Caricaturas de Carmenate en la Uneac

Por Erian Peña Pupo

La galería Fausto Cristo de la Uneac en Holguín expone la muestra personal de humor gráfico ¡Yo nunca voy a comer Venado! de José Antonio Carmenate Fernández, con obras realizadas del año 2020 al 2022, como parte de las actividades del Festival Nacional de Humor Satiricón 2023.

Carmenate –asegura en las palabras del catálogo Diana Betty Elias-Moise Arjona–es heredero de los caricaturistas cubanos quepublican sus obras a partir de 1959 en medios como Mella, Palante y DDT, y estos, a su vez, de una tradición de humorismo gráfico que se remonta al siglo XIX, cuando florecieron publicaciones como La Poética cómica y revistas y periódicos que incluían en sus páginas caricaturas e historietas que hoy contribuyen clásicos, ya entrado el siglo XX, como el Liborio de Ricardo de la Torriente y el Bobo de Abela, continuando con las creaciones de René de la Nuez y su Loquito, y además los cartones publicados en la revista Zigzag.

Mayaricero nacido en Nicaro en 1966, “ingeniero de profesión, artista por intuición y de talento sobrado para atrapar con vista aguzada y mano diestra hechos cotidianos que para muchos pueden pasar desapercibidos”,José Antonio Carmenate despliega con agudeza una amplia gama de temas “con estilo más depurado que refleja cuanto creció como artista desde que a finales de los noventa del siglo XX realizara su primera exposición personal” en su natal Mayarí.

El caricaturista parte de la sátira y del humor de temática social, característico de nuestra tradición, para abordar temas como la Covid-19, la crisis energética nacional, el Código de las familias, la emigración, las redes sociales, la inflación…temas comunes en la vox pópuli del país. Lo hace sin buscar el chiste fácil o la risa espontánea, sino la interrogante motivadora de la reflexión y el humor agudo que muchas veces se aprovecha del choteo que estudiara Mañach.

“El propio artista hizo la selección de los dibujos que se presentan y en lamuestra adivinamos la intención de presentar temáticas abordadas por él a lo largo de tres años sin exponer al público, pero tres años de estudio y práctica incansable”, añadió Diana Betty Elias-Moise Arjona.

José Antonio Carmenate Fernández ha obtenido premios y reconocimientos en concursos nacionales e internacionales de caricatura, y en salones de pintura naif. Participa en el evento de pintura naif dedicado a Ruperto Jay Matamoros, y ha publicado en Palante, ¡ahora! y Serranía.

Como parte del Satiricón 2023 se realizó, además, en la sede de la Uneac el evento teórico que complementa las presentaciones escénicas en la Sala Raúl Camayd del Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol. Esta vez el profesor Ariel Zaldívar disertó sobre la praxis humorística en la Cuba actual, a través de temas como la mercantilización, programación y comercialización del producto artístico, el reflejo del éxodo migratorio, la actitud de funcionarios empresariales y gubernamentales, la correlación censura, autocensura y decisores, y la relación con las redes sociales. Mientras que el profesor y ensayista Lino Ernesto Verdecia repasó, mediante varias anécdotas, situaciones relacionadas con el humor y como este distingue la personalidad del cubano.

Entregan en Holguín Suceso Cultural 2022

La entrega del Premio Nacional de Literatura al poeta Delfín Prats, mereció este sábado el Gran Premio al Suceso Cultural del año 2022 en Holguín, prestigioso galardón que otorga el Círculo de Periodistas de la Cultura en esta nororiental provincia.
Con el 72 por ciento de los votos emitidos, el Premio Nacional superó a la jornada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Holguín (14%), al estreno del documental «Cosme, un enorme juego con el tiempo», de la realizadora Alejandra Rodríguez Segura (9,5%); y al impacto de las jornadas de celebraciones por el centenario de la Banda Provincial de Conciertos, el aniversario 60 del Teatro Lírico Rodrigo Prats, el 30 de la compañía de danza contemporánea Codanza y los 25 años de Ediciones La Luz (4,5%).
En tanto, el Premio de la Popularidad, otorgado por votación a través de boletas electrónicas, lo obtuvo con una mayoría significativa la compañía de narración oral Palabras al Viento, por la integralidad y relevancia de las propuestas artísticas.
El galardón, que regresa luego de 3 años sin entregarse debido a la pandemia de la Covid-19, es convocado por la Dirección Provincial de Cultura a través del Centro de Comunicación Cultural La Luz y el Círculo de la prensa cultural, representado por periodistas de las emisoras Radio Holguín y Radio Angulo, el semanario ¡ahora!, el telecentro Tele Cristal, la Agencia Cubana de Noticias y los corresponsales de medios nacionales, como Radio Progreso, Radio Reloj, y los periódicos Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores, además de los periodistas de La Luz.
En la gala, dirigida por Víctor Osorio Zaldívar, fueron entregados los diplomas acreditativos a los diez nominados al Suceso Cultural del 2022, entre los que destacan además de los ya mencionados: el proyecto colaborativo Configurando catacumbas (mundos soñados), realizado como parte de la XIV Bienal de La Habana; el diseño integral, alcance y repercusión de la XXX Feria Internacional del Libro de Holguín; el Primer Encuentro Provincial de Bailes Urbanos; la repercusión sociocultural en la comunidad El Paraíso, con la presencia de instituciones, artistas e intelectuales localea y nacionales; y el lanzamiento de «Cuando todo coincida», primer álbum del trovador Fernando Cabreja, bajo el sello discográfico Egrem.
La velada artística contó con presentaciones de varios de los nominados, además del grupo de teatro Mestizaje y el humorista William Delgado, quien celebra 60 años de vida artística en este 2023.
El Premio Suceso Cultural del Año se otorga en la provincia de Holguín desde el 2012 y coconstituye un importante estímulo a la creación artística de la provincia, reconocida como una de las plazas culturales más importantes del país.

El Premio abre las puertas de Holguín

Cada enero los nacidos en el nororiente cubano celebran el advenimiento de un nuevo aniversario en el que la Ciudad recibió, por real cédula, el Título que así la acredita, además de la Tenencia de Gobierno.

La constitución del Jurado que evaluará las obras en concurso para esta nueva edición del Premio de la ciudad 2023, marcó el inicio oficial de la 40 Semana de la Cultura holguinera.

El Mausoleo Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García Íñiguez acogió como ya es habitual la austera ceremonia donde se presenta al prestigioso grupo de intelectuales e ingenieros que se suma a una convocatoria de XXXVI Ediciones.

Con la presencia de autoridades del gobierno y la cultura en el territorio, durante el encuentro matutino de este lunes 16 de enero se depositó la ofrenda floral y acto seguido se procedió a la ceremonia amenizada por la agrupación Vocal Enserio.

Los encargados de impartir justicia para la ocasión serán: en Narrativa, Rubén Rodríguez, Eugenio Marrón y José Luis García; en Poesía, Lourdes González, Ronel González y Gilberto González; en Historia: Luris Fonseca, Enrique Doimeadios y Ana Elva Duarte; en Arquitectura, Ivette Plana, Amalia Sánchez y Raúl Figueredo; en Comunicación Social: José Enrique Agüero, Fabio Ochoa y Eylin Abreu; para Radio Yinet Cruz, Carlos René Castro y Yudith Almeida; en Televisión, Paula Reynaldo, Beatriz Galván y Jorge Muñoz; en Video, Alfonso Bandera, Raúl Algarín y Dayamí Rodríguez; por su parte, en Artes Plásticas, Rubén Hechavarría, Yassit Sánchez y Víctor Echenagusía; en Prensa Escrita los encargados de impartir justicia son Germán Veloz, Yanisleidis Martínez y Luis Mario Rodríguez; y, en Música, evaluarán las obras en concurso, Ernesto Infante, Gilberto González y César Gutiérrez.

Más de 70 libros publicados del Premio… evidencian el notable aporte de este lauro al movimiento cultural del territorio y que posibilitó, a su vez, legitimizar ese hervidero creativo que era la ciudad de Holguín en la década de los 80 del pasado siglo.

“La composición del jurado ha crecido en la medida en que el movimiento intelectual holguinero ha crecido a su vez”, aseveró el escritor Gilberto González Seik, organizador del Premio (…), quien profundizó además en la calidad de quienes imparten justicia en la presente cita, pues “pueden ser jurado en cualquier premio al nivel que sea”.

En el aniversario 271 de habérsele otorgado a Holguín, por real cédula, el Título de Ciudad y Tenencia de Gobierno, se dan cita todas las manifestaciones culturales de la holguineridad. Para esta edición 40 se dedica la Semana… al escritor holguinero, Premio Nacional de Literatura, Delfín Prat Pupo, y al Aniversario 40 de la Casa de Cultura Municipal Manuel Dositeo Aguilera.

El cemí Baibrama, dios holguinero de la calidad, es el guardián del Premio que será entregado para cerrar el programa de actividades el próximo día 22.

Deslumbrados con el movimiento cultural que ya emergía en los primeros años de la Semana de la Cultura, el poeta César López expresó, durante la presentación del jurado, hace varios años atrás, en el propio salón solemne de la Plaza de la Revolución: “el Premio es quien abre las puertas de Holguín”.

La luz te pertenece y el viaje en ascenso de Ícaro

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Es 1968 y en Cuba un ángel asciende al firmamento literarionacional. La fuerza de su vuelo se sostiene en la poesía.Es un ángel hermoso de solo 22 añosy va en pleno ascenso. Podríamos decir que lleva una túnica griega y que en su lírica hay reminiscencias clásicas, ecos del mundo grecorromano; podríamos decir, además, que la túnica le sirve para sostener las flores recogidas seguramente en la mañana, en del campo húmedo del paisaje natal; y que esas flores le dan a su poesía un olor a campiña, ajuventud, a vida, a celebración del goce y los sentidos, al desborde de ellos…Este ángel vuela alto ytras sídestellan unos pocos rayos de sol querealzan su figura… Y en ese vuelo en vertical, el ángel se trastoca en Ícaro. Es un Ícaro de enormes alas que entonces no sabe–¿cómo saberlo, si él solo quiere gozar la felicidad?– queel ascenso, llegado a un punto,contempla la caída, yque la osadía conlleva al castigo, pero que solo los osados, los que corren el riesgo de perseguir un sueño, cualquiera, hasta el final, pueden llegar a tocar con un dedo, al menos con un dedo, el sol y su poderosa imantación lírica. Este ángel-Ícaro no tiene cabeza, es una figura descabezada la que sobrevuela, y afalta de ella habla, en cambio, un lenguaje de mudos. Es un ángel-Ícaro descabezado en cuyo cuello, como en susurro, se advierte que a suspalabras –casi en tono profético– le acompañarán un bregar por la mudez, pero no una carencia de lenguaje. Después de la tormenta, el bosque reverdecido –donde, como un animalillo, se resguardaba la poesía– se abría a la mañana, a los ecos de la gratitud al ángel-Ícaro.

Darío Mora, al ilustrar y diseñar ellibro ganador del Premio David de Poesía de 1968, partió de esta imagen hermosísima y enigmática, para dialogar con los versos nuevos (y no por ser inéditos) de un muchacho llamado Delfín Prats Pupo que, en La Cuaba, donde nació y estaba en ese momento, demoraría en conocer la noticia de los ecos y respuestas de su lenguaje de mudos.

Tal vez quiso el azar lezamiano, que sabemos todos custodia ciertos trances poéticos y cotidianos –o porque todos los diciembre, mes de su nacimiento, desde hace varios años, soñábamos, pedíamos y reclamábamos el justo reconocimiento humano e institucional que merece–, que Ediciones La Luz escogiera otro Ícaro, más de cincuenta años después de aquel, para sobrevolar el cielo y enrumbarel viaje a otras galaxias. Esas galaxias –que me hacen recordar la galaxia Gutenberg y la aldea global que anunciaba en los años 60 el teórico Marshall McLuhan– tienen matiz digital yrecorrenlas redes sociales a través de likes… De alguna manera es un Ícaro virtual, cibernético, pero igual de tozudo y soñador… La Luz –que desde sus inicios hizo suyos los riesgos y las osadías de poeta, y reclamó su vuelo y esparció sus ecos en los jóvenes; y publicó sus versos en modestos cuadernillos y más cerca en el tiempo, en una hermosa edición que recogió su poesía completa hasta entonces; y que resguardó su voz, sí, las formas de lavoz del bardo, que como ninguna otra lee sus poemas; y que nombró una colección y hasta este salón con el título de uno de sus textos– ahora hace suyos estos versos para encabezar la campaña de promoción literaria que este 2023, con el llamado La luz te pertenece,conducirá el viaje a otras dimensiones del mito: Del infinito, del universo/ de la sustancia exterior:/ patria, bosque, ciudad, jardín,/ regresar a uno mismo, al yo primordial. Este Ícaro posmoderno, que bebe del pastiche y el arte digital, vuela de noche y lleva el corazón expuesto. Todo el pecho está abierto, ofrecido al otro, al prójimo, con la sencillez de lo cotidiano. Después del largo viaje, de andanzas y recorridos, el corazón late fuera, a la vista de todos, ofrecido al dolor y al amor… Ha resistido las batallas,y aunlas cicatrices laceran el cuerpo. Esteángel-Ícaro–también con flores, como aquellas enigmáticas en los versos de Julián del Casal, y con alas duplicadas, enormes y hermosas, nocturnas como las aguas y como el caracol– no tiene rostro y en su cabeza porta el sol finalmente alcanzado… Los rayos que hicieron caer a Ícaro la primera vez,como lo pintara Brueghel El Viejo en la Holanda medieval, fueron testigos de cómo tras la caída, con el paso del implacable tiempo, una legión de Ícaros soñadores se levanta; porque eso tiene el viaje, el esfuerzo y el sueño: hace crecer alas en los brazos a quienes persiguen idénticos senderos; alas líricas, resonancias en forma de versos…Este ángel-Ícarono se detiene, y como porta la luz y vio abrirse las constelaciones, indica con su mano que el viaje y la vida siguen. Otro ángel-Ícaro, uno que mira de frente con los ojos desorbitados desde un dibujo a tinta china, tiza y acuarela sobre papel de Paul Klee, el Angelus Novus, y en el que se basóWalter Benjamin, el filósofo judío exiliado Walter Benjamin, para conformar su teoría delÁngel de la Historia, nos asegura que una legión de ángeles nuevos es creada a cada instante para, tras entonar su himno ante Dios, ir disolviéndose en la nada.A este viaje de regreso al yo primordial y a las esencias de la poesía,nos invita Ediciones La Luz. Aceptemos, todos, esta invitación y el riesgo del vuelo, por favor, que la luz nos pertenece y hacia ella vamos.

Palabras de presentación (y de elogio) a la campaña de promoción “La luz te pertenece” de Ediciones La Luz, presentada el pasado 30 de diciembre en el salón Abrirse las constelaciones del sello de la AHS en Holguín.

 

 

 

 

 

 

Cosme, autorretrato para un enorme juego con el tiempo

Por Erian Peña Pupo

Fotos cartel cortesía de Alejandra Rodríguez Segura

Cosme, un enorme juego con el tiempo es un autorretrato de Cosme Proenza Almaguer. La afirmación anterior podría ser paradójica, si partimos de que un autorretrato es una imagen de la misma persona que lo realiza: el artista se dibuja a sí mismo y sabe captar –él, mejor que nadie– los rasgos de su personalidad. Jandri –como llamamos los amigos a Alejandra Rodríguez Segura– logró lo que no todos concretan cuando se acercan a un creador como Cosme, tan holguinero, cubano y universal: atrapar, con sensibilidad y maestría, la esencia de una obra enorme, que investigó desde Holguín –el único lugar donde le era posible hacerlo, decía–las capas y profundidades de la historia del arte occidental de más de cinco siglos.

Cosme sabía que además de su creación, que ha influido a varias generaciones de artistas, este documental sería como esa carta al mundo que lanzó la poeta Emily Dickinson. Una carta-testimonio; un documental que permite acercarnos, curiosos y motivados también por la admiración, a momentos vitales de su obra: a la génesis y los caminos de un maestro. Por eso este es, sobre todo, un audiovisual sincero, como sincera es la mirada de Cosme Proenza. Él mismo aseguró que “se es personal en la medida que se es sincero consigo mismo”, como aquel Martí de Arche que, con la mano en el pecho, le cautivó en su natal Tacajó.

Jandri nos entrega un autorretrato de Cosme pintado por Cosme, y por ella. Lo hace sin estridencias, luego de cuatro años de profusa investigación y trabajo, con la humildad del orfebre, o del copista e iluminador que en el claustro medieval dejaba que la pluma creara maravillas insospechadas, misterios por imaginar, como aquellos que inquietaron la imaginación de El Bosco y Brueghel El Viejo. La cámara no es intrusa, se detiene o acompaña la mirada de Cosme, en determinados espacios, objetos y sitios, pero no traspasa la intimidad del creador de series como Manipulaciones, Boscomanías y Los dioses escuchan, etapas de un trabajo que estableció diálogos, desde sus inicios, con los grandes maestros, con las bases de la tradición europea: desde el Políptico de Gante de los hermanos Van Eyck –incluso antes, con la estatuaria griega y el canon de Praxíteles– hasta sus búsquedas en El Bosco, las variaciones sobre temas de Matisse o la escuela abstracta norteamericana, pasando por más de cinco siglos de arte occidental. Es una tradición que Cosme estudió e investigó a profundidad, hasta crear una especie de sólida columna vertebral que soportó su discurso, y en la que incorporó disímiles intertextualidades, signos y citas. “Yo no puedo citar a un grande si no puedo ni siquiera asomarme a un diálogo con él”, nos dice aquí Cosme.

A todo ello –como puertas que se nos abren a mundos que apenas vislumbrábamos, incluso quienes nos habíamos detenido en su amplio quehacer– nos acerca un documental que destila una profunda admiración y un cariño tan íntimo como palpable, que Jandri supo trasmitir al resto del equipo. Cosme, un enorme juego con el tiempo –además de una muestra de agradecimiento a quien tanto nos entregó–es una producción de un apreciable valor testimonial, que resguarda la memoria de uno de los grandes artífices de Holguín, Cuba y el mundo; y que nos hace agradecer la dicha de vivir similar tiempo bajo el sol en esta ciudad; incluso que podamos afirmar con orgullo que somos contemporáneos de Cosme.

Una vez Cosme me dijo que “la ventaja de ser viejo es que eres como San Juan en el Apocalipsis, que ves desde más alto cada día”. Posibilidad que nos permite volver, jugando con el tiempo, sobre lo pasado. Desde la altura de hoy, al lado de sus ángeles tutelares y de los maestros a los que tanto admiró, y bajo el manto de la Virgen de la Caridad del Cobre, Cosme Proenza Almaguer nos acompaña –mientras se escucha la Sinfonía no. 4 de Johannes Brahms–en la búsqueda infatigable de la belleza, porque no existe manera de escapar de ella.

Palabras de presentación del documental Cosme, un enorme juego con el tiempo, de Alejandra Rodríguez Segura, el lunes 26 de diciembre de 2022, en la sala Raúl Camayd del Teatro Eddy Suñol de Holguín.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1961: La luz de la verdad

Por Abel Castro Sablón

El artista Iosvanis García Pérez presentó al público su exposición personal “1961”, como inauguración del espacio galérico de la Empresa de Servicios al Arte de Holguín, donde confluyeron amantes de las artes plásticas.

Apodado como “El pintorcillo”, Iosvanis muestra en su presentación una docena de piezas realizadas en la técnica de acrílico sobre lienzo, donde plasma de manera continua la estética del objeto, en este caso el farol, el cual según el propio artista, ha sido parte importante de la historia de Cuba, que contribuyó a forjar la sociedad actual.

Este elemento distintivo en su obra, recuerda a la ingente batalla que constituyó la campaña de alfabetización, llevada a cabo, precisamente, en el año de 1961. Asimismo, la obra es un homenaje al memorable discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Palabras a los intelectuales, también ocurrido en ese año.

La exposición es una selección de la original, que tuvo lugar en 2021, para celebrar el advenimiento de un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución y para retomar el espacio del otrora taller de grabado como escenario para el intercambio y la promoción cultural en la Ciudad de los Parques. El artista ha dedicado esta exposición al maestro Cosme Proenza, por quien se dice siempre alentado e inspirado en su obra.

Iosvanis García es graduado de la Escuela Vocacional de Arte Raúl Gómez García y ha sido profesor de artes visuales por más de 20 años. Ha realizado 9 exposiciones personales y ha participado en más de medio centenar de carácter colectivo. Asimismo, ha sido multipremiado en diversos eventos y salones de artes plásticas.

Dayamí Pupo, reverberaciones de la energía vital

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Palma es la libertad: palma más bella

Alma franca y fiel; palma, y estrella.

José Martí, de la dedicatoria en una fotografía a Bernarda (Manana) Figueredo de Pérez

El Centro Provincial de Arte de Holguín inaugura cada diciembre, desde hace algunos años, una amplia exposición de un reconocido creador de la provincia. Así cierra el trabajo de doce meses –con muestras, jornadas teóricas y eventos como la Semana de la Cultura y su Salón de la Ciudad; las Romerías de Mayo y el espacio Babel; y la Fiesta de la Cultura Iberoamericana– y al mismo tiempo, a manera de homenaje, agradece a un artista visual con la posibilidad de exhibir lo que podríamos llamar una muestra antológica de su obra. Este 2022 la Sala Principal y la Pequeña de la institución holguinera acogen Energía vital, de Dayamí Pupo Ávila (1971), una selección que deja al espectador ávido de experiencias artísticas la seguridad de asistir a un descubrimiento, a una epifanía de formas y colores, en sutil diálogo con la literatura y la historia nacional.

¿Por qué creo que Energía vital es, al menos para mí, un grato descubrimiento? Conocía la obra de Dayamí Pupo como ilustradora de textos infantiles –entre ellos los de su pareja Ronel González Sánchez, y de autores como Luis Caissés, Kenia Leyva y Quintín Ochoa– y de antologías, y textos poéticos y ensayísticos, también de Ronel y de investigadores como el historiador José Abreu Cardet. Además una exposición anterior (“El Ranacimiento y otros inventos”, en 2014) y su participación en varias muestras colectivas en la provincia, me habían ofrecido una faceta de su trabajo, la más inmediata, pero no como cuerpo que se abre a la mirada, como bosque de sentidos y resonancias –pensemos en el campo cubano, donde crece inhiesta la palma real, alcanzando el primer y el último rayo de luz–, donde cohabitan varias influencias pero hay una unidad estética, una línea de trabajo consiente y diversa que nos permite recorrer (y adentrarnos en) diferentes momentos, etapas creativas, como lo hace Energía vital.

El primer descubrimiento es precisamente comprobar la multiplicidad de miradas (y desdoblamientos) que atraviesa la obra de Dayamí, y cómo las diferentes facetas o períodos mantienen la esencia de una práctica que crece en sus búsquedas sin agotarse, y seguirá haciéndolo en nuevas series y piezas. Esta práctica se articula (sobre todo en los trabajos para libros infantiles expuestos en la Sala Pequeña, donde el predominio del color es importante) en un dibujo cuidado, dueño de una línea precisa y un imaginativo universo fantasioso que dialoga con las historias que recrea, al mismo tiempo que gana en autonomía y precisión; en el aprovechamiento de las posibilidades del pastel y los manejos de sus tonos, y en la interacción de rasgos expresionistas que, por momentos, se acercan a la abstracción geométrica, pero con la figuración como puntal. Esta coherencia recorre con su energía vital las más de 40 piezas que componen la selección, con curaduría de Bertha Beltrán y dirección de Yuricel Moreno Zaldívar.

Otra novedad parte de lo anterior: comprobar lo interesante y versátil de la propuesta de Dayamí, capaz de dialogar –a través del colorido y la riqueza expresiva de sus ilustraciones para libros como La honorable bruja Granuja del esqueleto embrujecido, El Ranacimiento y Balgamel y el Reino de las Fábulas– con las obras literarias, con la esencia de estos textos, al punto que ambos, surgidos desde la complicidad, son uno solo. Ilustración y libro, libro e ilustración en idéntica danza de los sentidos. De la misma manera que es interesante su trabajo con el grafito para Entre pitos y flautas, o los dibujos más sencillos de La enigmática historia de Doceleguas, donde aprovecha las posibilidades de la acuarela.

Muchas de sus obras, desde hace aproximadamente veinte años, y en crecimiento expresivo, han nacido para poemarios de Ronel González, y textos de Ronel han surgido de sus piezas, en un constante (y agradecible) juego de posibilidades que ahondan en la búsqueda (en ambos creadores) de elementos de la identidad nacional, relacionados con las guerras de independencia del siglo XIX, y el pensamiento martiano. “Aquí se produce una retroalimentación inseparable cuando la imagen plástica proviene del poema, y viceversa, para asegurar que existen muy pocas diferencias entre las metáforas visuales y las contenidas en la analecta literaria que participa en el imaginario puesto a relieve, porque se trata de convocar desde la muda cartulina, el empleo del pastel, la acuarela, y acrílico sobre lienzo, un mundo individual, cómplice de las aspiraciones y motivos de la colectividad que canta y se desdobla en torno a los creadores”, asegura Ronel en las palabras del catálogo. Así la isla (Cuba), la palma real y el Apóstol se corporizan en metáforas visuales en una obra que –a flor de piel o ahondando en las subjetividades– se plantea, desde sus viajes al pasado, a las contiendas bélicas, a la vida en manigua y sus dificultades, al pensamiento de los próceres y la necesaria cercanía con estos hombres-héroes, las urgentes preguntas sobre el país, la Cuba de hoy, fruto de los caminos de la historia.

De estas últimas destaco, en un primer momento: “El pájaro blanco de la noche”, “Paisaje interior”, “Autorretrato”, “Púrpura unitivo” y “Aves de la existencia”, piezas en pastel sobre cartulina: “mandalas hinduistas y budistas reacomodados según los símbolos de nuestra cultura”, representaciones simbólicas y rituales del macrocosmos y el microcosmos, cuyos ecos se multiplican y resuenan en la isla antillana (“el yin –recepción y negatividad– y el yan –la energía activa”, nos recuerda Severo Sarduy, conocedor de las geometrías del mandala; esa energía vital, propiedad inherente al ser vivo). Aquí, en su trabajo más reciente, y en otras obras de Dayamí, la palma (sobre todo la palma-metáfora, la palma-símbolo) juega un rol importante. Las palmas de Dayamí –palmas de-construidas y re-construidas, en espiral y crecimiento, palmas-andamiajes, geométricas y libres, palmas que son miradas desde las alturas, con el ojo de Dios– parecen resistir, como aquella canción de Sindo Garay, al empuje de los vientos del huracán y las aguas (aquellas aguas también en espiral de Martínez Pedro), y dar resguardo a la estrella, otra constante en la escritura martiana, como en su pieza “La estrella que ilumina y mata”: “Y admiré, en el batey, con amor de hijo, la calma elocuente de la noche encendida, y un grupo de palmeras como acostada una en la otra, y las estrellas, que brillaban sobre sus penachos”, escribió en su diario, a su paso por República Dominicana camino a Cuba. Para el Apóstol –el mismo de la obra “El corazón con que vivo”– la palma, dominando el paisaje cubano, es símbolo de libertad y de justicia social (“hemos de poner la justicia tan alto como las palmas”); integra el cuerpo poético de la Patria. Añado a esta relación: “Duermo en mi cama de roca”, “El viejo” y sobre todo, “Espíritu del monte”, “Familia insurrecta”, “Palmas de hierro” (“De qué le sirven las hojas a las palmas si benévolos alisios no las mueven”), “Ciudad sitiada” y “La patria furtiva” (patria femenina y mambisa, patria en cuerpo de bandera que ondea libre), pieza que sirvió de ilustración de cubierta al libro homónimo de Abreu Cardet y Ronel sobre “los entresijos del amor durante las contienda independentistas cubanas del siglo XIX”.

Otras obras –también en pastel y técnica mixta sobre cartulina– destacan en el conjunto: “La gran celebración”, “Energía eólica”, la lúdica y vallejeana “¡Señor: aparta de mí estas intertextualidades!”, “Caza de muñecas” y “Derecho a callar”, así como los trazos, sencillos y elegantes, que recuerdan naturalezas muertas o diseños de vestuarios para la escena, en “Opuestos por el vértice”, “Me estoy mirando”, “La novia” y “Ver la luz”. Lo interesante, además, de Energía vital es que la obra de la holguinera Dayamí Pupo Ávila sigue siendo, después de recorrer ambas salas del Centro de Arte, un descubrimiento que no agota sus posibilidades, sustrato a los diálogos fructíferos que crecen en suelo patrio (Tomado de La Jiribilla).

 

 

 

 

Grandes Maestros, gratitudes de Lázaro Reynaldo

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Entramos a Grandes Maestros, exposición del artista holguinero radicado en México desde 1991 Lázaro Reynaldo Rodríguez, que exhibe la Sala Electa Arenal del Centro Provincial de Arte de Holguín, para encontrarnos con una instalación que incorpora, además,una acción performáticaperse–y no solo en su momento inaugural–, pues Lázaro Reynaldo (1964) la ha pensado comouna puerta que luego de ser traspasada no hay forma de desprenderse del contenido que resguarda: un viaje por los sentidos. La obra de Lázaro Reynaldo es unaexploración que se expande en las honduras de la espiritualidad y que, como nos recalca el artista, se debe también a los maestros de todo tipo que le han influido en la vida y en el arte.

Grandes Maestrosnos interrogaa través de experiencias vitales, sensitivas; olores, sabores, sonidos… y nos hace partícipe de una selección reciente de obras pictóricas, dibujos, fotografías, objetos personales, textiles, artesanías y elementos de la naturaleza (tierra y carbón vegetal),pues la exposición está “concebida ad libitum no solo por la variedad de motivos, objetos, materiales y técnicas; sino por la fluidez de ideas que retienen lo primitivo del gesto pictórico, la naturalidad del dibujo, la armonía con el entorno; una voluntad de darse al goce, a la expectación, a lo ignoto detrás de lo aparentemente visible”, expresaen las palabras del catálogo de la exposición, Yuricel Moreno, directora del Centro Provincial de Arte,y quien, junto a la artista Bertha Beltrán Ordoñez, tuvo a cargo la curaduría de esta muestra.

Detrás de cada trazo y cada objeto, Lázaro ha escrito/descrito su vía crucis, que ha sido un viaje de aprendizaje constante, y que promete, como la propia vida, seguir siéndolo. Toda la exposición –en donde encontramos obras como “Torsos en rojo”, “Gracias por la abundancia que ya soy” y “Un caballo para Adán”– se articula con un concepto: la gratitud. Lázaro Reynaldo sabe que “la gratitud es el sentimiento que más amor genera y expande”. El viaje, el reencuentro que posibilita la creación en Holguín, parecería algo lógico, una boutade, si Lázaro Reynaldo no fuera, sobre todo, un artistasincero consigo y con su propuesta (dos cualidades que se advierten al adentrarse en su obra). Las piezas expuestas aquí no son solo, o no únicamente, un giro en el que la imagen se inscribe en el marco de la representación y de lo representado. Ese giro marca otras latitudes, otros sitios, tal vez mentales, emocionales, en los que el artista elabora su idea del arte, y agradece siempre por ello.

Apertrechado de las posibilidades de la abstracción figurativa, su obra se precipita como un torrente azul y traslúcido (que nos evoca la pasividad o el furor del mar), o en el rojo y el blanco (colores que junto al azul le caracterizan), o en el ocre, los tonos terrosos, sensitivos, dorados, como el sol que lo cubre todo, y que dan paso a la creación espontánea, al trazo intuitivo. Lázaro Reynaldo realiza la búsqueda de la manera más sensible y espiritual que cree posible, indaga en la armonía interior que lo equilibra todo, que explora y evoca; y en ello afloran personajes que observan de perfil, o exhiben sus cuerpos,y cuyos rostros coquetean con rostros equinos, con fuerzas de la naturaleza, y agradecentambién esa dicha.

Luego de sumergirnos en las profundidades de sus tonos, en las líneas y contornos de sus torsos desnudos, en las magníficas formas del caballo que recorren sus cuadros como pintados a galope, al vuelo impresionista, Lázaro nos abre otras puertas (¿acaso interiores, las que desea siempre abrir?) que dialogan consigo y con nosotros. Yuricel destaca en la exposición “un conocimiento sólido del arte, del manejo de estructuras, de claves de significación culturales y una filosofía de vida ampliamente sedimentados en una iconografía personal llena de símbolos. En algunas piezas, el cuerpo humano –rostros impersonales, torsos, glúteos– impregnado por una expresión sutil, se confunde con figuraciones equinas y abstracciones que dejan cierta inquietud por develar su verdadero sitio en el juego de asociaciones propuesto. En otras, salta a la vista la relación con el diseño, la moda y la publicidad”. Y añade que “la sensación de bienestar que proyecta tal ambiente, nace del sentimiento de gratitud hacia una cultura de extraordinaria fuerza y expresividad, como la mexicana. Grandes Maestros se convierte entonces, en una manera de retribuir la acogida, la savia compartida de manera generosa y fértil. La grandilocuencia del título, como podría pensarse, no rinde pleitesía a nombres reconocidos en determinad ámbito, sino que hace reverencia a quienes han nutrido la cotidianidad del artista, sus esencias y hasta veleidades”.

El artista va armando artilugios de su memoria, fragmentos a salvaguarda de los días, maderos a los que agarrarse; y con ellos ofrece señales de su espiritualidad y su identidad. Sus trazos sencillos, minimalistas (subrayamos lo antropomórfico de las figuras, que metamorfosean en cuerpos de animales, caballos por ejemplo, presentes como señales de luz, en los complementos verbales que intensifican el mensaje de algunas piezas) nos remiten a los contextos de una paz interior deseada y encontrada, que se desea compartir aquí. Todos miran el universo, todos buscan.El ojo milenario (ojo poético) ofrecesu luz de sol.

Residente en una urbe tan cosmopolita como la Ciudad de México,propicia para experimentaciones creativas, para el arte sin aprensiones, Lázaro Reynaldo realizó en Holguín su carta de agradecimiento al mundo, a través de la exposición Grandes Maestros, una muestra para adentrarse con todos los sentidos (y también las emociones) bien despiertos en este viaje emotivo, afectivo, esencial, lírico, por los pasajes que nos ofrece la vida.

 

Energía vital

«Energía vital» es la propuesta del Centro Provincial de Artes Visuales en Holguín para el último mes del año.

La exposición bipersonal de Dayamí Pupo fue inaugurada este 3 de diciembre en la Sala Principal y Pequeña de la prominente institución cultural.

Más de 50 piezas dedicadas a un público variado, que incluye a los más pequeños de casa, componen la muestra diseñada en diversas técnicas y teniendo como soporte la cartulina.

Por esa retroalimentación inseparable de poesía con la imagen plástica apuestan Dayamí y Ronel González, compañeros de vida y quienes ahora incursan en esta aventura creativa para el deleite de los espectadores, donde no podía faltar la evocación a ese símbolo de la cubanía que es José #Martí, nuestro Héroe Nacional.

Una especie de trabajo antológico de la artista holguinera que ofrece varias facetas de los más de 20 años dedicada a las artes visuales constituye la muestra que con curaduría de Bertha Beltrán, exhiben el universo de la autora y su labor de ilustradora de libros, acompañada además por varios de los títulos que ha intervenido, así como parte de sus primeras obras y otras más recientes, en las que destaca la técnica del pastel sobre cartulina.

Integran la selección piezas dedicadas al mundo infantil, interpretaciones de la realidad nacional, abordajes de las gestas independentistas, mandalas hinduistas y budistas reacomodados según los símbolos de la cultura cubana, muchos creados a partir de poemas del escritor Ronel González, pareja de la artista.

Una retroalimentación inseparable entre la imagen que proviene del poema, y viceversa, para asegurar que existen muy pocas diferencias entre las metáforas visuales contenidas en el imaginario puesto de relieve, se produce en cada una de las piezas, al decir del compañero de vida de la artista plástica.

Son 20 años de búsquedas, inmersiones conceptuales y vivenciales que intentan convocarse en una exposición soñada hace mucho tiempo, que tuvo como antesala “Caída libre” y “El renacimiento y otros inventos”, de 2011 y 2014, respectivamente, subrayó.

Graduada de nivel medio de la Escuela Profesional de Artes Plásticas, Dayamí Pupo Ávila es escultora, dibujante e ilustradora de libros; ha obtenido diversos premios y reconocimientos por su labor creativa y ha participado, además, en numerosas exposiciones personales y colectivas.

(Con información de la ACN)

Tatuarte, días para el arte corporal en Holguín

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Adriana Rosales Sánchez (ahora.cu)

El 25 y 26 de noviembre, la AHS en Holguín realizó la VI edición de Tatuarte, eventodedicado a visibilizar al tatuaje como creación ysu relación con otras manifestaciones artísticas.

Desde su primera cita,Tatuarte persigue reivindicar al tatuaje y su importancia como parte de las artes visuales, comentó Yaylín Ojeda Grass, vicepresidenta de la AHS en la provincia.

Para ello esta edicióninició con la apertura de una exposición colectiva en la galería de la Casa del Joven Creador, espacio donde jóvenes artistasholguineros mostraron piezas que, de una manera u otra, están relacionadas con el arte del tatuaje y sus diferentes expresiones.

Participaron tatuadores del estudio La Marca, de La Habana, y de Camagüey, Santiago de Cuba, Las Tunas y los anfitriones de Holguín, quienes realizaron demostraciones de su trabajo.

El evento incluyó la conferencia “El tatuaje como ritual y su historia”, por Arquel Baganet, y la peña de música electrónicacon DJ The Kunen el Café El Abrevadero, y con el grupo Claim, conComplot invitado, en el Gabinete Caligari, sitio del arte underground en Holguín.

Realizado como parte de las actividades por el aniversario 35 de la AHS en la provincia, Tatuarte se consolida entre las principales citas del arte corporal como una expresión artística.