las distintas generaciones de la música en pos de ese ritmo tan nuestro.

El Callejón de los milagros, perteneciente al Centro Cultural “Plaza de la Marqueta”, se erige como el centro gravitatorio de este proyecto que abandona poco a poco su etapa prematura para alcanzar un estadio más concreto.

Plataforma para el intercambio generacional y el cultivo de la trova es la Feria. Foto: Oscar Gordillo

Todavía está fresco ese primer jueves en 2016, noche bohemia donde se dieron cita los empedernidos cultivadores del género para fomentar un consumo cultural diferente del propuesto por otros géneros que gozan de mayor popularidad y comercialización.

La buena acogida de la Feria de los trovadores es posible en gran medida gracias al apoyo de La Marqueta, epicentro no solo de expoventas, sino dedicado a la promoción de las vertientes artísticas , con mayor énfasis en las de factura local. Instituciones como estas y el Café de la EGREM, ubicado en la esquina de la céntrica plaza holguinera, propician el desarrollo del talento musical emergente del patio.

Gerardo Alfonso, Raúl Torres, Eduardo Sosa, o Pepe Ordás, son solo algunos nombres que engrosan la lista de referentes de la trova cubana que han engalanado el escenario “ferial”, a los que se suman el maestro Fernando Cabreja, la jóvenes promesas Manuel Leandro y Lainier Verdecia, o Raúl Prieto, anfitrión y principal gestor del espacio. Éste último fue el encargado de iniciar el concierto de fundadores de la Asociación Hermanos Saíz y del Movimiento de la Nueva Trova.

Su profundo agradecimiento a las instituciones culturales de la provincia, así como a Edelis Loyola, expresó Prieto al iniciar la noche, en la que significó especialmente a la cantautora por el concierto para niños ofrecido durante la tarde del propio día en la sede en Holguín de la AHS.

Un canto a la cotidianidad, el amor, la vida, con enfoque romántico, bohemio, valiéndose de fusiones entre bolero, rock and roll o pop, constituye la propuesta de Prieto, quien se encuentra constantemente en un proceso de renovación de su grupo, elemento que se evidencia en nuevas sonoridades, lo que a su vez garantiza la continuidad del proyecto sin perder su esencia, el cual destaca además como formador de generaciones e impulsor de las carreras musicales de varios jóvenes graduados del conservatorio que han transitado por él.

Cedida la batuta a otro maestro de generaciones, Fernando Cabreja, la noche no se fue por el tragante, y este 29, pero de noviembre, dos hermanos desde 1986, como se catalogan Prieto y Cabreja, dedicaron la velada a uno de los pilares de este movimiento en nuestro país, Silvio Rodríguez, quien celebra su onomástico el propio día. Cabreja, ese Fito o Sabina tan nuestro, mezcló sus doctrinas filosóficas de la cotidianidad para regalar a los presentes una velada a la talla de los dos grandes maestros holguineros.

A Silvio y al público fiel que los acompaña en cada cita, se dedicó el concierto que se incluye dentro de la jornada de celebraciones, extendida hasta el próximo sábado primero de diciembre. Sin dudas merecidos festejos para esta plataforma donde se intercambian estilos y tendencias de la música cubana, devenida además en cantera para el rescate y proliferación del movimiento trovadoresco en Holguín.