Las evoluciones pictóricas e imaginativas de Duvier Fonseca

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Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Annia Leyva y Aníbal De la Torre

El arte salva, edifica, fortalece. Cada día estoy más convencido de ello. Abre puertas, libera espacios y nos permite conversar con uno mismo, y también, desde la creación y sin aparentemente mostrar el rostro –aunque en el arte lo damos todo– hablar con los demás. En ese diálogo enriquecedor, crecemos como artistas y también como seres humanos, y ofrecemos la oportunidad, como si fuera un exorcismo, de que otros lo hagan.

Reafirmé esto después de ver las obras que integran la exposición personal Evolución, del joven artista Duvier Fonseca Pérez, abierta al público en el Centro Provincial de Casas de Cultura de Holguín, y después, además, de conversar un poco con el propio Duvier.

Con montaje y curaduría de Annia Leyva Ramírez, Aníbal De la Torre Cruz y Benjamín Salazar Pupo, la muestra nos permite “develar el quehacer pictórico de Duvier, joven y prometedor artista que viaja en el tiempo desde sus fantasías”, escribe Annia en las palabras al catálogo y al mismo tiempo, ser partícipes de esta evolución del ejercicio pictórico.

¿Evolucionar es bueno? Claro. Todos lo hacemos. Y en el caso de Duvier, esta evolución permitirá concretar un estilo propio, una forma de mirar al mundo desde su yo. Las muestras de esta evolución, los trazos que vamos dejando, las obras de arte, nos dicen qué hemos sido, cómo hemos mirado y pensado, y también un poco qué seremos. Y si dentro de un tiempo, las obras cambian, buscan otros rumbos, mejor aún (el arte no debe enclaustrarse en fórmulas preconcebidas que limiten la propia creación).

Por una parte, nos recuerda Annia, la muestra curatorialmente está agrupada según la apariencia o semejanza física de las piezas, veintiuna en total. Primero los paisajes, creados con un talento que le viene desde pequeño y que reafirma la variedad visual de una mirada que busca, y lo mejor, que encuentra; aunque estuvo un corto tiempo en talleres.

“Desde pequeño empecé poco a poco en las artes, primero en talleres en la Casa de Cultura. Sentía la necesidad y no pude dejar de expresarme con la pintura”, comenta Duvier, quien ha realizado, con anterioridad, dos exposiciones, una de dibujos en el cine Martí, y otra cubista, en el Museo de Historia Natural de Gibara, en 2014, nos dice.

Por otra parte, Duvier reprodujo y recreó válidamente obras del arte universal, como “La Piedad”, de Miguel Ángel, mezclando en muchas una variedad de estilos que van desde el estilizado neoclásico al cubismo y al surrealismo, sobre todo en las últimas piezas creadas por él, donde estos dos estilos entroncan en su personalidad y dejan entrever un trabajo más personal, y alejado de la mimesis, que va tomando cuerpo en ellas.

“Lo más importante es la imaginación y ser tú”, me dice y le creo, con la seguridad, como, aquel poema de Antonio Machado musicalizado por Joan Manuel Serrat, de que no hay sendero más allá del que uno mismo se proponga, pues se hace camino al andar.