Delfín Prats en la luz de su poesía

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Por Erian Peña Pupo

La escritora y editora Lourdes González conversó con el poeta Delfín Prats en el espacio Con olor a tinta, en Ediciones Holguín, para reafirmarnos esas palabras harto conocidas: Delfín Prats Pupo, autor de apenas unos pocos libros, que ha escrito y reescrito desde su germinal Lenguaje de mudos en 1968 hasta su Poesía completa, que publicara Ediciones La Luz, y con varias nominaciones a un Premio Nacional de Literatura que cada año los seguidores de su obra esperamos reciba, por una cuestión de justicia literaria, de verdadero calado en el corpus lírico nacional, es un escritor necesario.

Fotos: Wilker López

Necesario por la validez de su poesía, por la obsesión dialógica con la palabra… Delfín, a pesar de su parquedad y sus mutismos, es uno de los autores más influyentes en los jóvenes poetas. Más de una generación, desde la cristalizada a fines de los 80 hasta acá, ha sentido cercana la obra del bardo holguinero nacido en La Cuaba, en 1945. De varios de estos temas conversaron Lourdes y el autor de Para festejar el ascenso de Ícaro: el Premio Nacional de Literatura, que recién obtuvo su colega generacional Lina de Feria, los vericuetos de la creación y la espiritualidad, libros, lecturas, poemas, amigos…

Recientemente Delfín publicó, por Ediciones Holguín, El huracán y la palma, una peculiar antología de la poesía cubana que constituye “un acto de reverencia” y “no tiene otro propósito que el de comunicar a sus lectores mi experiencia en esa materia resbaladiza que es la poesía, en este caso la escrita en nuestra patria”, escribe y añade: “Nuestra selección tiene como destinatario a la gente que necesita la poesía, que busca en ella respuestas a sus interrogantes vitales. Estos poemas son una fiesta de humanismo y belleza que dedico a los jóvenes cubanos y de otras latitudes dentro del ámbito de la lengua”. Desde José María Heredia hasta Juan Carlos Flores, pasando por Milanés, Martí, Casal, Poveda, Guillén, Lezama, Piñera, Baquero, Eliseo Diego, Vitier, Padilla, Nogueras, Hernández Novás, entre otros, Delfín nos entrega una selección de textos de escritores ya fallecidos que integran parte del selectísimo cuerpo poético del país.

Aunque asegure que está “desasido de todo proyecto” y como el barco ebrio de Rimbaud, pretende “ir descendiendo por ríos impasibles”, por suerte aún no parece firmar su poesía completa, ni mucho menos definitiva. “Escribí un poema”, me dijo Delfín hace poco. “Lo leí en la peña en Ediciones Holguín, pero aún no está terminado”, añadió.

Un nuevo poema escrito por Delfín –que escribe tan poco, que insiste en reescribir versos y hasta eliminar dedicatorias de antaño de sus poemas– es una buena noticia para quienes seguimos su obra. Esperemos que su afán detallista nos deje conocerlo pronto, aunque, él mismo nos lo advierte, todas las salidas son falsas, conducen a laberintos.

Delfín Prats ha acompañado los viajes de la luz y la poiesis. Ambos le protegen como fieles guardianes de otros tiempos. El poeta, en cambio, sabe que sus versos se asomaron mucho más allá/ ellos vieron/ del otro lado del horizonte/ abrirse las constelaciones.