Desde Cienfuegos, danza flamenca

Publicado el Categorías Entrevistas, Fiesta de la Cultura Iberoamericana, Holguín, Música, Noticias, Personalidades

Mientras jugaba con las “motonetas” (prenda para el cabello) de su madre, encontrando en estas una suerte de castañuelas, Joel Zamora fue “escogido” por la danza flamenca. En los años siguientes la falta de formación profesional no le impediría cantar, bailar o tocar la guitarra, todo ello para vivir la pasión que le provocó, desde los días que casi ni puede recordar, este popular baile hispano.

De taconazos y traspiés: la danza flamenca. Foto: Internet

La Academia de Danza Flamenca que dirige este cienfueguero suma más de un cuarto de siglo y sobre su trayectoria por ese género músico-danzario, así como la trayectoria de la prestigiosa escuela artística, conversamos con Zamora, hijo de la tierra del inconfundible Benny Moré.

De taconazos y traspiés: ¿por qué la danza flamenca?

El Flamenco no es algo que yo escogí, creo que el me escogió desde muy niño, casi ni recuerdo bien como fue. En mi infancia se usaban mucho las motonetas y yo se las quitaba a mi mamá, me las colocaba en el dedo gordo de la mano e intentaba que las dos bolitas sonaran como castañuelas. Con el paso del tiempo empecé a cantar, luego a tocar guitarra y bailar. Mi primer espectáculo lo monté de manera empírica, toda la coreografía y la música la realicé sin haber estudiado nada relativo a este tema. Luego empecé a estudiar con grandes maestros cubanos ya fallecidos como María Cela Bermúdez, entre otros.

 En 1995 tuve una pequeña escuela de baile en La Habana Vieja, además fui profesor principal de la Sociedad Juventud Asturiana. Un año después decidí fundar mi propia academia de baile flamenco, el 6 de diciembre de1996, primera que se funda fuera de La Capital del país: cinco años después devino en compañía profesional. El libroEl baile flamenco, una visión desde Cuba (2016), precisamente es el programa de estudio por el cual se guía la Academia.

La Academia de Danza Flamenca Joel Zamora suma más de veinte años en el trabajo con esta manifestación, durante este periodo, ¿cuáles suman como los momentos más relevantes?

 Uno de los logros ha sido la publicación del libro: es la primera vez que se publica un material de este tipo en Cuba, de ahí su trascendencia. Además de que se realizó en coproducción con Francia, la edición se hizo en Cuba y la impresión en ese país europeo, por lo cual tiene una alta calidad en cuanto al papel y los colores, lo que posibilita percibir bien cada detalle y movimiento que se presenta.

 

La Academia de Danza Flamenca que dirige este cienfueguero suma más de un cuarto de siglo de trayectoria. Foto: Internet

Hemos trabajado de conjunto además con agrupaciones foráneas como las del Carnaval de Cádiz, quienes nos han trasmitido sus experiencias en cuanto a los estilos que en esa festividad ibérica se interpretan. A esto se le suman las presentaciones en el Centro Hispanoamericano de Cultura, en La Habana, y el “Hispanarte”, evento que realizamos cada año en Cienfuegos, donde se mezclan arte y cultura hispana, el cual se realiza además coincidiendo con la fecha de fundación de nuestra Academia.

En sus viajes al exterior, específicamente a la Península Ibérica, ¿cuál ha sido la acogida del arte que en Cuba se realiza producto de esta herencia que nos dejaron los colonizadores?

En España he estado solo yo, en representación de la Compañía. Una de los momentos más impactantes fue durante un concierto que ofrecí en la Peña Flamenca “Juan Villar”, donde el propio Juan Villar me ofreció la “Insignia de plata”, distinción que se le otorga a artistas flamencos que visitan dicho espacio, lo cual me enorgullece aún más pues mi foto se encuentra al lado de referentes como Lola Flores o Camarón de La Isla, entre otros grandes que han pasado por allí.

¿Encuentran preponderancia los géneros ibéricos en su repertorio, o, en su lugar, prefieren realizar una mescla de ritmos y melodías?

Realizamos los espectáculos a modo de descarga, como combinación de varios números incluidos dentro de nuestro repertorio. Por ejemplo, el juego con las castañuelas, que hasta parece una conversación, se concibe como una suerte de concierto. No podía faltar el arreglo de boleros como “Mucho corazón”, homenaje a esa gran figura de la música cubana que es el Benny, mi coterráneo. Incluimos además temas tradicionales del flamenco combinados con poemas de mi autoría, tal es el caso de “De mar y de noche”, o la “Nana para Caleb” (término con que denominan en España a los gitanos).

 A la música y la danza que evocan ese sentimiento, esa pasión flamenca, se le suma el empleo del “Pito de caña”, instrumento típico del carnaval gaditano, sonoridad pocas veces escuchada en Cuba, este último con el tema “Traductor de nombres”, como mofa a algunos típicamente usados en nuestro país.

 Ha participado en varias ocasiones en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, plataforma para defender la herencia europea, ¿qué importancia le concede a este evento un activo promotor de los géneros músico-danzarios que de España nos llegan?

“Con el Hispanarte nos incorporamos a esa tríada que promueve y da a conocer el trabajo por la permanencia y difusión de este arte en Cuba”. Foto: Internet

No es la primera vez que vengo a Holguín, hace varios años que realicé mi primera visita y, siempre que me preguntan, coloco entre los eventos más importantes que se hacen en Cuba, a la Fiesta…, que entre otros como “La Huella de España”, están a la salvaguarda de la cultura hispana. Nosotros con el “Hispanarte” nos incorporamos a esa tríada que promueve y da a conocer el trabajo por la permanencia y difusión de este arte en Cuba.