Entre naufragios y nostalgias: noche para los libros

Publicado el Categorías Holguín, Libro y Literatura, Literatura, Noticias, Verano 2019

Un sorbo de café y el aroma del papel impreso sugieren momentos especiales: mientras se acarician las páginas de un libro la sabiduría es recíproca con un abrazo.

La céntrica Librería Ateneo Villena-Botev, de la Ciudad de Holguín, devino en espacio propicio para una tertulia literaria en la noche de viernes 2 de agosto.

Para el deleite de quienes aman la literatura son estas noches. Foto: Carlos Parra

Este primer fin de semana de agosto está marcado por las ofertas del arte de la palabra, propiciado en parte por la visita de los escritores Teresa Melo y Yunier Riquenes, quienes arribaron de Santiago de Cuba para sumarse a varias actividades de esta índole con diversos públicos.

Lourdes González y sus metáforas protagonizaron el inicio de la velada con la presentación, en voz de su autora, del texto Papeles de un naufragio. La Directora de Ediciones Holguín se deleitó en anécdotas y comentarios sobre la confección de esta obra que le abrió varias puertas en su carrera como creadora. A veinte años de publicado, el texto cuenta con tres ediciones en Cuba.

A partir de una transformación que sufrió su casa en 1996, para hacer en una parte de ella un paladar, el Paradiso-como lo llamó en honor a la novela de Lezama Lima; se entabla una caracterización de la transformación humana sufrida por los cubanos durante el Periodo Especial: así se desentraman una serie de historias comunes, de aristas, de sectores sociales y personajes que todavía hoy perduran, y quienes afloraron durante esta dura etapa para nuestro país, pero todo ello para ofrecernos la visión de la autora sobre una Isla que por momentos abandonó su plataforma para flotar hacia otros mares.

Incentivada por el momento especial y mientras dedicaba la noche a la obra de Maira Pérez Gallego, Lourdes leyó además fragmentos de su último texto, todavía en proceso de edición por Luis Yuseff, director de Ediciones La Luz.

Tres de sus grandes sueños, dos de ellos cumplidos gracias a Ediciones La Luz, y el otro en proceso de edición con la principal Casa editora de Holguín, presentó durante la noche de este viernes Yunier Riquenes, poeta granmense radicado en Santiago.

Teresa Melo y Yunier Riquenes, arribaron desde Santiago de Cuba para sumarse a varias actividades literarias. Foto: Carlos Parra

La primera novela que se publicó en la Editorial de la AHS en la Ciudad de los Parques, que además tiene que ver con el Periodo Especial en Cuba, quizás no desde la misma perspectiva, pero sin dudas con esencia similar, fue La Quietud, texto que al decir de Riquemes, es para hablar también de los pequeños sueños, y donde se cuestiona todo el tiempo lo que es y lo que quisiera ser. La segunda propuesta fue una compilación de entrevistas de Eduardo Heras León, premio Maestro de Juventudes: “sin dudas quien nos ha inspirado a escribir como un alivio, como forma de abrir una puerta”, afirmó el joven creador, quien agradeció además a ambas editoriales holguineras, La Luz y Holguín, con énfasis en esta última por aceptar la impresión de su libro dedicado a Jorge Luis Hernández: una compilación de trabajos escritos por autores de renombre en el plano nacional como Leonardo Padura u otros sobre la obra de “uno de los escritores cubanos más importantes”.

Entre viejos amigos y anécdotas de la universidad, allá por la década de los ochenta, del pasado siglo, cerró la velada Teresa Melo, con la lectura de uno de sus poemas “Compact 1”, dedicado especialmente a su amiga Edelis Loyola, trovadora holguinera esposa de Fernando Cabreja; y a su amigo Eduardo Riverón, bailarín coterráneo de Santiago además, ofreció la sentida despedida textual que le escribiera al enterarse, muchos días después, de su muerte, centro de la obra de teatro que le escribiese.

Guitarra en mano combate a sus gigantes Fernando Cabreja. Foto: Carlos Parra

Guitarra en mano, mientras combate a sus gigantes, sus molinos, Fernando Cabreja nos regala sus poemas de lo cotidiano, este escritor que canta sus textos, luego, al violín, se escucha “Quizás”, “A mi manera”, y “Bésame mucho”: con esta última recuerdo esa misma noche, no hace tanto, mientras éramos presas de ese estribillo.