Noche de Gala en la ciudad de la Cruz

 

Con una gala cultural realizada frente al Mural Orígenes –síntesis de la historia local– los holguineros celebramos el 473 aniversario de la fundación del Hato de San Isidoro de Holguín.

Bajo el lema “La ciudad que queremos” y como parte del programa de actividades para conmemorar el nacimiento del Hato, el 4 de abril de 1545, por el capitán Francisco García Holguín, la gala resultó un agradable paseo por el origen de nuestras raíces: los aborígenes; la llegada ibérica a las costas de la región, nombrada “la Tierra más hermosa que ojos humanos han visto” por el Almirante Cristóbal Colón; la cultura africana con su mixtura de aportes; la influencia campesina, criolla; el siglo XIX y las luchas independentistas con nombres ilustres como Calixto García; el XX y la época de cambio… como matices que conforman nuestra identidad, y aquello que llamamos holguineralidad.

Con una gala cultural realizada frente al Mural Orígenes –síntesis de la historia local– los holguineros celebramos el 473 aniversario de la fundación del Hato de San Isidoro de Holguín (foto Ernesto Herrera).

Con dirección artística y producción de Odelta Álvarez y Richard Ronda, la gala contó con la actuación de Lanceros Holguineros, Vocal en serio, Tolerancia, Compañía La Campana, Palabras al viento, Vidanza, Club del Danzón José María Ochoa, el Teatro Lírico Rodrigo Prats, entre otros. Con conducción de los niños María Caridad, Jennifer, Diana Rosa y David Alejandro –sin dudas uno de sus puntos a favor– y la participación del Maestro William Delgado, la gala destacó por una adecuada dramaturgia que permitió al público interactuar con la historia de una ciudad en movimiento y evolución, mientras era narrada por los pequeños. Historia y arte de la mano en una adecuada y sencilla trama con matiz didáctico.

Compañía La Campana en la Gala por el 473 aniversario del Hato de Holguín (foto Ernesto Herrera).

Uno de los momentos memorables fue la improvisación del pequeño David Miguel y posteriormente su padre, Ricardo Cardoza. Además, la participación, con un tema de su autoría, del joven Yaliesky Zaldívar, participante holguinero en el exitoso programa Sonando en Cuba.

Contó además con la participación, con un tema de su autoría, del joven Yaliesky Zaldívar, participante holguinero en el exitoso programa Sonando en Cuba (foto Ernesto Herrera).

La gala, a la que asistieron Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en Holguín; Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia; entre otros directivos del Partido, el Gobierno y otras organizaciones de masa de la provincia, concluyó con la actuación de los solistas Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Wister Cobas en compañía de la agrupación Los Guayaberos.

Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Wister Cobas en compañía de la agrupación Los Guayaberos (foto Ernesto Herrera).

Así concluye la ciudad y sus habitantes las actividades por el 473 aniversario de la fundación del Hato de San Isidoro de Holguín, allá por el lejano 1545 cuando un español se asentó en las tierras que tiempo después, escudadas por el santo protector, llevarían su apellido.

La casa común: el volver de Lucas y Lucía

Por Erian Peña Pupo

El teatro para niños en Holguín abre sus perspectivas a nuevos horizontes y posibilidades expresivas, lenta pero al parecer sólidamente: el Teatro Guiñol de Holguín celebró en 2017 sus 45 años de fundado con la Fiesta del Títere, mientras Rompetacones, Neón Teatro, Títeres Eclipse, Palabras al viento y Teatro Alasbuenas, conforman este panorama visible donde existen otros colectivos que incursionan en el hecho teatral, en la amplitud de su diapasón, como el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats y la compañía Trébol Teatro, dirigida por el dramaturgo y actor Yunior García Aguilera, entre otros.

De esta productiva alquimia –Alasbuenas y Yunior García– nace la puesta Lucas & Lucía. De vuelta a casa, texto de Yunior estrenado por AlaSbuenas el pasado año, con dirección general de             Manuel Rodríguez Moreno, y presentado, además, en esta edición del Festival Nacional de Teatro Joven.

La obra se articula/ensambla su puesta en escena sobre la conocida canción del cantautor Carlos Varela y resulta una alegoría a la libertad del ser humano, como la canción misma: aquella que solo existe, como dice otro tema de Varela, cuando no es de nadie. Pero el texto de Yunior crece independiente al tema musical, lo toma como excusa, como motivo para desarrollarse y crear un discurso convincente en lo que resulta la primera experiencia del dramaturgo –autor de obras reconocidas en el panorama teatral cubano como Sangre, Asco, Semen y la reciente Jacuzzi– en la escritura para niños. Notamos, como señalaba, la independencia de la obra respecto al tema musical que le ofreció al dramaturgo una “salida salomónica” a varias de sus inquietudes; aunque la aparición, al final de la obra, de un muñeco similar a Carlos Varela acompañando la canción, ancla el referente, lo hace obligatorio a la obra, incluso en el público que, hasta ese momento, no lo había percibido o desconocía el tema.

El propio Yunior asegura: “En todo caso, les agradezco a los actores de AlaSbuenas por el riesgo de llevar a escena mi primer texto para niños. Su valentía me ha ayudado a entender que escribir para esas edades es, sin dudas, la menos ingenua de las creaciones artísticas”.

La puesta, creada sobre una concepción escenográfica visualmente atractiva a cargo de Alexander Machín San, narra la historia de dos pequeños hermanos: Lucas (Elvis Hernández) y Lucía (Ileana Casanella) que buscan por el mundo, a bordo de un aeroplano, aquello que anhelan e irremediablemente solo encontrarán en el sitio que dejaron atrás y al cual deben volver en algún momento, aunque el poeta –y eso lo sabrán cuando crezcan, cuando pase el tiempo– aconseja no regresar a los lugares donde se fue feliz: un soplo inconfundible de aire fresco, busca Lucas, y una almohada que hace olvidar los malos recuerdos, Lucía…

El mundo es demasiado pequeño para Lucas y Lucía: por eso ellos buscan y, de alguna manera, encuentran, aunque no necesariamente lo que pretendían al inicio de su búsqueda. Así se suceden diversas aventuras, suerte de dinamismo escenográfico de la obra, que recuerda, en parte, por el mismo desarrollo de las historias y sus desenlaces, a las aventuras de la pequeña Dorothy Gale en el reino de El maravilloso mago de Oz, libro publicado por el estadounidense Lyman Frank Baum, en 1900.

Lucas y Lucía llegan –a bordo de un aeroplano de rostro triste– a un desierto: parece ser un desierto mexicano, incluso con cactus, donde los espera una “red” (Laura García) que todo lo sabe, como un oráculo abierto a respuestas y conocimientos de todo tipo, menos el que ellos realmente necesitan. Luego llegan al país de las cosas deliciosas, gobernado por un chef autócrata y despótico (Elier Álvarez) que tiene a todo el pueblo prisionero y, además, censurado a medio diccionario, aunque, asegura este chef, lo hace “por el bien del país” que gobierna. El otro reino al que arriban es un Supermarket, donde el dueño, hombre egoísta y millonario, les asegura que “todo el mundo vende algo”, por eso él (Elier Álvarez) solo piensa en comprar y vender, nada más…

Finalmente, los pequeños llegan al país de los juegos donde los espera, sobre una cancha de fútbol, el argentino Leo Messi (Laura García), con quien Lucas juega con una pelota de calcetines hecha por Lucía, pues “del lugar de dónde venimos todo es posible”.

La puesta sobresale por su dinamismo, incluso en el necesario y rápido cambio de escenografía para transitar por los diferentes reinos, y por el uso de la música, que en momentos parece rescatar la tradición del títere musical cubano, tan menguada por un buen tiempo, y que acentúa el carácter interactivo de la obra, además de la excelente interpretación de sus actores y la propia manipulación de los muñecos. La música original fue compuesta por Víctor Rafael Trasobares Parra y el diseño de la banda sonora y el sonido es de Francisco Zaldivar Oropesa.

Además, una de las cuestiones esenciales en Lucas & Lucía… es el cuidadoso diseño y realización de los muñecos, un trabajo casi de orfebre, confeccionados por un artista multifacético como Onelio Escalona.

La obra Lucas & Lucía. De vuelta a casa por Alasbuenas, con texto de Yunior García y dirección de Manuel Rodríguez Moreno, nos demuestran que –no solo en un mundo de magia y ensoñaciones, sino también en la vida real– lo importante no es encontrar los sueños, sino nunca dejar de buscarlos.

 

Teorizar sobre las tablas

Por Vanessa Pernía Arias

En el arte, como en la vida, no deben existir fronteras: se deben asumir determinados riesgos, atrevimientos, confrontaciones… El arte debe estar abierto como una casa con todas sus ventanas abiertas, no “entornadas”, porque se corre el riesgo de cerrarse al mundo, a lo hermoso del mundo. Y precisamente el teatro joven no debe cerrar sus ventanas a la creación renovadora. El Café del Arte Joven de la AHS en Holguín presta su ambiente al diálogo sugerente, innovador: un acercamiento polivalente a la creación joven actoral en Cuba.

A los jóvenes amateurs del teatro en la isla se dedica un aparte en el X Festival Nacional de Teatro Joven. Esta fue razón para desarrollar la primera propuesta teórica del evento: el taller “Aproximaciones al teatro de aficionados en Cuba”. Tres grupos amateurs: Sendas, Títeres Eclipse –ambos de Holguín– y Agon Teatro, de Santi Spíritus, intercambiaron sobre sus modos teatrales, sus aciertos y desaciertos, sus maneras de concebir el teatro en la actualidad. Jóvenes que impulsados por la vocación teatral demuestran la solidez de sus conocimientos, de sus puestas en escena, como es el caso de Jirivo Jiribilla… ¡El Güije!, de Títeres Eclipse, escrita y dirigida por Leandro R. Peña Hernández, y Condeza descalza, de Agon Teatro.

La ventana entornada…

Los Hermanos Camejo encontraron un camino que luego no fue retomado. Un camino artístico multidisciplinario que recorrieron grandes figuras de las artes en Cuba: Raúl Martínez, Abelardo Estorino, Leo Brower, Rogelio Martínez Furé, Iván Tenorio, Martha Valdés… que han enriquecido el mundo del teatro, el mundo de las figuras. Fueron ellos quienes dinamitaron el mundo titiritero en la isla, este arte milenario que surgió con las primeras sombras del hombre en las cavernas, luego en las sombras asiáticas, hindúes… hasta nuestros días.

Rubén Darío Salazar, es un “joven” díscolo que “aún donde innova quiere sentirse como un continuador”, un continuador de la obra de los grandes titiriteros: de los Hermanos Camejo, de Stanislavski, maestro de la actuación en vivo, del teatro lorquiano, pero que siente esa necesidad de “compartir, porque también te hace crecer”. Por estas razones ha compartido sus saberes con los jóvenes participantes del X Festival Nacional de Teatro Joven en el Taller “La ventana entornada: una mirada cómplice a la actualidad del teatro de figurasen el mundo”, en la Casa del Joven Creador.

Rubén Darío Salazar es un “joven” díscolo que “aún donde innova quiere sentirse como un continuador” (foto Ernesto Herrera).

Este panel profundizó en las complejidades, aciertos y desaciertos del teatro de figuras en la actualidad, asimismo demostró la multiplicidad poética sobre el escenario, la fusión de todas las artes porque un espectáculo titiritero debe ser más que eso, debe ser musical, circo, artes plásticas, literatura, cine… A su vez, discernió sobre las posibilidades tecnológicas que ofrece la era digital, la tecnología que nos podemos dejar de lado y que, actualmente, brinda al teatro de figuras, en muchos casos, espectáculos surrealistas y renovadores. Escenografía, luces, mecanismos, máscaras se convierten en un desafío total a la convención del títere como cosa de niños, como cosa sencilla, constituyen puestas tecnológicas titiriteras que rompen todos los esquemas.

Rubén Darío reparó en puestas mundialmente conocidas, llevadas al mundo del espectáculo, al mundo de las figuras. Una de ellas fue El Rey León realizada en Broadway por la cineasta, diseñadora y titiritera Julie Taymor. Según Rubén Darío, hasta ese momento en Broadway el títere no había tenido tanta democracia, “esta fue una puesta que revolucionó el musical, con un fuerte componente titiritero”. Julie, también fue contratada para la producción de la obra La flauta mágica, basada en la original de Mozart, en el Metropolitan Opera House, asimismo para La Isla Encantada; estas, según Rubén Darío, “son propuestas espectaculares, con un derroche tecnológico increíble y que insertan al títere en el mundo de la ópera”.

Se habló de otro de los grandes maestros del teatro estadounidense, el director, dramaturgo y diseñador Robert (Bob) Wilson y de obras titiriteras extraordinarias como Odisea, Polifemo, y de un homenaje suyo al bailarín ruso Vaslav Nijinsky, una obra que integra, el teatro, el ballet y el musical, “el mundo de las ensoñaciones de Nijinsky”. Nos acerca a la obra de Victoria Chaplin y James Thiérrée, descendientes del gran Charlot que revolucionó la escena del cine mudo a través del mimo, y que llegan a actualidad con un espectáculo fabuloso El Circo Increíble, “una galería de personajes titiriteros, una fusión de elementos circenses y de teatro de figuras”.

La obra de Fabrizzio Montecchi, maestro del teatro de sombras, propuso una nueva mirada a la obra de Shakespeare con Sueño de una noche de verano, “un espectáculo de danza moderna y sombras que integra elementos propios del títere”. Expuso la obra de Phillip Genty, “quien revolucionó el teatro de títeres en los años 80–90 con propuestas surrealistas a través de un arte conceptual, con un lenguaje escénico espectacular, propuestas que echan mano al subconsciente humano”.

Además, abordó la obra de grupos de teatro callejeros que son continuadores del teatro de títeres, con versiones sugerentes desde el punto de vista de los elementos y la estética que utilizan. Grupos que defienden “la otra belleza”, esa belleza que no es visible ante el ojo humano, pero que debe ser entendida y asimilada, disfrutada. Muestras expresionistas, satíricas, grotescas hasta cierto punto, pero sobre todo muy inteligentes y acertadas.

La creación titiritera hoy no puede estar con las ventanas “entornadas” al desarrollo y a la multidisciplinariedad artística, porque, nos dice Rubén Darío, “el mundo del títere hoy provoca, asombra, dialoga, se vende bien caro; el mundo del títere hoy está donde tiene que estar”.

Detrás de todo esto debe haber un demonio

Por Jorge Suñol Robles

“Usted está muerto, completamente muerto”. Jerusalén desaparece, como si nunca hubiera existido. Ellos, los otros, los poderosos, intentaron crear un mundo justo, pero fracasó, fracasó el experimento. “Todo acto de poder es un acto de violencia hacia los hombres”, grita Voland, espíritu del mal. La puerta del fondo, única salida, permanece cerrada. Un espacio lleno de dudas. Los límites se cruzan, se pierden, nadie los pone. El hombre se vuelve efímero. El tiempo se va agotando.

El Maestro quemó los manuscritos, los quemó por miedo, por cobarde, quizá por eso fue decapitado. “Mi cabeza, dónde está mi cabeza”. Todos tienen culpa y quieren escapar, escapar de su soledad, de ese infierno, de ese manicomio que los ha encarcelado. Testigos, cómplices, por eso están allí. Detrás de todo esto debe haber un demonio. La ciudad parece estar vacía. Pero el loco Desamparado insiste en que todas las mujeres se han ido a los mercados y comenzaron a desnudarse. Alucina.

Teatro Espacio viene desde La Habana con la propuesta Desamparado, dirigida por Alfredo Reyes. Una guerra entre la vida y la muerte, guerra de espíritus buenos y malos, una batalla constante; la pieza es eso: una fuerte lucha entre cuatro seres perturbados, que acaban por desesperarse, culparse, arriesgarse… pero que les queda la esperanza, la utopía de creer, creer en algo, aunque sea irracional. “Yo no estoy loco”.

La puesta, con texto original de Alberto Pedro y versión para la compañía del propio Alfredo Reyes, a lo que se le agrega, además, una reformulación de El Maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgakov, obra que está inspirada en el Fausto, de Johann Wolfgang von Goethe, intenta arrancarnos de la silla para abrir la dichosa puerta, cruzarla y conectar con el otro mundo, incierto.

Desamparado, propuesta habanera dirigida por Alfredo Reyes en el Festival de Teatro Joven (foto Ernesto Herrera).

Actuada de manera correcta y precisa, aunque no todos los actores estuvieron en un mismo nivel, claro está, ya sea por la naturaleza de su personaje y su carga interpretativa, a la obra le hace falta convencimiento, pero no convencimiento escenográfico, porque ese es un aspecto a destacar, sino más fuerza y seguridad en los actores; trabajar con su expresión corporal. El elenco puede hacerlo. Sobresale, en ese sentido, el personaje del Desamparado, por Raysman Leyet, a mi entender, el mejor concebido de todos.

Debo referirme, asimismo, al excelente diseño de luces: intrigan, desafían, aportan, comunican, nos trasladan de escena a escena; un gran acierto, sin duda. Es plausible, también, lo medido de su escenografía y su diseño de vestuario, que ambientan y reafirman: eso es un manicomio y allí todo el mundo cree en los espíritus.

Momentos de canto y rezo tuvo Desamparado, que van marcando un ritmo, canciones de esperanza, represión y soledad, deseos de libertad. La puesta acaba así. Entierran al Maestro, que nunca le gustaron las flores amarillas. Un mar de saliva sin sentido obliga a los hombres, sangre y saliva. Se abre la puerta. Están enfermos, algunos vivos, otros muertos. Pero Margarita dice que está viva y que quiere ser feliz. Por eso están allí, por los demonios.

“Uruguachos”

Por Edgar Ariel &Katherine Pérez

Hay dos hombres sentados en el banco, dos hombres que aguardan el tren. Un tren. Metáfora del viaje. Un tren que se espera, pasa, y no para. Les hicimos recordar a la escritora ¿francesa, Katherine? Katherine no, que belga. A la Yourcenar. Todo se nos va, incluso todos, y hasta nosotros mismos. Ellos, Amares Social Clown, que se fundaron para el viaje, en el viaje mismo, con el viaje a cuestas, han visto pasar tantos trenes. Tantos trenes que pasan, y no paran, y siguen, y nos dejan… completamente tristes. Acaso no es la tristeza el humo violeta del tren. Y si no hubiera pitado el tren. Y si no… Un tren más, otro de tantos.

Un techo de bombillas colgantes que titilan sobre el escenario como soles encapsulados. Pleno solsticio. Fragmentos de luz. Copos de otoño. Vienen del Uruguay, de la Pampa, con las máscaras curtidas por la espera. ¿Pasará el tren? Preguntala voz del público. Claro que pasará, basta pintar con tiza raíles sobre el escenario.

  • No, no choi de acá.
  • ¿De dónde es, señor?
  • ¿Hace mucho está?
  • Hace tanto, tanto tiempo.
  • Desde siempre.
  • Es que es un tren que nunca, nunca pasa.

Nos fuimos al Pernik a entrevistarlos. Tienenrostros del sur. Hermosos rostros del sur. Daba cierta paz escucharlos, la paz de los monasterios. Pudiéramos decir que son actores nómadas.Hoy en Argentina, mañana en México, el sábado acaso en Perú.

Permítame elogiarle el colgante, ¿tiene una piedra, lapislázuli?, le dice Edgar. Betina sonríe, responde con el nombre revelado de la piedra, un nombre extraño, casi impronunciable, no lo recordamos, pero aunque estaba partida la piedra –es más linda quebrada– supimos que era de las que no se pueden comprar ni con todo el oro del Perú. Una piedra del Perú.

Llegar a Cuba fue como entrar en una peli vieja, dice con cara de asombro, con ojos como violetas empapadas, Federico. ¿Cómo Lorca?, lo interpela Katherine. Sí, pero Rodríguez, mientras sonreía y se enrolaba el “cabecho”. Soy de un pueblo del Uruguay, más pequeño que Holguín, donde en invierno muere todo, y vamos hacia adentro. En primavera es diferente. Flor es vida.

Andrés Fagiolino tiene cara de zarévich y sonrisa de Shelmerdine. Quisiéramos describirlos, a los tres, pero cómo se puede, en solo dos horas de conversación, de palabras, conservar en la memoria el suave declinar deun mentón.

Amares Social Clown de Uruguay llega ahsta Holguin (foto Ernesto Herrera).

¿Cuál fue el inicio?

Betina: Este grupo fue hecho para el viaje. Éramos cuatro integrantes. Desde niña hago tela acrobática; conocí a Andrés en las clases de acrobacia, y me invitó a viajar y yo tenías esas ansias de viaje y me uní. Y así hemos conocido varios países de América. Hicimos Lucidez para el viaje.

Más allá de Stanislavski, Brecht o Artaud, cuáles son sus paradigmas en el teatro.

Andrés: Nuestro paradigma, simple, es mostrar la autenticidad. Cada uno propone y pregunta qué piensa el otro de la propuesta y, sobre todo, atendemos aquello de seguir abriéndonos y seguir buscando. La forma está en el hacer. Y somos payasos, artistas escénicos, tenemos diversas corrientes que nos han marcado en el plano teatral. Creemos que no existe la teoría ni el maestro, sino que las claves van a tener que ser encontradas por uno mismo.

Lucidez…

Federico: En la obra tratamos de buscar otras posibilidades escénicas. El acercamiento a la luz es el acercamiento a la verdad. Es una propuesta para considerar las leyes de la sociedad, las leyes que impone. Si no cumples esas leyes te pueden tildar de loco. En la obra la frontera entre lucidez y locura es difusa, brumosa. Tiene que ver con un estado general de esquizofrenia en la actualidad.Personajes que tienen que ver sicológicamente con la anomia; en este caso nosotros lo que tratamos es de ver cómo vamos a otra verdad, nuestra verdad.

Andrés­: Nosotros clown más que ocuparnos de la estupidez nos centramos en la incoherencia. Y en la incoherencia –diría un amigo– muere el sentido. Tenemos que permitirnos ver distinto. Hay algo que necesita quebrarse.

Repetimos.

¡Hay algo que necesita quebrarse!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Condesa descalza: Esta tierra es una enfermedad

Por Jorge Suñol Robles

No es una ciudad. Es un monstruo lleno de árboles. Una condesa con cara de burla, puta y descalza, arruinada, es el testimonio vivo de la destrucción, la indecencia. Su hija, Miri, es una niña llena de miedos, quiere escapar, escapar con su linterna. Mercedes es la que trae más ilusión, la lluvia la inspira y por eso sube a la azotea y se baña desnuda mientras un aguacero la encarcela. Lucio se adueña de su sexo e intenta mirarse al espejo, para descubrirse; nadie creería que ese macho trabaja en una fábrica de vinagre, pero es así.

Un espacio con cuatro estatuas, cuatro seres perturbados y “masturbados” por la vida, cuatro almas inquietas, confusas, contradictorias, necesitadas. “Es preciso vivir aquí”, por eso nos quedamos y contamos esta historia, por eso, a veces, no decimos nada, queriendo decirlo todo. Es una promesa. “Deberíamos olvidar, olvidarlo todo”. Pero no, hay que creer y recordar todavía.

Desde Sancti Spíritus llega por vez primera a este Festival la compañía Agon Teatro, con la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez. Bajo de la dirección de Kiusbell Rodríguez Castiñeira se nos entrega un puesta sencilla, pero cargada de matices y reflexiones, a pesar de la recurrencia de los temas y la manera cómo son tratados.

El elenco es muy joven, sin embargo logra “desmenuzar” un texto cargado de lirismo y fuertes emociones, que impone una intensa carga interpretativa, aunque hay que reconocer que en todos no es plausible. Es un texto hecho para sentir, vibrar, sofocarnos, mordernos los labios si es necesario; hay sexo, manipulación. Llega, por momentos, a la agresividad, pero sin duda es, a mi entender, el mayor acierto de la obra.

Hay que destacar que es una pieza recién estrenada, cuanto más escenarios pise madurará el concepto de la puesta en escena y la fuerza de los personajes. Pero es evidente, Condesa… tiene potencial para hacerlo y su elenco es capaz de ello. Tiempo al tiempo.

La compañía Agon Teatro presento la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez (foto Ernesto Herrera).

Utilizar pocos recursos escenográficos: solo una banqueta, unos tacones, un pato, un abanico, supone dejarle todo el protagonismo al actor y al diseño de luces. Este aspecto es algo que está bien concebido. Los actores no necesitan más que eso. Y la Condesa, con sus tetas al aire, abre la boca y hay que mirarla, aunque odie la lluvia, aunque el sol la achicharre, aunque obligue a su hija a ser puta. “Que entre bien esa pinga. Apriétala un poquito”.

La banda sonora es el espacio para transitar, para que los actores se miren por dentro, estén en escena o no. Ron, cigarro, un delicioso Nosotros, apoyan el discurso, aportan al ambiente. Al fondo, Miri (Odainy Fernández) masturba a Lucio (Alejandro Menéndez); la Condesa (Dorellys Torres) abochorna a su hija, la obliga. Mercedes (Anabelkys Pérez), la católica, se perturba, grita. Un quinto personaje, Gaby, que nunca aparece, transforma en figuras de exposición a todos, menos a la Condesa, regia y firme, con el sellito del Fondo Cubano de Bienes Culturales.

La escena comenzó con tronco de aguacero… No se supo si escampó alguna vez. Tal vez porque el final nunca fue un final. “Sé que es el destino de quien viene a decir la verdad”. Tuvimos que creerle, ya con la sala oscura: esperábamos que la Condesa saliera y se encaramara otra vez en su banqueta y dijera algo, con esa cara de burla, o no dijera nada, pero que se encaramara.

 

 

Holguín, capital del vino

Con la entrega del Gran Premio al vinicultor Gustavo Gómez Leyva concluyó en el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta el 27 Festival Nacional de Vinos Artesanales, Holguín 2018.

El evento reunió a los principales exponentes de la vinicultura cubana en la urbe nororiental: 107 delegados provenientes de Pinar del Río, Villa Clara, Cienfuegos, Santiago de Cuba, Sancti Spíritus, Camagüey, La Habana y Guantánamo. Contó, además, con la presencia del espirituano Noel Morales, presidente nacional de los vinicultores cubanos, y como anfitriones, los holguineros del Club de Vinicultores Bayado, fundado en 1994 y presidido por Rosell Martínez, coordinador de Vinos artesanales de la región oriental.

El Festival Nacional de Vinos Artesanales, después del arduo trabajo de un jurado de catación de las muestras presentadas a concurso, con sede en Expo-Holguín, otorgó tres lugares en las diferentes categorías convocadas, entre ellos los siguientes primeros lugares: el mejor vino blanco fue para Adalberto Martínez; entre los rosados, Tomás Riquenes obtuvo el reconocimiento; el mejor tinto fue de Yoel Morales; entre los espumosos, Noel Morales destacó con su propuesta; el mejor seco fue de Gustavo Gómez Leyva; mientras el semiseco lo obtuvo Ortelio Tornes, y finalmente, el primer lugar entre los vinos dulces fue de Felipe Crespo.

Entrega de premios en el XXVII Festival Nacional de Vinicultores Holguín 2018 (foto: Erian Peña Pupo)

Asimismo, el principal evento de los vinicultores cubanos, después de la suma de la puntuación de los correspondientes lugares según las categorías mencionadas anteriormente, reconoció a las tres provincias que reafirman con éxito la tradición del vino en su territorio: Sancti Spíritus, en primer lugar, Villa Clara en segundo, y Santiago de Cuba en tercer lugar.

También fueron otorgados reconocimientos a los vinicultores destacados, mientras la Asamblea Provincial del Poder Popular reconoció al Club de Vinicultores Bayado por sus aportes sociales y científicos y la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera otorgó el reconocimiento “tesoro humano vivo” a la reconocida vinicultora holguinera Raquel López Durañona.

Por su parte, Noel Morales, presidente nacional de los vinicultores en Cuba, reconoció el constante trabajo de los anfitriones del Club Bayado y la dedicación del colectivo holguinero, así como su pueblo y autoridades, para lograr que este haya sido uno de los mejores festivales de su tipo.

El próximo Festival Nacional de Vinicultores se realizará en la provincia de Cienfuegos en 2019 y reunirá nuevamente a los principales maestros del arte y la ciencia del cultivo de la vid y otras frutas tropicales que permiten la fermentación y posterior elaboración de excelentes vinos –como los presentados y degustados en esta ocasión en la holguinera Plaza de La Marqueta– que nos beneficiará la salud, el espíritu y el cuerpo.

Un Ángel de apellido Quintana

Hace aproximadamente un mes conversé con Ángel Quintana Bermúdez. Fue el 16 de enero y lejos estaba de suponer que aquella sería la última vez que intercambiaba con el reconocido periodista, diseñador gráfico y caricaturista holguinero. Nos encontramos en la sede provincial de la UNEAC frente a una de sus obras: se inauguraba entonces la exposición Tolerancia vs. Homofobia como parte de la Jornada de Arte y Cine Eróticos El cuerpo del Otro, organizada por la institución durante la XXXVI Semana de la Cultura holguinera.

Quintana aludía en sus características caricaturas –muchas de ellas tridimensionales y trabajadas en técnica mixta– al típico machismo cubano y hacía énfasis, además, en la tolerancia frente a una homofobia que aún permanece como rezago de ese machismo isleño y enraizado. Muchas de ellas eran “interactivas”, como él mismo las llamaba. O sea, si uno quería conocer un mensaje oculto o darle otra lectura al asunto planteado, necesitaba levantar un pedazo de papel o de cartón, un fragmento del ensamblaje que llegaba a ser la obra, y así darle otro sentido al mensaje, casi siempre jocoso o con un matiz instructivo.

Estas caricaturas le hicieron ser un colaborador asiduo de medios como el diario Juventud Rebelde, el semanario humorístico Palante, y las revistas Bohemia, Verde Olivo y Opina, según la información que nos ofrece el narrador y también periodista holguinero Rubén Rodríguez. Incluso, expuso sus obras en Polonia, Hungría y la antigua Unión Soviética, y logró con ellas premios en el evento internacional de Humorismo de San Antonio de los Baños. Pero Quintana –nacido en Banes en 1936– inició sus andanzas periodísticas mucho antes: primero en La Verdad y Antorcha, de Banes; luego en Sierra Maestra, de Santiago de Cuba, y finalmente en el semanario ¡ahora! (1976–1992) de Holguín, donde se desempeñó como periodista, diseñador gráfico y caricaturista. Ahí creó, en 1987, el tabloide Ámbito, suplemento cultural entre los más reconocidos del país.

Ángel Quintana Bermúdez (1936–2018) fue un reconocido periodista, diseñador gráfico y caricaturista holguinero (foto 2 archivos del semanario ¡ahora!)

Fue el periodismo, además de la caricatura, la faceta por la que Quintana fue reconocido y sus textos, especies de betseller del periodismo holguinero, harían que se vendieran miles de aquellos periódicos que contenían sus historias. Tenía un peculiar olfato para encontrar el suceso irrepetible, hurgaba como pocos en la historia y hallaba el “palo” periodístico –ese que en la Academia siempre quisimos encontrar los “pichones” de periodistas– ante la mirada incrédula de otros colegas que habían mirado antes de él en el mismo lugar pero no habían observado con ojos de detective, de investigador nato, de Sherlock Holmes del periodismo, como lo hacía Ángel Quintana Bermúdez.

Muchas de aquellas historias son hitos periodísticos y hoy, cuando las leemos después de varias décadas de publicadas, tienen esa extraña vigencia olorosa a literatura que se alejada del periodismo diarista y las asemeja en esto, salvando, claro, estilos y contextos, a las crónicas de Alejo Carpentier, García Márquez, Eduardo Galeano, Leonardo Padura…

Quintana, miembro de la UNEAC y de la Upec, escribió sobre la gibareña Copa del Amor, hoy conocida por muchos pero entonces olvidada en el cementerio de aquella villa; sobre el submarino nazi que afloró durante la Segunda Guerra Mundial también en la bahía gibareña ante los ojos expectantes y asombrados de sus habitantes; sobre tesoros, hallazgo y leyendas en varias partes de la geografía oriental; sobre una peculiar pagadora de promesas y sobre muchachas muertas y lloradas que aún vivían sin sus familiares saberlo. A propósito, este texto fue publicado nuevamente por el semanario ¡ahora! como parte de una serie de textos que habían calado en la memoria colectiva por los 55 años del órgano de prensa holguinero.

“Un par de veces –escribe Rubén Rodríguez– logró Premio de la Ciudad de Holguín: con el libro de testimonios Gente de leyenda (1988) y con el reportaje Norte desarmó la mentira (2014), junto a María Julia Guerra. También le correspondieron honores del sector, como la Distinción Félix Elmusa y el premio por la Obra de la Vida, de la Upec en Holguín; la condición de Hijo Ilustre de Banes y Medallas conmemorativas por aniversarios de las FAR”.

Portada de la edición española de El águila negra y otras historias (tomada de la web de la editorial Guantanamera).

Pero quizá la historia más conocida de Ángel Quintana fue la de El águila negra: un peculiar ladrón y estafador, una especie de Robin Hood local, que habitó los predios holguineros a inicios del pasado siglo, dejando la marca de su leyenda en varias zonas de la región. Primero nacieron algunos reportajes y después el libro El águila negra y otras historias, publicado entonces por Ediciones Holguín, creo que con más de una edición, y recientemente editada por la editorial española Guantanamera. El libro fue presentado en la reciente edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, aunque –como nos recuerda Rubén Rodríguez– al fallecer el pasado viernes 9 de febrero, Ángel Quintana Bermúdez, el inquieto conversador, el humorista, el detective tras viejas y vitales hazañas, el recopilador de las historias del águila negra, no pudo ver el libro impreso. Ahora descansa en su Banes natal, tierra de músicos y poetas, y también de otros tantos misterios a los que seguro ahora Quintana desentrañará las pistas.

 

Cuenteros Pico de oro: el arte de contar

Auspiciado por la UNEAC y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Holguín se desarrolló el Encuentro de narración oral Cuenteros Pico de oro, que reunió a narradores orales de varias partes del país y extendió sus actividades a la localidad de Velazco, en Gibara.

Coordinado por la reconocida actriz, narradora oral y promotora cultural Norma Arencibia, Cuenteros Pico de oro inició su XV edición en la Sede Pedagógica José de la Luz y Caballero de la Universidad de Holguín.

“Pico de Oro nace a fines de 2002, con una visita de Elvia Pérez y un norteamericano amigo de Cuba, Joe Hayes. Hago este proyecto primero con las Artes Escénicas, pero después me di cuenta que era mucho mejor un movimiento para todo el que se acercara, sin límites de edad, culturas ni formación y solo con la intención de querer hacer un cuento. Eso me da la posibilidad de escuchar cuentos que son absolutamente originales y de hacer, entonces, el trabajo con los muchachos que más se familiaricen con la idea de contar. En el Pedagógico me pidieron impartir de manera opcional, por el departamento de Artes, voz, dicción y narración oral, y también aprovecho esa oportunidad, pues de ahí van saliendo muchos jóvenes con potencialidades”, asegura Norma.

La destacada actriz holguinera añade que “la UNEAC es la que propicia desde siempre el movimiento de narración oral a nivel nacional. Ya en 2003 fundo a través de las Artes Escénicas y la UNEAC el primer evento, pues es esta última la cabecera del movimiento de cuenteros en Cuba”.

Además, el Encuentro extendió sus actividades al poblado de Velazco, en el municipio de Gibara. Allí se realizó el acto central y los narradores visitaron para ofrecer su arte, la tabaquería y la escuela especial del lugar, asimismo las primerias y secundarias básicas.

Norma Arencibia, anfitriona del evento, durante el pasado encuentro en la Casa de Cultura de Velazco (Luis Ernesto Ruiz Martínez).

En Velazco se encuentra una de las más hermosas casas de Cultura en Cuba, obra del arquitecto norteamericano Walter Betancourt Fernández (1932–1978) y actual Centro Cultural Felix Varona Sicilia. Allí realizó su trabajo el promotor cultural Félix Varona (1927–1997). “Yo quise primero hacer un evento en Velazco que fuera de teatro, porque Felix Varona era eminentemente teatrista, y ya veía el deterioro de la Casa de Cultura y los problemas económicos golpeándonos en todos los sentidos. No se podía soñar que habiendo tantas necesidades materiales para sobrevivir como pueblo, nosotros tuviéramos dinero para arreglar la Casa. Quise siempre, y lo sigo queriendo, dar vida, sangre, que es llevar el hecho cultural a ese edificio”, subraya Norma Arencibia.

Asimismo añade que “el principal logro que hemos tenido es el trabajo con el Pedagógico de Holguín y su vinculación a las actividades en Velazco, para usar esos espacios como soñaron Walter y Félix: un teatro que acoja cualquier nivel profesional, pero por el que pasen miles y miles de aficionados”.

Otro de los momentos especiales del Encuentro fue la conferencia “José Martí y las artes”, impartida por el escritor, investigador, periodista y profesor Luis Toledo Sande (Velazco, Holguín, 1950), uno de los más importantes investigadores de la obra y la figura del Apóstol José Martí.

Conferencia “José Martí y las artes”, impartida por el escritor, investigador, periodista y profesor Luis Toledo Sande (foto Erian Peña Pupo).

El Encuentro de narración oral Cuenteros Pico de oro –al que asistieron reconocidos narradores orales de varias partes de la provincia y el país, y otros aficionados al arte de contar– finalizó con la realización de una peña infantil en la Sala principal de la UNEAC holguinera.

 

 

 

Puertas de Papel abiertas a las editoriales holguineras

Ediciones La Luz y Ediciones Holguín obtuvieron el Premio La Puerta de Papel 2018 por los respectivos títulos: Azul pálido, de Yonnier Torres y Medea maelstrom, de Roberto Viña, y El cielo no ha cambiado, de Alejandro Fonseca, reconocimientos otorgados por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los sellos pertenecientes al Sistema de Ediciones Territoriales (SET).

Después de una selección de 136 títulos presentados por las editoriales  pertenecientes al SET, las casas holguineras obtuvieron tres de los siete Premios entregados por el ICL en la reciente Feria Internacional del Libro de La Habana, reconociendo así la calidad de estos títulos y el desempeño del sello editor en cuestiones como el diseño, la edición y los valores literarios del texto.

Ediciones La Luz –sello de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia– sumó a su lista dos nuevos reconocimientos: Azul pálido, novela del narrador y poeta habanero residente en México, Yonnier Torres, y Medea maelstrom, obra teatral del joven dramaturgo Roberto Viña.

Azul pálido –según aseguran sus editores– se puede catalogar dentro de lo fantástico porque sucede en un lugar que es la Cuba actual y al mismo tiempo no lo es, en tanto personajes, sitios y hechos son abstracciones que dan un tono burlesco y gracioso a la trama creada por Yonnier Torres, miembro de la AHS y la UNEAC. Esta “amena sátira sobre el oficio de la escritura, los avatares de un autor novel y sus intentos por insertarse en los circuitos legitimadores, utiliza atinadas referencias a autores y obras de la literatura universal que contribuyen a dotar de humor las situaciones farsescas en que se ve envuelto el personaje principal”.

Mientras Medea maelstrom vuelve su mirada sobre el mito griego de Medea. Roberto Viña Martínez decide colocar la acción en un eje temático limítrofe a la saga de los Argonautas y la mítica nave, con las consiguientes reescrituras que el abordaje de estos temas requiere. Si fuésemos a colocarla en un eje temporal –subrayan en Ediciones La Luz– Medea maelstrom “acontece anterior a la verdadera tragedia de Eurípides tal como la conocemos, por lo que es digno de destacar la trama que Viña decide fabular/maquinar en esta reescritura”.

Cubierta Medea maelstrom – Roberto Viña (cortesía de Ediciones La Luz)

Por su parte, con la antología poética El cielo no ha cambiado, Ediciones Holguín celebra la obra del recientemente fallecido poeta Alejandro Fonseca, iniciada en 1986 con la publicación de Bajo un cielo tan amplio, ganador de la primera edición del Premio de la Ciudad, con un jurado integrado por los reconocidos escritores Paco Mir, Guillermo Rodríguez Rivera y José Luis Moreno del Toro. La antología reúne poemas de libros como Testigo de los días, cuaderno que ganó el primer concurso Adelaida del Mármol, Juegos preferidos, Anotaciones para un archivo, Advertencia a Francisco de Quevedo y otros poemas, Ínsula de Cosmos y De un tiempo deslumbrado, selección de poesía 1986–2009.

Además fueron reconocidos con el Premio La Puerta de Papel los siguientes libros: Historia de amor de una perra de pelea, de Yunier Riquenes (Editorial El Mar y la Montaña), El pirata arrepentido y otras crónicas cardenenses, antología de Ediciones Matanzas, Yotuel, de Javier Negrín (Editorial Áncora) y La condición inhumana, poemario del villaclareño Serio García Zamora (Editorial Áncora).