María Dolores Rodríguez, gran artista y maestra

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María Dolores Rodríguez, gran artista y maestra 

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas de Internet

La cultura holguinera y cubana, especialmente la escena lírica, despidió este 21 de agosto, víctima de la Covid-19, a una de sus artistas más reconocidas y necesarias: la soprano María Dolores Rodríguez Cabrera, primera figura y Directora General del Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín, colectivo que dirigió con dedicación y contra los muchos inconvenientes que significa llevar las riendas de una compañía con su historia y prestigio. Por más de treinta años dejó allí su impronta, primero bajo la tutela de sus maestros Raúl Camayd y Náyade Proenza, y de otras valiosas figuras del Lírico de Holguín. 

Licenciada en Pedagogía y Música, perfil Canto, por el Instituto Superior de Arte (ISA), a María Dolores Rodríguez más de una generación la tiene como una maestra cercana. Muchos de sus alumnos –de los que se sentía orgullosa– demuestran hoy sus conocimientos en varias partes del mundo, en reconocidas academias y compañías. Desarrolló una amplia labor pedagógica: fue Profesora Auxiliar de la Filial de la Universidad de las Artes, filial de Holguín, institución docente donde contribuyó a formar los nuevos relevos, por las que tanto se preocupó, del propio Teatro Lírico Rodrigo Prats; integró la Comisión Nacional de Evaluación y la Comisión Nacional de Carrera en el ISA, e impartió clases en otros países. Era miembro de la Uneac en Holguín.

Se presentó en disímiles escenarios, con el Lírico y como solista, en más de veinte países de Asia, Europa y América. En Pionyang, Corea del Norte, en el Festival de la Primavera, la recibieron y la despidieron como lo que era ella, una figura de primer nivel capaz de emocionar, sin importar idiomas, al más exigente melómano. Le asombraba como todo podía estar yermo, y el día de la celebración, los árboles florecían, y Pionyang era un jardín. Tuvo más de 40 obras en repertorio, entre óperas, operetas, zarzuelas y obras de concierto. Grabó para televisoras como CBS, ABC, TVE, CCTV, y fue laureada e invitada como jurado en diversos concursos nacionales y foráneos. 

Su último caballo de batalla fue “La viuda alegre”, opereta en tres actos con música del compositor austrohúngaro Franz Lehár (1870-1948) y libreto en alemán de Victor Léon y Leo Stein, basado en la comedia “L’attaché d’ambassade” (1861) de Henri Meilhac. Fue estrenada en Viena, Austria, el 30 de diciembre de 1905, y desde entonces es considerada una de las obras más importantes del género. El Lírico de Holguín, después de un avant premiére, la estrenó en noviembre de 2019, y a inicios del próximo año, la compañía presentó la obra en Matanzas y en el Gran Teatro de La Habana.

“La cruel enfermedad de turno que nos acecha implacable se lleva a otra figura grande de nuestra cultura. Este es un deceso muy fuerte. Holguín y Cuba, la Lírica nacional, pierde a una exquisita, culta y conocedora intérprete”, comentó el director Raúl de la Rosa. 

María Dolores Rodríguez, considerada en los años 90 la cantante lírica cubana más laureada, no solo fue una de sus voces más hermosas de nuestra escena y la directora de una gran compañía, sino además, la maestra de varias generaciones de artistas líricos, formados, con su dedicación, en las aulas de la Universidad de las Artes en Holguín, que hoy, consternada, se suma a las múltiples condolencias por su triste deceso.