El cuento de la Casa del cuento

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Fotos: Archivo.

Por Bernardo Cabrera

Los cuentos no viven por la voz que los cuenta, sino por el oído que los escucha. Así refrenda en su entrada un centro cultural de la provincia de Holguín, que invita a soñar, revisitar la infancia y escuchar historias. Tras caminar hasta la falda de la Loma de la Cruz -donde radica-, su director Yordanis Sera Rodríguez accedió a narrarnos el cuento de la Casa del cuento.

Había una vez una idea…

– La creación de esta institución era un sueño de muchas narradores como Maira Navarro, Elvia Pérez y Norma Arencibia, y en el año 2007 mientras realizaba una gira nacional auspiciada por la Asociación Hermanos Saiz con el espectáculo Los cuentos de la flor verde, junto a Fermín López, nos percatamos de que en ninguna provincia había una Casa del cuento ni un local, sede o institución dedicada a la narración oral.

Al regresar a Holguín ambos escribimos el proyecto y se lo presentamos a la Dirección Provincial de Cultura, que en ese momento estaba encabezada por Alexis Triana. Comenzamos a buscar un local hasta que un día vimos los camerinos del anfiteatro de la Loma de la Cruz, que estaban en desuso, y dijimos esta va a ser la Casa del cuento. Presentamos la propuesta y nos fuimos al Festival internacional de narradores orales y cuenteros populares en La Habana. Fermín ganó el premio único que entregaba el Festival y ese reconocimiento creo que nos facilitó que lo aprobaran. Recuerdo que llegamos al lugar y escribimos con tiza Casa del cuento. Fue una forma de dejar claro que estábamos decididos a hacerlo.

Y trabajaron y trabajaron…

– El sitio estaba abandonado y destruido casi totalmente, no había baño y las condiciones no eran las propicias para desarrollar ningún tipo de actividad. Necesitábamos esa sede para desarrollarnos como artistas y tuvimos que dar un apellido necesario que fue “comunitario”, para que las personas, los vecinos y todos creyeran en nuestros sueños y supieran que este lugar iba a estar en función de algo positivo para ellos. 

Al principio éramos solo tres personas y los vecinos nos apoyaron con la corriente, nos ayudaron con los cubos de agua para limpiar y así estuvimos trabajando intensamente durante una semana hasta que el 13 de abril del año 2008 realizamos la primera función debajo de un árbol y con los escalones de la Loma de la Cruz como escenario. Recuerdo que fue un espectáculo variado de cuentos, poesías y juegos infantiles de participación al que vinieron 35 personas.

Fue en ese preciso momento que…

– Contribuimos con nuestro trabajo a las propias necesidades socioculturales y de recreación de la comunidad y eso no hubiera sido posible sin la integración y articulación de los actores locales e instituciones de la zona. 

El cuento para el karma, por ejemplo, es un espacio coordinado con el hospital de Salud Mental en el que se intercambian experiencias, se hacen testimonios e historias el primer viernes de cada mes. Tenemos también El espacio de los abuelos y otros con la ACLIFIM, la ANSOC, la clínica de ataxia y la filial de la Cruz Roja Cubana. El último que creamos fue La luz del túnel, que se realiza de forma coordinada con el proyecto Evoluciona, para que las mujeres cuenten sus historias de vida, intercambien y se busquen soluciones a sus problemas. Asimismo, realizamos un espectáculo infantil dos domingos al mes. 

Nosotros decimos que las presentaciones más importantes son las que hacemos en la Casa del cuento porque son nuestro público habitual. La obra Fábulas de Cuba la presentamos en el teatro Bertolt Brecht, pero antes ya se la habíamos mostrado al público de nuestra comunidad, que es el que nos está viendo y ayudando desde hace 13 años. Así también pasó con otras piezas como Los músicos de Bremen, Bodas de sangre y Confesiones, que antes de llevarlas al teatro Eddy Suñol hicimos ensayos abiertos con invitados de la comunidad para mejorarlas y ver qué funcionaba y qué no.

Cuentan que entonces…

– Esta no siempre fue la sede de Palabras al Viento, pero como era la casa de los cuenteros y narradores y ellos estaban sin sede, necesariamente tuvieron que llegar hasta acá sus integrantes y poco a poco se convirtió en su sede. Tener un lugar donde guardar los vestuarios, hacer la producción, entrenar y ensayar, posibilitó que la compañía se desarrollara y, al mismo tiempo, ejecutara las actividades programadas por la Casa del cuento en la comunidad.

No obstante, creamos por una necesidad y estrategia de la institución el proyecto Mi loma linda, que consiste en talleres impartidos por las instructoras de arte para crear un movimiento de aficionados que sea capaz de sostener la programación cultural cuando los integrantes de Palabras al Viento estén de gira, participen en eventos fuera de la provincia o se encuentren centrados en el montaje de una nueva función.

Y de repente llegó la pandemia…

– Siempre digo que nuestra línea roja fue el 453304, que es el número de teléfono que tenemos acá. Durante el aislamiento provocado por la Covid-19 en el año 2020 se me ocurre un día decirle a Fermín que por qué no aprovechábamos el potencial humano de la compañía Palabras al Viento para crear un espacio en el que las personas llamaran y nosotros les hiciéramos un cuento. Lo materializamos y no pensamos que tendría tanto impacto. Se convirtió en una experiencia impresionante porque entraron casi 800 llamadas, la mayoría de personas adultas, que podría decirse que fueron las más afectadas psicológicamente por el confinamiento que trajo consigo la pandemia.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado, pero el tuyo aún no ha empezado…

– Tener siempre una historia interesante que contar parte de la necesidad personal de cada uno de ampliar el repertorio, de leer constantemente, observar y hacer estudios de audiencia. También es un indicador de permanencia y un reto constante de superación porque aun cuando hagas el mismo cuento, este tiene que seguir atrapando la atención del público para que quiera volver a escuchar la historia y jugar el mismo juego. Contar un cuento durante 13 años en un mismo lugar es muy difícil porque esos niños a los que se los dedicabas ya han crecido y ahora son ellos los que traen a sus hijos.

Y fueron felices para ¿siempre?

– Dicen los estudiosos que el cuento es la primera manifestación inteligente del hombre y que el hombre es un cuentero natural que constantemente está haciendo historias sin percatarse. Por eso creo que aun cuando los niños y jóvenes estén obsesionados actualmente con la tecnología, siempre que las cosas se hagan con el corazón y sabiendo que vas a crear un sentimiento en el que te escucha, va a haber un impacto y perdurarán los cuentos. Además, buscando un poco la espectacularidad, dándole puntos de giro, empleando vestuarios, escenografías y con apertura para otras manifestaciones artísticas. Te aseguro que por lo menos nosotros no los vamos a dejar morir y habrá siempre una historia que contar en la Casa del cuento.