El pan del deseo de Jorge Luis Darcy

Cubierta de El pan del deseo del poeta mexicano Jorge Luis Darcy (foto cortesía del autor).

Por Ronel González Sánchez, poeta y crítico literario

Debido al azar concurrente, como gustaba de afirmar al grande José Lezama Lima, llegó a mis manos El pan del deseo del poeta mexicano Jorge Luis Darcy, publicado en 2017 por la Universidad Autónoma de Nuevo León y prologado por el destacado intelectual cubano Manuel García Verdecia.

Nacido en 1969 en Monterrey, Darcy es un autor que posee en su currículo títulos como Ese es el sitio (1998), El fruto y la espada (2005), Después vendrá el silencio (2009), entre otras elecciones y antologías dadas a conocer en su país y en Colombia, Perú y Nueva Zelanda.

Preocupado por las esencias y la unidad cósmica de la poesía, para Jorge Luis la poesía de algún modo posibilita el ordenamiento de la desmesura, de lo caótico primigenio a través de la supresión de lo antinómico sin prescindir de los equivalentes, en la semejanza de las pausas y las respuestas”, de ese universo que existe más allá de las palabras o de los versos, que persigue el creador y que, sin embargo, permanece oculto, enigmático ante los ojos del lector.

La obra de Darcy persigue inobjetablemente una posibilidad significacional mayor, algo que está y que no vemos, aunque es inevitable lo existente ante lo cual nos mantenemos escépticos porque puede ser una abierta referencia a lo invisible, al Misterio.

Lo simbólico inmanente del poema es, por lo tanto, una preocupación del que lo escribe, lo que no permanece en la ataraxia. Confabularse con lo imposible es, entonces, la tarea del poeta para acceder a la posibilidad. O sea, para explicarlo con términos utilizados por el poeta en numerosas oportunidades: a partir de una sustancia de donde proceden todas las cosas, según Anaximandro el apeiron, y del caos como instancia necesitada de orden, esa imposibilidad moviéndose en la infinitud, aspecto reiterado por el autor que constituye todo un concepto en ese cuerpo de ideas desarrollado sobre y desde su obra poética, como una creación que contiene su propia crítica, como una crítica que es también creación.

La “oscuridad” que pudiera verse como escudo o “disfraz” de esta poética para ocultar esencias y su intención de develar sin desnudar totalmente la obra, pudiera ser resultado de su asunción de la literatura como modo de vida y del traslado de las especificidades de la realidad circundante, de los rasgos de su personalidad y del cosmos intelectual que posee.

Su gusto por la imagen y lo hiperbólico, como si constantemente hablara en parábolas, es el rasgo fundamental de su estilo. A pesar del desconcierto inicial que pudiera dejarnos la lectura de su poesía, si desbrozamos y comprendemos el bosque conceptual de sus textos nos aproximaremos desprejuiciadamente a lo sensual recurrente en su lenguaje.

El autor de El pan del deseo no reduce los símbolos a un esquema frío de lo erótico. Cuando aparece la concupiscible fauna de su obra, sabe el poeta, por ejemplo, que entre los mitos antiguos la serpiente era considerada como la orgía de Baco y como uno de los símbolos principales, que el caballo era un animal lascivo y el perro significaba el impudor, que los latinos consagraban a Venus diversos animales marinos donde el delfín era llamado venerous, entre otras criaturas relacionadas con el andrógino que era visto también como un monstruo y del que Cicerón escribió: ¿no es un lamentable prodigio enviado por los destinos?

La unificación amatoria y sensual del objeto deseado con el encanto telúrico del paisaje conforma un mosaico de sedimentación, de esencialidad en esta poética. La superposición de imágenes para retener al otro, la memoria del otro que satura el trayecto de la poesía y emprende un viaje que comienza en el cuerpo y concluye en sus límites, es el trance espinoso de la obra donde el sujeto lírico parece desconocer otra posibilidad que no sea la pluralidad y desintegración continua de esos elementos.

En el ciclo orgánico que es el conjunto de la obra, la congregación de piezas, unidades coherentes con la sensualidad discursiva a las que el poeta accede sin instrumentales preconcebidos, edifican un ámbito otro que se complejiza a medida que penetramos en la infinitud propuesta. O sea, vista integralmente, la obra poética contenida en este libro, pese a las heterogéneas intenciones con que fue gestada, implica una ética en el personal modo de asumir la construcción y reconstrucción de sus límites, en el dominio de la racional como conjuro del deseo raigal articulado por el hablante y, por consiguiente, el engendro de ese islote-promontorio, que se diferencia entre las islillas más próximas y distantes, asiduamente arrasado por las ráfagas del huracán del deseo.

Aquí el sujeto lírico da continuidad a su asunción estremecedora y desprejuiciada de lo voluptuoso, representa una implacable búsqueda ordenada por lo recóndito que ocurre en el lenguaje.

Obra de madurez tempestuosa, la de Jorge Luis Darcy, más que habitual diálogo o pregunta sin respuesta posible, nos ofrece la posibilidad de acceder a códigos de universalidad nombrados una y otra vez por el poeta con la intención de que la obra perdure más allá de la comunión que establecen sus páginas con el lector. Pan del deseo ofrecido y aceptado como cotidiano aullido entre los buscadores a toda costa del Poema.

Noche del 30 de mayo de 2018

 

Academia de Artes Plásticas El Alba: Un pilar en la formación profesional

Academia de Artes Plásticas El Alba: Un pilar en la formación profesional

Holguín es una Ciudad con una cantera importante de centros dedicados a la enseñanza artística. Observar en los escenarios culturales a estudiantes de cada institución de la provincia es el reflejo del buen trabajo para fortalecer la cultura local y nacional.

Desde Radio Holguín iniciaremos un camino para destacar la labor de los centros educacionales que dedican sus jornadas a la formación artística y cultural. Por lo pronto, el equipo de prensa llegó hasta la Academia Profesional de Artes Plásticas El ALBA, para conocer a través de su Director Roberto Báez Almaguer, cuáles son las principales potencialidades de la institución.

“Primero que todo tener un claustro con la alta preparación profesional que tenemos. Profesores que son artistas en activo, miembros de las principales organizaciones que agrupan a los artistas plásticos. Además de una alta preparación pedagógica a partir de los años de experiencia que llevan en la escuela y que también han ido nucleando a muchachos jóvenes que se incorporan al claustro”.

Las iniciativas que desde el centro se han llevado a cabo, potencian también la creación y el desarrollo de las habilidades para logran una correcta evolución del proceso de enseñanza-aprendizaje.

“Otra de las potencialidades que tiene la Academia es haber instaurado los Talleres Creativos. El estudiante a partir de que recibe las técnicas tradicionales en los talleres del oficio, es capaz de sumar a su labor en la escuela los talleres creativos que son procesos complejos y demuestran que las herramientas que les dio la escuela le han servido para llegar a consolidar una obra profunda”.

La formación de los estudiantes está abalada por un plan de estudio riguroso, en el que se cuenta con las asignaturas del ciclo básico y las asignaturas de la parte profesional de los talleres. “Esto hace que los alumnos durante su formación y en la post-graduación alcancen una alta preparación técnica y profesional”, así agregó el directivo a lo que sumó la competitividad de los alumnos a la hora de intervenir en los principales salones y eventos.

También los estudiantes se insertan en las ambientaciones como la desarrollada en la sala de Oncología en el Hospital Lennin de esta Ciudad. “Nuestros muchachos han hecho murales para transformar el contexto que allí existe”.

La Academia Profesional El ALBA mantiene su incansable labor en las artes plásticas. Su impronta camina hoy entre los holguineros en un entorno tan competitivo y marcado por las nuevas tecnologías. Contar con un centro de esta categoría es un privilegio para la cultura en la Ciudad de los Parques.

Por Antonio Jesús Matos Reyes

Tomado de www.radioholguin.icrt.cu

La fiebre de la Feria

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“Había otra vez…” una Feria del Libro que llegó a Holguín un día 28 de marzo y, casi al anochecer, retomó por segunda ocasión como casa la Plaza de la Marqueta. Cuentan que la ciudad se llenó de magia, pues en los bolsillos debieron multiplicarse los panes y los pesos, sobre todo los pesos, para llevar algún buen amigo a casa.

La Feria se convirtió en toda una aventura. A esas alturas del mes, se quiere hallar “La Isla del tesoro” para batir los molinos de los precios como “El Quijote”. Hubo que hacer más peripecias que Tom Sawyer para “fugarse” del trabajo. (El fin justifica los medios cuando de alcanzar la novedad literaria se trata). Hay quien incluso viajó “De la tierra a la luna” para encontrar, entre tan pocos ejemplares, el libro que esperó por un año.

La fiesta de la lectura terminó el primero de abril y ha dejado a algunos holguineros con la sensación de llegar al “Paradiso” literario, mientras otros siguieron con “Los pasos perdidos” entre los puntos de venta.

A muchos asombró la poca afluencia de público, hecho que puede imputarse a la escasa presencia de novedades editoriales, la lejanía de la fecha habitual de cobro de salario o la ya corrosiva poca motivación por la lectura.

En la última jornada de la Feria, “Tesoro de Papel” dejó de ser una metáfora para denominar al Pabellón Infantil con sede en el Museo Provincial de Historia La Periquera. Los padres buscaban demasiado exaltados su “tesoro”, alias el libro “Había una vez”.

Cierto que en la edición pasada de la Feria, no llegó este codiciado cuaderno de cuentos clásicos compilados para Herminio Almendros. Sin embargo, 250 ejemplares son francamente insuficientes para una ciudad tan populosa como Holguín.

La distribución del texto parecía justa y equitativa: a libro por niño. Si no traías un infante no podrías adquirirlo. Ni aún así pudo evitarse que el paraíso de las colas breves y las cero “matasones” que caracterizaron estas jornadas, culminaran en escenas dantescas.

Garantizar tiradas más amplias de un libro tan demandado debe ser prioridad para lograr que de “Había una vez…” hayan otra vez y otra vez, suficientes ejemplares destinados al mejor y más sensible de los públicos.

Por suerte, los lectores infantiles fueron de los más beneficiados. Hubo hermosos libros, con lujosas impresiones y lujosos precios, no apto para todos los bolsillos de los “mapás”. No obstante, hubo propuestas alternativas, no menos atractivas.

Ediciones La Luz, sello se la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, propuso su Colección Espejo. Por una portada el cuaderno anuncia un cuento infantil de un escritor consagrado. Al reverso se convierte en otro libro que contiene una historia de un narrador joven. Además el libro tiene ilustraciones para colorear. Con esta propuesta llevas a casa un tres en uno por el módico precio de cinco pesos en moneda nacional.

Para los adultos, nuevamente la promoción de los espacios de presentaciones fue insuficiente. Casi no hay público en estos escenarios numerosos y diversos en Holguín. El auditorio se reduce a los propios escritores, editores, invitados a la feria y organizadores del evento.

Es una lástima, porque se pierde la oportunidad de crecer al leer y aprender en el Pabellón de Ciencias Sociales, o en los paneles del programa profesionales en la sede de Ediciones Holguín o en el espacio “El reino de este mundo” que se estrenó este año en la Casa de la Música, donde coincidieron prestigiosas personalidades que han obtenido premios nacionales de Literatura e Historia. En términos gastronómicos, seguimos cocinándonos en nuestra propia salsa.

Como periodista he escuchado sobre esta feria más “Confesiones” que las escritas por El Diablo Ilustrado. Demoras en el inicio de las actividades, la coincidencia en horario de los sucesos más prominentes y la pobre presencia de novedades editoriales están entre los hechos que más han empañado la Feria.

Desde 2016 la falta de insumos en la poligrafía para cumplir con los planes editoriales anuales ha retrasado la publicación de las novedades. No obstante, es pertinente reconocer la actitud del director provincial de Cultura en Holguín, Faustino Fonseca, quien adoptó diversas medidas en el territorio para atenuar dicha situación.

En los días de la Feria los teléfonos móviles, tablets y computadoras “se toman un diez”. Está de moda sentarse en el parque para conectarse con un libro y no con la Wifi.

A pesar de querer, invertir en libros es una cuestión tan difícil de resolver como el “Ser o no ser” de Hamlet. Pero la verdadera cuestión está en conseguir y mantener buenos hábitos de lectura ya sea con libros comprados en la Feria, prestados de amigos o bibliotecas, o en formato digital.
Comprar un ejemplar o una montaña de libros no marca la diferencia. Lo que vale es leerlos, para que no mueran tres pies bajo polvo cuando se acabe la fiebre de la feria. Solo así lograremos que esta fiesta literaria sea más que un suceso comercial, para mantenerse siempre como el evento cultural más importante de Cuba.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

La casa común: el volver de Lucas y Lucía

Por Erian Peña Pupo

El teatro para niños en Holguín abre sus perspectivas a nuevos horizontes y posibilidades expresivas, lenta pero al parecer sólidamente: el Teatro Guiñol de Holguín celebró en 2017 sus 45 años de fundado con la Fiesta del Títere, mientras Rompetacones, Neón Teatro, Títeres Eclipse, Palabras al viento y Teatro Alasbuenas, conforman este panorama visible donde existen otros colectivos que incursionan en el hecho teatral, en la amplitud de su diapasón, como el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats y la compañía Trébol Teatro, dirigida por el dramaturgo y actor Yunior García Aguilera, entre otros.

De esta productiva alquimia –Alasbuenas y Yunior García– nace la puesta Lucas & Lucía. De vuelta a casa, texto de Yunior estrenado por AlaSbuenas el pasado año, con dirección general de             Manuel Rodríguez Moreno, y presentado, además, en esta edición del Festival Nacional de Teatro Joven.

La obra se articula/ensambla su puesta en escena sobre la conocida canción del cantautor Carlos Varela y resulta una alegoría a la libertad del ser humano, como la canción misma: aquella que solo existe, como dice otro tema de Varela, cuando no es de nadie. Pero el texto de Yunior crece independiente al tema musical, lo toma como excusa, como motivo para desarrollarse y crear un discurso convincente en lo que resulta la primera experiencia del dramaturgo –autor de obras reconocidas en el panorama teatral cubano como Sangre, Asco, Semen y la reciente Jacuzzi– en la escritura para niños. Notamos, como señalaba, la independencia de la obra respecto al tema musical que le ofreció al dramaturgo una “salida salomónica” a varias de sus inquietudes; aunque la aparición, al final de la obra, de un muñeco similar a Carlos Varela acompañando la canción, ancla el referente, lo hace obligatorio a la obra, incluso en el público que, hasta ese momento, no lo había percibido o desconocía el tema.

El propio Yunior asegura: “En todo caso, les agradezco a los actores de AlaSbuenas por el riesgo de llevar a escena mi primer texto para niños. Su valentía me ha ayudado a entender que escribir para esas edades es, sin dudas, la menos ingenua de las creaciones artísticas”.

La puesta, creada sobre una concepción escenográfica visualmente atractiva a cargo de Alexander Machín San, narra la historia de dos pequeños hermanos: Lucas (Elvis Hernández) y Lucía (Ileana Casanella) que buscan por el mundo, a bordo de un aeroplano, aquello que anhelan e irremediablemente solo encontrarán en el sitio que dejaron atrás y al cual deben volver en algún momento, aunque el poeta –y eso lo sabrán cuando crezcan, cuando pase el tiempo– aconseja no regresar a los lugares donde se fue feliz: un soplo inconfundible de aire fresco, busca Lucas, y una almohada que hace olvidar los malos recuerdos, Lucía…

El mundo es demasiado pequeño para Lucas y Lucía: por eso ellos buscan y, de alguna manera, encuentran, aunque no necesariamente lo que pretendían al inicio de su búsqueda. Así se suceden diversas aventuras, suerte de dinamismo escenográfico de la obra, que recuerda, en parte, por el mismo desarrollo de las historias y sus desenlaces, a las aventuras de la pequeña Dorothy Gale en el reino de El maravilloso mago de Oz, libro publicado por el estadounidense Lyman Frank Baum, en 1900.

Lucas y Lucía llegan –a bordo de un aeroplano de rostro triste– a un desierto: parece ser un desierto mexicano, incluso con cactus, donde los espera una “red” (Laura García) que todo lo sabe, como un oráculo abierto a respuestas y conocimientos de todo tipo, menos el que ellos realmente necesitan. Luego llegan al país de las cosas deliciosas, gobernado por un chef autócrata y despótico (Elier Álvarez) que tiene a todo el pueblo prisionero y, además, censurado a medio diccionario, aunque, asegura este chef, lo hace “por el bien del país” que gobierna. El otro reino al que arriban es un Supermarket, donde el dueño, hombre egoísta y millonario, les asegura que “todo el mundo vende algo”, por eso él (Elier Álvarez) solo piensa en comprar y vender, nada más…

Finalmente, los pequeños llegan al país de los juegos donde los espera, sobre una cancha de fútbol, el argentino Leo Messi (Laura García), con quien Lucas juega con una pelota de calcetines hecha por Lucía, pues “del lugar de dónde venimos todo es posible”.

La puesta sobresale por su dinamismo, incluso en el necesario y rápido cambio de escenografía para transitar por los diferentes reinos, y por el uso de la música, que en momentos parece rescatar la tradición del títere musical cubano, tan menguada por un buen tiempo, y que acentúa el carácter interactivo de la obra, además de la excelente interpretación de sus actores y la propia manipulación de los muñecos. La música original fue compuesta por Víctor Rafael Trasobares Parra y el diseño de la banda sonora y el sonido es de Francisco Zaldivar Oropesa.

Además, una de las cuestiones esenciales en Lucas & Lucía… es el cuidadoso diseño y realización de los muñecos, un trabajo casi de orfebre, confeccionados por un artista multifacético como Onelio Escalona.

La obra Lucas & Lucía. De vuelta a casa por Alasbuenas, con texto de Yunior García y dirección de Manuel Rodríguez Moreno, nos demuestran que –no solo en un mundo de magia y ensoñaciones, sino también en la vida real– lo importante no es encontrar los sueños, sino nunca dejar de buscarlos.

 

“Uruguachos”

Por Edgar Ariel &Katherine Pérez

Hay dos hombres sentados en el banco, dos hombres que aguardan el tren. Un tren. Metáfora del viaje. Un tren que se espera, pasa, y no para. Les hicimos recordar a la escritora ¿francesa, Katherine? Katherine no, que belga. A la Yourcenar. Todo se nos va, incluso todos, y hasta nosotros mismos. Ellos, Amares Social Clown, que se fundaron para el viaje, en el viaje mismo, con el viaje a cuestas, han visto pasar tantos trenes. Tantos trenes que pasan, y no paran, y siguen, y nos dejan… completamente tristes. Acaso no es la tristeza el humo violeta del tren. Y si no hubiera pitado el tren. Y si no… Un tren más, otro de tantos.

Un techo de bombillas colgantes que titilan sobre el escenario como soles encapsulados. Pleno solsticio. Fragmentos de luz. Copos de otoño. Vienen del Uruguay, de la Pampa, con las máscaras curtidas por la espera. ¿Pasará el tren? Preguntala voz del público. Claro que pasará, basta pintar con tiza raíles sobre el escenario.

  • No, no choi de acá.
  • ¿De dónde es, señor?
  • ¿Hace mucho está?
  • Hace tanto, tanto tiempo.
  • Desde siempre.
  • Es que es un tren que nunca, nunca pasa.

Nos fuimos al Pernik a entrevistarlos. Tienenrostros del sur. Hermosos rostros del sur. Daba cierta paz escucharlos, la paz de los monasterios. Pudiéramos decir que son actores nómadas.Hoy en Argentina, mañana en México, el sábado acaso en Perú.

Permítame elogiarle el colgante, ¿tiene una piedra, lapislázuli?, le dice Edgar. Betina sonríe, responde con el nombre revelado de la piedra, un nombre extraño, casi impronunciable, no lo recordamos, pero aunque estaba partida la piedra –es más linda quebrada– supimos que era de las que no se pueden comprar ni con todo el oro del Perú. Una piedra del Perú.

Llegar a Cuba fue como entrar en una peli vieja, dice con cara de asombro, con ojos como violetas empapadas, Federico. ¿Cómo Lorca?, lo interpela Katherine. Sí, pero Rodríguez, mientras sonreía y se enrolaba el “cabecho”. Soy de un pueblo del Uruguay, más pequeño que Holguín, donde en invierno muere todo, y vamos hacia adentro. En primavera es diferente. Flor es vida.

Andrés Fagiolino tiene cara de zarévich y sonrisa de Shelmerdine. Quisiéramos describirlos, a los tres, pero cómo se puede, en solo dos horas de conversación, de palabras, conservar en la memoria el suave declinar deun mentón.

Amares Social Clown de Uruguay llega ahsta Holguin (foto Ernesto Herrera).

¿Cuál fue el inicio?

Betina: Este grupo fue hecho para el viaje. Éramos cuatro integrantes. Desde niña hago tela acrobática; conocí a Andrés en las clases de acrobacia, y me invitó a viajar y yo tenías esas ansias de viaje y me uní. Y así hemos conocido varios países de América. Hicimos Lucidez para el viaje.

Más allá de Stanislavski, Brecht o Artaud, cuáles son sus paradigmas en el teatro.

Andrés: Nuestro paradigma, simple, es mostrar la autenticidad. Cada uno propone y pregunta qué piensa el otro de la propuesta y, sobre todo, atendemos aquello de seguir abriéndonos y seguir buscando. La forma está en el hacer. Y somos payasos, artistas escénicos, tenemos diversas corrientes que nos han marcado en el plano teatral. Creemos que no existe la teoría ni el maestro, sino que las claves van a tener que ser encontradas por uno mismo.

Lucidez…

Federico: En la obra tratamos de buscar otras posibilidades escénicas. El acercamiento a la luz es el acercamiento a la verdad. Es una propuesta para considerar las leyes de la sociedad, las leyes que impone. Si no cumples esas leyes te pueden tildar de loco. En la obra la frontera entre lucidez y locura es difusa, brumosa. Tiene que ver con un estado general de esquizofrenia en la actualidad.Personajes que tienen que ver sicológicamente con la anomia; en este caso nosotros lo que tratamos es de ver cómo vamos a otra verdad, nuestra verdad.

Andrés­: Nosotros clown más que ocuparnos de la estupidez nos centramos en la incoherencia. Y en la incoherencia –diría un amigo– muere el sentido. Tenemos que permitirnos ver distinto. Hay algo que necesita quebrarse.

Repetimos.

¡Hay algo que necesita quebrarse!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Condesa descalza: Esta tierra es una enfermedad

Por Jorge Suñol Robles

No es una ciudad. Es un monstruo lleno de árboles. Una condesa con cara de burla, puta y descalza, arruinada, es el testimonio vivo de la destrucción, la indecencia. Su hija, Miri, es una niña llena de miedos, quiere escapar, escapar con su linterna. Mercedes es la que trae más ilusión, la lluvia la inspira y por eso sube a la azotea y se baña desnuda mientras un aguacero la encarcela. Lucio se adueña de su sexo e intenta mirarse al espejo, para descubrirse; nadie creería que ese macho trabaja en una fábrica de vinagre, pero es así.

Un espacio con cuatro estatuas, cuatro seres perturbados y “masturbados” por la vida, cuatro almas inquietas, confusas, contradictorias, necesitadas. “Es preciso vivir aquí”, por eso nos quedamos y contamos esta historia, por eso, a veces, no decimos nada, queriendo decirlo todo. Es una promesa. “Deberíamos olvidar, olvidarlo todo”. Pero no, hay que creer y recordar todavía.

Desde Sancti Spíritus llega por vez primera a este Festival la compañía Agon Teatro, con la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez. Bajo de la dirección de Kiusbell Rodríguez Castiñeira se nos entrega un puesta sencilla, pero cargada de matices y reflexiones, a pesar de la recurrencia de los temas y la manera cómo son tratados.

El elenco es muy joven, sin embargo logra “desmenuzar” un texto cargado de lirismo y fuertes emociones, que impone una intensa carga interpretativa, aunque hay que reconocer que en todos no es plausible. Es un texto hecho para sentir, vibrar, sofocarnos, mordernos los labios si es necesario; hay sexo, manipulación. Llega, por momentos, a la agresividad, pero sin duda es, a mi entender, el mayor acierto de la obra.

Hay que destacar que es una pieza recién estrenada, cuanto más escenarios pise madurará el concepto de la puesta en escena y la fuerza de los personajes. Pero es evidente, Condesa… tiene potencial para hacerlo y su elenco es capaz de ello. Tiempo al tiempo.

La compañía Agon Teatro presento la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez (foto Ernesto Herrera).

Utilizar pocos recursos escenográficos: solo una banqueta, unos tacones, un pato, un abanico, supone dejarle todo el protagonismo al actor y al diseño de luces. Este aspecto es algo que está bien concebido. Los actores no necesitan más que eso. Y la Condesa, con sus tetas al aire, abre la boca y hay que mirarla, aunque odie la lluvia, aunque el sol la achicharre, aunque obligue a su hija a ser puta. “Que entre bien esa pinga. Apriétala un poquito”.

La banda sonora es el espacio para transitar, para que los actores se miren por dentro, estén en escena o no. Ron, cigarro, un delicioso Nosotros, apoyan el discurso, aportan al ambiente. Al fondo, Miri (Odainy Fernández) masturba a Lucio (Alejandro Menéndez); la Condesa (Dorellys Torres) abochorna a su hija, la obliga. Mercedes (Anabelkys Pérez), la católica, se perturba, grita. Un quinto personaje, Gaby, que nunca aparece, transforma en figuras de exposición a todos, menos a la Condesa, regia y firme, con el sellito del Fondo Cubano de Bienes Culturales.

La escena comenzó con tronco de aguacero… No se supo si escampó alguna vez. Tal vez porque el final nunca fue un final. “Sé que es el destino de quien viene a decir la verdad”. Tuvimos que creerle, ya con la sala oscura: esperábamos que la Condesa saliera y se encaramara otra vez en su banqueta y dijera algo, con esa cara de burla, o no dijera nada, pero que se encaramara.

 

 

El Plan y Etc…

El grupo humorístico Etcétera, fenómeno de popularidad desde sus inicios en el mundo de la sátira, vive hoy un intenso idilio con nuestra Ciudad de los parques— obligada plaza.  “Siempre he considerado al público holguinero muy agradecido.  Ha sido, de una forma u otra, el medidor de nuestro trabajo,” reconoce Eider Luis Pérez, director del grupo.

Y el dato no es gratuito, porque Etcétera nunca ha desaparecido del “radar” escénico de Holguín, a la que regresan continuadamente valorizando nuevos espacios dedicados al humor, aunque su actual residencia conste en la capital de todos los cubanos.  Son anfitriones, por quinta ocasión consecutiva, del evento que sostiene como imagen al sátiro, esta vez, astronauta. (Cualquier semejanza con uno de sus integrantes ha sido pura coincidencia), advierten. Y lo hacen para ofrecer su más reciente producto creativo: El Plan.

Las peripecias de un grupo de espías que siguen un ambicioso plan marcó la novedad del espectáculo. Foto: Herrera

Escudado por las actuaciones de Venecia Feria, Yasser Velázquez, Luis Ángel Batista y el propio Eider Pérez, encadena las peripecias de un grupo de espías que siguen un ambicioso plan, lleno de matices y guiños a nuestra realidad como el ahorro energético o el Período Especial.

Similares cotas supuso el encuentro entre un maestro samurái y su discípulo, o los esfuerzos de un grupo de actores durante la filmación de la que será la primera cinta del Icaic ganadora de un Oscar.  Diríase casi una saga de su anterior número sobre el director Salpinguitis. Perfectible, y sin tantas alusiones a su acostumbrada sátira. Lo propio se desarrolla durante la invasión a la Tierra que hace unir fuerzas a Elpidio Valdés y Superman.  Con una clara resonancia en el ámbito del humor, Etcétera anuncia nuevos itinerarios creativos. Bien afincado y reconocido por su trabajo con la sátira, ahora enfoca su atención hacia otras maneras de hacer como el humor blanco y  situacional ¿Su centro de mira? La actuación.

“Los actores hacen una interpretación bastante sólida de un texto que, prácticamente,  esta contradiciendo todo el tiempo lo que se dice. Se construye toda una historia cómica a través de pequeños momentos, o sea, pequeños cuadros dentro de un gran sketch.”

Resulta una línea poco explorada por el elenco, lo cual impulsa la idea de Movies de humor, espectáculo temático que incluirá en su puesta a Bollywood— en alusión a la mega industria del cine indio donde priman baile y canto—,  donde los actores demostrarán sus aptitudes para las múltiples peripecias que conlleva. “Creo que a los festivales deben llegar obras maduras y no solo estrenos”. Casi siempre apuesta por una combinación de ambas, incluyendo lo nuevo con “otras  que ya tengan un recorrido en el repertorio del grupo”,  afirma.

Y si de novedades se trata, Etcétera ha integrado otro miembro a su dinámica.

El actor Luis Ángel Batista figura como nueva adquisición del grupo Etcétera. Foto: Herrera

“Sigo creyendo que los actores son eso, no los encasillo en la comedia o el drama. Hay algunos con mayores o menores condiciones histriónicas para asumir el humor. Con Etcétera sucede que la dinámica de trabajo se complejiza para quienes no entiendan también la actuación.  Hemos trabajado con varios integrantes, algunos graduados de actuación y otros con esas posibilidades citadas.”

“Siempre pensamos la escena para actuarla y no, simplemente, para hacer el chiste. Creemos más en la situación, en sí misma, que en la broma exclusiva, la que no ofrece la significación real de la estética de Etcétera.” Con la inclusión de Luis Ángel Batista logra el grupo el codiciado equilibrio. Posee versatilidad, una vis cómica muy buena, va en camino a descifrar los códigos del manual etceteriano.

“Me recuerda mucho a lo que tuvimos, en un momento determinado, Nelson Osorio y yo en la escena. Estudioso. Puede hacer lo que se proponga en el campo de la actuación. Sus características me han permitido recuperar los números que no tenía en repertorio activo a falta de un actor con sus cualidades,” reconoce el también escritor.

Si antes la formación (Yasser, Venecia, Eider) lograba captar atenciones con el siempre asistido “triangulo amoroso” llevado al humor. Ahora el trabajo se complementa con mejores interacciones, pueden desdoblarse y sacar sustancia, tanto por la “química”  Yasser- Luis Ángel como la incorporación de Venecia que viene a configurar una imagen casi perfecta.

En la variación está la clave, advierte Eider. “Los grupos tienen que oxigenarse cada cierta época. Tanto la repetición de textos, actores e intención llegan a aburrir al público. Eso supone un reto, como director y escritor, para  mí.”

Responsable de la “ola” humorística que embate al Teatro Suñol cada febrero,  tras la concepción del Festival de Humor para jóvenes Satiricón, Etcétera apuesta sin tirar la toalla,  por conjugar gracejo e ingenio en un  acto teatral. Acá han encontrado su plaza y parecen dispuestos a aprovecharla como es debido.

Un Ángel de apellido Quintana

Hace aproximadamente un mes conversé con Ángel Quintana Bermúdez. Fue el 16 de enero y lejos estaba de suponer que aquella sería la última vez que intercambiaba con el reconocido periodista, diseñador gráfico y caricaturista holguinero. Nos encontramos en la sede provincial de la UNEAC frente a una de sus obras: se inauguraba entonces la exposición Tolerancia vs. Homofobia como parte de la Jornada de Arte y Cine Eróticos El cuerpo del Otro, organizada por la institución durante la XXXVI Semana de la Cultura holguinera.

Quintana aludía en sus características caricaturas –muchas de ellas tridimensionales y trabajadas en técnica mixta– al típico machismo cubano y hacía énfasis, además, en la tolerancia frente a una homofobia que aún permanece como rezago de ese machismo isleño y enraizado. Muchas de ellas eran “interactivas”, como él mismo las llamaba. O sea, si uno quería conocer un mensaje oculto o darle otra lectura al asunto planteado, necesitaba levantar un pedazo de papel o de cartón, un fragmento del ensamblaje que llegaba a ser la obra, y así darle otro sentido al mensaje, casi siempre jocoso o con un matiz instructivo.

Estas caricaturas le hicieron ser un colaborador asiduo de medios como el diario Juventud Rebelde, el semanario humorístico Palante, y las revistas Bohemia, Verde Olivo y Opina, según la información que nos ofrece el narrador y también periodista holguinero Rubén Rodríguez. Incluso, expuso sus obras en Polonia, Hungría y la antigua Unión Soviética, y logró con ellas premios en el evento internacional de Humorismo de San Antonio de los Baños. Pero Quintana –nacido en Banes en 1936– inició sus andanzas periodísticas mucho antes: primero en La Verdad y Antorcha, de Banes; luego en Sierra Maestra, de Santiago de Cuba, y finalmente en el semanario ¡ahora! (1976–1992) de Holguín, donde se desempeñó como periodista, diseñador gráfico y caricaturista. Ahí creó, en 1987, el tabloide Ámbito, suplemento cultural entre los más reconocidos del país.

Ángel Quintana Bermúdez (1936–2018) fue un reconocido periodista, diseñador gráfico y caricaturista holguinero (foto 2 archivos del semanario ¡ahora!)

Fue el periodismo, además de la caricatura, la faceta por la que Quintana fue reconocido y sus textos, especies de betseller del periodismo holguinero, harían que se vendieran miles de aquellos periódicos que contenían sus historias. Tenía un peculiar olfato para encontrar el suceso irrepetible, hurgaba como pocos en la historia y hallaba el “palo” periodístico –ese que en la Academia siempre quisimos encontrar los “pichones” de periodistas– ante la mirada incrédula de otros colegas que habían mirado antes de él en el mismo lugar pero no habían observado con ojos de detective, de investigador nato, de Sherlock Holmes del periodismo, como lo hacía Ángel Quintana Bermúdez.

Muchas de aquellas historias son hitos periodísticos y hoy, cuando las leemos después de varias décadas de publicadas, tienen esa extraña vigencia olorosa a literatura que se alejada del periodismo diarista y las asemeja en esto, salvando, claro, estilos y contextos, a las crónicas de Alejo Carpentier, García Márquez, Eduardo Galeano, Leonardo Padura…

Quintana, miembro de la UNEAC y de la Upec, escribió sobre la gibareña Copa del Amor, hoy conocida por muchos pero entonces olvidada en el cementerio de aquella villa; sobre el submarino nazi que afloró durante la Segunda Guerra Mundial también en la bahía gibareña ante los ojos expectantes y asombrados de sus habitantes; sobre tesoros, hallazgo y leyendas en varias partes de la geografía oriental; sobre una peculiar pagadora de promesas y sobre muchachas muertas y lloradas que aún vivían sin sus familiares saberlo. A propósito, este texto fue publicado nuevamente por el semanario ¡ahora! como parte de una serie de textos que habían calado en la memoria colectiva por los 55 años del órgano de prensa holguinero.

“Un par de veces –escribe Rubén Rodríguez– logró Premio de la Ciudad de Holguín: con el libro de testimonios Gente de leyenda (1988) y con el reportaje Norte desarmó la mentira (2014), junto a María Julia Guerra. También le correspondieron honores del sector, como la Distinción Félix Elmusa y el premio por la Obra de la Vida, de la Upec en Holguín; la condición de Hijo Ilustre de Banes y Medallas conmemorativas por aniversarios de las FAR”.

Portada de la edición española de El águila negra y otras historias (tomada de la web de la editorial Guantanamera).

Pero quizá la historia más conocida de Ángel Quintana fue la de El águila negra: un peculiar ladrón y estafador, una especie de Robin Hood local, que habitó los predios holguineros a inicios del pasado siglo, dejando la marca de su leyenda en varias zonas de la región. Primero nacieron algunos reportajes y después el libro El águila negra y otras historias, publicado entonces por Ediciones Holguín, creo que con más de una edición, y recientemente editada por la editorial española Guantanamera. El libro fue presentado en la reciente edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, aunque –como nos recuerda Rubén Rodríguez– al fallecer el pasado viernes 9 de febrero, Ángel Quintana Bermúdez, el inquieto conversador, el humorista, el detective tras viejas y vitales hazañas, el recopilador de las historias del águila negra, no pudo ver el libro impreso. Ahora descansa en su Banes natal, tierra de músicos y poetas, y también de otros tantos misterios a los que seguro ahora Quintana desentrañará las pistas.

 

Claroscuros de una jornada intensa… Semana de la Cultura holguinera

Por Frank Padrón Nodarse

La 36 edición de la Semana de la Cultura en esta ciudad oriental finalizó como lo que siempre ha sido: una fiesta donde no solo salen a escena los muchos valores locales en todas las manifestaciones artísticas, sino de otros rincones de la isla que encuentran en esta hermosa villa oportunidad para el contacto y la confrontación.

Dedicada este año al aniversario 120 del fallecimiento del Mayor General Calixto García; al aniversario 40 de la creación del sistema de Casas de cultura (que como se sabe, tanto han aportado a la democratización y actualización de los valores culturales); a Argelio Cobiellas, destacado artista de la plástica y al promotor Jesús Téllez,entre otros homenajes, la jornada que también premia lo mejor del talento lugareño en las diversas disciplinas (literatura, artes escénicas, música…) permite al visitante comprobar, sino conocer, de primerísima mano, lo mucho que vale y brilla en Holguín, tanto entre nuevos como respecto a los veteranos.

Entre estos últimos, valga resaltar la lozanía y el vigor de que goza la orquesta Hermanos Avilés, decana entre las de su tipo; cultora tanto de ese rico son que florece en esta parte de la isla como de ritmos caribeños, muestra con orgullo también el cruce intergeneracional que une a la vieja guardia, jóvenesmúsicos.

No solo mediante todo un recital en ese sitio de festejo popular que es la zona del parque frente a la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, sino acompañando a la destacada cantante Gladys María, quien celebró por todo lo alto sus 25 años de vida artística en el teatro Eddy Suñol, los Avilés derrocharon su clase.

Gala de artistas aficionados frente a la Casa de Cultura de Holguín (foto Carlos Parra).

Y hablando de esa cancionera, su recital fue una de las actividades esenciales de la Semana: plena en condiciones vocales, con un repertorio balanceado y de buen gusto, debe ella, sin embargo practicar más el diálogo escénico, recordar que hay muchos sinónimos del adjetivo “lindo” y no permitir (aunque esto va más bien con la dirección del espectáculo) que dentro de la fluidez del mismo se introduzca todo un ruido en el sistemapor el engolamiento y acartonamiento del locutor, como ocurrió.

Pero, sin lugar a dudas, la oportunidad óptima para apreciar los altos quilates del arte holguinero estriba tanto en la Gala de Apertura como en el Gran Concierto que en espera (esta vez) del 266 aniversario de laentrega del Título de Ciudad y Tenencia de Gobierno, tiene lugar frente a un sitio emblemático: la hermosa Catedral San Isidoro.

Si la primera, regida por Víctor O. Zaldívar,tuvo a bien privilegiar lo popular (notables solistas como Lucrecia Marín, Nadiel Mejías o Ernesto Infante, el teatro Guiñol, el cuarteto Cubamar, la actriz Norma Arencibia, decimistas y manifestaciones bailables de Codanza o el grupo Cristal) la segunda, a cargo de Carlos López, tuvo en lo lírico sus principales credenciales, y no extraña para nada cuando este es uno de los frentes donde Holguín sienta cátedra. Solistas del Teatro Lírico, acompañados de otros no menos excelentes artistas como el Dúo Encore, la Orquesta de Cámara, el coro Orfeón, el trovador Fernando Cabreja, Sabor Genuino o el proyecto Palabras al Viento, armaron un exquisito concierto, que culminó como es habitual con las campanadas y el brindis por otro año en la hermosa provincia.

La danza, menos presente que en años anteriores, lamentablemente, tuvo entre sus exponentes para agradecer el proyecto juvenil Mónica Dance, con su peña de flamenco. Varias de sus bailarinas requieren aun de mucho taller, muestran imprecisiones y suciedades en el baile, pero la indudable frescura de las coreografías y el no poco talento que se aprecia aun dentro de las limitaciones, merecen apoyo y aplauso.

El siempre esperado Salón de la Ciudad resultó este año, en su edición 32, cuanto menos desconcertante. Vigorosa son tambiénlas artes plásticas en Holguín, por tanto decepcionó toparnos esta vez con una exposición de…proyectos. Por mucho que los curadores justificaran el empeño, cuando tantas notables piezas de todas las manifestaciones en este arte hemos apreciado durante años, no fue precisamente motivador chocar con las paredes repletas de currículums, fotos de los expositores y bocetos, “Works in progres” (Sin título, como se le llamó al Salón todo) pero ausentes de lo que más se desea en este tipo de actividad:obras concretas. Ojalá esto no ocurra de nuevo.

Mujer con flores en la cabeza, de Teatro A dos manos, de Santiago de Cuba (foto Ernesto Herrera).

Entre lo que vino destacaríaelgrupo teatral A dos manos (Santiago de Cuba) dirigido por Dagoberto Gaínza con el monólogo Mujer con flor en la cabezaque montó su esposa, la también actrizNancy Campos; agudo texto de Carlos Leyva en torno al oportunismo y el pragmatismoque asume con fuerza y conocimiento de causa la actriz Arisleydis Reyes.

Respecto a los no pocos eventos dentro del grande que constituye la Semana merecen relieve el de Estudios sobre Guerras de Independencia y la Jornada deArte y Cine Eróticos, coordinada por la Asociación Audiovisual de la UNEAC.

La Semana de la Cultura debe reformular y corregir no pocos detalles: el hecho, por ejemplo, de seguir programando hechos importantes que coinciden en hora; la impuntualidad (como ocurrió con “Danzando para mi ciudad”, anunciado para las 7:00 p.m. y habiendo comenzado una hora después), fatal sobre todo en una jornada con tantas y tan importantesactividades.Merece un evento así reforzar la logística y el presupuesto; este año se notaron deficiencias en el hospedaje y la alimentación de los invitados.

Al sistema de casas de cultura también se dedicó esta edición de la Semana holguinera (foto Carlos Parra).

Pese a todo, pese a la pertinaz lluvia que amenazó con arruinarla (e incluso obligó a posponer más de un programa) la Semana de la Cultura Holguinera en su edición número 36 valió la pena: siempre lo valen estas enormes vitrinas donde se aprecia y disfruta el arte y la fuerza creadora de todo un pueblo.

 

 

El Tren de la Música Cubana ofrece su Legado en Holguín

¿Que Los Van Van son una verdadera “maquinaria” musical? Sí, lo es. ¿Que con la ida del patriarca y maestro Juan Formell se detendría su “marcha”? Para los crédulos, este rumor se cae por la borda. Bastó presenciar el firme “paso” del Tren de la Música Cubana que, tras dejar un buen rastro de emoción, se presentó en concierto único en el Centro Cultural Bariay este 17 de febrero en Holguín. Mucho tiempo había transcurrido desde la última oportunidad que El Tren “pitó” fuerte en la Ciudad de los Parques. Por eso los holguineros no escatimaron en esfuerzos para “montarse” y, sin duda, gozar de lo lindo. Las imágenes darán fe del mare mágnum de bailadores que se divirtieron a lo sumo, portando iniciativas que declaraban “Formell vive en mi corazón”. Lo mejor: la promesa del regreso con otras presentaciones durante los Carnavales de la ciudad.

Cercana la medianoche, el drums de Samuel Formell anunció la  arrancada de la orquesta que regaló toda esa carga de cubanía y buena música que caracteriza su  más reciente producción discográfica: Legado, que ha sido lanzado bajo el sello Egrem no solo para homenajear al fundador.

Samuel Formell, actual director y baterista, de la legendaria orquesta cubana Los Van Van. Foto: ahora.cu

“Un disco como este, con ese nombre que yo decidí ponerle, es un buen resumen de las cinco décadas de Van Van que cumpliremos el próximo año, cuando lanzaremos un CD doble con los éxitos que ya han pasado. Necesitábamos un disco con música totalmente nueva y, hasta este momento, en menos de 2 meses, ha sido un impacto en el mundo.” 

Portada del disco, detalles de la obra Identidad, del artista de la plástica, Michel Mirabal. / Foto: Cubadebate.

La agrupación cubana, fenómeno de popularidad durante  casi cinco décadas, concretó una añorada visita tras varios años desaparecida del radar de Holguín. Sobreviviente de la pérdida que, en 2014, supuso la muerte del músico, bajista, arreglista y compositor Juan Formell (1942) ha encontrado el formato ideal para decir “hasta pronto” con toda propiedad.  Y, sin nunca tirar la toalla, —como muchos se aventurarían a pensar— han concebido este CD, primera producción que nace sin el fundador, lo cual no descarta su pluma siempre presente.

Serán las canciones de su autoría Te extraño”, “Porqué lo haces” y “Amiga mía, ahora disponibles en distintas versiones, las que vuelvan a protagonizar conciertos, giras y ser esencia del merecido homenaje dispuesto en el nuevo álbum que aúna 14 temas, en su mayoría de la inspiración colectiva de los integrantes.

“Esto es muy importante porque si no  haces música nueva los fanáticos de Van Van  dicen “se quedaron atrás”. Existe un equipo muy grande en la orquesta, tanto de arreglistas como compositores que heredaron muchas cosas de mi padre. Han tenido la oportunidad de trabajar con mi él, entenderlo cuando componía canciones, iba a grabar un arreglo, y asumir la historia de Van Van por muchos años.” 

Una especial interacción tuvo la orquesta con el público holguinero. Foto: ahora.cu

Por suerte, hay mucho que significar: complace que la agrupación legendaria y, por demás, reconocidísima, no crea en “estancamientos” y, sin alejarse ni por un segundo de su distinción ni trastocar su sello, se “lanza” con nuevas producciones y así reivindicar que la Fórmula Formell sigue funcionando.  O que Van Van convoque por igual a jóvenes y experimentados, padres e hijos, blancos y negros, locales y extranjeros, generaciones de los 70, 80, 90… Lo apreciamos cuando por el escenario del Bariay desfilaran tantos seguidores jóvenes en plena competencia de baile y, aún más permanecieron de pie, “tirando” los mejores pasillos con el mayor entusiasmo. Poderosa y esperanzadora evidencia de que la buena música cubana nunca está de más,  que habla más alto en tiempos de vorágine entre reguetón, urbano o trap; y su futuro no descansa, únicamente, en estas tendencias tan aplaudidas por muchos y para otros menos aportadoras.

Una presentación de lujo registrada por los seguidores del Tren de la Música cubana. Foto: ahora.cu

El concierto — registrado audiovisualmente durante dos horas— contó con la presencia de unos cientos de holguineros, quienes se apropiarían del disco que ha impulsado esta gira y, felizmente, se encuentra disponible en formato físico en las presentaciones y casas comercializadoras de la Egrem.  Tales creaciones hicieron vibrar cuando fueron ejecutadas  junto a varios de sus conocidísimos éxitos, entre ellos, “Me mantengo” o “El Tren” así como las novedosas “Culpable de nada” y “Yo no soy mango, pero soy mamey”.

Lele, Vanesa Formell, Robertón y Mandy, singulares voces de Los Van Van. Foto: ahora.cu

De la misma manera, “Legado” trascenderá en su camino futuro por ese influjo de gran familia distinguible durante años y, en la actualidad, acentuado con la lograda participación de los tres herederos Samuel (director y baterista), Juan Carlos (bajista) y Vanessa (vocalista femenina), manteniendo en alto el apellido y  la empresa cultural iniciada por el patriarca. Desde la batería, los violines, los trombones, la percusión y el bajo brotan la excelencia vanvanera.  Y si de carisma se trata, se impone la voz del Robertón que dedica no pocos números o “aplausos para Formell donde quiera que esté”. Lo propio demuestra el Lele, provocador de las masas de bailadores por antonomasia. Un tanto más añade el Mandy, otra de las felices adquisiciones que no escatima sus cualidades para asumir el género.

Los vavaneros por excelencia de Holguín disfrutaron cada tema del nuevo CD Legado. Foto: ahora.cu

No hay que perder de vista que la orquesta ha experimentado serios desafíos. Casi sin reponerse de tan complejo trance como la muerte de su creador, la vocalista femenina Yenisel Valdés o, simplemente, “Yenni Van Van” se alejó de los escenarios y, con ello, de la orquesta que la hizo grande. Igualmente, sufrió la desaparición de uno de sus queridos violinistas. En similares circunstancias, otra agrupación se “desmigaría” poco a poco. Pero, atendiendo al refrán “lo que no mata, fortalece”. Y Van Van ha enfrentado el cambio fortalecida, encadenando giras, renovando repertorio, creando música nueva que, inteligentemente, alterna con los grandes éxitos de siempre.

¿Qué tiene Van Van que sigue ahí? Vitalidad, buenas voces y mejores instrumentistas. Así lo refrendaron por todo lo alto en la Ciudad de los Parques  donde un público, bailador y exigente, espera por su regreso y su apuesta fiel por la música de Cuba, esa que donde quiera que vamos nos distingue porque como reza una entrega musical del Tren: “los cubanos somos diferentes.” Y en tal distinción la gran maquinaria ocupa una posición cimera.

https://youtu.be/uWZBFggqqeA