Por una sonrisa

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera

Una sonrisa todo lo puede y más si es la sonrisa de un niño. Una sonrisa que destruya los miedos, haga crecer la esperanza y nos deje ser también un poquito más felices y soñadores.

Las celebraciones por el Día de los Niños –con sede central en Sagua de Tánamo– hicieron posible en los infantes y sus familias muchas de estas sonrisas espontáneas y agradecidas.

Lidis

Lidis Lamorú tiene su casa abierta para quien quiera entrar. Su casa, ese patio enorme, fue esta vez la plaza Camilo Cienfuegos, donde la cantautora holguinera realizó un concierto.

La mayoría de los niños allí presentes no conocieron las emisiones televisivas del popular programa El patio de Gabriela, donde una Lidis veinteañera, guitarra en mano, nos hacía soñar cada semana. Pero los padres de estos niños sí disfrutaron con Gabriela, por eso este fue un concierto para toda la familia. El tiempo ha pasado, Lidis creció como artista, dio a conocer su música en toda Cuba y varias partes del mundo, recibió importantes premios y el aplauso de muchos: ahora celebra, agradecida, sus 21 años de vida artística con temas que todos coreamos: “Don Lagartijo”, “Tengo”, “Curioso negrito”…

En compañía de Mónika Dance y otros artistas holguineros, entre una “conga a toda hora” y aquello que nos ha aportado la mezcla de razas, nuestra identidad, Lidis agradeció a los “holguineros por permitir que mi guitarra, mis canciones y yo podamos existir”.

En la casa de abuela

La casa de abuela es un proyecto que acaba de nacer en la ciudad. Tiene como anfitriona a la cantautora Edelis Loyola y se realizó por primera vez en la Casa de Iberoamérica.

Entre música, payasos, títeres y libros, Edelis apuesta por que los niños se diviertan y se instruyan al mismo tiempo. Aprender es lo importante y si reírse y divertirse van de la mano, mucho mejor.

“Nos interesa rescatar la actividad cultural infantil en función no solamente de los juegos, los payasos y las canciones, sino enfocarnos hacia la cultura, para que los niños salgan de acá alegres y divertidos, pero también conociendo algo nuevo”, comenta Edelis, miembro de la UNEAC.

En esta ocasión estuvieron en La casa de abuela: bailarinas de la compañía Mónika Dance, niños ganadores del Festival de la Canción Infantil La ronda del Pintorcillo, Paco Palabrero, el clarinete de Don Lupe, el guije Jirivo Jiribilla en manos de Leandro Peña, el libro La princesa Dayán, de Niurki Pérez García, la flauta y los coros de Edelita Cabreja…

“Queremos traer la tradición y la modernidad que prestigia a la Casa de Iberoamérica y hacerlo en un proyecto donde fluya la danza, los mitos, las leyendas, los juegos y las canciones infantiles, pero siempre dándole un serio carácter cultural a la actividad”, añade la también realizadora radial.

No hay un espacio así en la ciudad, se los aseguro. Por eso no lo piense dos veces: cuando el próximo 12 de agosto se realice nuevamente La casa de abuela, vaya con su pequeño a la Casa de Iberoamérica, entre sin tocar la puerta, Edelis Loyola les espera, guitarra y corazón en mano, para hacernos aprender y soñar al compás de sus canciones.

 

Corte de Faraón veraniega

Por Claudia Hernández Maden

Fotos: Adrián Aguilera

El Teatro Lírico Rodrigo Prats repuso La Corte de Faraón como propuesta halagüeña para este verano en la sala principal del Teatro Eddy Suñol holguinero, devenida corte babilónica donde soberano y séquito regalaron una de las mejores versiones de la opereta española, bajo la dirección de la soprano María Dolores Rodríguez.

Desde su estreno en 2015, la versión holguinera de La Corte se acompaña por interpretaciones de jóvenes exponentes del bell canto, amparados por una amplia producción escenográfica, cuyos personajes hicieron las delicias de los espectadores, este viernes y sábado.

La puesta recrea la historia bíblica del antiguo Egipto, donde el general Putifar fuera herido en combate e imposibilitado para consumar su matrimonio con Lota, ardiente joven que desea consolarse con el casto esclavo José. Además de los atributos que divierten al público cuenta con un elenco variable en el cual se unen actores debutantes a otros más experimentados, unidos por las coreografías de Alejandro Millán.

Con puesta en escena del maestro Armando Suárez del Villar, fue versionada por el cantante y actor Abel Carballosa, quien adecua el sentido del humor y el doble sentido presentes en la obra desde su origen, en enero de 1910, a la realidad cubana contemporánea.

 

Por los 25 años de la Casa Ibero

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera

La Casa de Iberoamérica celebra este año su 25 aniversario, por lo que ha proyectado un amplio plan de actividades entre los que destaca el concierto del tenor Yuri Hernández en el Teatro Suñol bajo el título Para vivir y ahora un encuentro con las instituciones que han mantenido un estrecho vínculo y cercanía con la Casa holguinera.

A propósito fueron reconocidos el Teatro Eddy Suñol, el Museo Provincial La Periquera, los respectivos centros provinciales del Cine, del Libro y la Literatura, y las Artes Plásticas, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, las filiales provinciales de la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz, la Dirección Provincial de Cultura, CEDES, Cuadernos Papiro, la Unidad Provincial de Apoyo a la Actividad Cultural, Casita de Romerías, Ediciones Holguín, el Centro de Comunicación Cultural La Luz, la Academia El Alba, Ediciones La Luz, entre otras.

Asimismo, fueron entregados reconocimientos especiales a instituciones que han realizado importantes aportes a la institución en estos 25 años: la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Faustino Oramas, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, el Consejo Provincial de Patrimonio y la Biblioteca Alex Urquiola.

Con incursiones en géneros identificativos del panorama sonoro cubano, como el son, el mambo y el chachachá, el proyecto De Cuba soy, perteneciente a las Artes Escénicas en Holguín, compartió temas ineludibles en el pentagrama nacional, como el Chan Chan y Los tamalitos de Olga. “Lo más importante para nosotros –comenta el Maestro Gastón Allens, director del proyecto De Cuba soy– es defender la música que ha hecho famosa a Cuba y que nos identifica en el mundo. Además, demostrar que la gente sí se divierte, pues muchos creen que la música cubana es anticuada y nadie se recrea con ella”.

El 23 de octubre de 1993, el Dr. Armando Hart Dávalos, entonces ministro de Cultura, y el investigador José Manuel Guarch Delmonte, fundan la Casa de Iberoamérica con el objetivo de profundizar, a partir del estudio y promoción de la cultura nacional y regional, en las relaciones histórico–culturales que conforman la cultura en el continente. Ese mismo año surge la Fiesta de la Cultura Iberoamericana como proyecto integrador del trabajo de la Casa. Veinticinco años después, la Casa de Iberoamérica consolida sus intereses iniciales y se proyecta “en diálogo continuo con la región”, como asegura el DrC. Eduardo Rafael Ávila Rumayor, actual director de la institución holguinera.

 

María del Pilar, a las puertas de la luz

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera

La obra de María del Pilar Reyes –como afirma Martín Garrido– posee un “estilo, una manera, un sello personal” que la hace distinguible a simple vista. Esa marca es lo que hace perdurable un quehacer artístico más allá de maneras, corrientes o modas pasajeras.

Después de varios años sin realizar exposiciones personales, María del Pilar (Holguín, 1970) reúne en A las puertas de la luz, expuesta en la Sala Pequeña del Centro Provincial de Arte, parte de su trabajo más reciente, enfocado a la pintura de tema religioso.

Poseedora de una cosmogonía que nos remite a una herencia del arte occidental conscientemente asimilada y nos muestra, además, a una creadora culta e informada: la pintura bizantina –las líneas, los rostros, la perspectiva–, el cubismo picassiano, la obra surrealista de las mexicanas Leonora Carrington y Remedios Varo, estas piezas parten de una ilusoria sencillez que se adentra en “capas muy profundas de la espiritualidad humana”.

Apreciarlas levemente, deteniéndose apenas en la armonía, los coloridos tonos pasteles, sería desperdiciar la hondura que nos entrega María del Pilar en A las puertas de la luz, con curaduría de Susana Legrá Pedrera y dirección general de Yuricel Moreno Zaldívar.

Partiendo de la figura bíblica de Jesús como hilo conductor de esta muestra, María del Pilar sigue la línea trazada en su producción anterior: “No hay rupturas visibles, no hay un antes o un después. Ese acento místico que ahora se subraya en las piezas de la muestra ya aparecía en sus piezas anteriores, ya estaba ahí, con ella, desde sus inicios, en obras donde el misterio, la fabulación, lo inasible, marcaban las pautas”, añade el investigador Martín Garrido.

Sus figuras minimalistas están cargadas de “símbolos muy escuetos, inmersos en la luz, materia primigenia de todo lo existente”: rostros alargados y mayormente de perfil; árboles con ramas y sin hojas; carpas coloridas; sencillas vestimentas; cruces y apenas accesorios… que permanecen como signos de identidad en una muestra integrada por piezas como: “Tan solo con que llegue a tocar tu capa quedaré sano”, “En ese momento abrieron los ojos y reconocieron a Jesús”, “En el camino de Emaús”, “Con la cruz a cuesta”, “Oración y vida”, “Franciscanos siguiendo a Cristo”, “Restaurando la naturaleza con San Francisco de Asís”, “Restaurando la naturaleza con Jesús”, “Completando tu cruz”, “Idilio” y “Mi Señor y yo”, todas pastel sobre cartulina, salvo la pieza de la que toma el título la muestra, “A las puertas de la cruz” (acrílico sobre lienzo).

María del Pilar ha sabido impregnarles a sus alargadas figuras una sugerente humanidad que destila un halo metafísico y espiritual. Ella parece decirnos que el motivo primario de sus cuadros no es lo religioso, sino la luz que hace que nos detengamos en el camino.

Lo elemental y más sencillo, aquello que es apenas esencial, como nos recuerdan varias órdenes religiosas, entre ellas los franciscanos, es una manera de estar cerca de lo bello y lo divino.

Quienes apreciamos su obra y hemos seguido el trabajo de María del Pilar Reyes agradecemos que la artista holguinera nos de pistas, señales, que conducen a las puertas de la luz.

 

 

De tal padre, tal Cobiella

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Cobiellas (padre) junto a sus esculturas de la Aldea Taína del Chorro de Maíta. Fotos:Juan Pablo Carreras (ACN) y Argelio Cobiella Jr

Argelio Cobiellas Cadenas ya tiene 81 años.Es Hijo Ilustre de la ciudad de Holguín. Usa bastón, pero sus manos continúan fuertes, son las mismas que han logrado romper las leyes del tiempo. Sus obras escultóricas de la Aldea Taína en el Chorro de Maíta (Banes, Holguín) transmiten una espiritualidad tan valiosa, que son capaces de incentivar tu imaginación hasta remontarte a la comunidad primitiva.

Este señor recuerda cómo su padre lo enseñó a pintar. Siempre estuvo junto a él, para indicarle las imprecisiones de una estatua. Le contó sobre los comienzos del arte, relatos que quiso profundizar. Su interés por el pasado creció y terminó estudios universitarios con el título de Licenciado en Historia Universal.

“Después continúe como alumno en la Academia de Artes Plásticas. Amplié mis conocimientos sobre la escultura y descubrí mis deseos de ser profesor. No tardé mucho en convertirme en director de la Escuela Vocacional de Arte, aquí en la Ciudad de los Parques, mi tierra”, expresó Argelio, quien estuvo activo en el ejercicio del magisterio cerca de 30 años.

Le pregunté acerca de sus obras en el Chorro de Maíta y me aclaró: “No todas son mías, es cierto que soy el autor principal, pero conté con el apoyo de artistas amigos, además de mi hijo, por supuesto. Realizamos 40 piezas alegóricas a la cultura aborigen, fue un trabajo difícil, porque tuvimos percances con el cuidado del proyecto en proceso”.

“Nos demoramos aproximadamente un año, terminamos en 1997. Luego vino el huracán Ike y restauramos las figuras dañadas. Nuestro primer objetivo fue fomentar el turismo en ese lugar; pienso que se ha cumplido y, cada vez, van más extranjeros a observar a estos indios simbólicos.

Siempre defendimos que los cubanos debían ser invitados habituales, nuestra propuesta se cumplió y estamos agradecidos”, agregó.

Argelio tuvo la oportunidad de compartir labores con Electa Arenal y Huerta, artista mexicana que desempeñó una amplia obra en la provincia nororiental. Canto a la Revolución es un ejemplo de ello, se trata de un mural escultórico ubicado en Puerto Padre (Las Tunas), que representa la explotación que existía en Cuba en la etapa neocolonial y cómo los rebeldes defendían la Patria.

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Argelio Cobiellas (hijo) en plena faena.

Es coautor de las populares esculturas en la Plaza de la Marqueta, estatuas que representan al holguinero común del siglo XX. Esta y otras creaciones le valieron significativos premios como el Angelote y el Aldabón de la Ciudad.

Desde que me dispuse a entrevistarlo, quise aclarar una duda: el significado de las estatuas ecuestres. Y quedé despejado: “Si el caballo tiene dos patas en el aire, la persona murió en combate; si tiene una de las patas frontales en el aire, la persona murió de heridas recibidas en combate y, si tiene las cuatro patas en el suelo, la persona murió de causas naturales”, me dijo.

Antes de esta conversación, creía que la representación simbólica de Ernesto Guevara en Moa, así como la de Camilo Cienfuegos, en Gibara, y la escultura de El Guayabero en la ciudad holguinera, habían sido construidas por Argelio. Cuando le pregunté, me dijo que sí, “fueron construidas por Argelio, pero de apellidos Cobiellas Rodríguez, y es mi hijo”.

Las obras responden

De nombre artístico “Cobi”, es graduado de la Academia de Artes Plásticas José Joaquín Tejada, en Santiago de Cuba. Fue seleccionado como el joven más destacado de la cultura holguinera en 1984, por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) nacional, condecorado por el entonces ministro de Cultura, Armando Hart Dávalos.

No le gusta que lo entrevisten, prefiere que observen sus obras: “Ellas tienen todas sus respuestas”. Tampoco firma sus esculturas, porque se le olvida y todavía no concibe que Miguel Ángel haya podido hacer el David, pues le parece imposible que un humano, sin contar con las herramientas actuales, haya realizado tal hazaña.

Guarda en su librero una foto junto al Comandante en Jefe Fidel Castro. Me contó que fue en la inauguración de su conjunto escultórico Guerrillero de América: cuyo elemento principal es la figura corpórea del Che en bronce, que tiene 5,60 metros de altura y está situado en el municipio de Moa.

Aquel día, fue interrogado por el Líder Histórico de la Revolución Cubana, acerca de si tuvo la intención de que la figura del monumento se pareciera al Che, y le respondió que sí y Fidel le dijo que lo había logrado. “Nos ha gustado mucho”, replicó el Comandante.

Para este artista, “holguinero de pura sangre que nunca abandonará su pueblo”, como él dice, lo que más le impresionó de Fidel fue su sencillez y ahora comprende por qué jamás construirá una estatua de su figura. “Su gran modestia no se puede impregnar en ningún material, se guarda en el corazón”, aseveró.

¿Qué otras esculturas importantes ha realizado y al verlas qué recuerdos vienen a su memoria?

–La mayoría aquí, en mi provincia natal. Por ejemplo, el monumento al Che en la Avenida de Los Libertadores, el cual fue inaugurado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en junio de 1988. Debo aclarar, soy coautor de la obra, junto a Caridad Ramos, Oniel Sánchez y mi papá.

“La estatua de Camilo Cienfuegos, en Gibara. Como dato interesante, te digo que es la representación del Héroe de Yaguajay más cercana al mar en la Isla. Conté con la ayuda de los pobladores del municipio costero, muchos ofrecieron piezas de bronce para su fundición, algunas de ellas constituían obras de arte.

“Realicé la figura de José Martí en la Universidad de Holguín, específicamente se encuentra en la sede Celia Sánchez Manduley. Ella me hace recordar los elogios del ministro de Cultura, Abel Prieto; esos criterios me dieron la posibilidad de participar en la ejecución de una Plaza Martiana, en Honduras.

“Además, soy creador del John Lennon que se encuentra en la Caverna de Los Beatles, aquí en la ciudad; de otro Lennon en el Hotel Las Brisas de Guardalavaca; del monumento a José Miró Argenter, en el Poligráfico de Holguín; entre otros trabajos”.

Cuando usted construye la escultura de El Guayabero, es la primera vez que realiza una obra de este tipo a una persona que todavía estaba viva. ¿Cómo fue su relación con este notable músico cubano?

–Lo hice por petición de Cultura. Yo le pedí permiso. Conocía a Faustino Oramas desde que era niño. Cuando fui a tomarles las fotos, tenía dificultades para ponerse de pie, pero pidió que la escultura fuese erguida.

“Vio la obra por primera vez, ya terminada. El día de la inauguración estábamos rodeados de varias personas. Empezó a hacer chistes y contar sus amores, como de costumbre al final dijo: ¡Santa palabra!”.

Su papá…

–Ha sido mi guía eterno. Me gusta que me comparen con papi, no solo eso, nos han confundido.

Álvaro Torres cantará nuevamente en Holguín

Foto: Lázaro Wilson y La Demajagua
Foto: Lázaro Wilson y La Demajagua

El cantautor salvadoreño Álvaro Torres se presentará nuevamente en la provincia de Holguín el próximo 21 de julio como parte de la gira que realiza en Cuba, para promocionar su primer disco realizado con la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM).

El fonograma, el pionero con el que la empresa representa a un artista extranjero, aúna populares canciones del intérprete como Chiquita mía, Nada se compara contigo, Espacios vacíos, Mi verdadero amor, Yo te seguiré queriendo, y Todo se paga.

Los prestigiosos músicos cubanos Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Pancho Céspedes, Isaac Delgado, el Septeto Santiaguero, Leoni Torres, el dúo Buena Fe y el Buena Vista Social Club se unieron al salvadoreño en esta producción. También los coros Diminuto y Entrevoces y la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.

Varadero, Cienfuegos, Granma y Santiago de Cuba son otros territorios que recibirán la música del afamado intérprete, quien se hará acompañar en esta gira, auspiciada por la EGREM, del joven músico cubano Juan Guillermo (JG).

Andrés Cayón Inciarte, jefe de programación y ventas de la EGREM en Holguín, expuso en conferencia de prensa que aún no se ha precisado el escenario donde se presentará el artista.

Sostuvo que hasta el momento es el Centro Cultural Bariay el escenario previsto, mas se valoran otras opciones de instalaciones que puedan acoger a más personas debido al alto nivel de convocatoria del intérprete.

Esta es la segunda vez que Álvaro Torres se presenta en Holguín, pues el 16 de julio de 2015 ofreció el primero de los dos conciertos realizados en el Estadio Mayor General Calixto García, con el que concluyó su primera gira por Cuba iniciada en La Habana en diciembre de 2013.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

Elogio de Manzanillo, ecos de la 46 Jornada Navarro Luna

Manzanillo es ciudad querible. Y por fortuna, los primeros que la hacen querible son sus gentes, que se enorgullecen de ella y que la quieren. El humilde poeta forastero, aunque no viene a ella por vez primera, siente una pueril fascinación como de estreno, un amor a prima vista, por su diseño vial, hecho como para que el caminante no se pierda nunca por sus calles, y una inclinación como de pariente cercano por los lugareños.

El poeta manzanillero Alejandro Ponce, amante de sus raíces y reconocido en el panorama literario nacional, me lleva, como el hermano que es, a andar por las vías colindantes con la emblemática glorieta central, y me habla con pasión genuina de las glorias pasadas y presentes de la urbe. Pareciera que conoce casa a casa, rincón por rincón. Y me dice: “Cuando me preguntan, yo digo que soy de Manzanillo, Cuba”.

Así, caminando con él, se me antoja que protagonizo y reverencio a un tiempo una de las décimas de Manuel Navarro Luna impresas en la contraportada del programa que me acaban de entregar los anfitriones:

Soñar en andar. Soñar

puede cualquier peregrino.

Pero hay que tener camino

para poder caminar.

Más que los pies para andar

y los ojos para ver,

lo que hace falta tener

es camino, duro o blando,

para poder ir cantando

hacia el nuevo amanecer.

La jornada

Me gustó esta edición 46 de la Jornada Manuel Navarro Luna por la atmósfera fraternal que reinó todo el tiempo entre escribas invitados y del patio, en contacto siempre con la población, y por el programa interdisciplinario bien concebido y llevado a vías de hecho por el Centro de Promoción de la Cultura Literaria que lleva el nombre del emblemático bardo calificado como el Poeta de la Revolución. La institución celebró así el cuarto de siglo de su fundación y los quince de la local Editorial Orto. El equipo del Centro, que dirige el poeta Ángel Larramendi, no solo me pareció capaz, sino además talentoso a nivel individual de cada uno de sus miembros. Y da gusto apreciar eso en una institución cultural de este tipo.

Evento teórico. Foto: La Demajagua

Consecuentes con la indivisibilidad entre los afanes creativos y la vocación de lucha por la justicia social, presente en nuestra cultura desde sus orígenes, y consecuentes con la significación de Manzanillo en esas páginas iniciáticas y las que le siguieron hasta hoy, los anfitriones nos permitieron vivir, entre los momentos más emotivos, la visita al complejo Demajagua, en el sitio sagrado donde Carlos Manuel de Céspedes protagonizó aquel episodio fundacional del 10 de octubre de 1868, del cual estamos celebrando en toda Cuba su aniversario 150. Versos allí se leyeron, con natural estremecimiento, al cual contribuyeron las palabras del historiador Delio Orozco González, cuya participación agradecimos en estos cuatro días.

En esa misma línea de tributos ineludibles, estuvo el homenaje al mecenas de la cultura manzanillera Juan Francisco Sariol, en los aniversarios 130 y 50 de su natalicio y muerte, en la que fuera imprenta El Arte, de su propiedad; la peregrinación y ofrenda floral a la tumba de Manuel Navarro Luna —aunque en su caso, desde luego, la reverencia fue toda la Jornada—; y también, por qué no, la íntima dedicatoria del espacio El autor y su obra, en el Museo Municipal, al poeta Felipe Gaspar Calafell, de larga y rica trayectoria literaria y actualmente aquejado de severos problemas de salud.

Yo, por mi parte, con la ayuda y compañía de los anfitriones, quise cumplir la deuda personal de rendir tributo al líder azucarero Jesús Menéndez, en el andén ferroviario de la ciudad, lugar en que fue asesinado el 22 de enero de 1948, hace ahora 70 años.

Presentaciones y ventas de libros, lecturas y declamaciones de obras en versos, conferencias, paneles, conversatorios, intercambios de escritores con estudiantes, trabajadores y población en general, configuraron la felizmente apretada agenda, de la que participaron poetas de disímiles puntos del país, en abrazo con los numerosos autores reconocidos con que cuenta la ciudad y toda esta provincia, y entre los cuales no me perdonaría dejar de mencionar a Luis Carlos Suárez y Lucía Muñoz, a Juventina Soler y a Andrés Conde, y que me perdonen entonces los demás por no hacer más extensa, como debiera, la relatoría.

 

Marlene Moreno, especialista del Centro Navarro Luna, es una prometedora poetisa, al igual que otros integrantes de ese equipo de trabajo. Foto: La Demajagua

Entre los creadores venidos de otras regiones, me resultaron significativos, por los desempeños que asumen en sus respectivos territorios, Yoandra Santana, líder natural de la Cruzada literaria de la AHS en Camagüey; Kiuder Yero, que despliega importantes roles en las Romerías de Mayo, en Holguín; y Sinecio Verdecia, de la Casa de la Poesía de la Oficina del Historiador de La Habana, para mí una de las voces más interesantes de la poesía oral afrodescendiente en la actualidad nacional. Pero más allá de la mención nominal, por supuesto, fue el clima fraterno que se generalizó, y del cual dio fe, quizá mejor que nadie, el poeta Diusmel Machado, Premio Iberoamericano Cucalambé 2010, en el sentido comentario que escribió en una de las informaciones publicadas sobre el evento en Trabajadores:

“Asistí nuevamente a la Jornada dedicada a Navarro Luna, y regreso a Guáimaro satisfecho y agradecido. Fue un honor y un gozo insustituible, confraternizar con el grupo de poetas invitados (los manzanilleros, hijos nobles de su tierra y de su lírica, junto a poetas cubanos como Carlos Esquivel, Pedro Péglez, Herbert Toranzo, Rigoberto “Coco” Entenza… y varios amigos más), y respirar el aire bendecido del mar, y acudir otra vez al altar de La Demajagua… Refrendar el honor que merece un poeta, y con él toda la poesía; compartir mis propios versos y juntarlos con los de todos, y especialmente entre los jóvenes estudiantes manzanilleros: horas inolvidables. Así pues, deber cumplido, amigos. Gracias otra vez al Centro Navarro Luna, a los organizadores y a las autoridades que gestionan y defienden estos días de patria”.

Resultados del concurso

La edición correspondiente del Premio de Poesía Manuel Navarro Luna lo mereció el poeta holguinero Moisés Mayán con su libro inédito Años de plomo, una obra que plasma “un mapa de confluencia simbólica, de un alto nivel de referencialidad histórica, empleando de modo acertado y atractivo el recurso de la prosa poética”, según expresa el acta del jurado presidido por Carlos Esquivel e integrado por Alejandro Ponce (ganadores de este lauro en años anteriores) y quien escribe estas líneas.

Moisés Mayán, reconocido poeta holguinero que mereció el Premio Manuel Navarro Luna. Foto: La Demajagua

Se otorgaron cuatro menciones, a los poemarios Como quien busca una isla, de Julio César Pérez Verdecia, del municipio granmense de Pilón; Voy a parir un país, de la manzanillera Roselia López Saborit —conocida en anteriores certámenes por su obra en décimas que sorprendió aquí con un conjunto en versos libres—; Tránsito a la nada, decimario de la tunera Niurbis Soler Gómez; y Un haz de tiempo y regreso, de Mariela Barrera Ramírez, autora de la ciudad anfitriona del evento.

El teatro Miguel Benavides fue la sede de la premiación, con la cual se clausuró la jornada, y durante la agenda prevista para la ceremonia leyeron textos anteriores laureados de este certamen y ofrecieron muestras de sus desempeños cancionísticos el trovador Axel Milanés y la cantante Yudria del Castillo.

Por Pedro Péglez

Tomado de www.trabajadores.cu

Santiago: otra puerta hacia Puerto Rico

Andy Montañez
Andy Montañez durante el concierto. Foto: Miguel RUBIERA

Hora y media de entrega sincera y apasionada en el teatro Heredia selló nuevamente la plena identidad que a lo largo de casi cuatro décadas se ha forjado entre Andy Montañez y los habitantes de la urbe oriental.

Para el cantor borinqueño, «cada vez que vengo tengo la sensación de no haber salido de casa, porque, sépanlo, Santiago de Cuba es otra puerta de entrada a Puerto Rico, tan familiarmente cercanos nos sentimos».

Montañez protagonizó la que quizá haya sido la velada más esperada de la trigésimo octava edición del Festival del Caribe, dedicada a Puerto Rico, y lo hizo con el apoyo de la orquesta Karachi, una de las agrupaciones santiagueras de mayor poder de convocatoria.

Desde que irrumpió en escena con su versión salsera de Payaso, del español Rafael Pérez Botija, que convirtió en éxito de la música tropical en 1985, hubo sobre la escena abundantes muestras que confirman la jerarquía de Andy en la música popular antillana.

Consciente de que su trayectoria creció a partir de las tradiciones de su pueblo, no olvidó su paso por el Gran Combo de Puerto Rico.

De los tiempos del Gran Combo cantó Julia, en la que los sentimientos se expresan con una buena dosis de humor, y Hojas blancas, con la que Andy alcanzó su primera alta cota de popularidad al grabar ese tema de Roberto Angleró. A propósito del referido tema, comentó: «Tengo ya 76 años y 55 de vida artística. No he cambiado, sigo fiel a lo que me parece justo, y mantengo la voz; lo único que me han caído «hojas blancas» en la cabellera».

Incorporada a su repertorio, la pieza bailable de Manolito Simonet, Locos por mi Habana, se transmutó en la voz de Andy en una de sus cartas de presentación entre los suyos: En mi Puertorro, y aunque al iniciar su andadura formó parte del experimento que Montañez llamó salsatón, con el que quiso atraer a influyentes reguetoneros como Julio Voltio y Daddy Yankee, no estuvo mal, sino todo lo contrario, sumar al santiaguero El Narra, un joven que se aparta de los códigos simplones y bastos habituales en el género y apuesta por rapear con sentido.

En medio del concierto le llegaron a Montañez, de la mano del presidente del Gobierno en la capital de Santiago, las Llaves de la Ciudad. Una alegría más para quien horas antes había asistido al estreno de la multimedia Andy pa’rato, realizada por Julieta García Ríos y Adán Iglesias, con la colaboración de la esposa del cantor, Xiomara Acuña, periodista venezolana, martiana y bolivariana.

El final de la fiesta, que contó con la dirección musical del músico borinqueño Pedro de Jesús –y artística del compositor santiaguero Rodulfo Vaillant–, levantó al público de las lunetas y generó una estremecedora manifestación patriótica de los compatriotas de Andy, que vinieron al Festival del Caribe: la plena de Florencio Morales Ramos, Qué bonita bandera, que por muchos años circuló de boca en boca y de casa en casa, al margen de su prohibición mediática, hizo justicia a la causa independentista puertorriqueña.

Por Pedro de la Hoz

Tomado de www.granma.cu

Cuántos ilustres juntos

Por: Claudia Hernández Maden

Los periodistas siempre queremos relatar historias bien contadas. Seguirles los pasos a sus artífices, sobre todo cuando son dados al intercambio verbal. A este 14 Festival de Cine le sobran, como hemos constatado, invitados ilustres.

¿Por qué personalidades como Benicio del Toro, actor puertorriqueño con larga data en Hollywood, han regresado al calor gibareño? ¿O los rostros clásicos del cine cubano, entre ellas, Eslinda Núñez y Mirtha Ibarra repiten en este Festival? ¿Por qué caras ya menos vistas en la pantalla cubana (grande o chica) como Tahimí Alvariño y su madre Coralita Veloz o Néstor Jiménez están dispuestas a anclarse a esta pequeña ciudad costera?

La incógnita se despejó durante el Conversatorio con invitados ilustres en la Casa de la Cultura, el 4 de julio. Acompañado por uno de sus hits cinematográficos, Benicio del Toro  comentó sobre Miedo y asco en Las Vegas, una producción que, a la altura de sus 20 años, colmará sin vacilaciones el gibareño Cine Jibá. Sobre los esfuerzos físicos, el trabajo actoral y su compenetración con el libro original dio varias señas.

Para encarnar a su personaje, recuerda, debía pesar unas 400 libras, “yo era muy flaco y en esa película rompí el sello. No lo planifiqué y me di cuenta de que si comía de doce a catorce donas, todos los días aumentaba dos o tres libras”. Presentando  por primera vez un filme que cumple años “uno se da cuenta de que lleva trabajando mucho en el cine.”

Foto: Carlos Rafael

Ante la cincuentenaria Lucía, una de sus personificaciones la actriz Eslinda Núñez profesó la trascendencia de la película para la filmografía nacional. “La vida y el tiempo han hecho que se reconozca pese a enfrentarse en principios a una crítica escéptica. Para mí ha sido un gusto enorme trabajar en este clásico,” afirmó recordando las exigencias físicas que supuso. ¿Qué mejor lugar para celebrar los 50 años, (tan querido por Solás)? Nos emociona ver a sus gibareños y ver cómo va creciendo el Festival”.

Sobre las múltiples polémicas, repercusiones y valía atribuidas a Memorias del subdesarrollo, los 25 años de Fresa y Chocolate y la creación del futuro Centro Tomás Gutiérrez Alea dialogó la actriz Mirtha Ibarra. “A Memorias se le reconoce como una película revolucionaria, considerada de las mejores en Iberoamérica por los críticos y publicaciones especializadas. Titón la consideró su mejor filme. Mientras Fresa… marcó un hito desde otro punto de vista, al identificar una temática universal, provocó un antes y un después en la mentalidad del cubano.”

Foto: Carlos Rafael

Tras una década asentada en Colombia, Tahimí Alvariño recaló directamente en Gibara para asistir a este “festival de puertas abiertas.” No le resulta desconocida su esencia, antes concurrió a ediciones preliminares invitada por Solás.  Cataloga sus experiencias en ese país sudamericano como “una transición en mí como mujer y actriz”. “Tuve la suerte de trabajar con el reconocido director colombiano Sergio Cabrera en su película Todos se van, basada en la novela de la escritora cubana Wendy  Guerra.

Su madre, la actriz Coralita Veloz conminó a participar de su peña habitual, suerte de lugar de encuentro que arriba a los cuatro años. Desde La Habana a Gibara se traslada esta cita obligada con la mejor música y poesía en medio del Festival.

De la popularísima y veinteañera Los Zafiros, locura azul  rememoró el actor Néstor Jiménez que “ocupa un lugar especial dentro de mi paso por el cine”. ¿Logrará el Festival acumular tan significativas presencias en futuras ediciones? Queda la expectativa en el aire, sin perder la confianza en este certamen que sigue tomando altura, y por suerte, convoca a grandes que responden al vuelo a su llamado. Para ello, el cine deberá ser la fuerza principal que siga moviendo esta maquinaria.

 

Cinéfilos y Rockanroleros

Foto: Adrián Aguilera

Por Richard Driggs

Un cambio en el aspecto físico no significa una pérdida identitaria o una evolución de las virtudes artísticas, pues el arte pasa por diversos tamices y aunque es la mayor expresividad del vínculo entre nuestro sistema sensorial y las emociones, muchas veces nuestra ánima hace caso omiso a lo que simplemente mira, porque reconoce lo que existe un poco más allá. Athanai ya no tiene dreadlocks, y ahora porta un look más cercano a las expresiones trovadorescas. Pero ¿por qué hacerle juego a los códigos estéticos que encasillan el arte más por su forma que por su contenido?

Athanai sigue siendo Athanai,”el blanco rapero” que no cree en las fronteras de los géneros musicales y solo apuesta por la música, su música. Quizá por ello se vislumbra en la conexión de sus líneas melódicas, sus progresiones armónicas y su sección rítmica las influencias, entre otras, de la música española, la irlandesa, la norteamericana, la africana y por supuesto la cubana. Estas características expresivas pudieron ser percibidas por todos aquellos que acudieron al concierto ofrecido por Athanai durante el cierre de la tercera jornada de la 14 edición del festival internacional de cine pobre, suceso cultural que pretende lograr la concatenación de las artes para logra una diégesis más compacta y con ello generar cultura, costumbres, tradiciones.

Foto: Adrián Aguilera

Por eso Athanai viene como anillo al dedo a este festival. Disfrutar de su arte, es para los diversos públicos, interpolar los sentimientos en el reconocimiento de la autenticidad de quien hace gozar a rastas, freakys, repas, mickey, funkies, y a cuantas tribus urbanas existan, pues lo renovador de su musica conquista a todos los que aman el arte de bien combinar los sonidos y silencios en un tiempo determinado.

Esto es algo que también logro Zeus, banda insignia del rock cubano, que por más de treinta años ha proyectado la consagración de los metaleros del Patio de María, aún cuando este es un género musical que a ratos se traduce como “contracultural”. Pero no en Gibara; no en su Festival Internacional de Cine. Allí la gloria de la banda rozó con las referencias épicas al dios rey del Olimpo.

Foto: Adrián Aguilera

Su público así lo sintió, también las personalidades y artistas que acudieron al brutal suceso, exacerbado sobremanera, cuando se escucharon temas tan mitológicos como “El renacer de los muertos”, uno de esos temas que condensa toda la energía de la banda, expresada en escena cuando las espectrales líneas de bajo, acompañan los ya aclamados y tarareados riff, que enriquecen su contagioso sonido con los martillazos remarcados de la batería, y los guturales gritos que rajan las dimensiones para llevar a quienes escuchan a Zeus a un Parnaso psicodélico.

Así se vislumbró el escenario de la Plaza Da Silva, un verdadero monte de desenfreno y bestialismo musical, demostrado por esos metaleros pesados que agradecieron a Gibara acogerlos con el entusiasmo de un pueblo que sabe reconocer la excelencia artística de los mitológicos dioses del Olimpo rockero de Cuba.