Bariay: una cita multicultural

Por Claudia Hernández y Jorge Suñol

Es Cayo Bariay. Donde todo comenzó. Aquí volvemos durante la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana. ¿Cómo revivir el encuentro? Me pregunta una amiga debutante en estos lares iberoamericanos. Acontece el regreso al Monumento Nacional, a la Aldea taína que ella ha descubierto, como el mismísimo Cristóbal Colón, pero a pie.

Encuentro de los dos mundos. Foto: Kevin Manuel Noya

Obligados a peregrinar, hallamos el paisaje costero que permanece hermoso —aun cuando ha sido trastocado por los vientos huracanados de Irma. Lo atestiguan las tantas fotografías y selfies tomadas al unísono. Los pies hundidos en la arena, listas las protecciones contra el ardiente sol, y el agua de coco hidratando nuestra presencia, que se moviliza ante la marea de sonido del Proyecto Electrozona.

Pronto, los buenos vinicultores del Club Bayado invitan a participar del Brindis por nuestra América. Hay vino de uvas, casabe y muchos amigos juntando sus manos en el escenario natural. “Brindemos por el encuentro y unión de las dos culturas, con casabe de los indios de América y el vino español”, anuncian.

Con Ojos Teatro, proyecto santiaguero habitual en esta celebración, no hay lente que se resista a captar su atrayente ritual de color, ahora representando al Conquistador genovés y su séquito de embarcaciones Niña, Pinta y Santa María, la flota descubridora más trascendental de la historia.

cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. Foto: Kevin Manuel Noya

Esta vez, se unirían en un culto sui géneris, acompañados por los cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. En un espectáculo sorprendente, sus bailarines emergen del mar, evocando cantos y danzas para Yemayá y Oshún, hijas de Olofin, la Reina de la superficie y la otra dueña de las Aguas Dulces.

Heredero de la tradición franco haitiana y la religión yoruba, el Ballet debutó en esta ceremonia, junto a Ojos Teatro. La música sonorense del maestro Avelino Vega, de México, conspira a favor de la representación musical. Si nos dejan o De qué manera te olvido suenan inmejorables en su voz. Con su Estilo Criollo, la Argentina se hace presente en los vestuarios típicos y pañuelos al aire. Comparecen el tango imprescindible, la música folclórica y No llores por mí, Argentina que recuerda a la imperecedera Evita.    

Foto: Kevin Manuel Noya

Las vibraciones de la Steel Band cierran la tarde, pero todavía se sienten los aires de esta fiesta. Subimos hasta el mirador, donde la vista es más hermosa, no por gusto el gran Almirante celebró esta Isla convertida en tesoro natural y cultural. Desde allí, el mar se ve diverso e inquieto, y el sol insistente lo acompaña, pero es la gente de todas partes y su andar quienes hacen de todo esto un paisaje digno de fotografiar y recordar.

Desde ese alto escenario del Parque Natural Cristóbal Colón actuaron varios artistas invitados a esta cita multicultural. La agrupación Carpacho y su Súpercombo llega desde Chicago, para regalarnos su música colombiana, sí, porque de eso se trata, de esa mezcla rica de culturas y tradiciones. Ellos se encargarían de cerrar las jornadas en Cayo Bariay.

La Argentina se hace presente en los vestuarios típicos . Foto: Kevin Manuel Noya

Quedaba entonces abierta la convocatoria para la edición 24 de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, algo que ya se sueña y que al decir de Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica, tiene que “seguir el concepto que nosotros defendemos, un nacimiento de pueblos nuevos que confluyen a partir del arribo a costas cubanas de la expedición de conquista”.

En esta edición se han organizado más de 250 actividades, donde intervienen alrededor de 15 instituciones culturales, y a pesar de que resulte muy difícil lograr que todo se presente tal y como se diseñó inicialmente en los programas; el evento, según Ávila, demuestra su viabilidad, pues ha logrado sostener los principales espacios con que cuenta, como el Congreso Iberoamericano de Pensamiento.

Bariay: una cita multicultural. Foto: Kevin Manuel Noya

También es importante resaltar la participación internacional, demostrada en la cantidad de países presentes, alrededor de 20 con más 150 delegados. “El balance es positivo, por supuesto, siempre se desprenden enseñanzas, cuestiones que no nos permiten conformarnos con lo que obtenemos, y ahí va un proceso de reflexión una vez terminado el evento, pero hay fiesta y debe haber continuidad”, valora Ávila.

Las jornadas continúan. La Fiesta todavía no acaba. Esta vez, viajaremos hasta Gibara, allí donde los cangrejos “hablan” y te dan la bienvenida. Allí donde los sueños, junto al mar, se hacen más eternos, allí donde la solidaridad de las Brigadas Artísticas Internacionales se escuchará como un fuerte grito.

Poemas, poéticas, poetas

Por Moisés Mayán

La tarde del 27 de octubre llovía copiosamente sobre la ciudad. Sin embargo, un grupo de casi 40 personas nos apretamos en la porción techada del patio de la Uneac, para enterarnos de una buena vez del ganador del décimo octavo Premio Nacional de Poesía “Adelaida del Mármol”. La voz de Betsy Remedios se añadió al fondo musical que había iniciado la lluvia, mientras las manos de Carlos de la Rosa se desplazaban como ágiles arañas sobre el teclado. El solista Luis Orlando Cruz, fue otro de los encargados de rivalizar con la cortina líquida que desprendían los aleros de la antigua Casa de los Mollúa.

Y entonces llega el momento, Ronel González lee el acta en representación de los restantes miembros del jurado, Kenia Leyva y Delfín Prats. Nadia Sánchez, subdirectora del Centro Provincial del Libro, aguarda para entregar el diploma acreditativo. Por fin aparece el primer nombre, Frank Castell, el puertopadrense que se alza con una mención por su cuaderno Biografía de un insecto, y se escucha la segunda clarinada, mención también para Hugo González, el psicólogo que no se resiste al empuje del verso, y nos lega un texto de sobrecogedora hermosura El vértigo de la plenitud. Hay aplausos que se van atenuando por el repiqueteo de la lluvia.

Para esta convocatoria, el Centro de Promoción “Pedro Ortiz” decidió que además de la tradicional versión impresa, los autores pudieran presentar sus libros en formato electrónico. Por eso recibimos 35 propuestas de varias localidades del país. Por eso implantamos un nuevo récord en cuanto a aspirantes al galardón. ¿Y el premio? ¿El Adelaida? Hay un volumen que descuella entre los otros, raro, perturbador, con alteraciones sintácticas de acuerdo a la elaboración convencional del discurso, sesgado, áspero, papel de lija sobre los ojos. Un libro que no debe quedar al margen, aunque ese margen sea realmente estrecho.

Premio Nacional de Poesía ”’Adelaida del Mármol’

¿Vamos quién fue el ganador? Un muchacho. ¿De dónde? De Moa, aunque realmente nació en Sagua de Tánamo. Portador de una poesía fabril, quise decir febril. ¿Su nombre? ¿Por qué esa manía de nombrar las cosas tan despacio? Bien. Edurman Mariño Cuenca. El Diploma está en sus manos. Los flashes le abrillantan el rostro humilde. No se lo cree. Hasta que el aire de la carretera no lo despeine. Hasta que no desembarque después de casi cuatro horas en Moa. Hasta que no pise otra vez el suelo rojizo. No se lo va a creer.

El Premio se va convirtiendo en un concurso de vanguardia. Ahora mismo no encuentro otro término. Holguín es un importante bastión de la lírica insular, pero el Adelaida se desmarca, se desalmidona y le planta cara a esa realidad. Los últimos cuadernos dan fe de esta aseveración. Geometría de Lobachevski, de José Luis Serrano, es una propuesta absolutamente transgresora a pesar del empleo de un soporte de estrofas clásicas. Es algo así como la desconstrucción de la lógica. La búsqueda de una poesía que sucede por reacción (al)química y no porque el sentido común sumerja sus peludas patas en la sopa. La máquina de fallar, de otro José (Aberto Pérez para más señas), es un texto que el propio Serrano reconoce como “no apto para todos los estómagos”.

Y ahora Edurman con El estrecho margen. Creo que estamos enviando coordenadas a otros certámenes de la Isla. Creo que estamos reajustando cierta invisible maquinaria. La convocatoria del 2018 ya está sobre el tapete, y ahora mismo mientras escribo este artículo, quizás en algún lugar de Cuba, un poeta, cuyo nombre desconozco, esté afilándose los dientes.

Premiar nuestro vino

Por Julio César

El VIII Festival Iberoamericano de Vinos Artesanales cerró sus puertas en la noche del 26 de octubre con la tradicional premiación de las mejores producciones. El espacio se desarrolló como es habitual en el Centro Cultural Ibérico, que por estos días festejó la década de fundado y se centró en los homenajes por los 75 años del fallecimiento del poeta español Miguel Hernández.

De la velada no se ausentó el buen arte, sin importar su latitud, por tal motivo se presentaron los trovadores mexicanos Humberto Hernández Alarcón y Saúl Domínguez, quienes interpretaron  temas tradicionales del país norteño, así como otros más populares como “Cucurrucucú, paloma”, de Pedro Infante, todo para, como aseguran los visitantes, traernos un pedacito de su país y su historia a través de la música. Los jóvenes realizaron además un sentido homenaje musical a las víctimas de los sismos que sufrió esta región el pasado mes de septiembre, con un bolero de Rafael Cárdenas.

Eduardo Pérez elaboró el vino más popular del concurso Foto: Carlos Rafael

Por su parte el talento del patio no se hizo esperar, y fue a través del Grupo “Alto concepto”, cuatro talentosos jóvenes que se encargaron de realizar los intermedios musicales, interpretando piezas populares del repertorio nacional e internacional: referentes de la talla de Antonio Carlos Jobim, Miguel Matamoros o Pancho Céspedes, entre otros.

La copa principal de la jornada constituyó la premiación de los vinos en las diferentes categorías. Con el previo agradecimiento a los catadores de Villa Clara, Carlos Alba y Antonio Moya, este último fiel participante de todas las ediciones anteriores, así como a los holguineros, se desarrolló la entrega de los lauros.

Un proceso donde las muestras que concursan están ocultas, es el elegido para seleccionar los mejores vinos, que primero pasan por el proceso de cata, y luego de degustación, se da a conocer el ganador mediante un “disloque” entre la encargada de la mesa de cómputo, Nelvis Batista, la recepcionista de los vinos, Ivette Pupo, y quien trae el cambio de los números, Abilio Torres; solo para dotar de imparcialidad la competición.

En la categoría de “Rosado” rivalizaron 9 muestras: el tercer lugar fue para un “Vino de saúco” de 2016, elaborado por Nilvia Aguilera; el segundo fue para Rosell Martínez, con una combinación entre uva y ciruela de 2015, y el primero para Raquel López con un producto de uva, de 2013.

De los “Blancos” compitieron 15 muestras: el tercer lugar fue para un vino de manzana del año 2016, elaborado por Eduardo Pérez, el segundo para uno de tamarindo, de 2015, elaborado por Juan Infante, y el primero para la combinación entre piña y uva de Luis Bermúdez.

El Vino tinto contó con 10 muestras: el tercer lugar fue para un vino de uva-saúco de 2016, elaborado por Abilio Torres, el segundo para un vino de uva de 2015, de Javier Marrero, y el primero fue para otro con base en el propio fruto, pero de 2016, bajo el sello de Eduardo Pérez.

Cada provincia tiene su vino tradicional, el de Holguín es el de marañón, y en esta ocasión compitieron Villa Clara, Guantánamo y la sede, para un total de 12 muestras, de las que el tercer premio fue para un vino de marañón de 2015, elaborado por Raquel López, de igual forma el segundo fue para otro de la misma fruta, pero esta vez de 2012, creado por Olga Rueda, y el vencedor fue el de Tamarindo de 2015, del villaclareño Carlos Alba.

El vino más popular, que se escoge a través de una cata por parte del público, fue el “Viña 2016” de Eduardo Pérez. Por otra parte, el Gran Premio, por el vino que más puntos gana en la cata oficial, fue para Raquel López, fundadora del Club holguinero de vinicultores y la más experimentada de este grupo.

Organizado por el Club Martiano de Vinos Bayado, en la velada se garantizó la continuidad del Festival Iberoamericano a través del lanzamiento de la convocatoria para la 9na edición, a realizarse el año próximo.

¡A bailar con la Avilés y Carpacho!

Por Julio César

Alegres, jocosos y fiesteros, con ese sazón que identifica a los latinoamericanos se nos presenta el grupo “Carpacho y su Súper Combo”, quienes no renuncian a sus raíces musicales a pesar de radicar en un país que no es el de origen: Estados Unidos.

Músicos ecuatorianos, colombianos, estadounidenses y cubanos se fusionan para conseguir gran éxito en sus presentaciones, así como amplia aceptación en los diferentes escenarios. A la mayor de las Antillas ha arribado la multicultural agrupación, esta vez con motivo de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

Con beneplácito celebra la Centenaria su aniversario. Foto: Carlos Rafael

Incluidos en varias actividades, uno de los espacios donde “Carpacho…” cautivó a quienes disfrutan de la Fiesta fue cuando cerraron el Gran concierto por el cumpleaños 135 de la Orquesta “Hermanos Avilés”. “La centenaria y mambisa” agrupación inició la prometedora noche del 26 de octubre, cautivando a los bailadores que desafiaron la lluvia para disfrutar de temas como “De medio la´o”, o “Todos quieren bailar”, entre otros. Frente a un público heterogéneo y de diferentes edades, los integrantes de “la Avilés” anunciaron como regalo por los festejos, la grabación de un disco con la EGREM.

Por su parte, los visitantes a través de una energía contagiosa, así como de un estilo jocoso y desenfadado, lograron una complicidad que desestimó las barreras del sueño cuando la noche avanza, para calentar la pista de los holguineros. Toda una descarga latina se produjo cuando se unieron varias culturas de iberoamérica para festejar como hermanos.

Allá por 1986 en el país norteamericano, surgió la idea de integrar una banda con artistas de varios países ubicados más al sur de esta geografía, todo ello con el objetivo de fusionar el sonido típico de la música que les identifica y así arraigarse a sus tradiciones. Por tal motivo, durante estos años se han especializado en géneros tropicales como la salsa, la cumbia, el merengue, el jazz latino y el Cha cha chá.

Un rapor considerable con el público holguinero. Foto: Carlos Rafael

Las influencias musicales más marcadas de esta agrupación, según su líder Roberto “Carpacho” Marín, de origen colombiano, se remiten a las Fania All-Stars, Tito Puente, el Grupo Niche y Oscar D’Leon. Con una estructura que varía en dependencia del espectáculo que ofrezcan, el “Súper Combo” posee un ensamble de siete piezas que incluye bajo, dos trombones, timbales, congas, percusión y piano.

Una sección rítmica muy ajustada, así como un excelente trabajo de conjunto instrumental y vocalmente, constan como las principales fortalezas de este grupo que prefiere la salsa clásica dentro de su repertorio, pero sin menospreciar al Latin Jazz.

En defensa del desarrollo local y las industrias culturales

Por Milena García García

La Fiesta de la Cultura Iberoamericana dedicada a los proyectos de desarrollo local y las industrias culturales, ha representado un punto de partida para encaminar el trabajo cultural desde la teoría a la práctica. Para fomentar y garantizar en un futuro el desarrollo artístico en equivalencia a los valores económicos reales, se efectuó el foro Pensamiento, Procesos Artísticos, Género y Desarrollo Local e Industrias Culturales.

Con respecto al tema, los directivos de la provincia expusieron sus vivencias sobre cómo se desarrolla esta labor en Holguín. Una de las intervenciones estuvo a cargo de Julio César Estupiñán, Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, quien desde sus experiencias de trabajo, confirmó el grado de superación existente a la hora de abordar el tema, tanto por parte de la academia y como por personal que labora en el sector. Reseñó además, que estos proyectos han partido desde las bases, a raíz de la aprobación de los lineamientos, engrandeciéndose con las transformaciones realizadas al entorno, la apertura de nuevos puestos de trabajo y la responsabilidad manifestada por los ciudadanos.

Julio Cesar Estupiñan. Presidente gobierno-Holguín. Foto: Tomada de Internet

Detalló los pasos a seguir para el proceso de aprobación de estos proyectos y el estado actual en que se encuentran los mismos. Resaltó la necesidad de trazarlos con seriedad, sobre todo en el momento de definir su valor en muebles e inmuebles, para que sean insertados con eficacia en los planes económicos y las obras no corran el riesgo de quedarse a medias.

Estupiñán explicó que en lo que va de año se ha trabajado en 9 consejos populares pertenecientes a los municipios Sagua de Tánamo y Banes, estimulando la transformación del entorno, a través de nuevas opciones de servicios que elevan los niveles de producción. Hizo referencia a las obras constructivas realizadas durante este período y a otras que se encuentran en diferentes etapas del proceso constructivo, enumerando cada uno de los municipios insertados en estos planes.

Otro de los aciertos incuestionables de estos proyectos ha sido la recuperación de valores arquitectónicos, la comercialización de productos propios, y la recuperación a largo plazo de las inversiones efectuadas, además de la lógica promoción del desarrollo empresarial.

Halagó también la calidad de los servicios que se prestan, los precios diferenciados en las dos monedas, y la efectividad de los servicios, además del confort de dichas instalaciones.

Julio Cesar Estupiñan. Presidente gobierno-Holguín. Foto tomada de Internet

Recalcó la importancia de la participación de las universidades en la concepción de los diseños, y la aspiración por parte de los decisores, de materializar las mejores propuestas en el menor tiempo posible.

Julio César Estupiñán presentó también la necesidad de integración entre todos los sectores de la economía, pues estos proyectos exhiben un marcado valor cultural que pretende tributar al perfeccionamiento de la estructura productiva, en relación directa con el progreso cultural.

La meta es que la cultura genuina produzca capital, para lograr como holguineros, como país, avanzar hacia la viabilidad económica sin prescindir de ninguna conquista cultural. En las palabras de despedida, aseveró que el pueblo agradecido merece todos los esfuerzos posibles.

 

 

África también en Iberoamérica

Por Julio César

A la luz de las antorchas y con la luna de testigo, tras el llanto del barracón o la súplica del negro, se armó el bembé. De África a las Américas, despojados de su tierra camino a lo incierto, pero no de su esencia, de su ser.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Una noche para evocar nuestras raíces negras fue la que ofreció el Ballet Folclórico de Oriente el 27 de octubre como parte de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. El espectáculo “Tradición oriental”, que llegó a Holguín como parte de las celebraciones por el 60 aniversario de la agrupación músico-danzaria, sin dudas constituye una fiel representación de las costumbres del esclavo resistente a la opresión blanca, firme ante sus creencias, y su religión.

El Teatro Eddy Suñol devino en escenario para recrear el más puro bembé afrocubano, sin dudas la festividad más representativa de esta cultura. Bajo la dirección artística y general de Sergio Hechavarría Gallardo, en la velada se disfrutaron de los frescos coreográficos Petro, Bembé, Tempo Nago, y Maní, unidos a los cantos Elubio y Gusan, todos bajo el imprescindible acompañamiento sonoro de los tambores ancestrales.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Como la institución danzaria de carácter folclórico más antigua de Cuba, se nos presenta esta compañía que tuvo su origen en lo más autóctono, tradicional y humilde de la ciudad de Santiago de Cuba. Influenciados por la tradición escénica, la tumba francesa y la emigración franco-haitiana, el ballet encuentra sus inicios en un pequeño grupo de bailadores, percusionistas y cantantes populares que desde el año 1956 se denominaron “Sorpresa oriental”. La eliminación del exclusivismo discriminatorio que trajo consigo el triunfo de enero del 1959 propició la primera presentación oficial del grupo con el nombre de Conjunto Folclórico de Oriente, con el consiguiente auge y posterior cambio de nombre en 1992, cuando se comienza a llamar como se le conoce en la actualidad.

Con el canto negro del barracón hay a quien se le eriza la piel, o hasta se monta el muerto: el Congo llama y sus hijos responden. Este es precisamente uno de los objetivos que persigue la compañía: la búsqueda de la trascendencia de las inmigraciones ocurridas durante los siglos XIX y XX para profundizar en esa genuina mezcla de identidades culturales del Caribe antillano, que al amparo de la esclavitud, dio lógica a la referencia de Don Fernando Ortiz, a ese ajiaco.

Protegidos por sus deidades: Eleguá, Oshúm, Shangó, trabajan los negros en el café y la caña de azúcar, impregnándole un sabor autóctono, ese que viene de su espíritu cultural, de un folclor genuinamente ontogénico que se traduce en cantos y bailes, génesis de la identidad y la nacionalidad en Cuba.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

En una danza desenfadada, con libertad de movimientos pero sin escapar de la perfecta interpretación profesional de la coreografía, se fusionan vestuarios y voces para estructurar un ritual impoluto.

De África al Caribe se trajo mezclada en barracas la savia que dio forma de tradición religiosa y danzaria a todo el Oriente de Cuba, esa misma que hoy celebramos cuando decimos que “aquí, el que no tiene de congo…”, esa que también nos hace iberoamericanos.

Del Amazonas al Caribe, 30 años después

Por Claudia Hernández Maden

Feliz suerte la del doctor Ángel Graña González, actual vicepresidente de la Fundación de la Naturaleza y el Hombre, a quien la profesión le permitió ofrecer una especial remembranza sobre la expedición Del Amazonas al Caribe, 30 años después durante la última sesión del Congreso Iberoamericano de Pensamiento, el 27 de octubre.

Conversatorio sobre la expedición soñada de Nuñez Jiménez. Foto: Carlos Rafael

El panel dedicado al natalicio 95 de Antonio Núñez Jiménez, fundador de la Sociedad Espeleológica de Cuba e impulsor de la actividad investigativa en torno a la naturaleza e historia cubana, contó con la presencia, además, del único expedicionario holguinero José Corella. 

Ideada, organizada y dirigida por Núñez Jiménez, la expedición tuvo lugar dentro de las conmemoraciones por los 500 años de la llegada de los españoles a América, en ella participaron especialistas e investigadores de Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y Cuba.

 “Núñez promovió que el descubrimiento fuera despojado de una visión eurocentrista y se comenzara a enfocar desde un punto de vista americano, logró convencer a la comunidad científica de la necesidad de efectuar este viaje en canoa del Amazonas al Caribe,” aclaró Graña. 

Conversatorio sobre la expedición soñada de Nuñez Jiménez. Foto: Carlos Rafael

Se trató de un verdadero suceso científico, que tras recorrer más de 17 mil kilómetros, logró conciliar los esfuerzos internacionales de geógrafos, biólogos, botánicos, arqueólogos, sociólogos, economistas, médicos, antropólogos, y periodistas, para visitar unos 20 países.

“El día antes de la partida se realizó una recepción en la embajada de Ecuador. A la media noche el Comandante en Jefe llegó para despedirse de los expedicionarios. Contamos con el pintor Osvaldo Guayasamín como padrino”. En canoas de unos 13 metros de largo, siguió su rumbo hacia Perú, el Amazonas, Colombia hasta Manaos, Brasil… EL profesor Graña recordó, paso a paso, la subida por el Río Negro contra la corriente hasta llegar al territorio venezolano.

No faltó el acompañamiento de varios de los barcos de la Marina, que ofreció protección durante la travesía por el Orinoco. De isla en isla, recorrieron el Caribe insular, a excepción de Puerto Rico, adonde solo llegó una de las canoas perdidas en el trayecto.

Un documental sobre toda la aventura fue registrado por la televisión cubana, realizado en coproducción con la TV Española, para sortear los efectos del bloqueo. Igualmente, una amplia selección de imágenes fue presentada por el profesor, quien mostró la rica diversidad cultural, religiosa y botánica.

Conversatorio sobre la expedición soñada de Nuñez Jiménez. Foto: Carlos Rafael

Memorable fue su paso por sitios naturales e históricos como Guadalupe, Martinica, Haití o República Dominicana, donde visitaron la casa de Máximo Gómez, lugar de la firma del Manifiesto de Montecristi.

En La Habana tuvo su destino final esta expedición cuya documentación ha sido declarada por la Unesco como Memoria del Mundo, y se encuentra atesorada en la Fundación, por muchos años liderada por el primer Presidente de la Academia de Ciencias.

Una serie expositiva de gigantografías, expuestas en el Centro Ibérico, recogió la experiencia gráfica que tuvo su fin el 28 de junio de 1988. A dicha travesía se le considera una hazaña científica y permitió comprobar modos de vida, métodos de producción artesanal, de pesca y alimentación, así como de comunicación de los pueblos originarios de América.

Hay teatro, hay festival

Mural dedicado a Raquel Revuelta.
Mural dedicado a Raquel Revuelta. Foto: Buby Bode
El acto escénico siempre ha estado marcado por una realidad que lo pone en desventaja con otras artes: su carácter efímero. Por eso, cuando un festival convoca es una oportunidad insoslayable. Asistir a sus presentaciones es vivir el teatro en estado puro; es encontrar en esos instantes dentro de la sala oscura el personalísimo acto de la creación; un tipo de experiencia vívida que conduce a distintos caminos, al sello de la polémica, del enfrentamiento, de la pasión, de la diversión, del pensamiento, pero jamás de la indiferencia.

Los primeros días del Festival de La Habana han transcurrido a sala llena. En Cuba existe un público que entiende los códigos teatrales. Puestas en escenas nacionales e internacionales han creado un panorama teatral donde conviven distintas maneras de concebir y hacer, una amplitud de caminos que apuntan, sobre todo, a la responsabilidad social de proyectar el arte con las luces y sombras de lo humano.

Es imposible verlo todo. Por más cronometrado que nos programemos el recorrido. Pero sí es posible disfrutar de una buena cantidad de obras y hay, eso sí, para todos los gustos.

Para quienes gustan del teatro de títeres la cartelera ofreció funciones de Los dos príncipes, del matancero Teatro Las Estaciones; Como la noche y el día, de Alas Teatro de Pinar del Río; Érase una vez… un pato, de Teatro La Proa; Las descabelladas historias de Polichinela en La Habana, de Teatro del Caballero; Historias bien guardadas de La Salamadra, estos tres últimos elencos de La Habana; y Lupa: Mundos para mirar de cerca, de Argentina.

De la muestra nacional para adultos que se exhibe en esta cita, varios han sido los montajes que en los últimos dos años hemos podido disfrutar en el momento de su estreno, en temporadas en la capital, o en el Festival de Teatro de Camagüey, que acogió a muchas de estas obras.

Éxtasis de Teatro Buendía; ¡Guán Melón! ¡Tú Melón! de El Ciervo Encantado; Harry Potter: se acabó la magia, de Teatro El Público; Diez Millones de Argos Teatro; Balada del pobre BB de Impulso Teatro; La pasión King Lear de Teatro D’ Dos; y Baquestribois de Osikán Plataforma Escénica Experimental, son algunas de las obras presentadas por estos días que, aun cuando han tenido temporadas en la capital, siguen llenando los teatros.

Igual convocatoria de público han tenido Los caballeros de la mesa redonda de Teatro del Viento, de Camagüey; y Jacuzzi de Trébol Teatro de Holguín.

Los caballeros de la mesa redonda de Teatro del Viento. Foto: Buby Bode
La primera, con dirección de Freddys Núñez Estenoz removió el proscenio de la sala Raquel Revuelta con una interesante y cuestionadora puesta de teatro político, que emplea paralelismos epocales para exponer realidades desde distintas problemáticas sociales, con tacto, vigor, toques de humor y absurdo.

Jacuzzi, con dirección y dramaturgia de Yunior García, se presentó en el teatro City Hall, un espacio en desuso durante mucho tiempo y con evidentes problemas de infraestructura que –a pesar de los esfuerzos de los trabajadores del centro– atentan contra los espectáculos teatrales. No obstante, Jacuzzi llenó la sala los tres días de presentaciones.

La obra basa su argumento en el reencuentro de tres jóvenes amigos y las controversias de estos hacia la sociedad contemporánea en la que vivimos. Lo que impresiona mayormente en esta pieza es la vitalidad de la palabra, la crudeza descarnada con que se asume la realidad al mismo tiempo que ofrece momentos de estrujante cuestionamiento y de verdadera rebeldía.

Yunior García, director, dramaturgo y actor de esta pieza se convierte en una revelación no solo por su evidente talento y versatilidad, si no por encarnar un personaje que él mismo creó y por tanto es de una coherencia abrumadora.

En un éxito de público y de crítica se convierte esta obra que debería tenerse en cuenta para largas temporadas, más allá de este Festival.

Por otra parte, dos homenajes a figuras de las artes escénicas cubanas han tenido lugar en este Festival, aun cuando en esta 17 edición no existió una dedicatoria específica como ha sido recurrente en otros momentos.

Un mural de cerámica dedicado a Raquel Revuelta se develó en la sala teatral que lleva el nombre de la actriz. Creado por los artistas Raciel Feria y Luis Zamora, la obra presenta a la emblemática artista, figura imprescindible de la cultura cubana, en uno de sus roles más aplaudidos: la Madre Coraje de Bertolt Brecht.

El otro homenaje, que tuvo lugar desde las tablas, fue al dramaturgo recientemente desaparecido Amado del Pino. Una de sus últimas obras, Espontáneamente, cobró vida en la escena con el montaje de Laudel de Jesús para Cabotín Teatro de Sancti Spíritus.

La obra, que Amado no alcanzó a ver estrenada, aparece en la antología de Letras Cubanas Nueve dramas en presente, antología de dramaturgia cubana de hoy, con concepto, selección y nota introductoria de Omar Valiño. Y como casi todo el teatro que escribió el dramaturgo parte de la realidad y toma la ilusión como escudo. Este es, ciertamente, el primer Festival de La Habana sin Amado del Pino, cuesta imaginárselo. Pero confiemos en la sobrevida de su obra, que así sea.

Por Amelia Duarte de la Rosa

Tomado de www.granma.cu

Entregan Premio de Investigación José Manuel Guarch del Monte 2017

 

Premio José Manuel Guarch del Monte. Foto: Carlos Rafael

El trabajo Rescate y preservación de la obra musical religiosa del músico holguinero José María Ochoa, de la autoría de Yanara Grau Reyes, fue reconocido con el Premio Nacional de Investigación José Manuel Guarch del Monte 2017 en la XII edición del Congreso Iberoamericano de Pensamiento que se desarrolla en Holguín del 25 al 27 de octubre como parte de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

El jurado, encabezado por el musicólogo Zenobio Hernández, destacó que la investigación aporta el único catálogo de música sacra del nororiente cubano que ha perdurado hasta hoy. “El estudio confirma que su artífice fue en esta región el músico de mayor jerarquía artística en el periodo de transición del siglo XIX al XX”, apuntó Hernández.

La autora, investigadora de la Casa de Iberoamérica y quien lleva varios años dedicada al estudio de la música local de Holguín por la importancia de su reconocimiento a nivel nacional, expuso que se centró en el filón de la música religiosa al ser un tema poco abordado fuera de La Habana y Santiago de Cuba.

Asimismo escogió a la figura de José María Ochoa por tratarse de un compositor de Holguín prácticamente desconocido en la provincia, pero que hizo grandes aportes a la música litúrgica en la parroquia de San Isidoro y compuso además para bandas militares y salones de baile.

La investigación permitió que obras desconocidas de José María Ochoa fuesen reveladas y estén proceso de digitalización para ser reinterpretadas, según informó Grau Reyes.

Premio Guarch del Monte. Foto: Carlos Rafel

En la jornada también fue presentado el libro José Agustín García Castañeda: un científico holguinero del siglo XX, resultado del Premio de Investigación José Manuel Guarch del Monte del pasado año.

Isairis Rojas París, coautora del texto junto a su madre Margarita París Johnson, destacó que a partir del análisis documental de los fondos del Museo La Periquera, identificaron otras disciplinas en las que el prominente historiador fue exitoso como la museología, la arqueología y la filatelia. Apuntó que la investigación contribuyó además a recuperar documentos que hoy se conservan en el archivo de La Periquera.

El Comité Organizador de Congreso Iberoamericano de Pensamiento dejó abierta la convocatoria para recepcionar los trabajos que opten por el Premio José Manuel Guarch del Monte 2018.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

Acogerá Centro de Arte de Holguín exposición plástica Naif

Pintura del grupo Bayate. Foto: sierramaestra.cu
Pintura del grupo Bayate. Foto: sierramaestra.cu

“Del camino al guateque” es el nombre de la exposición que abrirá sus puertas este viernes en el Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín. La muestra perteneciente al arte naif o “ingenuo” se suma a las actividades desarrolladas en el marco de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana y es el resultado, en su mayoría, de la labor de artistas de la plástica pertenecientes al grupo Bayate del municipio Mella, en Santiago de Cuba.

Según explicó Daylé Escalona, especialista de comunicación de la institución cultural, en la mañana se realizará la proyección de un documental sobre el trabajo de este grupo santiaguero con más de 20 años de experiencia, luego un intercambio con sus integrantes para dar paso en el horario vespertino a la inauguración de la expo que estará a disposición de los visitantes durante un mes.

“El público holguinero y los delegados a esta gran fiesta cultural que asistan a la exposición podrán disfrutar de motivos campesinos y rurales reflejados en las 32 piezas de diversos formatos y de un estilo alejado del academicismo que aporta frescura y una fiesta de colores”, comentó la especialista.

A las 4.00 p.m. de este viernes está prevista la inauguración de exposición de arte naif “Del camino al guateque”, una invitación del Centro Provincial de Artes Plásticas que hermana a Santiago de Cuba, Holguín e Iberoamérica toda.

Por Betsy Segura Oro
Tomado de www.radioangulo.cu