Felicidades, artistas del Teatro

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Por Erian Peña Pupo

Fotos: Archivos de Comunicación Cultural

Este viernes, 27 de marzo, se festeja el Día Mundial del Teatro, una celebración que ha tenido en todo el mundo un matiz diferente, debido a la actual situación de excepcionalidad epidemiológica causada por la rápida propagación internacional del COVID 19.

En la mayoría de los países se suspenden funciones y temporadas completas, se cierran teatros y otros escenarios similares para priorizar la vida, pero los artistas del teatro no dejan de crear, convencidos que, después del silencio, volverá a reinar la escena.

Cuba, y particularmente Holguín, celebrarán el día desde la introspección del hogar, pero también desde el recuerdo, el homenaje y la permanencia. En esta fecha, en Holguín se entregaría el Premio Alberto Dávalos 2020 por una vida consagrada a las artes escénicas, que han merecido, entre otros, artistas como Angélica Serrú, Náyade Proenza, María Luisa Clark, Martín Arranz, Mario Brito, Martha Proenza, Miriam Suárez, Carlos Jesús García, Julio Proenza, Miguel Santiesteban, María Dolores, Maricel Godoy, William Delgado, Yuri Hernández, Alejandro Millán, Fernando Gil y Carlos Leyva Bonaga.

Escena de la opereta La viuda alegre, por el Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín (foto Wilker López).

Sirva este texto también como homenaje a ellos –que guían el trabajo desde la experiencia y sus aportes– y a los artistas escénicos holguineros, entre ellos los integrantes del Teatro Guiñol de Holguín, el Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín, la Compañía de Narración Oral Palabras al viento, Neón Teatro, Alasbuenas, Trébol Teatro…

La Dirección Provincial de Cultura, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Centro de Comunicación Cultural La Luz hacen extensiva esta felicitación a sus artistas del teatro.

Para ello compartimos el Mensaje del Día Mundial del Teatro, que cada año realiza el Instituto Internacional de Teatro ITI (Organización Mundial para las Artes de la Escena) y que esta vez es firmado por Shahid Mahmood Nadeem, periodista paquistaní, dramaturgo, guionista, director de teatro y televisión, y activista de derechos humanos.

Obra Lucas y Lucía, de Yunior García, por Teatro Alasbuenas (foto Carlos Rafael)

El Día Mundial del Teatro fue creado en 1961 por iniciativa del Instituto Internacional del Teatro (ITI). Sin embargo, su primera celebración oficial fue el 27 de marzo del año siguiente.

En conmemoración a la importante fecha, profesionales, organizaciones y centros teatrales, así como las escuelas de artes escénicas en todo el mundo, rinden homenaje a esta forma de expresión que encuentra manifestaciones singulares en cada pueblo y territorio donde se desarrolla: la variedad de propuestas a nivel mundial hace de la escena un abanico expresivo de posibilidades para hacer más sólida la cultura de una Nación.

 

El teatro como santuario

Por Shahid Mahmood Nadeem

Al final de una representación de la obra de teatro de Ajoka sobre el poeta sufí Bulleh Shah, un anciano, acompañado por un niño, se acercó hasta el actor que había interpretado el papel del gran sufí. «Mi nieto no se encuentra bien, ¿podría bendecirlo?», dijo. El actor se sorprendió y contesto: «No soy Bulleh Shah, solo soy un actor que interpreta el papel». El anciano entonces contestó: «Hijo, no eres un actor, eres una reencarnación de Bulleh Shah, su Avatar».

De repente, se nos ocurrió un concepto completamente nuevo de teatro, donde el actor se convierte en la reencarnación del personaje que interpreta.

Explorar historias como la de Bulleh Shah, historias como ésta existen en todas las culturas y pueden convertirse en un puente entre nosotros, los creadores de teatro, y una audiencia desconocida pero entusiasta.

Mientras actuamos en el escenario, a veces nos dejamos llevar por nuestra filosofía del teatro, en nuestro papel como precursores del cambio social a veces dejamos atrás a gran parte de la comunidad.

Palabras al viento, una de las compañías insignes de la narración oral en Cuba (foto Wilker López).

En nuestro compromiso con los desafíos del presente, nos privamos de las posibilidades de una experiencia espiritual profundamente conmovedora que el teatro puede proporcionar.

En el mundo de hoy donde la intolerancia, el odio y la violencia están en aumento, nuestro planeta se está hundiendo cada vez más en una catástrofe climática, necesitamos reponer nuestra fuerza espiritual.

Necesitamos luchar contra la apatía, el letargo, el pesimismo, la avaricia y el desprecio por el mundo en que vivimos, por el planeta en el que vivimos.

El teatro tiene un papel, un papel noble, debe dinamizar y hacer avanzar a la humanidad, ayudarla a levantarse antes de que caiga en un abismo.

El teatro puede convertir el escenario en un templo, el espacio de actuación, en algo sagrado. En el sur de Asia, los artistas tocan con reverencia el piso del escenario antes de pisarlo, una antigua tradición en la que lo espiritual y lo cultural estaban entrelazados.

Modernidad y tradición caracterizan al Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín (foto Wilker López).

Es hora de recuperar esa relación simbiótica entre el artista y el público, el pasado y el futuro. Hacer teatro puede ser un acto sagrado y los actores pueden convertirse en los avatares de los roles que desempeñan.

El teatro tiene el potencial transformador de convertir la escena en un santuario y ese santuario en un espacio de actuación.

(Instituto Internacional de Teatro ITI – Organización Mundial para las Artes de la Escena).

 

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