Teatro cubano: nación y escena

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Por Erian Peña Pupo

Foto tomada de Internet

Hoy, 22 de enero, el Teatro cubano celebra su día. Esa fecha, pero en 1869 se produjeron los sucesos del Teatro Villanueva. Ese día el teatro cubano se comprometió para siempre con el destino de la nación y la escena teatral devino arma del proceso revolucionario cubano. Por eso en 1980, durante la celebración del Primer Festival Internacional de Teatro de La Habana, se declaró el 22 de enero como Día del teatro cubano.
El Departamento de Comunicación Cultural La Luz, la Dirección Provincial de Cultura y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Holguín, se suman a la felicitación a los teatristas cubanos, especialmente los holguineros, en este día especial para la escena nacional. Actores, dramaturgos, directores, escenógrafos, diseñadores, técnicos… reciben el saludo por el trabajo sostenido en aras del presente y el futuro de nuestras tablas.
“La escena cubana desafiaba al colonialismo. El programa previsto incluía un popurrí delicioso, que ponía a volar la imaginación patriótica. El grupo Caricatos representaba la obra Perro huevero aunque le quemen el hocico, del dramaturgo Juan Francisco Valerio, una obra con sabor criollo, donde el choteo, la burla y la comicidad típicas del incipiente teatro cubano, aludían directa o indirectamente a la situación sociopolítica de esta isla antillana. Finalizando la puesta en escena el personaje de Matías exclamó desde el escenario: «¡Viva la tierra que produce la caña!». La respuesta del público no se hizo esperar: «¡Viva Céspedes!, ¡Viva Cuba Libre!», fueron las exclamaciones de los independentistas ocupaban que la sala. Precisamente la obra tenía el propósito de recaudar fondos para la guerra de liberación del pueblo cubano, así lo recogió la prensa revolucionaria de la época: «¡Pueblo! Tenéis una obligación patriótica de llenar sosteniendo este espectáculo». La represión de los miembros del Cuerpo de Voluntarios de la ciudad apostados en los alrededores no se hizo esperar. Acudieron de inmediato hasta aquel edificio de madera contra el que dispararon. Aún se desconoce el número de víctimas. La masacre es recordada como Los sucesos del Villanueva”, escribe Laura M. Giráldez en la edición del 22 de enero del periódico Granma.
“«El enemigo brutal/ Nos pone fuego a la casa:/ El sable la calle arrasa,/ A la luna tropical./ Pocos salieron ilesos/ Del sable del español:/ La calle, al salir el sol,/ Era un reguero de sesos». Así narró José Martí, 20 años más tarde, lo acontecido esa noche en La Habana, cuando él se encontraba cerca del Villanueva, en la casa de su maestro Rafael María de Mendive. Sin embargo, esta no fue la única respuesta del Apóstol a las atrocidades del gobierno colonialista español y sus simpatizantes, sino que al día siguiente de los sucesos publicó en el periódico La Patria Libre su primera obra teatral: Abdala, poema dramático escrito a su Patria, y que sería el punto de partida del llamado Teatro Mambí”, añade en “El día que el teatro cubano se comprometió con la Patria”.