Vie(r)nes con emergencias

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Por Abelardo Leyva Cordero

Fotos del autor

Volver a la terraza del Caligari después de tantos años, para mí es grato; y máxime si participo de una presentación de un libro de versos, pues no hay género tan honesto como el lírico, en este el autor deposita sus experiencias más profundas; así lo hace Camilo Noa con su primer cuaderno, Laminarios, en el espacio que se estrena denominado “Entrada de emergencias”, dirigido a la promoción de la literatura en tiempos que parecen ahogar al más “fuerte” de los mortales.

Nuevamente la AHS de Holguín acoge este lugar para llenarlo de arte, y en esta ocasión de versos. El público, en su totalidad joven, si es que los menores de cincuenta lo somos, puede sentarse sobre gomas de camión que hacen de sillas, a una temperatura alta por ser todavía las cinco de la tarde, y disfrutar de la conducción de Norge Labrada y las bellas palabras de presentación de Luis Yuseff, editor del libro, que comienza con la anécdota de la vez que visitó el encantador pueblo de Gibara ocho años atrás y pudo conocer por vez primera a Camilo, entonces más delgado que él, dice y los dos sonríen porque el presente es otro, y pudo disfrutar de la sensibilidad e interés por  la literatura que mostraba el gibareño.

Luego, continúa, surgió una comunicación vía correo electrónico entre los nuevos amigos, como la del tipo Rilke y el joven poeta, comenta Yuseff, dejando muy claro que para nada pretende compararse con el famoso Rainer Maria Rilke.

Se disfruta el verbo tierno y sabio del presentador, hasta darle la palabra al poeta que no demora para reconocer sus nervios, a pesar, como enseguida aclara, de hallarse rodeado de amigos. Agradece a las personas que trabajaron en la confección del hermoso libro, y pasa a una lectura de poemas que hablan por sí solo de su calidad creadora y humana.

Se escuchan poemas escritos a la madre, a la familia, a los hombres del pueblo, y a la antigua casa de su abuela que no existe más. Una voz directa y llena de emoción, puede tocar los corazones de los asistentes que siguen con cuidado la lectura.  Algunos van y compran vasos de cerveza dispensada, mientras otros prefieren alimentar solo el espíritu.

El libro se pone a la venta y el autor gentilmente firma los ejemplares. Todos muestran caras satisfechas este primer viernes literario, en la apertura de un espacio que alivia el alma del nacional.

Queda abierta la invitación para el próximo viernes cuando se presentará otro libro de un autor local, anuncia el conductor.

Yo, les adelanto, no pienso faltar a la cita