La isla imaginada: Conversación con Rubén Ricardo Infante en la noche insular de la poesía

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Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del entrevistado

La insularidad se desprende de la condición de vivir en una isla. Su génesis parte de lo geográfico, pero ocupa posiciones simbólicas, culturales y en el imaginario de quienes las habitan,asegura Rubén Ricardo Infante (Holguín, 1986)en“La isla imaginada. Aproximaciones a una década de poesía (2000-2010)”, libro que recibió Mención en el Premio Calendario de Ensayo 2021 que organiza la Asociación Hermanos Saíz (AHS), con un jurado integrado por Ana Vera Estrada, Virgilio López Lemus y Yaíma Martínez Alemán.

El hecho de ser seres de islas, la insularidad en sí, distingue nuestra identidad y “ha motivado en la literatura cubana, específicamente en la poesía, una historia que se remonta a los textos iniciales y se sucede en la obra de las jóvenes generaciones y promociones”, asegura Rubén, periodista, profesor de la Universidad de las Artes-ISA e investigador, licenciado en Periodismo en la Universidad de Oriente y Master en Historia y Cultura en Cuba por el Centro de Estudios de Cultura e Identidad (CECI) de la Universidad de Holguín con la génesis de esta investigación convertida en proyecto de libro.

A esta obra, específicamente la de diez autores con libros publicados en la primera década del siglo XXI, se acerca Rubén Ricardo con el andamiaje crítico que le permite no solo ahondar en la hipótesis de que un amplio número de jóvenes poetas cubanos tratan en sus textos el tema de la insularidad a través de tópicos como el mar, la naturaleza, la vida político-social y la emigración, sino realizar un abordaje investigativo del tema “isla” en la literatura cubana desde sus propios albores hasta las principales voces del siglo XIX y los baluartes –esos que prefiere, que le apasionan y sin los cuales la investigación carecería de esa pasión tan poco objetiva pero al mismo tiempo tan necesaria– del pasado siglo: Dulce María Loynaz, Eliseo Diego, Lezama Lima, Gastón Baquero y Virgilio Piñera.

Pocos poetas, dice, se han resistido a escribirle un poema a la isla: la isla como refugio o como negación, como continuidad o como virgiliana circunstancia maldita, la isla como continuidad y ruptura operando a la tradición literaria, específicamente poética, de la Isla.

Conversamos con Rubén,miembro de la Sección de Crítica e Investigación de la AHS y de la Sección Cuba de Latin American Studies Association (LASA) y colaborador asiduo de importantes revistas y sitios culturales,a propósito de los temas que aborda en “La isla imaginada”, como si lo hiciéramos en las infinitas honduras de la noche insular de la poesía.

¿Puede considerarse la insularidad como el tema central –o uno de ellos– de la poesía cubana?

En Lo cubano en la poesía, Cintio Vitier caracteriza la poesía cubana desde la identidad, esos rasgos que identifican la cubanía, los elementos de nuestra isla expresados en la creación poética. Aunque el propósito de Vitier se basó en sus conocidas “lecciones”, considero que su obra abarca el proceso de la identidad desde un ámbito mayor; quizás mi propuesta proviene de (con)centrar ese análisis solo desde el tema de la insularidad. Creo que podemos extraer del discurso sobre la identidad en la poesía cubana, el tema de la insularidad, y entonces erigirse este como principal línea del discurso poético en Cuba.

Creo que esa circunstancia, maldita, según Piñera, es la génesis de todo el canto al paisaje, al campo cubano, al mar…, en cada uno de esos elementos podemos extraer una conformación de la expresión insular de nuestra condición. Esa poderosa frontera que Cuba sostiene con el mar hace que nuestra cosmovisión esté marcada por el deseo de traspasar esos límites que el mar impone. Ese hecho geográfico se interioriza de distintas maneras en cada uno de los habitantes de las islas, pero el poeta, ser sensible, es capaz de exponer sus sentimientos, sus apreciaciones sobre este hecho.

Hasta el momento, he intentado trazar un mapa de toda la creación poética cubana sobre este tema, y al hacerlo voy descubriendo cada vez una mayor presencia. Son pocos los poetas que no le han cantado a la isla, incluso desde la negación, desde la crítica o el deseo más extremo por romper los vínculos o marcas que ese sentimiento ha dejado en alguno de ellos… Si apreciamos ese hecho, entonces sí puedo afirmarte que la insularidad es uno de los principales temas de la poesía cubana.

Quizás dentro de unos años, cuando haya logrado concluir este catálogo de voces, cuando haya logrado establecer las coincidencias y diferencias que se manifiestan entre un grupo o generación poética y otra, pueda decirte que sí, que es el principal tema de nuestra expresión poética; mientras esperamos por esos resultados, por esos “espacios de definición mejor”, para citar al poeta Lezama, hoy puedo decirte que es uno de los tres principales temas; tiempo al tiempo.

Nuestra isla comienza su historia por la poesía, decía Lezama; sin embargo, para Virgilio Piñera la insularidad representaba “la maldita circunstancia del agua por todas partes”. Isla poética/poesía en forma de isla/lírica insular y la isla como imposibilidad, prisión, refugio (en Virgilio incluso el hombre que termina convirtiéndose en isla). ¿Crees que estos son los dos grandes puntos complementarios y diferenciadores del tema?

Quizás no son los dos puntos más importantes, pero si son dos visiones muy relevantes dentro de la diversidad de planteamientos poéticos sobre el tema. Porque Lezama, como voz líder de toda esa generación alrededor de Orígenes, establece una perspectiva que sobresale dentro de sus coetáneos: la isla como espacio de plenitud. Este enfoque se plantea también en la obra de Eliseo Diego, y un poco también en la de Gastón Baquero (aunque este constituye un mundo poético de una significación extraordinaria en el corpus de toda la poesía cubana). Mientras que Piñera establece en su discurso un sentimiento de denuncia, de manifiesto, es como el ser que se revela ante esa circunstancia que él sabe lo absorbe, las criaturas de isla apresadas en sus límites.

Como te decía, son las dos perspectivas más sobresalientes del asunto, pero tanto Diego, Baquero o la propia Dulce María Loynaz, son capaces de concebir otros aportes al tema de la insularidad en el siglo XX. Casi me atrevería a asegurar que estos cinco autores (Piñera, Lezama, Diego, Baquero y Loynaz) son dueños de una concepción propia e identificativa del sentimiento insular en la centuria.

No son las únicas voces, pero si son las que prefiero, y todos sabemos, que cada enfoque, cada estudio o investigación está permeado siempre por los gustos y preferencias de quien lo realiza. La objetividad en un proceso tan subjetivo como la poesía, es casi imposible, y pocos son capaces de salvarse de eso. Hasta el momento, no he sido capaz de hacerlo yo: creo que tiene que apasionarte lo que haces para poderlo hacer con total entrega, y la pasión está siempre relacionada con los gustos y las obsesiones de cada uno de nosotros.

¿Cuán importante –y necesaria– crees haya sido la antología La isla en versos. Cien
poetas cubanos (2011) compilación de Luis Yuseff y Yannier H. Palao, de Ediciones La Luz?

Esa antología nació con un propósito doble: por un lado celebrar los 25 años de la AHS y qué mejor manera de hacerlo que concebir una muestra que agrupara a una parte considerable de los poetas que integran o integraban su membresía en ese momento; y por el otro, celebrar el centenario de Virgilio Piñera, quien con La isla en peso (1943) logró resumir en un breve espacio un potente discurso sobre la insularidad. Esa fue la génesis de esta antología, y mientras Luis Yuseff y Yannier H. Palao esperaban los textos que formarían parte de la selección, muchas tardes íbamos conversando a ritmo de largas “cafetadas” sobre cómo el tema de la insularidad lograba expresarse de diferentes maneras en los poemas de estas generaciones.

Cuando ya el libro estuvo listo, fui uno de sus promotores en espacios de diversa índole; mi reseña sobre este volumen me abrió las páginas de La Gaceta de Cuba, por ejemplo. Esas lecturas constantes y mis manías de marcar, señalar, todo lo que resulta interesante, me permitió percatarme la cercanía de muchos enfoques con la tesis virgiliana. Ese resultó el punto de partida para una ponencia que se presentó en el Coloquio Homenaje al Centenario de Virgilio Piñera en el Centro Dulce María Loynaz. El título de ese texto fue “La isla en peso: resonancias de un poema”, está publicado en La Letra del Escriba y ha sido un verdadero descubrimiento, pues me ofreció la oportunidad de iniciarme en un estudio que me ha consumido horas de lectura, de búsqueda, de conversaciones, pero también me ha ofrecido la alegría al presentarla como informe de investigación en la Maestría de Historia y Cultura en Cuba, defendida como parte de la convocatoria del Centro de Estudios de Cultura e Identidad (CECI) de la Universidad de Holguín, mi primer centro de trabajo y espacio que me abrió las puertas a la investigación en el nivel de posgrado.

La tesis fue defendida el 12 de marzo de 2019, precisamente en el Salón “Abrirse las constelaciones” de la sede de Ediciones La Luz, un espacio desde el cual puedes apreciar que la ciudad de Holguín se sigue pareciendo a la descripción areniana de que la urbeparece un cementerio, plana, blanca y con una cruz que la preside; eso también es una manera muy peculiar de notar el paisaje como parte de la identidad.

La segunda alegría es que los resultados, orientados de una mejor manera y sin los enfoques metodológicos que requería el ejercicio investigativo se hayan convertido en un proyecto de libro y que ya esté caminando con buen paso. El hecho que “La isla imaginada…” haya merecido mención en el Premio Calendario de este año me ofrece una gran alegría, pues creo que es el inicio de su verdadero recorrido, y por otra parte, es casi el cierre de mi etapa como miembro de esta organización a la cual le dediqué mucho tiempo, aunque algunos traten de olvidarlo; lo bueno es que el tiempo siempre pone las cosas en su lugar.

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Cuáles autores seleccionaste para tu estudio y por qué…

Como todo proceso investigativo, este proyecto se enfoca en la promoción de autores que hace sus obra entre los años 2000 y 2010; debido a la amplitud de autores que están desarrollando su obra en el periodo fue necesario seleccionar a diez de ellos, para poder realizar con mayor precisión un análisis de su obra desde la perspectiva del enfoque trazado.

Los autores seleccionados provienen de distintas provincias del país, han iniciado su quehacer literario de diversas formas y actualmente algunos de ellosviven fuera de la Isla: Luis Yuseff (Holguín, 1975); Liudmila Quincoses (Sancti Spíritus, 1975); Leymen Pérez García (Matanzas, 1976); Isbel González González (Sancti Spíritus, 1976); Isván Álvarez (Villa Clara, 1976); Marcelo Morales (La Habana, 1977); Oscar Cruz (Santiago de Cuba, 1979); Yansy Sánchez (Santiago de Cuba, 1981); Yannier H. Palao (Holguín, 1981) y Legna Rodríguez Iglesias (Camagüey,1984).

En esta década los diez autores escogidos para el estudio alcanzan un estado de madurez, algunos se dan a conocer con un ímpetu realmente envidiable (mediante concursos) y otros consolidan el desarrollo de sus labores poéticas, iniciadas en los últimos años del pasado siglo.

Analizaste en tu libro el mar, la naturaleza, la vida político-social y la emigración. Háblame cómo está presente la insularidad a través de estos tópicos en la joven poesía cubana…

Estos tópicos se tomaron como fuente del análisis, pues no se puede hablar de la insularidad cubana sin tocar todo lo referente al mar, como frontera, como espacio de anhelo. La naturaleza está definida por esas constantes apreciaciones o descripciones de la isla y sus espacios; al mismo tiempo, los miembros de esta promoción de autores caracterizan de manera incisiva la vida política y social, factor que se relaciona casi de manera directa con la emigración, otra de las marcas dolorosas de todos los tópicos expresados anteriormente.

En función del estudio uno se concentra en ir desglosando cada uno de estos tópicos, pero creo que lo más interesante de un texto poético sería lograr extraer todas las conclusiones a partir de la estrecha relación que establecen estos tópicos y otros que de seguro irán surgiendo en el camino.

Utilizaré un fragmento para responderte: “El recorrido de la luz sobre la tierra insular se extiende desde la poesía romántica y atraviesa la creación lírica de los “origenistas” hasta asentarse en nuevos planteamientos, inspirados en otras perspectivas de lo insular. Una de estas perspectivas puede ejemplificarse a través de los fragmentos seleccionados de Yannier H. Palao (1981). “Sitio en que la memoria se pierde” es una evocación del ser amado desde el mar, lugar donde ocurre el encuentro: Alguna vez te he mirado frente al mar, / alguna vez he compartido el reducido azul del mar, / con el infinito y limpio azul de tus ojos”.

¿Cómo valoras el panorama actual poético y crítico/investigativo en Cuba?

Bueno, vayamos por partes. En primer lugar, presiento que el actual panorama poético es amplio y diverso. Esa amplitud y diversidad, hace que sea complejo encontrar puntos coincidentes, pero ese hecho configura que cada vez más esté presente un alto grado de experimentación. También podemos encontrar mayores posibilidades reales de publicación en espacios digitales (blogs, revistas…) y eso hace que un mayor número de personas interesadas, vinculadas o creadoras del hecho poético se inserten en el ámbito de escritura.

Sucede también que las promociones más actuales, digamos los que han hecho su obra a partir del año 2000, encuentran en la propia poesía cubana anterior un referente muy potente, pues si hacemos un breve repaso nos encontramos con otro hecho fácilmente comprobable: Nuestra isla comienza su historia con la poesía. Este punto es lo que me lleva a iniciar el estudio desde el mismo momento en que Cristóbal Colón describe el paisaje cubano a su llegada; sin ser un texto poético por la forma, la descripción alcanza a configurar el paisaje circundante, y a exponer la realidad que observa. Imagen de la isla.

Ahora, con respecto a la investigación y la crítica, hay que señalar aspectos que provienen de ámbitos muy diferentes, porque sucede que la investigación es una metodología y un hacer que se practica mucho en la academia (ejercicios de culminación de estudios o tesis de maestría o doctorados) y esos resultados articulan líneas de pensamiento que se asientan en la realidad, en la historia, en la cultura; pero falta el necesario engranaje para que se logre mayor visualización de esos resultados en ámbitos más allá de la academia.

De todas formas, aplaudo el hecho de que muchas personas están investigando, están buscando hechos que nos anteceden y revelando nuevos aspectos históricos de nuestra cultura.

Sobre la crítica hay que decir que es un ejercicio cada vez más ausente. La desaparición silenciosa de espacios habituales para mostrar la crítica; la separación, a veces remarcada entre instituciones, entre espacios, ha hecho que a nivel social la crítica haya ido perdiendo su sentido, justamente cuando debía ocupar un espacio necesario y preponderante en la Cuba actual. Y quizás estoy exponiendo una realidad que es de todo el quehacer crítico, no únicamente de la crítica sobre arte y literatura.

Creo que la ciudad letrada está cada vez más despoblada. Hacen falta hechos objetivos que potencien ese ejercicio que caracteriza al cubano como ser social: es capaz de ser director de un equipo de béisbol, ser cirujano, periodista…, lo digo por esa habilidad constante de cuestionar otras profesiones y proponer soluciones desde su visión enteramente personal.

Un libro de ensayo para comprendernos como cubanos en la poesía…

Ojalá y este primer acercamiento al tema de la insularidad desde nuestra poesía sirviera para comprender a Cuba desde la circunstancia que la define. Pero no creo poder llegar a esa magnitud. Insisto en que Lo cubano en la poesía, ayuda a entender el proceso histórico de nuestra tradición poética, ese es un valor que habrá que reconocerle. Pero también debe ser un proceso en construcción, porque considero que la creación –no solo poética— sino toda la que se está generando en este nuevo siglo, requiere ser revisada a la luz de nuevas visiones. Esa podría ser una de las motivaciones para los que nos dedicamos a investigar sobre arte, sobre cultura, sobre la historia, la estética…

Y un poemario…

Últimos días de una casa.

Un autor…

Dulce María Loynaz.

Acaso un verso…

Rodeada de mar por todas partes, / soy isla asilada al tallo de los vientos. Del poema “Isla”, de Juegos de agua, también de Dulce María Loynaz.

Nota: Publicada originalmente en La Jiribilla: http://www.lajiribilla.cu/noticias/la-isla-imaginada-conversacion-con-ruben-ricardo-infante-en-la-noche-insular-de-la-poesia