Premiarán a ganadores del concurso Leer a Martí en Holguín

José Martí y Pérez, apóstol cubano. Foto: Archivo 
La premiación del concurso Leer a Martí en su XX edición y a nivel de la provincia de Holguín, tendrá lugar este 25 de enero en la Biblioteca Provincial Alex Urquiola de esta Ciudad cubana de los Parques. 

El certamen que tiene lugar cada año en saludo al aniversario del natalicio de nuestro Héroe Nacional José Martí es auspiciado por el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional José Martí, el Ministerio de Educación y la Organización de Pioneros José Martí y en el caso de nuestro territorio, liderado por la biblioteca provincial, serán reconocidos 21 niños, adolescentes y jóvenes holguineros cuyos trabajos fueron los más meritorios en los géneros convocados informó Carmen Batista Morales encargada de esta temática en la institución cultural.

Mayarí ha sido el municipio con mayor participación y mejores logros en el “Leer a Martí” de este año, un resultado que se ha vuelto tradición comentó Batista, bibiotecaria de vasta experiencia y amante de la obra martiana quien hizo además un llamado a inculcar, desde las más tempranas edades, el hábito de la lectura de los textos del más universal de todos los cubanos como fuente inagotable de saberes y de los mejores valores humanos.

Por Betsy Segura Oro
Tomado de www.radioangulo.cu

Jamila Medina: Soy una persona nostálgica

La escritora Jamila Medina. Foto: Carlos Rafael
Un romántico diría que tiene la piel de arena, cabellos de trigo, ojos de mar. Un machista, que rompe el cliché de que las mujeres bellas no suelen ser inteligentes. Una feminista hablaría de género y empoderamiento. Sin embargo, Jamila Medina Ríos (Holguín, 1981) aborrece los clichés.
Diversa y curiosa, se ha dado a conocer como poetisa, narradora, ensayista, editora e investigadora. Ha obtenido los premios de poesía “David” (2008) y “Nicolás Guillén” (2017), así como el Premio de ensayo “Alejo Carpentier” (2012). Tiene publicados, entre otros títulos, los poemarios Huecos de araña (Ediciones Unión, 2009) y Primaveras cortadas(Proyecto Literal, México, 2012) y el volumen de ensayoDiseminaciones de Calvert Casey (Editorial Letras Cubanas, 2013).
Aunque se dice renuente a las entrevistas, nuestra amistad antigua y refractaria favoreció dos conversaciones, que publicaran el programa Café Milenio, de Radio Angulo, y el sitio www.ahora.cu en video. Aquí ofrecemos un resumen de ambas.
La niña que aprendió a nadar en Egipto, donde sus padres cumplían misión, e hizo pininos en programas infantiles de la radio provincial, reconoce como su primera pulsión por la literatura un librito de décimas ilustrado que dedicara a su familia, aunque no tuvo mucho éxito. Sin embargo, confiesa que “cuando me enamoré, sí entré de lleno en la poesía”.
¿Cuánto influyó estudiar la carrera de Filología en tu carrera literaria?
—Ha influido muchísimo porque, evidentemente, uno aprende no solo a escribir sino a leer, sobre todo. En realidad, llegué ahí porque era una lectora voraz; mi madre lo era, mi padre lo era. Por eso llegué a las letras. Lo volvería a estudiar si pudiera.
Has sido premiada en varias ocasiones, y existe un cliché al respecto: que los concursos te afianzan como escritor; y el cliché contrario, de que un premio no valida una obra artística. En tu caso, ¿cómo se manifiesta?
—Ganar un premio es simplemente un golpe de azar. También es una suerte, porque te promueven y, sobre todo, te publican el libro, que es lo más importante. Por otro lado, te dan un pago de derecho de autor, un pago de premio. En mi caso, el “David” es un tatuaje que tengo en el brazo, un armadillo; el “Carpentier”, la mitad de mi primer pequeño apartamento en Playa; y el “Guillén” es el apartamento actual, con una visión al mar que me recuerda las playas de Holguín.
Tienes una formación clásica: Filología, teología, griego, latín… sin embargo, tu libro ganador del premio Nicolás Guillén se titula País de la siguaraya…
—Todo se imbrica. Yo estudio mucho porque todo me da curiosidad. También los refranes, las frases hechas me dan mucha curiosidad; estamos rodeados de esas frases que a veces no sabemos qué significan y, sin embargo, las repite todo el tiempo, como que este es el país de la siguaraya o que vivimos en una isla de corcho. Uno se pregunta un poco por qué y ese libro responde a por qué la siguaraya, no de modo despectivo sino con el afecto de vivir desde ella.
¿Una exploración de tu circunstancia y la circunstancia nacional?
—Es ambas cosas. Mi poesía está atravesada por lo público y por lo púbico, por mi yo y mi circunstancia. Esto lo es, son como ventanas a diferentes paisajes que están ahí y uno deja de mirar porque se le empaña el espejo. Es como volver a esos lugares conocidos y desconocidos a la vez.
En ese caso, ¿Huecos de araña es una ventana al pasado?
—Son los huecos del patio de mi abuela en el Báguano natal de mi mamá; y también esos otros huecos que nos atrapan y a la vez uno se niega a echar raíces en ellos; por ejemplo, yo que siempre estoy buscando la libertad. Es el hueco del lenguaje, de las literaturas que nos han construido, del género, del país, de la familia.
¿Cómo han influido tu país, tu familia, tus amigos en la persona que eres?
—Yo traigo conmigo todo lo que voy siendo y todo lo que han sido mi familia, mis amigos, las afinidades que uno va encontrando; y el lenguaje lo demuestra. A veces una pequeña palabra es súper entrañable en relación con ciertos lugares, uno no esté hablando de ese lugar, pero la palabra sí. Como caguayo, que remite a Holguín, porque un habanero no sabe qué es un caguayo.
¿Por qué escogiste la figura del escritor Calvert Casey; qué te aportó esta investigación, este ensayo?
—Esa figura fue para mí un misterio, porque cuando escribí cuentos alguien me dijo que parecían de Ezequiel Vieta o de Calvert Casey; entonces fui a buscar qué era lo que había de mí en ellos y viceversa. Me interesó mucho Calvert, porque era un personaje misterioso, de cuya vida no se sabía exactamente cómo había sido y todavía hay muchas cosas que no sé de él. Además, está fascinado por temas como la muerte y el amor, así que me conecté muy fácilmente con él.
Te mueves con soltura entre el mundo académico y el editorial, ¿qué te aporta o te quita cada uno?
—Todos me aportan saber y todos me quitan un poco de libertad. Es tremendo porque soy muy liberal cuando escribo mi propia poesía y, sin embargo, cuando soy editora trato de ser flexible pero a la vez ponerle un poco de coto a la libertad de los demás. Son mundos que me han aportado mucho pero de los que siempre estoy tratando de huir. Siempre estoy como incómoda en esos trabajos y siempre pensando en hacer otra cosa.
¿A qué te dedicas ahora: investigas, escribes, creas?
—Estoy pensando en mi proyecto de doctorado que es sobre el tema mambí en la literatura y el arte contemporáneo cubano. En realidad, he estado arreglando mi apartamento con vista al mar.
Estás obsesionada con el mar, con la libertad, con elementos que sugieren búsqueda, apertura, salida a alguna parte… ¿Por qué?
—No sé. Es algo que quiero explorar en un libro de cuentos que quiero escribir que lo había dejado y estoy volviendo a él. Es un libro que se llama Psicoanalízame, por favor. Sé que tiene que ver un poco con que aprendí a nadar a los tres años, y siempre me pareció un espacio de libertad, un modo de ir a la deriva, donde pueda afluir todo lo que uno tiene en el consciente y el inconsciente, un poquito como el fluir de la memoria, de los recuerdos.
Tu narrativa, en el aspecto formal, recurre a la intertextualidad, a recursos de la ensayística, del lenguaje científico, y también está permeada de lo poético. ¿De dónde parte esta complicación?
—Parte de mí misma. Soy una persona a la que le gusta verle todos los lados posibles a las cosas, en la poesía también lo hago. Pero no creo que sea algo propiamente mío, otras personas que estudiaron Filología también lo han hecho, como Ena Lucía Portela, que nos gusta tanto. Tiene que ver con la ironía, con las maneras de la metaliteratura, lo metanarrativo. Si vuelvo a escribir cuentos puede que esté ahí, aunque quizás para el lector no sea tan interesante, para los críticos quizás sí.
No te pediría diagnosticar la salud de la poesía local o cubana a partir de tu trabajo como jurado; sin embargo, ¿qué opinión te merece el Premio de la Ciudad de Holguín?
—Es un premio que siempre me parecía interesante cuando yo vagaba por las calles buscando libros; tengo muchos libros premios de la ciudad de otra época, de cuando era estudiante, más pequeña o que eran de mi mamá. No podría medir la “salud” de una literatura porque no soy doctora de nada. Pero ha significado la alegría de volver a Holguín, al que no venía hacía tiempo; de reencontrarme con amigos; de poderme enterar de qué se está haciendo. Si puedo poner un granito de arena en un libro que va a salir el próximo año, yo estaré también un poco en la historia de los Premios de la Ciudad de Holguín.
Aparecer en los medios de comunicación, ganar varios premios importantes te da notoriedad, significa exponerse, ¿cómo llevas esta visibilidad siendo tímida?
—No me siento tímida porque soy bastante sociable. Pero odio aparecer en la televisión; en la radio no tanto; odio las entrevistas, aunque suene rotundo. Soy una persona que continuamente se está reescribiendo, que tiene mucho miedo de la imagen, de la proyección, que no se cree fotogénica. Por tanto, no me es agradable exponerme ante de la televisión, ni ante los periódicos. No tiene que ver con la vanidad sino que tengo miedo de lo etiquetado, de lo que está terminado. Me siento más como una persona que está en progreso de ser; y ya lo que está en la televisión, en los medios y las fotos, queda y permanece. Tengo miedo a esa cárcel de lo que ya queda.
Pero la literatura es también exponerse, exhibirse…
—La literatura te da el proceso. Soy muy espontánea, pero mi literatura no lo es tanto. Uno reescribe y tiene la oportunidad de pensar un poco más las cosas.
¿Por qué tanto énfasis en reescribirte, en volver a lo andado?
—Pienso que soy una persona que mira mucho hacia atrás, aunque también soy una persona que proyecta mucho, que hace planes, que le gusta planificar las cosas. Evidentemente hay una mirada del retorno, de lo que se puede volver a hacer. Soy una persona nostálgica.
Jamila Medina junto a Rubén Rodriguez en La Habana. Foto: Cortesía de la entrevistada
Por Rubén Rodríguez González
Tomado de www.ahora.cu

Fidel Castro: como una espada reluciente

Libro Fidel Castro: Como una Espada Reluciente

«Este no es un libro común que podamos definir, exclusivamente, como letras almacenadas en una estructura discursiva, periodística, o histórica, y ordenadas en el ya  antiguo, pero manuable, acariciable soporte del papel. Este libro es más que un libro depositario de cultura e historia».

Con tan elocuentes palabras, el periodista Luis Sexto presenta la segunda edición, corregida, revisada y aumentada, del volumen titulado Fidel Castro: como una espada reluciente (Ediciones La Luz, Colección Capella, Asociación Hermanos Saíz, Holguín, 2016, 520 pp).

Este libro –en opinión del también poeta y narrador— «guarda  el abrazo solidario con que la Revolución fidelista nos enseño a definir a Cuba. Y guarda, sobre todo, las virtudes humanísimas de esa espada para siempre centellante de justicia y bondad que fue, es y será Fidel Alejandro Castro Ruz».

Con compilación de los periodistas María Julia Guerra Ávila y Rubén Rodríguez González, ambos del semanario ¡ahora!, esta obra presenta una colección de textos aparecidos en la prensa, que rememoran los vínculos del Comandante en Jefe con la tierra holguinera.

El propósito del volumen –según sus compiladores— es «buscar originalidad y frescura, para ofrecer homenaje afectuoso al líder, desde el respeto y la admiración; y entregar al lector textos originales, que profundizan en la personalidad de Fidel, sus orígenes y quehacer político, por constituir Holguín la patria chica de la familia Castro Ruz».

La primera edición de Fidel Castro: como una espada reluciente apareció en agosto del año 2016, preparada a propósito del aniversario 90 del natalicio del Comandante en Jefe, e incluía solo cuatro capítulos, a los que ahora, en esta segunda entrega, se le incorporan dos nuevas secciones que enriquecen la obra.

En «Los 90 de Fidel», el primero de esos nuevos capítulos, se reproducen textos aparecidos en la prensa en ocasión del citado aniversario del líder de la Revolución Cubana; mientras que, en «!Hasta siempre, Comandante!», se reseñan sus exequias y el tributo rendido a su memoria por el pueblo holguinero.

En las dos ediciones del libro, Guerra Ávila y Rodríguez González han incluido los principales discursos pronunciados por Fidel en Holguín, entre los años 1959 y 2006; una cronología de sus visitas al territorio, que abarcan desde 1953 hasta el 2006, y un testimonio gráfico que recorre momentos de su vida.

Se enriquece igualmente esta compilación –que cuenta con cuidada edición de Luis Yuseff y elegante diseño de Frank Alejandro Cuesta— con el óleo sobre lienzo titulado Fidel, que firma el maestro Cosme Proenza, y que sirve como ilustración de cubierta.

Con la publicación de Fidel Castro: como una espada reluciente, un nuevo título se incorpora al catálogo dedicado a atesorar y promover la acción y el pensamiento del Comandante en Jefe. Un libro de permanente consulta para conocer, entender, valorar, el legado de ese hombre de su tiempo, de todos los tiempos, que fue, es y será siempre Fidel.

Por 

Tomado de www.trabajadores.cu

Tatu¿arte?

Tatuador en Holguín. Foto: Carlos Rafael

Cambió de funciones con el devenir de los años. Bien y mal visto, con seguidores y enemigos. Arte, cultura, inmortalidad y tinta, mucha tinta…

Los tatuajes son una práctica milenaria que se remonta a la Edad de Piedra. Se cree que para entonces formaban parte de un rito curativo, el cual tenía un fin terapéutico similar al de la acupuntura. Desde su surgimiento son interpretados de acuerdo al contexto y la región.

La creación de símbolos o enigmas ritualísticos lo convirtieron en arte, en algunas zonas como en Egipto, mientras en Roma y Grecia, se utilizaron como marca segregacionista para distinguir a los criminales.
Los investigadores indican que mientras para algunas sociedades antiguas, el tatuaje se convirtió en un sistema de diferenciación entre los grupos etarios, en algunos territorios se afianzó como vínculo sociocultural de honor, espiritualidad y madurez.
Existen conjeturas de que en América del Norte y Central se utilizaban el pigmento de hollín y algunos minerales para tatuar. ¿Significados? Ritual de paso de la niñez a la mayoría de edad para la protección de las almas, adoración de los dioses, revelación de belleza, celebración de triunfos militares o talismanes en la batalla.
Entre la edades Media y Moderna esta práctica fue satanizada y prohibida debido al absolutismo eclesiástico. Solo los caballeros tenían el derecho de hacérselos con el objetivo de ser identificados en caso de muerte por algún enfrentamiento bélico.
Así quedaron perpetuados por más de un siglo cuando en el servicio militar, las batallas y los naufragios (a falta de carné de identidad) los tatuajes favorecieron el proceso de identificación de los hombres.
De toda la gloria anterior, sólo quedaron los vestigios en el tiempo, porque dejaron de potenciar un alto estatus para convertirse en pecado y marca discriminatoria de esclavos y delincuentes, quienes en algunos casos eran aislados de su familia. ¿Ahí surge el tabú que ha llegado hasta el siglo XXI?
Con los años, los marineros y soldados se convirtieron en “los elegidos”, los dragones y panteras en símbolos de valentía y suerte, el ancla en estabilidad mientras la brújula en la certeza del regreso a casa.
A pesar de su devenir histórico fue en 1891 cuando se patentizó la primera máquina eléctrica por el estadunidense Samuel O´Reilly.
Mucho ha llovido desde entonces y el curso de las navegaciones varió. Las máquinas, tintas y estilos se encuentran en constante armonía y evolución. A pesar de ser un fenómeno más viejo que el pan, suma seguidores y “críticos de arte” al estilo juez social.
Arte epidérmico
Foto: Cortesía de Yiki
A menudo se cuestiona si el tatuaje puede llegar a convertirse en una pieza artística. ¿Será posible medir a Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci con los mismos parámetros que al tatuador del barrio? La respuesta está en el tatuador, el tatuaje y el tatuado.
Si una obra de arte responde a una función estética y comunicativa, donde el autor crea “algo” a partir de su imaginación o perspectiva de la realidad y deja implícitas o no, sus ideas y emociones, ¿acaso no lo es el hecho de tatuar una imagen única en contraste con los sentimientos del tatuador o el portador?
Los motivos para añadir ornamentos estáticos pueden ser muy variados: una fecha, un nombre, un rostro…cuando se conjugan creación y estética, dejan de ser simples dibujos.
Este arte gráfico trae aparejadas múltiples complicaciones en el orden de la salud, de acuerdo con la doctora Elsa Sánchez, pueden ocasionar infecciones, alergias e incluso Hepatitis C.
Otra de las menos mencionadas ronda en cuanto al “tapiz”. Se corren riegos al entregar la piel como lienzo. Si el pintor realiza un trazo equivocado deshecha el papel, ¿pero si el tatuador comete el mismo error?
Tatuador en Holguín. Foto: Carlos Rafael
Trazos, colores y estilos transitan por las avenidas, sedes universitarias y centros de trabajo. El espectro se abre y multiplica, mientras se dividen las edades.
Llevar un tatuaje es una muestra identitaria de la persona, refleja los más recónditos sentimientos y la carga estética del artista.
Al estilo Museo del Prado, muchos exhiben sus obras como “cuadros andantes”. Algunos quedan seducidos por el efecto “adictivo” de la tinta y vuelven una y otra vez hasta el espacio del tatuador.
Así lo cuenta Gilberto González, amante de las formas y matices, organizador de Tatuarte, uno de los eventos más importantes del body art en Cuba. El mismo que dedica los miércoles a las sesiones gratis, por amor a la técnica a muletas (con la cual se inició), y quien deja en cada “pinchazo” su sello.
Lienzos andantes
Foto: Cortesía de Yiki
Uno, dos, tres… la cuenta se repite de forma cíclica y constante. David aguanta la respiración. En cuestión de minutos se adapta al dolor, el cual por momentos se atenúa. La aguja choca contra su piel mientras la tinta se inserta bajo su epidermis. El proceso se extiende. El dibujo ya no es efímero, deja de ser solo trazos para convertirse en la compañía de sus lunares y cicatrices, en la estampa electa para el resto de su vida.
Lisbeth Almaguer, profesora de Psicología de la Universidad de Holguín señala que los tatuajes responden a una percepción a veces real o simbólica. “Hay quienes utilizan su cuerpo como un canal de información, a veces como expresión de ira, de rebeldía, de cultura, de conflictos pasionales. Su vínculo está relacionado con la condición única e irrepetible de la personalidad, a veces revelada de manera consciente o no”.
El tatuaje tiende a convertirse en un código de la naturaleza de quien lo posee. La historia le ha deparado múltiples funciones desde la cura a un dolor y la protección espiritual, hasta el extremo del deshonor.
Decisión personal que trasciende en el tiempo, reflector del alma o aditamento distintivo. Arte, cultura, creación. Dibujos, tintas, agujas. Jóvenes y no tan jóvenes. Gusto y necesidad de expresión. Así en breves palabras, podemos sintetizar un fenómeno complejo que palpita en cualquier parte. Tal vez ahora esté en ti o bien cerca. Mira a tu alrededor y de seguro encontrarás su huella.
Por Ana Álvarez Guerrero
Tomado de www.ahora.cu

Instructores de arte contribuyen a no perder la identidad de la nación

 

Consejo provincial de la Brigada de instructores de arte José Martí. Foto: Carlos Rafael
 Dedicado al aniversario 165 del natalicio del Apóstol se desarrolló en Holguín el Consejo provincial de la Brigada de instructores de arte José Martí. Durante el encuentro se analizó el funcionamiento del trabajo de los brigadistas y se expusieron algunos de sus avances en el último periodo. 

La sesión estuvo presidida por Liliam Mendoza, presidenta nacional de la Brigada José Martí y Margarita Mejuto, vicepresidenta del Consejo Nacional de Casas de Cultura.

Los jóvenes a propósito de celebrarse el aniversario 40 de la constitución de las Casas de Cultura en el país aseguraron que desempeñan un rol protagónico en estas instituciones culturales, fomentando el gusto estético en los públicos.

De vital importancia resultó el debate originado a partir de la necesidad de los instructores de arte de superarse profesionalmente así como especializarse en distintas aristas como pueden ser: el teatro, la danza, el canto y las artes plásticas.

Demandaron la necesidad de estrechar vínculos con instituciones a fin de potenciar la educación artística que llevan a cabo en las escuelas e involucrar a diversos factores en espacios socioculturales que partan de la comunidad.

Juan Carlos Hernández, instructor de arte, fue reconocido por los logros alcanzados en su desempeño y de igual manera llegó el reconocimiento a los presidentes de las brigadas de los municipios de Cacocum, Cueto, Báguanos y Frank País.

Liliam Mendoza reconoció el trabajo de las brigadas a nivel provincial a partir del cumplimiento de la política de cuadros, a la vez que exhortó a ser jóvenes de estos tiempos, actuar a tono con el contexto histórico que vive el país y contribuir desde la cultura a no perder la identidad de la nación.

Por Yarima Lisbet Acosta Torres
Tomado de www.radioangulo.cu

Los Premios de la Ciudad de Holguín tienen nombres y apellidos

Edilberto Carmona, jefe del Grupo Multimedia del Semanario !ahora! recibe en nombre de su equipo el Premio de la Ciudad en la categoría Multimedia. Foto: Juan Pablo Carreras
La entrega de los Premios de la Ciudad distinguió la noche de este sábado la Semana de la Cultura Holguinera, que concluye hoy con motivo del aniversario 266 del otorgamiento del título de ciudad y tenencia de Gobierno al otrora Hato de San Isidoro, el 18 de enero de 1752.
En el teatro Comandante Eddy Suñol, de la llamada Ciudad de los Parques, se reconocieron las mejores obras en las categorías de Literatura, Prensa Escrita, Radio, Televisión, Comunicación Promocional, Video, Arquitectura, Historia y Artes Plásticas y Escénicas.
Los artistas y escritores galardonados fueron agasajados con el cemí Baibrama, símbolo aborigen que se relaciona con la fertilidad y la constancia en la creación, el cual es un emblema distintivo de la cultura holguinera.
El periodista del semanario Ahora Luis Mario Rodríguez Suñol obtuvo el Premio de la Ciudad en la categoría de prensa escrita por la serie de reportajes- Crónicas en ruso.
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El de televisión lo ganó Omar Pupo Portelles y el de Radio Amalio Carralero, por su programa Esto sí sabe a Cuba, que se transmite por la emisora provincial Radio Angulo.
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En Comunicación Audiovisual resultó galardonado el Grupo Multimedia del Semanario !ahora! por el conjunto de productos comunicativos en multimedia por el aniversario 55 del semanario Ahora.
En el apartado de Comunicación Promocional en Radio se alzó con el laureo Vivian García Rojas, con el conjunto de Spot para la feria de artesanía Iberoarte.
El libro El cuerpo al final del camino, del escritor tunero José Alberto Velázquez López, obtuvo el premio en narrativa, mientras el volumen Danza alrededor del fuego, de la holguinera Zulema Gutiérrez, lo alcanzó en poesía.
A la gala de premiaciones, matizada con la proyección de algunas de las obras audiovisuales ganadoras, asistió Julio César Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, además de otras autoridades políticas y gubernamentales del oriental territorio.
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La Semana de la Cultura Holguinera, que concluye hoy, estuvo dedicada a los 120 años del fallecimiento de Calixto García Íñiguez (1839-1898), General de las Tres Guerras por la Independencia de Cuba y a las cuatro décadas del Sistema de Casas de Culturas en el país. (Con Información de ACN y Radio Angulo)
Por Redacción AHORA
Tomado de www.ahora.cu

Cobiellas, artista del tiempo

Argelio Cobiellas Cadenas tiene 81 años y asegura temerle a la pérdida de la memoria histórica. No a la pérdida en sí, sino a la lenta progresión que correo el pensamiento y la existencia. “No se puede dejar que la historia se volatilice, antes hay que ponerla en blanco y negro”, dice mientras se aglomeran en su mente muchos de los acontecimientos relacionados al acontecer cultural holguinero de los que ha sido protagonista y partícipe en las últimas décadas.

Argelio Cobiellas. Foto: Ernesto Herrera Peregrino

Es un hombre pequeño, canoso y medianamente robusto al que uno difícilmente puede imaginarse sobre andamios y piezas de concreto o mármol. Menos ahora que el caminar se le hace más difícil. Más bien lo imaginas sentado frente al caballete, rodeado de pinceles y alumnos. Pero sabemos que buena parte de la vida de Argelio Cobiellas (21 de diciembre de 1936) ha estado relacionada a la escultura monumentaria y además, a la pintura. Tiene sobre el rostro blanquísimo un semblante de patriarca cansado y luminoso: sí, el rostro le ilumina como a un sabio sencillo, pero al mismo tiempo como a un niño curioso.

Como estos días han sido de recuento y homenajes, Cobiellas ha contado mucho de su vida y obra de más de 60 años dedicados a las artes visuales y 30 a la pedagogía. Por eso, para evitar la pérdida de esa memoria que tanto preocupa al maestro, la Escuela Profesional de Artes Plásticas El Alba realizó un homenaje que resultó, además, una especie de conversatorio e intercambio con el reconocido artista, a quien se le dedica la XXXVI edición de la Semana de la Cultura holguinera, junto al promotor cultural Jesús Téllez Carrasedo.

Gilberto González Seik, moderador del espacio. Foto: Ernesto Herrera Peregrino

El escritor Gilberto González Seik, moderador del espacio, introdujo aspectos relacionados al amplio currículo de Cobiellas para un público formado mayormente por estudiantes y profesores del Alba. La música, en esta ocasión, vino de la mano del dúo integrado por Marilyn Aldana y Cheche Gutiérrez.

Cobiellas inició sus andanzas en el mundo de la escultura y las artes plásticas de la mano de su padre, Argelio Cobiellas Cables, en la década del 40 del pasado siglo. En 1948 varios creadores holguineros fundaron una escuela de Artes y Oficios con vida efímera, donde estudió Cobiellas e impartieron clases, entre otros, Mauro Avilés y Elio Pérez Nogales. Antes, nos dice el autor del Monumento a José Martí y el Escudo ubicado en la sede del Gobierno Provincial, en Holguín la escultura monumental apenas existía. Aquellas piezas que ambientaban espacios públicos habían sido encargadas a inicios de siglo a escultores europeos, aunque una notable excepción podría ser el holguinero José Santí: varias de sus obras se encontraban entonces –y aun hoy siguen perpetuando la memoria– ubicadas en plazas de la ciudad. “A los 12 años abandoné la escuela pública y mi padre me incorporó al taller como ayudante personal. Lejos de un castigo constituyó un premio, pues aprendí a hacer rótulos, retratos, pintura decorativa y comercial, afiches, serigrafía, escenografía, vallas, construcción de carrozas o atrezo en general”, comentó Cobiellas en entrevista a Roberto Ráez publicada en la revista Ámbito.

Foto: Ernesto Herrera Peregrino

Luego del triunfo revolucionario de enero de 1959, el accionar cultural en Holguín comenzó a cambiar considerablemente. El actor Raúl Pomares llegó a la ciudad para consolidar el movimiento artístico, creando así el Grupo Literario y la Asociación de Pintores de Holguín. “Estas instituciones nos complementaron como creadores en el plano teórico–conceptual: nos reuníamos en las noches para discutir sobre el oficio e impartir conferencias. Intercambiábamos conocimientos y con los trabajos que hacíamos se cubrían los gastos y el mantenimiento de la Asociación”, asegura Cobiellas y añade, además, que entonces participó en un concurso de cuentos organizado por Silvio Grave de Peralta, director del Departamento de Cultura en aquel momento, y para su sorpresa, luego de las lecturas de las obras en el antiguo Teatro Infante, le anunciaron que había ganado el primer y cuarto lugar con los dos cuentos que envió al concurso.

Luego la Asociación de Pintores se fusionó con la Escuela Municipal de Bellas Arte “Pepa Castañeda”, en 1962, para crear la Escuela Taller de Artes Plásticas “Juan José Fornet Piña”. En ella se formó buena parte de la vanguardia artística holguinera y Cobiellas fue primero alumno y después, en 1968, director del centro.

“Existen dos pilares de la escultura monumentaria en la provincia: la mexicana Electa Arenal y el historiador holguinero Irán Pérez Concepción, promotor de este tipo de escultura en la ciudad”, aseguró en el conversatorio uno de los exponentes más genuinos de la escultura monumental en Cuba. Recuerda que trabajó y aprendió mucho con “la mexicana”, discípula y sobrina del muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, en varios monumentos y obras públicas, como el mural del Hospital de Puerto Padre, el monumento a las Pascuas Sangrientas y los bajo relieves del policlínico de Velasco, el Círculo Infantil de Puerto Padre y el policlínico Mario Pozo, entre otros. Electa fallecería en 1969 tras sufrir un accidente mientras pintaba en el Polyforum Cultural Siqueiros en Ciudad México. “Con ella aprendí a valorar la obra de arte como algo más que un producto artesanal”, añade. Cobiellas mencionó, además, la obra de Lauro Hechavarría, presente en el conversatorio, y Caridad Ramos Mosquera, importantes exponentes de este tipo de manifestación en una región donde “la escultura monumentaria es un plato fuerte”.

Argelio Cobiellas, miembro además de la Uneac, recordó los orígenes de la Escuela Profesional de Artes Plásticas El Alba, institución docente a la que estuvo ligado en sus inicios, y la Escuela Vocacional de Arte Raúl Gómez García, de la cual fue su primer director y donde trabajó como profesor hasta su jubilación. Además, rememoró la creación del Monumento al Che en la intersección de las holguineras avenidas de los Internacionalistas y los Libertadores. Construido en 1988, por lo que este año arriba a su treinta aniversario, el Monumento está conformado por un tríptico de monolitos de hormigón armado: dos de ellos reflejan la silueta del Che en bajo y sobrerelieve, mientras el tercero, al centro, contiene, además, un relieve en bronce de la figura del Guerrillero Heroico vestido de campaña. En la confección del Monumento, que da sensación de movimiento, como si el Che caminara hacia el futuro, añade, participaron, además de Cobiellas, Caridad Ramos, Argelio Cobiellas Rodríguez, hijo, y el ingeniero Oniel Sánchez.

Cuando en 1989, el equipo liderado por el investigador y arqueólogo José Manuel Guarch Delmonte descubrió el asentamiento aborigen situado en Chorro de Maíta, Banes, le solicitaron a Argelio Cobiellas el diseño de la Aldea Taína. El complejo escultórico que acompaña al cementerio aborigen fue inaugurado en agosto de 1999: “Al principio eran 38 esculturas, pero luego la cifra ascendió a 40. Pretendíamos hacerlas en barro y, de hecho, hicimos una parte considerable de ellas en ese material; pero luego las transformamos con cemento policromado. La Aldea Taína es mi obra más importante, aunque fue la que más vicisitudes me dio”, añadió Cobiellas, quien ha merecido, entre otros, el Aldabón de la Ciudad, el Escudo de la Provincia, el Angelote, el Premio Electa Arenal, las medallas Raúl Gómez García, Octubre Rojo, Che Guevara, 28 de Septiembre y 150 Aniversario de Máximo Gómez.

Argelio Cobiellas es autor, además, de las esculturas a tamaño natural emplazadas en 2000 en el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, el Sendero Ecológico del Hotel Río de Mares, y como coautor, del monumento a Camilo Cienfuegos en Gibara y el de José Miró Argenter en el poligráfico de Holguín.

Por Erian Peña Pupo

Fotos Ernesto Herrera Peregrino

 

Talleres literarios, un lugar para fabricar magia

Participantes en el conversatorio Diálogo en la Casa. Foto: Ana Bárbara Moraga
Como parte de las actividades por la XXXVI Semana de la Cultura en Holguín tuvo lugar el espacio Diálogo en la Casa con un conversatorio sobre la obra de la escritora y poeta Zunilda Cuenca y la impronta marcada en los talleres Pablo de la Torriente Brau. 

El debate se realizó en la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera de esta Ciudad cubana de los Parques, y contó con la presencia del panelista, escritor y poeta Gilberto González, entre otros destacados promotores literarios de la urbe, miembros fundadores de los talleres literarios.

El escritor y poeta Gilberto González. Foto: Ana Bárbara Moraga

Sobre la importancia que han tenido estos en la formación de las generaciones de escritores de las últimas décadas expresó González durante su conferencia que “dichos espacios fueron el motor impulsor de todo el movimiento literario de la provincia. Además, sirvieron de precedente para la posterior fundación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en esta ciudad del oriente”.

“De ellos salieron importantes escritores como Lourdes González y Manuel García Verdecia, entre otros. Sin dudas ha sido un espacio donde se ha fabricado la magia de la literatura”, refirió el también Director del Centro Cultural Lalita Curbelo, el cual a decir de González, reabrirá sus puertas el próximo día 19 y como parte de la nueva línea de trabajo, expandirá su diapasón a los estudios sobre la cultura holguinera y no solo a la promoción literaria como había hecho hasta ahora”.

Selaida Remedios (izq.) e Idania de la Caridad Salazar. Foto: Ana Bárbara Moraga

El espacio Diálogo en la Casa fue escenario para reconocer la labor de destacados promotores literarios como es el caso de Selaida Remedios, quien realiza una excelente labor en el taller literario de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín.

Precisamente una de las pupilas de Selaida es Idania de la Caridad Salazar, joven promesa de las letras holguineras.

Sin dudas la labor realizada dentro de estos talleres Pablo de la Torriente Brau ha consolidado el movimiento literario en la Isla y constituye una importante cantera para las nuevas generaciones de las letras cubanas.

Por Ana Bárbara Moraga
Tomado de www.radioangulo.cu

Opciones para disfrutar de la cultura en Holguín

Orquesta Avilés. Foto: Amauris Betancourt (Archivo) 

Películas cubanas, lectura de poesías, puestas en escena y buena música son algunas de las opciones de las que se pueden disfrutar por estos días en la XXXVI edición de la Semana de la Cultura en Holguín.

La hermosa Ciudad de los Parques del oriente de Cuba celebra el arte de sus hijos con un programa cargado de excelentes propuestas entre las que destaca el Concierto de la Ciudad, previsto para esta noche justo cuando el reloj de la Catedral San Isidoro de Holguín, marque las 11 campanadas.

Un poco antes de eso, a las 03:00 p.m. en la Sala Alberto Dávalos perteneciente al Teatro Comandante Eddy Suñol, se presentará el proyecto Palabras al Viento con la obra en concurso Retoños de Almendro. A esa misma hora pero en el Ateneo Cinematográfico se exhibirá la película Ya no es antes, del director Lester Hamlet, como parte del espacio Cine Cubano Contemporáneo.

Por su parte la Casa de la Trova el Guayabero de esta ciudad, acogerá la buena música cubana y tendrá como invitados a Manuel Leandro Sánchez, Lainier Verdecia y Liliam González. Esto será a las 04:00 p.m.

Los amantes del cine cubano podrán disfrutar además del largometraje Y sin embargo, del realizador Rudy Mora y con la participación de la Compañía Infantil La Colmenita. La cita queda hecha para las 08:00 p.m. en las afueras del Cine Martí.

Quienes disfruten de las artes plásticas tendrán un espacio de lujo cuando se inaugure esta noche la XXXII edición del Salón de la Ciudad en el Centro Provincial de Artes Plásticas, evento donde confluye lo mejor de los pinceles y las técnicas artísticas de esta plaza holguinera.

La legendaria Orquesta Avilés se presentará esta noche en las inmediaciones de la Casa de Cultura para el deleite de los bailadores. La banda, fundada el 16 de octubre de 1882 es la más antigua de Cuba y de América.

La jornada de este 18 estará igualmente cargada de celebración y júbilo por el 266 aniversario del Título de Ciudad y Tenencia de Gobierno de Holguín.

Vitrina en el Museo Casa Natal de Calixto García, en la ciudad de Holguín. Foto: Flavia Dotres (Archivo)

En tal sentido la historia tendrá un importante lugar por lo que la Casa Natal del Mayor General Calixto García acogerá la XXIX edición del evento de Estudios sobre Guerras de Independencia. Para la ocasión está reservada la conferencia magistral sobre Ética y Revolución en Máximo Gómez con el DrC. Joel Cordoví Núñez, vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba.

La Casa de Iberoamérica por su parte, acogerá a las 10: 00 a.m. el ciclo de estudios de la Cultura Holguinera con un panel sobre las “Relaciones Internacionales como sustento de los nuevos retos culturales actuales”. La conferencista invitada será Liliana Avilés y contará con la presencia de Jesús Téllez, una de las personalidades a quien está dedicada esta edición de la Semana de la Cultura.

El periodista y escritor holguinero Rubén Rodríguez. Foto: Liudmila Peña (Archivo)

Uno de los escritores más relevantes no solo de Holguín, sino de Cuba, el también periodista Rubén Rodríguez, ofrecerá un conversatorio en el espacio de la Casa de Cultura con miembros del Taller de Creación infantil. Esto será parte del espacio Crecer entre letras y tendrá lugar a las 02:00 p.m.

Y para terminar la noche entre risas llegará el espacio Rincón del Humor, en el Ilé de la Rumba donde humoristas destacados del patio como Don Fito y Jácara, se encargarán de sacar unas buenas carcajadas al público que allí asista.

Por Ana Bárbara Moraga
Tomado de www.radioangulo.cu

Comenzó oficialmente Semana de la Cultura Holguinera

Fotos: Carlos Rafael y ACN

Con una gala inaugural donde intervino una representación de los mejores artistas del territorio inició oficialmente la XXXVI Semana de la Cultura Holguinera, tras posponerse su apertura por la persistente lluvia en el oriente cubano.

Fotos: Carlos Rafael y ACN
El evento está dedicado al aniversario 120 del fallecimiento del Mayor General Calixto García,  por lo cual en la velada el destacado realizador César Hidalgo Torres anunció que actualmente se prepara una serie que llevará la biografía en detalle del insigne patriota holguinera a cargo de RTV Comercial, Producciones Cubarte y el Instituto Cubano de Historia.
Fotos: Carlos Rafael y ACN
El escenario para el despliegue de esta gala, superior a la de otras ediciones, fue frente a la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, por dedicarse, además, el evento al aniversario 40 de la creación del sistema de estas instituciones, indispensables en la democratización y actualización de los valores culturales.
Invitados especiales resultaron Argelio Cobiellas, destacado artista de la plástica y Jesús Téllez, promotor, personalidades a la que también se dedica la jornada.
Fotos: Carlos Rafael y ACN
Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en Holguín y Julio César Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, acompañaron a los holguineros en la velada.
Fotos: Carlos Rafael y ACN
Entre las actividades programadas para esta XXXVI semana destacan en la noche de este 17 de enero, el gran concierto en espera del 266 de la entrega del Título de Ciudad y Tenencia de Gobierno, así como el evento de Estudios sobre Guerras de Independencia, entre los días 18 y 19 y la entrega de los Premios de la Ciudad el próximo 20.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu