Por la gestión sostenible de nuestro patrimonio azucarero

Publicado el Categorías Entrevistas, Holguín, Instituciones, Noticias, Patrimonio

El dulce de la caña de azúcar es indisoluble a la Historia de Cuba. Del esclavo al mulato libre, del barracón al batey, el cultivo y la producción de esta planta nos Por la gestión sostenible de nuestro patrimonio azucarerodefine como nativos de esta isla del Caribe. Salvaguardar el patrimonio histórico azucarero entonces se erige como premisa del presente para perpetuar el legado de generaciones que data casi desde el encuentro entre dos culturas.

El dulce de la caña de azúcar es indisoluble a la Historia de Cuba. Foto: Internet

Sobre las perspectivas para la salvaguarda de elementos tan significativos para la cultura e identidad nacional, así como sus impresiones sobre el trabajo desplegado por la provincia, conversó Baibrama con Nilson Acosta Reyes, vicepresidente del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, y Liobel Pérez Hernández, presidente de la Comisión Nacional de Patrimonio Histórico Azucarero.

Entre los años 1989 y 2002 la industria azucarera cubana entró en una fase de declive: ¿en qué medida afectó esta situación al patrimonio de esta índole?

Nilson Acosta: Es un momento de redimensionamiento de la industria como decisión compleja para el país, que partía de lo económico pero que tenía implicación social. Obviamente se asociaba al tema patrimonial pues muchos municipios del país vivían de los centrales, al cerrarlos o desmontarlos, tuvo un impacto negativo en todas las esferas de esos territorios. En encuentros anteriores se ha analizado incluso el impacto sicológico de este fenómeno: desde el olor, hasta el sonido del pito del central, marcaba la vida de los pobladores.

En términos de patrimonio fue un llamado de atención porque hasta ese momento no había total claridad de su importancia, lo veíamos como algo natural: sin azúcar no es Cuba, no hay nación, decíamos, pero no pasaba de eso. Es en ese contexto que nace esta comisión para salvar esta historia, ese conocimiento del cual eran portadoras y testigos estas comunidades

¿Cómo se comporta Holguín en la gestión del patrimonio de esta índole?

Liobel Pérez: Recientemente Holguín recibió el primer lugar en lo que a comunicación institucional se refiere dentro de las empresas de base de AZCUBA ,y en el tema del patrimonio histórico azucarero, es la mejor provincia, dado su cumplimiento de los objetivos de nuestro programa de trabajo. En el territotrio se establece un vínculo fructífero con el azúcar y el rescate del patrimonio azucarero.

Son notorios los esfuerzos del Consejo Nacional de Patrimonio por salvaguardar el legado histórico azucarero, en este apartado: ¿hacia donde están dirigidas las principales acciones?

Nilson Acosta: Desde el Consejo trabajamos en muchas aristas, facilitadas por la Comisión de Patrimonio Agroindustrial Azucarero, conjuntamente con el anterior Ministerio del Azúcar y ahora con AZCUBA. Una serie de objetivos comunes enlazan nuestro trabajo: este encuentro es uno de ellos; el inventario, control y rescate de las locomotoras a vapor, consta como otra línea en la que se ha trabajado; también en proteger conjuntos como “Cunagüa” o “Jaronuco”, declarados Monumentos Nacionales, a “Guatemala”, como Zona de protección; son algunas de esas acciones que parten de los propios trabajos surgidos en estos encuentros.

El Valle de los Ingenios es un fiel ejemplo de este trabajo, el cual es considerado actualmente como Patrimonio de la humanidad. Foto: Internet

Cada edición del Encuentro Nacional… para nosotros es una forma de tomar el pulso, de que nos lleguen los llamados de alerta sobre lo que sucede en los territorios con muchas manifestaciones, porque no solo el patrimonio material se resguarda, sino el inmaterial también, que encuentra gran riqueza en la producción de azúcar. El Valle de los Ingenios es un fiel ejemplo de este trabajo, el cual es considerado actualmente como Patrimonio de la humanidad.

El gran reto para estos conjuntos azucareros es lograr una gestión sostenible que garantice un desarrollo local, un mejoramiento de las condiciones de vida de la población, y a la vez conservar ese patrimonio. No puedo dejar de mencionar la experiencia de los Museos del azúcar, en el país contamos con cuatro y ojalá en Rafael Freyre se retome la idea de crear el de la provincia, muy importante para la región y el cual complementaría esa visión que queremos lograr.