cmyk: recorrido de La Luz a través del diseño gráfico

Cartel de la exposición “cmyk recorrido de la luz” (cortesía de Frank A. Cuesta)

El diseño editorial como rama del diseño gráfico y, además, como expresión que conjuga en un mismo corpus el trabajo de varios creadores, en función del libro como objeto artístico, resulta motivo principal, y al mismo tiempo búsqueda, atalaya, de la exposición “cmyk recorrido de la luz”, del joven diseñador Frank Alejandro Cuesta (Gibara, 1992) que se exhibe en la sede de Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín.

Frank Alejandro parte en su exposición de una premisa necesaria pero no siempre comprendida en el ámbito editorial cubano: defender el diseño gráfico, específicamente el diseño del libro, como obra de arte, una obra de arte colectiva en la que intervienen, además del diseñador: fotógrafos, dibujantes, artistas visuales… en función del libro, no solo su cubierta (portada, contraportada y lomo) sino, además, sus interiores y toda la hechura final del título.

Para “cmyk recorrido de la luz”, con curaduría del poeta Luis Yuseff, editor principal de La Luz, el joven artista escogió una muestra aproximada de 20 títulos, entre los más de 70 que ha diseñado para el sello editorial, además de varias campañas de promoción de la lectura, entre ellas “Leer seduce”, por la que mereció, de manera compartida, el Premio de la Ciudad de Holguín 2016 en Comunicación Promocional. Un promedio de 20 títulos, de los más variados géneros y autores, donde Frank Alejandro explora las disímiles posibilidades que le ofrece el diseño editorial a sus intereses artísticos, componen la muestra con cuyo proyecto mereció la Beca “El Reino de este Mundo” de la AHS en 2017.

Al decir del periodista y escritor Eugenio Marrón, en las palabras del catálogo de la exposición: “Con el perfil de Ediciones La Luz, el siglo XXI y el libro cubano entran en relación muy fecundante para un entorno tan versátil como sugestivo en el diseño de hoy: cautivar al lector, pero también ofrecerle una variante en la que agudeza y aplicación se entrelazan en un sitio permanente que engalana el entorno, desde los anaqueles de una librería hasta el rincón donde alguien se adentra en sus páginas en pos de salvación y amparo. Que un joven artista del diseño alcance ya lo que en esta exposición se reúne, muestra de un tiempo relativamente corto, pero generosamente intenso, es fortuna a la hora del libro”.

Inauguración de la exposición “cmyk recorrido de la luz”, del joven diseñador Frank Alejandro Cuesta (foto Carlos Rafael)

Así, por ejemplo, encontramos cierta fascinación en el joven diseñador, propia de sus búsquedas y tanteos creativos, por el uso del blanco en la cubierta, cuestión no siempre explotada en el campo editorial cubano que tuvo, al menos en el diseño, su época dorada en la década del 70 del siglo pasado, con exponentes de renombre como Raúl Martínez y Tony Évora.

En la muestra, el diseño de los siguientes libros evidencia esta peculiaridad en busca de cierta armonía cromática, sin dudas lograda, donde el blanco centra la atención visual en el resto de los elementos (tipografía, obras de arte utilizadas) que componen el diseño: Confesiones eróticas y otros hechizos, poemas de Daína Chaviano, con ilustración, traslúcida y seductora por demás, del reconocido artista Ernesto García Peña; Anatomía de una isla. Jóvenes ensayistas cubanos, con una fotografía tomada a la instalación “Extratexto”, de Jorge Wellesley; Caballos de vapor, de la narradora española Marina Perezagua, con una sugestiva fotografía de Yauri Ginarte Aliaga; 20 cuentos de humor & Otto autor desesperado. Antología del Premio Aquelarre de Cuento, con ilustraciones del caricaturista y humorista Onelio Escalona; La cantidad rosada, poemario de Roberto Fournier, con una obra de Pedro Manuel Herrera, y Pent–house en el infierno, poemas de Maikel J. Velázquez, con una fotografía del joven Lino Valcárcel.

En estos libros –tomando como excusa el trabajo con el blanco en sus portadas– encontramos, además, el uso de los otros elementos visuales que caracterizan el diseño gráfico de Frank Alejandro, parte de la identidad visual de Ediciones La Luz: las fotografías, los dibujos, las instalaciones, las obras de arte… en diálogo harto provechoso y necesario con el libro y su contenido.

Inauguración de la exposición “cmyk recorrido de la luz”, del joven diseñador Frank Alejandro Cuesta (foto Carlos Rafael)

Dialogan con fotografías (de distintas maneras y en función de las posibilidades y objetivos del diseño de cada libro) títulos como los mencionados Caballos de vapor y Pent–house en el infierno. En Unplugged, de Rubén Rodríguez, una provocadora foto de Danny Baldwin resulta demasiado atractiva como para pasar por alto un libro así, después de recibir su impacto visual. Lo mismo sucede con Purple Traffic, traducción de Emily Dickinson, cuya portada, sobria y sencilla, como la obra de la poeta estadounidense, posee la misma serenidad y belleza que la fotografía del inconfundible artista Robert Mapplethorpe. Además, Asimetría, poemario de Antonio Herrada, con una pieza de Lino Valcárcel; Como un cirio dulcemente encendido y Una señal menuda sobre el pecho del astro, respectivos libros con la poesía completa y los ensayos de Gastón Baquero, donde la foto, trabajada en cada caso, es de la autoría del propio diseñador; Compraremos la ciudad, poemario de Allen Ginsberg, con fotografía de Norge Luis Labrada; Grunge, cuentos de Alejandro Rama, con obra de Anelí Pupo; Los basureros, pieza teatral de Yerandy Fleites, con una sugestiva fotografía, a toda cubierta, de Yamil Domínguez; y Otras lecturas del cuerpo, poemas de Maylán Álvarez, donde encontramos, también a toda cubierta, la original pieza, como la cosmología de la artista, “No soy yo, es mi cuerpo el que recuerda”, perteneciente a la serie “Con el empeine al revés” (2003–2006) de Cirenaica Moreira. Otra pieza de Cirenaica, esta vez una fotografía de Ahmel Echevarría al performance “Estas flores malsanas” (2015), es motivo del diseño de Medea maelstrom, obra teatral de Roberto Viña. A su vez, en diálogo provechoso con el libro, Frank Alejandro utiliza la fotografía a unos vasos griegos, en técnica del rojo sobre negro, hermosos y, al mismo tiempo, narrativos, en el poemario Invención de Alejandría, de David López Ximeno.

Frank Alejandro Cuesta durante la inauguración de la exposición “cmyk recorrido de la luz” (foto Carlos Rafael)

En otros libros, Frank Alejandro utiliza obras de diferentes exponentes de las artes plásticas, como en La enfermedad del bronce, libro de poemas de Irela Casañas, ilustrado con una pieza de Glenda León, y el mencionado Confesiones eróticas y otros hechizos, con una pieza de Ernesto García Peña. Otros ilustradores han creado obras específicas para libros, ya sea sus cubiertas o interiores, o ambas, entre ellos: Onelio Escalona, en 20 cuentos de humor y Otto autor desesperado; Albertho Díaz de León, para la antología infantil Dice el musgo que brota; Alexeis Alfonso en El rumbo de las mareas, libro–álbum de la chilena Maga Villalón, y Luis Miguel García Mari, para la antología de poemas Vientos alisios. Mientras que en El libro de los abrazos, el joven diseñador dio riendas sueltas, metafóricamente, a las posibilidades creativas sugeridas por el texto del uruguayo Eduardo Galeano.

Si bien “cmyk recorrido de la luz” es solo un muestrario –profuso visualmente, interesante y bien logrado, por demás– de la obra de este talentoso diseñador y del trabajo de Ediciones La Luz en unos pocos años, la amplitud de sus miradas, la utilización de diversos recursos gráficos y los objetivos propuestos en función del libro como objeto artístico, la inscriben, desde ya, como parte indeleble del diseño gráfico cubano de todos los tiempos.

Rapdicando las realidades del hip hop cubano

Cartel de la Jornada de Hip Hop Rapdicando (foto cortesía del comité organizador)

El Abrevadero, café del arte joven holguinero, en la Casa del Joven Creador de la AHS, sirvió de escenario a las agrupaciones raperas de toda la isla para conversar y debatir acerca de la realidad del movimiento del Hip Hop cubano: nuevas tendencias, producción y eventos, en el marco de la Jornada de Hip Hop Rapdicando.

El panel, moderado por el investigador y profesor universitario Danilo Guerrero, abordó fundamentalmente los modos de producción y promoción de las agrupaciones raperas cubanas desde sus inicios hasta la actualidad.

“El Hip Hop se afianza en la cultura alternativa cubana en un momento muy difícil de la historia de la isla, la década del 90 y el comienzo del “Período Especial”, cuando la gente comienza a buscar otros tipos de lenguaje, porque era una época donde el mensaje debía ser, necesariamente, directo, había que hablar claro las cosas para intentar buscar una solución”, afirmó Danilo.

El rap se convierte en sus inicios en una forma necesaria de expresión y muchas veces llenaba el alma de sus seguidores. Entre sus principales temas se encontraban la pobreza, la discriminación, la marginalidad, las desesperanzas y una contenida “ira” pues eran marcados como “marginales”.

A diferencia de la actualidad, en los años 90 e inicios de los 2000, el rap se afianza en la isla y es unos de los géneros más radiados; hubo mucha aceptación general en Cuba, fundamentalmente por una agrupación que en sus inicios no era aceptada y hoy representa parte del rap cubano escuchado mundialmente: Orishas. Es también una época donde empiezan a proliferarse estudios alternativos de grabación y nuevas maneras de producción.

Panel dedicado a la realidad del movimiento del Hip Hop cubano (fotos Carlos Rafael)

Pero… ¿qué pasa hoy con las dinámicas de producción y promoción de las agrupaciones raperas en la isla? Según Danilo Guerrero, también realizador radial de espacios musicales, las agrupaciones raperas cubanas deben buscarse vías propias de promoción y producción; hay que crear los espacios propios para este movimiento y para la promoción del género en la isla; se debe asumir el rap cubano como un género propio dentro de nuestro ámbito musical, pues a diferencia de otros géneros, este trata temas de la realidad social mediante un discurso directo, alejado de rebuscamientos y refinamientos que entorpecen el mensaje que queremos hacer llegar al público, a las comunidades…

La década de los 90 fue un período de expansión del Hip Hop: Cienfuegos, Camagüey, Santiago de Cuba, Guantánamo, reafirman un modo de hacer que desborda los marcos de La Habana, donde se toma como punto de partida para el movimiento del Hip Hop Cubano la celebración del “Primer Festival de Rap Cubano” en el barrio de Alamar, auspiciado por la AHS, y por el Ministerio de Cultura, en Habana del Este, donde participaron diez agrupaciones y un público joven que desbordó el ámbito de la plaza donde se desarrolló el evento. Aunque Alamar pudo organizar otros festivales, el intento terminó como otros “por falta de recursos”, aunque se diseminaron los espacios para hacer Hip Hop por toda la isla.

Panel dedicado a la realidad del movimiento del Hip Hop cubano (fotos Carlos Rafael)

“En sus inicios sí existió un movimiento de rap cubano, pero actualmente son artistas haciendo rap. Un movimiento gira alrededor de una agencia que represente a estos artistas, que a su vez implica productores, promotores, equipo de prensa y a este movimiento debe sumarse las comunidades para las cuales ofrecemos nuestro arte. Si comparamos las escenas de Hip Hop anteriores y las de ahora, vemos que el “movimiento” rapero en Cuba es un “desastre”; debemos lograr atraer al público como se hacía antes… y los principales protagonistas somos nosotros: los artistas tienen que tratar de hacerse de público mediante un arte comprometido y buscar nuevas vías de producción y promoción del Hip Hop cubano, no podemos sentarnos a esperar que una agencia o institución nos proponga la realización de un evento o determinada actividad, puntualizó el músico Malcom Junco.

Aunque existe una “Agencia Cubana del Rap”, no son todos los que están en ella, sino los que tienden a ser un poco más comerciales y “dicen las cosas” con más sublimidad. Actualmente se convoca al rap en eventos como “Lucas” y “Cuerda Viva”, los dos espacios más conocidos dentro de la farándula musical cubana, pero jornadas como esta marcan un arte legítimamente rapero que intenta romper convencionalismos y mirar desde otros puntos de vista el movimiento rapero de la isla.

Magia y danza en un único acto

El Ballet de Cámara de Holguín durante el espectáculo de variedades como parte del proyecto Enigma (foto Carlos Rafael)

El Ballet de Cámara de Holguín y el reconocido mago Carlos Ayala compartieron escenario con una sui generis e interesante propuesta de variedades en la sala “Raúl Camayd” del Teatro “Eddy Suñol”.

Con dirección general del propio Ayala, coreografías de Parodi y dirección artística de Mayra Fernández, el proyecto Enigma –útil interacción entre la magia y la danza– ofreció a los espectadores un variado programa donde predominó, sobre todo, el arte del mago Ayala y sus ayudantes, y la compañía, como apoyatura y complemento, del Ballet de Cámara de Holguín, uno de los reconocidos colectivos holguineras.

No es justo, al menos del todo, valorar el desempeño del Ballet de Cámara como agrupación en un espectáculo donde el desenvolvimiento coreográfico se supedita al empeño mayor de la propuesta: el hecho del truco, la magia… Aunque es válido añadir que resultó una propuesta fresca y dinámica que se equilibró muy bien, orgánicamente, con los complementos del mago Ayala y sus números. Y que manifestó, además, momentos de fluidez y protagonismo. ¿Acaso la danza no es un misterio incognoscible como todo misterio verdadero? Sus orígenes, por demás, están vinculados a manifestaciones mítico–religiosas del hombre primitivo.

El mago Carlos Ayala protagonizó una noche llena de magia y danza (foto Carlos Rafael)

Por su parte, Ayala demostró, una vez más, en los 45 minutos aproximadamente que duró el espectáculo, ser un artista comprometido con sus habilidades y destrezas, al entregarnos números bastante aplaudidos por el público, la mayoría icónicos dentro del repertorio universal de la magia como entretenimiento y diversión. Entre ellos los trucos con palomas, jaulas, pañuelos, animales, discos, el equilibro sobre espadas el conocido corte en dos de una de sus ayudantes…

Lástima el poco público en estas propuestas veraniegas del Teatro “Eddy Suñol”. Propuesta donde el mago Ayala y el Ballet de Cámara de Holguín, integrando el Proyecto Enigma, nos demuestran con destreza, una vez más, que la magia y la danza van, indisolublemente, tomadas de la mano.

Fiesta Sinfónica bajo la mirada de El Angelote

La Fiesta Sinfónica fue protagonizada por la Orquesta Sinfónica de Holguín bajo la dirección del maestro Oreste Saavedra (foto Carlos Rafael)

La tarde caía ineludible –con toda su majestad estival moderada por pequeños retazos de nubes– sobre el holguinero parque San José. La vimos hundirse de manera palpable, casi cinematográfica, sobre los adoquines y los árboles. En el centro del parque, custodiada por la vieja y señorial iglesia católica y la imagen del ya mítico El Angelote, la Orquesta Sinfónica de Holguín (OSH) protagonizó uno de los momentos más significativos de la jornada: la Fiesta Sinfónica, dirigida por el Maestro Oreste Saavedra, dio cierre a su 17 temporada de conciertos con una plausible demostración de virtuosismo y entrega artística.

El programa transitó con facilidad por parte significativa del repertorio sonoro occidental, de Beethoven y Ravel a José María Vitier y Guido López–Gavilán, y demostró, una vez más, el virtuosismo del joven colectivo holguinero fundado en 2000 y poseedor de “la mejor afinación del país y de los que mejores resultados muestran en el trabajo de su sección de cuerdas”, según la Maestra María Elena Mendiola.

La Fiesta Sinfónica inició con la conocida Obertura de la obra Egmont, compuesta por Ludwig van Beethoven (1770–1827) entre 1809 y 1810, como música incidental para la representación de la tragedia homónima escrita por el poeta y dramaturgo alemán Johann Wolfgang von Goethe en 1788. Justamente la Obertura Egmont ha sido uno de los números más interpretados de los diez que consta la obra del compositor, y los críticos lo han calificado como “un buen ejemplo de la típica composición beethoveniana”.

La solista holguinera Gladys María interpretó la pieza Tu eres la música de Tony Pinelli (foto Carlos Rafael)

El programa continuó con “Tú eres la música”, canción de Tony Pinelli con la hermosa interpretación, cálida y vibrante, de la cantante holguinera Gladis María. Además, “A migthy fortress”, himno compuesto por M. Lutero en 1529 y descrito por el poeta Heinrich Heine como la Marsellesa de la Reforma Protestante. El himno ha sido versionado e incorporado en obras de compositores como Johann Sebastian Bach, Felix Mendelssohn, Giacomo Meyerbeer y Richard Strauss, y es uno de los himnos clásicos de la tradición protestante.

Uno de los momentos más aplaudidos del concierto fue la interpretación, por el joven barítono Jorge Nelson Martínez, del conocido “Largo at factótum”, uno de los fragmentos más interpretados de la ópera bufa El barbero de Sevilla, compuesta por el italiano Gioachino Rossini (1792–1868) con libreto de Cesare Sterbini, en 1816. Jorge Nelson, interpretando a Fígaro, demostró dominio y desenvolvimiento de un aria compleja que ha tenido, asimismo, grandes intérpretes a lo largo del tiempo.

Además, la OSF demostró dominio y destreza (resalta la sección de violines, con Beatriz González como concertino, y la caja orquestal) en la interpretación del conocido Bolero del compositor francés Maurice Ravel (1875–1939). El Bolero, estrenado en 1928, es un movimiento orquestal inspirado en una danza española de origen hispano–árabe, caracterizado por un ritmo y un tempo invariables, inmutable de principio a fin. Además, posee una melodía obsesiva –ostinato– repetida una y otra vez sin ninguna modificación, salvo los efectos orquestales en un crescendo constante. Imperturbable, la caja orquestal marca el ritmo a lo largo de todo el Bolero caracterizado por su melodía envolvente.

La Fiesta Sinfónica continuó con “Oh melancolía”, hermosa canción de Silvio Rodríguez perteneciente a su disco homónimo de 1988, interpretada por Dayamí Revé; Oblivion, tango del argentino Astor Piazzola (1921–1992) compuesto en 1984, con Carlos Ramírez en la guitarra eléctrica, y “El manisero”, del cubano Moisés Simons (1889–1945), con arreglos de Joaquín Betancourt e interpretación de Adonis Vázquez.

El tema “Yo soy el punto cubano” acompañó la Fiesta Sinfónica en voz del cantante David Blanco (foto Carlos Rafael)

Asimismo, la OSH resaltó en la interpretación de la pieza “Guaguancó”, del Maestro Guido López–Gavilán, donde la percusión es parte esencial de uno de los temas que conforman la identidad sonora de la Isla. Otro de los momentos aplaudidos de pie por el público, además de la interpretación de “Tú eres la música” y “Largo at factótum”, fue “Yo soy el punto cubano”, canción compuesta por Celina González y Reutilio Domínguez en 1953, y cantada, en compañía de la Sinfónica, por el versátil músico David Blanco. Además, la OSH interpretó “Fresa y chocolate”, del también cubano José María Vitier, pieza compuesta para la banda sonora del filme homónimo, dirigido por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío en 1994.

La Fiesta Sinfónica concluyó su programa con tres piezas complejas en su concepción. La primera de ellas es Júpiter, uno de los siete movimientos de la suite The Planest, la obra más conocida del compositor inglés Gustav Holst (1874–1934), compuesta entre 1914 y 1916. Este es el cuarto movimiento de la suite y significa, literalmente, según leemos en la propia obra, el portador de la alegría. Además, El pájaro de fuego, obra creada por el compositor ruso Ígor Stravinski (1882–1971) para un ballet del mismo nombre estrenado en 1910 y basado en historias folclóricas rusas. La obra, junto con Petrushka (1911) y La consagración de la primavera (1913), caracteriza el llamado “período ruso” de este importante compositor. Finalmente la OSH –en cuya conformación participan músicos de la Banda Provincial de Holguín, el Conservatorio José María Ochoa, la Orquesta Sinfónica de Santiago y la Orquesta de Cámara de Las Tunas– interpretó “Conga del Fuego Nuevo”, de A. Márquez, y, fuera de programa, el conocido y versionado son “Chan Chan”, del cubano Compay Segundo.

Otro de los momentos de la Fiesta Sinfónica fue la interpretación de una de las arias de la obra “Las Bodas del Fígaro” en voz del joven barítono, integrante del Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, Jorge Nelson (foto Carlos Rafael)

Según el director artístico y general de la Fiesta Sinfónica, Oreste Saavedra, para el concierto “la OSH ha trabajado con detalle el estilo y las maneras de cada pieza y ha tenido a bien convocar a importantes artistas del terruño que han tenido a bien unir sus voces y talentos para la ocasión”.

Añade además: “Nuestro propósito con Fiesta Sinfónica ha sido establecer un espacio en la escena musical de la ciudad que permita estrechar nexos entre la música concertante y parte del repertorio popular que se puede abordar desde la plataforma sinfónica, posibilitando que el espectador sienta el ambiente sonoro de una sala de conciertos en una de las plazas públicas de la ciudad”.

A lo largo de su 17 temporada la OSF ha tenido importantes presentaciones y estrenos junto a Frank Fernández, Joaquín Betancourt, López Marín y colaboraciones con músicos de Canadá, Estados Unidos, Suiza, Polonia, Argentina y Australia. Además, se han presentado audiciones de estreno de obras de Holst, Tchaikovski, Dvorak, Ravel… y la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven, junto al Teatro Lírico de Holguín “Rodrigo Prats”.

 

David Blanco y su Vida Libre

David Blanco en concierto presentando el disco Vida Libre (foto Lázaro Wilson)

Noche de viernes, 9:00 pm. David Blanco presentó en Holguín su última producción discográfica, Vida Libre, a teatro lleno y con un excelente sistema de audio y luces que hizo del espectáculo uno de los mejores del año. Por varios días colgó en los corredores del Teatro “Eddy Suñol” una amplia gigantografía promocionando el concierto del joven productor, arreglista y multi–instrumentista, conocido por temas como “Mueve la pachanga”, “Cuando me dijiste adiós”, “Miénteme” y “El despechao”. El público holguinero, entusiasta y conocedor como pocos, fue fiel a la cita musical pues, como dijo David durante el concierto, “aquí me siento en familia, como en la sala de mi casa”.
Luego de más de quince años –cifra nada desdeñable en la carrera de un joven intérprete y compositor– logrando que el público siga al pie de la letra sus canciones, y obteniendo, además, importantes premios en la escena nacional e internacional, David Blanco nos entregó esa noche varias canciones de Vida Libre (Bis Music, 2016) y otros temas característicos de su repertorio.
Tengo para dar (2003) fue su primera entrega, entre esta y el disco que actualmente promociona, se ubican otros cinco fonogramas realizados por el versátil músico. En todos ellos sobresalen, como hilo conductor y constante tributo a la música que influyó en su obra, las esencias de una profunda cubanía: “Esta es una canción que canto para que la canten también los nietos de los que estamos hoy aquí”, dijo antes de interpretar “Yo soy el punto cubano”, canción compuesta por Celina González y Reutilio Domínguez en 1953 y que interpretara, por primera vez, durante las Romerías de Mayo en 2016, en un homenaje realizado a la propia Celina, Juan Fornell, Eliades Ochoa y Faustino Oramas, El Guayabero.
David Blanco es un músico completo, su obra y este concierto es muestra de ello. Como creador ha sabido apropiarse sabiamente de diversas influencias sonoras e incorporarlas versátilmente a su discurso: “Este disco tiene mucho de la sonoridad pop rock de los 80, pero mi mayor reto es que se sienta, sobre todo, cubano”, nos dijo durante el concierto. Y antes me había dicho: “Cuando un músico crea, emerge todo lo que ha escuchado”.
Hace poco, en una de sus anteriores visitas a Holguín, conversamos con David Blanco con el objetivo de realizar un abordaje por su amplia carrera artística.
¿Cuánto influyó iniciar tu carrera musical en una agrupación reconocida como Moncada?
Moncada fue una experiencia muy agradable. Salí del Conservatorio de Música “Amadeo Roldán” con solo 17 años y comencé a trabajar con esta agrupación. Ellos necesitaban un músico que tocara varios instrumentos, hiciera arreglos… y yo clasifiqué. Guardo de Moncada, además, la experiencia de cómo dirigir un grupo, porque Jorge Gómez es un gran director. También viajé a varios países, pues es importante conocer otras culturas… Un año antes de entrar en Moncada estuve en el grupo de Gerardo Alfonso, donde también aprendí mucho. Gerardo es un gran compositor y tiene canciones de todos los estilos.
A partir del 2001 creas tu propio grupo…
A partir de ahí le pica a uno ese bichito de crear un grupo… Hay un poquito de la buena locura de los jóvenes en esto, sin ese toque de locura quizá no lo hubiera hecho. Si hubiera sido, quizá, un poco más sensato y hubiese pensado que Moncada es un grupo sólido, una institución en la que estoy seguro de alguna forma, no hubiera dejado todo eso atrás para aventurarme con mis amigos más cercanos de cuando era pequeño, sin un soporte económico. Hicimos una carrera solamente con canciones, instrumentos teníamos muy pocos, unos pedazos de batería… Pasamos mucho trabajo, llegábamos a los lugares y era muy difícil conseguir trabajo, cuando no te conocen no puedes hacerlo. Sin ese toque de locura, y si lo hubiera pensado mucho, no lo hubiera hecho. Pero qué bueno que lo hicimos…
De alguna forma eso somos nosotros. No es que hemos cambiado los estilos, no es nada que uno se proponga. El músico va madurando como lo hace también el ser humano, ese mismo pensamiento lo llevas a tu vida profesional. Me parece que eso se llama oficio.

“Mi mayor reto es que Vida Libre se sienta sobre todo cubano”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y crecimiento también…
Claro, hemos crecido desde el tema “Mueve la Pachanga” de nuestro primer disco. Esa canción fue el tema más bailable del disco Tengo para dar. Yo estaba loco por hacer un disco y de repente me dan la oportunidad de grabarlo: grabas un tema y sigues grabando y grabando… “Mueve la Pachanga” era el tema diferente de ese disco, incluso quien quiso hacer el video clip con esa canción fue la disquera, y funcionó mucho… Pero no solamente somos ese estilo. La gente me ha dicho si he cambiado de estilo, pero no, hay que escuchar nuestros discos y analizarlos bien para poder tener un diálogo…
¿David, cuáles son tus principales influencias musicales?
Yo tengo influencias de Matamoros, de los Rolling Stone… Tuve la suerte de estudiar en un conservatorio cubano, que tienen un peso, son herederos de la exigente escuela soviética. Los conservatorios cubanos enseñan música muy bien, eso te hace amar la música de concierto, el jazz, por ejemplo. Me gusta mucho el blues tradicional. El jazz que se ha hecho en Cuba siempre ha tenido para mí una admiración tremenda. Incluso las cosas antiguas, poca gente habla de Mario Bauzá, de Chano Pozo… Tuve mi trío de jazz en la escuela, de hecho yo nunca pensé que fuera cantante, te lo digo sinceramente. Yo quería tener un grupo que hiciera mis canciones; yo podía hacer los arreglos, ser el director, pero que tuviera uno o dos cantantes. Pero, por cosas que da vida que da vueltas, terminé cantando yo.
Mis influencias tienen que ver con todo. Vengo de una familia de músicos por parte de mi mamá: mi bisabuelo era maestro de capilla; mi abuelo fue fundador de la Sinfónica y Filarmónica; mi madre es profesora de música y musicóloga; mi abuela, profesora de coros… Cuando pequeño, en la casa de mis abuelos siempre había un contrabajo o un chelo, siempre estaban ensayando; y yo empecé estudiando violín… Pero por su parte, mi padre me ponía mucha música popular: Elvis Presley, Rubén Blades, Irakere, Van Van, Beny Moré, Matamoros, incluso música llanera venezolana… Por eso le insisto tanto a los jóvenes que no se queden solamente escuchando un solo estilo o ritmo musical, eso hace que tus neuronas no se desarrollen. Me parece que soy el resultado de todo eso. Cuando un músico crea, emerge todo lo que ha escuchado.
¿Cómo te las arreglas para ser compositor, director, arreglista, cantante, productor, multi–instrumentista…?
Mira, a veces ni me doy cuenta. Quizá por eso es que paso dos o tres años sin un disco, porque lo hago todo yo mismo… Pero es parte de lo que me gusta hacer; antes de cantar yo hacía canciones y arreglos para otras gentes, producía discos… Desde joven me encantó producir y el mundo de los estudios, y me estoy preparando desde joven, o desde más joven, para eso… También tengo personas que me apoyan muchísimo, como Luis Durán, mi sonidista, y mi hermano Ernesto. Nos sentamos y hacemos temas juntos, hace poco hicimos la música de la telenovela La sal del Paraíso. Soy un músico que también hago cosas que no son muy conocidas: música para cine, música instrumental, cosas que he hecho para documentales y además, la producción.
También has trabajado en varias campañas educativas…
Creo que los músicos tenemos una responsabilidad grande. Cuando te conviertes en ídolo de jóvenes y multitudes, eso es una gran responsabilidad, porque estás de alguna forma educando o sembrando una semillita en la cabeza de alguien que intenta vestirse como tú, seguir tu estilo…
Hoy los jóvenes les hacen más caso a sus artistas favoritos que a sus padres y maestros. Yo fui un fanático en mi época de Guns N´ Roses, Carlos Varela… Hoy en día tuve la suerte de conocer a muchos músicos de Guns N´ Roses y ser gran amigo de Carlitos Varela… Eso ha sido porque también me fijé en artistas que daban un mensaje, por eso la importancia de este tipo de campañas. Hemos estado en campañas de información y educación hacia los adolescentes sobre el VIH–Sida con la canción “Miénteme”, en 2005… Y hace tres años estamos con la Organización de las Naciones Unidas en una campaña por la no violencia hacia las mujeres, con el proyecto Únete… Son campañas en las que das un mensaje con un micrófono en la mano. Cuando tienes miles de personas delante de ti, un micrófono se convierte en un arma muy potente que debe usarse en bien para la gente.
Me decías que desde muy joven comenzase a viajar con Moncada. ¿Cuál es la reacción del público extranjero hacia tu música?
Cuba es querida. Nosotros tuvimos mucho éxito en España y Argentina. En España sacamos dos discos con la Warner Music y en Argentina sacamos La Evolución son Sony Music. Hicimos dos giras por Argentina, varias giras por España durante cuatro años… Siempre hay una aceptación. Ojalá que los músicos cubanos, cada vez que salgamos fuera de Cuba lo hagamos por respeto hacia la música y calidad.
¿Qué representa Vida Libre en tu evolución musical?
Vida Libre es un disco que me encanta. La Evolución es del 2009 y ha sido un disco con mucha vida. Esa fue mi evolución en ese momento. Yo venía de España de haber cumplido unos contratos, siempre he vivido aquí en Cuba, nunca fuera… Cuando llegué lo hice en mi casa, en mi pequeño estudio, lo produje yo solo, y tuvo un alcance tremendo después. Luego nos dedicamos a grabar conciertos en vivo, en 2013 sale el disco Amigos, una producción diferente a todos los demás, porque hay muchos invitados: Eliades Ochoa, Paulo FG, Buena Fe, Diana Fuentes, David Torrens… Vida Libre tiene un sonido, una tímbrica electrónica que hoy se está usando mucho, un poco también rozando las décadas de los ochenta y los noventa, un sonido que se está usando muchísimo ahora en el plano internacional… Siempre estamos en función de los jóvenes. Pero insisto, mi reto fundamental siempre es que se sienta lo cubano, que haya cubanía… Es un homenaje, de alguna forma, a los ritmos tradicionales cubanos, con un lenguaje actual, un lenguaje de crónica. Por ejemplo, el tema “Como el avestruz” utiliza un lenguaje que crítica los sentimientos negativos que existen desgraciadamente en la humanidad, como el egoísmo, la hipocresía.

Lectura en días de verano

Presentación de los libros El Guayabero. El rey del doble sentido y La isla de los peces blancos por Zenobio Hernández y Adalberto Santos en las Lecturas de verano (foto Erian Peña Pupo)

La literatura, y el libro uno de los soportes materiales de la literatura, es uno de los mejores compañeros del espíritu humano en cualquier momento y etapa de nuestra vida. El verano no es la excepción de ello: el libro suele acompañarnos en la privacidad de nuestra casa y, además, en una excursión, el campismo, la playa… como fiel compañero portador de historias, misterios y emociones.

Así lo demostró la campaña “Lecturas de verano”, organizada en todas las cabeceras de provincia a lo largo de la Isla. En su versión holguinera, “Lecturas de verano” tuvo su momento culminante en el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, con el auspicio del Centro Provincial del Libro y la Literatura y el Centro de Promoción Literaria “Pedro Ortiz”. Allí, en el Callejón de los Milagros, se presentaron los libros El Guayabero. El rey del doble sentido (Ediciones Oriente, 2016), por su autor, el investigador musical Zenobio Hernández, y La isla de los peces blancos. Antología Veinte aniversario. Premio Calendario de Poesía (Ediciones La Luz, 2016), por el escritor y editor Adalberto Santos.

El Guayabero… contiene, además de la profusa investigación, nos asegura su autor, textos de sones picarescos, la discografía de Faustino Oramas, una relación de canciones que le han dedicado al juglar que “sintetizó lo más genuino del pueblo”, nacido en 1907, hace 110 años, en Holguín. También contiene una iconografía y valoraciones de diferentes personalidades de la cultura cubana y universal sobre el autor de temas como “Como baila Marieta” y “El tren de la vida”.

Por su parte, Adalberto Santos aseguró que el Premio Calendario “da a conocer autores jóvenes y ayuda a jerarquizar la creación poética en Cuba”. Aunque veinte años podría parecer poco tiempo para labrar en su justa profundidad el corpus poético insular, para cartografiar los territorios insondables de la poiesis cubana en un periodo determinado, muchas de las voces ganadoras del Premio Calendario hoy se ubican entre las más originales y representativas del contexto poético cubano. Aparecen en las páginas de La isla de los peces blancos, entre otros, poemas de Javier Marimón, Atilio Caballero, Reynaldo García Blanco, Edelmis Anoceto, Liudmila Quincoses, Abel González Melo, Eduard Encina, Herbert Toranzo, Luis Yuseff, Sergio García Zamora, Legna Rodríguez, Yanier H. Palao, Karel Bofill, Heriberto Machado… Este libro, añade Adalberto, es “buena memoria y oportunidad de acercarnos a estas voces que forman parte del quehacer perpetuo de la poesía de nuestro país”.

El dúo de María Aldana y Félix Gutiérrez en las Lecturas de verano (foto Erian Peña Pupo)

La actividad contó con la participación del dúo ocasional de María Aldana y Félix Gutiérrez y, además, formó parte del espacio “Viernes social del vino”, a cargo del Club de Vinicultores de Holguín.

En la misma Plaza de la Marqueta, en horarios de la mañana, se presentó el libro Cascanueces, basado en la historia que Ernst Theodor Amadeus Hoffmann escribió en 1816, por el escritor Moisés Mayán, con la actuación del proyecto Neón Teatro. Mientras que la sede provincial de la UNEAC acogió la presentación de la novela Sondeando la sangre (Ediciones Holguín, 2016) de la escritora canadiense Amanda Hale, por Manuel García Verdecia, además de una lectura poética de José Luis Poveda. Por su parte, el promotor cultural Joaquín Osorio condujo en los portales de la Biblioteca Provincial “Alex Urquiola” una lectura de los poetas Lourdes González, Kenia Leyva, Ronel González y José Luis Serrano.

Verano Holguín 2017: A ritmo de Festival

Proyecto Palabras al viento en Desfile inicio del verano Holguín 2017 (foto Carlos Rafael)

El verano es sinónimo de alegría, descanso, familia, vacaciones, sol, playa… El inicio oficial del verano holguinero –ese que comprende los meses de julio y agosto– demostró, una vez más, que el verano en Cuba tiene un componente diferente al de otras partes del mundo: la amplia participación popular en la conformación de sus principales actividades.

Así lo comprobamos quienes presenciamos el desfile y la gala inaugurales del Verano 2017 en Holguín, dedicado al 19no. Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, a realizarse en octubre próximo en la ciudad rusa de Sochi, y al 91 cumpleaños del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Dragones de la Colonia China en Desfile inicio del verano Holguín 2017 (foto Carlos Rafael)

El desfile inició en el nacimiento de la Avenida de los Libertadores hasta las áreas del estadio Mayor General Calixto García. Desde los altavoces, los organizadores llamaban a las personas a unirse al multicolorido y variopinto desfile, al compás del tema del verano, “A ritmo de festival”, interpretado por Paulo FG, La Élite y Haila María Mompié, y la canción “Gallo de pelea”, por Moncada, Buena Fe y Casabe. Las personas grababan y tomaban fotos a quienes desfilaron, encabezados por motos deportivas del Club de Motociclistas de Holguín: Club del Danzón José María Ochoa, Compañía Fantasía, Teatro Guiñol de Holguín, Neón Teatro, ANAP, INDER, Colonia China, Palabras al viento, Ronda de los Sueños, Proyecto Vidance, Compañía de Ballet Lina Sanz, Comparsa de Vista Alegre, Compañía  Folklórica Akokán…

La tarima principal del Estadio holguinero fue escenario de la gala que dio inicio oficialmente a las actividades estivales, con dirección del experimentado Víctor Osorio. Allí Alain Galván Domínguez, miembro de la UJC provincial, catalogó el verano como un “merecido descanso” para los holguineros, con protagonismo en los Consejos Populares.

La gala –en la que intervinieron artísticamente Danza Evolución, Teatro Guiñol de Holguín, Compañía Recrearte, Ronda de los Sueños, Los Beltas, Vocal en serio, Codanza, entre otros– tuvo como momento principal la jornada final del Concurso “Obra tema del verano 2017”. Las agrupaciones participantes fueron Otra nota, con el tema “Llegó el verano”, Crazy Rapers con “Compartiendo a lo cubano”, y el Grupo Cristal, con “Veraneando con mi Holguín”. Mientras que el jurado estuvo presidido por Gastón Allen, director de la Orquesta Áviles, e integrado, además, por Gustavo Márquez, César Gutiérrez, Kenia Allen, Juan Almaguer, Félix Martínez, Angélica Almaguer, Marilyn Aldana, Tania Cruzata y, como invitado especial, Omar Pupo Sánchez, líder de la agrupación Pupo y su nuevo expreso.

Compañía Codanza en la Gala inicio del verano Holguín 2017 (foto Carlos Rafael)

El jurado decidió por unanimidad reconocer como ganador al Grupo Cristal, con el tema “Veraneando con mi Holguín”, pues la agrupación muestra un “trabajo musical mejor elaborado por su cubanía y la excelencia de su interpretación, además utilizan recursos expresivos que le dan belleza al lenguaje utilizado”.

En la inauguración del verano holguinero estuvieron presentes, Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en Holguín; Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia; Julio Caballero Terrero, primer secretario del PCC en el municipio Holguín, Nayla Leyva, primera secretaria del Comité Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas y Faustino Fonseca, director provincial de Cultura, entre otros directivos del Partido, el Gobierno y otras organizaciones de masa de la provincia.

Grupo Cristal en la gala inaugural del verano Holguín 2017 (foto Carlos Rafael)

Con la interpretación del tema ganador, “Veraneando con mi Holguín”, concluyó la gala inaugural que dio paso, en un ambiente festivo, al concierto de los invitados de la noche, Pupo y su nuevo expreso y, como colofón de la noche, la Original de Manzanillo.