Antonio López, celador de Birán

Antonio López. Foto: Lisandra Cardoso (Archivo)

Antonio López es uno de esos hombres que tiene la dicha de ser profeta en su tierra y no solo por haber nacido en Birán, sino por el profundo amor y arraigo que lo unen a ese sitio, como uno de los más fieles celadores del legado de la familia Castro Ruz.

La pasión que imprime en cada uno de sus relatos y anécdotas, al decir de muchos complementan la magia del lugar que rodeado de cedros invita al reencuentro con Fidel desde cada uno de sus rincones.

Para López dedicado desde hace unas tres décadas al cuidado de la otrora finca Manaca, donde el español Don Ángel Castro Argiz formara junto a la pinareña Lina Ruz una familia compuesta por siete hijos, la visita a Birán resulta esencial para comprender la grandeza del Comandante.

Fueron tres los momentos de su vida en los que tuvo la dicha de intercambiar con el invicto Comandante y que rememoró con ojos enrojecidos en entrevista exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias.

La primera vez que estuve cerca de Fidel fue en el año 1965, relató, era un adolescente de unos 15 años de edad y aunque nací en Birán mi familia por ese tiempo había decidido asentarse en una comunidad rural cercana al municipio santiaguero de Segundo Frente.

Señaló que en ese lugar su padre se desempeñaba como administrador de la tienda del pueblo, mientras que él tenía por costumbre llevarle hasta allí el desayuno, rutina que inesperadamente pasó a ser leyenda en su memoria cuando en la llamada también bodega, irrumpió el líder de la Revolución Cubana.

Fidel estaba realizando un recorrido por aquellos lugares cuyo clima era propicio para la siembra durante todo el año de frutas y vegetales, rememora el historiador, quien nunca olvidó que desde que el Comandante entró al local y vio a su padre, exclamó “Yo a ti te conozco, tú eres Ñico López de allá de mi barrio”.

Aunque en esa ocasión lo único que tuve de él fue una caricia en la cabeza y su interés por saber si continuaba estudiando, el encuentro me permitió apreciar al Fidel amigo, bromista y extraordinario ser humano.

Tres décadas más tarde, específicamente el 15 de agosto de 1996 lo recibió junto al destacado escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez entonces como historiador, gracias a esa gran obra educativa que le permitía al hijo del campesino alcanzar estudios universitarios.

Mientras que el tercer encuentro, recuerda López, se produjo en septiembre del 2003, en la que sería la última visita del Comandante a su tierra natal, ocasión en la que tomó una instantánea sentado en el pupitre en el que aprendió sus primeras letras cuando aún no había cumplido su primer lustro de vida.

Siempre pensamos que Fidel era eterno, el pueblo de Cuba y la humanidad entera nunca se preparó para su partida física es por ello que hoy más que nunca estamos convidados a asumir como filosofía de vida la sentencia “Yo soy Fidel”, la cual nacida desde el dolor nos impulsa a ser dignos continuadores de su legado, enfatizó.

Redactado por Claudia Patricia Domínguez del Río (ACN)

Tomado de www.radioangulo.cu

Cosme Proenza: Mi pintura es pura investigación…

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano (foto tomada del blog aldea cotidiana).

Por Erian Peña Pupo

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano. En series como “Manipulaciones”, “Boscomanías” y “Los dioses escuchan”, el artista holguinero ha forjado reconocibles “mitologías individuales”, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte europeo. Sus obras –recogidas, en buena medida, en la exposición “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal”, 2011– son parte del imaginario colectivo del cubano y de sus múltiples resonancias universales. Conversar con uno de los artistas hispanoamericanos más reconocidos, dueño de una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales en los últimos tiempos, es un privilegio realmente único.

Cosme, ¿cuándo supo que las imágenes le obsesionaban de manera diferente?

Nací en Tacajó, donde soñé muchísimas cosas que logré y otras que no he logrado aún. Tuve una infancia muy linda, totalmente feliz. Vivía en una finca preciosa, un paraíso creado por mis abuelos. No fui un niño prodigio como Mozart. Me gustaba mucho la pintura y en mis caminatas de Tacajó a Santa Rita, donde vivía, había ocho kilómetros y me daba tiempo pensar. Leía cosas muy gordas en esa época: los tratados de José Ortega y Gasset sobre arte, por ejemplo… Eso creó una base que me hizo saltar en el pensamiento. Yo me decía: “Qué podré hacer con la pintura para no pintar por pintar…” Luego fui dándome cuenta de cosas estudiando: sé lo que estoy haciendo y por qué lo hice…

Luego vivía allí y era profesor en Holguín. Trabajaba los fines de semana, pintaba como un trastornado en uno de los cuartos de la casa que daba a la calle, donde había una ventanona grande con un bombillo encendido. Yo en Tacajó pinté una gran parte de mi obra, incluso de los cuadros que se utilizaron luego en “Paralelos…” No es que sean muy buenos, ni malos, pero son eslabones que tienes que mantener y son parte, además, de una relación, una cadena.

Antes realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte (La Habana). ¿Qué le aportaron esos años en Cubanacán?

Cubanacán en aquella época era, con variantes, lo que son otras cosas de hoy mismo. Yo fui a Cubanacán con una visión y una experiencia diferentes. Había pasado tres años en el servicio militar, salí de allí con la zafra de los 10 millones. Cuando me encontré allí resulta que el régimen de beca de Cubanacán era mucho más militar que la unidad donde yo estuve. Había que marchar a toda hora, entrar marchado. No sé cómo no acabamos con el Country Club dando patadas en el piso. Era un régimen muy duro, muy de caerle atrás a la gente, pasaban lista a toda hora. Pero no obstante a eso, fíjate, parece que esas cosas aceleran el espíritu de algunos seres humanos, la generación más rica –en el sentido de que son los que están ahora– es mi generación, ya los viejos se murieron, ahora estamos nosotros, después que nos muramos vienen otros…

Nunca se me olvida que un día Portocarrero le dijo a Nelson Domínguez: “Aprovechen ahora, aprendan bastante, porque hasta que nosotros no nos muramos ustedes no se van a sentar en el trono”. Fíjate el concepto, la mentalidad que se tenía… Y por suerte nosotros no somos una generación de pensamientos de tronos. Fue una época que generó muchísima espiritualidad, parece que la pobreza, la carencia… Nosotros en beca nos daban las cinco, las seis de la mañana en el piso, creando… Hay un dibujo mío, de lo poco que está expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes, que lo hice en el piso de la beca. El Museo no exhibe las cosas mías actuales…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Eso me di cuenta…

Ese es su problema… Tiene un dibujo de cuando yo era estudiante, que no lo niego, me salió bien, de verdad que sí. Pero no es lo que debe tener, el Museo debe estar representando la creación actual de sus artistas.

En una ocasión me dijo que la pintora Antonia Eiriz fue su profesora. ¿Es cierto que le escuchó decir que las obras de El Bosco eran lo más moderno e interesante que se exponía en el madrileño Museo del Prado?

Sí… Esa época parió buenas cosas, porque tuvimos también buenos maestros, una cantidad de profesores cubanos y extranjeros que eran excelentes. Antonia fue la excelencia de las excelencias. Ella marcó toda una generación, de Tomás Sánchez hasta Zaida del Río, quizá un poquito más para allá. Marcó duro, porque Antonia era una mujer muy potente, bellísima y, además de eso, tenía un carácter agudísimo. Era como un látigo, pero de seda. Sabía darte un golpe, pero que te llegara a donde era y, sin embargo, no te ofendieras con ella. Yo conocí en esa época pintores importantísimos, españoles, contemporáneos, Antonio Saura, por ejemplo, toda esa gente iban allá a ver a Antonia, y ella nos relacionaba.

Antonia es un monstruo de la plástica, lo es toda su obra… Yo tenía mucha amistad con ella, iba a su casa y nos contaba, a Tomás Sánchez y a mí, sobre todo, que fuimos gente muy cercana, sobre varios temas. Ella dejó de pintar, se ofendió muchísimo en el Salón 70, y no pintó más. Luego murió de un infarto y ahí acabó su historia. Antonia era una persona, cómo decirte… Había muchos profesores, gente de mucho talento allí, había un checo de diseño que era espectacular, teníamos un alemán que era buenísimo también, siempre había alguien bueno… pero, con Antonia yo tengo tantas maneras… Antonia me contaba que había gente que pensaba: “Maestra, está usted pintando ahora…” “Pensaban que yo estaba con un trapo negro enrollado, dando brochazos en una tela…”, me decía. “Sí, mi amor, yo lo que estoy es ablandando una olla de frijoles negros que no la brinca un chivo, a ver si tres días por lo menos tengo comida con eso…” Ella pasó historias muy tristes, perteneció a una generación muy a caballo entre… encontrados políticamente horribles, de tránsito.

¿Qué asignatura les impartió Antonia?

Pintura, pintura…

Luego usted estudió en el Instituto de Bellas Artes de Kiev. ¿Cuál fue el resultado de “enfrentarse” con una cultura milenaria como la Ucrania en un momento histórico como aquel?

Antes de irme estábamos en una exposición en La Habana de profesores de las escuelas de arte, entonces me dice un pintor: “Ja, ya te perdimos”. “¿Por qué…?”, le pregunto. “Porque ahora vas a venir para acá hecho un realista socialita, te van a lavar…”, me dijo. Entonces Yánez, que es un pintor que ya está bastante mayor, que fue profesor mío también, le dijo: “No, Cosme es un pintor formadísimo, él lo que va es a absorber de allí lo que necesite y lo otro lo va a dejar allá mismo”. Es decir, yo no traje de allí nada que no fuera el conocimiento.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Y estos estudios influyeron en su obra?

Sí… Bueno, en mi obra no te sé decir. Todo esto que yo estoy hablando del discurso de mi obra, de lo que tiene que ver, del análisis, de esto y de lo otro, tiene mucho que ver, quizá, con el aprendizaje tecnológico, independientemente de las exigencias tontas del realismo socialista, un arte estatal, un arte ya premeditado, que no es arte, nunca será arte…

Propaganda quizá…

Es propaganda, sencillamente propaganda. Hecha a diferencia de los Papas, pues la propaganda de los Papas la hacía Miguel Ángel, Da Vinci o Rafael. Era buena propaganda. Esta otra era, a veces, muy terrible. Y aprendí allí, te digo, porque me pasé de la pintura… Allí había dos opciones: o sigues con la pintura de caballete, o sea la pintura de los cuadros, o continúas haciendo la especialidad en pintura monumental, que es aprender del muralismo. A mí me pareció fabuloso, porque en La Habana había dado clases con un ayudante de David Alfaro Siqueiros y tenía una previa muy buena. Entonces me decidí por esa, porque, además, el profesor que tenía era un hombre muy librepensador, era más abierto. “Pongan ustedes las poses, dos muchachas desnudas por acá, y lo otro por allá”, decía. Y nosotros lo poníamos como nos daba la gana y la cuestión era que trabajáramos con gusto, y nos enseñaban tecnología de la pintura desde el principio del óleo hasta hoy… Sí aprendí, en verdad que sí. Disfruté mucho la gran cultura ucraniana y rusa. Milenaria, y además de eso, culta, cultísima. Viví seis años en esa ciudad, no es poco tiempo.

Después de los estudios europeos nació “Manipulaciones”…

Antes de “Manipulaciones” –que es una postura de análisis posmoderno– yo había hecho otras cosas. Cuando regresé de Ucrania hice una exposición en la biblioteca provincial de Holguín: se hicieron unos paneles y ahí hice mi exposición del regreso. Esa fue una etapa importante porque hice dos exposiciones de copias de grandes pintores, a ese tamaño, como podía hacerlas, ese fue el primer paso hacia una estructura de análisis de lo que iba a trabajar en el futuro. Ya estaba trabajando, estaba democratizando esas cosas, las estaba exhibiendo y dando conferencias de qué se trataba, quién era este pintor, quién era el otro; esa es una manera muy pública de aportarle a la gente. De ahí seguí haciendo trabajos que tenían que ver con este estudio, del Renacimiento sobre todo. Irlo mezclando con visiones mías un poco más contemporáneas; hice cosas mejores, hice horrores, hice de todo, porque para aprender tienes que machacar.

Y cómo surgió “Boscomanías”…

No es que yo tenga influencias de Brueghel y El Bosco… Como dices, tuve una época que se llamó “Boscomanías”, el estudio de la obra de El Bosco y la trascendencia que tuvo, porque, después, el surrealismo tuvo que ver con El Bosco. Todas esas relaciones que existen en la historia, esas idas y vueltas son importantes.

Muchos opinan que pintar es una manera de ir dejando cosas, partes de uno mismo en cada obra… Lo que conlleva a preguntarle, ¿hasta qué punto un pintor “va dejando su vida” en la pintura, en el enfrentamiento constante y creo que de por sí desgarrador con el lienzo en blanco? ¿Qué deja Cosme en un cuadro cuando ya lo ha terminado?

Esto es una idea que tiene que ver con lo que nos dejó el romanticismo como pensamiento del arte: es el artista, como decía Antonia, enredado en un trapo negro imaginándose las cosas… Musa, no, la mía es secretaria. Sí, entra a trabajar por la mañana cuando desayuno y se va por la tarde, si hay trabajo por la tarde. Yo trabajo como trabaja cualquier persona, normalmente. Yo no dependo de una inspiración, eso sí, cuando inicio un sector de estudio para hacerlo, trabajo hasta reventarme y lo disfruto, además. Cuando trabajo no es que dejé parte de mí, es respetarte a ti mismo, respetar lo que haces y hacerlo de la manera mejor posible. Uno tiene que saber qué quiere y para qué lo quiere…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Usted realizó dos amplias exposiciones personales: “Voces del Silencio” (MNBA, 2002) y “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal” (Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín, 2011). ¿Cómo valora ambas exposiciones si las analiza desde la actualidad?

Si viste “Paralelos…” lo viste casi todo, esa es la columna vertebral de mi obra. En ese momento nos volcamos al tema de una exposición compleja, que pude hacer en Holguín. Tengo toda esa obra guardada en esta casa: la mayoría la tengo yo, pedimos alguna pero lo demás es personal, una colección personal, es mi discurso completo. La comparación de diferentes etapas del arte con relación a mi obra. Dentro se hallaba “Medio occidental”, que era la capilla que había abajo, la hice para esa exposición… Medio es lo que utilizas, el óleo; y occidental, de Occidente. Lo que se reflejaba allí, en esa capilla, era el principio y el final de la pintura: seis siglos de existencia resumidos. El fin de la cultura, el fin de las grandes narraciones, el fin de la pintura, y del medio, o sea, en aquello que se pinta un objeto, un objeto bello.

Cuando la expresión es igual a la belleza máxima y la belleza máxima es un cuadrado de un solo color y más nada… Tope. ¿Y después de eso qué hay si ya está a tope? A mí me parece bueno. Si tuviera edad haría eso. Yo pasé por un proceso, y me maravillo con las cosas que se hacen cuando se hacen en grande, no por copiar… No olvido que en la entrada de la Bienal de Venecia observé unos norteamericanos que habían hecho una pieza: un tanque de guerra bocabajo. Ellos llevaron cinco deportistas que corriendo movían las esteras del tanque. ¿Cuánta inteligencia, cuánto contenido, cuánta maravilla? Visto desde ese ángulo, mis respetos… Ya no tengo oportunidades, lo mío es otra cosa. Lo que pasa es que estas exposiciones se insertan dentro de la contemporaneidad. Tengo 69 años, pero mi obra es tan contemporánea como eso que te estoy hablando, porque es una obra de análisis, no es una obra trabajada con algo muerto.

Cuando tú escribes un libro haces un análisis de cosas que pasan y lo públicas. Ese libro es contemporáneo, fue visto con una visión contemporánea. Eso es lo que hace contemporánea una cosa y es lo que pasa con mi obra. Eso, en la raíz más profunda, es elitista…

Pero usted expuso antes en Bellas Artes, en 2002…

Esa fue una curaduría no hecha por mí, la hizo un especialista habanero que entonces presentó todo lo que él creía era yo… Entre ello este cuadro –Cosme señala una de las obras de su conocida serie “Los dioses escuchan”, que custodia, imponentemente, detrás de nosotros, una de las paredes de su casa–, con el que no estoy en contra, pues todo es mi obra.

Este lo bautizó, sabes quién, Abilio Estévez. Abilio es mi gran amigo, estaba un día en mi casa y yo había empezado este cuadro. Se hospedaba en el hotel Pernik y me llamó por la noche: “Coño, cabrón, ese cuadro tuyo no me dejó dormir anoche”. Le digo: “Ni que fuera un bicho tan feo”. “No, precisamente la belleza no me dejó…”, y me metió un teque de esos… “Cómo se va a llamar esa obra…” Le dije: “Yo primero hago los muchachos y después los bautizo, y a veces no soy muy bueno poniendo nombres, por qué no se lo pones tú que eres escritor”. “Tú me das ese honor…” “Pues sé padrino…” “Me da pena, yo después te llamo desde La Habana… Te voy a dar una lista, tú escoges el que te dé la gana…”

Luego me llamó: “Cosme, aquí tengo la lista. Dime cuál te gusta… El primero es –casi siempre el primero es el que sirve, lo demás se repiensa– “Los dioses escuchan…” “Ya no me digas más nada…”, le dije. “De verdad no te digo…” “Ya no me digas más nada, el esfuerzo posterior no me interesa… Me interesa esa eyaculación poética tuya”.

Alguna vez ha sentido que las imágenes que una vez pintó de forma apasionada han “muerto” para dar paso a imágenes nuevas…

Sucedió precisamente con “Los dioses escuchan”. Era un cuadro pero se convirtió en una serie muy larga, muy larga… Hace poco tuve que añadirle uno a la serie y como dices, esas cosas cuando mueren… El arte tiene eso: una poética que tiene un sentido hasta un momento determinado, tú no puedes amarrarte con esa porque te mueres… A mí me pasó algo así en Madrid. Estábamos exponiendo en el Pabellón de Cuba, allí había varios pintores y mi representante de Christie’s me dice: “¿Maestro, cuándo vamos a subastar? ¿Quiere subastar este año o el que viene…?” Le digo: “No, no, no…” “¿No, no tiene cuadros?”, añade. Y le respondo: “Cantidad…” “¿Pero, porqué…?”, dice. “No, mire, sería un poco amarrarme al mercado, mi pintura nada tiene que ver con eso. Yo vivo de ella, se venden mis cuadros, pero mis cuadros no se hacen para eso. Yo los conservo, los colecciono, pero si me subasto con ustedes y da la casualidad que sale bien subastado, y ustedes me hacen una oferta de cinco años de esclavitud y no puedo pintar otra cosa que no sea lo que a ustedes les dé la gana…” Él me miraba y me dijo: “Joder, primer cubano que me dice eso…” “Bueno, es el primero y no sé si será el último…”, le dije.

Usted también ejerció la enseñanza artística durante quince años y ha sido tutor de numerosas tesis. ¿Qué es lo más difícil de enseñar? ¿Qué siente cuando le dicen profesor, maestro…?

Siempre lo he hecho. Yo nunca he dejado de ser pedagogo. A mí se me acerca lo mismo un pintor que estudia en la escuela, que un profesional que todavía tiene un determinado grado de juventud. Si tengo que decirle algo que lo pueda ayudar, lo hago, siempre lo he hecho, nunca lo he dejado de hacer. También creo que una exposición es una especie de clase magistral. Allí tú estás presente: está presente no solo el mundo de los artistas, sino una multitud total de personas, muchos jóvenes… En realidad, la parte pedagógica no solo se resume en actos de participación, pues siempre he estado cada vez que me lo han solicitado. Es decir, me vienen a buscar y yo voy… Aquí yo soy un holguinero más, pero la gente… Mira, yo venía hoy en un bicitaxi y me dicen: “Maestro, para dónde va…” “Voy para mi casa”, digo, porque todo el mundo sabe dónde yo vivo. Paré en una esquina y otro señor que estaba allí me dijo: “Maestro, qué, paseando…” Ya la gente prácticamente no me dicen Cosme, me dicen Maestro… Yo lo respeto, porque es una retroalimentación semántica. Cuando una persona te dice Maestro, es porque entiende que has hecho algo que tiene una maestría determinada que mereces ese título popular, que en Holguín sí es popular…

Una de sus últimas exposiciones en la ciudad de Holguín se tituló “Imágenes de María”. Y cuando la misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución Calixto García de Holguín, un amplio mural con una hermosa imagen suya de la Virgen de la Caridad pudo ser contemplado por miles de personas en lo alto de uno de los edificios cercanos a la plaza…

Es cierto. Yo tengo un cuadro en el Vaticano regalado a Juan Pablo II, luego canonizado como San Juan Pablo. Después de eso, ya… No Cosme, no señor… Yo no soy el artista oficial de los Papas. Ahora, cuando vino el Papa Francisco, da la casualidad que me llama el Obispo y me dice: “Tú permites –porque ellos tienen esa delicadeza– reproducir la Virgen que nos regalaste para la Catedral…” Y esa es una participación. Yo estaba viendo la misa por televisión, fui invitado pero no me arriesgué. Yo estaba allí, porque estaba mi obra presente. No soy cátedra de nada, no dicto maneras de hacer. Esas son maneras de pertenecer, estando presente… porque uno cuando se muera va a seguir presente, esa es la única ventaja que tenemos los artistas.

Ha dicho que “Holguín son dos: el Holguín que es mi casa y el que está de la puerta para afuera”. ¿Qué significa Holguín en la obra y la vida de Cosme Proenza?

Tu casa es un lugar donde habitas, tu predio, tu patria… donde mandas o eres mandado, pero es tu casa. Estamos viviendo en una ciudad donde coinciden muchísimas generaciones, no dos o tres… hay muchísimos puntos de vista, maneras de ver la vida. Por suerte a mí nadie me puede venir a decir lo que pinto. Pero vamos al tema en cuestión: sí, es mi casa. Yo aquí en Holguín te garantizo que ando sin un centavo, me encuentro a un bicitaxi, a alguna gente, y me trae gratis… porque lo sé, y porque me lo han dicho, y lo hacen con gusto. Si a lo mejor yo fuera bicitaxista le hubiera dicho a otro igual, pero te digo, no es ese lugar donde la gente se enajena con el medio, no es que estemos apartados de la problemática actual del país, pero trascurre suave cuando la gente te trata así.

Creo que el Cosme muralista es uno de los menos conocidos, aunque usted es autor de varios murales, entre ellos: “Celia, la flor más autóctona”, en la sede Celia Sánchez Manduley de la Universidad de Holguín; un conjunto de tres murales en el Hotel Sol del Atlántico, Guardalavaca, Holguín, y “Juventud”, en el Motel El Bosque, Holguín.

El mural siempre es de mucho esfuerzo físico, porque tienes que fajarte con el espacio de una pared, subirte en un andamio y trabajar como un obrero más. En Guardalavaca, por ejemplo, era serigrafiado en cemento. Eso es cemento con colores. Pones las capas, las recortas y van saliendo. Yo tenía nueve pintores conmigo, nueve artistas plásticos, pero tenía que treparme en el andamio o ponerme a darle gritos a alguien que estaba pegado a la pared y no me oía. El último mural que yo pinté, todavía en uso de mis facultades físicas, fue el que coincidió con la caída de las Torres Gemelas, en la sede Celia Sánchez. Ese fue mi último mural, en 2001.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Ya no se dedica a la cerámica?

Yo sí la podría hacer, lo que pasa es que la cerámica requiere de taller, requiere de otras cosas. La última cerámica que hice fue en el Taller de Cerámica de Varadero. Buenísimo, con artistas allí que son fabulosos. Y yo hice dos piezas, una se llevó al bronce en Argentina; yo tengo el original aquí, por supuesto… Hice otra que la tengo aquí también pero no se llevó al bronce, se llama “El perfumista”. Esto ha sido lo último que he hecho en cerámica. Tengo aquí en la casa muchas cosas que he hecho en cerámica, muchas fragilísimas, del año 1987.

Usted ha comentado: “Yo trabajo con la superficie, con la cáscara de toda la pintura histórica. Ya no es manipular, porque ya manipulé bastante con otros elementos, donde eran evidentes las manipulaciones de la historia del arte”. No le molestaría que le llamaran alegórico o paródico, en el buen sentido de recrear y de reinventar universos en su obra. Y además, volver a una tradición y trabajar sobre ella, como si fuera de la copia al homenaje, y de este a la inversión…

La alegoría es una palabra que no cabe en toda mi obra.

Entonces, no se considera alegórico… ¿Por qué?

No, son signos e intertextualidades. Es decir, citas de cosas. Mira –Cosme señala uno de los cuadros que cuelga en las paredes de su casa y que semeja la estética del francés Henri Matisse–, este yo lo hice y no se ha exhibido, son 34 cuadros… Cuando la gente lo ve… están acostumbrados a aquello. Esto es un estudio de la obra de Matisse y lo estoy intertextualizando con obras que son importantes, que son íconos de la historia del arte. Estoy mezclando un tipo que es imposible de mezclar, pero lo logré, está mezclado… Sigue hablando de esto, porque esto mismo tiene más que ver con el modernismo, el art nouveau y, quizá, cierto asomo al simbolismo… pero eso es una forma más del arte.

Lo han calificado de pintor “posmedieval”. Cómo calificaría Cosme su pintura…

No, eso es un disparate de marca mayor, un término tan poco feliz creado por un crítico habanero. Los pos–medievalistas y los pos–rafaelistas eran pintores que hacían una obra influenciada por la obra que se hizo antes de Rafael, esos sí son posmedievales, pero están en un museo, son gente muerta. Yo no tengo nada que ver con eso, será otra gente, pero yo no… Yo soy un estudioso, así me llamo.

No soy un artista en el sentido de tener una obra personal, más bien soy un investigador que trabajo con los códigos del arte europeo desde lo que nos interesó aquí, lo que llegó y lo que no llegó. Yo en “Paralelos…” tenía toda la escuela abstracta norteamericana, que en esa época era el enemigo total; los estudié, los puse, por dentro estaba el siglo XV: las primeras obras importantes al óleo, y por fuera estaba la muerte de eso, es decir, ya la pintura se acabó ahí, llegó a la belleza total con la abstracción. De ahí para adelante no hay más nada. Lo demás es: pinta si quieres… Y entonces dije: “Yo soy pintor, me encanta pintar. Pero lo que voy a hacer es pintar analizando…” Es como si tú te pusieras a hacer el estudio literario de algo, te tienes que meter en la literatura del mundo, aprender idioma… Yo todo esto me lo sé porque me tengo que aprender la técnica del pintor, o sea, a quién estoy citando, porque si no sería una mala palabra… Los he visto en originales y luego ahora trabajé eso. En mi caso tiene que ver más con la investigación histórica de algo que heredamos de Occidente que con el artistaje, como quieras decirlo.

Cosme, puedo decir entonces que su pintura es investigación…

Es eso, es pura investigación.

Concluyó I Taller Regional de Producción Televisiva Mágica Rendija en Holguín

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Con la propuesta para la creación de una comunidad de medios en la provincia de Holguín concluyó el I Taller Regional de Producción Televisiva Mágica Rendija, que sesionó entre el 5 y el 8 de diciembre.

Arcel Rodríguez, director de Tele Cristal, canal holguinero que auspicia el evento, destacó que es la primera vez que en Cuba se discute acerca de la integración de los medios de comunicación de una provincia, estrategia que permite crear productos informativos óptimos e integrales al aprovechar las potencialidades de cada una de las instituciones mediáticas del territorio.

Entre las experiencias más novedosas del evento destaca el Taller de Programación Infantil que, bajo la premisa de conocer cómo piensan los niños para diseñar programas acorde a sus intereses, unió a realizadores radiales y televisivos de este tipo de espacio, con los pequeños que los protagonizan. Al cierre del encuentro, los infantes propusieron los tipos de programas y temáticas que quisieran ver o escuchar, según precisó Marianela Quevedo, jefa de programación de Tele Cristal.

La participación del destacado realizador de la televisión nacional Roly Peña prestigió el evento. El también actor, además de compartir sus experiencias, resaltó la calidad de los profesionales del telecentro holguinero y la pertinencia de este tipo de encuentro donde se discute cómo hacer una mejor televisión.

Mágica Rendija, que debe su nombre al documental de Salvador Hechavarría a propósito del aniversario 30 de la televisión holguinera, atrajo además a los corresponsales deportivos.

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El encuentro, auspiciado por Tele Cristal y heredero del festival Quien bien Tv, de este canal, aunó además a profesionales de la radio provincial, el semanario ¡ahora!, la Asociación de Comunicadores Sociales y profesores, egresados y estudiantes de la carrera de Periodismo y la Universidad de las Artes en el territorio.
El periodismo audiovisual en la era digital; la producción y realización de espacios televisivos de cara a la programación habitual y las inventivas, racionalización e innovaciones en función de la producción audiovisual en Holguín fueron algunas temáticas, que centraron los debates.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

Garaje, no parqueo: proyecto del joven creador en Holguín

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Las tardes de los primeros jueves de cada mes tienen un sabor diferente en el salón que ocupa el café de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Un grupo de jóvenes asisten, no solo para degustar del exquisito aroma, sino del debate y reflexión que se desprenden de las propuestas que hace el proyecto educacional y comunicativo Garaje, no parqueo.
El estacionamiento es justo en este sitio, donde mayormente converge un público joven que satisface la intención del espacio. Devenido como uno de los proyectos extensionistas del Observatorio Académico de las Comunicaciones de la carrera de Periodismo de la Universidad de Holguín, Garaje…pretende impactar también en las comunidades.
Edilberto Carmona, su coordinador principal, explica que el proyecto es auspiciado por la carrera de Periodismo de conjunto con la AHS y el periódico ¡Ahora!
“En estos encuentros participan especialistas, estudiantes y jóvenes universitarios fundamentalmente, para debatir sobre temas de interés relacionados con la sociedad cubana actual, el consumo cultural, el arte, con el fin de establecer intercambios, emitir criterios y llegar a consensos y definiciones al respecto y analizar cómo impactan en la sociedad”, comenta.
“Hemos realizado encuentros donde se han emitido interesantes opiniones acerca del consumo musical, especialmente del reguetón, los reality shows y otros audiovisuales del famoso ‘paquete’. Próximamente trataremos la participación política en Cuba, fundamentalmente de los jóvenes. Para este encuentro invitamos a profesores de la carrera de Historia de la Universidad de Holguín, entre otros”, acota Carmona.
Otros especialistas han sido cómplices del espacio, como el DJ Tico, del grupo Electrozona, musicólogos y profesores de Teoría de la Comunicación de la Casa de Altos Estudios.
“Estimular a los jóvenes a que emitan sus criterios y la propia necesidad de intercambiar de los estudiantes de Periodismo esencialmente, hizo posible el nacimiento de este proyecto, el cual sentimos muy propio porque es el momento para exponer nuestras ideas”, agrega Elizabeth Velázquez, joven periodista también coordinadora del espacio.
El observatorio Académico de las comunicaciones cuenta con otros proyectos como el de Videoperiodismo, eco mediático (sobre humor en el Periodismo) y Competencias mediáticas y digitales, cuyo sentido trasciende su corte investigativo para ser más extensivos a la comunidad.

Por Yanela Ruiz Gonzáles

Tomado de www.ahora.cu

Manuel, “Autorretrato” de un joven cubano

Es un autorretrato que, si bien no me define, por lo menos intenta hacerlo más que con respuestas, con inquietudes, interrogantes que pueden ser las de la propia sociedad en la que vivimos; cuestiones que me acosan todo el tiempo y que no son solo mías sino quizás las de otros tantos jóvenes que habitan este país. Foto: Cortesía del entrevistado

Para quienes tenemos la dicha de conocer a Manuel Alejandro Rodríguez Yong, la noticia del premio en la categoría Programa Experimental durante la Convención Internacional de Radio y Televisión, fue solo una reafirmación del inmenso talento de este joven de 27 años. Con su habitual desenfado y ese carisma único, accedió a esta exclusiva sobre la obra que le propició tan merecido galardón, “Autorretrato.”

La tercera edición de la Convención de Radio y Televisión, Cuba 2017, sesionó en La Habana del 10 al 15 de septiembre último. Dirigida a promover el intercambio de ideas, cooperación y comercialización de tecnología, productos y servicios el evento cultural es un momento para estar al tanto de lo que se hace en nuestro país y el mundo.

Sobre su experiencia en este importante evento y el consiguiente premio conversamos hoy en con Manolo.

¿Por qué autorretrato y cuál  fue la inspiración para este trabajo de solo 37 segundos?

Es que exactamente es eso, un autorretrato de lo que soy. Creo que la inspiración surgió a raíz de una conversación-interrogatorio que tuve con algunas personas hace un tiempo atrás. Sin dudas fue una de esas experiencias algo raras pero que al final se quedan en eso, en experiencias que en algún momento afloran por algún lugar y quizás por eso el guión está estructurado a manera de interrogatorio.

Es un autorretrato que, si bien no me define, por lo menos intenta hacerlo más que con respuestas, con inquietudes, interrogantes que pueden ser las de la propia sociedad en la que vivimos; cuestiones que me acosan todo el tiempo y que no son solo mías sino quizás las de otros tantos jóvenes que habitan este país.

¿Con cuál género definirías Autorretrato?

Lo ha escuchado mucha gente, entre ellos los miembros de los jurados de los festivales donde he participado. Algunos se atreven a afirmar que es documental, otros que ficción, hay quien lo describe como testimonio.

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Hubo alguien que hace muy poco me dijo que encajaba perfectamente como propaganda. En fin, que puede ser un poco complicado definir un material así, por eso la mejor clasificación que se le puede dar es de experimental, pero esa se la doy yo y aquellos que han decidido premiar este material en esa categoría en los lugares donde ha competido, igual cada quien según lo que perciba al escucharlo lo definirá de la manera que mejor le parezca.

Autorretrato ya ha obtenido varios reconocimientos ¿trabajas pensando en los premios, los esperas?

Sin dudas es un producto que me ha traído muchísimas satisfacciones y eso siempre es para regocijarse, pero en realidad no hago nada pensando en un premio. Claro que es estimulante recibirlos, pero no es lo que me impulsa a realizar algo.

Recuerdo que antes cuando aún era un niño, casi adolescente se estilaba hacer programas para que compitieran en el Festival Provincial de la Radio y, si ganaban, pues en el evento Nacional. No se me olvida a Miguel Gutiérrez Guethon ensayando con nosotros para grabar la edición de Fiesta de Colores que se enviaría al Festival. Y menciono este programa específicamente porque sin dudas fue una escuela para muchos profesionales del medio en Holguín. Eso pasaba también con otros muchísimos espacios de la programación de Radio Angulo y de casi todas las emisoras del resto del país.

Después hubo un giro de tuerca y se dejaron de hacer esos programas para festivales. Entonces la estrategia consistía en elegir el de mejor calidad de los que habían salido al aire para enviarlo al festival y eso en cierta medida te incitaba a hacerlo siempre de la mejor manera posible porque al final no sabías cual sería el elegido. Eso creo que fue una enseñanza en ese sentido. No se hacen cosas para un premio, se hacen productos radiofónicos o audiovisuales de la mejor manera posible y si la envías a un festival y obtiene algún premio pues bienvenido sea.

Aun eres muy joven en tu carrera profesional ¿cuáles son tus inquietudes y aspiraciones como director?

Ante todo me definiría como un realizador, un comunicador, más que como director que es una palabra con la que tengo cierta distancia. Mis aspiraciones están en seguir creciendo profesionalmente y eso implica explorar espacios dentro del audiovisual que no he podido experimentar aún.

Me encantaría poder hacer cosas que, si bien no son nuevas en su totalidad, por lo menos que sean diferentes y que se queden en la memoria de la gente, ya sea por el contenido en sí o por lo atrevido de la propuesta. Creo que nuestros medios deben revitalizarse, expandirse, probar nuevas maneras, nuevos formatos, crear contenidos cada vez más interesantes, atractivos y me gustaría ser parte de eso. Por otra parte, está mi necesidad de decir cosas, de expresarme como joven cubano de estos tiempos con todo lo que eso implica, sea a través del género que sea o del medio que sea, pero hacerlo de la mejor manera posible.

¿Qué buscas con Autorretrato?

Sobre todo, comunicarme, decir cosas que me inquietan, que me interpelan todo el tiempo. Cosas que normalmente expreso en cualquier conversación pero que para un medio de comunicación como la radio deben ser dichas de otra manera. Por eso si un producto como este te hace pensar o cuestionarte algo, ya con eso es suficiente.

Precisamente hace unos días una de los miembros del jurado de la Convención me contaba que les había puesto el material a un grupo de jóvenes que forman parte de uno de los espacios que dirige en su emisora y que esos 37 segundos fueron el punto de partida para una conversación que se extendió un buen rato donde lo que más le sorprendió fue descubrir que a pesar de la diferencia generacional habían muchos puntos en común entre las cosas que le habían hecho reflexionar a ella cuando escuchó Autorretrato por primera vez y las cosas que aquellos jóvenes expresaron durante el debate. Cuando algo así sucede ahí sí que se recibe un verdadero premio.

¿Ha influido tu formación en la EICTV en tu forma de tratar los temas de tus trabajos?

No creo que haya influido solamente en ello sino en todas las facetas de mi vida. La Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV ) es una escuela en lo profesional pero también en lo humano y eso de alguna manera va a relucir en cualquier trabajo que realice. Te puedo asegurar que no soy el mismo realizador, ni el mismo ser humano desde que estudio acá. Aunque nuestra formación es puramente en cine, televisión y en mi caso también en los nuevos medios, al final termina aportando muchísimo mi experiencia como radialista y la formación recibida en el Instituto Superior de Arte en Holguín donde no solo se estudia cine y televisión sino también el medio radial.

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¿Qué significa haber alcanzado este premio en la Convención internacional de Radio y Televisión, marcará un antes y un después en tu carrera?

Si marcará un antes y un después no lo sé, pero lo que sí puedo asegurarte es que es una alegría inmensa y al mismo tiempo un impulso para seguir expresándome a través del lenguaje radiofónico que, aunque me haya alejado en estos años de las rutinas productivas propias, no quiere decir que haya renunciado a decir cosas a través de este medio. Hoy la tecnología te permite con un móvil o una grabadora y una computadora con un programa como el Audition, puedas hacer prácticamente lo mismo que harías dentro de las paredes de una radioemisora.

Este premio me demuestra que también se puede ser un radialista independiente. Sé que lo de independiente puede sonar “raro” a los oídos de muchos, pero no está lejos de la realidad. Lo que sucede es que desde que se usa el termino realizadores independientes se piensa nada más en aquellos que producen sus obras audiovisuales fuera de los mecanismos del Instituto Cubano de la Industria Cinematográfica (ICAIC) sin percatarse de que hoy también se producen obras radiales y televisivas fuera de los mecanismos del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

¿Siempre que alguien gana un premio se lo dedica a alguien, a quién se lo dedica Manuel Alejandro?

No me gusta eso de estar dedicando premios a alguien, pero ya que me lo preguntas no puedo dejar de pensar en mi familia por supuesto pero también en imprescindibles como Miguel Gutierrez Guethon, Roger Martínez, Rafael Peña Santana. En tantos que siempre han confiado en mí como Cesar Hidalgo, Carlos Rene Castro o Víctor Osorio entre otros. No puedo dejar de pensar tampoco en los que hoy están lejos como Ana Elena Pérez, Jorge Ribail, Milagros Susana Fuentes, Karin.

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Están además la gente de mi generación que no lo es solo por una cuestión de edad sino por el tiempo maravilloso que compartimos en el trabajo y en la vida misma: Karen, Omarito, Dayana, Yenny, Noelvia, Cepena quien además fue el sonidista de Autorretrato, Zulema, Roberto, Migdalia, Yudith, Hendrick y otros más. Hoy muchos de ellos andan por los pasillos de Radio Angulo, a otros la vida los ha llevado a otros sitios pero sin dudas tenemos una escuela en común que ha sido esa emisora.

En fin que a todos los que de alguna forma u otra he tenido el privilegio de conocer en la radio y que han formado parte de mi crecimiento profesional y también humano incluido aquellos que en algún momento desconfiaron, criticaron o intentaron poner alguna zancadilla porque sin dudas esos también son importantes, a ellos igualmente mi agradecimiento.

Por Ana Bárbara Moraga

Tomado de www.radioangulo.cu

Celebran en Holguín primer aniversario de la Feria de Trovadores

foto: de la autora

La Feria de Trovadores en Holguín festejará su primer aniversario con una jornada de actividades desde hoy martes hasta el próximo 9 de diciembre que incluye conciertos, exposición fotográfica y una gran gala de celebración en la oriental provincia cubana.

La actuación de la cantautora para niños Edelis abrirá el programa a las 2 y 30 de la tarde en la Casa del Joven Creador, mientras que la noche de este 5 de diciembre reserva la gala donde confluirá la trova pura con la fusión, según anunció Dayana Prieto, productora del espacio. Añadió que se rendirá homenaje a Noel Nicola, uno de los fundadores de la Nueva Trova.

Al cierre del espectáculo se inaugurará en la galería del Bar Rhino la exposición fotográfica Reverso, relativa al mundo de la trova, del artista de la plástica Oscar Gordillo.
La noche del miércoles prevé un mano a mano entre la agrupación Nube Roja y el colectivo acompañante de Raúl Prieto. El Club Bariay y la Casa de la Trova serán los escenarios del evento para los días siete y ocho, en tanto el sábado la Feria se extenderá hasta el municipio de Gibara, precisó Prieto.

Faustino Fonseca, director Provincial de Cultura, organismo que auspicia el encuentro, resaltó la pertinencia de impulsar el género trovadoresco en el territorio. Expuso la importancia de apoyar espacios como este, “pensado por los creadores holguineros, sin fines comerciales y que contribuyen a desarrollar la vida cultural y espiritual del territorio”.

El trovador Raúl Prieto fue el creador del proyecto que surgió en septiembre de 2016 como continuidad de una serie de espacios y peñas del género que existían en la ciudad.
La Feria se realiza los últimos jueves de cada mes en el Callejón de los Milagros, de la Plaza de la Marqueta, donde se reúnen varias generaciones de trovadores holguineros, así como artistas profesionales y aficionados, quienes protagonizan una gran descarga, divertida y culta a la vez, que en su primer año ha sido bien acogida por el público.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

La Asociación Cultural Yoruba de Holguín ensancha su quehacer cultural

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El estrechamiento de relaciones de trabajo con diferentes instituciones y la presencia cada vez más activa en la vida cultural de la provincia caracterizan el quehacer de la Asociación Cultural Yoruba en Holguín, durante el año 2017.

Hermanar a los hombres es su emblema fundamental a la vez que protagonizan acciones, como charlas y conferencias en pro de la protección del medioambiente, los valores humanos, la conducta ética, la fraternidad entre sus miembros y toda la comunidad y la unidad en torno a la Revolución y sus líderes, entre otras.

Son igualmente principios que rigen el comportamiento de los más de 4 mil afiliados holguineros a la sociedad de practicantes de la religión, cuyos ancestros son de origen africano, que en Holguín se fundó en el año 2001 y tiene como actual presidente a Antonio Pablo Sánchez Zaldívar.

Sánchez Zaldívar explicó que están organizados en cabildos o casas religiosas, de las cuales existen 13 en toda la provincia, manifestó satisfacción porque en cada evento cultural del territorio se les reserva un espacio donde realizan exposiciones, conferencias sobre temas diversos y los tambores por la paz, contra el bloqueo y la continuidad de la Revolución, en los cuales se funden con las agrupaciones exponentes de la música y las danzas afrohaitianas.

Manifestó también su interés por la sistematización de estas actividades para lo cual requieren de un local que les permita, además, proyectar una programación cultural estable.

Por Maribel Flamand Sánchez

Tomado de www.ahora.cu

Feliz Feria para trovadores en Holguín

 

Foto: Archivo

Sigue siendo la trova un género imprescindible en el rico pentagrama musical de nuestra Isla. Esta vez, desde la Ciudad de los Parques se celebra el primer aniversario de la Feria de los Trovadores, un espacio que une y estimula al movimiento generacional que continúa profesando su amor por la guitarra…

Muy joven aun, el espacio de la Feria de los Trovadores acontece y se renueva una vez al mes desde el Callejón de los Milagros. Lo que nació como un proyecto inclusivo, concertado por el trovador holguinero Raúl Prieto, se reafirma hoy en certeza y continuidad de una serie de peñas concertadas por el cantautor. Junto a la satisfacción de la primera gran descarga, realizada el 29 de septiembre de 2016, se concretó el encuentro entre fundadores, jóvenes exponentes, aficionados, artistas de la Uneac y la AHS. Ganaba, entonces, el gremio de trovadores en Holguín, su plaza fija.

Con una frecuencia mensual, este empeño por estimular el género trovadoresco responde, al decir de la productora Dayana Prieto, “a una característica común, de mutuo encuentro. Todos los últimos jueves se canta y se crea. Cantautores como Fernando Cabrejas, Manuel Leandro, Raulito Prieto, Edelis Loyola, Ivet Rodríguez y Orlando Silverio comparten sus estilos particularísimos.”

Foto: Archivo

Concienzudamente, se ha brindado auspicio unitario para sostén de la Feria. Por más de un año, desde la Dirección Provincial de Cultura y otras instituciones culturales— Centro Cultural Plaza de la Marqueta, Asociación Hermanos Saíz, Empresa de la Música y los Espectáculos, Empresa de Servicios al Arte— se han garantizado las soluciones logísticas; lo que evidencia una clara visión institucional por “impulsar todo proyecto sin fines comerciales ideado por nuestros creadores, que contribuyan con uno de nuestros objetivos de trabajo,” señaló Faustino Fonseca, máximo decisor del sector en la provincia.

Sin tratarse del género más comercial la trova sigue trascendiendo. En Holguín, sus defensores históricos como el trovador Fernando Cabreja aclaman que “debemos sostener y proteger el género, no solamente desde la Feria, también desde los medios de comunicación; promover las nuevas caras y estilos, aspirar a empeños mayores como obtener un estudio de grabación propio. Aun otras manifestaciones del arte, dígase la venta literaria o exposiciones visuales colaterales, que amplíen el concepto de la Feria.”

Tras múltiples propuestas para enriquecer el espacio en su próximo aniversario, entre ellas, la filmación de un video clip junto al póster identificativo. La presencia de una decena de creadores asociados da fe de la valía y pertinencia de este certamen. Por ello, la productora del espacio agradece la oportunidad, en tanto, se sostiene desde el centro mismo de la ciudad con la ayuda de las vanguardias artísticas.

Para Lilien Aguilera, presidenta de la Asociación Hermanos Saíz, las ganancias se traducen en “concretar un público que acompaña durante todo el año el movimiento. Cuando llega el magno evento que son las Romerías de Mayo, ya existe un hábito, un espacio caracterizado. Nos ha permitido mantener en el Callejón de los Milagros, un plaza musical vital liderada por jóvenes artistas y protagonistas de ambos eventos.”

Foto: Archivo

Con una agenda profusa, la Feria reserva un concierto en el lobby de la Asociación Hermanos Saíz, a cargo de la cantautora infantil Edelis Loyola en la tarde. La gala de celebración —cuya lista de invitados especiales contempla: la agrupación capitalina Nube Roja, el solista holguinero Norberto Leyva, la intérprete Lisbeth Agüero— prevé un homenaje a la figura de Noel Nicola como fundador de la Nueva Trova.

Especialmente, “pretendemos hacer un espectáculo, visualmente, muy llamativo; que convoque a los amantes del género trovadoresco y, a la vez, reafirmarlo como uno de esos que también puede hacerse en grandes plazas, para grandes públicos. Desde diversos formatos y conceptos será una reverencia,” señaló la productora.

Durante toda la jornada se desarrollarán iniciativas, entre ellas, la exposición fotográfica “Reverso”, del joven estudiante Oscar Gordillo, auspiciada por la Empresa de Servicios al Arte en la galería del Bar Rino. Otra presentación especial se concibe entre Nube Roja y la agrupación de Raulito Prieto como una propuesta más contemporánea, extensiva hasta los escenarios del Club Bariay y la Casa de la Trova durante la peña habitual A esta hora. Hasta la Villa Blanca arribarán las actuaciones, otorgándole un carácter municipal al evento.

Queda atesorar cada una de las memorias que la Feria posea; extender la invitación a juglares, creadores y especialistas de toda la Isla para teorizar por dónde van los tiros de la nueva hornada que se empina. He ahí un complemento perfecto para la Feria de Trovadores, cuya proyección apunta hacia la academia, con la impartición de conferencias y talleres. A la altura de un año, se impone reverenciar este símbolo del patrimonio musical que es tradición en Cuba y, puede afirmarse, posee una identidad propia en Holguín.

Por CH Maden

 

30 fotos de eternidad

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En homenaje al primer aniversario del paso de la Caravana de la Libertad con las cenizas del Comandante en Jefe por Holguín, se inaugurará hoy a las 8 y 30 de la noche la exposición Yo soy Fidel en la sala principal del Centro de Arte.

La muestra aúna 30 imágenes de varios fotorreporteros de la provincia que captaron el momento en que Fidel regresó victorioso a su Patria Chica de camino hacia la eternidad.
“Esa ha sido una de las coberturas en las que los fotógrafos holguineros nos hemos organizado mejor, pues nos distribuimos en los lugares estratégicos por donde pasaría el cortejo fúnebre, superando el ego personal de obtener la mejor foto para, entre todos, realizar la mejor cobertura posible del suceso. Para mí, aparte de las emociones que genera un momento como ese, significó un compromiso por el papel que debía jugar como profesional en ese engranaje”, refirió Heidi Calderón, fotorreportera que expone su instantánea junto a otros colegas como Juan Pablo Carreras, Lisandra Cardoso y Carlos Parra.

Yanna Velázquez, curadora de la exposición junto a Susana Legrá, añadió que, además de las fotografías documentales, se proyectarán otras imágenes y materiales audiovisuales relacionados con la figura del Comandante en Jefe.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

Titi, el charro de Báguanos

Héctor Álvarez. Foto: Ailín Góngora

Héctor Álvarez Patiño es un hombre muy popular en Báguanos, donde muchos reclaman su presencia en actividades culturales y recreativas para escuchar su voz melodiosa interpretando canciones mexicanas. Todos le llaman el charro Titi y lo vitorean cuando sube a una tarima y canta hermosas rancheras y corridos que le salen del corazón.

Titi acude a los barrios y deleita al pueblo con sus melodías de forma desinteresada. Además de interpretar la música azteca, ha integrado grupos corales y formó parte del teatro Rayuela en su localidad. El Mariachi Holguín le ha acompañado en visitas realizadas a Báguanos por esa agrupación.

Héctor Álvarez tiene 81 años de edad y de su mente fresca y ágil salen recuerdos de su bregar durante muchos años en la industria azucarera. “Fui carretillero y estibador y también integré la brigada de mantenimiento como pailero en el central López-Peña, donde mantuve la condición de Vanguardia Nacional de mi sindicato por más de 15 años.

¡Claro que soy muy feliz! Hace 62 años estoy casado con Clara Almaguer Sánchez y recibo mucho amor de ella, de mis cinco hijos y gozo con la presencia en mi hogar de seis nietos y cuatro bisnietos. Por ellos y por mí, seguiré cantando y abrazando la música mexicana”.

Por José Ramón Rubalcaba Oliú

Tomado de www.radioangulo.cu