Defender la cultura a escudo y espada

Por Abel Castro Sablón

La Biblioteca Provincial de Holguín, Álex Urquiola, es uno de los centros más insignes de esta nororiental urbe cubana; por sus salones han pasado millares de personas, quienes buscan y encuentran sabiduría y esparcimiento en el infinito mundo de la literatura.

Es por ello que el Sindicato de Trabajadores de la Cultura decidió entregarle a esta institución su más alta distinción, “Escudo y Espada de la Nación”, con motivo del excelente trabajo desplegado durante el 2019 y el presente año, donde se ha vivido una situación excepcional con la pandemia de la Covid-19.

De manos de representantes de este sindicato y de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en la provincia, recibió el personal de la biblioteca tan meritoria distinción, con el compromiso de seguir laborando para mantener esa distinción.

Esta distinción se entrega a los centros presupuestados que, durante un período de tiempo, han demostrado un resultado sostenido en cuanto a las labores que desarrollan dentro del sector de la cultura.

“Esta institución lleva adelante una serie de tareas y acciones para la mejora constante del hábito cultural en la provincia y por ello es una insignia”, comentó Leonardo Aguilera, miembro del secretariado del Comité Municipal de la CTC en Holguín.

La mencionada distinción es un premio al esfuerzo constante de estos trabajadores, quienes a diario se empeñan en lograr que, tanto holguineros como visitantes, tengan un espacio donde el conocimiento y el sano esparcimiento sean el motivo principal. Desde este sitio se ha nutrido por años la intelectualidad holguinera, bajo aquella premisa martiana de que “ser cultos es el único modo de ser libres”.

Festival Jazz en Holguín aplaza su primera edición para marzo de 2021

Por Vanessa Pernía Arias

La Dirección Provincial de Cultura y la Casa de Iberoamérica convocan al primer Festival Jazz en Holguín, del 11 al 14 de marzo de 2021, evento que incluye un Concurso para motivar la creación e interpretación en jóvenes menores de 35 años.

Este encuentro extendió su convocatoria hasta el próximo año debido a la situación sanitaria ocasionada por la Covid-19 en el país, y prevé realizarse en la fecha señalada si las condiciones epidemiológicas lo permiten, precisó sudirector Jimmy Ochoa Escalona.

Fotos cartel cortesía del Comité Organizador del Festival

La cita estará dedicada a los músicos holguineros Joel Rodríguez Milord y Julio Avilés, por el esfuerzo de mantener la tradición del género en la provincia; y se insertará en el centro de la urbe con descargas, conferencias, conversatorios y proyecciones de audiovisuales que crearán el ambiente propicio para el disfrute tanto del sonido tradicional como del contemporáneo de ese género.

A través de estos encuentros se persigue la búsqueda deldiálogo necesario entre los estudiantes del sistema de escuelas artísticas, los músicos jóvenes y los ya consagrados del género, mostrando lo relevante del jazz novel cubano y reviviendo el más de medio siglo de tradición de esta escena en la región, añadió Ochoa Escalona.

En el Concurso podrán participar todos los jazzistas nacionales y extranjeros cuyas edades estén comprendidas entre los 16 y 35 años en el momento que se realice el certamen; y no es requisito indispensable el haber cursado academia o institución de la enseñanza artística, pero sí que los participantes cubanos pertenezcan al sistema de instituciones culturales del país, como la Asociación Hermanos Saíz (AHS) o el Instituto Cubano de la Música.

Los participantes podrán concursar en la categoría de pequeño formato, que incluye el vocal, instrumental o la unión de ambos, con un estándar de jazz, un tema libre y otro perteneciente a un compositor cubano, explicó.

El evento, que contará con la presencia de reconocidos músicos como Gerardo Piloto, Ramón Valle, Michael Herrera y William Roblejo, resulta la continuidad y el fortalecimiento de la cultura del género en una ciudad que ha contado con espacios como el Holjazz y La esquina del Jazz, este último en las Romerías de Mayo.

Ochoa destacó que el certamen parte de una tradición jazzística en el territorio, con nombres imprescindibles como Pedro Nolasco Jústiz Rodríguez (Peruchín), Juanito Márquez, Ramón Valle, Julio Avilés, César Gutiérrez, Joel Milord y otros que son ya patrimonio del acervo cultural holguinero y también del país; además en los últimos años se ha evidenciado un incremento de los exponentes de este género musical entre jóvenes estudiantes (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).

Estrenarán cortometraje holguinero en saludo a la Jornada por la Cultura Cubana

Por Bernardo Cabrera

El corto holguinero “Confinamiento”, producido por audiovisuales La Loma y Anabel Ramírez, será estrenado el 15 de octubre en el lobby del cine Martí, como parte de la Jornada por la Cultura Cubana.

Su guionista y director, Jimmy Ochoa Escalona, explicó que el material “explora en 14 minutos la violencia de género hacia la mujer y realiza un reclamo a la mayor presencia de las instituciones y la prensa en esta lucha”.

Ochoa Escalona refirió además que es el primer corto de ficción que dirige y para su concreción se apoyó en un equipo técnico joven, compuesto por Rodolfo García (Fito) en la fotografía, Josué Zayas en la dirección de arte y Oscar Gordillo en la edición. En tanto, las actuaciones son de Heidy Torres y Aimée Mojena, integrantes del grupo holguinero Alas Buenas, y Víctor Garcés, de Argos Teatro.

“Es una perspectiva que pienso seguir reflejando y aunque es costoso el proceso creativo de rodaje y post producción, estoy estudiando la posibilidad de hacer una serie de cuatro cortos más”, señaló.

“Confinamiento” fue exhibido recientemente a través de las plataformas digitales en el concurso inAcción! Muestra online de microcine en aislamiento, convocado por el Festival Internacional de Cine de Gibara, y se encuentra inscrito en importantes certámenes como el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en Argentina.

Una tribuna musical del pueblo

Por Bernardo Cabrera

Hace unos meses Nano Baxter y su Banda Blanca (en aquel entonces La Kofradía), se unían a otros artistas para sorprender a los holguineros y al mundo con una sentida y estremecedora canción, que ponía rostro a quienes enfrentan la pandemia de la Covid-19. El vocalista y director regresa ahora con otro tema compuesto por él.

¿Cómo surge esta idea?

-Hace aproximadamente un mes me contactó la dirección de Radio Angulo, a través de los realizadores León Batista Suárez y Amalio Carralero. Me explicaron que querían que escribiera un tema como homenaje al aniversario 85 de la emisora provincial de Holguín, CMKO Radio Angulo, pero que al mismo tiempo perdurara por varios años.

Además, me dieron la libertad de decidir si quería interpretarla solamente con mi banda o con varios artistas, como hice con el Rostro de mi gente. Lo único que me orientaron era que debía mencionar tribuna del pueblo, que es su lema; el nombre del mártir Manuel Angulo Farrán y lo que hace este medio de comunicación cada día. Por supuesto dije que sí.

¿Cómo fue el proceso de creación?

– Escribir un tema por encargo siempre es diferente a hacerlo por decisión propia porque te compromete y presiona de alguna forma, pero como se trata de algo tan bonito y maravilloso, la musa fluyó y salió la letra con todo y estribillo en apenas unas dos horas.

La conformé como si yo fuera parte de la radio, como si una persona que trabaja en ella se la dedicara al pueblo, y concebí los arreglos antes de entrar al estudio. Creo que todo lo que dice la canción es muy real, muy certero y que le va muy bien al papel que desempeña este medio de comunicación en nuestra sociedad.

¿La fórmula?

-Tras escribirla decidí hacer algo parecido a El rostro de mi gente y convoqué a varios cantantes de agrupaciones contemporáneas de nuestra ciudad que de alguna forma visualicé y pensé que podían defender este tema.

Tal es el caso de Marcelo, de Mentes Callejeras; Yordanis, de Alerta Roja; César Marlon, de SOS; Youris, de Clase Urbana, y Marilis de los Reyes, una excelente vocalista de Banda América y la única voz femenina en el tema, aunque su talento hace por diez mujeres. También llamé al solista Charly Durán, al rapero El chama, al guitarrista Alex Martínez, al bajista Andris Baxter y al productor musical Frank Ventura, para grabar con la casa productora MG PRODUCTION.

¿Por qué cantarle a la radio?

-Los artistas holguineros tenemos mucho que agradecerles a las emisoras de radio y a la televisión de nuestra ciudad y creo que esta es una forma de retribuirle todo lo que ha hecho por nosotros desde nuestros inicios. Siempre han estado ahí apoyándonos, promocionando el talento joven. Por eso creo que a todos los que llamé accedieron con gusto.

Adelantos….

-Vamos a insertar en el tema un colectivo de trabajadores de Radio Angulo que aparecerán como vocalistas en la canción en una parte específica y con los cuales se hará un trabajo de postproducción fuerte, pues no son cantantes profesionales.

¿Tendrá videoclip?

-El 21 de octubre será el estreno de la canción en el programa de la planta matriz holguinera Esto sí sabe a Cuba, una jornada después del Día de la cultura cubana. Se está trabajando para hacer un video clip de la canción con el telecentro holguinero Telecristal, pero hasta el momento no hay nada en concreto. Lo que sí está claro es que es un honor para mí que me hayan buscado para hacer este tema, en una provincia donde hay muy buenos compositores.

Delfín Prats en la intensa luz de su poesía

Por Erian Peña Pupo

Delfín Prats se inclina sobre la mesa, abre el libro y busca la página precisa aunque no la necesite; podría asegurar que Delfín sabe casi de memoria la mayoría de sus poemas.

Oscurece sobre Holguín, es verano, justo ese momento indescriptible en que la tarde agoniza y deja escapar sus últimos estertores en la calidez del trópico. En la terraza de Ediciones La Luz, a pocos metros del salón Abrirse las constelaciones, nombrado así precisamente por uno de sus poemas más conocidos, Delfín Pratsese poeta inmenso al que los jóvenes leemos y sentimos cercano, generacionallee irresoluto y tempestuoso, varios de sus textos. Lo hace con una soltura poco común, un desenfado particular, una especie de gracia aurea que lo invade todo sin remedio. La voz casi performática de Delfín se esparció aquella tarde en La Luz, una editorial que lo ha tenido como ángel tutelar, entre escurridizo y vital, casi desde los días fundacionales en 1997, para reafirmarnos esas palabras harto conocidas: Delfín Prats Pupo, autor de apenas unos pocos libros, que ha escrito y reescrito desde su germinal Lenguaje de mudos en 1968 hasta su Poesía completa, que justamente le publicara Ediciones La Luz, y con varias nominaciones a un Premio Nacional de Literatura que cada año los seguidores de su obra esperamos reciba, por una cuestión de justicia literaria, de verdadero calado en el corpus lírico nacional, es uno de los escritores más necesarios de Cuba.

Por un buen tiempo guardé en mi celular un video –hoy perdido lamentablemente en algún desliz tecnológico– en el que Delfín leía –o buscaba en los entresijos de su memoria– en aquella peña estival, donde un joven acompañaba a un autor reconocido, aquello de No vuelvas a los lugares donde fuiste feliz/ a la isla que con él recorriste/ como Adriano los dominios de su imperio/ con el muchacho de Bitinia/ (ese mar de arenas negras/ donde sus ojos se abrieron al asombro/ fue solo una invención de tu nostalgia).

La Luz, después de su nacimiento con Bufón de Dios, del entonces joven decimista José Luis Serrano, siguió “un camino azaroso, con discontinuidades y parpadeos que amenazaban la permanencia de un sello que en sus inicios sumó los primeros libros de algunos autores o dio continuidad a la carrera literaria de otros”, escribió el poeta Luis Yuseff en “Recorrido de la luz: onda o partícula”, prólogo al Catálogo de la editorial 1997-2015.

Fotos Adrián Aguilera, Wilker López y cubiertas cortesía de Ediciones La Luz

Muchos de estos títulos aparecieron en la colección Libros de Bolsillo, a la que seguiría una época de coedición con Ediciones Holguín. A partir del 2000, el sello de la AHS en Holguín no volvió a publicar en solitario hasta el 2006, cuando –gracias a diferentes empeños, tenacidades y gestiones, subraya Yuseff– salieron a la luz tres títulos que pudieron presentarse en la Feria Internacional del Libro de La Habana, entre ellos una selección de poemas de DelfínPrats aparecida en la colección Capella, con ilustración de cubierta de Armando Gómez: Striptease y eclipse de las almas. Desde ese momento –y sospechamos que desde los propios orígenes– la obra de Delfín estaría ligada a La Luz.

 

Al año siguiente, en 2006, la editorial estrena la colección Abrirse las constelaciones, homenaje explícito a Delfín. El primer libro aparecido en esta colección –y también primero del autor– sería Fábula del cazador tardío, poemario del holguinero Moisés Mayán.

La mayoría de los títulos publicados en la mismapertenecen al género lírico: Muchacha de Eliot, de Alina Alarcón; Toda la sombra, de Kiuder Yero; Herederos de la culpa, de Lisandra Navas; Música de fondo, de Yanier H. Palao; Tratado sobre la emoción, de Fabián Suárez, entre otros libros. Pero incluiría, además, otros géneros: Morir con las botas puestas, cuentos de Alex Jorge, Cierra la boca, teatro de Yunior García...

Poco después, en 2009, la AHS le entregaría el Premio Maestro de Juventudes, a propuesta de la Filial holguinera, en un acto presidido por el Ministro de Cultura, Abel Prieto. Era un acto de justicia reivindicativa a uno de los autores más influentes en los jóvenes poetas cubanos. Más de una generación, desde la cristalizada a fines de los 80 hasta acá, había sentido cercana la obra del poeta holguinero nacido en La Cuaba, en 1945.

 

En 2010 en la colección Quemapalabras –estrenada poco antes con El sol eterno. Antología de jóvenes poetas holguineros, La Luz publicó un audiolibro con la poesía de Delfín. El brillo de la superficie, gestado por el poeta y realizador audiovisual Pablo Guerra, quien dirigiera,además, un documental homónimo donde registra las sesiones de trabajo, fue grabado por Delfín en mayo de 2010 en los estudios de Radio Holguín La Nueva. Por primera vez su voz quedaba “atrapada” en un audiolibro –que se reeditaría en 2017–, mientras leía y comentaba los poemas. Ya no podría deshacerse de ella, pasaría de USB en USB entre los jóvenes lectores, sería escuchado en la intimidad del hogar, en los reproductores cerca del mar…Ámala pero ámala/ como si todo hubiese concluido y pasado/ como si desde el futuro más remoto/ recordaras el vino de tus mejores años/ el verano de mil novecientos ochenta/ el catorce de abril/ cuando fue tuya/ en un hotel cercano del mar/ cuyas ventanas no daban al mar/ pero en el viento su rumor llegaba/ y ella venía a ti como una ola/ muriendo a las orillas de tu cuerpo.

La Luz estrenaría en 2011 la colección Analekta. Al sencillo formato horizontal y su corta tirada, se añade la ventaja de su fácil elaboración, en comparación con otros libros de mayor hechura, y el hecho tangible de haber publicado el primer texto de muchos autores locales y de otros lares. El libro que inició esta colección, la Analekta 1, fue justamente Los mundos y las sombras, de Delfín Prats. Con ilustración de cubierta de Miguel Ángel Salvó, el libro contiene los poemas “Alguien está tocando una trompeta”, “Lento y difuso”, “La sombra de una mujer que amó”, “Velas”, “Evadida” y “Cavas”.

Con la inauguración de la hermosa sede actual de La Luz –donde una vez estuvo ubicada la AHS holguinera y en un local de esta, la editorial– en la calle Maceo 121 altos, el Salón de presentaciones recibió el nombre Abrirse las constelaciones, homenaje al autor de Para festejar el ascenso de Ícaro, Cinco envíos a arboleda y Líricaamatoria.

Otro momento particularmente especial –tanto para la editorial como para el autor– fue la publicación en 2017 de El brillo de la superficie, la Poesía Completa de Delfín Prats.

Con motivo al cincuenta aniversario del Premio David de Poesía a Lenguaje de mudos, libro prístino de Delfín, La Luz propuso esta suerte de Poesía Completa organizada por el propio autor. El brillo de la superficie no es una simple sumatoria de poemas en la vida de un hombre, sino una reivindicación necesaria –muy a su pesar– a una de las voces más singulares y exquisitas de la lírica hispanoamericana. Desde el mismo centro, donde se fraguan los secretos privilegios de la existencia, el autor de estos poemas ha sabido dotar de una brillantes inusual a la indiscreta superficie, donde casi nada es lo que parece”, leemos en la nota de contracubierta del libro, con prólogo de, poeta, narrador y ensayista Ronel González, uno de los mayores estudiosos de la obra de Delfín.

Poeta intenso y meticuloso, dueño de la palabra y su connotada polisemia, Delfín Prats penetra en las interioridades de su isla que es la sumatoria de tosas las islas, replantea la cubanidad como un nexo indeleble con sus modos particulares de aprehender el entorno y nos dice que, de algún modo, él también es la suma de las aspiraciones de un siglo que se extingue para que nazca otro, un tránsito iluminado cuya mayor gloria es haber estado cara a cara y establecido un diálogo intemporal con las esencias de la Poesía”, escribe en el prólogo Ronel, autor de Temida polisemia. Estudio de la obra literaria de Delfín Prats, publicado por Ediciones Áncoras, de Isla de la Juventud.

Recientemente Delfín publicó, por Ediciones Holguín, El huracán y la palma, una peculiar antología de la poesía cubana que constituye “un acto de reverencia” y “no tiene otro propósito que el de comunicar a sus lectores mi experiencia en esa materia resbaladiza que es la poesía, en este caso la escrita en nuestra patria”, escribe y añade: “Nuestra selección tiene como destinatario a la gente que necesita la poesía, que busca en ella respuestas a sus interrogantes vitales. Estos poemas son una fiesta de humanismo y belleza que dedico a los jóvenes cubanos y de otras latitudes dentro del ámbito de la lengua”. Desde José María Heredia hasta Juan Carlos Flores, pasando por Milanés, Martí, Casal, Poveda, Guillén, Lezama, Piñera, Baquero, Eliseo Diego, Vitier, Padilla, Nogueras, Hernández Novás, entre otros, Delfín nos entrega una selección de textos de escritores ya fallecidos que integran parte del selectísimo cuerpo poético del país.

Aunque asegure que está “desasido de todo proyecto” y como el barco ebrio de Rimbaud, pretende “ir descendiendo por ríos impasibles”, por suerte esta no parece ser su poesía completa, ni mucho menos definitiva. “Escribí un poema”, me dijo Delfín hace poco. “Lo leí en la peña en Ediciones Holguín, pero aún no está terminado”, remató.

Un nuevo poema escrito por Delfín –que escribe tan poco, que insiste en reescribir versos y hasta eliminar dedicatorias de antaño de sus poemas– es una buena noticia para quienes seguimos su obra. Esperemos que su afán detallista nos deje conocerlo pronto.

Delfín carga el peso de su condena sin embestir contra los filisteos. Sabe muy bien, porque los tanques de la guerra vuelven en sueños a conmover la noche, que vivir en un recobrado y dulce lugar llamado humanidad no es suficiente. Por eso el bardo prefiere un largo alegato de amor y se decide únicamente por esa belleza transitoria y efímera.

Delfín Prats ha acompañado los viajes de la luz y lapoiesis. Ambos le protegen como fieles guardianes de otros tiempos. El poeta, en cambio, sabe que sus versos se asomaron mucho más allá/ ellos vieron/ del otro lado del horizonte/ abrirse las constelaciones.

45 años de un infante redivivo

Por Abel Castro Sablón

Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara el 22 de abril de 1929. Sus padres eran comunistas convencidos y bajo esta condición vivió o, mejor dicho, aprendió a sobrevivir y a los siete años sufrió prisión a causa de la represión que padeció el comunismo en esa época.

Precisamente, esta fue la causa principal por la que sus padres decidieron trasladarse para La Habana en 1941, en el inicio mismo de la adolescencia de Guillermo, a quien, probablemente, este cambio de escenario, de amigos, de “iluminación” (en el solar al que se mudaron casi no entraba el sol) le reforzó una condición que ya padecía: la timidez.

La nueva vida de Cabrera Infante se le antojaba poco promisoria y agónica, lejos de todo lo que había conocido y amaba, incluyendo a su primer amor: una prima hermana de ojos verdes que le “descubrió el amor y los celos”. Sin embargo, en este nuevo escenario fue descubriendo nuevas realidades, fantasías y pasiones.

Fotos tomadas de Internet

Es precisamente en este contexto en que se nos empieza a narrar la historia de La Habana para un infante difunto, cuando, el 25 de julio de 1941, como él mismo dice con exactitud que comenzó su adolescencia; la llegada al solar (que él llamaría falansterio) de Zulueta 408 le abrió las puertas de una nueva educación. Aquí él va adentrándose cada vez más en el mundo amoroso, primero, con la inocencia de la timidez y, luego, con la consumación en la madurez.

Este es un libro de obligada lectura para quienes quieran entender el carácter sexual de los cubanos. Guillermo Cabrera Infante esboza perfectamente la vida habanera antes de la Revolución y asombra con lo que parecen confesiones autobiográficas sobre sus preferencias sexuales y sus propias vivencias, amén del joven que va en la búsqueda del amor y el sexo, y la vida le va abriendo las puertas (¿piernas?) cada vez más.

Pero no solo es de sexo el viaje de Cabrera Infante, sino que, a la vez que va escudriñando en la sexualidad, va introduciéndose en otras pasiones como el cine, la música y la literatura. Mediante su verbo, nos lleva en un recorrido turístico por los múltiples cines de la capital y se puede, incluso, caer en una sinestesia (¿cinestesia?), al calor de las emociones descritas por el autor, que vivió su juventud de cine en cine buscando sexo y de posada en posada, consumando el acto.

El solar en la Habana Vieja es otro de los protagonistas de la historia. Sus inquilinos con sus oscuros secretos y deseos inconfesables o no. Viejos edificios que han acogido desde siempre a los habaneros de menor poder adquisitivo, que le aportan a Cabrera Infante una “fauna social” extremadamente exótica y rica en experiencias, modus vivendi.

Resultan impactantes en el trayecto por la vida sensual del autor varios detalles: primero, sus más íntimos pensamientos en cuanto al sexo, plasmados con desparpajo en el texto; una característica fundamental de la cubanía presente en el libro. Lo segundo, el descubrimiento de que la jerga sexual habanera no es de nueva invención, sino que incluso en una década tan lejana como la de los cuarenta ya se utilizaba.

CAPÍTULO I: FUNCIÓN CONTINUA EN LA CASA DE LAS TRANSFIGURACIONES.

La Habana para un infante difunto, en comparación con otras obras de Cabrera Infante, es un libro menos experimental, sobre un escritor en busca de sí mismo, de un adolescente que va en busca de la adultez y, a la par, va descubriendo (a veces sin quererlo) el amor, el sexo, la musicalidad y la música; el cine como fenómeno y como espacio, ese espacio que se hace recurrente en la obra, como un leitmotiv obligado.

La Habana para un infante difunto recrea los recuerdos de niñez y adolescencia de un narrador siempre innominado, pero que es fácil identificar con Cabrera Infante ya desde el guiño del título. Más de un elemento de la biografía del narrador coincide con la del autor; incluso alguna descripción física, por ejemplo, al contar que le apodaban “el chino” por la forma de sus ojos, aunque, que el supiera, no corría sangre asiática por sus venas.

El tiempo narrativo abarca dos décadas: concretamente desde 1941, año en que la familia del narrador se instala en La Habana, tras emigrar de Gibara, un pueblo cubano de la provincia de Oriente; hasta 1959, cuando triunfa la Revolución.

En la primera y segunda páginas de la novela, el narrador sube una escalera en La Habana, recién llegado del pueblo: “No sólo era mi acceso a esa institución de La Habana pobre, el solar (…), sino que supe que había comenzado lo que sería para mí una educación”.

La Habana para un infante difunto recorre durante dos décadas el aprendizaje sexual o amoroso del narrador; más o menos desde que tiene doce años hasta que alcanza los treinta. Los capítulos son de muy variada extensión: desde dos páginas hasta más de cien; y existen dos premisas lógicas bajo las que están construidos: o bien se narra todo lo que sucedió (relacionado con el amor y el sexo) en un lugar (o lugares); o bien se narra todo el tiempo que dura una relación con una mujer en concreto.

En el capítulo inicial, titulado La casa de las transfiguraciones, la familia del narrador se instala en un solar de La Habana, al que él empezará a llamar “falansterio”. En este edificio de pobres se comparte el baño y casi la vida con los vecinos, puesto que en muchos casos sólo una tela hace de puerta.

El narrador nos hará un recorrido por su falansterio al albor de haber tocado un pecho aquí, haber visto unas nalgas allá… Algo parecido ocurrirá más avanzado el libro, cuando ya el protagonista alcance la adolescencia, y sea en la oscuridad de los cines donde pretenda “conocer”  mujeres, mediante la técnica de sentarse cerca y rozar.

Son más notables, en todo caso, los otros capítulos señalados, aquellos en los que la presencia de una mujer toma la suficiente importancia en la narración como para que el autor nos hable de su relación con ella durante, por ejemplo, cincuenta páginas. La Habana para un infante difunto gana en estos pasajes, porque las memorias de este Don Juanito de La Habana (como se hace llamar con comicidad el narrador a sí mismo, burlándose de su enjuta presencia física) fluyen mejor en el tiempo.

En La Habana para un infante difunto, la narración tiene el defecto de hacerse un poco reiterativa en aquellos capítulos que evocan lugares, y que quizá su no carácter de novela social, no permite leer unas memorias sobre los años 40 y 50 en La Habana que solo hablasen de relaciones sexuales o amorosas.

Aunque es muy probable que en más de una de estas páginas muchos hombres  se hayan enfrentado a los recuerdos de su propia historia sexual o amorosa, y que si bien no todas las páginas avanzan con la fluidez deseada, no se puede negar que el ingenio de Cabrera Infante a la hora de usar (o crear) el lenguaje hace que cada página de este libro contenga más de un hallazgo que celebrar.

 

CAPÍTULO II: PANORAMA DE LA HABANA

En La Habana para un infante difunto el autor no se enfoca en hacer una descripción detallada de locaciones o situaciones típicas habaneras de la época, salvo, quizás, las escenas cotidianas en el solar. Aunque sí aparecen esporádicamente, elementos ilustrativos de la vida citadina de aquellos años.

Otros elementos que van apareciendo paulatinamente son los vocablos empleados en La Habana de mitad de siglo y los objetos o cosas que estos designan; muchos de ellos se mantienen hasta nuestros días, como es el caso, por ejemplo, del “reverbero”, especie de cocina con alcohol, altamente inflamable, creada por el ingenio de la necesidad del cubano.

Cabrera describe de manera ilustrativa la vida cotidiana en el solar; el uso de la cocina colectiva y el baño colectivo, con servicio colectivo, elementos todos a los que el narrador hace rechazo por atentar contra la privacidad. Precisamente este es otro aspecto tocado por Cabrera Infante, la privacidad de los cuartos, o mejor dicho, la poca o nula privacidad de estos, pues muchos solo tenían por puerta, una cortina.

Pero, por ejemplo, no se preocupa por describir otros fenómenos sociales como la situación que vivía Cuba, específicamente La Habana, durante la Segunda Guerra Mundial, en la que la Isla se veía involucrada “al menos nominalmente” y a lo que el narrador apenas se refiere en el libro como “la guerra”.

CAPÍTULO III: ¡MÚSICA, MAESTRO!

En La Habana para un infante difunto, Cabrera Infante hace uso constante de la flexibilidad que le permite el lenguaje. Así, va nutriendo el texto de constantes juegos de palabras, aliteraciones (y alteraciones), con fines estilísticos pero también en busca de la musicalidad de un discurso.

El lenguaje en muchos casos es creado por el autor cambiando una letra, o unas pocas letras, de una palabra para significar otra cosa por asociación, o se usan palabras que suenan de forma parecida. Entre los juegos de palabras se encuentran, por ejemplo, estos: “Camarada sin cama”; “columnas, más toscas que toscanas”; “mi pene y yo –socio sucio–”. Las aliteraciones también son frecuentes: “le dio un vuelvo veraz a su voz”; “coto de caza del coito”, y las paradojas: “No sé cómo mi timidez se atrevía a tanto: creo que de no haber sido tan tímido no habría sido así de atrevido”.

En esta novela se hace un uso excepcional de los acentos y de la rima que le dan un toque de composición musical, como de Jazz, a la vez que juega con el sentido de las palabras, siempre bien intencionado y dirigido a un objetivo estilístico y narrativo.

Pero también la composición musical tiene su espacio en la obra, aunque un poco elitista, hay que decirlo, quizá por el gusto del autor. Es por ello que se hacen referencias constantes a clásicos, en especial a Claude Debussy, con cuya obra La plus que lente intitula uno de los capítulos Cabrera Infante. Es también el recordatorio de su primera mujer “Julieta”, quien se extasiaba sexual y auditivamente con “El mar”, de Debussy.

CAPÍTULO IV: LA SONRISA DE UN INFANTE

Además de la exuberancia del lenguaje recordado o inventado, es destacable también el sentido del humor. Más de una vez el lector se hallará riendo ante un juego de palabras; y en este sentido el libro es profundamente literario, ya que no solo nos reímos de las situaciones propuestas, de las interacciones cómicas entre los personajes (aunque esto también abunda en la novela), de lo que podría ser con facilidad transferible a una pantalla de cine, sino de la forma en la que la escena está creada, de la forma de expresarlo, de lo que sólo pueden crear las palabras como arte independiente del cine.

El otro aspecto infaltable en la obra de Guillermo Cabrera Infante es la jocosidad, que está presente en todas y cada una de las páginas del libro. El autor, por momentos satiriza situaciones o les proporciona una vis cómica aprovechando el lenguaje, por ejemplo, en el pasaje en que describe: “Sucedió que María Montoya envió a su hija Socorrito a un mandado (…) Pero doña María (…) tuvo una súbita inspiración y (…) se asomó al balcón y empezó a gritar a su hija: ´Socorro, Socorro´. (…) Pronto hubo una alarma generalizada ante aquellos gritos de ayuda urgente emitidos por una matrona en apuros (…).

Son muchísimas las situaciones como esta que Cabrera nos regala con su maestría para lo hilarante y lo que él mismo llamara “tono musical” en su lenguaje.

EPÍLOGO

Guillermo Cabrera Infante fue un hombre que nació y vivió por tres motivos: la literatura, el cine y el amor. Estos tres elementos se dan la mano y andan juntos por entre los vericuetos de La Habana de los años 40 y 50 en cada una de las páginas de La Habana para un infante difunto, sin duda todo una obra maestra de la literatura cubana y castellana del siglo XX.

Cabrera se nos muestra con desparpajo, pero a la vez con la elegancia y sutileza que solo poseen los genios, y nos llena los ojos con sus historias de amores y desamores, de cinefilias y parafilias. En sentido general, es una narración fluida y enfocada hacia adelante, aunque por momentos se haga reiterativa.

La utilización de la primera persona en el narrador apresa al lector desde el inicio mismo de la obra, casi obligándole a subir esas escaleras con él, para hacerle cómplice inseparable durante todas sus aventuras y desventuras, más como un voyeur literario que como lector.

El poder cinematográfico que posee Guillermo Cabrera Infante por momentos embelesa y enamora, y nos desvía la mirada lejos de lo que nos quiere decir, solo mediante lo sugerido más que lo implícito, regla básica de la buena literatura.

Es por ello que  La Habana para un infante difunto es obra de obligada lectura y estudio, tanto por su riqueza lingüística como sicológica. No es de extrañarse, entonces, que esta sea reconocida por muchos críticos y estudiosos como su obra maestra, aunque la más conocida y reconocida sea Tres tristes tigres.

La Habana para un infante difunto está cumpliendo, en este 2020, 45 años de haber sido escrita. Fue la obra de honor publicada con motivo de la entrega a Cabrera Infante del Premio Cervantes de Literatura en 1997, lo cual sumó a este escritor a Alejo Carpentier y Dulce María Loynaz como los únicos cubanos en recibirlo. Cabrera Infante es, tal vez junto a Carpentier, el autor cubano del siglo XX más leído y estudiado.

FCBC en Holguín amplía sus servicios al sector no estatal

Por Vanessa Pernía Arias

La filial de Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín implementará próximamente nuevos servicios de exportación e importación a las formas de gestión no estatal, ampliando su cartera de productos y prestaciones a la cultura y al pueblo.

Foto tomada de Internet

Esta nueva estrategia parte del diseño económico social implementado en el país para paliar la crisis mundial, intensificada por la propagación de la Covid-19, e impulsar nuevas formas de gestión, para lo cual la empresa creó un equipo de trabajo nombrado Grupo de Nuevos Negocios, encargado de organizar, orientar y desarrollar esta actividad, explicó Yamilé Escalona Arias, especialista en comunicación del FCBC en laprovincia.

Podrán solicitar unirse a estas labores las personas naturales y jurídicas que realicen una actividad comercial y de servicios autorizados de manera legal, trabajadores por cuenta propia, cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, que no pertenecen al sector estatal de la economía ni constituyen modalidades de inversión extranjera.

La nueva medida establece que el Fondo, como empresa estatal, puede exportar o importar bienes autorizados en su catálogo; y a su vez, los beneficiados podrán solicitar estos trámites a un cliente o proveedor extranjero no comprendido en la cartera de usuarios de la empresa, pero con garantía de rentabilidad, puntualizó Escalona Arias.

Se prevé que estos nuevos servicios se comiencen a implementar a inicios del año próximo, precisó, puesrequiere la preparación de varios procedimientos que se tramitarán en la oficina del Grupo, ubicada hasta el momento en los bajos del edificio 18 plantas de la ciudad de Holguín.

El FCBC holguinero es una de las entidades más importantes en el desarrollo artístico y comercial de la provincia, lo que le posibilita prevalecer con éxito dentro del movimiento creativo y socioeconómico en el país; asimismo organiza cada año la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte, con importantes resultados e ingresos (Con información de la ACN).

Cuando el arte se canta a coro

Por Bernardo Cabrera

Actualmente el coro holguinero Opus Nova está compuesto por féminas, pero ¿siempre fue así?, ¿por qué eligieron ese nombre?, ¿qué formación tienen sus integrantes? Esas y otras dudas nos esclareció su directora Ana Rosa Pierre, reconocida recientemente por su labor pedagógica al frente de esa agrupación vocal, que celebra sus quince años de vida artística.
Etapa fundacional…

-El coro Opus Nova surgió en el año 2005 como resultado natural de un proceso de formación iniciado entre el año 2000 y el 2004, durante la primera promoción de Instructores de Arte del nuevo programa de la Revolución. La escuela estaba ubicada en el IPVCE “José Martí” y allí la profesora Mailín Martín nos impartió la asignatura Práctica y dirección coral. Ella dividió a los estudiantes en subgrupos porque éramos muchos y de una de ellos surgió el núcleo de lo que sería Opus Nova.

En los inicios éramos un proyecto mixto que incluía voces masculinas, pero en estos momentos somos un formato completamente femenino. No obstante, hemos mantenido el criterio de que todos los integrantes sean instructores de arte, o sea, que procedan de un entorno común.

¿Por qué Opus Nova?

-Cuando uno comienza a soñar con una agrupación enseguida te asalta el asunto de la identidad para diferenciarla de las demás. En el año 2004 cuando ya empezamos a despuntar como formato vocal, realizamos un concurso entre los nueve integrantes de ese entonces para encontrar un nombre definitivo y Ruslán Fonseca, ayudado por un sacerdote católico, concibió ese nombre que en latín significa Obra Nueva y a todos nos gustó.

Desde entonces el grupo ha obtenido varias distinciones a nivel nacional y está integrado ahora por 15 instructoras de arte de diferentes tesituras vocales divididas en sopranos, mezzos, contraltos altos y contraltos bajos.

Se dice fácil 15 años, pero no lo son…

– Sostener una agrupación vocal durante 15 años es una tarea difícil y dentro del movimiento de aficionados es una proeza aún mayor, ya que carece de mecanismos que beneficien económicamente a los coristas, aunque pertenezcan al catálogo de excelencia y tengan Categoría Nacional. A la postre ese factor incide en el fin de la carrera de muchas que deciden ponerse a trabajar en algo completamente ajeno al panorama cultural.

Tengo que decir que lo alcanzado hasta la fecha nos satisface, pero lo ideal sería audicionar para convertirnos en profesionales. Mientras tanto perfeccionamos el repertorio, incluimos obras nuevas y tratamos con sacrificio, entrega absoluta y un gran amor por la música que Opus Nova no se disuelva y el arte se siga cantando a coro.

El arte del cine, formas y conceptos de la mano de José Rojas Bez

Por Erian Peña Pupo

El arte del cine: formas y conceptos –cuya edición corregida y aumentada fue publicada en 2018 por la editorial Pueblo y Educación– es uno de los más recientes libros del Dr. C. José Rojas Bez (Banes, Holguín, 1948). Sustentado de un sólido sistema conceptual –que relaciona las obras de arte, los medios de comunicación y la obra de arte cinematográfico con sus consiguientes géneros– y con un “sustrato en la estética, la teoría del arte y de los medios; desarrollando nuevos conceptos así como perspectivas actualizadas sobre las ya existentes”, este libro–como leemos en las palabras de contraportada– “analiza rigurosa y sistemáticamente qué es el cine, sus cualidades, funciones y relaciones con las demás artes y medios”.

Foto portada cortesía de José Rojas Bez

Rojas, profesor titular, investigador y ensayista, nos advierte en el prólogo “Estética, imágenes, instituciones, artes, matrices… cine”, ampliado para esta edición, que pretende “reflexionar sobre múltiples aspectos del cine, partiendo del deslinde de rasgos fundamentales suyos y el logro de un concepto riguroso y actualizado (…) hasta una metodología asumible, aunque no la única posible, para el análisis de filmes”. Este concepto de cine, que ha caracterizado en buena medida su obra, queda explícito desde el primer momento, aunque le dedique todo un capítulo a su búsqueda: “Arte de la sucesión coherente de imágenes comúnmente audiovisuales logradas mediante una matriz y una superficie”, asegura.

¿Qué es el cine? ¿Cuáles son sus rasgos definitorios? ¿Qué lo caracteriza como medio de comunicación, como industria y, en especial, como arte, según la teoría de la comunicación, la semiótica y, en especial, las teorías estéticas y del arte? ¿Cuáles son las propiedades, significados e importancia general de los planos y el montaje (sin ignorar el controvertido término de edición)? ¿Cómo enfocar, con auténtica coherencia y rigor, la cuestión de los géneros cinematográficos; sin perder de vista ni, por el contrario, doblegarnos a las correlaciones y las fecundas insinuaciones dadas por los géneros de otras artes y medios? Estas interrogantes, y muchas otras, motivan las incursiones teóricas y los replanteos de Rojas Bez a lo largo de este voluminoso texto (de aproximadamente 440 páginas) que resulta un material de consulta obligada para los estudiosos del cine, estudiantes e investigadores, pero también para aquellos interesados en comprender,en todas sus posibilidades, el universo fílmico.

Fundador de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, del Taller Nacional de la Crítica de Cine y de la Federación Cubana de Cine-Clubes, Rojas “reflexiona sobre los planos, el montaje y otros recursos expresivos como los letreros dentro del cuadro, también sobre los géneros y subgéneros (con cierto énfasis en el documental, el falso documental, el musical y el western); incluyendo breves monografías sobre el primer plano, el plano-secuencia, el plano sostenido, la cámara subjetiva, el cuadro en el cuadro, el cuadro en negro (o blanco, o un solo color), la sobreimpresión y otros recursos y productos fílmicos. Ofrece, además, una metodología para el análisis del cine (y los audiovisuales, en general) y una amplia bibliografía coherente con el texto y sus notas a pie de página”, leemos en la contraportada de El arte del cine.

Es importante subrayar que cada uno de estos ensayos posee una validez propia y puede leerse independientemente del libro,aunque en su conjunto conforman“una unidad mayor, multipartita”, pues se coordinan sistemáticamente, posibilitan las convergencias y el enriquecimiento mutuo. “Estas reflexiones nada temen a las nuevas ideas y prácticas fílmicas (y audiovisuales), a la especulación, al vuelo del pensamiento y puntos de vista personales; pero, también apegadas a la investigación, el rigor lógico y la seriedad intelectual, nunca menosprecian el caudal ya clásico de pensamiento y práctica artísticos”, destaca José Rojas Bez.

Al mismo tiempo, el autor posibilita –algo difícil en textos con una carga teórica así– “un lenguaje asequible a un público amplio, un estilo coloquial pero nunca, nunca vulgarizador; siempre alejados de la picardía de hacerse oscuros y retorcidos para parecer profundos, pero sin abandonar el rigor y la seriedad” que una investigación integradora como esta amerita en sí.

En los diferentes capítulos que conforman el corpus de este volumen, Rojas nos invita a adentrarnos en cuestiones técnicas como el plano y el montaje en el arte del cine; el cine como medio de comunicación, como arte e industria; la relación con el “sistema de las artes” y sus correlaciones; los géneros cinematográficos (el falso-documental, el noticiero, el western, el musical y obras y autores, entre deslindes y definiciones, como Carlos Saura, Metallica: Through The Never y Vals con Bashir) y el complejo ejercicio del debate y la crítica del filme.

Fundador del cine-club Dziga Vertov y la revista Arte 7 de la Universidad de La Habana; de los programas y textos de Educación Artística para la Extensión Universitaria y de la Filial de la Universidad de las Artes de Cuba en Holguín, José Rojas Bez es autor de numerosos libros y artículos en revistas especializadas, fue becario de la Fundación Carolina en Madrid, Valladolid y Barcelona, profesor visitante en universidades de América Latina y España, y ostenta disimiles reconocimientos a su trabajo como investigador, docente y ensayista en Cuba y el exterior.

El ciberlenguaje, ¿complemento o antagonista?

Por Bernardo Cabrera

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Para algunos de los lectores que se enfrenten a estas líneas lo anterior resultará prácticamente ilegible o de una marcada pobreza léxica. Para otros será fácil decodificarlo y lo apreciarán como una gran síntesis de lenguaje o un mensaje del ciberespacio. La postura dependerá de la cercanía o inserción que se posea para con este fenómeno, denominado ciberlenguaje por el marco donde se desarrolla.

Entre los jóvenes se vuelve cada vez más cotidiano el uso de este este modo de redacción en los chats, correos, foros y redes sociales.

Sus métodos de escritura más frecuentes son la supresión de tildes, haches, eñes, signos de puntuación, vocales y artículos; cambiar “ll” por “y” y “ch” por “x”; aprovechar el sonido de consonantes como t (te), m (m) y k (ca); sustituir fonemas por números (salu2) o signos matemáticos (ad+); tomar préstamos del inglés y emplear emoticonos gráficos como 🙂 contento, 😀 sonriente, :-O asombrado o 🙁 triste.

Esto propicia que muchas veces los textos desafíen la imaginación humana y en ocasiones resulten indescifrables. No obstante, su popularidad está determinada por la rapidez que suscita.

Su fórmula es similar a la máxima periodística de decir más con menos, aunque contextualizada con peculiaridades diferentes, que privilegian la síntesis mediante el empleo de símbolos y abreviaturas poco convencionales.

Con respecto a esta tendencia existen dos posturas encontradas: por una parte, la de quienes defienden y ven con buenos ojos su irrupción; y por otra, la de filólogos, profesores de Lingüística, gramáticos y amantes del buen decir, para quienes constituye una amenaza a nuestra lengua materna, no por su mero uso, sino porque los jóvenes lo han asimilado fácilmente y lo están trasladando a otros contextos donde no es correcto.

Así lo afirma Petra Silva, Licenciada en Letras y profesora de la asignatura de Redacción en la Universidad de Holguín, a quien no le preocupa esta práctica como economía del lenguaje, sino su inclusión en la expresión escrita de los jóvenes.

Lo que no debe suceder es que cuando se les indique una redacción de carácter formal o cualquier otra práctica de la expresión escrita, este empleo desmedido de las abreviaturas se encuentre entre sus códigos. Eso sí traerá un empobrecimiento y una involución dentro de sus habilidades, porque la lengua y nuestra manera de hablar deben adecuarse al contexto y a la pragmática del acto comunicativo. (Silva, 2020)

Por su parte, la licenciada en Español y Literatura, Sandra Cruz Berlanga, opina que va en detrimento del uso correcto de nuestro idioma porque, “aun cuando es permisible en un momento dado por circunstancias específicas como tendencia a la economía, su usanza condiciona paulatinamente la pérdida de facultades ortográficas en los educandos, ya que no logran discernir cuál es el grafema correcto en cada caso”. (Cruz, 2020)

Pero, ¿es la simplificación de textos mediante abreviaturas un acontecimiento novedoso o solo ha renovado su escenario?

Una abreviatura es una convención ortográfica para acortar la escritura de cualquier término o expresión y, aunque cada cual puede crear una para su uso particular, muchas tienen una forma convencional de dominio general. Sus orígenes se remontan al 3300 a. C., cuando los egipcios crearon la escritura hierática como alternativa a la jeroglífica.

Su ejecución se basaba en el uso de ligaduras entre un número de caracteres para escribir con un solo trazo los signos complicados y en la “cursivización”, que la hacía más estilizada, permitiéndole a los escribas del Antiguo Egipto rayar más rápido y simplificar los jeroglíficos.

Durante amplios períodos este estilo fue empleado en textos religiosos, administrativos, científicos y literarios. Además, fue la grafía utilizada en la vida cotidiana y el primer sistema de escritura que se enseñó a los estudiantes, ya que el conocimiento de los jeroglíficos requería de una capacitación adicional más enrevesada.

Pocos siglos después, los amanuenses o escribientes de la Edad Media se hicieron famosos por sus abreviaturas en latín y griego.

Esta utilización tenía como premisa la necesidad de aprovechar mejor la limitada superficie de escritura en correspondencia con los altos precios y la escasa disponibilidad de materiales (mármol, bronce, pergamino, papiro, papel), así como ahorrar tiempo en la elaboración manual de los libros.

Fueron ellos los gestores de que las abreviaturas se convirtieran en una cuestión frecuente dentro de la sociedad. Entre las más aplicadas se encontraban: sustituir la sílaba “per” por “p”; colocar una virgulilla (~) sobre una letra para indicar que era doble y evitar su repetición; usar símbolos en lugar de “et”; emplear el macrón (ˉ) por encima y por debajo de las letras y los trazos extendidos para abreviar prefijos, sufijos y formas verbales.

También adoptaron variedades tipográficas como ligaduras de dígrafos (Æ, Œ) y la “s” larga (ſ), o la “r” rotunda, que parecía media R mayúscula o un número 2; y simplificaron frases corrientes como Iesus Hominum Salvator (Jesús, Salvador de los hombres) por IHS o requiescat in pace (descanse en paz) por RIP.

Estas fórmulas tuvieron tanta aceptación que las frases en muy pocas ocasiones aparecen íntegras y algunos de sus breviarios se convirtieron en símbolos que han perdurado hasta la actualidad. Tal es el caso del signo latino “&”, que reemplazaba a la conjunción et en latín y ahora desempeña la misma función en francés e inglés; el de porcentaje (%), del italiano per cento (por cien); el de la libra (₤ librum, posteriormente £), luego imitado por el signo de peso y adoptado para el dólar ($); y el símbolo de arroba (@) que procede de la abreviatura de la preposición latina ad.

Otra escritura que usó la abreviación fue la taquigrafía, que era un sistema de redacción rápido y conciso para transcribir un discurso a la misma velocidad a la que se hablaba. Para ello empleaba trazos breves y caracteres especiales que representaban letras, palabras e incluso frases.

Sus orígenes se remontan al siglo V a.C. cuando el historiador griego Jenofonte se valió de esta técnica para transcribir la vida de Sócrates, aunque fue empleada por las culturas antiguas fenicia y romana, y luego por otras de la Edad Moderna como la inglesa, francesa, italiana, alemana y holandesa.

Su uso se ha extendido hasta nuestros días, principalmente en los juicios para dejar constancia de lo hablado, en el marco estudiantil para tomar notas y entre las secretarias y ayudantes de administración para apuntar recados y pedidos.

Es necesario aclarar que el texto recogido por un taquígrafo no puede ser entendido fácilmente por otro que no haya escuchado previamente el original y, si bien su aprendizaje es relativamente fácil, su uso requiere de mucha práctica.

Los telegramas también se apropiaron del empleo de abreviaturas durante los siglos XIX y XX. Estos ganaron popularidad entre los ciudadanos a la hora de hacer comunicaciones inmediatas, tales como avisos urgentes, pues la entrega era más rápida que la de una carta. Como se cobraba por palabras enviadas, los usuarios se las ingeniaron para minimizarlas y reducir el costo del mensaje sin que se perdiera su significado, eliminando los artículos y algunos grafemas.

A pesar de que en la actualidad están prácticamente en desuso por la proliferación de teléfonos dentro del país, hasta hace unos pocos años los telegramas eran las vías para confirmar acuerdos de negocio y crear documentos legales.

Su principio de funcionamiento básico permitió la creación de los fax y los correos electrónicos en 1965 y estos, a su vez, fueron una herramienta crucial para la aparición de Internet en 1969 y del servicio de mensajería instantánea SMS posteriormente, convirtiéndose los dos últimos en los nuevos escenarios de síntesis lingüística.

Por tanto, la abreviación del lenguaje no es un fenómeno novedoso, sino una práctica que ha acompañado al hombre a lo largo de su evolución, coexistiendo con el idioma oficial. Su manifestación ha estado condicionada por la creatividad y suspicacia de quienes lo han empleado para economizar material, dinero, tiempo y espacio, además de agilizar la escritura.

Si nos detenemos a mirar a nuestro alrededor nos percataremos de que nuestra vida está signada por abreviaturas y acrónimos que por su uso frecuente terminaron generalizándose.

Es por ello que nos levantamos a las 7 a.m. y regresamos del trabajo a las 5 p.m. Vivimos en el 2020 d.n.e., pesamos en kg y medimos en m y cm. Pertenecemos a la FEU, acudimos a ETECSA a recargar las tarjetas “propias” y hacemos las pruebas de aptitud para entrar al ISA. Además, tenemos compañeras que se llaman Maricarmen o Malena, nos protegemos para no contagiarnos con el SIDA, les decimos a nuestros primos Tony y Chely, y HP a aquellos que andan en carro y no nos recogen.

El lenguaje no se puede apreciar como un ente pasivo e inamovible, puesto que su vigencia está determinada por su capacidad de transformarse, adaptarse, enriquecerse y retroalimentarse constantemente de nuevas palabras y vocablos, así como desechar los que se encuentran en desuso.

Fue la necesidad de comunicación entre los miembros de una comunidad lo que propició la creación de signos lingüísticos, y es la propia comunidad quien influye en la generalización y unificación de ellos y, por ende, en la concreción de un lenguaje. De esta manera, el ciberlenguaje se nos presenta como un producto de la vertiente popular, mediatizado por una nueva plataforma: la tecnológica.

Su ejecución, lejos de deteriorar nuestro idioma, se está erigiendo como uno adyacente, al cual Giammatteo, M. & Albano, H. (2009) definen como “la comunicación del milenio” por la cantidad creciente de adeptos y su capacidad de inmediatez.

Este fenómeno es inherente a la tendencia revolucionadora de la sustitución de modos de comunicación (como la carta) por otros relacionados con las nuevas tecnologías (e-mail, chat, SMS), que facilitan el trabajo y se caracterizan por la rapidez.

Tanto es así, que ya dispone de un término que tipifica a las personas que, producto de su afición al chat, SMS y similares, se caracterizan por escribir exageradamente en un lenguaje corto y simplificando palabras, o que de forma intencional no respetan las reglas ortográficas y gramaticales: chaters.

También se creó el primer diccionario SMS, por iniciativa de la Asociación de Usuarios de Internet, con el por nombre “Exo x ti y xa ti”. Su objetivo, además de registrar las regularidades de este lenguaje utilizado principalmente por los jóvenes, es ayudar a su comprensión y guiar a aquellos que no están familiarizados con su funcionamiento.

Incluso, quién sabe si paradójicamente dentro de unos años sea necesario crear la RAC (Real Academia del Ciberlenguaje), como homóloga de la RAE, para velar por su uso.

Para quienes supone un empobrecimiento de la lengua y un retroceso en la cultura y la difusión de la ortografía y otras normas lingüísticas, llegando a calificarlo de aberración, es necesario preguntarles: ¿sigue usando la máquina de escribir en lugar de la computadora? ¿Envía cartas desde las oficinas de correo postal o desde su correo electrónico? ¿Acude con frecuencia a visitar a sus familiares o les habla por teléfono desde su trabajo o su casa? ¿Camina hacia su oficina si tiene un carro?

Interpelaciones como estas nos hacen meditar y darnos cuenta de que las nuevas tecnologías llegaron para cambiarlo todo, incluso el lenguaje. No adecuarse a ellas es correr el riesgo de desaparecer, descontextualizarse o quedar en el olvido. La fórmula para subsistir, parafraseando a Charles Darwin y su teoría “El origen de las especies”, estriba en adaptarse al entorno.