El cisne ruso de la danza

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Un drama colmado de pasión, estrellato, traición, locura, sin dudas interesante y peculiar, fue la vida de Vaslav Nijinsky, bailarín de ballet y talentoso coreógrafo que comenzó su ascenso a la fama en los primeros años del siglo pasado.

Legado que persiste en la actualidad, con influencia en todas las formas de arte y teatro, nos dejó uno de los más grandes representantes de las artes escénicas a nivel internacional, hasta la fecha considerado el más notable de la danza del siglo XX, además de la figura de transición entre el ballet clásico y las expresiones contemporáneas.

Un drama colmado de pasión, estrellato, traición, locura, sin dudas interesante y peculiar, fue la vida de Vaslav Nijinsky. Foto: Internet

Tierra de talentos, Ucrania, lo vio nacer en 1889, hijo de bailarines polacos de gira, que lo bautizaron y criaron en Rusia. Su inclinación despuntó desde los primeros años, recibiendo muchos elogios  y oportunidades, con la atención de maestros coreógrafos como Michel Fokine y Marius Petipa, factor que propició el celo de sus compañeros, quienes incluso le provocaron  cuatro días en coma después de haber sido atacado en un incidente particular.

Su gira por Paris en 1909, con el Ballet Russes, marcó tendencias en el arte, la danza, la música y la moda para la próxima década, y difundió los extraordinarios talentos de artistas como Nijinsky y un miembro de la compañía, la bailarina Anna Pavlova, al tiempo que provocaban su despegue en el panorama artístico europeo e internacional. Grandes éxitos como miembro de la célebre compañía de Serguei Diaghilev, y la cima de su carrera en 1913, con su coreografía La consagración de la primavera, a partir de la partitura homónima de Igor Stravinsky, resaltan por estos años.

“No busca representar las acciones y los gestos de un tipo aislado del personaje que asume; más bien, él retrata el espíritu o la esencia de todos los tipos de ese personaje”, escribió el historiador del ballet Cyril Beaumont, asombrado por su virtuosismo, capacidad de salto y giro nunca antes vista en el escenario.

Virtuosismo, capacidad de salto y giro nunca antes vista en el escenario, definen al referente internacional de la danza y el ballet. Foto: Internet

Además de bailarín, Nijinsky se estableció como coreógrafo, produciendo obras como L’après-midi d’un faune (La tarde de un fauno, 1912 ) , Jeux (1913) y Le Sacre du Printemps (El rito de la primavera, 1913).

Un matrimonio heterosexual fallido, con el antecedente de una relación gay controvertida, clasificado como enemigo ruso e internado bajo arresto domiciliario, son algunos de los desandares controvertidos del célebre personaje, que no sesgó en cosechar éxitos hasta que fuese diagnosticado con esquizofrenia, en 1916. Varias fuentes coinciden en que su último baile fue en 1918, a fines de la Primera Guerra Mundial, mientras caminaba por las calles de Viena, donde vio a un grupo de soldados rusos que bebían vodka y tocaban música tradicional, para quienes improvisó una delicada coreografía. Hasta su muerte en 1950, la estrella mundial permaneció internado en diversos hospitales.