La llamada del apocalipsis

Publicado el Categorías Artículos de opinión, Audiovisuales, Cine-Radio-Televisión, Holguín, Noticias

Imagínate en un aeropuerto, de regreso a casa, tu móvil se queda sin batería en medio de una llamada con tu hijo que hace un tiempo no ves, acto seguido, presa de la desesperación, intentas recargar el dispositivo pero entre los cientos de viajeros no encuentras un espacio libre para conectarte. Este puede ser el inicio de un típico film moderno, no importa el género, sin embargo, una llamada puede cambiar totalmente el rumbo de la historia.

¿Quiere ver de qué es capaz la brutalidad sanguinaria humana? Foto: Poster del film

Los teléfonos móviles se han convertido en, más que una necesidad de comunicación, una dependencia enfermiza, no es de extrañar entonces que, en medio de esta crisis de la sociedad actual, varios apocalípticos encuentren en este desenfreno por las tecnologías, el medio para la extinción de la raza humana.

Sin más rodeos, y volviendo a la película, todos conectados en la terminal aérea-típico-, entra una llamada, de ella un extraño ruido, realmente incómodo, con un marcado efecto sobre los homo sapiens.

¿Quiere ver de qué es capaz la brutalidad sanguinaria humana, o sea, un comportamiento animal en extremo agresivo?, pues recurra a los minutos iniciales de Cell (2016),  o La llamada del apocalipsis, como se le conoce en Latinoamérica.

Dirigida por Tod Williams, nos encontramos ante la versión para el cine novela homónima del prestigioso escritor estadounidense Stephen King, un resumen bien criticado-pero en el mal sentido de la palabra-, de otra de esas retorcidas creaciones del literato angloparlante que provocan escalofríos en el más «pintado».

Protagonizada por John Cusack, Samuel L. Jackson e Isabelle Fuhrman, la película se estrenó en Estados Unidos el 10 de junio de 2016, y narra la historia de Clayton «Clay» Riddell (John Cusack), un artista desilusionado, quien un año antes abandonaba a su esposa e hijo, con la esperanza de vivir el sueño de publicar una novela gráfica, «El Caminante Oscuro».

El Aeropuerto Internacional de Boston es el punto de partida para el escalofriante relato donde Riddell intenta abordar un vuelo con la esperanza de reconciliarse con su familia. «El Pulso», esa misteriosa señal electrónica que se transmite a través de los teléfonos celulares en todo el mundo, reprogramará la trama donde los usuarios de los móviles se convierten en zombis rabiosos.

Más allá de los desaciertos en la producción, falta de financiamiento, o el constante fracaso que supone-en muchos de los ejemplos-, adaptar un texto de tal envergadura al cine, algo sobresale por encima y es el argumento de la obra original, un destino fatídico que puede propiciar la extinsión de la raza humana por preponderar el uso desmedido de la tecnología sin tomar conciencia de la amenaza real que representa.

El Aeropuerto Internacional de Boston es el punto de partida para el escalofriante relato. Foto: Internet

Un final desconcertante, rudimentarios efectos digitales, o una narrativa desinflada, son algunos de los elementos expuestos por la crítica especializada que, sin embargo, no imposibilitan el hecho de «disfrutar» la horrenda historia que representa una simple llamada del apocalipsis.