Una peña holguinera para un guajiro natural

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Por Bernardo Cabrera

Decir Polo Montañez en Cuba 19 años atrás era casi como mencionar a un Dios. Sus composiciones, impregnadas de las raíces más autóctonas, eran tarareadas en cada rincón del país gracias al alcance de la radio y la televisión.

Su sonoridad singular conquistó escenarios de Colombia, Francia, Portugal, Bélgica, Italia, México, Holanda, Ecuador y Costa Rica, pero siempre regresó para cantar en su Isla, donde se sentía orgulloso de ser un guajiro natural.

Campesinos y citadinos acudían a sus conciertos y quedaban maravillados con el cantautor sencillo y autodidacta, de un timbre de voz único, que guitarra en mano le escribía a los sentimientos y a la campiña cubana. 

Así sucedió en la nororiental provincia de Holguín, donde sus habitantes tuvieron la oportunidad de disfrutar de su carisma, talento y lirismo el 3 de abril del año 2002, cuando se presentó junto a su grupo en la Plaza de la Revolución “Calixto García”.

Polo prometió regresar a la Ciudad cubana de los Parques tras ver la multitudinaria y cálida acogida, pero un mortal accidente automovilístico ocurrido en noviembre de ese mismo año le impidió cumplir su palabra.

No obstante, esa única presentación y su forma peculiar de interpretar calaron en los holguineros, forjando una relación sólida y perdurable. Así lo demostró el Club de la Amistad cuando dos años después de ese encuentro decidió rebautizarse como Asociación Cultural “Polo Montañez”, coincidiendo con la fecha de su nacimiento el 5 de junio.

“La idea la sugirió Miguel Báez y la gran mayoría la aprobó cuando fue sometida a votación. Desde entonces la única peña en Cuba dedicada al intérprete de temas como Un montón de estrellas, Si se enamora de mí, La última canción, Amanece el nuevo año y Dónde estará, se ha consagrado a preservar, promover y reverenciar su vida y obra por todo el país”, asegura su presidente Máximo Guerrero Espinoza.

En los inicios la Asociación, que actualmente está formada por más de 240 afiliados, estuvo integrada por miembros del Club de la Amistad, el grupo infantil de aficionados Los pollitos de Polo y el conjunto de artistas Los Tradicionales, este último compuesto por cantantes, poetas y escritores.

“Fernando Borrego Linares (su verdadero nombre) nos cambió la vida a todos con ese concierto y con su música. Como homenaje póstumo a su memoria creamos el parque de la Amistad en los bajos de los edificios de 18 plantas, donde se colocó una tarja en el 2009. Además, ubicamos otra en su casa natal en Candelaria.

“Fue un verdadero descubrimiento musical, de los que no tienen lugar todos los días. Por eso instauramos el concurso de creación e interpretación “Polo en Holguín”, del cual han salido importantes voces, que hacen un baluarte de la música popular cubana y de la suya.

“A dondequiera que vamos siempre nos preguntan que por qué debemos recordarlo. Pues porque además de ser el tercer cubano premiado con Disco de Platino, representa al hombre del campo, la guitarra, el tres, el son, la guaracha, la música tradicional; y porque al hacerlo estamos promoviendo nuestras raíces, nuestra identidad, nuestra cubanía”.

Para honrarlo y divulgar su historia, su obra y sus vivencias es necesario estudiar, seguir aprendiendo y conociendo sobre él. De ahí que hayan compartido en varias ocasiones con Ady García Álvarez, su Flor Pálida, quien les obsequió una de sus guayaberas y una cerámica.

“También hemos intercambiado con los cantautores José Valladares y Danny Rivera; los escritores José Nelson Castillo, Fernando Díaz Martínez y Marisol Ramírez Palacio; y con su amigo personal Ángel Calle Hernández, entre otras figuras de la cultura nacional e internacional”.

Para reconocer a esas y otras personalidades crearon el premio La Gran Estrella Polo Montañez, otorgado el pasado año a la Casa Museo y al grupo musical homónimos, al Museo de Cera de la ciudad de Bayamo y al escultor de su figura. 

“Hacemos todo esto porque la obra de Polo Montañez trasciende las fronteras de su natal Candelaria e incluso de su nación y porque la mejor forma de rendirle tributo es mantenerlo vivo en el corazón de la gente que siempre lo recordará como el guajiro más popular de los cubanos”.