28 Salón Provincial: Manual de usuarios para comprender los componentes del sistema

Por Erian Peña Pupo

El 28 Salón Provincial, inaugurado en la Sala Principal del Centro de Arte, confirmó una hipótesis que ya poco tenía de conjetura, si añadimos que se estaba haciendo reiterada desde hace varias ediciones, y además, sucedía de igual manera en el Salón de la Ciudad, realizado en enero: la creación joven está posicionándose y legitimándose con fuerza en las galerías de Holguín.

Fotos: Wilker López

Manual de usuarios, como se titula el Salón, lo reafirma de manera encomiable. Incluso representa un salto cualitativo respecto a ediciones anteriores, pues emergen nuevas e interesantes voces, que son incluso premiadas; y las que ya conocíamos de muestras anteriores han sido capaces de mantener una poética que los hace distinguibles, estables, visibles.

Con una amplia tradición dentro de las artes visuales en el territorio, el Salón Provincial, que alterna su realización con la Jornada de Teoría y Crítica, no deja de estar ajeno a las problemáticas que asolan a los salones a nivel nacional: la ausencia de importantes artistas en su catálogo, aparejado al propio nivel de convocatoria; la práctica curatorial más allá de la lógica colocación de las piezas en el espacio galérico… Esto a nivel nacional, pues en Holguín, el joven equipo del Centro Provincial de Arte, liderado por Yuricel Moreno Zaldívar, se empeña año tras año en mostrar una curaduría sostenible e inteligente, que ha puesto en tela de juicio cuestiones tan vigentes como el mercado, la propia institucionalización y circulación del arte…

En Holguín, ambos salones no representan, grosso modo, el estado de las artes visuales en la provincia. A falta de los principales exponentes, los nombres reconocidos en el ámbito local y nacional, estos salones se han convertido en una especie de vitrina/plataforma legitimadora de los jóvenes artistas, principalmente los estudiantes de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba, subrayado en ocasiones el desinterés de muchos creadores en participar en esa suerte de aquelarre multigeneracional, otrora principales escenarios visibilizadores en Holguín.

¿Apatía? ¿Falta de estímulo? ¿Poca visibilidad y promoción? De todo hay en la variopinta viña del Señor. Aun así el Salón Provincial es un escenario privilegiado para cualquier artista, sea más o menos conocido, incluso bastante joven, a falta, en cambio, de otras tantas posibles plataformas.

Esta vez el hecho curatorial, sin dudas meritorio, realizado, junto con lamuseografía, por los jóvenes Josvel Vázquez Prat y Lissett Creagh Frometa, esta última, además,a cargo de la dirección general del Salón, estuvo articulado sobre la base de un “sistema” (la exposición) y sus “componentes” (las piezas que lo integran). Así –escribe el profesor y crítico Ramón Legón– “la institución, la galería, la exposición, el salón, son una suerte de manuales, de guías de usuario: el mapa que intenta organizar el accidente y el episodio. Organizar y presentar el salón (la exposición), implica, de cualquier manera, manualizar y mediar cada cierto tiempo. Espejo, manual, mapa o guía de usuario que también se convierte en accidente y episodio reiterado”.

En este “sistema” confluyeron –la galería como Aleph borgeano, donde todo confluye y es posible–diferentes poéticas, estilos, técnicas y maneras de acercarse a la creación artística, protagonizadas por jóvenes, estudiantes o recién graduados de los talleres y las aulas de El Alba.

Salvo el caso de naif Salvador Pavón, con Carnaval holguinero 2017, y la sugerente propuesta de Bertha Beltrán Ordóñez, con Proceso mutante I y II, en mixta sobre lienzo, la mayoría de las piezas pertenecen a artistas jóvenes, cuyas obras las hemos visto en muestras colectivas, entre ellas las realizadas en la Casa del Joven Creador de la AHS holguinera. Si bien es preocupante, como hemos apuntado, la ausencia de reconocidos nombres de las artes visuales holguineras, in crescendo en cada edición de estos salones, el hecho tiene el lado positivo –alguno hay que verle– de que la atrevida y fresca visualidad del “arte joven” se apodera de ellos; aunque, subrayemos, que la juventud no siempre es sinónimo de ruptura o vanguardia; la situación, dada a anfibologías y ambigüedades, es mucho más amplia, sugerente.

Me detendré en algunas de las piezas que más llamaron mi atención –por diversos motivos, incluso algunos puramente subjetivos– en Manual de usuarios. Entre ellas, la obra de la premiada Liz Maily González Hernández, premio único, por la propuesta integradora de las piezas.

Liz Maily, estudiante de cuarto año de El Alba, construye, reconstruye y decontruye los cimientos de su obra, en un constante rejuego de aproximaciones visuales, de cercanía interactiva. Le interesa lo lúdico, pero también el aprendizaje, la conceptualización, la evolución misma de un trabajo en proceso. No por gusto incluye la pieza Receta para construir una obra de arte, donde subraya la necesidad de un cuerpo teórico, con referentes y antecedentes, antes de iniciar la construcción de la obra (aspectos formales y conceptuales de esta).

Las demás piezas de este proyecto curatorial –el arte como un sistema– presentado por Liz Maily se nombran: Piensa y construye, interesante calografía de dimensiones variables, a manera de un puzle que nos tienta a ensamblar; y la atractiva linografía El que busca, donde observamos, al parecer, alumnos y profesores trabajando en un taller de grabado, entre prensas y piezas colgando. Pero lo que la hace sugerente es la suerte de fragmentación y work in progres que la conforman, pues son cuatro grabados, tres de ellos realizados junto a otras personas, incluidos profesores, lo que la componen, cada uno segmentado y seccionado del resto. Así la pieza final de su autoría es el resultado –o tal vez el inicio mismo– de las otras obras.

Quiero destacar otras piezas dentro de la amplia muestra: Happy Birthday!, impresión digital de Claudia Velázquez Carmenate, donde diversos objetos (maracas, un machete, un auto de juguete, un mortero para especies) aparecen envueltos de la misma forma en que se prepara el tamal en la cocina cubana, cociendo la masa de maíz tierno en las mismas hojas que guardan la mazorca; Yo me muero como viví (clara apropiación del verso de Silvio Rodríguez) y Toda convicción es una cárcel, técnica mixta (a partir del ensamblaje de tornillos y piezas similares) de dimensiones variables, de Armando Batista Rodríguez; obras de la serie ¿Quién le pone el cascabel al gato?, de Juan José Ricardo Peña; una talla en madera, metal y pasta moldeable, de la serie El silencio de las cucharas, de Vladimir Sánchez Pérez; Alter ego, díptico de Annaliet Escalona Esquivel, y Fisuras de luz, grafito sobre madera de Hennyer Delgado Chacón.

Otras piezas llamaron mi atención: Hecho en casa, instalación duchampiana de Marlin Licea Hervas: dos latas de conserva cuyas coloridas y sui generis etiquetas nos aseguran que estos productos son elaborados en casa a partir del ingenio popular y la inventiva; el óleo sobre lienzo con matices expresionista de Ernesto Luiz Bruzón Hernández titulado (…), y Escudo, técnica mixta, a partir del ensamblaje de diversos materiales, de Alexander Hernández Dalmau.

Encontramos, además, en Manual de usuarios, obras de Annia Leyva Ramírez, Artemio Viguera Velázquez, Dariel Bertot Rojas, Héctor Eduardo Rodríguez, Luis Carlos Márquez, Liuba María González Linares, Pady Hill Pupo, Reidy Céspedes de la Cruz, Yohan Tamayo Salgado, Aníbal de la Torre, Antonio Cruz Bermúdez, Anelí Pupo Rodríguez, Daniela Marrero, Heidy Gómez, Julio César Cisneros, Lidisbelis Carmenate, Marcos Suárez, Mariannis Mirabal Ripol, Natalie Francies Infante, Ramón Jesús Pérez, Vladimir Sánchez, Yoel Torres Montero y Yiki González.

Un riesgo de los salones –aun sabiendo que hay detrás un riguroso equipo que recepciona y evalúa cada pieza– es el visible agotamiento. Muchas veces–y no digo que este sea el caso– funcionan más como vitrina del agotamiento creativo, que como espejo de una creación fructífera. Y eso denota, no solo el estado de los salones, sino de la plástica en la provincia o ciudad.

El Salón holguinero ha sabido salir adelante, como espacio legitimador; el más importante en la provincia. Y como trampolín –por esto mismo de legitimar y visibilizar– para los jóvenes creadores. Hacer que relevantes nombres en la plástica local y nacional integren cada edición lograría un escenario más variopinto, y que funcione, al mismo tiempo, como espacio de confluencias, de interacción entre creadores de amplia obra y otros más jóvenes, hoy reinantes.

Iberoarte celebrará los 300 años de la ciudad de Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos Wilker López y Carlos Rafael

La XVIIIedición de la Feria Internacional de Artesanía Iberoartese desarrollará del 12 al 28 de octubre próximos,organizada por el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) y dedicada al 300 aniversario de la ciudad de Holguín, a la manifestación textil y a la urbe cubana de Trinidad.

Con sedes principales en el Recinto Ferial Expo-Holguín y el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, según explicó en conferencia de prensa realizada en la sede provincial de la Uneac holguinera, Manuel Hernández, director del FCBC en Holguín, la Feria contará con la participación de 63 expositores extranjeros y más de 50 nacionales de nueve provincias del país.

De manera especial, añadió, Iberoarte se suma con su dedicatoria a las acciones para festejar el 300 aniversario de la ciudad, cuando el 3 de abril de 1720 –vísperas de San Isidoro–fue inaugurada la iglesia de ese nombre, y la localidad pasó a llamarse Hato de San Isidoro de Holguín.

Entre los extranjeros destaca en Iberoarte la presencia de artesanos de Perú, principal país expositor, México, Argentina, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Ecuador, India y España; además de una significativa presencia nacional, donde abundan las artesanías y los tejidos.

Iberoarte contará, asimismo, con espacios habituales como Lote, dedicado a las artes visuales, desfiles de moda, rondas de negocios, proyectos de decoración y talleres de creación infantil.Entre estos destaca Lote, con un amplio programa de exposiciones de importantes artistas de la plástica cubana, entre ellos Javier Guerra y Nelson Domínguez, este último con su reconocida muestra Mi amiga Alicia, comentó Anette Rodríguez, especialista de Artes Plásticas del FCBC.

Se realizará, además, una muestra con el título Holguín cumple 300, una de artesanos de Trinidad y Gibara, en la sede de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (Acaa) en esa costera urbe, otra de la provincia Santi Spiritus y Holguín y una de reconocidas artesanas trinitarias.

“La Feria Iberoarte se ha convertido en el segundo espacio comercial cultural más importante del país luego de Feria Internacional de Artesanías (Fiart) en La Habana”, añadió Manuel Hernández, y subrayó que espacios como el Centro Cultural Bariay y El Benny servirán de escenario para las diversas manifestaciones que convergen en esta especie de fiesta inmensa de la artesanía y la cultura, auspiciada también, entre otros, por la Dirección Provincial de Cultura, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín.

La Feria Internacional de Artesanía Iberoarte tuvo su primera edición en 2001 y desde entonces se ha mantenido como un espacio de intercambio cultural entre pintores, talladores, artesanos y diseñadores del mundo, coincidiendo en sus jornadas finales con la Fiesta de la Cultura Iberoamericana que cada año se desarrolla en esta oriental ciudad, en conmemoración al llamado encuentro –o encontronazo, según varios historiadores– entre las dos culturas, la americana que habitaba el continente y la europea, en similar fecha de octubre de 1492.

 

 

Raíces

Con esa pasión que le emana cuando crea, inspirada por el amor, Mayelín “Mayole” González, regresa a su tierra natal para regalarnos su arte.

En la Galería Holguín se realizó la apertura de su exposición personal, Raíces, en la tarde de este martes 27 de agosto de 2019.

La Galería Holguín acogió la apertura de la expo. Foto: Carlos Parra

El céntrico espacio de la Ciudad de los Parques exhibe una muestra dedicada a la mujer, su elegancia, a la vez que reafirma la importancia para nuestra cultura de la influencia africana, sin pasar por alto los encantos femeninos, todo ello visto desde la belleza del arte, como destaca la creadora.

Dieciséis obras trabajadas en la técnica de acrílico sobre lienzo, en dimensiones de 16×20 centímetros, intentan resumir la belleza y sensualidad femenina afrocubana, para lo que es escenificada en paisajes rurales típicos del continente negro, donde destacan los escenarios cotidianos donde realizan sus labores domésticas.

“Desde que nací-destacó Mayole-, me siento de piel negra, una mujer negra, a pesar de mi color blanco. Creo que en otra vida mi color fue este que reflejo en mi obra; además, mi entorno ha estado en su mayoría rodeado de personas con ese color de piel y, por ende, su importancia en mi vida. Quiero defender el legado africano, relucir su belleza y no centrarme en la pobreza o la esclavitud, aspectos que también le son típicos”.

Dieciséis obras intentan resumir la belleza y sensualidad femenina afrocubana. Foto. Carlos Parra

Caracterizado por una estética basada en la intensa armonía de colores y su belleza intrínseca, es la obra de la creadora holguinera que actualmente radica en los Estados Unidos. Sus obras reflejan una metáfora cromática de la felicidad, inocencia, emoción, con continuas referencias a su Cuba natal, todo ello teniendo como técnica predilecta la pintura acrílica, empleando materiales mixtos y reciclados.

Como parte de la presente visita a la Isla, durante la mañana de este miércoles González realizará un encuentro en la Casa de la Cultura Manuel Dositeo Aguilera, con treinta niños de la Escuela de Arte, proyecto que comenzó en noviembre del pasado año y que retoma una vez más como forma de intercambio con las nuevas generaciones de creadores.

Muy emocionada por su regreso se manifestó la artista, para quien dentro de nuestra Isla, “no solo es su familia la que lleva su misma sangre, sino todos los que en Holguín, en Cuba residen”.

Participación en eventos humanitarios o de profundo énfasis social constan en su haber, con un trabajo expuesto en diferentes galerías de Cuba, Estados Unidos y México.

“Desde que nací me siento de piel negra, una mujer negra”, destacó Mayole. Foto: Carlos Parra

Con especial significación es inaugurada Raíces, muestra que se inserta en las celebraciones por el Aniversario 300 del pueblo de Holguín, de ahí el digno homenaje realizado en la Calle Libertad, e/ Arias y Agramonte, justo frente al Parque San José, uno de los más importantes de nuestra ciudad.

Holguín en sus 300 de Carnaval

A los 300 años del pueblo de Holguín estuvo dedicado el espectáculo del Teatro del Pueblo, realizado este 14 de agosto en el Centro Cultural Bariay, previo al inicio oficial del Carnaval 2019, que entre los días 15 y 18 arrollará con paseos, comparsas, carrozas, la alegría de los holguineros y de quienes nos visiten.


La gala “Carnaval por los 300”, dirigida por Víctor Osorio Zaldívar, aunque un poco extensa, fue un elegante adelanto de lo que acontecerá en materia cultural durante las fiestas populares. Todo el talento artístico presentado sobre el gran escenario del Bariay fue holguinero.
A ellos se sumaron las vistosas carrozas humanas de Santiago de Cuba, tres de las cuales lucieron en su diseño símbolos del pueblo de Holguín, como la Loma de la Cruz, el Burro de Mayabe y El Guayabero. Una vez más la Fantasía de Caibarién se sumó al jolgorio con sus exquisitos trajes.
Que Víctor Osorio es un hombre radio quedó demostrado nuevamente en su gala. A Yamilka Arredondo, conductora habitual del medio y anfitriona de la velada, se sumaron populares voces de la CMKO Radio Angulo: León Batista Suárez, Néstor Salazar, Enma García y César Hidalgo Torres.
La escenografía de Tomás Acosta respaldó todo el espectáculo con escenas cotidianas de la ciudad como la Loma de la Cruz y la estación de ferrocarril, además de otros motivos carnavalescos.
Contagiaron a los bailadores las agrupaciones Banda América y M’DYVOZ ganadoras, respectivamente, de los concursos para elegir el tema del carnaval y el del verano en Holguín.
Con la actuación del grupo Los Guayaberos se rindió homenaje a Faustino Oramas, figura insigne del territorio. Asimismo se presentó la centenaria Orquesta Avilés, la más antigua de América Latina y también símbolo de esta tierra.
Renombrados solistas del territorio actuaron como Nadiel Mejías, Ernesto Infante, Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Yamila Orozco. Sobre el inmenso escenario del Bariay los acompañaron las agrupaciones Codanza, que dirige la maestra Maricel Godoy y Danza Evolución, liderada por Víctor Osorio.
Los siempre atractivos fuegos artificiales iluminaron la noche del Teatro de Pueblo en la que también se presentaron las compañías De Cuba Soy, Fantasía, Ronda de los Sueños, el Teatro Guiñol de Holguín, las chicas de Golden Voices y Los Beltas, con los éxitos de siempre de carnaval.
Con la tradicional conga cerró el espectáculo, al que sucedió el concierto de la agrupación granmense El Gallo y su Orquesta para los bailadores aunados en el Bariay.
La gala “Carnaval por los 300”, dirigida por Víctor Osorio Zaldívar, aunque un poco extensa, fue un elegante adelanto de lo que acontecerá en materia cultural durante las fiestas populares. Todo el talento artístico presentado sobre el gran escenario del Bariay fue holguinero.
A ellos se sumaron las vistosas carrozas humanas de Santiago de Cuba, tres de las cuales lucieron en su diseño símbolos del pueblo de Holguín, como la Loma de la Cruz, el Burro de Mayabe y El Guayabero. Una vez más la Fantasía de Caibarién se sumó al jolgorio con sus exquisitos trajes.
Que Víctor Osorio es un hombre radio quedó demostrado nuevamente en su gala. A Yamilka Arredondo, conductora habitual del medio y anfitriona de la velada, se sumaron populares voces de la CMKO Radio Angulo: León Batista Suárez, Néstor Salazar, Enma García y César Hidalgo Torres.
La escenografía de Tomás Acosta respaldó todo el espectáculo con escenas cotidianas de la ciudad como la Loma de la Cruz y la estación de ferrocarril, además de otros motivos carnavalescos.
Contagiaron a los bailadores las agrupaciones Banda América y M’DYVOZ ganadoras, respectivamente, de los concursos para elegir el tema del carnaval y el del verano en Holguín.

Con la actuación del grupo Los Guayaberos se rindió homenaje a Faustino Oramas, figura insigne del territorio. Asimismo se presentó la centenaria Orquesta Avilés, la más antigua de América Latina y también símbolo de esta tierra.
Renombrados solistas del territorio actuaron como Nadiel Mejías, Ernesto Infante, Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Yamila Orozco. Sobre el inmenso escenario del Bariay los acompañaron las agrupaciones Codanza, que dirige la maestra Maricel Godoy y Danza Evolución, liderada por Víctor Osorio.
Los siempre atractivos fuegos artificiales iluminaron la noche del Teatro de Pueblo en la que también se presentaron las compañías De Cuba Soy, Fantasía, Ronda de los Sueños, el Teatro Guiñol de Holguín, las chicas de Golden Voices y Los Beltas, con los éxitos de siempre de carnaval.
Con la tradicional conga cerró el espectáculo, al que sucedió el concierto de la agrupación granmense El Gallo y su Orquesta para los bailadores aunados en el Bariay.

 

Vivir en las montañas

Texto y Fotos  Jorge Suñol


Dicen que es mejor vivir el cuento. Por eso subimos y bajamos lomas con el corazón desabrochado, desfiando los caminos inquietos, el calor de agosto, los largos kilómetros. Llevamos la cultura en las mochilas, apretadita, para regalarla por gran parte del Plan Turquino holguinero.
Cinco días en los que aprendimos unos de otros, cinco días en los que soñamos más de lo acostumbrado, incluso, hay quien en plena madrugada se desperto sonámbulo, agitado, descuidado ¡Qué locura! Cinco días de travesía, trepando y trepando por el monte verde, humilde y puro.
No los propusimos y lo logramos, con el alma y la pasión de creer en aquellos que habitan estos espacios necesitados de arte, a los que el silencio penetra cada hora, y entonces, solo permanecen fantasmas, el tiempo se detiene.
Los niños, unos con su mejor ropa, otros demasiados descalzos, eran quizá los que más disfrutaban el espectáculo. En cada sitio, por iniciativa del Inder, se celebraban juegos deportivos y recreativos, y ellos, se batían por ser ganadores, sobre todo en el de halar la soga. Tremenda energía.
Esta historia comenzó un jueves, en Birán, el 1ro de agosto. Atravesamos por una geografía difícil, pero fue hermoso llegar, respirar y conocer a gente de montaña, aferrada a su casita de madera y guano, a su café mañanero, a su siembra, aferrada a tan poco.
Contarlo cronológicamente sería una de las opciones para este reportero, la más fácil diría yo. Pero decidí mejor, alterar los tiempos, y comenzar con lo que, al menos a mí, más me conmovió.
Aquel viernes, justo cuando necesitamos un luna dispuesta y enorme, el cielo se volvió tímido. La noche llegó más rápido que de costumbre. Se acumulaba en cansancio del día, el segundo de la Trepada Cultural, pero estábamos allí, en Cajimaya, perteneciente a Mayarí, haciendo lo posible.
Aquello no era más que un monte oscuro, encerrado en su lejanía, en su aburrida costumbre. El pueblo se había quedado sin luz, por alguna reparación momentánea, pero poco a poco fuimos encendiendo nuestras linternas, captando rostros y sonrisas, nos agrupamos todos, y así, con ese aliento, los músicos de Décima, Punto y Son regalaron sus controversias, el dúo homorístico Zapia hizo de las suyas con sus chistes y el proyecto de Narración Oral Palabras al Viento, vendió, mágicamente, sus buñuelos. Sí, no me pude contener, y mis pupilas tampoco. La gente no paraba de aplaudir. Corría a chorros la esperanza.
Romper el silencio
La Trepada Cultural cumple de 17 años. Ha sido un largo camino de retos, de mucho esfuerzo. Cuando llega el verano, se ha vuelto tradición que el Plan Tuquino se “mueva”, al menos por pocos días. Como iniciativa del Gobierno Provincial, la Dirección Provincial de Cultura y el Inder, apoyados por unidades de Comercio y Gastronomía, este espacio es vital en comunidades intrincadas, que viajó por Cueto, Mayarí, Frank País, Sagua y Moa.
La Granja fue el primer sitio que visitamos. Se localiza en Birán. Nos reunimos en un viejo taller de mecánica. Allí nos levantábamos, entre el correteo de los pequeños, los guajiros de sombrero, las muchachas coquetas, la venta de libros, la cerveza Mayabe, las ruinas de un almacén. Regalábamos la magia del Mago Ayala, y el resto del equipo que ya mencionaba, a pleno sol.
En Marcané dormimos la primera noche. Viejos albergues, viejas literas. Clásica estructura de un Pre en el Campo. Mosquitos por doquier. Pero aún así, sabíamos que nuestra causa superaba estas condiciones. Los de Palabras al Viento, contaban de su experiencia en la Cruzada Teatral Guantánamo- Baracoa, con sus caminos, precipicios, mares, y sustos. Lo imaginaba todo, incluso recordé mi histórico viaje al PicoTuquino, del que salieron romances, heridas y miles de fotos.
Crear ilusiones
Aún no amanece. El ruido del central alarma, despierta a los que todavía tenemos las marcas de las sábanas. Nos vamos a Mayarí, pero adentro, a La Ayúa, donde no hay más de 80 casas ni 350 personas, donde todo el mundo se conoce, y cada familia se abraza en la noche, se reinventa para llegar hasta la carretera, porque casi nada entra ahí. Y solo queda a 7 kilómetros (km) de la carretera, a 20 km del centro del municipio. Ya no es como antes, que pasaba algún transporte. Hay que caminar por el pedraplén, no queda otra opción.
No hago otra cosa que mirar fijamente lo fotográfico de este sitio, metido entre lomas majestuosas, palmas, trillos, piedras. Y capto par de imágenes para recordarlo. A lo lejos, está Emerio, y llegan luego dos jóvenes, uno es su hijo, y lo otro lo es casi, de crianza.
Pocos sabían que allí llegaríamos aquel mañana. Pero el guajiro lo supo, porque el día antes llovió, esa era la señal de cumbancha, de la fiesta. Y así fue. Apareció un palo (poco encebado) y los niños, los jóvenes se trepaban. De fondo un canción pegajosa. Más arriba, en la tienda,un señor de unos 80 años fumaba su tabaco, le quise preguntar su nombre, pero decidí solo fotografiarlo. Su cara, su mirada, sus arrugas, me anunciaron que llevaba toda un vida en este punto de nuestra geografía.
En La Ayúa aprovechamos y entrevistamos a varios de la Brigada. Todos habían experimentado momentos similares. Carlos Ayala, esta vez sin trucos bajo la manga comentó que esta idea “es algo fenómenal, llevas al arte donde nadie se atreve a ir, está bien concebida, desde el momento en que cada uno sabe lo que tiene que hacer. La magia le encanta a todo el mundo y la gente se pregunta será verdad, será falso”. Allí, he de aclarar, muchos se sorprendieron.
Por su parte, Yordani Sera Rodríguez, actor narrador de Palabras al viento,
comentó: “Es un compromiso traer a esas personas un momento de felicidad, de belleza, de que salgan de su cotidianidad, del silencio que reina muchas veces. No solo es venir a divertirte, a ganar un dinero, tienes que saber que hay códigos estéticos que van a quedar en esa población, tiene que ser un producto, que eduque, transforme, motive, cree ilusiones. No es hacer muchas cosas a la vez, sino que aunque sea una, tenga un efecto muy positivo y marque a esos públicos muy necesitados de la acción cultural y artística”.
Y Yensi Cruz Ricardo, también actriz narradora de este grupo, reflejó: “El acercamiento con los públicos es hermoso, pero a la vez es complicado, y sobre todo cuando tú le vas a llevar una muestra de algo que quizá no tiene la facilidad de verla comúnmente. Llegar con esos espectáculos a estas comunidades es fabuloso, es un acercamiento que tienes con la realidad, que no es la realidad de un teatro”.
Sobre los retos que tiene por delante la Trepada Cultural, Fermín López Hernández, director del proyecto teatral, afirmó: “Se impone un trabajo de sistematización de algo tan maravilloso que surgió hace tantos años, que sea no solamente los artistas, los funcionarios, sino que vengan investigadores, especialistas del Centro Provincial de Casas de Cultura y analicen qué funciona y qué no. La Trepada no puede ser la misma de hace 10 años, porque todo cambia, el mundo cambia. Me parece que es un público que hay que empezar a formar, esa personas tienen que vivirlo, sentirlo, es un trabajo de mucha paciencia”.
Y fuimos sumando más lugares a nuestra lista: Cabonico, El Sitio, La Caridad del Sitio, Barbarú, Magueyal, La Melba. Recoriendo las montañas, con la mochila a cuestas, con el arte y las historias grabadas en nuestros recuerdos, usando la cultura como pretexto, y su poder de conquistar, unir, soñar esta aventura que se vive y disfruta cada verano.

Colorido y diversión en Carnaval Infantil de Holguín

Por Rosana Rivero Ricardo

Los más pequeños de las casas holguineras tuvieron una mañana diferente este domingo 11 de agosto. Junto a sus familiares colmaron los perímetros de la Avenida de los Libertadores para apreciar la versión infantil del Carnaval 2019 en la que hubo muñecones, paseos y carrozas.

Manuel Noya

Artistas Ingenuos en Holguín

Por Rosana Rivero Ricardo

Holguín sigue acaparando titulares, más aún después de la confesión ante cámaras, micrófonos. Luis Joaquín Rodríguez Ricardo, El Estudiante, creó junto Artistas ingenuos en Holguín a su padre, Luis Rodríguez Arias el Grupo Bayate hace 25 años, para impulsar y promover el arte naif en Cuba. El proyecto nació, gateó y corrió en el municipio de Mella, en Santiago de Cuba. Más El Estudiante asegura que la idea primigenia se fecundó en Holguín, cuando él se insertó en el entramado cultural de esta tierra entre los años ‘80 y ‘90 del pasado siglo.

Kevin Manuel Noya

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La Casa de Calixto García

Por Jorge Suñol Robles

Cuenta el historiador José Abreu Cardet que Calixto García fue un hombre muy desafortunado: “Empezó la guerra y se separó de su familia. Se disparó para no caer prisionero. Vivió desgracias personales como un hijo que mató al esposa y luego se suicidó. Otro nieto que murió pequeño. Cosas  así, que te dan para casi ponerte a llorar.

“Tuvo mala suerte para la Historia pues se le juzga por ejemplo por la Expedición de Céspedes, por problemas con José Maceo ya que en la Guerra Chiquita llegó tarde, pero eso no fue culpa de él. La estatua  que estaba en el Malecón tuvieron que retirlarla por los ciclones. Hasta después de muerto, ha tenido bastante infortunio”.

Ante eso, por contradictorio que suene,  Holguín, la ciudad paraíso que lo vio nacer, ha dejado bien alto su nombre, su ejemplo, su huella. Calixto García es como un tatuaje para los holguineros, a donde quiera que vamos escuchamos, leemos su nombre. Muy cerca del parque que porta su hermosa estatua, encontramos su Casa Natal, ubicada en la calle Miró esquina a Frexes.

Construida a finales del siglo XVIII, el inmueble sufrió modificaciones, para construir edificaciones más modernas. Durante la República, por ejemplo, fue transformándose y dividiéndose en casas de viviendas y bufetes de abogados.

Pero no hasta el año 1974 en que se decide una restauración parcial para convertirla en un museo. Cinco años después, en 1979, la edificación fue nuevamente remozada y se realiza un montaje, que de manera sencilla y didáctica, refleja por medio de fotografías, documentos y objetos museables, una cronología de los principales acontecimientos y acciones que marcaron la vida y la ideología antiimperialista de  este patriota.

No es hasta enero de 1986, que concluye la restauración total de la Casa y es cuando se amplían las salas de exposición  y se abre un Centro de Información sobre las Guerras de Independencia. Antes de ello, en el año 1978, fue declarada Monumento Nacional,  la cual se proclama de manera oficial en Holguín el 11 de diciembre, cuando se conmemoraban 80 años de muerte.

Cada año, cuando el calendario marca el 25 de julio, la Casa Natal celebra un aniversario más. Este 2019, arriba a sus cuatro décadas, épocas de sueños, aventuras, tropiezos, mucha pasión y compromiso con la historia.

Por ello, diversas han sido las actividades para conmemorar la fecha, que comenzaron en enero, con la Semana de la Cultura Holguinera, y la  edición 30 del Encuentro de Estudios Sobre Guerras de Independencia, a los que sumaron los distintos paneles y presentaciones de libros dentro del Pabellón de Ciencias Sociales en la sala José Luciano Franco, como parte del programa de la Feria del Libro, donde asistieron importantes figuras dentro de la panorama historiográfico cubano.

“Todos los espacios fijos están dedicados a homenajear el 40 aniversario de la fundación del Museo y el 180 del natalicio de Calixto. Una de las actividades que distingue este homenaje fue la inauguración en la sala número 1 de una exposición fotográfica con los momentos más significativos, titulada 40 años haciendo historia. Otro de los momentos importantes fueron los proyectos ´Museo en mi comunidad´ en el reparto Harlem,  y el concurso infantil ´El Museo y Yo´”, afirmó Yanilaysi Ortiz Aguilera, directora de la Casa Natal.

Esta jornada se ha proyectado en diferentes aspectos, fundamentalmente vinculando a los fundadores y el personal que ha trabajado en la institución durante todo este tiempo, en intercambio con los jóvenes investigadores que actualmente colaboran con la institución.

“El 4 de agosto tenemos una gala por el 180 aniversario del natalicio de Calixto García, donde se van a resaltar los aspectos significativos de su vida desde su niñez hasta su incorporación a las Guerras de Independencia, pues en otros aniversarios lo hemos dedicado al amor a su madre, a su esposa, las relaciones con España y José Martí”,  añadió Ortiz Aguilera.

El Museo, como es costumbre, abre sus puertas siempre para visitas guiadas, sobre todo en esta época de verano donde Holguín se convierte en un fiel destino de gente de otras ciudades. Allí podrá recorrer, palpar la historia de un holguinero fiel a sus principios, y leal a su Isla.

Fotos: Kevin Manuel Noya

Entonces, cuando camine cerca y si todavía no ha entrado, párese, lea la tarja que indica está al frente a un histórico sitio. Entre, respire el polvo de los años, conozca a Calixto García de cerca, viaje en el tiempo. No dude tanto, cuente usted mismo la historia.

Dibujos de Cosme Proenza reinauguran galería de Cacocum

Palabras a propósito de la muestra Dibujos, del Maestro Cosme Proenza Almaguer, inaugurada en la reapertura de la galería Wifredo Lam en Cacocum, municipio sede de las actividades provinciales por el 26 de Julio en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Cosme Proenza

Pintor, dibujante, ilustrador y muralista, Cosme Proenza Almaguer (Báguanos, Holguín, 1948) ha conformado una sugerente y sui generis cosmovisión pictórica que lo hace distinguible en el ámbito artístico contemporáneo, más allá de las fronteras nacionales.

Graduado de la Escuela Nacional de Arte, en La Habana, y del Instituto de Bellas Artes, en Kiev, Ucrania, Cosme ha creado, en series como Manipulaciones, Boscomanías, Los dioses escuchan, Mujer con sombrero, y Variaciones sobre temas de Matisse, reconocibles mitologías individuales, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte europeo. Su obra está basada principalmente en el análisis: “Soy un investigador que trabajo con los códigos del arte europeo”, asegura.

 

Precisamente esto –el énfasis analítico, la apropiación de referentes– lo convierten en uno de los pioneros del posmodernismo cubano, cuando en el escenario insular otras corrientes predominaban. “Mi vida ha sido la interacción, no el reflejo. Somos un maremágnum de mezclas. Soy un resultado más de eso. Reflejo algo que tiene que ver con lo cubano, pero no con lo cubano sígnico, pues Cuba es más que eso”, comenta. “Lo grande que tiene el arte es precisamente su capacidad de expansión. La belleza es imperdonablemente adhesiva, no hay manera de escapar de ella”, añade Cosme Proenza.

Estas piezas en la remozada galería de Cacocum “Wifredo Lam” –el más universal quizá de los pintores cubanos–, nos muestra a un Cosme Proenza que ha caminado con soltura por diferentes técnicas, potenciando la plenitud de su impronta. Las más anteriores en el tiempo fueron firmadas a inicios de la década de 1970 y las más cercanas, en los primeros años de este milenio. Su obra es posible –además de su talento sin igual– gracias a Holguín, lugar al que afinca su residencia física y espiritual. Por Holguín –nos ha dicho– ocurrió el “encuentro” o “encontronazo” entre la cultura europea y quienes habitaban el archipiélago mayor del grupo de las Antillas; por Holguín, en las aguas de la bahía de Nipe, sucedió el hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre… Por aquí llegó la tradición y se acrisoló la identidad del cubano: permanencia y continuidad, lirismo y erotismo, lo lúdico y lo mítico… conviven en su obra.

Cacocum –el pueblo de las verbenas de San Pedro y San Juan– reabre su galería con la mirada de Cosme Proenza, un creador que integra el imaginario colectivo del cubano y sus múltiples resonancias universales, y se reafirma como entre los artistas hispanoamericanos dueño de una de las cosmovisiones más originales en los últimos tiempos.

El regreso de Cuty Ragazzone

Por Erian Peña Pupo

¿A qué regresa Cuty Ragazzone? ¿Qué motiva el retorno de Gustavo César Echeverría? ¿Y a qué vuelve? Él mismo ofrece la mejor respuesta posible a estas interrogantes: “No intento regresar a ninguna parte y menos al pasado histórico, sin caer en lo que podemos denominar antiguo, dejo por descontado las posiciones neo-nietzscheanas. Mi objetivo es mostrar lo habitual en el arte, mis obras no contienen una defensa sistemática de una determinada periodización en las artes ni en la teoría del deseo, o la disyuntiva entre el capitalismo y el comunismo, eternos contrincantes ahora en las convivencias, es lo que he denominado pasado infinito o regreso de nuevo”.

Fotos: Kevin Manuel Noya

Durante el segundo lustro de los años ochenta –escribió el crítico Rufo Caballero–, Cuty se mantuvo haciendo “una pintura cutre, gruesa, muy interesante pero demasiado inmersa en la hornada de bad painting que agitaba y en alguna medida agotaba los derroteros de la plástica cubana”. Muy orgánicamente fue transitando después “del gore al hardcore, y de este a una suerte de estilización extrema que refinaba y perfilaba su poética”. Pero en todo este proceso hay una particularidad que distinguía radicalmente al Cuty de las evoluciones homólogas de colegas como Humberto Castro, Consuelo Castañeda, Moisés Finalé o Reynold Campbell: “Cuty es autodidacta” y “de ese no saber dimana el placer, la gracia, la más exquisita singularidad de su pintura”.

Las obras de El regreso –inaugurada en la tabaquería gibareña– nos muestran, como asegura Rufo, al que sea “posiblemente nuestro pintor más raro y personal, más agresivo y lírico, más temerario y desarmado. Cuty es el típico caso de desdibujo de las antinomias en el contexto cultural posmoderno”, contexto al cual se debe este “posmoderno naif” que solo sabe y quiere pintar.

Entre la intimidad de mujeres en cuartos de baños y los elementos iconográficos que lo identifican, Cuty regresa con piezas firmadas en su mayoría en 2019. Regresa a Gibara en su XV Festival.