De Alto Cedro…

Con qué otra palabra definirlo que no fuese la de prodigio. Máximo Francisco Repilado Muñoz desde pequeño, allá en su natal Siboney, comenzó a tocar “de oído”, al tiempo que torcía tabacos en la fábrica Montecristo para ayudar en su casa.

Cuentan que de su abuela, una esclava liberta que vivió ciento quince años, heredó el hábito de fumar y su longevidad, al tiempo que supasión por la música encontró en la guitarra y el tres cubano una fusión novedosa, el armónico, una guitarra de siete cuerdas donde una de ellas repite la nota sol.

Un proverbial sentido del humor poseía Compay Segundo. Foto: Internet

Fueron los primeros años en el mundo artístico junto con otros niños de su localidad natal para formar el sexteto Los Seis Ases, al tiempo que asistía a clases de solfeo para escoger posteriormente el clarinete.

Con solo quince años consiguió ingresar en la Banda Municipal de Santiago de Cuba tocando el instrumento antes mencionado, actividad que además de asegurarle un sueldo, le permitía en su tiempo libre cantar y empezar a componer sones. En esta etapa surge su primera composición, el tema Yo vengo aquí, dedicada a una muchacha de la que se había enamorado, data precisamente de 1922, época en que empezó a relacionarse con grandes cantantes como Sindo Garay y Ñico Saquito.

El Cuarteto Cubanacán fue la modesta pero efectiva plataforma de lanzamiento que lo llevó después a trabajar con el quinteto Cuban Stars-bajo la tutela de Ñico Saquito-, con el que en 1934 se fue a La Habana, y allí, tras dos temporadas como clarinetista en la Banda de Bomberos de Regla, formó en 1938 el Cuarteto Hatuey con Lorenzo Hierrezuelo, Marcelino Guerra Rapindey y Evelio Machín.

Giras internacionales prosiguieron a la agrupación que incluso llegó a participar en el cine, en películas como Tierra brava y México lindo y querido, propias de ese territorio hispanoparlante. Luego de su regreso a Cuba sumó sus actuaciones como clarinetista en el famoso trío liderado por Miguel Matamoros en la etapa en que cantaba el mítico Benny Moré.

En 1949 creó junto con un compañero del Hatuey, su amigo Lorenzo Hierrezuelo (guitarrista de Siboney), el dúo Los Compadres, nacido con el propósito de rescatar la música de “monte adentro”, los sones de nuestra tierra oriental. Fue entonces cuando recibió su apodo, ya que a Hierrezuelo se lo conocía como Compay (diminutivo oriental de compadre) Primo (porque hacía la primera voz); él, que tocaba el armónico y hacía la segunda voz, pasó a ser Compay Segundo.

El dúo marcó toda una época de la música cubana, y canciones suyas como Macusa, Mi son oriental, Los barrios de Santiago, Yo canto en el llano, Huellas del pasado, Hey caramba, Vicenta o Sarandonga hallaron entonces el vehículo perfecto para convertirse en éxitos populares y perdurar, casi todas ellas, en el repertorio de Compay hasta sus últimos discos.

Un periodo de fama y gran popularidad sufrió una agria ruptura entre ambos cuando Hierrezuelo prefirió darle el sitio de Repilado a su hermano Reynaldo y Compay, principal inspirador del dúo, se quedó en la calle. Fue el compositor Walfrido Guevara quien lo convenció de poner su nombre al frente de un grupo, así nació Compay Segundo y sus Muchachos, en el que entraron como cantantes Carlos Embale y Pío Leyva y que mantuvo hasta el final de su vida, formado ya por dos de sus cinco hijos, Salvador y Basilio -su sucesor en el conjunto actual-, Julio Alberto y Benito Suárez.

Tras un periodo en el anonimato el son resurgió en la Isla y con él Compay Segundo,  en 1989 el musicólogo Danilo Orozco lo llevó como invitado especial, junto al Cuarteto Patria y Marcelino Guerra Rapindey, al Festival de Culturas Americanas Tradicionales que se celebró en el Smithsonian Institute de Washington, sin dudas un hallazgo internacional de su talento.

Visitas a España con motivo de los Encuentros del Son Cubano y el Flamenco en Sevilla, así como el lanzamiento del disco Antología de Compay Segundo (1996), restablecieron la magia que se generó en torno al sonero cubano, cuya música y personalidad fueron como un imán para compartir ritmo y voces para muchos artistas.

Tras un periodo en el anonimato el son resurgió en la Isla y con él Compay Segundo. Foto: Internet

Momento cumbre de la etapa fue con el arribo de Ry Cooder, el extraordinario guitarrista que pusiera música a la película París, Texas (1984), de Wim Wenders, quien ideó y produjo el disco Buena Vista Social Club (1997), que ganó un Grammy e inspiró a una película con ciertas concesiones a la comercialidad que no hacía demasiada justicia a esos músicos y sus raíces, pero que también se alzó con un premio, el del Cine Europeo: si el disco supuso una resurrección de viejas celebridades -Omara Portuondo, Rubén González, Ibrahim Ferrer, Pío Leyva, Eliades Ochoa y el propio Compay-, la película fue para ellos la llave del mundo.

“Yo sé esto y me escondo en un platanar”, expresara Compay días antes de su muerte, cuando el médico le prohibió el café y el tabaco, con ese proverbial sentido del humor que lo devolvió por un momento a su infancia en Siboney, antes del largo recorrido que empezó a desgranar ese gran himno a la canción cubana que es su Chan-Chan: “De Alto Cedro voy para Marcané. Llego a Cueto, voy para Mayarí…”.

Artes escénicas en Holguín, sin cederle el paso al Covid-19

Por Erian Peña Pupo

Diversas iniciativas realizan varias compañías holguineras para no detener la creación escénica, en tiempos donde es necesario el distanciamiento social como parte de las medidas ante la actual situación de excepcionalidad epidemiológica causada por la Covid-19.

“Nuestros artistas, a pesar de los actuales momentos que nos obligan a protegernos y permanecer en las casas, continúan trabajando y aportando al desarrollo de la cultura holguinera”, asegura Yanet Pérez, presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

Entre ellas destaca el Teatro Guiñol de Holguín, que celebró el pasado 17 de mayo su aniversario 48 y que trabaja en su próximo estreno, la obra El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, del holguinero radicado en México Salvador Lemis. Aunque los ensayos se han suspendido en las recientes semanas, los integrantes de esta compañía no se han detenido y trabajan desde sus hogares en la preparación de la puesta.

Esto lo reafirma Karell Maldonado, quien revolucionó el diseño escénico y de muñecos en este colectivo, en obrascomo Titiriteros, contando y cantando, en 1999, hasta la reciente La cigarra, de 2018, pasando por clásicos del Guiñol holguinero, como Historia de una muñeca abandonada, La calle de los fantasmas, Un día de fiesta,Sancho Panza en la Ínsula Barataria, El ogrito, Galápago, Payasoñar, Ruandi, Silencio Orgánico, entre otras.

Desde su casa, Karell realiza parte de los muñecos de la próxima puesta, con versión de Miguel Santiesteban, quien fuera hasta su fallecimiento director de la compañía, y dirección de la joven actriz Karel Fernández. Títeres de piso y de guantes, trabajados sobre la base del papel maché para una puesta de retablo, darán vida en las manos, voces y sentimientos de los actores a Fiorinetta, Burattino, Señor Spectatore y el Doctor Galeno, personajes de El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, de Lemis.

Con “textos originales” como este, que “van desde un imaginario personal potente y auténtico”, Lemis defiende “la tradición titiritera del mundo que no debe morir”, escribe Rubén Darío Salazar, director de Teatro Las Estaciones, en el prólogo de Retablo para múltiples paisajes, publicado por Ediciones Matanzas y que recoge también las obras Franz Kafka y la niña de la muñeca perdida y Rosete Aranda: Sueño de autómatas y titiriteros.

 

Por otra parte, el Guiñol realiza una hermosa iniciativa que comparte cada semana: “Guiños desde la casa”, cuyo “objetivo es llevar a los hogares breves representaciones teatrales, con los personajes principales de las obras en repertorio”, dice su joven directora.

“Es una manera de llegar a los niños y decirles que pueden aprovechar este tiempo libre haciendo cosas productivas y tomar las medidas para evitar el contagio de este virus. También incentiva a los pequeños a adentrarse en el mundo del teatro de títeres”, añade Karel.

“Guiños desde la casa” se trasmite cada lunes vía Facebook y también en el programa A buen tiempo, del canal provincial Telecristal: “Son historias originales creadas para lo que está pasando, partiendo de algún momento de una escena o algún texto”, añade la actriz.

Otro de los colectivos que trabaja desde sus hogares en el desarrollo de sus próximos estrenos, y en la confección de vestuario y elementos escenográficos, para que el arte no se detenga, es la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, dirigida por Fermín López.

“Estamos creando en casa, pues no detenemos en ningún momento la creación”, dice Fermín y añade que trabajan en el próximo estreno y en la confección de vestuario y elementos escenográficos para la función número 100 del espectáculo Fábulas de Cuba, basado en textos del narrador, poeta y etnólogo Miguel Barnet, presidente de Honor de la Uneac.

“Trasladamos las máquinas para la casa y estamos confeccionando los vestuarios nuevos para Fábulas de Cuba. Cuando todo se restablezca recibiremos a nuestro público con esa función número 100. Este espectáculo nos ha llevado por todo el país y a la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa”, comenta. “También en casa trabajamos los textos del estreno de este año, Wasy, el fantasma del piano, de la escritora mexicana Soco Uribe. Por correo y gracias a las redes vamos haciéndonos consultas de textos y los muchachos trabajan todos los elementos escenográficos del nuevo espectáculo”, añade Fermín.

 

Por otra parte, el colectivo holguinero ha ideado una atractiva propuesta, Cuentos de nueve a doce, como una acción para paliar, a partir de la creación, los efectos de la Covid-19.

 

Desde su sede, la Casa del Cuento, los versátiles integrantes de este colectivo merecedor del premio Juglar de Honor de la Uneac, ofrecen al público ávido de las historias y la imaginación, cuentos narrados en sus voces a través de la vía telefónica, comentó su director.

Las personas que así lo deseen, explicó, pueden marcar el número 24453304 y detrás de la línea, en ese horario de la mañana, encontrará un narrador para contarle una historia.

A disposición de la familia cubana estos actores relatarán ficciones de la literatura nacional e internacional, compartiendo, además, enseñanzas históricas que resultan útiles en los tiempos actuales y enriquecen la cultura general de quien los escucha, añadió.

Fundado en 2004, Palabras al viento alterna danza, teatro, música, entre otras manifestaciones, con la narración oral. Con Bodas de sangre, versión de la obra de García Lorca, obtuvieron el Premio de la Ciudad 2019 a la mejor puesta en escena. Su más reciente estreno, Confesiones, está inspirado en El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano.

Además, desde las redes sociales del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Holguín –Twitter y Facebook– se mantiene una promoción constante del quehacer de los artistas holguineros y se comparten otros materiales de interés para la escena y la cultura cubanas.

Electa en la memoria, homenaje virtual desde Holguín a la artista mexicana

Por Vanessa Pernía Arias

La jornada virtual Electa en la memoria, dedicada a la artista visual mexicana Electa Arenal Huerta, se desarrolla hasta el próximo 12 de junio con motivo de conmemorarse el 85 aniversario del natalicio de esta gran muralista, quien le legó a la provincia importantes creaciones.

Fotos tomadas de Internet

Organizado por el Centro Provincial de Artes Plásticas del territorio, este será un espacio para interactuar con diversas personalidades de la cultura cubana que han investigado la vida y obra de esta importante pintora y escultora, o la conocieron cuando se radicó en la ciudad en la década de 1960 al llamado de la Revolución, precisó Yuricel Moreno, directora de la institución.

Durante estos días los organizadores exhortan a sus seguidores en las redes sociales a compartir vivencias, opiniones, obras y datos de interés sobre esta artista, utilizando para ello las etiquetas #Electaenlamemoria, #BuscandoaElecta y #ElectaArenalHuerta.

 

Este encuentro virtual pretende desempolvar un poco la memoria sobre la huella que dejó la creadora mexicana y revitalizar su legado, pues fue ella quien, en los años iniciales de la Revolución, dio impulso al naciente movimiento artístico del territorio, legando importantes obras emplazadas en espacios públicos y obras sociales, sobre todo en instituciones de la Salud, añadió Yuricel.

Electa Arenal Huerta (1935-1969) residió junto a su esposo, el arquitecto Gustavo Vargas, en la ciudad de Holguín entre 1961 y 1965, donde realizó una obra de reconocidos valores en el campo de la escultura, la pintura, la gráfica y la poesía; de este modo aglutinó a varios artistas, especialistas y técnicos para fundar el primer taller colectivo de arte y movimiento escultórico de la ciudad.

 

 

Entre sus más destacados trabajos realizados sobresalen los murales escultóricos “Canto a la Revolución”, “Átomos y niños”, “Revolución Cubana”, emplazado en el Museo Provincial La Periquera; y otros de bajorrelieve como “Infancia”, “Maternidad”, “Palomas”, y “Mural geométrico”, en el Hospital Vladimir I. Lenin de esta ciudad oriental (Con información de la Agencia Cubana de Noticias).

Un coloso para las artes decorativas se erige en Gibara

Por Vanessa Pernía Arias

“El Museo de Artes Decorativas de Gibara y sus colecciones son fieles evidencias y testimonios de valor incalculable, del contexto histórico donde surgieron y sus diferentes utilidades”, así, a grandes rasgos y por vía telefónica, define María de Jesús Chacón, directora del mismo, la impronta de esta institución, orgullo de los gibareños y de todo el público que se acerque a sus salas.

Fotos cortesía de María de Jesús Chacón, directora del Museo

A pocos metros de la plaza principal de esta ciudad costera, en medio de la transitada calle Independencia, se erige este majestuoso edificio con estilo neoclásico, que además es Monumento Local. El inmueble fue construido en 1866 por orden del comerciante español radicado en Gibara, Atanasio Calderón Villa; y en 1910 pasó a manos del millonario gibareño José Beola y Valenzuela, hasta 1961, cuando fue nacionalizado por la Revolución. Me comenta María, con seguridad de museóloga apasionada (se nota en su conversación y en los detalles de cada uno de los datos que me ofrece) que la familia Beola y Valenzuela era descendientede españoles y venezolanos; y José fue propietario del 80, 9% de las acciones del Ferrocarril Gibara-Holguín.

María se conoce cada historia que habita las paredes del Museo, entre ellas que la edificación alojó por varios días, en 1898, al Mayor General Calixto García, y me pone al tanto del repertorio de celebraciones, fiestas y otras actividades sociales de la familia Beola, donde sobresale la recepción ofrecida al primer presidente de la República de Cuba, Tomás Estrada Palma, en abril de 1902, cuando llega a Cuba procedente de Estados Unidos, por el puerto gibareño, lo que denota la gran influencia socio-económica de la familia Beola, lo cual influye en las colecciones de mobiliario y piezas domésticas que hoy se exhiben en las salas de la institución. Aunque, me explica, que la cena propiamente en sí no fue ofrecida en este inmueble, sino en una engalanada vivienda, propiedad de la acaudalada familia, convertida después del triunfo de la Revolución en cuartería, y conocida por los gibareños como “la casona”.

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El puerto de Gibara, entre 1860 y 1930, fue uno de los atracaderos preferidos del litoral norte de Holguín para el comercio marítimo con firmas consignatarias tanto locales, nacionales y extranjeras.

Este tráfico comercial posibilitó que los descendientes de españoles, principalmente, se enriquecieran e hicieran una cuantiosa fortuna para levantar muchas de las construccionescoloniales que se alzaron en el pequeño poblado; de este modo se requerían mobiliarios, objetos utilitarios y decorativos para ambientar y ser utilizados en los diferentes espacios de dichas casas.

Por tanto, Gibara tuvo un fecundo desarrollo de las artes decorativas, con gran variedad de objetos utilitarios y decorativos, que poseen un valor excepcional para la cultura local. Por otro lado, fue una de las ciudades cubanas por donde penetró el estilo art nouveau, principalmente en piezas del ámbito doméstico, no así en otras como Cienfuegos,donde la arquitectura sobresale con rasgos de esta corriente artística, distinguida por la elegancia y las formas curvas que realzan las calidades de los materiales, en perfectas unidades de estructura y decoración.

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Luego del triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959, el gobierno comenzó a nacionalizar toda una serie de negocios y propiedades de las familias ricas en la isla y con ello, pasan a mano del pueblo, entiéndase a instituciones con fines públicos que iban surgiendo, diversos objetos que componían estas edificaciones.

De esta manera entre 1961 y 1962, aproximadamente, surge la idea de fundar un museo en lo que había sido la casa de la familia Beola y Valenzuela, dado los elementos arquitectónicos, artísticos e históricos del inmueble, y los objetos que poseía la casa. Sin embargo, no es hasta el 25 de julio de 1972 que se inaugura oficialmente como Museo de Artes Decorativas, impulsados por la idea de Antonio Lemus Nicolau, reconocido historiador de Gibara. Este fue instalado en la parte alta de este edificio de estilo neoclásico, convertido en una de las construcciones más significativas de la segunda mitad del siglo XIX en la Villa Blanca.

 

En sus inicios se catalogaron para su exposición más de mil piezas de las artes decorativas y mobiliario, y fueron donadas otras de las instituciones de Instrucción y recreo, de la antigua Colonia Española de Gibara y de la Unión Club. “Este proceso de recuperación de piezas patrimoniales se extendió hasta mediados de la década del 70, incluso una vez abierto el museo”, comenta María con exactitud.

A partir de 1972 y hasta la actualidad, “el museo ha salvaguardado, cuidado, gestionado e interpretado de diferentes maneras, las riquezas de ese patrimonio que con el transcurso de los años hemos obtenido a través del concepto, fundamentalmente, de transferencia de piezas de La Habana y donaciones de los gibareños, además mediante la compra-venta, por el cual se completaron las colecciones que hoy se exhiben en el Museo”. Pero lo más notorio, destaca, es que el 95 por ciento de los objetos museables han sido recuperados en la propia Gibara.

Uno de los primeros directores y gestores del patrimonio de la institución fue Lemus, cerca de 20 años cuidando celosamente el Museo, destaca, haciendo énfasis en el papel de este sabio historiador a la cultura de Gibara. También sobresale el trabajo de rehabilitación del acuarelista Luis Catalá Maldonado, quien tuvo a su cargo la restauración de cada recinto del edificio: paredes, muros y falso techos de cada espacio, así como la labor de la pintora y museóloga Liliana Caballero (en este momento hace una pausa, María piensa para decirme el nombre de cada uno de los trabajadores que han pasado por sus salas y han dejado una huella importante, pero se rinde dice que su memoria a veces falla y no quiere dejar de mencionar a todos los que han contribuido a la impronta del Museo, y además agradece al equipo que actualmente le acompaña).

En el año 2008 el Museo fue cerrado al público por acciones constructivas, hasta el 2017 que se reinauguró, para suerte de sus pobladores y de los foráneos que agradecen su existencia. “Todas sus salas y colecciones se desactivaron y en esos momentos fue un reto para sus especialistas proteger y conservar cada una de las piezas. Fueron casi diez años de trabajo intenso”, añade. Hoy esta institución es orgullo de María, de sus trabajadores y de los gibareños, que observan su pasado tangible en cada espacio de esta renovada y hermosa edificación.

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El Museo de Artes Decorativas de Gibara figura entre las instituciones culturales más importantes del país, pues atesora una gran colección de obras del siglo XIX y XX, entre los que destacan piezas de cerámica, cristal, esculturas y muebles de estilo, oriundos principalmente de Francia, Inglaterra y Alemania.

 

Una visita al majestuoso edificio es como revivir la vida doméstica de la época de esplendor gibareño, entre 1870 y 1930. En sus catorce salas de exposición y cinco almacenes se conservan más de 2 mil 500 objetos de las artes decorativas de esta época, con gran valor patrimonial y de conservación. Dentro de las colecciones más importantes se encuentran la de cerámica francesa, integrada por más de 700 objetos, donde sobresalen los conjuntos de servicio de manufactura Limoges, otras de manufactura inglesa, resaltando los servicios de mesa.

Al otro lado de la línea María insiste y me pasea por cada uno de los espacios que componen el Museo; aunque lo he frecuentado en otras ocasiones, esta, su visita dirigida vía telefónica, fue única, pues destaca, entre otros sitios, el salón principal, ambientado con muebles estilo medallón, un piano de cola estilo Pleyel, pasando por un sillón de enamorados, expresión de los cánones del período, piezas de cerámica alemana, austriaca y francesa y arcos de medio punto, que aporta singular belleza a un inmueble bien estructurado.

Muebles cubanos de las primeras décadas del siglo XX, esculturas de bronce y mamparas predominan en la decoración. Las paredes con motivos florales expresan la corriente art nouveau, asentada en la Gibara del siglo XIX, al punto que varios muros del recinto, desde el vestíbulo, la escalera, hasta el sócalo, están rematados con elementos vegetales que son reminiscencia de esta corriente europea.

Se exhiben, además, juegos de salas estilo perillita, lámparas de techo de cristal veneciano, jarrones, pedestales de exótica decoración y motivos mitológicos que realzan la armonía entre la forma y ornamentación de estas piezas Art Nouveau. Allí también se encuentran objetos de estilo rococó, y muebles de firma austriaca Thonet, así como un curioso florero trabajado con la técnica desdorado y decoración floral realizada a mano.

Otra colección importante es la de libros, con más de 300 ejemplares de las sesiones de las Cortes ​Constituyentes de España y del Congreso español, entre ellas las de Castilla, Bayona y legislaturas que pertenecieron al vicecónsul de España en Gibara, Javier González Longoria.

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Lamentablemente hoy el Museo permanece cerrado al público, como todas las instituciones culturales del país, de manera preventiva ante la propagación de la Covid-19. La misma razón que me llevó a la conversación vía telefónica con María, de no haber sido por este virus que te aleja de tus semejantes por miedo a la muerte habría llegado yo hasta el Museo para recorrerlo con ella (que en su trato me pareció orgullosa de su gente y afable, como todo ser humano que habita ese poblado), mientras me acercaba en su conversación a la historia del Museo.

María, ahora vía Facebook, me dice que están preocupados por la situación que vive Gibara, donde hace solo horas decretaron fin de la cuarentena, sin embargo mantienen su trabajo interno en el Museo, a partir de la documentación e investigación de las piezas, pues a veces se completan datos de época que no se conocían. Además se verifica el estado de conservación de cada una. Una vez a la semana, precisa, acuden allí para realizar acciones de limpieza, mientras que otros especialistas trabajan desde casas en otras actividades dirigidas al Museo.

Este 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, María de Jesús Chacón seguramente contemplará orgullosa, junto a sus compañeros, un inmueble que ha forjado la historia local y que ha trascendido la curiosidad de los apasionados para convertirse en un coloso del arte y la cultura gibareña y cubana, durante 48 años de labor dedicada al rescate de la memoria de la isla.

Arte desde la comunidad

Yaliesky Zaldívar, los estudiantes de Medicina del grupo Vidanza, El Proyecto Voluntad de Naranjo Agrio, con su colmenita Miel de la Serranía, son solo algunos ejemplos del intenso bregar del movimiento de Casas de Cultura en Holguín, quienes se encuentran a la vanguardia de la promoción el arte comunitario.


La Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera es institución insigne de Holguín. Foto: ahora.cu

 Mediante la activa participación de los habitantes en las distintas manifestaciones artístico-literarias, los instructores de arte propician la promoción de las diferentes manifestaciones, así como los talentos locales, tal es el caso del colectivo Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, sin dudas institución insigne en este apartado donde exhibe resultados de referencia nacional.

Denominada como el prominente músico y patriota holguinero que bajo las órdenes de Antonio Maceo participó en la campaña invasora de Oriente a Occidente, este Centro ubicado en la Calle que lleva el nombre del Titán de Bronce, justo en el corazón de la Ciudad de los Parques, es ejemplo en esa encomiable tarea de llevar las actividades a los barrios, de modo que contribuyan al mejoramiento espiritual de la colectividad, al tiempo que desde su portal son ente activo de las distintas celebraciones que ocupan nuestro terruño: dígase Semana de la Cultura Holguinera, Feria del Libro, Romerías de Mayo o Fiesta Iberoamericana, el papel de los aficionados es de suma importancia en cada acontecimiento cultural de la provincia.

A través de los instructores y los promotores culturales se crea ese vínculo necesario con representantes de la sociedad en general, al tiempo que se lleva el arte de los aficionados a barrios, escuelas y centros de trabajo, además de otros programas como los festejos de las noches holguineras, en su momento uno de los principales espacios para las presentaciones del talento que integra la Casa.

Una variada programación al interior del centro comprende además, exposiciones de artes plásticas en la galería Marcos Pavón, actuaciones de solistas y grupos musicales en el patio colonial, talleres de bailes españoles, latinos y cubanos, técnicas de teatro y pintura, entre otros.

Una variada programación se realiza al interior del centro. Foto: Carlos Rafael

Era de esperar entonces que en medio del remozamiento que ha vivido nuestra ciudad con motivo del 300 aniversario, la casona colonial de columnas y capiteles recibiera los beneficios de este proyecto mediante el cual exhibe una imagen  renovada que trascendió el exterior e incluye el segundo nivel de la edificación, donde las obras llegaron al salón de danza que recibe una reparación total.

Una reanimación en todas sus áreas promete elevar la calidad en las propuestas culturales y, aunque persisten carencias de mobiliario, instrumentos y materiales para que los instructores puedan trabajar con sus aficionados y brindar mejores propuestas a la población, no mellan el talento y el deseo de trabajar que se traduce en numerosos reconocimientos, entre los que sobresale el Gran Premio Escaramujo por la labor artística y pedagógica de los instructores de arte.

 

Lo atípico es raro

Por Abelardo Leyva Cordero

Fotos tomadas de Internet y portada cortesía de Ediciones Holguín

Escudriñad la poesía porque en ella pensáis que hay un tesoro. Así lo hago con el libro Playback de Youre Merino y descubro mi tesoro como curioso lector. Para compartir el placer que causa la buena literatura me dispongo a considerar los elementos causantes del excelente sabor que dejó en mi boca y espíritu la lectura de estos poemas atípicos por naturaleza.

Youre no solo es amigo, sino poeta inteligente que obliga al lector, ahora su amigo, a pensar el contenido del texto para llegar a una comprensión suficiente que garantice un disfrute a la vez suficiente. En la actualidad, entre tantos tipos de poesía, tantos libros premiados y otros no, entre tantos nombres popularizados y otros aúndesconocidos, hallar un ejemplar que brinde un menú diferente es imposible. Pero me corrijo, debería decir casi imposible. Porque la propuesta de Youre es atípica; un libro raro como dijo un poeta de su ciudad; un libro aplaudible por su condición sola de existencia. Criterio que yo comparto 100%.

El poeta banense, amante de la música y en particular del género rock, toma nota de un hecho real ocurrido dentro del mundomusical para tejer una tesis donde el fraude en la cultura es el motor que produce fenómenos graves entre la gente de distintas generaciones. Un dúo de cantantes de los años 80 engañó al mundo completo haciéndose pasar por excelentes intérpretes. Hasta que un trágico día, como sucede en toda buena historia que llega a su final, fueron descubiertos como falsos cantantes. Sorpresa para el público mundial, otros, que no enseñaban la cara, eran los que cantaban mientras el dúo de mulatos se dedicaba solamente a bailar una danza que llenaba de éxtasis los ojos del público ignorante.

Youre, con conocimiento de causa, y haciendo uso de las herramientas del escritor, recrea esta historia de Milli Vanilli para tomarla como referente que, con atrevida intención y natural transparencia, trae a nuestro tiempo para plantearnos el fenómeno, si se puede calificar así, del escritor fraudulento por responder a intereses exclusivos de mercado. Dura realidad que el autor no teme plasmar en la hoja en blanco para que otros se enteren de lo que está sucediendo en sus narices. Nos dice el poeta: Nos dijeron que si mentíamos nos crecería la nariz y comenzamos a mentir” Y también: “Debe ser muy incómodo asumir que, salvo para engañar, no se tiene talento para nada.

Simular ser un cantante de excelencia, para Youre, o simular ser un escritor de pies a cabeza por adoptar mañas impropias de la persona de carne y hueso, sino de tipo comercial y de laboratorio, como los propios poemas sujetos a los gustos e intereses de otros, es lo mismo; y él, de manera muy elocuente, lo combate para evitar morir como víctima del propio mal, cuando nos dice: Extirpo lo que genere contradicciones entre el contenido y sus medios de expresión. La posibilidad de que mi propia obra me fulmine”.

El autor tiene muy claro que la historia de la mentira en el acto creador tiene asegurado un triste final. Y sabiamente procura evadir este resultado escribiendo un libro que rezume denuncia valiente a la vez que asume su responsabilidad en el tema tratado, de la manera más sincera posible. Sus versos validan su posición en el asunto de esta forma. Primero dice: Está el que piensa que el engaño puede prolongarse, el que no se prepara para el golpe”. Y luego declara con toda humildad, genio poético y osadía: ¿Quién tiene el valor de aceptar que plagia? ¿Quién tiene el valor de aceptar que imita, de aceptar que algo de ellos habita en nosotros? Todavía no encuentro a nadie que muestre su estrella de perdedor para compararla con la mía”.

Libro que sostiene un discurso alto, con un lenguaje en prosa, no por ello abundoso en palabras, sino que cada partícula juega su papel, cada una es importante para lograr una música en el fondo de toda línea o verso, y el entendimiento cabal del mensaje sugerente que trasmite cada poema, es la propuesta que mereció con justicia el premio de la ciudad de Holguín en 2016.

Poemas que se comunican uno con otro. Y que poco a poco tejen un organismo vivo, lleno de sugerentes y desafiantes verdades que el lector enfrentará, terminando así complacido por el ejercicio de lectura de una obra de calidad por su innegable originalidad, y sus valores estéticos propios de la poesía. El sujeto lírico es un ser inteligente, que a veces es observador, y otras protagonista de la historia que se cuenta. Un ser de principio a fin, muy consciente de la realidad que se vive en el escabroso mundo del arte, como todos los mundos que existen en el mundo total que es el planeta tierra.

Felicitaciones para mi amigo y poeta inteligente Youre Merino por su atípico e interesante libro Playback Los podios ofrecidos.

 

 

 

Raúl Prieto entre la trova y el rock

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera y Oscar Gordillo

Raúl Prieto asegura que es esencialmente un cantautor que se mueve entre la trova y el rock, aunque se siente cercano a géneros como el pop rock, la balada, el bolero, el son… Su obra viene a ser el resultado de múltiples referencias: “Trato de interactuar con todos estos géneros, defendiendo determinados valores estéticos, un cuidado por las letras, las armonías”. Por eso asegura que su “música no es necesariamente trovadoresca al estilo de los viejos juglares”, aunque durante varios años se trasladara desde su natal Báguanos con el instrumento al hombro, interpretando sus temas a guitarra limpia.

Este año Raúl Prieto celebra su 41 aniversario de vida artística, pues marca el inicio de su carrera con la entrada al Movimiento de la Nueva Trova, en 1979, con el grupo Latinoamérica. Surgida después de un concierto de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, en Casa de Las Américas, en 1968, y constituida en Manzanillo, en diciembre de 1972, la Nueva Trova tenía entonces varios exponentes en Holguín: Ramiro Gutiérrez, Aramís Mojena, Yaguajay… “En 1979 yo estaba en noveno grado y tocábamos música folclórica latinoamericana, desde Báguanos, un municipio con un potencial fuerte en la trova, aunque también hacíamos temas de la Nueva Trova y algo de son”.

“Estando en Latinoamérica formé parte de un grupo de pop rock llamado Kontakt, perteneciente al movimiento de aficionados, que tributaría después a la entonces Brigada Hermanos Saíz. Tocábamos esencialmente rock: Aguas claras, The Beatles, The Rolling Stones… Ahí no creábamos una obra propia, era más músico que cantautor”, dice.

“Al lado de mi casa en Báguanos vivía un marinero y crecí escuchando a Queen, The Beatles, The Rolling Stones, The Jackson 5, y de esa música es imposible no influenciarse. Además, parte de la trova tradicional cubana: Sindo Garay, Manuel Corona; la Nueva Trova desde el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic para acá, principalmente Silvio, Pablo, Carlos Varela y Santiago Feliú, que me han influido mucho. Y Fito Páez, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Queen, Toto, Tierra, Viento y Fuego; la generación de los 80, que realmente marcó la vida de muchos músicos. Me gusta también la música clásica, y los temas de Alejandro Sanz”.

Otro giro en su carrera llegaría con la fundación en 1986 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) que agrupó a jóvenes escritores, artistas y promotores. Además, se vinculó al surgimiento en Holguín de las Romerías de Mayo, Festival Mundial de las Juventudes Artísticas.

“Cuando empecé a componer me moví más por la trova, pero siempre tuve el incentivo de crear un grupo musical”, asegura el autor de temas como “Sin tanta filosofía”, “Para darte más”, “A esta hora”, “En las alturas de la tarde”, “Capitán en tierra” y “Un disparo de amor”. Por eso, entrado el nuevo milenio, crea “Raúl Prieto y su grupo”, su agrupación acompañante profesional que pertenece a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”. “Estamos cumpliendo 20 años”, subraya, y destaca que su hijo, Raulito Prieto, excelente bajista y uno de los jóvenes representantes de la trova en la ciudad, está al frente de la dirección musical del mismo, “compuesto principalmente por piano, teclado, batería, bajo, guitarra eléctrica, guitarra electroacústica, coro, percusión menor y trompeta”, añade.

Además de la música, Raúl Prieto se ha desempeñado como constante promotor de la trova: “He centrado mi trabajo en los últimos años en el desarrollo de peñas destinadas a proteger y promover la nueva trova cubana, con un poco de énfasis en el trabajo de los jóvenes. Siempre he tenido como inquietud abrirle espacio a las nuevas generaciones”.

En el Hotel Brisas Guardalavaca, con el dramaturgo Carlos Jesús García, realizó la peña “De John Lennon a la trova cubana”, “en la que queríamos mostrar la herencia de The Beatles en la música cubana, pues muchos trovadores tenemos influencia de ellos, de Bob Dylan”. Protagonizaría, además, “Tocando fondo”, en el patio de la Empresa de la Música, y “A esta hora”, espacio característico en la Casa de la Trova “Faustino Oramas”.

A partir de esta peña, fundada en 2006, nacería su primer disco: A esta hora, licenciado por Bis Music en 2008. “Es un disco bien variado, que tiene trova, son, bolero, rock… Ahora acabo de grabar mi segunda producción, que será patentada por la Egrem: Rostro de nadie. Es un disco con una sonoridad mucho más amplia, un formato de agrupación grande, pues contiene baladas, boleros, algo de flamenco, country…”, asegura.

Ahora sus empeños están encaminados al desarrollo de la Feria de los Trovadores, “una especie de cofradía, un gremio que incluye a trovadores de las nuevas generaciones. Así surgió la Feria: una plataforma donde podemos interactuar todos los trovadores, con una agrupación que funciona como el Grupo de Experimentación y acompaña a todos los artistas, para que puedan tener la posibilidad de enriquecer su espectro armónico, darse a conocer desde el inicio con una propuesta musical más amplia. Pusimos mi grupo en función de eso y empezamos a llamar a los creadores que profesionalmente estaban en la Empresa de la Música con la idea de que se fueran sumando”.

La Feria, realizada por la Dirección Provincial de Cultura de Holguín, “que la ha sostenido de forma ininterrumpida, con creces”, y con el apoyo de otras instituciones, ha consolidado espacios en El Callejón de los Milagros, del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, la Casa de la Trova “Faustino Oramas”, de Artex, y el Álbum-Café “El Chorrito”, de la Egrem, donde trovadores como Fernando Cabreja, Manuel Leandro Ibarra, Lainier Verdecia, Raulito Prieto, y Tony Fuentes, intercambian con un público cada vez más creciente. La Feria realizó, además, el concurso para trovadores noveles “Para una imaginaria María del Carmen”, ganado en esa ocasión por Oscar Sánchez.

La Feria, añade Raúl Prieto, quien es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), “ha sido una especie de cantera, una plataforma interactiva para darles la posibilidad a los jóvenes y además, retroalimentarnos con las nuevas tendencias, porque creo que quien no se sume a las nuevas generaciones y a las tendencias contemporáneas, retrocede. Uno mantiene su estilo, su escencia, su concepto, pero aprende”.

Mientras espera la salida al mercado por la Egrem de su disco Rostro de nadie, Raúl Prieto explota su línea de autor, escribiendo para varias voces interesadas en interpretar sus textos. Además, ve elevarse a sus hijos, también en el mundo del arte, y se sabe un cantautor –además de un creador tremendamente sencillo y talentoso– que desde la trova y las raíces encuentra amplios horizontes donde crecer como músico (entrevista publicada originalmente en la web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS).

 

 

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

Foto tomada de Internet

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como
Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

Encanto perpetuo

Imponente, llamativa, encantadora, la Catedral de San Isidoro es símbolo arquitectónico de nuestra Ciudad, lugar religioso y de culto que bendice a los holguineros al tiempo que atrae la mirada curiosa y, por qué no, asila las almas que encuentran en los dogmas cristianos el sosiego.

La Catedral es uno de los sitios que visitó el Papa Francisco en 2015. Foto: Internet

Ubicada en la calle Libertad, entre Luz Caballero y Aricochea, posee una posición privilegiada en la zona sur del municipio cabecera, siendo uno de los primeros edificios en construirse en un nuevo poblado, gracias a la condición de pilar espiritual de la dominación española que poseía durante la colonia la Religión Católica.

Al tiempo que se oficiaban los ritos religiosos, en esta institución se llevaba el control de los nacimientos, por medio de los bautismos, los casamientos y los enterramientos de la zona que atendía, herramienta indispensable para la naciente dominación peninsular que conserva en este sitio libros de asentamiento de bautismos, matrimonios y defunciones desde 1731.

Era tradicional además para esa etapa que estos espacios fueran utilizados como cementerios, tal fue el caso de la Parroquial mayor que, hasta finales del siglo XVIII sirvió de campo santo a los primeros habitantes del pueblo.

A 1680 se remontan los antecedentes de la Iglesia Parroquial de San Isidoro, en el entonces denominado Hato de Managuaco, lugar donde fue construida la primera edificación religiosa en el territorio de la costa norte por gestiones de Don Francisco González de Rivera. Posteriormente, en 1709, fue trasladada a Las Guazumas, Hato las Cuevas y, en 1719, a Cayo Llano, año en que se funda el pueblo de San Isidoro de Holguín, del cual celebramos sus 300 años recientemente.

La primera edificación de “San Isidoro” se bendijo el 3 de abril de 1720. Foto: Internet

La primera edificación de “San Isidoro” se bendijo el 3 de abril de 1720, oficiándose la primera misa el 4 de abril de 1720, pero no es hasta 1979 que fuera elevada al rango de Catedral y posteriormente consagrada, en 1996.

Una pobre construcción de madera, situada donde antes había estado el bramadero del Hato de García Holguín, hacia el sur, fue la primera edificación que se debió a expensas del regidor Don Diego de Ávila y de la Torre, quién con ayuda de los vecinos trasladó además la campana de la Iglesia de Las Guazumas. Fue su primer cura el presbítero Don Juan González de Herrera y López, nombrado por el obispo Jerónimo Valdés, el 11 de enero de 1719.

Para 1730 fue demolida y se sustituyó por una nueva de embarrado con techo de tejas, maderas labradas, pisos de ladrillos y tierra, según el obispo Morell y Santa Cruz. Una ampliación en 1751 incluyó dos naves laterales y una sacristía, todo del mismo material que la existente; completaba la planta del templo un campanario compuesto por cuatro palos y dos campanas medianas, hacia uno de los laterales había un cementerio de cuarenta y siete varas de longitud, cercado de una estacada de palo fuerte y xequi.

La Parroquial mayor contó con acceso, desde su fundación, a la plaza de la iglesia o plaza de San Isidoro, como también se le llamó, la que a partir de 1898 tomó el nombre de Julio Grave de Peralta, mayor generar de las guerras de independencia en Cuba: al ser Holguín una ciudad del siglo XVIII y no poseer costas, la recopilación de las leyes de indias y legislación que regía la vida de las colonias hispanas, establecía la creación de dos plazas con portales hacia el frente, constituyendo la plaza de la parroquia el primer centro político-religioso de la ciudad, por lo que los primeros vecinos edificaron sus viviendas en su frente.

La última transformación incluyó su torre original para construirse dos a ambos lados de la nave central. Foto: Internet

A principios del siglo XIX comenzó una nueva etapa de reconstrucción y ampliación del inmueble, donde si incluyó la capilla de la Virgen del Rosario, hacia la derecha de la entrada y posteriormente la de Jesús Nazareno, hoy de la Virgen de la Caridad, hacia el lateral izquierdo. La reconstrucción fue terminada en 1815, aunque realmente se continuó remodelando durante todo ese siglo y la primera mitad del XX.

La última transformación incluyó su torre original para construirse dos a ambos lados de la nave central. A pesar de estos cambios radicales y otros de carácter negativo como la pérdida de su mobiliario, producto a determinadas situaciones en el Concilio Vaticano II, el inmueble conserva importantes valores arquitectónicos como son la notable techumbre tallada, de par y nudillo en la nave central y colgadizos en los laterales, sobresaliendo por su belleza artística los cielos rasos en las capillas, las que a su vez conforman los brazos de planta del inmueble en forma de cruz o «T» latina, con pórticos de arcadas en sus frentes, de los cuales parte una plazoleta a ambos lados, por solo citar algunos.

La Catedral de San Isidoro deviene en un sólido edificio con tres puertas anchas y columnas adosadas, con un frontón al centro que define su remate triangular. Los interiores moriscos tienen como gran atractivo los techos de madera cuidadosamente trabajados, aún originales, que son los más llamativos dentro de los que se conservan del estilo mudéjar en la ciudad de Holguín.

De 1922 a 1940 funcionó en la iglesia parroquial la primera biblioteca pública con que contó la ciudad y, luego de que en 1979 elevara su rango a Catedral de San Isidoro de Holguín, se creó la diócesis en las provincias de Holguín y Las Tunas.

Perpetuándose al paso del tiempo se erige esta encantadora edificación, símbolo de la Ciudad de los Parques. Foto: Carlos Rafael

Perpetuándose al paso del tiempo se erige esta encantadora edificación, símbolo de la Ciudad de los Parques, no solo por su connotación religiosa, e incluso por ser uno de los sitios que visitó el Papa Francisco en 2015 cuando aceptó la invitación de recorrer nuestro terruño, sino por su llamativo diseño arquitectónico que resalta al tiempo que atrapa a todo el que recorre nuestras calles.

El día más importante del año

No importan los embates del tiempo, las pandemias, las guerras, o cualquier otra crisis, un día del año es especial para celebrar a esas personas a quienes le debemos la vida.

De la antigua Grecia constan las primeras celebraciones del Día de la Madres, cuando se le rendían honores a Rea, progenitora de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Adquirida de esta cultura, los romanos llamaron dicha celebración Hilaria y se celebraba el 15 de marzo a través de ofrendas en el templo de Cibeles durante tres días.

Un día del año es especial para celebrar a esas personas a quienes le debemos la vida. Foto: Cubadebate

El cristianismo transformó los festejos en honra a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que los católicos adoptaron para la celebración del Día de la Madre.

Por su parte, los ingleses, hacia el siglo XVII, realizaban un acontecimiento similar relacionado con la Virgen, denominado Domingo de las Madres: los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras, además, como muchas personas trabajaban para gente acaudalada y no tenían la oportunidad de estar en sus hogares, ese Domingo se le daba el día libre para visitar a sus familias.

Pero el origen contemporáneo de esta celebración se remonta a 1865, cuando la poeta y activista Julia Ward Howe, organizaba manifestaciones pacíficas y celebraciones religiosas en Boston, en donde participaron madres de familia que fueron víctimas de la Guerra de Secesión; su propuesta fue establecer un día especial como una forma de reconciliar a las partes en conflicto. De esa etapa, Ann Jarvis, activista de Virginia, viendo el éxito de las convocatorias de Howe, organizaba reuniones en donde las madres intercambiaban opiniones sobre distintos temas de actualidad.

Estos encuentros fueron periodizados al tiempo que Howe continuó trabajando por otras vías por los derechos de las mujeres y por la paz. El 12 de mayo de 1905 Ann Jarvis fallece y su hija Anna Jarvis, para conmemorar la solemne fecha, cada año organizaba un Día de la Madre el segundo domingo de mayo.

Para principios del Siglo XIX Jarvis comenzó una activa campaña en pos de reconocer oficialmente la fecha y extenderla a todo el territorio de los Estados Unidos, con base en la demanda de Howe. Por tal motivo empezó a escribir a personalidades influyentes de la época para que apoyaran su petición hasta que finalmente obtuvo el reconocimiento oficial en 1914, con la firma del presidente Woodrow Wilson reconociendo oficialmente el Día de la Madre.

Es importante recordar que aunque celebramos a las madres es mayo, hay países que asumieron la fecha en días o meses distintos, por ejemplo, en algunas partes del mundo se celebra el 2 de mayo, en otras el 10 y en otras el segundo domingo del mes. Asimismo, hay países en que se festeja en marzo, abril, agosto, octubre, noviembre o diciembre.

Independientemente del día o la fecha, lo más importante es agasajar y homenajear a nuestras mamás. Foto: Bohemia.cu

Desde su origen, la celebración del Día de las Madres en Cuba se realiza el segundo domingo de mayo, al igual que en Estados Unidos, partiendo de la tradición nacida en Filadelfia.

Independientemente del día o la fecha, lo más importante es agasajar y homenajear a nuestras mamás, manifestándoles sobre todo nuestro amor y cariño, a ellas les debemos la vida y es su apelativo sinónimo de todo el amor del mundo.