Téllez por Téllez

Jesús Téllez Carrasedo (1946) tiene mucho que contarnos. Solo él puede hacerlo con la seguridad de que no tiene nada que perder cuando, entre amigos, se dispone al diálogo ameno y desenfadado, salvo historias reales que son al fin y al cabo, fragmentos de vida que han pertrechado a este hombre, momentos de la existencia sociocultural de un país.

Téllez, a quien se le dedica la XXXVI Semana de la Cultura holguinera, junto al artista plástico Argelio Cobiellas, ha sido protagonista del movimiento cultural en la provincia desde hace varias décadas, que es ser protagonista también de la cultura cubana desde una provincia que se empeña cada día en sus pretensiones de universalidad. Muchas veces desde el anonimato más sencillo y provechoso: ese anonimato que tras un puesto de dirección o en la organización de determinado evento, se aleja de cámaras, reflectores, periódicos, flashes y notoriedad popular en pos de la calidad del hecho cultural en sí, del fomento de la cultura en el pueblo y de la relaciones ineludibles entre cultura, sociedad y Revolución.

Por eso, para encender el diálogo memorioso, para inflamar la memoria en donde ardió el suceso, como tan bien ella sabe, la escritora y editora Lourdes González Herrero, invitó a Jesús Téllez Carrasedo al espacio “Con olor a tinta”, en la sede de Ediciones Holguín.

Aunque no lo notáramos a simple vista, buena parte del diálogo estuvo regido por la influencia de la política cultural de la Revolución Cubana en la vida de Jesús Téllez. No podríamos desligar una de otra. Ambos accionares han ido de la mano. Como tampoco podríamos hacerlo con las condiciones sociohistóricas que la han marcado como cubano.

De eso habló Téllez, quien actualmente trabaja en el departamento de Relaciones Exteriores en la Uneac holguinera, cuando se refirió a su labor en determinados sectores de la cultura holguinera luego del triunfo del proceso revolucionario en 1959 y desde que comenzó a laborar en el sector en 1965, relacionado al movimiento de artistas aficionados.

A finales de 1969, Téllez fue delegado en Holguín del Consejo Nacional de Cultura. Con posterioridad estuvo al frente del Movimiento de Artistas Aficionados y las Casas de Cultura. Más tarde, con la creación del Ministerio de Cultura en 1976 y la nueva división política administrativa, estuvo al frente del Movimiento de Aficionados, Casas de Cultura y Literatura en Holguín.

Incomprensiones epocales propias de una Revolución que se radicaliza en un contexto complejo, logros culturales, interpretaciones erróneas de postulados marxistas, trabajo, también censuras, esfuerzos cotidianos, artistas aficionados, creación, nuevamente desacuerdos, consolidación artística de la provincia y nombres de creadores y directivos de diferentes sectores y niveles, como Angélica Serrú, Raúl Camayd, con quien desarrolla festivales internacionales de ballet y canto lírico, Luis Pavón Tamayo, Ángel Augier, Faustino Oramas, Julio Méndez, Alberto Cortez, Estela Raval y Los Cinco Latinos, Carlos Jesús García, Faustino Oramas, Armando Hart Dávalos, Felix Varona, Joan Manuel Serrat, entre otros con los que se ha relacionado a lo largo de su vida profesional, se fueron intercalando y siendo parte del ameno diálogo en Ediciones Holguín.

Jesús Téllez Carrasedo (1946) tiene mucho que contarnos (foto Ernesto Herrero Pelegrino).

Melómano nato –la música clásica, el jazz y el rock and roll entre sus preferencias– y amante de los relojes y los bolígrafos, que combina unos con otros, Téllez visitó diferentes países de la Europa socialista (Alemania, Polonia) llevando las experiencias en la fomentación y dirección de la cultura en Holguín. Asimismo, fue partícipe de las diferentes estructuras desde las cuales se articuló la cultura en Cuba, desde el Consejo Nacional de Cultura hasta el actual Ministerio de Cultura.

Téllez sería también consultor de la ONU en Nicaragua: allí se reencuentra con el reconocido poeta, sacerdote y teólogo Ernesto Cardenal, que años antes había visitado la ciudad de Holguín, y conoce, también, al recientemente fallecido pensador marxista Fernando Martínez Heredia. Además, se desempeñó como director del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. “Los directivos existimos por los creadores y nuestro papel es facilitarles a los creadores la obra”, añadió.

Diálogo de Jesús Téllez con la escritora y editora Lourdes González en Ediciones Holguín (foto Ernesto Herrera Pelegrino).

“Soy un patriota, amo a este país con sus virtudes y defectos”, aseguró finalmente Jesús Téllez Carrasedo y esa parece ser su divisa, el blasón que porta contra todo viento: el estandarte de un hombre que mientras la vive ha sido, además, constructor de la cultura.

 

 

 

 

 

 

Patrimonio Cultural: salvaguarda del legado sociohistórico

Por Vanessa Pernía Arias

La Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, en el marco de la XXXVI Semana de la Cultura Holguinera y como parte del evento Feria de Traiciones, efectuó el V Encuentro de Investigación sobre Patrimonio Cultural del Territorio.

El Encuentro, que llegó a su aniversario cerrado, tiene como objetivo propiciar espacios de intercambio, reflexión, socialización y promoción de estudios investigativos sobre el patrimonio cultural del territorio, mostrando sus fortalezas y limitantes como salvaguarda de nuestro legado histórico.

Esta vez fueron presentadas ocho ponencias ante un jurado compuesto por el metodólogo de la Casa de Cultura, MSc. Moisés Álvarez González, la investigadora MSc. Isairis Rojas París, y la metodóloga de Patrimonio Inmaterial de la Casa de Cultura, Lic. Violeta Rodríguez Fernández, quienes decidieron otorgar tres premios en idéntica cantidad de categorías: mención, destacado y relevante, correspondiendo al grado de cientificidad y preeminencia de los trabajos expuestos.

Dicho jurado otorgó unánimemente menciones a las siguientes ponencias: “La miel de abeja en la clarificación en la producción de vinos artesanales”, del autor Freddy Peña Abreu, quien hizo un recorrido bastante acertado por el proceso de confección del vino artesanal, los aportes nutritivos de la miel en este proceso y cómo influye en la clarificación o eliminación de impurezas para la excelencia de la bebida. Asimismo, el trabajo “Incrementación de la efectividad de la fermentación, suplementando levaduras con hidrosis de la moringa”, del MSc. José Ramón Torres Aguilera y el Lic. Abilio Torres Batista, un estudio sobre la tradición de la utilización de las plantas en el proceso de producción del vino, enfatizando en el uso la moringa, planta que permite, según los ponentes, alimentar la levadura que se añade al vino para que el nivel de alcohol se logre en el menor tiempo posible, así como la producción de un producto más sano. Los autores de dichas investigaciones son miembros del Club de Vinicultores Bayado, del municipio Holguín, quienes a su vez han obtenido premios relevantes en festivales nacionales e internacionales de vinos.

La categoría de destacado, también fue compartida entre las ponencias “Leyendas de supersticiones que giran en torno a la Semana Santa cubano–haitiana en Báguanos”, del MSc. Yosvani González Muriño y el MSc. Tomás Renal Masena, y “Antecedentes de la narración oral escénica en Holguín”, de la Lic. Glenda Pavón Martínez, quien nos acercó a esta conducta expresivo comunicadora que va más allá del imaginario popular que recrearon nuestros ancestros con mitos y leyendas que luego se difundirían de generación en generación hasta nuestros días, pues la narración oral escénica requiere de cierta especialización artística, a través de dos importantes compañías holguineras: Pico de oro y Palabras al Viento.

Premiación del V Encuentro de Investigación sobre Patrimonio Cultural del Territorio (foto Ernesto Herrera Pelegrino).

A su vez, la categoría de relevante la disputaron cuatro investigaciones: “Los carnavales en San Germán. Historia y Tradiciones” y “Acercamiento a la literatura de transmisión oral. Mitos y leyendas Sangermanences”, ambas del MSc. Pedro Jorge Calzadilla Espósito, del municipio Urbano Noris.

Además, la ponencia “Catálogo de la hachas petaloides del Museo Provincial La Periquera, de la Lic. Rosabel Reyes Portelles, ponencia que aborda la importancia de estos instrumentos líticos comunes al gran conglomerado antillano aborigen, específicamente las encontradas en zonas arqueológicas importantes del territorio holguinero, en su mayoría pertenecientes a la colección García–Feria. La misma nos remite a la impronta de nuestros antepasados, su cosmovisión del mundo cuando el arte no poseía aun una concepción estética y estos instrumentos tenían tres funciones primordiales: utilitaria, mágico–religiosa y educativa.

V Encuentro de Investigación sobre Patrimonio Cultural del Territorio (foto Ernesto Herrera Pelegrino).

También se alzó con categoría de relevante “La colección Andrés García Benítez. Su catálogo”, de la Lic. Lilian Leyva Infante, investigación que constituye un estudio minucioso sobre los aportes que dejó a la posteridad el dibujante y diseñador holguinero Andrés García Benítez, entre los que destacan las 139 portadas realizadas para la revista Carteles y otras dedicadas a la revista Crónica, y la portada de un libro del Poeta Nacional Nicolás Guillén. Así mismo, esta ponencia saca a la luz una significativa colección de obras autografiadas por importantes artistas plásticos del siglo XX cubano, como Víctor Manuel, Portocarrero, Cundo Bermúdez…, retratos hechos por él a su familia, documentos personales, fotos familiares y artículos de importante valor museológico.

El encuentro tuvo lugar en el Centro para el Estudio y Desarrollo Socio–Cultural (CEDES) y reconoció de manera especial al jurado que participa en esta edición, a los trabajadores de dicha institución, por acoger en su espacio al evento cada año, y al investigador MSc. Pedro Jorge Calzadilla Espósito, fundador del encuentro y fiel participante del mismo.

 

Pensar las Guerras de independencia

“Estamos en presencia de una de las figuras emblemáticas dentro de la tradición del independentismo cubano, sin embargo se conoce más por su dimensión militar y su pensamiento táctico y estratégico. No obstante, es imposible entender a Máximo Gómez si solamente lo asumimos como un hombre enrolado en cuestiones militares, y no entendemos otras facetas que forman al hombre en toda su integridad”, aseguró el Dr. Yoel Cordoví Núñez en la conferencia magistral “Ética y Revolución en Máximo Gómez”, que inauguró el

“Máximo Gómez se autodefine en la década del 80 del siglo XIX como un revolucionario radical que pone en el centro de su pensamiento los factores populares y la idea de la soberanía de Cuba y con ella el establecimiento de una república independiente y soberana”, añadió el también vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba durante la inauguración del Encuentro celebrado en el Museo Casa Natal Mayor General Calixto García Íñiguez, como parte de la XXXVI Semana de la Cultura holguinera

El Encuentro, que articuló sus actividades sobre la exposición y debate de ponencias y además, las conferencias y los paneles, contó con la actuación del solista Ernesto Infante y el cuarteto Bayado, y la presencia, además, de Elda Cento Gómez, Premio Nacional de Historia 2016 y presidenta de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Asimismo, se realizó la conferencia magistral “Consideraciones martianas sobre la crisis de la unidad en la Guerra Grande”, por Ibrahim Hidalgo, investigador del Centro de Estudios Martianos, y el panel interactivo “Las Guerras de independencia: hechos significativos y personalidades”, integrado por los reconocidos historiadores Yoel Cordoví, Ibrahim Hidalgo y Hernel Pérez Concepción, miembros del jurado que evaluó las investigaciones presentadas.

Más de treinta ponencias de historiadores, investigadores y profesores universitarios, entre ellos David Gómez Iglesias, Angélica Ramos, Jorge Luis Ochoa, Rolando Núñez, Nelson Peña, Nuvia Artigas, Alexander Abreu, Armando Rodríguez, Yadira Rojas, Paul Sarmiento, Leidiedis Góngora, Carmen Montalvo, René Hidalgo y Plácido Cruz, entre otros, abordan las Guerras de independencia en un lapso de tiempo que puede delimitarse desde 1868 hasta finales de siglo, desde diversos enfoques y perspectivas historiográficas.

Además, se presentó el libro José Agustín Castañeda, un científico holguinero del siglo XX, de Isairis Rojas París y Margarita París Johnson, publicado por el sello editorial holguinero La Mezquita.

l Dr. Yoel Cordoví Núñez en su conferencia “Ética y Revolución en Máximo Gómez” en el Museo Casa Mayor General Calixto García (foto Ernesto Herrera Pelegrino).

El jurado, después de resaltar la calidad de las ponencias presentadas y la apertura de miras y enfoques en los temas investigados, decidió entregar menciones a las ponencias “La decisión de presentarse al indulto español”, de Yadira Rojas Espinosa; “Documentos de la guerra de 1895. Huellas de hechos y personalidades”, de Angelina Ramos Blanco, y “Antonio Maceo visto desde las emisiones postales en Cuba”, de Carmen Montalvo Suárez. Asimismo, calificó como destacados “Una singular relación: Calixto García y Cosme de la Torriente en la Guerra del 95”, de Paul Sarmiento Blanco y Leidiedis Góngora Cruz, y “Los señores del azúcar en la jurisdicción de Holguín (1800–1868)”, de Alexander Abreu Pupo.

Finalmente, según añadió el acta del jurado, leída por Hernel Pérez Concepción, la investigación relevante en el XXIX Encuentro de Estudios sobre las Guerras de independencia resultó “Hace 120 años. Los Centauros ganaron la batalla”, de Aldo Daniel Naranjo Tamayo y Rosa María Rodríguez.

Holguín celebró el XXIX Encuentro de Estudios sobre las Guerras de independencia (foto Ernesto Herrera Pelegrino).

La XXX edición del Encuentro, según anunciaron sus organizadores, se realizará del 17 al 18 de enero del 2019 y estará dedicada al 180 aniversario del natalicio del Mayor General Calixto García Íñiguez.

 

Los múltiples imaginarios de Cosme Proenza

Conferencia sobre la obra del maestro Cosme Proenza Almaguer en el Centro Provincial de Arte de Holguín por el investigador y curador Ángel Sanjuán (fotos Erian Peña Pupo).

“Mi obra cobra sentido a través de esta zona geográfica del país: por aquí entró el idioma, la cultura, la religión, la imagen de la Patrona de Cuba…”, aseguró el maestro Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) en el conversatorio que sobre su obra realizó, en el Centro Provincial de Artes Plásticas, el investigador y curador Ángel Sanjuán Paneque.

El conversatorio dio inicio a las actividades de la XXXVI Semana de la Cultura holguinera en el Centro de Arte y fue, asimismo, cierre idóneo de la exposición Variaciones sobre temas de Matisse, inaugurada el pasado diciembre y compuesta por 31 obras en óleo sobre tela que exploran la creación del importante artista francés Henri Matisse (1869–1954). Además, forman parte de Variaciones… las piezas “Ventana azul” y “Estudio rojo”, copias realizadas por Cosme en 1976 y 1978, respectivamente, a los cuadros Matisse, las obras recogidas en la serie Tetris y otras análogas a esta última tituladas Pintura. Entonces el artista holguinero trataba de democratizar sus conocimientos sobre el arte occidental haciendo partícipes a los espectadores de muchos de sus conocimientos adquiridos en Cubanacán y Ucrania, haciendo énfasis en el “sentido pedagógico” y la “cuestión dialógica” propia de una exposición como esta, aseguró Sanjuán en el conversatorio.

Conferencia sobre la obra del maestro Cosme Proenza Almaguer en el Centro Provincial de Arte de Holguín por el investigador y curador Ángel Sanjuán (fotos Erian Peña Pupo).

Ángel Sanjuán, curador de la amplia muestra “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal”, expuesta en la misma institución en 2011, recorrió la obra creativa del maestro holguinero apoyándose en imágenes de piezas menos conocidas de Cosme, incluso varias firmadas en la década del 60, fotografías y libros que influyeron en su formación académica, entre ellos la obra de los teóricos José Ortega y Gasset, Jean–François Lyotard y Roman Jakobson, entre muchos otros que comenzaron a formar parte del corpus teórico de la creación nacional a partir de la década del 60 del pasado siglo. Cosme, asegura, desarrolla una obra que está en sintonía con los principales planteamientos que se hacen en la década del 80, marcada aún por la existencia del realismo socialista en la Unión Soviética y los países bajo su influencia, y el llamado renacimiento de las artes cubanas en ese período.

Sanjuán subraya cuestiones como la reproductividad técnica en la obra de Cosme y el camino de la tradición (en series como Boscomanías y Los dioses escuchan) a la vanguardia, como en la mencionada Variaciones sobre temas de Matisse. Cosme no fetichiza las formas, pero en piezas como las pertenecientes a Manipulaciones, encontramos la yuxtaposición de una obra del renacimiento y una de la modernidad, añade el curador, quien enfatiza que “esa es la manera en que la tradición vive”. Por ejemplo, en las obras que componen Variaciones sobre temas… los coloridos paisajes de Matisse, caracterizados por el uso original y fluido del dibujo, se mezclan con otras apropiaciones del arte occidental, entre ellas los sugestivos desnudos de “La gran odalisca” y “La bañista de Valpinçon”, ambas del francés Dominique Ingres, y “El nacimiento de Venus”, del florentino Sandro Botticelli. Esas obras, clásicas dentro de la Historia del Arte, como otras de las que se apropia también Cosme, se “corporizan” dentro de las figuraciones planas y distorsionadas respecto a la perspectiva, de Henri Matisse, y se integran, por tanto, a un paisaje alucinante, colorido y por extensión, posible.

Conferencia sobre la obra del maestro Cosme Proenza Almaguer en el Centro Provincial de Arte de Holguín por el investigador y curador Ángel Sanjuán (fotos Erian Peña Pupo).

Al finalizar el conversatorio, Cosme Proenza –quien fue reconocido por la Dirección Provincial de Cultura, dados los aportes ineludibles a la cultura nacional de uno de los artistas hispanoamericanos más reconocidos y dueño al mismo tiempo de una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales en los últimos tiempos– añadió: “Estoy realmente feliz de haber hecho una obra creo que compleja, en un medio complejo también”.

 

Es esta María la O

 

Momentos finales de Es esta María La O, por el Teatro Lírico de Holguín (foto Carlos Rafael)

A 87 años de estrenada María la O en el habanero Teatro Payret, una de las obras fundamentales del género lírico en Cuba, específicamente de la zarzuela, el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats realizó una versión operática de la misma bajo el nombre Es esta María la O.

 

Con música original del maestro Ernesto Lecuona (1895–1963) y libreto de Gustavo Sánchez Galarraga, María la O tuvo su primera puesta en marzo de 1930: entonces subieron a escena, entre otros reconocidos intérpretes, Conchita Bañuls, Miguel de Grandy, Julio Gallo y Natalia Gentil, para representar una historia de amor, celos, traición y muerte, ambientada en La Habana de 1830 y que, en sus inicios, tuvo como referente fundamental la clásica novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde, obra que un año más tarde el maestro Gonzalo Roig (1890–1970) convirtió en otra conocida zarzuela.

Desde el inicio, y además, desde el propio nombre de la obra, sabemos que no estamos en presencia de una versión clásica del también sainete lírico María La O, sino de una recreación a partir de la música de Lecuona y los textos de Galarraga –más de la música que de los textos, pues muchos de estos fueron sustituidos por canciones del propio Lecuona– de una de las más importantes obras de la escena lírica cubana. El argumento es bastante conocido y podría resumirse en algunas líneas: María la O es una bella mulata con varios pretendientes, entre ellos el aristócrata español Fernando de Alcázar, el Niño Fernando, y el mulato José Inocente, un curro del Manglar que ama intensamente a María sin ser correspondido y que ha jurado quitarle la vida a aquel que dañe a su amada. María la O se enamora de Fernando sin saber que está prometido con la Niña Tula, hija del Marqués del Palmar. María, traicionada, se propone vengarse, pero José Inocencio mata a Fernando en mismo día de su boda, cumpliendo así su promesa de proteger el honor de María La O.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O (foto Carlos Rafael)

Reponer María La O –después de añadirle cambios en su estructura, entre ellos llevarla a dos actos y sustituir varios parlamentos originales por canciones de Lecuona y temas afines que mantienen cierta asociación con la obra, entre ellas: “Aquí va”, “La conga se va”, “Faisán”, “El Jardinero y la rosa”, “Recordar”, “Te vas juventud”, “Al fin”, “Dónde está el amor”, “Canto Karabalí”, además de las “Danzas para piano”, varias de ellas con versión en los textos de Alfredo Mas y versión orquestal del maestro Oreste Saavedra– es bastante arriesgado en cualquier circunstancia: esta es una obra conocida y representada en el escenario cubano, y es además, la zarzuela más representativa, junto a Rosa la China, del amplio quehacer musical de Ernesto Lecuona. Aun así, el Lírico holguinero llevó a escena una puesta dinámica, atractiva, cubana y de una calidad distinguible, armónica, dentro del repertorio del conjunto dirigido por María Dolores Rodríguez: demostró con creces que podía asumir una obra de este tipo.

En la puesta, con versión y dirección artística de Dulce María Rodríguez, uno de los principales atractivos es la interpretación de los cantantes que asumen los papeles protagónicos. Más allá de las cualidades actorales de los mismos, el desempeño vocal de los cantantes convierte al Lírico holguinero en una de las compañías mejor formadas de la escena cubana. El elenco fue variable en las diferentes noches del programa: Liudmila Pérez, Yulianni Sánchez, Betsy Remedios y Maylin Cruz, como María La O; Yuri Hernández y Camilo Hijuelos, como el Niño Fernando; Alfredo Mas, Abel Carballosa y Jorge Nelson Martínez, como José Inocencio, y Dianelis Torres, Loreta Rodríguez y Dania López, como la Niña Tula.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O en el Teatro Eddy Suñol (foto Carlos Rafael)

Quiero, asimismo, subrayar las interpretaciones en sus respectivos roles protagónicos –pertenecientes a la noche en que presencié la puesta– de Betsy Remedios, quien entregó una de las bellas apropiaciones de la célebre romanza de María La O; el experimentado Yuri Hernández; Jorge Nelson Martínez y Dianelis Torres, además de Isabel Torres y Alfredo Calzadilla, como la Condesa Gertrudis y Marques del Palmar, respectivamente. Además, es necesario subrayar la calidad, en buena medida, del resto de los intérpretes, el coro y el ballet. También el diseño de escenografía de Alejandro de la Torre y el de vestuario, del reconocido Sergio Ochoa, quienes nos trasladaron a La Habana variada y criolla de inicios del siglo XIX; la coreografía de Alejandro Millán; el diseño de luces de Dulce María Rodríguez y la dirección coral de Damaris Hernández.

Otro de los valores imprescindibles de Es esta María la O es la presencia en vivo, desde el foso del teatro, de la Orquesta Sinfónica de Holguín, con arreglo orquestal del maestro Felix Guerrero y dirección orquestal y arreglos de la música adicionada del reconocido Oreste Saavedra. La Orquesta, como pocas veces sucede en la presentación de una zarzuela y obras similares, le aportó el aire primigenio, señorial y cubano, engrandecido por la calidad del colectivo holguinero, de la puesta creada por Lecuona y Sánchez Galarraga en 1930.

La Orquesta Sinfónica dirigida por el Maestro Oreste Saavedra junto al Teatro Lírico Rodrigo Pats de Holguín (foto Carlos Rafael)

Asimismo, en el intermedio de la obra –auspiciada, además, por la Dirección Provincial de Cultura, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Complejo Cultural Eddy Suñol– fueron reconocidos varios miembros y artistas relacionados al Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, entre ellos Bertha Hernández, Julio Proenza, Alejandro Millán, Jorge Luis Velázquez, Eduardo Vidal, Andrés Rubio, Yuri Hernández, Liudmila López, María Elena Rodríguez, Yunio Gallano, Rosario Aguilera, Martín Arranz, Sergio Ochoa, María Luisa Clark, Alejandro de la Torre, Oreste Saavedra, Marcos Fuentes y Ernesto Infante.

Además, en nombre del Sectorial Provincial de Cultura y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, Rachel Heredia y Yanet Pérez, respectivamente, reconocieron al colectivo holguinero que este año celebra su 55 aniversario de fundado por el barítono Raúl Camayd, el 16 de noviembre de 1962, momento que marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera.

 

El último recurso de los hijos del director

Como parte de una gira nacional que los ha llevado también a las ciudades de Santa Clara y Camagüey, el grupo danzario Los hijos del director, dirigido por el coreógrafo y bailarín George Céspedes, presentó, en el Complejo Teatral Eddy Suñol, la obra El último recurso.

Los Hijos del Director, colectivo danzario dirigido por el coreógrafo George Céspedes, presentó en gira nacional la obra El último recurso. Foto tomada de internet

Según George Céspedes –en entrevista a propósito del estreno habanero en El Ciervo Encantado–, El último recurso surgió con el objetivo de asistir al Colors International Dance Festival, en Stuttgart, Alemania. La pieza, compuesta de tres cuadros coreográficos y los solos de los seis bailarines, nació como un “último recurso” con el cual aunar a un colectivo disperso debido a problemas logísticos e incluso motivacionales, según añade el coreógrafo. “Yo trabajo por impulsos, digamos que por motivación. Tenía una imagen, una idea, un sentir, y a partir de ese sentimiento empecé a separar, y esas cosas que separaba las iba desfragmentando cada vez más. Así desarrollé herramientas, sistemas… hasta llegar a movimientos. Todo eso fue trabajado en conjunto, pues sin los bailarines no soy nada. Casi todo sale de los bailarines, yo únicamente los guio, busco cualquier recurso para lograr un resultado”, asegura el autor de reconocidas coreografías, entre ellas La ecuación, Mambo 3XXI, Matria Etnocentra, Identidad a la menos uno, Dejando el cascarón y Mekniksmo, creadas por Céspedes para Danza Contemporánea de Cuba, colectivo dirigido por el maestro Miguel Iglesias.

“Mi trabajo gira alrededor del hombre y su existencia en este mundo: cómo vive, cuál es su cultura, su forma de ser, qué le preocupa, qué le hace sufrir. La obra habla de la vida diaria de cada ser humano en cualquier parte del mundo, de problemas que afrontamos, y de la resistencia que hacemos. Trabajamos a nivel sensorial y todos los bailarines tuvieron el noventa por ciento de libertad para crear. Yo soy más bien el conceptualizador”, añade el joven coreógrafo al frente de un colectivo integrado por los bailarines Aymara Vila, Álvaro Torres, Odelis Mederos, Rafael Doimeadios, Arianna Nuñez y Thais Doimeadios. “Cada uno de ellos se creó una historia que no quise conocer, quería verla con mis propios ojos en cada puesta en escena”, subrayó George Céspedes.

Los Hijos del Director, colectivo danzario dirigido por el coreógrafo George Céspedes, presentó en gira nacional la obra El último recurso. Foto tomada de Internet

El último recurso –definida, además, por su joven creador como “una obra existencialista” y en eso radica parte de su esencia cosmopolita y universal– deviene muestra de resistencia y al mismo tiempo de reconciliación, mientras ratifica a George Céspedes como uno de los coreógrafos cubanos más reconocidos y dueño, al mismo tiempo, de una estética distintiva dentro del panorama coreográfico nacional; una estética marcada, al decir de la crítica especializada, por el juego con la ruptura, el hieratismo de la proyección escénica, el entramado geométrico y por potenciar la técnica de los bailarines en una unidad plural de música, vestuario, escenografía y significación. Además, destaca en la puesta el diseño de vestuario de Paula Fernández y el de luces, perteneciente a Guido Gali. Por su parte, la banda sonora –entre lo metafórico y lo cotidiano– facilita los solos de los bailarines y las partes en conjunto de manera imprescindible, maleable, apoyado en temas, entre otros, de System of a Down, Autechre, Scott Matthew, Polito Ibáñez, Marilyn Manson, Muse y Ludovico Einaudi. “Estuve casi dos meses para seleccionar la música. Los solos, sobre todo, fueron acorde con los bailarines y las letras de las canciones”, explica Céspedes.

Al respecto subrayó Leonardo Estrada al reseñar El último recurso en La Jiribilla: “En efecto, la coda que por adelantado auguramos es la profunda conexión entre los bailarines y la coreografía, entre el mundo tejido en escena con el mundo interior del espectador. Sin lugar a dudas, durante la presentación se rendirán ante el desasosiego y la incertidumbre que provocan los pasos dinámicos ejecutados por los bailarines. Inclusive, desde el punto de vista interpretativo, de sus expresiones faciales rígidas, agónicas, las cuales se conectarán, trasmutarán y cuestionarán la verdad más íntima del público con los demás seres sociales, pero sobre todo, de su esencia”.

Graduado de la Escuela Nacional de Danza, el coreógrafo y bailarín George Céspedes decidió crear un proyecto personal llamado Los hijos del director, cuyo primer estreno tuvo lugar en el 2015 bajo el nombre La Tribulación de Anaximandro (Hombre, Arché, Ápeiron) y que ahora recorre algunos escenarios de la Isla con la puesta El último recurso.

 

El arte como virtud: Codanza en su 25 aniversario

 

Obra Muerte Prevista en el guion. Foto: Carlos Rafael

En homenaje a los 25 años de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, el colectivo holguinero repuso en la Sala Raúl Camayd del Complejo Cultural Eddy Suñol, las obras Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion.

Las obras repuestas –presentadas, además, en otros momentos del año– son coreografías que han caracterizado de alguna manera el trabajo de Codanza en los últimos tiempos en la búsqueda de lo que su propio lema reza: fuerza, vitalidad y destreza.

Ninguna de estas piezas busca ser complaciente, ni con el público ni con la crítica, ni mucho menos con una Compañía que ha asumido los riesgos como parte de su concepción fundacional. Solo lo difícil, aseguraba José Lezama Lima, resulta estimulante. Uno de sus principales logros es la osadía conceptual en la que articulan sus discursos, a riesgo de que las coreografías parezcan herméticas o al menos complicadas a simple vista para un espectador no acostumbrado a ese tipo de osadías escénicas. Ahí, en esa urdimbre que conforma la interacción de múltiples significados y aleaciones culturales que es la danza contemporánea, podría decirse incluso posmoderna, encontramos uno de sus principales atractivos: la propia complejidad con que asumen la belleza para entregárnosla, no idealizada pero sí palpable, humana, real, aunque también algo etérea, sublime, en cada una de las piezas que observamos con los sentidos aguzados sobre un escenario dispuesto a sorprendernos con cada una de las puestas.

Casita, coreografía del estadounidense Robert J. Priore, explora la interioridad familiar y las dudas del individuo, basándose –como nos dice el programa de la noche– en matices autobiográficos del propio creador. Semejantes exploraciones, temáticas más que formales y coreográficas, caracterizan Suelo, del cubano Osnel Delgado, presentada, además, en la pasada edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Subrayo las dos coreografías creadas por Vianki González que forman parte del programa: Inside e Imago. La primera resulta una acertada exploración por las ensoñaciones más ocultas del alma humana, “aquel sitio donde las turbulencias son más profundas, viscerales”, nos recuerda la sinopsis de la obra. Además, Inside permite al joven Leonardo Domínguez Rodríguez lucirse como interprete en una coreografía minimalista, sobria, compleja, lúcida. Inside no es lo que vemos, es lo que sentimos, nos señala la obra.

Obra Imago. Foto: Carlos Rafael

Por su parte, Imago explora plásticamente la relación vida–muerte, un ciclo elemental, abordado y hasta trillado si se quiere, en los terrenos del arte y la danza. Aquí la crisálida y el nacimiento, uno de los momentos más cálidos y hermosos de la coreografía, se aproxima simbólicamente al útero femenino. La metamorfosis, por su parte, evoca al crecimiento del ser humano, el insecto kafkiano podríamos decir, y además, al desarrollo y la evolución inevitable que termina con el ocaso y el fin de ese ciclo lógico. ¿Pero acaso es el fin de la belleza? ¿Es el fin del cuerpo como portador de esa belleza? El cuerpo sigue siendo el más hermoso y terrible de los misterios del ser humano. Eso también nos recuerda Imago, una coreografía interpretada por Lianet Díaz Silva, que tiene al mismo tiempo, una perfección decadentista, lírica… y que coloca a Vianki González entre los coreógrafos jóvenes más interesantes en el panorama nacional, aun en su corto haber, pues la mayor parte del tiempo se ha desarrollado como bailarina en la propia Codanza. Subrayo, además, en ambas obras el acertado uso de la música como un elemento más, vital en este caso, en la puesta coreográfica.

Obra Inside. Foto: Carlos Rafael

La última de las obras viene a cristalizar un empeño mayor, colectivo, por parte de Codanza y su directora Maricel Godoy. Muerte prevista en el guion es una coreografía de la argentina Susana Tambuti y una de las piezas características del repertorio de la compañía desde su estreno en Holguín en 1999. Tambuti creó la obra en Argentina, con una propuesta que unía en escena a actores y bailarines en los papeles protagónicos, pero en la puesta holguinera la coreógrafa decidió explotar el magnífico cuerpo de baile masculino de Codanza. Por eso los personajes principales, en una suerte de vuelta de tuerca doblemente posmoderna y atractiva, donde la propia arquitectura coreográfica más que contemporánea es propia de un posmodernismo finisecular, son asumidos por los bailarines masculinos. A nivel macroestructural, Muerte prevista en el guion se acerca a elementos posmodernos como la metaficción, la recursividad, el pastiche, la parodia y la apropiación de múltiples referentes que tributan al ballet clásico. Además, utiliza la alegoría y la polifonía como características de la posmodernidad a un nivel microestructural. Tambuti rinde homenaje, entre otros, a obras clásicas, melodramas donde la muerte es parte consustancial de la puesta: La muerte del cisne, coreografía del ruso Michel Fokine creada inicialmente para la mítica Anna Pávlova; Giselle de Jules Perrot y Jean Coralli; Carmen, con música de Georges Bizet; La dama de las camelias en su versión de Verdi, y La Consagración de la primavera, de Ígor Stravinsky, con coreografía original de Vaslav Nijinsky para los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev.

Foto: Carlos Rafael

Vemos, en una obra que se destaca, entre otros elementos, por el ritmo, la progresión dramatúrgica y el montaje ambicioso, a un Leonardo Domínguez paródico en La Muerte del cisne, lo mismo Osvaldo Cardero Alcorta en la interpretación de su Giselle casi carnavalesca. Por su parte, Leonardo Fonseca Hernández ofrece una Carmen andrógina, palpable, procaz en su personaje, mientras la Dama de las Camelias de José A. Iglesia Cruz y La elegida, de Consagración de la primavera, de Lianet Díaz Silva, única interprete femenina de la puesta, por cierto excelente bailarina e intérprete, constituyen uno de los momentos más acertados y evocadores, dentro de la vorágine de asociaciones y apropiaciones de la reciente puesta holguinera de Muerte prevista en el guion.

Muerte prevista en el guión no pierde actualidad a dieciocho años de estrenada en Holguín por Codanza. En cambio se reconstruye y actualiza, como debe ser, sin alterar sus cimientos originales, en busca de una organicidad plástica que viene dada desde su propia concepción. La verdad es cuestión de perspectiva o contexto, más que algo universal y concreto, plantean algunos teóricos del posmodernismo. El arte, como la verdad, también depende de ciertas perspectivas que bien pueden o no quebrarse y que hacen perdurable una creación por encima de otra, en otros contextos, en otros ámbitos. Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion nos muestran la encomiable altura en que se ha colocado la compañía Codanza en sus primeros 25 años de creada.

Tributo holguinero a John Lennon

Banda América rindió merecido homenaje a John Lennon a través de su música. Foto: Carlos Rafael

Alrededor de las 10:50 pm del 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman disparó cinco veces por la espalda a John Lennon en la entrada del edificio Dakota en Nueva York. Aunque el famoso compositor inglés y fundador del legendario cuarteto The Beatles, fue llevado a la sala de emergencia del cercano Hospital Roosevelt, no sobrevivió a los disparos mortales y fue declarado muerto a su llegada al centro médico. Poco antes, John Lennon le había autografiado a Mark David Chapman una copia de su último álbum, Double Fantasy.

John Lennon no fue solamente un exitoso músico: su forma de vida, el activismo por la paz y los derechos sociales, y su oposición a la invasión estadounidense a Vietnam, entre muchos otros aspectos, lo han convertido en una figura a imitar por muchas generaciones. John Lennon y su obra es también una forma de vivir y de asumir la realidad, asegura el investigador y curador holguinero Danilo López Garcés, quien desde hace veinte años, cada 8 de diciembre, realiza junto a un grupo de amigos y admiradores de la música de Lennon y The Beatles, un tributo holguinero al autor de clásicos como “Imagine”, “Love Me Do”, “Help!”, “Let It Be” y “Hey Jude”, estos últimos en coautoría con Paul McCartney, con quien formó uno de los dúos creativos más importantes del siglo XX.

Tributo holguinero a John Lennon. Foto: Carlos Rafael

Este año el tributo holguinero a John Lennon se realizó en el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta  , bajo el auspicio de la Empresa de Servicios al Arte, y contó con la presencia de Banda América, una agrupación fundada en 2007 bajo la dirección de Jaime A. Cruz, en la línea del pop–rock mezclado con ritmos cubanos y otros géneros foráneos. Banda América, revitalizada en su mayoría con intérpretes bastante jóvenes, quizá con similar edad a aquellos muchachos de Liverpool que revolucionaron la música a inicios de los años sesenta, interpretó diferentes temas de la conocida agrupación inglesa y otros en los que es visible la influencia de The Beatles y el rock de esa época.

Una garra con girasoles y algunas velas encendidas presidieron el homenaje al conocido músico y multiintrumentista inglés, nacido en Liverpool, Inglaterra, el 9 de octubre de 1940. El olor del incienso también se esparció por la Plaza de La Marqueta. Cerca observamos una amplia fotografía de la mítica estatua de Lennon ubicada en el parque de 17 entre 6 y 8, en El Vedado habanero, obra del artista cubano José Ramón Villa Soberón. “Lennon es para mí un modelo y un paradigma de rebeldía, transgresión, reto y desafío a la creatividad. Eso fue Lennon, un transgresor no solo en la música, sino en la cultura artística y literaria en general”, comenta Danilo López, quien desde hace veinte años organiza en Holguín este homenaje al famoso músico británico.

Presentación de Banda América en la Plaza de la Marqueta. Foto: Carlos Rafael

Añade, asimismo, el también especialista del Centro para el Estudio y el Desarrollo Sociocultural (CEDES) en Holguín: “El proyecto se inaugura en 1997 y trataba sobre ocho artistas transgresores en cuanto al tema y la naturaleza del arte. Se abre en una casa de familia aquella Navidad para legitimar el legado de Lennon. Ha trascendido veinte años después y ha tenido ruta crítica, de galerías, salones, casas de familia, centros culturales, vía pública, y actualmente en la Plaza de La Marqueta. Se hace acompañar de música, artes plásticas, performances, siempre siguiendo, buscando, el mito de Lennon que está por descifrarse en cada uno de los artistas y sus propuestas y además, en cada una de las personas”.

Danilo agradeció, también, la presencia de amigos y admiradores de la obra de Lennon y The Beatles, entre ellos Andrés Aguilera, fundador de la agrupación Los Century, pionera del rock en Holguín, el realizador radial y documentalista Idalberto Betancourt, y Jesús Téllez, a quien, conocimos esa noche, estará dedicada la próxima edición de la Semana de la Cultura holguinera.

A las velas encendidas, los girasoles, el incienso y la foto de Lennon, se sumó una botella de vino, obsequio de los vinicultores que ofrecen sus productos en la Plaza de La Marqueta. Mientras, la música de Banda América siguió haciéndonos diferente esta noche de diciembre donde recordamos a John Lennon a 37 años de su asesinato frente al mítico Dakota, en Nueva York.

Amplia descarga a un año de la Feria de los Trovadores

Concierto en el Callejón de los milagros. Foto: Carlos Rafael

La trova es un género consustancial al alma y la identidad sonora del cubano. Existe la trova ideal para enamorar, esa que es cantada al susurro de las cuerdas de una guitarra en la intimidad de la noche. Aquella otra que se convierte en bandera de ideales, canto aguerrido y vehemente, como esas melodías icónicas de la canción protesta. Y la trova que nos hace pensar, multiplicarnos. Y esa otra trova pícara, jacarandosa, que al mismo tiempo nos divierte y alegra. Trova es multiplicidad de sonidos, colores, estilos… que mantienen un público fiel a las variaciones, tempestades y modas pasajeras, porque la trova, y eso quizá sea lo más importante de todo, es también una manera de vivir.

Con estas premisas surgió en Holguín la Feria de los Trovadores, un espacio bajo la tutela del reconocido músico Raúl Prieto que este diciembre arribó a su primer aniversario con un variado concierto en el Callejón de los Milagros del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta.

La Feria realizará una jornada de actividades que se extenderán del 5 al 10 de diciembre, en la cual los trovadores holguineros se sumarán a un proyecto que “se hace los últimos jueves de cada mes y que desde hace un año se ha hecho de forma ininterrumpida” y que además, tiene entre sus objetivos “unir a varias generaciones de trovadores, salvar, rescatar, promover ese género urgente, necesario y también hacerlo coincidir con su público”, aseguró en las palabras de presentación el dramaturgo y actor Yunior García.

Esta “cita de amigos, trovadores y locos” inició con la proyección de fragmentos del documental Nos queda su canción, dedicado a la vida y obra del trovador Noel Nicola (1946–2005), fundador del movimiento de la Nueva Trova y uno de los autores imprescindibles de la canción cubana, a quien se le recuerda especialmente en este aniversario de la Feria de los Trovadores.

Raul Prieto en concieto. Foto: Carlos Rafael.

La agradable descarga en el Callejón de los Milagros tuvo entre sus protagonistas a Nolberto Leyva, quien interpretó los temas “Cuando llora una mujer”, “La canción de los amigos” y “Victoria”; Raúl Prieto, “un trovador que piensa en plural, en los demás trovadores de la ciudad y del país, y en hacer espacios como este”, añadió también Yunior García; Lainier Verdecia; Lisbeth Agüero, quien interpretó el clásico tema “Te perdono”, de la autoría de Nicola; Fernando Cabreja, “un tipo que siempre está fuera de foco” y uno de los autores con una obra más interesante en el panorama trovadoresco cubano, y el joven Manuel Leandro Ibarra, autor de la antológica compilación de trovadores jóvenes Quiero una canción (Ediciones La Luz, 2012).

La Feria de los Trovadores –auspiciada, entre otros, por la dirección Provincial de Cultura, representada en el concierto por su director Faustino Fonseca, su homóloga municipal, la Asociación Hermanos Saíz (AHS), el Centro Provincial de la Música y los Espectáculos y la Empresa de Servicios al Arte– contó en su apertura con un concierto de la trovadora Edelys Loyola en la Casa del Joven Creador de la AHS y tendrá entre sus espacios un concierto de Raúl Prieto y el grupo habanero Nube Roja, en el Callejón de los Milagros.

Exposición “Reverso” inaugurada en el bar Rino. Foto: Carlos Rafael.

Como colofón de la noche quedó inaugurada en el Bar Rino, del propio Callejón de los Milagros, la exposición personal Reverso, del joven fotógrafo y diseñador Oscar Gordillo Pérez.

 

A 55 años de un sueño lírico

El 16 de noviembre de 1962 marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera. Ese día el público reunido en el entonces Teatro Infante aplaudió frenético la puesta en escena de Los Gavilanes, zarzuela estrenada en 1923 por los españoles José Ramos Martín y Jacinto Guerrero.

Gala 55 Aniversario del Teatro Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

Aquel grupo de cantantes, la mayoría procedentes de diversos coros de la ciudad, con la presencia, además, de la soprano Gloria Herce, la pianista Graciela Morales y una orquesta dirigida por Carlos Avilés y José Fernández, bajo la dirección del joven barítono Raúl Camayd Zogbe, repuso la conocida zarzuela española ante la insistencia del público holguinero. Un público que aprendió desde entonces a amar y defender el género lírico como uno de los principales baluartes culturales y espirituales de la ciudad.

Nacía así el Teatro Lírico “Rodrigo Prats” de Holguín, un colectivo que este año arribó a su 55 aniversario. La compañía, a propósito de su permanencia por más de medio siglo en el panorama lírico nacional, realizó en el Teatro Comandante Eddy Suñol, bajo el auspicio del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, un recorrido por varios momentos relevantes de su trayectoria profesional con el nombre “Gran Concierto de Gala 55 Aniversario”.

Gala 55 Aniviversario Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

El programa, con dirección general de María Dolores Rodríguez y dirección artística de Dulce María Rodríguez, fue amplio y bien estructurado en cuanto a la selección de las obras presentadas, mayormente zarzuelas y fragmentos de óperas y operetas clásicas dentro del repertorio del bel canto, géneros que ha caracterizado, de alguna manera, el trabajo del Teatro Lírico holguinero desde su fundación.

El Teatro Lírico, a la par de voces experimentadas como Yuri Hernández, Alfredo Más y Liudmila Pérez, por ejemplo, se ha nutrido de jóvenes salidos, en su mayoría, de las aulas de la Filial holguinera de la Universidad de las Artes, entre ellos Jorge Nelson Martínez, Yulianni Sánchez y Betsy Remedios. Además, el grupo de niños que conforman el colectivo Voces de Ángeles, cantera para el futuro del Lírico, estuvo presente en el espectáculo por sus 55 años.

Foto: Carlos Rafael

El experimentado tenor Yuri Hernández resultó magnífico en sus interpretaciones de “E´ lucevan le stelle”, de la opera Tosca, de Giacomo Puccini, y “Funiculí funiculá”, conocida canción napolitana de Luigi Denza y Peppino Turco. El público, conocedor de la calidad de sus interpretaciones, no esperaba menos de una de las mejores voces de su coloratura en el panorama insular.

Asimismo, Alfredo Más, una de las primeras figuras de la compañía holguinera, sobresalió en “Se vuol ballare”, de Las bodas de Fígaro, de W. A. Mozart, y en la interpretación del conocido “Largo al factótum”, de la opera El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini, en compañía de un impresionante Jorge Nelson Rodríguez que demostró, además, sus dotes interpretativos en “Di Provenza”, de la opera La Traviata, de Giuseppe Verdi. Entre las intérpretes femeninas, Betsy Remedios entregó una convincente “Vissi d´arte”, de Tosca, de Puccini; mientras Liudmila Pérez, en compañía de Alfredo Más, sobresalió en “Calle el labio”, de la opereta La viuda alegre, de Franz Lehár.

Por su parte el coro, con dirección de Damaris Hernández y asesoría musical de Kenia Allen y Mario Yi, resultó otro de los atractivos de un concierto que tuvo en la selección de los temas y en la calidad de los intérpretes sus mayores logros. Recordemos sus interpretaciones en “Va pensiero”, de la ópera Nabuco, de Verdi; en la “Salida de Ana”, de la opereta La viuda alegre, de Lehár, junto a Yulianni Sánchez, y en “La Bella Divetta”, de la opereta La princesa de las Czardas, de Kalman, en compañía de Abel Carballosa y Yunio Galano. Aunque el coro pudiera lograr mayor organicidad y desenvolvimiento, incluso en relación con el desarrollo escenográfico y las propias  coreografías de las obras, a cargo del experimentado Eduardo Millán, y además respecto al vestuario de Alejandro de la Torre, quien logró cierta diversidad visual y colorido, en contraste con la opacidad de la escenografía.

Foto: Carlos Rafael

El resto del elenco estuvo a la altura de su 55 aniversario. Lo demostraron las interpretaciones y el desenvolvimiento en obras como el “Brindis”, de La Traviata, de Verdi, por Dianelis Torres y Reynier Velázquez; “Vals de Musetta”, de la ópera La Boheme, de Puccini, por Yulianni Sánchez, en compañía de modelos del Fondo Cubano de Bienes Culturales; “Una furtiva lágrima”, de la ópera Elíxir de amor, de Gaetano Donizetti, por Reynier Velázquez; “Il Sogno di Doretta”, de La Rondine, de Puccini, por Maylin Cruz; “Principio y fin”, canción de R. Sánchez Hernández, por Rafael Sánchez; “Nessun dorma”, de Turandot, también de Puccini, por Yunio Galano y Camilo Hijuelos, y “Quel guardo il cavaliere”, de la ópera Don Pascuale, de Donizetti, por Loreta Rodríguez.

Foto: Carlos Rafael

El Teatro Lírico de Holguín “Rodrigo Prats” ha tenido un largo año de trabajo con el estreno de Stabat Mater, de Giovanni Battista Pergolessi, un concierto con la Orquesta Sinfónica de Holguín dirigida por el maestro estadounidense Adrian Silvin y la reposición del espectáculo D´ Música. Aun así –y eso espera el público seguidor del arte lírico en la provincia– celebrará su aniversario 55 con la puesta, los días 30 de noviembre y 1, 2 y 3 de diciembre, de la conocida zarzuela María la O, obra del inmortal compositor cubano Ernesto Lecuona con libreto de Gustavo Sánchez Galarraga.