Mapa de bits para cartografiar el arte

Publicado el Categorías AHS, Artes Visuales, Galerias, Holguín, Noticias

Por Erian Peña Pupo

(Palabras del catálogo de la muestra Mapa de bits, inaugurada en la AHS holguinera)

El mapa es una representación gráfica y métrica de una porción de territorio, generalmente de una superficie bidimensional. Un mapa de bits o imagen ráster, por su parte, es una estructura o fichero de datos en forma de rejilla rectangular de píxeles o puntos de color llamada matriz, que se puede visualizar en un monitor, papel u otro dispositivo de representación.

Fotos: tomada de internet

El bit es la unidad mínima de información empleada en informática, en cualquier dispositivo digital, o en la teoría de la información. Con él podemos representar dos valores cualquieras: verdadero o falso, blanco o negro, abierto o cerrado, norte o sur, masculino o femenino, apagado o encendido… ¿Novedad o mimetismo? ¿Vanguardia o conservadurismo? ¿Arte o banana en la pared?

Basta así con asignar un valor al estado de “apagado” (0) y el otro al estado de “encendido” (1).

De esta manera, podríamos suponer que el arte contemporáneo se comporta así: ¿apagado o encendido? ¿0 o 1? O viceversa. Todo se complicaría –para bien, claro– si añadimos otros valores al conjunto. Esta muestra, entonces, sería un medidor de calidad con diversidad de temáticas en el contexto de las artes visuales holguineras, parte del mapa de la creación insular en el siglo XXI. Pero para representar o codificar más información en un dispositivo digital –el arte contemporáneo requiere mucho más, podríamos pensar– necesitamos una mayor cantidad de bits. ¿Una mayor cantidad de arte por consiguiente? Por tanto, a través de secuencias de bits se puede codificar cualquier valor discreto como números, palabras e imágenes. Y además, existe el bit más significativo (MSB) que es ese que tiene un mayor peso (mayor valor) dentro del conjunto (¿la exposición?) y por consiguiente, también el menos significativo (LSB).Y existe, además, el bit de redundancia (o conjunto de ellos) que suele introducirse deliberadamente en la transmisión o grabación de información sin ser parte de esta, pero que sirve para detectar posibles errores. Por tanto, ¿cuántos bits de información son necesarios para representar el color de un píxel en una imagen digital? ¿Y más cuando esa imagen es, digamos, artística? ¿Cuántos para cartografiar el mapa de las obras y sus significantes?

Mapa de bits, herramientas digitales aparte, resulta una sugerente muestra de los jóvenes creadores holguineros miembros de la AHS y en su mayoría salidos de las aulas de la Academia de Artes Plásticas El Alba, artistas que hoy por hoy –me atrevo a decirlo con seguridad– integran lo más interesante y sugestivo de lo que podríamos llamar la vanguardia visual holguinera.