Trova, muy cerca de la madrugada

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Por Julio César

Mayo se torna especial para la Ciudad de los parques, con solo arrancar el quinto mes del año el ambiente en Holguín recibe un cambio casi radical. Las Romerías, Festival Mundial de Juventudes Artísticas, devienen en la plataforma propicia para que el arte inunde nuestras calles, supliendo la ausencia de los tan añorados aguaceros.

Fotos: Adrián Aguilera

En un encuentro entre amigos se esfuman las últimas horas del domingo cinco de mayo y a su vez se saludan las primeras del día seis, guitarra en mano, Leonardo García, o solo “Leo”, inicia su acertada disertación sobre lo cotidiano.

Como el mejor jurado se ubican en la primera mesa de la Casa de Iberoamérica sus maestros Edelis Loyola y Fernando Cabreja, quienes se erigen en la mejor compañía que el ilustre visitante podría recibir para estas jornadas.

Desde Villa Clara arriba a Holguín esta suerte de poeta de lo cotidiano, con sus cantares al día a día, para reafirmar lo que en su tierra se presume sobre él, que es uno de los “lores” que regentan allá por el centro del país.

Integrante de La Trovuntivitis, grupo de cantautores que desde hace varios años defienden a su provincia como plaza segura para esa manera de interpretar en el país, Leo es un intérprete e instrumentista con estudios de guitarra clásica, así como inspirado compositor.

Creatividad se conjuga con atractivas melodías y letras para regalarnos temas como “Entre la luna y yo”, entre otros que se incluyen en una amplia discografía donde destacan Acabo de soñar (musicalización por varios autores de textos de José Martí), De paso por el sol, registro de un concierto suyo en el Centro Pablo de la Torriente, ganador del Premio Cubadisco 2008, Detrás del tilo, grabado en el 2008, o Cara o cruz (2016), producido de manera independiente con la colaboración de Israel Rojas, compositor e intérprete de Buena Fe.

Música para la gente es la que produce el joven trovador, para enamorar, para ser felices, o meditar sobre cuánto les rodea: “Mis temas tocan asuntos sociales, pero siempre trato de que cuando alguien me escuche sea mejor persona. Trato de hacer las canciones a partir de ideas musicales que me parezcan diferentes, a veces me paso tiempo sin componer, así aparecen sones, congas, guaguancó, y también sonoridades foráneas”, apuntó García sobre sus composiciones.

Así no hay un género único para que este creador exprese lo que siente, cuando la musa llega se deja llevar y la forma es libre tanto como el contenido profundo, sublime. Y nos llega la madrugada con su fresco sutil que acaricia estos poemas hechos música, esos mismos que hacen de la noche corta, o que sea tan fácil perder incluso la noción del tiempo.