La ingeniera domadora de un museo de leones

Publicado el Categorías De nuestra cultura, Holguín, Instituciones, Noticias, PersonalidadesEtiquetas , , , ,

Cuando uno conversa con Yaquelín Rodríguez Blanco debe ser cuidadoso, pues corre un alto riesgo de “contagiarse” con su pasión por la museología. A la ingeniera geóloga, egresada del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, se le encandilan los ojos cuando habla de ornitología, lepidópteros, malacología y paleontología.

Un cuarto de siglo dedicada al “museo de los leones”, como se le conoce popularmente en la provincia de Holguín al Museo de Historia Natural “Carlos de la Torre y Huerta”, avalan la consagración y amor que profesa a la institución, de la cual es directora hace 13 años.

“El 31 de mayo de 1969 abrió por primera vez sus puertas al público, tras surgir como iniciativa del grupo de jóvenes arqueólogos y a solicitud del profesor José Agustín García Castañeda, Padre de la Museología en Holguín. Fue el primero de su tipo fundado en el país tras el triunfo de la Revolución y se nutrió fundamentalmente del antiguo museo Guamá y de las colecciones de José García Feria y su hijo Castañeda, así como de las donaciones del matancero Carlos de la Torre y Huerta.

“Desde entonces nuestra misión fundamental ha sido representar la biodiversidad de la región nororiental del país, pero contamos también con especies de la geología y la paleontología de Cuba, y de otros países del mundo”.

¿Por qué se distinguen?

“Poseemos el pez fósil y el almiquí mejor conservados del país, este último en eminente peligro de extinción; el pájaro mosca, considerado como el ave más pequeña del mundo; el Microtutius fundorai, que es uno de los alacranes más diminutos con una talla de entre 11 y 15 milímetros; y la colección de Malacología más representativa de las Antillas, entre las que se encuentran las muestras de las seis especies del género Polymita.

“De los ejemplares de tallas grandes contamos con un tinglado que fue colectado en la bahía de Nipe, y cocodrilos endémicos de Cuba, así como ejemplares de otras latitudes y zonas geográficas.

“Asimismo, disponemos de series tipo de varios grupos zoológicos y botánicos. Cada vez que se descubre una nueva especie y se quiere inscribir en la ciencia, los investigadores del mundo tienen que referenciar dónde están los exponentes de series tipo en los diferentes museos y nosotros somos precisamente uno de los que los atesora”.

¿La institución funciona solamente como sala expositiva?

“Cuenta a su vez con un centro de información que ofrece servicios bibliográficos especializados en temas de biología, geología y museología; un taller para los trabajos de taxidermia y proyectos de varios grupos de investigadores, como el del estudio del carpintero real, especie controvertida a la que muchos declaran como extinta. 

“Además, aquí se tutoran tesis de grado y de doctorado, incluso de extranjeros, y se rige metodológicamente la labor del patrimonio de la historia natural en toda la costa norte oriental, funcionando como Centro Metodológico Territorial para las provincias de Las Tunas y Granma”.

A puertas cerradas…

“A lo largo de estos 51 años ha estado cerrado en varios momentos por proyectos de restauración y rehabilitación, pero en los últimos años se debió a los contaminantes ambientales que generaban las acciones constructivas del hotel Saratoga. Estos podían afectar el estado de conservación de las piezas, que en la mayoría de los casos son de base material orgánica, únicas de su tipo y de referencia en varias instituciones a nivel internacional. Las plumas, pieles, escamas o conchas, no pueden limpiarse diariamente, porque se deterioran.

“El 7 de enero reabrimos la instalación en saludo a los 300 años del pueblo de Holguín, pero luego fue necesario cerrarla por la situación que enfrenta la nación con la pandemia Covid-19. 

“Debido a los peligros de propagación del nuevo coronavirus se pospuso también el Segundo Coloquio Nacional de la Red de Historia Natural, cuya sede era nuestro museo y se esperaban más de 50 participantes, entre ellos del museo de Historia Natural de París, España y Nueva York”.

¿Por qué los niños y jóvenes deberían visitarlo una vez se retome la normalidad?

“Esta es una de las instituciones insignes en el territorio y una de las más reconocidas y prestigiadas del país, por lo que las nuevas generaciones pueden ver aquí el ejemplar contextualizado en su ecosistema, en su medio ambiente. Además, contribuimos a fomentar el estudio, formar una conciencia conservacionista, respetar la biodiversidad y actuar responsablemente con el medio ambiente, en vistas de proteger el patrimonio natural que atesoramos.

Sueños y retos

“Anhelamos construir un observatorio astronómico en la azotea y estamos redecorando todas las peceras del mini acuario o museo vivo, para cuando pase la Covid-19 puedan apreciarlo tanto el público holguinero y cubano como el extranjero que visite este centro insigne de la Ciudad cubana de los Parques.

“Además, queremos hacer un nuevo diseño museográfico y distribuir las vitrinas de tal forma que se aproveche la arquitectura del edificio, así como disponer de un guion de montaje donde se representen los principales ecosistemas de la provincia”. 

Así me afirma Yaquelín, quien definitivamente “contagia” con su pasión por la museología. Tanto, que aguardo ansioso por la reapertura del centro para volver a viajar en el tiempo con su exposición evolutiva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *