Teatro del Viento sin saldo en Holguín

Publicado el Categorías Artes Escénicas, Holguín, Noticias, Teatro y Danza

Por Rosana Rivero Ricardo

Sin “barniz” sobre las tablas, solo a través del arte y la investigación social, representan los conflictos de la Cuba contemporánea. Esa ha sido la fórmula de éxito de Teatro del Viento, de Camagüey, uno de los grupos escénicos más atractivos, allende la capital, que logra realizar en su ciudad temporadas de tres meses con entradas agotadas con un mes de antelación.

A ello se suma la estabilidad de varios de sus integrantes, quienes se han mantenidos nucleados en torno al director, Freddys Núñez, desde la fundación misma de este colectivo, hace 20 años. Los más jóvenes tienen al menos cinco años de experiencia de correr al favor del “Viento”.

Lícito destacar este particular como otro ingrediente imprescindible de la valiosa fórmula, en tiempos en que la emigración de artistas, al menos hacia la capital de Cuba, es más constante que Pi. Mantenerse haciendo buen teatro desde una capital de provincia “del interior del país” es toda una proeza, imputable, sobre todo, a Núñez.

Tras varios años sin actuar en la provincia de Holguín, regresan estos vientos de teatro para actualizar al público del territorio sobre su labor,al presentar tres de sus piezas en el Teatro “Suñol”. Con dichas actuaciones en el coloso de la cultura holguinera, el colectivo camagüeyano se suma al homenaje por los 80 años de esta institución, celebrados el pasado 2 de junio, fecha de onomástico que comparte el grupo, el cual arribó a su aniversario 20 en 2019.

No tengo saldo fue la pieza que este 1 y 2 de noviembre propuso Teatro del Viento. La obra resulta atractiva por su discurso y el trabajo actoral, aunque a muchos les asuste su argumento, porque no evoca una visión paternalista o conformista de la sociedad. Los monólogos de los personajes, dichos por los actores mirando fijo a los ojos del público como recurso expresivo, invitan a continuar pujando por un mejor futuro para la Isla.Es un espectáculo que conmueve y de fuerte carga patriótica.

Seis actores asumen disímiles personajes fácilmente reconocibles en la Cuba de hoy. Sus miedos y frustraciones son expuestos en la escena, donde resaltan el tema de la emigración y la consecuente mutilación de las familias cubanas.

Obra: No tengo saldo, Teatro del Viento. Foto: Tomada de Internet

También se aborda la manipulación de los símbolos y héroes, a través de la develación de un suceso protagonizado por el propio Núñez en la capital de Alemania: la imagen más conocida del Che, surgida del lente de Alberto Korda, impresa sobre la lata de una bebida energizante que costaba poco más de cinco euros, con el eslogan La energía de la libertad.

El público que llegó al “Suñol”, al cual Freddys agradeció su presencia en tiempos en que las personas no dejan que les dé el viento, siempre pegadas a las pantallas del celular, rió, lloró y largamente aplaudió la puesta, tras sentirse reflejado en alguna de las historias.