Dibujos de Cosme Proenza reinauguran galería de Cacocum

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Palabras a propósito de la muestra Dibujos, del Maestro Cosme Proenza Almaguer, inaugurada en la reapertura de la galería Wifredo Lam en Cacocum, municipio sede de las actividades provinciales por el 26 de Julio en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Cosme Proenza

Pintor, dibujante, ilustrador y muralista, Cosme Proenza Almaguer (Báguanos, Holguín, 1948) ha conformado una sugerente y sui generis cosmovisión pictórica que lo hace distinguible en el ámbito artístico contemporáneo, más allá de las fronteras nacionales.

Graduado de la Escuela Nacional de Arte, en La Habana, y del Instituto de Bellas Artes, en Kiev, Ucrania, Cosme ha creado, en series como Manipulaciones, Boscomanías, Los dioses escuchan, Mujer con sombrero, y Variaciones sobre temas de Matisse, reconocibles mitologías individuales, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte europeo. Su obra está basada principalmente en el análisis: “Soy un investigador que trabajo con los códigos del arte europeo”, asegura.

 

Precisamente esto –el énfasis analítico, la apropiación de referentes– lo convierten en uno de los pioneros del posmodernismo cubano, cuando en el escenario insular otras corrientes predominaban. “Mi vida ha sido la interacción, no el reflejo. Somos un maremágnum de mezclas. Soy un resultado más de eso. Reflejo algo que tiene que ver con lo cubano, pero no con lo cubano sígnico, pues Cuba es más que eso”, comenta. “Lo grande que tiene el arte es precisamente su capacidad de expansión. La belleza es imperdonablemente adhesiva, no hay manera de escapar de ella”, añade Cosme Proenza.

Estas piezas en la remozada galería de Cacocum “Wifredo Lam” –el más universal quizá de los pintores cubanos–, nos muestra a un Cosme Proenza que ha caminado con soltura por diferentes técnicas, potenciando la plenitud de su impronta. Las más anteriores en el tiempo fueron firmadas a inicios de la década de 1970 y las más cercanas, en los primeros años de este milenio. Su obra es posible –además de su talento sin igual– gracias a Holguín, lugar al que afinca su residencia física y espiritual. Por Holguín –nos ha dicho– ocurrió el “encuentro” o “encontronazo” entre la cultura europea y quienes habitaban el archipiélago mayor del grupo de las Antillas; por Holguín, en las aguas de la bahía de Nipe, sucedió el hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre… Por aquí llegó la tradición y se acrisoló la identidad del cubano: permanencia y continuidad, lirismo y erotismo, lo lúdico y lo mítico… conviven en su obra.

Cacocum –el pueblo de las verbenas de San Pedro y San Juan– reabre su galería con la mirada de Cosme Proenza, un creador que integra el imaginario colectivo del cubano y sus múltiples resonancias universales, y se reafirma como entre los artistas hispanoamericanos dueño de una de las cosmovisiones más originales en los últimos tiempos.