Pienso el humor, luego río

Por Erian Peña Pupo

Partiendo del tema de la política cultural y su relación –ineludible por demás– con el teatro cubano y el humor en general, la sede provincial de la Uneac en Holguín acogió el programa teórico Pienso luego río, que dentro del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón analiza los antecedentes, derroteros y convergencias del género humorístico.

Un análisis histórico de la política cultural cubana, conferencia del actor Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor, donde abordó la necesidad de una jerarquización adecuada y el diálogo sistemático con la vanguardia creativa, abrió el debate. Por su parte, Jorge Sánchez, caricaturista de Palante, periodista de Juventud Rebelde y colaborador del semanario ¡ahora!, abordó en su presentación “el humor en la cubanía”, desde “una visión holística”, donde partió, a manera de recorrido, de las primeras publicaciones humorísticas en la colonia, destacando la obra del español Víctor Patricio Landaluce, hasta la República y el trabajo de Torriente, Abela, Juan David, De la Nuez, Chago Armada, entre otros, mediante un abordaje a las principales revistas y periódicos en que personajes emblemáticos como el Bobo y Loquito aparecieron. Además, publicaciones como Palante y Melaíto surgidas después de la Revolución.

El profesor Lino Ernesto Verdecia realizó en “El humor en la balanza, o ¿una balanza para el humor?” un análisis de tres cuentos de autores destacados a partir del boom literario de los años sesenta, que no son precisamente humoristas, pero donde el humor está presente: “¡No hay Dios que resista esto!” (Jesús Díaz Rodríguez, 1941- 2002), “Hasta revolucionario” (Julio Travieso, 1940) y “Asamblea de efectos electrodomésticos” (Eduardo Heras León, 1940). Después de realizar un abordaje de estos cuentos, que considera “emblemáticos de la narrativa humorística cubana”, con la peculiaridad de que “sus autores no eran ni han sido asiduos a esa vertiente”, Lino asegura que es válido observar que “los personajes protagónicos de esas diégesis son palmariamente representativos de actitudes consideradas negativas, en especial si esta negatividad proviene de un desafecto al sistema político imperante. Es por ello que se nos hacen simpáticos, tolerables o admisibles aquellos donde podríamos calificar de pícaros –con toda la carga semántica que de esos prototipos nos legó la literatura española–, porque aun cuando el “machetero” Kiki Fresneda ha ido a cumplir una tarea para la cual carecía realmente de convicción, y que el obrero fabril es un mal trabajador autoconvencido de lo contrario –y ambos no son precisamente escasos en el contexto nacional ni antes ni ahora– tienen a su favor algo importante: son verosímiles”.

Ariel Zaldívar, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Holguín, en la última ponencia del programa, abordó “la praxis humorística ante los desafíos históricos de la época actual y el contexto nacional”, donde subraya que la relación praxis humorística y época histórica cultural presenta determinaciones concretas como: su mediatividad dialéctica, lo que implica que entre ambos fenómenos existe un complejo de relaciones contradictorias, dinámicas y fluidas donde se suceden momentos de diferencia, oposición, antagonismo y complementariedad sistémico estructural; la historicidad concreta y la sociologicidad, donde época y humor existen y se realizan históricamente a través de la praxis creadora de las diversas clases sociales, grupos y colectividades; la estructuralidad: humor y época asumen una variedad histórica de formas de organización en el espacio y el tiempo; y la linguisticidad: época y humor precisan para su eficacia praxiológica y comunicativa de determinados lenguajes que codifiquen y transmitan sus contenidos y mensajes en la totalidad socio cultural.

Así, añade Ariel, “praxis humorística y época histórica tienen entre otras más, una cualidad histórica estructural común y constante en el tiempo: la ambivalencia dialéctica. Lo que implica que amen de las afinidades que comparten, también posean diferencias específicas que le permiten cumplir funciones opuestas como las que Mijaíl Bajtín y Gilles Lipovetsky desde sus contextos históricos ideológicos le atribuyen al humor”. Además, como preámbulo del evento teórico Pienso luego Río, quedó inaugurada en la galería Fausto Cristo de la Uneac, la exposición de humor gráfico Gracias por el mamut amarillo, de Jorge A. Carmenate, reconocido caricaturista y pintor original de Nicaro, Mayarí.

Una hora de Rigoterapia para reír toda la noche

Por Vanessa Pernía Arias

La Rigoterapia fue el espectáculo que disfrutó la noche de este lunes el público holguinero, a cargo del versátil actor Rigoberto Ferrera, Premio Caricato 2010. Una presentación que explora los distintos recursos de los que se apoya el humor escénico, como la música, el canto y el monólogo.

Fotos: Carlos Parra

A través de la sátira y el choteo que caracteriza a los cubanos, el conocido humorista hace reflexionar acerca de temas tan arraigados en la población como es la religión, las supersticiones,  la economía, los problemas cotidianos, paisajes autobiográficos y otras muchas situaciones que se han transmitido de generación en generación por padres y abuelos.

Rigoberto Ferrera le agrega ingredientes bien cubanos a ese acto de comunicación artista-público y establece esa empatía de gran aceptación, que no sólo deja entrever en espectáculos como “Cuando Rigo suena”, “Échale la culpa a Rigo”, “Sabor bohemio” y «Rigoberto.com», sino también en la “Rigoterapia”.

Luego de varios años Rigoberto Ferrera regresó a Holguín y a conciencia se puede decir que ha cautivado a esa gran multitud que asistió a su espectáculo, pues con un humor inteligente y bien pensado logró un mar de risas que inundaron la sala principal del Teatro Eddy Suñol.

Aunque el plato fuerte de la noche fue “El Rigo”, también es meritorio agradecer la presentación a modo de “introducción”, del joven humorista Michel Pentón, integrante del grupo “La Oveja Negra” y su teoría del “feo”.

Una “introducción” igualmente bien pensada y jocosa que recorre distintas maneras que tenemos los cubanos de evadir la cotidianidad y que demuestra la capacidad de recorrer sin ciertos apuros diversos momentos del humor cubano.

Con estas presentaciones se reafirma una vez más que el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón continúa siendo uno de los certámenes humorísticos más importantes que se realizan fuera de la capital cubana, presentando espectáculos variados y pensados para la familia cubana y defendiendo las nuevas maneras de interactuar con el público en la búsqueda de un humor escénico y teatral de calidad y buen gusto.

Teatro del Caballero: El Acto con y para Vicente Revuelta

Por Erian Peña Pupo

Con el espectáculo unipersonal El Acto, José Antonio Alonso, actor y director de Teatro del Caballero, rinde un especial homenaje a Vicente Revuelta, a propósito del 90 aniversario de su natalicio.

Fotos: Vanessa Pernía

Así José Antonio Alonso hace suya la obra del maestro Revuelta, interpretándolo en escena, el actor y director que le cambió la vida y lo hizo dedicarse a la trabajo teatral y graduarse en la década del 80 en el Instituto Superior de Arte (Isa) para ser uno de los fundadoresde esaleyenda que es Buendía, donde protagonizó espectáculos convertidos en hitos del teatro de nuestro país. Después de esto, fundaría en 2007 su propio colectivo, Teatro del Caballero, que hoy dirige.

“Algunas anécdotas de este director, en constante tensión entre la polémica y fascinación que generó su trabajo, así como la cita de espectáculos canónicos dirigidos por él (Cuento del Zoológico, La noche de los asesinos, La muerte de un viajante, Galileo Galilei) se imbrican en el tejido de una dramaturgia espectacular que fusiona analogías e imágenes”, escribe Ámbar Carralero en las palabras del catálogo de la obra, presentada en la sala Alberto Dávalos del Teatro Suñol.

Miedos, injusticias, tabúes apócales propios de las condiciones políticas del momento, aún no del todo saldadas,momentos claves en la vida de Vicente y en su teatro, el papel del actor y la miradas al teatro contemporáneo, nos son devueltos por Alonso en esta obra, con dirección artística del propio actor y Yoander Ballester Aguilar, además de asesoría dramatúrgica de David García.

Esta obra como nos dice José Antonio Alonso es “un acto de confesión, de fe y entrega, en el que el actor evocando el legado teatral del famoso director y actor cubano, nos remite una y otra vez al rescate de la esencia del oficio, no importa cual. Es una fiesta del espíritu que termina siendo no solo una cura personal para el intérprete, sino también para los que participan en su acto”.

En cada puesta, Alonso lo entrega todo y nos hace partícipe –a quienes nunca vimos una obra dirigida por él y solo lo hemos visto en apariciones en el cine, como aquella en Los sobrevivientes, de Tomás Gutiérrez Alea– del inmenso legado del imprescindible Vicente Revuelta. Y lo hace haciéndonos cómplices, poniéndonos a pensar y a quitarnos la máscara, cosa difícil sin dudas, aunque sea por un instante frente al acto casi sagrado de la creación teatral.

Un sui generis Lucasnómetro para los niños holguineros

Por Vanessa Pernía Arias

La peculiar pieza de teatro infantil Lucasnómetro titiritero, llevada a escena por la compañía Los cuenteros, de la provincia de Artemisa, deleitó este fin de semana al público joven holguinero, tan urgido de esta manifestación escénica en los últimos tiempos.

Foto tomada de internet

El Lucasnómetro… es una sugerente obra que repasa momentos musicales importantes en el panorama cultural cubano de todos los tiempos, expresando las tradiciones y la simpatía que nos distingue y hace diferentes en cualquier parte del mundo. Esta puesta en escena, que se desenvuelve en un entorno minimalista, recorre también, a modo de parodia, la historia musical de la agrupación.

La trama se desarrolla en un ambiente campesino, muy criollo, donde destaca el sentido del humor que posee el cubano de a pie, a través de un hilo conductor que hace ostensible diversos momentos musicales actuados por figuras de animales, conformando un espectáculo muy divertido para toda la familia que acudió a la obra y donde se deja entrever otras piezas de dramaturgos cubanos, como es el caso del camagüeyano Freddys Núñez Estenoz.

A más de cincuenta años de creada, esta compañía, dirigida por Malawi Capote, se renueva constantemente sin perder el propósito original: defender el arte de las comunidades y el teatro callejero; por tanto cada espectador que disfruta de su espectáculo reconocen en su trabajo a verdaderos artistas de pueblo.

Los cuenteros, fundada el 19 de noviembre de 1969 por la actriz Graciela González y Julio Capote, sobresalen en el panorama escénico cubano con diversas obras, entre ellas, El extraño caso de la zorra gallina, Comino y Pimienta vencen al diablo, La cucarachita Martina, El canto de la cigarra y La mano del titiritero.

Premio de Periodismo Cultural “José Antonio Fernández de Castro”

  CONVOCATORIA

 El Ministerio de Cultura creó en 1999 el Premio de Periodismo Cultural “José Antonio Fernández de Castro” el que ha decidido convocar con carácter anual, con el objetivo de reconocer la labor en la promoción cultural y en la defensa de la cultura nacional, a partir de una política promocional coherente, que desarrolle ideas, iniciativas y valoraciones críticas a la altura de las exigencias de la obra de nuestros artistas más destacados.

BASES

  1. El Premio de Periodismo Cultural “José Antonio Fernández de Castro” se otorgará a personas naturales, como reconocimiento al conjunto de la obra, y por la labor relevante y sistemática en la promoción de la cultura cubana, por los diferentes medios de comunicación.

 

  1. El Premio se entregará cada año.

 

  1. Las propuestas se recibirán de las instituciones culturales nacionales, las Direcciones Provinciales de Cultura, el ICRT, la UPEC, la UNEAC, la AHS y los medios de prensa acreditados ante CREART.

 

  1. Cada institución, organización y medio podrá realizar solo una propuesta y presentar la fundamentación escrita en no más de cinco cuartillas.

 

  1. Los nominados serán personas vivas y residentes en el territorio nacional con inobjetables valores profesionales, culturales y éticos.

 

  1. Las propuestas serán recepcionadas por un Comité de Admisión, que es el encargado de otorgar la condición de NOMINADO, sobre la base de las propuestas recibidas. La selección del Premiado se hará sobre la base de las nominaciones previamente definidas por el Comité de Admisión.

 

  1. Este Premio se adjudicará por un jurado de un número impar de integrantes, a propuesta de la Comisión Organizadora. La Secretaría Ejecutiva del Jurado es designada por el Centro de Comunicación Cultural.

 

  1. El jurado no podrá realizar nominaciones y su decisión será por mayoría simple e inapelable, y decidirá en cada edición los premios y menciones.

 

  1. La Comisión Organizadora y el Jurado serán los únicos facultados para interpretar las bases, o decidir aspectos no contenidos en ellas.

 

  1. Las propuestas se recibirán hasta el 2 de marzo del 2020en el Centro de Comunicación Cultural, CREART, Calle 4 No. 205 entre Línea y 11, El Vedado, Plaza de la Revolución. La Habana.

 

  1. El Premio de Periodismo Cultural “José Antonio Fernández de Castro” se entregará cada año,y consistirá en diploma de reconocimiento y una obra de arte.

 

  1. El Centro de Comunicación Cultural organizará el acto público donde se entregará el Premio de Periodismo Cultural “José Antonio Fernández de Castro” en ocasión del “Día de la Prensa Cubana”.

Entre música, videos clips y revistas

Por Erian Peña Pupo

A manera de encuentro entre amigos y amantes de la canción inteligente, la Casa de la Música de la Egrem en Holguín acogió el preestreno de atractivosvideos clips de los reconocidos cantautores holguineros Fernando Cabreja, Raúl Prieto y Norberto Leyva, y además la presentación del número 49 de la revista Arte por Excelencias,con fecha de enero-febrero de 2020.

Dirigidos por el realizador Jimmy Ochoa Escalona se presentaron los videos de los temas “Canción del desaliento”, de Cabreja, realizado en 1993, en Moa, y “Sin tanta filosofía”, de Prieto.

Estos videos pretenden visualizar la obra de cantautores cubanos fuera de La Habana, comentó Jimmy, y ha sido prioridad del Ministerio de Cultura, quien ha potenciado la promoción de estos artistas.

“Canción del desaliento” es el primer video de Cabreja, quien asegura que “esta es una opción estética para los que gustan de este tipo de canción” y al mismo tiempo, “un homenaje a la ciudad”.

Por su parte, Raúl Prieto agradeció esta “noble y justa idea del Ministerio de Cultura” y el empeño de los creadores de “traducir la realidad en elementos estéticos” a través del arte y la música.

Fotos: Kevin Manuel Noya

Norberto Leyva ve el arte como “un conjunto de emociones” y en este caso la canción de pensamiento como una necesidad en la música contemporánea, por eso compone temas que lo distinguen, como “Cuando una mujer”, cuyo video clip fue dirigido por el realizador Alexander González.

 

También fue presentada Arte por Excelencias, publicación multicultural de América Latina y el Caribe. Perteneciente al grupo Excelencias, fundado en 1997, la publicación fue presentada y obsequiada al público por el periodista y editor Alexis Triana, quien subrayó su importancia en la promoción del arte cubano e iberoamericano contemporáneo. En sus inicios, dijo, abordó las artes visuales, pero ha ampliado el espectro a una publicación con un perfil hacia distintas aristas de la cultura. Es una revista que visibiliza la América toda, desde la unidad multicultural del continente, añadió, y que se presenta en importantes ferias de arte en varios países de la región.

Con fotografía de portada de Juan Carlos Borjas, actualmente fotorreportero del Ministerio de Cultura, y contraportada con El otro Munch, del Premio Nacional de Artes Plásticas Nelson Domínguez, pieza que sirviera de cartel del reciente Festival Jazz Plaza, la revista recorre en sus páginas ferias de arte como: Art Basel Miami, donde se presentaron 270 galerías con cuatro mil obras de 30 países; Art Madrid 2020, con una entrevista a Alberto Cornejo, su director; Zona Maco, en México, donde, como en Art Madrid habrá presencia cubana con Collague Habana, y en esta última además la Galería Servando; y la 58 Bienal de Arte Contemporáneo de Venecia 2019.

La revista se acerca, asimismo, a la obra de los artistas Ana Mosseri, de Colombia, Gonzalo Maciel, de Argentina, y a los cubanos Rachel Valdés y Nelson Domínguez; al Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia; al 41 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana; la presentación del Ballet de San Petersburgo, de Rusia, en la capital cubana; y el estreno de la ópera La clemencia de Tito, con revisión dramatúrgica de Norge Espinosa, dirección escénica de Carlos Díaz y orquestal de José A. Méndez Padrón, en el Festival Mozart Habana.

Además, sus páginas abordan la Cruzada Teatral Guantánamo Baracoa, desarrollándose ahora mismo en este oriental territorio; la obra del reconocido actor Manuel Porto; la entrega de los Premios Caricatos; el grupo Buena Fe, que celebra su 20 aniversario; el Festival Internacional de Literatura (Flip) en Brasil, y una reseña al texto Un librero, del colombiano Álvaro Castillo Granada, publicado por el sello Penguin Randon House (2018) y que contó con la presencia de Álvaro para compartir experiencias del oficio de librero en el siglo XXI en países como Colombia y Cuba.

Premian la promoción literaria en Holguín

Por Vanessa Pernía Arias

Luis Martínez Martínez es un holguinero excepcional, un apasionado promotor cultural que ha demostrado en una amplia trayectoria en la provincia, avalada durante más de 30 años como asesor literario en la Casa de Cultura del municipio de Báguanos, donde reside.

Por su fervor a favor de la socialización y fomento de los hábitos de lectura fue reconocido con el Premio Nacional Raúl Ferrer, por la obra de promoción de la lectura de toda una vida, en el marco del Encuentro Nacional Científico Bibliotecológico Emilio Setien Quesada in Memoriam, que se desarrolló recientemente en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, en La Habana.

Aunque este galardón solo se circunscribe a la promoción de la literatura, este baguanense se confiesa promotor de todas las artes y su trabajo está certificado, además, por los proyectos culturales y comunitarios que ha fundado y de los cuales ha sido miembro, entre ellos el certamen de trova y poesía “Del verso y la miel”, “Venga la esperanza”, de conjunto con la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en el territorio, tertulias literarias enfocadas en la vida y obra de José Martí, entre otros valiosos ejemplos.

Recogida en libros y revistas, su fructífera obra lo ha hecho merecedor en varias ocasiones del Premio de Cultura y Proyectos Comunitarios, así como destacar en el trabajo internacionalista sus logros en países como Venezuela y México.

La Biblioteca Pública Provincial Alex Urquiola también fue reconocida en este Encuentro por la creación del Proyecto Lumbrera, un espacio único para niños con distintas discapacidades, a cargo de la escritora Lizue Martínez, espacio que se desarrolla habitualmente todos los meses en la escuela especial La Edad de Oro de esta urbe oriental.

Cada año la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y el Programa Nacional por la Lectura otorgan estos premios referentes al accionar de escritores, promotores y bibliotecarios en aras de incrementar y socializar los hábitos de lectura en varios sectores de la población cubana.

Alegrías líricas de una viuda holguinera

La viuda alegre es una pieza antológica en el repertorio del Teatro Lírico Rodrigo Prats. Fotos: Wilker López

Mi Lírico holguinero es otro; es el que ha estado en escena en los últimos diez años. Mi “Rodrigo Prats” es el de La alegre chaperona, El show de Jerry Hermans, La leyenda del beso, La princesa de las Czardas, Luisa Fernanda, La corte de Faraón… Es el del espectáculo Viva Verdi, con dirección artística de Yuri Hernández y fragmentos de Nabucco, La Traviata, Rigoletto, Otelo y Aida, entre otras obras del repertorio verdiano.

Para muchos no ha sido la mejor década de la compañía, pero es la que conozco. Es el Lírico de galas, como la que celebró su 50 aniversario en 2012; el de espectáculos variados. Y ahora es también el Lírico de La viuda alegre, famosa opereta de tres actos con música del compositor austrohúngaro Franz Lehár y libreto a partir del original en alemán de Víctor Léon y Leo Stein, basado en L’attaché d’ambassade (1861) de Henri Meilhac.

La viuda alegre es, lo que podríamos llamar, un peso pesado en la compañía, una pieza antológica en su repertorio. La puesta holguinera fue estrenada —asegura, en un libro inédito, el investigador e intérprete Martín Arranz— en 1971 y siguió toda esa década en repertorio, hasta 1988. En 1979 fue calificada como “un éxito indudable” en la presentación realizada en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana. Entonces la Orquesta la dirigió, junto a Fabio Landa, el propio maestro Rodrigo Prats, uno de los autores más importantes del teatro lírico nacional, junto a Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig.

Esta esperada puesta —que sufrió varias posposiciones en las fechas de su estreno, buscando la perfección de los detalles— fue presentada recientemente en el Teatro Eddy Suñol, como parte de las actividades por el 80 aniversario del coloso artístico holguinero. Llevarla a escena es portar una tradición consabida, que hace rememorar las actuaciones de Camayd como el conde Danilo o de Náyade Proenza y María Luisa Clark como la viuda Ana de Glavary; pero es revivir y hasta insuflarle cierta contemporaneidad a una obra que se caracteriza por una trama disparatada, divertida, basada en enredos y peripecias, y por momentos insulsa, como cualquier telenovela de turno: una joven viuda, Ana de Glavary, ha heredado varios millones, pero de casarse con un parisino su fortuna abandonará Pontenegro, creando la ruina nacional, por lo que, alentados por el barón Mirko Zeta, embajador de ese ficticio país en París, varios pontenegrinos la seducen. Pero a ella le interesa una antigua pasión, el conde Danilo Danilovitsch, quien jura demostrar que no se casará con ella solo por su fortuna, sino por amor. Lo demás aquí es enredos, peripecias y, eso sí, muchas infidelidades conyugales.

Presentación en el Teatro Eddy Suñol, como parte de las actividades por el 80 aniversario del coloso artístico holguinero.

Frívola, puede ser. Cargada de inverosimilitud, también. De por sí —y esto debemos subrayarlo— la opereta es un género musical animado y peculiar, cuya característica fundamental consiste en contar con una trama inverosímil y disparatada, a partir de diálogos hablados y canciones entre los que se intercalan historietas, llamadas couplets por los franceses, y bailes como la zarzuela o el cancán (como sucede en La viuda alegre). Se desarrolló en París primero y en Viena, Austria, después, a lo largo del siglo XIX. La viuda alegre, estrenada en 1905, no deja de poseer estas características del género.

La puesta holguinera, con dirección general de María Dolores Rodríguez y artística de Abel Carballosa, respetó la obra original, su concepción escénica, en buena medida la trama que desarrolla, la propia hilaridad que la peculiariza, aunque matizando varios parlamentos. Más allá de revisitar el género, lo homenajeó, cuidando cada detalle. ¿Cómo hacer que una obra como La viuda alegre, creada para el gusto y la diversión del público vienés de 1905, pueda interesar a los espectadores contemporáneos en Cuba? En ello interviene —más allá de La viuda… como obra de arte, como opereta clásica llevada a escena y grabada muchísimas veces en varias partes del mundo— la dirección artística, la puesta en escena, la espectacularidad que de por sí porta la obra, lo atractivo que llega a ser el desenvolvimiento dramático, la calidad de las actuaciones… No es una típica zarzuela, una gran ópera, sino un divertimento operístico, con una historia que, en su esencia, puede ser bien contemporánea, cotidiana, pero que por eso no deja de ser frívola, superficial, palaciega, casi vodevilesca.

La puesta holguinera, con dirección general de María Dolores Rodríguez y artística de Abel Carballosa, respetó la obra original, aunque matizando varios parlamentos.

Pero vayamos a algunas peculiaridades de la visualmente atractiva puesta holguinera. El “Rodrigo Prats” se ha caracterizado por las excelentes voces de sus intérpretes, los más jóvenes salidos de las aulas de la Filial de Canto en la Universidad de las Artes en Holguín. Esta puesta —en la noche en que la vi, y siempre mis consideraciones serán sobre ella— tuvo en el escenario a intérpretes jóvenes junto a voces consagradas de la compañía.

El desenvolvimiento escénico, actoral, viene a ser una de las limitantes, en buena medida, del teatro lírico cubano. Es un tema que han subrayado críticos en varias ocasiones. No es solo cantar bien, de por sí todo un mérito, sino saberlo conjugar con la actuación (por eso lo de teatro) y en ocasiones, como sucede aquí, hasta con el baile.

Los intérpretes de La viuda alegre lo hicieron lo mejor posible. Combinaron la actuaciones —algunos, claro está, mejor que otros— con el dominio de sus voces. A veces mejor, otras con falta de expresividad, matices, fuerza… El conde Danilo, interpretado también por el versátil y experimentado Alfredo Mas, estuvo en la piel del estudiante Carlos Manuel González, quien lo supo sacar adelante con dominio y gracia, cuando muchos pensaron que un personaje como este le quedaría amplio al joven. A Carlos Manuel hay que agradecerle también la valentía con que asumió al conde.

La viuda —sobre su personaje recae buena parte del peso de la obra— fue interpretada por una atractiva Yuliannis Sánchez, que nos ofreció un personaje agradablemente frívolo y en buena medida superficial, como amerita, intentando subrayar en el escenario el binomio necesario: el canto y la actuación. En lo particular, destaco al ya veterano Alfredo Calzadilla, como el barón Mirko Zeta, en lo que fue una clase de versatilidad escénica. El resto del elenco —el personaje de Niegus es aquí una delicia— le aportó su parte de diversión, desenvolvimiento y gracia a una obra que posee esos matices.

La viuda fue interpretada por Yuliannis Sánchez, quien ofreció un personaje frívolo y en buena medida superficial, como amerita esta obra, intentando subrayar en el escenario el canto y actuación.

Si algo pudiéramos recomendarles en esta parte a La viuda alegre holguinera, es, sobre todo, cuidar algunos detalles relacionados con la actuación, con el dominio escénico tan necesario en sus intérpretes; incluso varias interpretaciones pudieran mejorar, matizarse, cuidar detalles vocales, para el bien de una obra que requiere de pleno dominio y versatilidad sobre el escenario, a la par del desparpajo, la futilidad, de una historia, que corre el riesgo, con sus enrevesados vericuetos, de aburrir un poco. Y aburrir —lo sabemos muy bien— es todo lo contrario a lo que se ha propuesto el Lírico de Holguín, por eso la dirección artística de Abel Carballosa y la dirección coreográfica de Alejandro Millán han insistido tanto en el dinamismo y la contemporaneidad de la puesta.

El diseño de vestuario y escenografía cuidó los más pequeños detalles de manera casi artesanal.

Por otra parte, el “empaque” es visualmente atractivo, sugerente, uno de los grandes logros de la puesta, remitiéndonos al París de plena belle époque. Alejandro de la Torre realizó el diseño de vestuario y escenografía cuidando los más pequeños detalles de manera casi artesanal. Cada traje, especialmente los de la viuda, fueron trabajados velando las telas y la pedrería, los cambios de las modas de la época… La embajada de Pontenegro en París, la mansión de la viuda, con su jardín cómplice de infidelidades y rejuegos, adquieren una verosimilitud —dentro del género, claro— que el público agradece. Del avant première mostrado el pasado año aquí, la obra sin dudas creció mucho.

Es necesario subrayar también el trabajo coreográfico de Millán al frente del ballet del Lírico, la dirección coral de Damaris Hernández —vemos incluso al coro incorporarse a las coreografías–, y la dirección musical de Oreste Saavedra, dirigiendo la Orquesta de Cámara de Holguín y músicos invitados. Oreste alternó batuta con el joven Edel Almeida, para interpretar desde el foso del Eddy Suñol las compasiones que Lehár creara; sin dudas, un lujo contar en las presentaciones, como antaño, con música en vivo.

Fue un lujo contar en las presentaciones, como antaño, con música en vivo.

La viuda alegre, del Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín, es una pieza ambiciosa y necesaria por más de una cuestión: rescata una obra antológica no solo del mundo de las operetas, sino del repertorio de una compañía que celebró, precisamente en uno de los días de estreno, su 57 aniversario. Porque la devuelve para un público que añora los años de esplendor del Lírico y que vio esta puesta, pero también para los espectadores jóvenes, ávidos no solo de teatro lírico, sino de teatro en sentido general. Porque pone sobre el escenario a consagrados y jóvenes, incluso estudiantes, para el bien de una obra que busca ser contemporánea, pero sin dejar de tributar al clásico; por el cuidado detalle en el diseño de vestuario y la escenografía —cuestión que, a priori, el público se lleva en la retina—, las interpretaciones, la mixtura entre actuación y danza, la música en vivo… Porque La viuda alegre, incluso con los detalles o sugerencias que cualquiera puede indicarles —si hay una cosa que el público holguinero cree saber es de teatro lírico—, es un camino, un punto de crecimiento esperado ansiosamente, una necesidad para la vida cultural de la ciudad, que esperamos pueda mostrarse en otras partes del país, incluso volver al propio Eddy Suñol. En resumen: una obra que, por esperada, por darlo el Lírico de Holguín todo en ella, se comenta de boca en boca, se piensa, pero, sin dudas, también se agradece.

Edición XXI del Premio Celestino de Cuento a convocatoria

 Por Grethell Cuenca Durán
Edición XXI del Premio Celestino de Cuento a convocatoria
Edición XXI del Premio Celestino de Cuento a convocatoria

Dedicado al centenario de tres grandes exponentes de la literatura norteamericana, Isaac Asimov, Charles Bukowski, Ray Bradbury, el premio Celestino de cuentos fue lanzado, primero, en peña Abrirse las Constelaciones de Ediciones La Luz, y recientemente en la Feria Internacional del libro de La Habana.

En su edición XXI convoca a jóvenes escritores cubanos de hasta 35 años residentes en el país. Según las bases del certamen se concursará con un cuaderno inédito de hasta 70 cuartillas los cuales se estarán recibiendo hasta el día primero de junio.

El Celestino, convocado por Ediciones La Luz y la sección de literatura de la AHS en Holguín, se ha ganado un lugar de prestigio en Cuba. “Un premio que ha traído a la editorial muchas satisfacciones”, refiere su editor jefe, Luis Yuseff, entre ellas, “la amplia aceptación y participación de escritores jóvenes de todo el país que integran un catálogo de más de 20 autores.”

“La gente no sabe nada del mundo” es la frase que distingue esta edición, extraída de Celestino antes del alba, la obra de Reinaldo Arenas que inspiró la creación del concurso en el año 1999.

El cartel, autoría del joven estudiante de periodismo y diseñador de la casa editora, Roberto Ráez, “contiene un robot construido a partir de la imagen de un viejo mimeógrafo que se conserva en la editorial, con una estética de revista norteamericana de los años 50 y un predominante amarillo que rompe con el estándar de los carteles diseñados anteriormente para el certámen”, comentó Ráez.

El ganador será premiado en la propia peña Abrirse las Constelaciones, durante las actividades del programa de la edición XXI del premio que tendrá lugar del 18 al 21 de junio.

Recibirá un diploma acreditativo, obra de arte y mil pesos en moneda nacional, así como la publicación del libro bajo el sello, con el pago del respectivo derecho de autor.

¡Atención narradores! Está abierto el Celestino

Ediciones La Luz, reconocido sello de la AHS en Holguín, y la sección de literatura de la misma en esta provincia, convocan a la XXI edición del Premio Celestino de Cuento, uno de los certámenes de carácter nacional más cotizado entre los jóvenes narradores cubanos.

Cortesía ediciones la luz

Este año el Celestino estará dedicado a la literatura de ciencia ficción y tres de sus exponentes más significativos: los escritores estadounidenses Isaac Asimov, Ray Bradbury y Charles Bukowski, coincidiendo, además, con el centenario de sus nacimientos, comenta Luis Yuseff, editor jefe de La Luz, y miembro del Comité Organizador.

En este certamen pueden participar todos los escritores cubanos residentes en el país menores de 36 años, sean miembros o no de la AHS, explicó Yuseff al Portal del Arte Joven Cubano, con un cuaderno inédito de menos de 70 cuartillas presentado bajo el sistema de seudónimo y en una sola copia. En plica aparte deben constar los datos personales del autor, incluidos número de carné de identidad, dirección particular y modos de localización.

El premio consistirá en la entrega de un diploma acreditativo, el pago de 1000 pesos cubanos (CUP), una obra de arte y la publicación del cuaderno a cargo de dicho sello editorial, con el pago del respectivo derecho de autor. “Las obras, añadió Yuseff, se recibirán hasta el 1 de junio y podrán entregarse personalmente o enviarse por correo postal a Ediciones La Luz, calle Maceo, No. 121 altos, entre Frexes y Aguilera, CP. 80100, Holguín.”

Conferencia de prensa acerca del XXI Premio Celestino de Cuento. Foto: Erian Peña Pupo

El fallo del jurado, integrado por prestigiosas figuras de las letras, se dará a conocer el 21 de junio en la peña Abrirse las constelaciones, como parte del programa del XXI Premio Celestino de Cuento, que incluye, además, una amplia jornada de presentaciones, lecturas, conferencias y otras actividades previstas entre el 15 y el 21 de ese mes.

En la reciente Feria Internacional del Libro, realizada en La Habana del 7 al 16 de febrero, Ediciones La Luz presentó en el Pabellón Cuba y en la sala José Lezama Lima de La Cabaña, el libro La máquina de recuerdos, de la camagüeyana Evelin Queipo, que obtuviera el Premio Celestino en 2017. Las ediciones más recientes han sido ganadas por otras dos narradoras nacidas en la provincia de Nicolás Guillén y Severo Sarduy: Martha Acosta Álvarez y Lourdes María Mazorra, cuyos libros se presentarán próximamente.

Conferencia de prensa acerca del XXI Premio Celestino de Cuento. Foto: Erian Peña Pupo

Auspiciado, además, por el Centro Provincial del Libro y la Literatura y la Uneac en Holguín, surgió en 1999 por iniciativa del narrador y poeta holguinero Ghabriel Pérez, como homenaje a la novela de Reinaldo Arenas, Celestino antes del alba, y su primera edición lo recibió, entonces, el narrador y periodista Rubén Rodríguez con el cuento Flora y el ángel, autor que mereció recientemente el importante Premio Alejo Carpentier.

Entre los escritores que lo han obtenido se encuentran también Rafael A. Inza, Marvelys Marrero, Alcides Pereda, Serguei Martínez, José Alberto Velázquez, Yordis Monteserín, Liany Vento, Rafael de Jesús Ramírez, Abel Fernández-Larrea, Ariel Fonseca y Julián Marcel. Por su parte, importantes jurados lo han integrado, entre ellos Eduardo Heras León, Guillermo Vidal, Ana Lidia Vega Cerova, Nelton Pérez, Jorge Ángel Pérez, Lourdes González Herrero, Emerio Medina, Manuel García Verdecia y Eugenio Marrón.