Felicidades ¡ahora!

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Recuerdo el primer consejo, de hace más de diez años, como si me lo hubiesen dado hoy: en ese entonces la inexperiencia no me permitía mirar hacia el futuro y lo que fuera una advertencia de por vida me sonó a una treta de aquellos “intelectuales” para hacerme renunciar a mi empeño.

Fue el 19 de noviembre de 1962 cuando se imprimiera la primera página del ¡ahora! Foto: Internet

Eran los primeros días de mis desandares como periodista y ya desde ese entonces sentí su abrazo, su acogida como otra casa a la cual recurrir en busca de apoyo, incentivo, no importa si recibía algún que otro regaño, al final era la sabiduría constructiva de los que han vivido un poco más transformada en incentivos para mi superación profesional.

Fue el 19 de noviembre de 1962 cuando se imprimiera la primera página del ¡ahora!, sucesor de su homólogo guerrillero Surco, fundado el 20 de octubre de 1958 por Raúl Castro, en el Segundo Frente Oriental Frank País.

En una acertada iniciativa, los lectores fueron quienes nombraron al rotativo con una palabra que fijaba el tiempo en que vivimos, que lleva implícita agilidad y frescura, escogida el 16 de noviembre de 1962, como nombre del nuevo periódico que se editaría en Holguín, homenaje además al predecesor impreso en que escribió Pablo de la Torriente Brau sus crónicas de combate, evocando por ello viejas batallas por la felicidad de nuestro pueblo, por la revolución y el Socialismo.

En las últimas ediciones de SURCO se convocó a un concurso para que los lectores sugirieran el nombre del nuevo periódico y, entre los cientos de cartas, se escogió la del doctor José Isidoro Zúñiga Pérez, para llamar ¡ahora! al nuevo diario.

El primer ejemplar se editó el lunes 19 de noviembre de 1962, en esencia para llevar la orientación revolucionaria a casi medio millón de habitantes de la antigua región de Holguín. El primer ejemplar en la impresión offset salió el 4 de febrero de 1986, en ocasión de la sesión diferida del III Congreso del Partido, momento en el que se inicia oficialmente esta forma de edición, con 55 mil ejemplares diarios, en su vistoso formato de tabloide.

El periódico ejerce su función con un colectivo plenamente identificado con lo político, económico y social de nuestra sociedad socialista. Foto: Internet

Devenido semanario desde el 4 de enero de 1992, por imperativo del Período Especial, ¡ahora! es desde su nacimiento un orientador por excelencia, y responde a plenitud a las exigencias políticas-ideológicas de cada década, en correspondencia a la responsabilidad que posee por ser el órgano provincial del Partido Comunista de Cuba en Holguín, de ahí que en sus páginas esté atrapada la historia de la región nororiental.

El periódico ejerce su función con un colectivo plenamente identificado con lo político, económico y social de nuestra sociedad socialista. Esta Casa Editora cuenta con cinco soportes con perfiles diferentes: Semanario ¡ahora! con 60 mil ejemplares cada sábado; Revista trimestral Ámbito, dedicada a la cultura en la provincia, con mil ejemplares; Revista mensual Serranía, con 5 mil ejemplares, para los municipios montañosos de la provincia; el sitio ahora.cu, en tres idiomas: español, inglés y francés; y los perfiles de ¡ahora! en las Redes Sociales.

Cincuenta y ocho años de activo bregar, sin fines de semanas, ni de años, y muy poco tiempo para la familia, con extensas coberturas a los más importantes acontecimientos de la provincia, pero sin dejar de reflejar nuestra cotidianidad, cumple la importante institución, una escuela de generaciones de talentos que brillan dentro y fuera del país, así como una casa para quienes inician en el mundo del periodismo y sus disímiles derroteros.

Cincuenta y ocho años de activo bregar acumula esta prominente institución. Foto: Internet

En la redacción del ¡ahora! supe lo que era ese “maravilloso” mundo que son Internet y las Redes Sociales, gocé del bichito de la autosatisfacción y la arrogancia cuando se publicó mi firma en mi primer trabajo, allí defendí mi trabajo de diploma para validar cinco años de enseñanza fructuosa, de los cuales varios pertenecían a esas paredes, en fin, mi historia es ínfima en relación con las miles que pueden contar quienes por allí han pasado o aún hoy persisten dentro de su colectivo y, aunque ya no conste dentro de su nómina, donde quiera que esté me sentiré como ese muchacho que llegó un día en busca de orientación, para nunca más marcharse.