Exhibe Ediciones La Luz muestra de carteles dedicada a escritores universales

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con el nombre La Luz nos convoca, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, exhibe en el salón Abrirse las constelaciones una exposición de 20 carteles como muestra de su campaña de promoción del libro y lectura desde las redes sociales.

Los diferentes carteles que integran la exhibición componen la imagen visual del trabajo de la editorial en las plataformas digitales, impulsados por la pandemia generada por la Covid-19 en el país durante varios meses.

Con la intención de recordar a varios autores, especialmente poetas, en la fecha de su nacimiento o muerte, surgió la idea de los carteles, comenzando en julio, con el centenario del escritor cubano Eliseo Diego.

Al inicio se trataba de promocionar a escritores cubanos, pero luego se extendió también a los universales, comentó el diseñador y escritor Robert Ráez, autor de las obras donde se pueden apreciar sus diseños a partir de imágenes de autores como Charles Baudelaire, Paul Celan, Julio Cortázar, Emily Dickinson, Virgilio Piñera, Arthur Rimbaud y Oscar Wilde.

El escritor y periodista holguinero Eugenio Marrón precisó en las palabras de presentación de la muestra que el hecho de ilustrar la literatura y sus protagonistas a la hora del cartel resulta una aventura apasionante, logrando que las posibilidades de la fotografía y las letras se conjuguen en una puesta sensorial dirigida a promover y celebrar la lectura.

Las influencias que intervienen en el proceso creativo del diseño de esta colección son muchas, precisó Robert Ráez, entre ellas el estilo de periódicos y revistas como Lunes de Revolución y La Gaceta de Cuba, portadas de discos, y todo lo que en materia de diseño parezca bien concebido.

Con esta propuesta Ediciones La Luz deja entrever el ingenio y la avidez de su equipo creativo, con una elevada elaboración en el plano conceptual, mostrando los rostros de veinte poetas universales y al mismo tiempo influyendo en la promoción de la lectura a través del arte (Con información de la ACN).

 

“Me mantengo”

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí.

El Videoclip “Me mantengo” deviene en el homenaje de los holguineros con motivo además de los 40 años de vida artística de su actual director Jorge “Tito” Cabreja.

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí. Foto: Rodaje del clip

Con el realizador y director de este producto audiovisual, Wilker López, conversamos para conocer detalles sobre este y otros proyectos en los que ha incursionado.

Homenaje a la constancia y fidelidad

Bajo el auspicio de la Dirección Provincial de Cultura en Holguín, el tema musical intenta recrear parte de la trayectoria del grupo desde su creación como defensores del Son desde Mayarí, cantándole a su pueblo y como agradecimiento a sus seguidores.

El video recrea parte de la letra, por tal motivo el pueblo mayaricero es partícipe de las tomas, niños y estudiantes bailan, disfrutan del contagioso ritmo al tiempo que se mantiene esa premisa popular de que “Taínos sigue aquí”. Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación.

A cargo de la fotografía se encuentra Pablo Galafat, y en la asistencia Yojanner Cedeño, ambos se suman al pequeño equipo dirigido por el colega Wilker López, quien destaca que este es “un clip bien dinámico, actualmente en etapa de edición, dieciséis horas de grabación sin un guión escrito resumen el proceso, todo fue sobre la marcha. Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa. Agradecemos además, de forma especial, a la ECOI 16, Empresa Castor, que apoyaron con las luces y parte de la transportación”.

Músico, poeta…

Comencé en el mundo de la cultura como bailarín-apunta López-, la última compañía a la que pertenecí fue el Lírico holguinero. Cuando entré a la Facultad holguinera del Instituto Superior de Arte, comienzo a estudiar el audiovisual en el perfil de dirección de fotografía, y en el Tercer año de la Carrera me surgió una propuesta para rodar un mediometraje fuera del país, en Ecuador, sobre el caso Chevron, con la Compañía “Demente films”.

Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación. Foto: Rodaje del clip

Durante cuatro años me surgieron otras propuestas de trabajo independientes con productoras en ese país y me dedicaba lo mismo a camarógrafo, director de fotografía, o editor… En Ecuador dirigí tres documentales y dos spots publicitarios de pequeño formato. En 2016 obtuve premio con un documental en un festival de publicidad muy importante que se realiza en Argentina, “El ojo de Iberoamérica”, así como en los Effie Awards, otro festival de publicidad en Ecuador donde se premia la realización.

Luego decidí regresar a Cuba para terminar la universidad. Una vez aquí, no se me conocía en el perfil de dirección y comencé a insertarme en este mundo para encaminar mi trabajo.

Ahora edito el documental “Pescador”, sobre una persona que se dedica a este oficio y sale a pescar por un río hasta llegar al Océano Pacífico, el cual grabé en 2017 para presentarlo en festivales foráneos, al tiempo que cocino otros proyectos mediatos.

“Un defensor de la música cubana”

De regreso a Holguín he hecho los tres videoclips dedicados a los 300 años del Pueblo, con Nadiel Mejías, el Orfeón y otros artistas, también realicé el de Los Guayaberos, con la banda Tópop, para el Festival Cuerda Viva, y ahora este de Los Taínos.

“Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa”. Foto: Rodaje del clip

Me he convertido en un defensor de la música cubana, trato de que mis videos se asemejen a estos tiempos para que gusten a los jóvenes y con ello llamar la atención, despertar el gusto hacia agrupaciones poco escuchadas por ellos.

Arte para romper el silencio

 

Por Bernardo Cabrera

Con las palabras de la curadora y profesora Rosa Leticia Leyva Azze quedó oficialmente inaugurada la exposición conjunta del colectivo plástico Bayado, en la galería Marcos Pavón, de la Casa de la Cultura “Manuel Dositeo Aguilera”, de Holguín. Continuar leyendo «Arte para romper el silencio»

Potencian en Holguín el coleccionismo institucional como vía para proteger la creación artística cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos web periódico !ahora!

El Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, de conjunto con otras instituciones en la provincia, fomenta el coleccionismo institucional, buscando alternativas para proteger, promover y exhibir parte importante de la producción artística en el país.

Entre las acciones más importantes en este sentido se encuentran las exposiciones organizadas por el Centro Provincial de Artes Plásticas y el FCBC, la adquisición de nuevas piezas, la incorporación de estas como parte de la ambientación de obras públicas y las relaciones de intercambio y venta con otras instituciones, como la Casa de Iberoamérica.

La exposición Colecciones, integrada por catorce artistas plásticos del territorio y expuesta en el Centro de Arte durante la Jornada de la Cultura Cubana, constituye una de estas necesarias prácticas para la promoción artística, en tanto memoria cultural de la nación, estimulando la labor de los creadores, precisó el investigador Martín Garrido.

Durante esta muestra se expuso la obra de importantes artistas como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Lauro Hechavarría, Ronald Guillén, María del Pilar Reyes, Yosvani Caisé Almaguer, José Emilio Leyva, Víctor Manuel Velázquez, Néstor Arenas, Jorge Luis Cudina, Freddy García Azze, Roy González Escobar, Alexander Lobaina Jiménez y Magalis Reyes.

Obra de Daniel Santos.

Por otra parte, recientemente la Casa de Iberoamérica solicitó al Fondo la compra de un nuevo lote de piezas, con la finalidad de diversificar y enriquecer su colección con la obra de artistas de varias generaciones, lo cual fue el objetivo de la Casa desde hace varios años, cuando inició un proceso de compra de obras de arte para su muestrario institucional.

Con la compra de 15 nuevas piezas, la institución llega aproximadamente a 50 obras de arte a su colección, para exhibir y proteger el quehacer de artistas como Emilio Chiang, Argelio Cobiellas, José Ramiro Ricardo, Daniel Santos, Merlys Fernández, Lauro Hechavarría, María de los Ángeles Vidal, Freddy García Azze, Karel Maldonado, Jesús Borjas Ochoa y Ramón Jesús Pérez, comentó su director, Eduardo Ávila Rumayor.

Estas nuevas adquisiciones, que se encuentran en la recién inaugurada sede del Centro de Desarrollo de Estudios Socioculturales (CEDES), no solo aumentan el patrimonio económico de la Casa, añadió, sino que contribuye con su ambientación, favorece el nivel de presentaciones en la sede y eventos de la provincia y el país, a través de exposiciones itinerantes.

Obras de Ramón Jesús Pérez de la Peña, José Ramiro Ricardo y María de los Ángeles Vidal.

Varias instituciones en el territorio han promovido este tipo de coleccionismo de manera incipiente y empírica aun, pero con reales perspectivas de futuro, añadiendo a sus fondos de arte piezas de reconocidos creadores locales y otros de amplia trayectoria nacional, entre ellos hoteles, hospitales, teatros, centros culturales y otras entidades.

Las colecciones constituyen un ejemplo válido de lo que puede lograr cuando existe la voluntad para asumir esta labor con responsabilidad y visión de futuro, porque el coleccionismo es un arte que exige de quien lo practica, ya sea individuo o institución, no solo recursos económicos sino también conocimientos especializados, cultura, sensibilidad y, sobre todo, un juicio certero para seleccionar aquello que realmente merece ser atesorado para perdurar en el tiempo, añadió Martín Garrido (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).

Ramón de Jesús Pérez y la sencillez impresionante del azul y el gris

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Con Azul y Gris¸ expuesta en la galería El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, el joven artista Ramón de Jesús Pérez de la Peña realizó, luego de aparecer en varias muestras colectivas en la ciudad, su primera exposición personal.

Toda primera muestra personal marca un antes y un después: es una especie de parteaguas que pone una obra que hasta ese momento ha formado parte de la curaduría de un proyecto colectivo, a ocupar un sitio privilegiado, mostrar un corpus propio. Y toda primera muestra es, por demás, una osadía, una interrogante, una búsqueda, en la que el artista se “ofrece” y se expone a la mirada acuciosa de quien mira (o más aun, la mirada de quien observa y escudriña en la propuesta que nos ofrece).

Ramón de Jesús salió airoso en este primer juego (apuesta) de colores y texturas, ese espacio de confluencias de rostros y formas expresivas que es su primera exposición. En Azul y Gris (colores psicológicamente fríos y en el caso del azul, primario) predominan dos líneas, que al mismo tiempo se complementan en una sola poética: por un lado los retratos y por otro la pujante fuerza de sus abstracciones. Sus retratos son rostros mayormente femeninos, como sacados de revistas o sesiones de fotos, como modelos que posan desprejuiciadas frente a él, sabiendo que “atrapará” la sensualidad de la mirada, el labio insinuante y procaz, la levedad del momento, la fragilidad del cuerpo, la osadía… Pero al mismo tiempo, estos rostros femeninos evaden el kitsch de la primera mirada, para cargarse de complementos, de manchas de color, de relieves y mixturas… No son rostros abstractos, pero en la figuración –en esas miradas femeninas como las de Frida Kahlo y Marilyn Monroe, que es excepción en el rostro del Lennon de “Imagine”– encontramos la base de la propia abstracción con que va poblando su pintura; donde, además de las cualidades físicas que captura, la expresión cobra fuerza (es como si la luz del trópico, siempre subversiva, lo inundara todo).

Cronos, de Ramón Jesús Pérez de la Peña (foto del autor).

Por otra parte, lo que más me llama la atención de la obra de Ramón de Jesús Pérez de la Peña son sus abstracciones cargadas de fuerza y lirismo, influenciadas principalmente por el action painting y el color field painting; imágenes que desde la no figuración que sí encontramos en sus otras piezas, intentan expresar mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones como el movimiento, la velocidad y la energía (el “automatismo” de Jackson Pollock, que redujo su gama cromática prácticamente al negro, el blanco y el gris azulado, y los brochazos irreverentes de Franz Kline, por ejemplo, son palpables en piezas como “Cronos”, “Encuentro I y II” y “Semana”). Incuso donde más autonomía alcanza precisamente Ramón de Jesús es en esos “paisajes” abstractos que pueblan su mirada, como vemos en piezas como “Mi primavera” (mi obra preferida de la muestra), “El cuarto de Tula”, “Cromos” y “Tu piel”.

Ramón de Jesús Pérez de la Peña, graduado de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y con formación en los estudios de animación Anima de Holguín, no plasma imágenes o retratos femeninos en óleo sobre lienzo al azar: en sus obras vemos momentos, emociones, acciones, pensamientos, inquietudes, que captura, a veces con la rapidez del trazo o la acción inmediata, con las influencias de los maestros de la abstracción, pero sin depender, en su esencia, de ellos. Los colores, que conoce y explota, la espátula, el brochazo, la línea segura en el dibujo, las gotas y trazos que pueblan la orografía de su arte, son acaso excusas para mostrarnos las formas que no vemos siempre, pero que rigen nuestros días con la sencillez impresionante del azul y el gris.

Imagine, de Ramón Jesús Pérez de la Peña (foto del autor).

 

 

 

Del 14 al 19 de enero XXXIX Semana de la Cultura Holguinera 

 

Por Bernardo Cabrera

A los intelectuales Eugenio Marrón y David Gómez, a la emisora municipal Radio Holguín La Nueva y al tricentenario de la fundación del pueblo, se dedicará la Semana de la Cultura Holguinera en su edición 39, que se extenderá del 14 al 20 de enero.  Continuar leyendo «Del 14 al 19 de enero XXXIX Semana de la Cultura Holguinera «

Amplia muestra de la ACAA en el Centro Provincial de Arte

Por Erian Peña Pupo
Fotos Wilker López
Con el título «La ACAA enfrentando a la Covid» fue inaugurada en la sala Electa Arenal del Centro Provincial de Arte en saludo al aniversario 62 del triunfo de la Revolución, una muestra del trabajo de la Filial de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas en Holguín.
A través de diversas técnicas y manifestaciones, desde la talabartería, la madera y el parche, la más amplia de sus exposiciones en los últimos tres años tiene como eje el enfrentamiento a la Covid-19 y el papel de los médicos, el personal de la salud cubano y el pueblo contra ese virus, dijo José A. Salomón Estéfano, presidente de la ACAA en la provincia.


Unos cincuenta artistas participan en esta atractiva exposición, pues “hemos logrado que nuestros artistas siguieran creando en estos meses con obras de alto quilate”, añadió.
Entre los creadores que integran la misma, en cuya inauguración participaron autoridades políticas y gubernamentales del territorio, encontramos: Eduardo Amado Fuentes Peña, Rosa Margarita Infante, Nancy Almaguer, Gretter Clemente Lechuga, Yosleysy Vázquez, Yolanda Rodríguez, Bertha Beltrán, Lisbeth Santos, Jeans Yordan Suárez, Iliuva Leyva, Gerardo Fernández, Martha Pérez, Artemio Viguera Velázquez, entre otros.


La ACAA en el 2020 realizó donaciones de máscaras protectoras para la Covid-19, entregadas a centros asistenciales y al Aeropuerto Internacional Frank País de Holguín. Para el 2021 se perfilan hacia el turismo y volver a abrir la Feria de los Artesanos en Guardalavaca y en hoteles, para exponer y comercializar las obras, comentó Salomón en entrevista a Radio Holguín, y para el 40 aniversario, el 1 de julio próximo, se organiza una gran exposición con la presencia de artistas de toda la región oriental, añadió.

Rostros como puertas en la obra de Aníbal De la Torre

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor 

Aníbal De la Torre posee una poética reconocible a vuelo de águila en el panorama visual holguinero y de por sí, cubano. Basta con detenerse frente a una de sus piezas para darnos cuenta que si bien cada una es diferente, estos rostros que ha captado exploran idénticos temas y al mismo tiempo dan cuerpo a una singular cosmovisión: el individuo (el creador) que asume la fe en la religión yoruba y que la expresa mediante el arte. 

Palpamos –como si estuviéramos escudriñando, buscando algo más allá– esta simbiosis (fe/arte) en la muestra Rostros, expuesta en la galería Fausto Cristo de la sede provincial de la Uneac en Holguín, donde Aníbal reúne 13 piezas en gran y mediano formato que nos reafirman, en primer lugar, su capacidad como dibujante y retratista, a partir de un trazo conciso, una línea depurada e impresionista, y además la intención de capturar ese “algo más” que buscamos y encontramos en la fuerza del rostro. 

Sus rostros (literalmente las deidades yorubas, los Orishas, se llaman “dueños de la cabeza”) no son meros retratos. Los rostros de Aníbal son reflejos del alma; digamos más bien que una especie de puente entre quien nos observa desde el lienzo y quienes, desde este lado del umbral, intentamos comprendernos a nosotros mismos. Aníbal ha ido consolidando su mirada –fraguándola, mirándose a sí y claro, encontrándose en las posibilidades de esta mixtura– luego de las búsquedas a las que se somete todo artista, y del crecimiento que han resultado sus muestras anteriores (unas quince personales y además un promedio de ochenta colectivas, nacionales y foráneas). 

Las obras de Aníbal, los rostros que nos observan, reflejan sus estados de ánimo, atrapan –cuestión difícil, sin dudas– la espiritualidad que los asecha: los miedos, alegrías, esperanzas… que perviven en cada cual y que dan cuerpo a la cosmovisión del artista. Para esto Aníbal De la Torre conjuga elementos propios de la religión yoruba, como clavos de línea, garabatos, herraduras, caracoles y girasoles, que se “estampan en el fondo plano de colores pastel, y que a la vez contrastan con el cinturón escapular, contenidos en un pequeño espacio abstracto con tonos sienas, sepia, negro y blanco, colores que he venido sistematizando en las muestras anteriores”, comenta el artista, graduado en la Escuela de Instructores de Arte (2004) y en Estudios Socioculturales en 2013. 

Otra cuestión evidente en su obra –además de que su pequeña hija y su esposa, la también creadora visual Annia Leyva Ramírez, curadora de esta muestra, sean modelos en algunas de las piezas, como “Madona con Iré” y “Musa de luz”– es la frecuente autorepresentación del propio artista, la mirada hacia el propio yo y sus interrogaciones: “Casi siempre estoy así, de manera evidente, como reflejo del individuo que asume la fe en la religión yoruba”, asegura quien nos mira desde la portada del catálogo (“Autorretrato”) o desde el cartel de la exposición (“Roseado de fe”). 

El culto sincrético no es excusa en estas piezas, es asunción de fe, marca de poética, simbiosis de rostros/fragmentos de alma con elementos de la cultura yoruba, que Aníbal dibuja o inserta como complementos (caracoles, fragmentos de yute) en las obras, y que, desde África llegó a América en los barcos cargados de esclavos que trajeron una cultura que, en el transcurso del tiempo, se sincretizó con religiones preexistentes de base africana, con el cristianismo, con la mitología amerindia, entre otros. 

“Los rostros desde el lienzo invocan a penetrar en el misterio más insondable”, escribió en las palabras del catálogo el escritor José Conrado Poveda, y a este misterio nos convida Aníbal con la seguridad de que un rostro no es una ventana, es una puerta abierta, y con el riesgo de que frente a una de estas piezas, nos encontremos nosotros mismos (artículo publicado inicialmente en el sitio web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS). 

 

Un maquey entre azul y gris

El espacio galérico El Zaguán, perteneciente al Fondo Cubano de Bienes Culturales en la provincia de Holguín, acoge la exposición personal Azul y Gris, del joven artista Ramón Jesús Pérez de la Peña.

El espacio galérico El Zaguán acoge la exposición personal Azul y Gris. Foto: Wilker López

En la muestra se exhiben un total de 17 piezas pictóricas, basadas en las técnicas de óleo y acrílico sobre lienzo, y que reflejan tanto imágenes abstractas como figurativas, desde el retrato, fundamentalmente.

De esta forma podemos encontrarnos la visión del autor sobre Marilyn  Monroe, Frida Kahlo, John Lennon o, simplemente, rostros femeninos anónimos, quienes se funden en una amalgama de colores muy bien lograda, con tonalidades que van mucho más allá del título de la exposición.

Ramón Jesús Pérez de la Peña, cariñosamente conocido como “Maquey”, de 29 años de edad, es egresado de la academia de bellas artes El Alba. Foto: Wilker López

El autor juega con efectos de la iluminación y aplica sobre el lienzo los ocres, azules, grises y rojos con una intencionalidad marcada, para impregnarle aún más emociones a los rostros de sus retratados, como si no solo quisiera reflejar su belleza, sino también su sicología, especialmente a través de sus miradas.

Ramón Jesús Pérez de la Peña, cariñosamente conocido como “Maquey”, de 29 años de edad, es egresado de la academia de bellas artes El Alba, además de tener formación en los estudios de animación Anima y, para él, Azul y Gris constituye su primera exposición personal de artes plásticas.

Por Abel Castro Sablón

Nuevos espacios compartidos de Eduardo Leyva

Nuevos espacios compartidos de Eduardo Leyva

Por Erian Peña Pupo

Fotos Wilker López

Las piezas reunidas en Espacios compartidos II, antológica exposición personal de Eduardo Leyva (Holguín, 1956) inaugurada en el Centro Provincial de Arte, “desde sus dibujos iniciales hasta las pinturas más recientes, comparten como características comunes su impecable factura, el sensible y siempre ajustado uso del color y las texturas, un oficio depurado y seguro, y la poesía que emana de las formas puras, donde el paisaje, ya sea urbano o rural, se ha reducido a sus elementos esenciales. Ellas son, en su exacta materialidad, el testimonio palpable de casi cuatro décadas de ejercicio de arte y la herencia que Eduardo Leyva dejará, sin dudas, a las generaciones futuras”, escribe el investigador y crítico Martín Garrido en las palabras del catálogo de esta. 

Espacios compartidos II está integrada por 82 obras, comprendidas entre los años 80 y la actualidad y abarca dibujos, grabados y pinturas que nos reafirman a Leyva como un gran paisajista (urbano y rural, aunque la primera abunda en los últimos años) que desde sus esencias se sostiene en los terrenos de la abstracción contemporánea en Cuba.

Las obras más recientes de Eduardo Leyva la conocíamos de diferentes exposiciones colectivas, y nos confirman –al verlas aquí reunidas– que su abstracción es eminentemente arquitectónica, urbana, aunque incorpore la figuración mediante el uso del collague. Incluso desde los propios títulos ancla este urbanismo en varias piezas.

El descubrimiento –al menos para mí– son sus primeras piezas, firmadas en la década de los años 80, y los grabados de fines de siglo e inicios de este milenio. “En medio de la efervescencia de aquellos años, cuando el arte joven derriba las barreras impuestas arbitrariamente para mantener el arte en una especie de limbo oficioso y asimila, para expresarse, lo mejor que el arte internacional estaba dando a conocer, los paisajes creados por Eduardo Leyva comparten la mirada fresca y desprejuiciada de toda aquella década. Son, en su mayoría, dibujos, logrados a base de líneas firmes y limpias, que nos recuerdan las sutilezas del arte oriental y donde el paisaje local se revela como un microcosmos cargado de poesía y ausente de elementos documentales. Ya está presente aquí su intención de ir a las esencias, dejando a un lado todo lo anecdótico”, añade Martín. 

Esta mirada fresca y desprejuiciada, que explora desde la sutileza de la línea las posibilidades de un paisaje más poético y metafórico que real, más sugestivo que palpable, la encontramos también en los grabados de los años 90, etapa que resultó una especie de resurgimiento del arte holguinero, gracias al quehacer de una nueva hornada de creadores, egresados de las aulas de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y del ISA, y del trabajo de las instituciones culturales de la provincia y los eventos.

Aquí Leyva se nos muestra como un exquisito grabador y un colorista hábil como pocos, que aprovecha las posibilidades de la colografía y del auge de esta disciplina en Holguín, en piezas bajo el nombre genérico de “El huevo”, “Restauración de la memoria”, “Tendederas”, “Metamorfosis del entorno”, “Entre columnas” y “Espacio vital” (lo figurativo da paso a una visualidad fresca, vigorosa, fuerte en lo elemental de los trazos y en las posibilidades de la experimentación con las diferentes técnicas del grabado). 

En estas piezas, como bien escribe Martín Garrido, se reiteran elementos de una tendencia que cobra una importancia capital en su obra, la abstracción, específicamente la abstracción geométrica, y que palpamos en los cuadros más recientes, expuestos en la Sala principal del Centro de Arte. Desde la pintura, ya no el grabado, Eduardo Leyva articula sus paisajes urbanos, sus ciudades, sus arquitecturas cotidianas, con influencia de maestros como Piet Mondrian, Kazimir Malévich, Wassily Kandinsky, Pablo Picasso, Jackson Pollock y los concretos cubanos de los años 50, entre otros, pero subrayando el logro de una poética personal que lo distingue en el contexto. 

Graduado de la Escuela Nacional de Arte, en 1976, y del Instituto Pedagógico de Holguín en 1992, Eduardo Leyva es un creador con amplia experiencia artística y pedagógica. Ha impartido talleres y conferencias sobre impresión gráfica en diferentes soportes en México, España y Canadá, y su obra se encuentra en colecciones de varios países. 

Esta muestra, curada por Bertha Beltrán, constituye, además, un reconocimiento a la labor creativa, pedagógica y de promoción desplegada por Leyva durante casi cuatro décadas, desde la Brigada y la Asociación Hermanos Saíz, la Uneac y El Alba; y “sirve al propósito de la institución –subraya Yuricel Zaldívar, directora del Centro de Arte– por mostrar los referentes de la plástica local que hablan de su historia, de momentos que han sedimentado su legado, aspectos pocos conocidos para las nuevas generaciones y el público que se acerca por primera vez a las artes visuales del territorio”. ¡Bienvenidos entonces los nuevos espacios compartidos y abstractos de Eduardo Leyva!