Beethoven 250

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Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Parra

Como parte de las presentaciones por su 20 aniversario y en lo que podríamos catalogar como un suceso en la vida cultural holguinera de los últimos meses, la Orquesta Sinfónica de Holguín (OSH) realizó el concierto Beethoven 250 este 12 de diciembre en el Teatro Eddy Suñol, con el alemán Michael Elvermann como director invitado. 

La Orquesta –integrada en su mayoría por jóvenes músicos, bajo la batuta titular de Oreste Saavedra– se creció como colectivo frente a las complejidades de un concierto que recorrió la obra del importante compositor, director de orquesta y pianista alemán Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770-Viena, 1827), desde el clasicismo vienés, cuyo último gran representante se considera precisamente, hasta el romanticismo que logró trascender para influir, no solo a lo largo del siglo XIX, sino en la historia de música siguiente. 

De Beethoven, la Sinfónica holguinera interpretó Tres contradanzas; un aria (del personaje Florestan) de la ópera Fidelio, la única compuesta por el alemán, estrenada en 1805 y ejemplo del estilo de transición que consideró el clasicismo como agotado, tratando, para salir del modelo, de plasmar en la creación musical diferentes emociones; y la Sinfonía No. 8 en fa mayor (Op. 93), una obra que, con influencias de Joseph Haydn, sobre todo en su primer movimiento, semeja un grato adiós al mundo clásico. 

Pero el homenaje no solo quedó en la música del autor de la famosa Novena Sinfonía, sino que Michael Alvermann dirigió a la OSH en obras del austriaco Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y del compositor italiano de ópera Giacomo Puccini (1858-1924). Del primero: Laudate Dominum KV 339 Nr. 5, que posee un solo de soprano con coro, y es la quinta parte de seis en una pieza más larga conocida como la Vesperae solennes de confessore; selecciones de la ópera La flauta mágica, con dos arias, y de la ópera bufa Las bodas del Fígaro, también con otras dos arias. De Puccini, selecciones de la ópera Turandot y de la ópera cómica Gianni Schicchi (con el conocido O mio babbino caro).

Es de destacar en Beethoven 250 –concierto de comuniones, de diálogos posibles y necesarios en pos del arte, que contó con el apoyo de la embajada de Alemania en nuestro país y la presencia de la Excma. Sra. Heidrun Tempel, embajadora de este país europeo en Cuba– la participación de jóvenes cantantes que interpretaron las complejas arias del concierto, muchos aun estudiantes de Canto Lírico de la Universidad de las Artes (ISA) en Holguín, vinculados al Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats: las sopranos Dianelys Torres, Senia López Camejo, Ilian Scrich Meneses y Dania López, los tenores Camilo Hijuelos y Héctor Rodríguez, y el barítono Carlos González. Y además, en el Laudate Dominum, el coro del Lírico, dirigido por Damaris Hernández. 

Michael Elvermann (1964) es licenciado en clarinete y máster en música, en la especialidad de dirección orquestal. Clarinetista solista de la Orquesta Sinfónica de Oriente y miembro de la Uneac, Elvermann ha integrado la Orquesta de Radiodifusión y ópera en Alemania, y trabaja como docente del ISA en Santiago de Cuba, donde reside. 

La OSH ha sabido labrarse con trabajo y calidad de sus presentaciones un nombre en el panorama sinfónico de la isla, abriéndose paso muchas veces contra todo tipo de adversidades cotidianas. Ese nombre ha venido de la mano de numerosos conciertos, ambiciosos muchos, con lo mejor del repertorio internacional y del país; y además de proyectos múltiples, ocupando plazas, teatros, bibliotecas, parques (como las Fiestas sinfónicas bajo el atardecer del parque San José y su Angelote protector). Al mismo tiempo han llevado la batuta de la Orquesta importantes directores del país y otros tantos extranjeros invitados, entre ellos Leo Brouwer, Iván del Prado, María Elena Mendiola, Enrique Pérez Mesa, Guido López-Gavilán, Joaquín Betancourt, Bernard Rubenstein (Estados Unidos), Zhang Yi (China), Guillermo Villareal (México) y Walter Themel (Italia). Desde el foso del teatro o el escenario, han acompañado lo mismo al Teatro Lírico Rodrigo Prats que a importantes solistas como Frank Fernández, que es su Solista Emérito, Vicente Monterrey, Gerardo Alfonso, Harold López-Nussa, Aldo López-Gavilán, Augusto Enríquez, el grupo Compay Segundo, Rubén González y Joaquín Clerch.

Beethoven 250 –que resultó un homenaje a una inmensa obra reflejo de la lucha interior del compositor: la pasión, la dinámica, el contraste, elementos que de por sí no eran ajenos, pero que en sus manos se convirtieron en pautas para el nuevo estilo musical– nos demostró la alta valía de la Orquesta Sinfónica de Holguín en sus dos décadas.