Los degenerados

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¿Te imaginas un mundo donde fueses discriminado por tu genética?

En un futuro no tan lejano los padres deciden tener hijos con la ayuda de la ingeniería genética para que su descendencia sea más saludable y cuente con mejores oportunidades de conseguir buenos trabajos, con el consiguiente éxito que implica en la vida.

¿Te imaginas un mundo donde fueses discriminado por tu genética? Foto: Internet

Una ferviente competitividad por ser mejores divide a esta sociedad entre los concebidos en laboratorios, genéticamente superiores, predestinados a hacer grandes cosas en la vida, y los nacidos de forma natural, generalmente por error y predestinados a trabajos menos gratificantes.

En este futuro «magnífico», teconológicamente hablando, nacer de forma natural es casi un pecado social, ya que el ADN de tus progenitores es editado en extremo para que el legado sea una cadena casi perfecta de seres impecables.

Vincent Anton Freeman, un “degenerado”-como se les conoce a los nacidos por la vía tradicional-, encontrará en su hogar a su némesis, en una lucha constante por superar al ser perfecto que es su hermano, el segundo hijo de la familia, concebido con el método más “apto”.

Un inicio aparentemente intrascendente y plano introducen con sutileza detalles imprescindibles para el largometraje, cuando el propio protagonista nos expone su trágica historia que le ha llevado incluso a suplantar la identidad de un “válido”-como se les denomina a los mejorados géneticamente-, para alcanzar el cielo, o sea, satisfacer el anhelo de niño por convertirse en astronauta, sin dudas la mayor expresión de éxito en este macabro mundo.

Una tríada de nombres atrapan al espectador ducho en temas del cine contemporáneo, el protagónico de Ethan Hawke, con un “colega” como Jude Law, o la “crush” del primero interpretada por Uma Thurman, atrapan a primera vista con la propuesta actoral del casting.

¿Qué nos hace humanos, individuos diferentes? ¿Hay un elemento químico que defina el alma, se puede destilar el componente que nos hace únicos?

Intrigas, asesinatos, mentiras, y tantos otros estigmas sociales hacen de Gattaca (Andrew Niccol, 1997) una propuesta digna de repetir, más allá de su estreno sobre el cuarto de siglo ya.

Intrigas, asesinatos, mentiras, y tantos otros estigmas sociales hacen de Gattaca una propuesta digna de repetir. Foto: Internet

Los dilemas de la manipulación genética son planteados de forma sutil donde esos ciudadanos mejorados genéticamente controlan la sociedad, visto de una manera más simple, una vía futurista de discriminación entre seres humanos que nos invita a pensar si superando las barreras de los defectos “naturales”, en busca de la perfección, realmente llegaremos a ser mejores personas.