“A 14 años de su viaje en el Tren de la vida”

“A 14 años de su viaje en el Tren de la vida”

“Considero que Faustino Orama es la tradición viviente, es el son en vida, es el son en toda su historia”.

María Teresa Linares (Musicóloga)

Usted, yo, su familia sanguínea, sus herederas, sus músicos, el pueblo de Cuba y el mundo, lo tenemos delante, en presente, tres en mano, con su enorme humanidad enfundada en el traje de lino blanco, el sombrero de pajilla y las gafas montadas al aire, como una foto de archivo tomada en los años 30; pero, además, lo escuchamos, le reconocemos en su decir picaresco, en su estilo único, auténtico, cantando o descargando su innovado “Tumbao” en la casa de la Trova que lleva su nombre, en la esquina del parque Calixto García o en los portales de la Plaza de la Marqueta, es él sin equívoco, “El Rey del Doble Sentido”, improvisando una cuarteta y hurgando en las notas inconfundibles del Son.

“Considero que Faustino Orama es la tradición viviente, es el son en vida, es el son en toda su historia”. Foto: Internet

A principios de este año, precisamente este 27 de marzo del 2021, todos nos percatamos, que ya hace 14 años que Faustino Orama Osorio, se montó en el eterno viaje y, a pesar de su ausencia física, su obra, su historia, su legado, lo convierten en un mítico personaje de leyenda, en un juglar de todos los tiempos, en el más universal músico nacido en la bella Ciudad de los Parques, nuestro querido Holguín.

Corría el año 2007, y a sus conocidos achaques de salud, se sumó una galopante hepatocarcinoma, o cáncer de hígado, el que muy pronto afectó ese imprescindible órgano metabólico. A inicios de marzo de ese año, fue ingresado en el hospital Vladimir Ilich Lenin, y a pesar de los ingentes esfuerzos de los especialistas de cuidados intensivos, los desvelos de la familia y las autoridades de la provincia y el país, fallecía el 27 de marzo del 2007,uno de los patriarcas de la trova y el son, “El último Juglar” de la tradición cubana, “El Rey del doble sentido” y otros epítetos y calificativos encomiásticos que en aluvión noticioso reportaron EFE, ANSA, Reuter y otras agencias a través de Internet, emisoras de radio, canales de televisión y publicaciones de prensa plana de gran parte mundo.

Sus restos fueron objeto de homenaje en el histórico edificio de La Periquera, allí se colocaron setenta ofrendas florales enviadas por relevantes personalidades e instituciones de Cuba, entre ellas el General de Ejército Raúl Castro, Silvio y Pablo, el Instituto Cubano de la Música, el Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en Holguín y la Asamblea Provincial del Poder Popular de la provincia Granma. El póstumo homenaje estuvo encabezado por Miguel Díaz Canel, junto a notables colegas y discípulos del juglar como Elíades Ochoa, Pancho Amat, “Tiburón” Morales, Ramón Avilés y Cándido Fabré, y un mar de pueblo, que, al decir de la sabia popular, se considera el más grande y popular entierro realizado en Holguín. El pueblo despidió sus restos mortales en impresionante manifestación de duelo y de cariño, convencido de que allí sembraban un árbol frondoso e inmarchitable en su corazón, un símbolo de identidad y cubanía en la historia de nuestro patrimonio sonoro y de su natal Holguín, para quien fue y será un “Profeta de su Tierra”.

Este 27 de marzo del 2021 hace ya 14 años que Faustino Orama Osorio. Foto: Internet

Hoy, quienes tenemos la inmensa responsabilidad de sostener, consolidar y promover la obra y el legado de “El Guayabero” seguimos trabajando para ello, convencidos que “El Son Picaresco y El Tumbao” como expresión raigal del legado “guayaberiano” son metas y a la vez fortalezas de cada concierto, presentación y actuación. Hoy los integrantes del grupo Los Guayaberos, en el 14 aniversario de tener que andar sin nuestro líder eterno, y en el año del 110 aniversario de su nacimiento, estamos persuadidos que el 2021 será un año de grandes éxitos, acontecimientos y reconocimientos para el grupo y la obra de Faustino Orama. Gracias a todos los que han contribuido a iluminar el camino, en estos 40 años de fundada la agrupación que acompañó a El Guayabero, en más de 20 giras Internacionales y por cada “rincón” de nuestra Isla. ¡SANTA PALABRA!

Por Richard Ronda de la Torre. Periodista, productor y representante de la obra de Faustino Orama Osorio y su grupo Los Guayaberos.

Poemas que testifican el clamor de las piedras

Por Erian Peña Pupo

Foto cortesía de Ediciones La Luz

“Este mosaico no pretende ser una antología ni un panorama, sino un sondeo desvelado sobre poemas cubanos contemporáneos que presentan, de forma más o menos evidente en el propio texto, los numerosos temas íntimos, familiares, sociales y culturales relacionados con la experiencia vivida por la comunidad y los individuos LGBT+ tanto en Cuba como en el resto del mundo”, aseguran Jesús G. Barquet y Virgilio López Lemus, compiladores de Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de temas LGBT+, publicada por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín.

El libro –perteneciente a la colección Capella de La Luz, con edición de Luis Yuseff, diseño de Robert Ráez y Armando Ochoa, y portada e ilustraciones interiores de Zaida del Río– se promociona en estos meses por las diferentes redes sociales de la editorial, principalmente mediante videos enviados por los autores antologados leyendo sus versos.

“De ninguna forma es esta una colección de autores con tales orientaciones o condiciones personales: es una colección de textos cuyos sujetos líricos se abren a la expresión palmaria de dichos temas, los cuales incluyen tanto lo erótico-afectivo como otros aspectos generales de la vida y la sociedad humanas. (…) Con esta compilación no pretendemos reducir, compartimentar o etiquetar la poesía de los autores incluidos –ni la poesía en sí misma–, sino recoger con énfasis prioritario lo que de sus respectivas y diversísimas obras cumple con los objetivos de esta muestra”, leemos en el prólogo.

https://www.youtube.com/watch?v=wO-Q92PHwxo

Las piedras clamarán reúne poemas enfocados al “tratamiento de las identidades no solo homosexuales y bisexuales masculinas y femeninas, sino también de género, transgénero e intergénero”, así como “textos que registran formas transgresivas de homosocialidad”, añaden. Además de ser el primer libro de poesía cubana de este tipo, resulta continuación y complementa con numerosas variaciones y adiciones (principalmente con una buena cantidad de autores residentes en la isla) la publicada bajo el título Todo Parecía, en Las Cruces, Nuevo México, Estados Unidos, por Ediciones La Mirada en 2015, también bajo el cuidado de Jesús G. Barquet y López Lemus.

“No nos interesa definir la orientación sexual de los autores, en su mayoría provenientes de diferentes promociones y tendencias estéticas desde la segunda mitad del siglo xx hasta nuestros días. Nos interesa observar directamente en los poemas aquí agrupados cómo el sujeto deseante LGBT+, celebrado o denostado desde la más remota antigüedad, se revela textualmente con menos aprensiones –e incluso contra estas– en una nueva etapa de la comprensión del ejercicio pleno de la personalidad”.

Con antecedentes –algunos directamente y otros de forma “sospechosa”– que se remontan a textos de Mercedes Matamoros, Regino Boti, José Manuel Poveda, Emilio Ballagas, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, José Mario, Reinaldo Arenas, Antón Arrufat, Severo Sarduy, César López, los temas LGBT+ comienzan a ser tratados en la década de 1980 con mayor frecuencia y explicitud, tanto dentro como fuera de Cuba, mientras que en el consiguiente decenio se convierten en algo sistemático no solo en nuestras letras.

El libro inicia con el especial homenaje (“In memoriam”) a Alberto Acosta-Pérez (1955-2012), uno de los precursores de una nueva mirada lírica homoafectiva en Cuba, y a Alina Galliano (1950-2017), quien desde Nueva York participó en Todo Parecía. (En el proceso de impresión del libro falleció la poeta Lilliam Moro, quien vivía en Estados Unidos).

Le siguen, en orden cronológico, reconocidos autores de nuestras letras residentes en Cuba y fuera del país, así como jóvenes bardos, entre ellos: Miguel Barnet, Antón Arrufat, Delfín Prats, Lina de Feria, Gerardo Fulleda León, Abilio Estévez, Odette Alonso, Norge Espinosa, Achy Obejas, Alfredo Zaldívar, Anna Lidia Vega Serova, Lourdes González, Luis Manuel Pérez Boitel, Pedro de Jesús, Reinaldo García Ramos, David López Ximeno, Nelson Simón, Frank Padrón, Mae Roque, Ghabriel Pérez, Luis Yuseff, Abel González Melo, Elaine Vilar, Legna Rodríguez, Milho Montenegro y Yunier Riquenes.

Estos poemas –subrayan en el prólogo los antologadores– permitirán al lector “descubrir entre ellos un metaforismo peculiar, redes compartidas de confraternidad y autorreafimación con figuras icónicas internacionales (Safo, Tennessee Williams, Anne Sexton, Oscar Wilde, Virginia Woolf, Pier Paolo Pasolini, Yukio Mishima, Jean Cocteau, Miguel Ángel) o cubanas (Ballagas, Piñera, Arenas, Sarduy), así como recurrentes motivos y vivencias afines a estas orientaciones sexuales y manifestaciones de género”.

Ya circulan en las redes sociales –alojada en el canal de YouTube de Ediciones La Luz– videos con varios de los autores incluidos en Las piedras clamarán, entre ellos Norge Espinosa y su icónico “Vestido de novia”, Yoandra Santana, Norge Luis Labrada, Arlen Regueiro, Gleyvis Coro, Frank Padrón y Alfredo Zaldívar, en una programación que se mantendrá en los próximos meses como parte también de la campaña de promoción de la lectura Leer nos acerca, leer sana, que desde las plataformas digitales acerca al público lector, principalmente a los jóvenes y adolescentes, parte del catálogo del sello.

http://https://www.youtube.com/watch?v=MD64PP2YAec

Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de temas LGBT+, libro hermoso en su hechura y en su cuidado editorial, resulta además de una selección necesaria, como subrayan Barquet y López Lemus, un “documento de atención y reflexión sobre estos diversos grupos minoritarios cuya visibilidad ya no penalizada y su expresión honesta dentro de la sociedad forman parte también del diverso desarrollo de la humanidad”.

 

 

Los degenerados

¿Te imaginas un mundo donde fueses discriminado por tu genética?

En un futuro no tan lejano los padres deciden tener hijos con la ayuda de la ingeniería genética para que su descendencia sea más saludable y cuente con mejores oportunidades de conseguir buenos trabajos, con el consiguiente éxito que implica en la vida.

¿Te imaginas un mundo donde fueses discriminado por tu genética? Foto: Internet

Una ferviente competitividad por ser mejores divide a esta sociedad entre los concebidos en laboratorios, genéticamente superiores, predestinados a hacer grandes cosas en la vida, y los nacidos de forma natural, generalmente por error y predestinados a trabajos menos gratificantes.

En este futuro «magnífico», teconológicamente hablando, nacer de forma natural es casi un pecado social, ya que el ADN de tus progenitores es editado en extremo para que el legado sea una cadena casi perfecta de seres impecables.

Vincent Anton Freeman, un “degenerado”-como se les conoce a los nacidos por la vía tradicional-, encontrará en su hogar a su némesis, en una lucha constante por superar al ser perfecto que es su hermano, el segundo hijo de la familia, concebido con el método más “apto”.

Un inicio aparentemente intrascendente y plano introducen con sutileza detalles imprescindibles para el largometraje, cuando el propio protagonista nos expone su trágica historia que le ha llevado incluso a suplantar la identidad de un “válido”-como se les denomina a los mejorados géneticamente-, para alcanzar el cielo, o sea, satisfacer el anhelo de niño por convertirse en astronauta, sin dudas la mayor expresión de éxito en este macabro mundo.

Una tríada de nombres atrapan al espectador ducho en temas del cine contemporáneo, el protagónico de Ethan Hawke, con un “colega” como Jude Law, o la “crush” del primero interpretada por Uma Thurman, atrapan a primera vista con la propuesta actoral del casting.

¿Qué nos hace humanos, individuos diferentes? ¿Hay un elemento químico que defina el alma, se puede destilar el componente que nos hace únicos?

Intrigas, asesinatos, mentiras, y tantos otros estigmas sociales hacen de Gattaca (Andrew Niccol, 1997) una propuesta digna de repetir, más allá de su estreno sobre el cuarto de siglo ya.

Intrigas, asesinatos, mentiras, y tantos otros estigmas sociales hacen de Gattaca una propuesta digna de repetir. Foto: Internet

Los dilemas de la manipulación genética son planteados de forma sutil donde esos ciudadanos mejorados genéticamente controlan la sociedad, visto de una manera más simple, una vía futurista de discriminación entre seres humanos que nos invita a pensar si superando las barreras de los defectos “naturales”, en busca de la perfección, realmente llegaremos a ser mejores personas.

La isla imaginada: Conversación con Rubén Ricardo Infante en la noche insular de la poesía

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del entrevistado

La insularidad se desprende de la condición de vivir en una isla. Su génesis parte de lo geográfico, pero ocupa posiciones simbólicas, culturales y en el imaginario de quienes las habitan,asegura Rubén Ricardo Infante (Holguín, 1986)en“La isla imaginada. Aproximaciones a una década de poesía (2000-2010)”, libro que recibió Mención en el Premio Calendario de Ensayo 2021 que organiza la Asociación Hermanos Saíz (AHS), con un jurado integrado por Ana Vera Estrada, Virgilio López Lemus y Yaíma Martínez Alemán.

El hecho de ser seres de islas, la insularidad en sí, distingue nuestra identidad y “ha motivado en la literatura cubana, específicamente en la poesía, una historia que se remonta a los textos iniciales y se sucede en la obra de las jóvenes generaciones y promociones”, asegura Rubén, periodista, profesor de la Universidad de las Artes-ISA e investigador, licenciado en Periodismo en la Universidad de Oriente y Master en Historia y Cultura en Cuba por el Centro de Estudios de Cultura e Identidad (CECI) de la Universidad de Holguín con la génesis de esta investigación convertida en proyecto de libro.

A esta obra, específicamente la de diez autores con libros publicados en la primera década del siglo XXI, se acerca Rubén Ricardo con el andamiaje crítico que le permite no solo ahondar en la hipótesis de que un amplio número de jóvenes poetas cubanos tratan en sus textos el tema de la insularidad a través de tópicos como el mar, la naturaleza, la vida político-social y la emigración, sino realizar un abordaje investigativo del tema “isla” en la literatura cubana desde sus propios albores hasta las principales voces del siglo XIX y los baluartes –esos que prefiere, que le apasionan y sin los cuales la investigación carecería de esa pasión tan poco objetiva pero al mismo tiempo tan necesaria– del pasado siglo: Dulce María Loynaz, Eliseo Diego, Lezama Lima, Gastón Baquero y Virgilio Piñera.

Pocos poetas, dice, se han resistido a escribirle un poema a la isla: la isla como refugio o como negación, como continuidad o como virgiliana circunstancia maldita, la isla como continuidad y ruptura operando a la tradición literaria, específicamente poética, de la Isla.

Conversamos con Rubén,miembro de la Sección de Crítica e Investigación de la AHS y de la Sección Cuba de Latin American Studies Association (LASA) y colaborador asiduo de importantes revistas y sitios culturales,a propósito de los temas que aborda en “La isla imaginada”, como si lo hiciéramos en las infinitas honduras de la noche insular de la poesía.

¿Puede considerarse la insularidad como el tema central –o uno de ellos– de la poesía cubana?

En Lo cubano en la poesía, Cintio Vitier caracteriza la poesía cubana desde la identidad, esos rasgos que identifican la cubanía, los elementos de nuestra isla expresados en la creación poética. Aunque el propósito de Vitier se basó en sus conocidas “lecciones”, considero que su obra abarca el proceso de la identidad desde un ámbito mayor; quizás mi propuesta proviene de (con)centrar ese análisis solo desde el tema de la insularidad. Creo que podemos extraer del discurso sobre la identidad en la poesía cubana, el tema de la insularidad, y entonces erigirse este como principal línea del discurso poético en Cuba.

Creo que esa circunstancia, maldita, según Piñera, es la génesis de todo el canto al paisaje, al campo cubano, al mar…, en cada uno de esos elementos podemos extraer una conformación de la expresión insular de nuestra condición. Esa poderosa frontera que Cuba sostiene con el mar hace que nuestra cosmovisión esté marcada por el deseo de traspasar esos límites que el mar impone. Ese hecho geográfico se interioriza de distintas maneras en cada uno de los habitantes de las islas, pero el poeta, ser sensible, es capaz de exponer sus sentimientos, sus apreciaciones sobre este hecho.

Hasta el momento, he intentado trazar un mapa de toda la creación poética cubana sobre este tema, y al hacerlo voy descubriendo cada vez una mayor presencia. Son pocos los poetas que no le han cantado a la isla, incluso desde la negación, desde la crítica o el deseo más extremo por romper los vínculos o marcas que ese sentimiento ha dejado en alguno de ellos… Si apreciamos ese hecho, entonces sí puedo afirmarte que la insularidad es uno de los principales temas de la poesía cubana.

Quizás dentro de unos años, cuando haya logrado concluir este catálogo de voces, cuando haya logrado establecer las coincidencias y diferencias que se manifiestan entre un grupo o generación poética y otra, pueda decirte que sí, que es el principal tema de nuestra expresión poética; mientras esperamos por esos resultados, por esos “espacios de definición mejor”, para citar al poeta Lezama, hoy puedo decirte que es uno de los tres principales temas; tiempo al tiempo.

Nuestra isla comienza su historia por la poesía, decía Lezama; sin embargo, para Virgilio Piñera la insularidad representaba “la maldita circunstancia del agua por todas partes”. Isla poética/poesía en forma de isla/lírica insular y la isla como imposibilidad, prisión, refugio (en Virgilio incluso el hombre que termina convirtiéndose en isla). ¿Crees que estos son los dos grandes puntos complementarios y diferenciadores del tema?

Quizás no son los dos puntos más importantes, pero si son dos visiones muy relevantes dentro de la diversidad de planteamientos poéticos sobre el tema. Porque Lezama, como voz líder de toda esa generación alrededor de Orígenes, establece una perspectiva que sobresale dentro de sus coetáneos: la isla como espacio de plenitud. Este enfoque se plantea también en la obra de Eliseo Diego, y un poco también en la de Gastón Baquero (aunque este constituye un mundo poético de una significación extraordinaria en el corpus de toda la poesía cubana). Mientras que Piñera establece en su discurso un sentimiento de denuncia, de manifiesto, es como el ser que se revela ante esa circunstancia que él sabe lo absorbe, las criaturas de isla apresadas en sus límites.

Como te decía, son las dos perspectivas más sobresalientes del asunto, pero tanto Diego, Baquero o la propia Dulce María Loynaz, son capaces de concebir otros aportes al tema de la insularidad en el siglo XX. Casi me atrevería a asegurar que estos cinco autores (Piñera, Lezama, Diego, Baquero y Loynaz) son dueños de una concepción propia e identificativa del sentimiento insular en la centuria.

No son las únicas voces, pero si son las que prefiero, y todos sabemos, que cada enfoque, cada estudio o investigación está permeado siempre por los gustos y preferencias de quien lo realiza. La objetividad en un proceso tan subjetivo como la poesía, es casi imposible, y pocos son capaces de salvarse de eso. Hasta el momento, no he sido capaz de hacerlo yo: creo que tiene que apasionarte lo que haces para poderlo hacer con total entrega, y la pasión está siempre relacionada con los gustos y las obsesiones de cada uno de nosotros.

¿Cuán importante –y necesaria– crees haya sido la antología La isla en versos. Cien
poetas cubanos (2011) compilación de Luis Yuseff y Yannier H. Palao, de Ediciones La Luz?

Esa antología nació con un propósito doble: por un lado celebrar los 25 años de la AHS y qué mejor manera de hacerlo que concebir una muestra que agrupara a una parte considerable de los poetas que integran o integraban su membresía en ese momento; y por el otro, celebrar el centenario de Virgilio Piñera, quien con La isla en peso (1943) logró resumir en un breve espacio un potente discurso sobre la insularidad. Esa fue la génesis de esta antología, y mientras Luis Yuseff y Yannier H. Palao esperaban los textos que formarían parte de la selección, muchas tardes íbamos conversando a ritmo de largas “cafetadas” sobre cómo el tema de la insularidad lograba expresarse de diferentes maneras en los poemas de estas generaciones.

Cuando ya el libro estuvo listo, fui uno de sus promotores en espacios de diversa índole; mi reseña sobre este volumen me abrió las páginas de La Gaceta de Cuba, por ejemplo. Esas lecturas constantes y mis manías de marcar, señalar, todo lo que resulta interesante, me permitió percatarme la cercanía de muchos enfoques con la tesis virgiliana. Ese resultó el punto de partida para una ponencia que se presentó en el Coloquio Homenaje al Centenario de Virgilio Piñera en el Centro Dulce María Loynaz. El título de ese texto fue “La isla en peso: resonancias de un poema”, está publicado en La Letra del Escriba y ha sido un verdadero descubrimiento, pues me ofreció la oportunidad de iniciarme en un estudio que me ha consumido horas de lectura, de búsqueda, de conversaciones, pero también me ha ofrecido la alegría al presentarla como informe de investigación en la Maestría de Historia y Cultura en Cuba, defendida como parte de la convocatoria del Centro de Estudios de Cultura e Identidad (CECI) de la Universidad de Holguín, mi primer centro de trabajo y espacio que me abrió las puertas a la investigación en el nivel de posgrado.

La tesis fue defendida el 12 de marzo de 2019, precisamente en el Salón “Abrirse las constelaciones” de la sede de Ediciones La Luz, un espacio desde el cual puedes apreciar que la ciudad de Holguín se sigue pareciendo a la descripción areniana de que la urbeparece un cementerio, plana, blanca y con una cruz que la preside; eso también es una manera muy peculiar de notar el paisaje como parte de la identidad.

La segunda alegría es que los resultados, orientados de una mejor manera y sin los enfoques metodológicos que requería el ejercicio investigativo se hayan convertido en un proyecto de libro y que ya esté caminando con buen paso. El hecho que “La isla imaginada…” haya merecido mención en el Premio Calendario de este año me ofrece una gran alegría, pues creo que es el inicio de su verdadero recorrido, y por otra parte, es casi el cierre de mi etapa como miembro de esta organización a la cual le dediqué mucho tiempo, aunque algunos traten de olvidarlo; lo bueno es que el tiempo siempre pone las cosas en su lugar.

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Cuáles autores seleccionaste para tu estudio y por qué…

Como todo proceso investigativo, este proyecto se enfoca en la promoción de autores que hace sus obra entre los años 2000 y 2010; debido a la amplitud de autores que están desarrollando su obra en el periodo fue necesario seleccionar a diez de ellos, para poder realizar con mayor precisión un análisis de su obra desde la perspectiva del enfoque trazado.

Los autores seleccionados provienen de distintas provincias del país, han iniciado su quehacer literario de diversas formas y actualmente algunos de ellosviven fuera de la Isla: Luis Yuseff (Holguín, 1975); Liudmila Quincoses (Sancti Spíritus, 1975); Leymen Pérez García (Matanzas, 1976); Isbel González González (Sancti Spíritus, 1976); Isván Álvarez (Villa Clara, 1976); Marcelo Morales (La Habana, 1977); Oscar Cruz (Santiago de Cuba, 1979); Yansy Sánchez (Santiago de Cuba, 1981); Yannier H. Palao (Holguín, 1981) y Legna Rodríguez Iglesias (Camagüey,1984).

En esta década los diez autores escogidos para el estudio alcanzan un estado de madurez, algunos se dan a conocer con un ímpetu realmente envidiable (mediante concursos) y otros consolidan el desarrollo de sus labores poéticas, iniciadas en los últimos años del pasado siglo.

Analizaste en tu libro el mar, la naturaleza, la vida político-social y la emigración. Háblame cómo está presente la insularidad a través de estos tópicos en la joven poesía cubana…

Estos tópicos se tomaron como fuente del análisis, pues no se puede hablar de la insularidad cubana sin tocar todo lo referente al mar, como frontera, como espacio de anhelo. La naturaleza está definida por esas constantes apreciaciones o descripciones de la isla y sus espacios; al mismo tiempo, los miembros de esta promoción de autores caracterizan de manera incisiva la vida política y social, factor que se relaciona casi de manera directa con la emigración, otra de las marcas dolorosas de todos los tópicos expresados anteriormente.

En función del estudio uno se concentra en ir desglosando cada uno de estos tópicos, pero creo que lo más interesante de un texto poético sería lograr extraer todas las conclusiones a partir de la estrecha relación que establecen estos tópicos y otros que de seguro irán surgiendo en el camino.

Utilizaré un fragmento para responderte: “El recorrido de la luz sobre la tierra insular se extiende desde la poesía romántica y atraviesa la creación lírica de los “origenistas” hasta asentarse en nuevos planteamientos, inspirados en otras perspectivas de lo insular. Una de estas perspectivas puede ejemplificarse a través de los fragmentos seleccionados de Yannier H. Palao (1981). “Sitio en que la memoria se pierde” es una evocación del ser amado desde el mar, lugar donde ocurre el encuentro: Alguna vez te he mirado frente al mar, / alguna vez he compartido el reducido azul del mar, / con el infinito y limpio azul de tus ojos”.

¿Cómo valoras el panorama actual poético y crítico/investigativo en Cuba?

Bueno, vayamos por partes. En primer lugar, presiento que el actual panorama poético es amplio y diverso. Esa amplitud y diversidad, hace que sea complejo encontrar puntos coincidentes, pero ese hecho configura que cada vez más esté presente un alto grado de experimentación. También podemos encontrar mayores posibilidades reales de publicación en espacios digitales (blogs, revistas…) y eso hace que un mayor número de personas interesadas, vinculadas o creadoras del hecho poético se inserten en el ámbito de escritura.

Sucede también que las promociones más actuales, digamos los que han hecho su obra a partir del año 2000, encuentran en la propia poesía cubana anterior un referente muy potente, pues si hacemos un breve repaso nos encontramos con otro hecho fácilmente comprobable: Nuestra isla comienza su historia con la poesía. Este punto es lo que me lleva a iniciar el estudio desde el mismo momento en que Cristóbal Colón describe el paisaje cubano a su llegada; sin ser un texto poético por la forma, la descripción alcanza a configurar el paisaje circundante, y a exponer la realidad que observa. Imagen de la isla.

Ahora, con respecto a la investigación y la crítica, hay que señalar aspectos que provienen de ámbitos muy diferentes, porque sucede que la investigación es una metodología y un hacer que se practica mucho en la academia (ejercicios de culminación de estudios o tesis de maestría o doctorados) y esos resultados articulan líneas de pensamiento que se asientan en la realidad, en la historia, en la cultura; pero falta el necesario engranaje para que se logre mayor visualización de esos resultados en ámbitos más allá de la academia.

De todas formas, aplaudo el hecho de que muchas personas están investigando, están buscando hechos que nos anteceden y revelando nuevos aspectos históricos de nuestra cultura.

Sobre la crítica hay que decir que es un ejercicio cada vez más ausente. La desaparición silenciosa de espacios habituales para mostrar la crítica; la separación, a veces remarcada entre instituciones, entre espacios, ha hecho que a nivel social la crítica haya ido perdiendo su sentido, justamente cuando debía ocupar un espacio necesario y preponderante en la Cuba actual. Y quizás estoy exponiendo una realidad que es de todo el quehacer crítico, no únicamente de la crítica sobre arte y literatura.

Creo que la ciudad letrada está cada vez más despoblada. Hacen falta hechos objetivos que potencien ese ejercicio que caracteriza al cubano como ser social: es capaz de ser director de un equipo de béisbol, ser cirujano, periodista…, lo digo por esa habilidad constante de cuestionar otras profesiones y proponer soluciones desde su visión enteramente personal.

Un libro de ensayo para comprendernos como cubanos en la poesía…

Ojalá y este primer acercamiento al tema de la insularidad desde nuestra poesía sirviera para comprender a Cuba desde la circunstancia que la define. Pero no creo poder llegar a esa magnitud. Insisto en que Lo cubano en la poesía, ayuda a entender el proceso histórico de nuestra tradición poética, ese es un valor que habrá que reconocerle. Pero también debe ser un proceso en construcción, porque considero que la creación –no solo poética— sino toda la que se está generando en este nuevo siglo, requiere ser revisada a la luz de nuevas visiones. Esa podría ser una de las motivaciones para los que nos dedicamos a investigar sobre arte, sobre cultura, sobre la historia, la estética…

Y un poemario…

Últimos días de una casa.

Un autor…

Dulce María Loynaz.

Acaso un verso…

Rodeada de mar por todas partes, / soy isla asilada al tallo de los vientos. Del poema “Isla”, de Juegos de agua, también de Dulce María Loynaz.

Nota: Publicada originalmente en La Jiribilla: http://www.lajiribilla.cu/noticias/la-isla-imaginada-conversacion-con-ruben-ricardo-infante-en-la-noche-insular-de-la-poesia

Benigno y El Hada, páginas para encontrarnos con Luis Caissés

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y archivos

Siempre que pienso en Luis Caissés lo recuerdo –parafraseando el cuento de García Márquez– como un señor muy grande con alas enormes, listas para desplegarlas bien rápido y salir a volar.

El viaje –que sabemos no siempre es fácil, sino que está cargado de contratiempos y obstáculos– está pertrechado por la fantasía. Es posible salir y recorrer el mundo gracias a ella.

Luis Caissés siempre lo supo: él viajaba –acompañado de los personajes que creó, de las historias a las que fue dándole vida como si fuera un duende bienhechor– por los reinos de Fantasía y Nunca Jamás, en las librosescritos por los maestros de la literatura infantil de todos los tiempos, en los que se inscribe también y con honores este holguinero nacido en 1951. Por eso se empeñó en que los demás también viajáramos con él desde que publicó la primera edición de El Pintorcillo, su libro más conocido, en 1987, o quizá un poco antes, pues uno nunca sabe cuándo se comienza a soñar desierto y esos sueños empiezan a llenar cuartillas y cuartillas, de la misma manera que uno no sabe cuándo dejamos de ser niños, si es que lo hacemos.

Luis Caissés siempre estuvo aferrado –aun en los momentos más complejos, prefiero creerlo así– a los poderes de la fantasía y casi de seguro más de una vez soñó con las visitas de un hada madrina o un hada enamorada, como lo hizo desde niño Benigno, el joven protagonista de esta novela para jóvenes, el último de sus libros publicados antes que Caissés partiera definitivamente a recorrer los senderos fructíferos y encantadosde la fantasía, donde todo es posible. La novela se titula Benigno y El hada, y fue publicada por Ediciones Holguín en 2019.

Benigno –que etimológicamente significa “nacido bueno”– es el ejemplo perfecto de aquel “hombre nuevo”, ese trabajador ejemplar comprometido con el sistema social cubano (la historia sucede en Cuba, específicamente en la ciudad de Holguín a inicios de este siglo, justo en el 2001). Pero Benigno tiene un “problema”: sueña, cree en la fantasía y un día llega a la casa de su madrina Nara Solórzano y le confiesa que se ha enamorado de un hada y que ella es la “mujer de su vida”, aunque después sabemos que ya el hada Rosiflor se había enamorado antes de él, de la fuerza ensoñadora de su fantasía y es capaz de darlo todo por su amor.

Les advierto que –como no siempre me sucede con la literatura cubana actual–me leí este libro de Luis Caissés un tirón, casi sin apenas soltarlo, pues Benigno y El hadaestá poblado de personajes inolvidables, como la propia Nara Solórzano, la madrina y protectora de la joven pareja, y pasa entre los ojos, el corazón y el cerebro –sobre todo el corazón– como si viéramos un filme, cargado de aventuras y situaciones, del poder de la imaginación y el amor. Algo les dejo:Benigno y El hadaes una historia sobre la capacidad de darlo todo por el otro, de sacrificarnos, en este caso la vida eterna y los poderes mágicos de un hada que abandona su mundo solo para concretar la felicidad en el nuestro a través del amor. Para ello debe aprender, con la ingenuidad de quien lo ve todo por primera vez y se maravilla por lo más sencillo que encuentra a su paso, cómo vivimos, cómo pensamos y actuamos los seres humanos.

¿Fantasía y realidad conviviendo en las calles holguineras? ¿Un amor entre un joven y un hada?¿El hada que tiene que abandonarlo todo por el otro, sacrificar sus costumbres por algo más fuerte y al mismo tiempo tan intangible, pero al mismo tiempo concreto, como el amor? Eso y mucho más encontramos en estas páginas, pues esta novela de Luis Caissés es también un fragmento del país que vivimos, poblado de los vecinos curiosos,nuestras costumbres, sus modos de vida, relaciones familiares y sociales, que nos parecen, muchas veces, una predicción de los días que vivimos hoy. Además en Benigno y El Hada hay muchos olores, colores, sabores, que la hacen una obra sensitiva, dúctil, potente, escrita inteligente y sensiblemente por alguien que sabía muy bien los secretos de la cocina, un gran degustador no solo culinario, yuno de los escritores más importantes y necesarios –que no siempre ambas cosas es lo mismo, pero aquí bien sabemos que sí– de la literatura contemporánea en Cuba.

*Publicado originalmente en La Jiribilla.

El Cine, la Pandemia y la Tarea Ordenamiento. El cine poscovid, un nuevo amanecer

Por Carlos Rodríguez Rubio (Centro Provincial del Cine)

Fotos tomadas de Internet

El 2020 quedó sin dudas en la historia como uno de los años más difíciles para la humanidad. Los días ajetreados se transformaron en confinamiento, aislamiento social como medida de contención ante la pandemia de la Covid-19.

Montar en bus, ir a una cafetería, a la escuela, al teatro o al cine fueron actividades que se identificaron como peligrosas por el alto nivel de contagio de la enfermedad y algunas fueron restringidas o suspendidas.

Particularmente el Cine, el gran entretenimiento universal, como industria y arte es fuertemente afectado. Pero mientras la vida social, la política, la economía, la cultura, el deporte se ven perjudicados, ¿quién podría pensar en ir al cine?

Si el destino es incierto, particularmente el séptimo arte enfrenta una crisis múltiple. Rolando Pérez Betancourt se preguntaba en un artículo en Granma: “¿Qué pasará con el cine una vez pase el coronavirus?”.

En el planteaba como los cines de Estados Unidos pegaban el grito en el cielo a causa de las pérdidas millonarias que causa el cierre de las salas y como grandes estrenos ampliamente promocionados estaban siendo comercializados por streaming.

La exhibición en los cines y la producción cinematográficase ven limitados,lo que ocasionapérdidas financieras, y le cede terreno a las plataformas que venden por streaming, dominadas por las multimillonarias Amazon, Netflix y Apple; fomentando en millones de espectadores el hábito de ver películas en sus casas.

En nuestra isla la situación del cine no es distinta y la crisis es aún peor. La exhibición que antes era limitada porque no se cuenta con la red de salas comerciales que poseía el país en los años 80 del siglo pasado, cuando provincias como Holguín contaba con seis cines en la ciudad cabecera y un gran número en todo el territorio.

Si Hollywood por la Covid dejó sin empleo a más de 100 mil personas, afectando la producción de filmes, el ICAIC desde la crisis económica de 1990 perdió considerablemente su capacidad de producción. Con la creación del Registro del creador independiente y el Fondo de fomento se busca impulsar la creación cinematográfica en el país, aunque ahora los proyectos enfrenten las limitaciones que impone la pandemia.

Cuba como otras naciones tuvo que llevar a las plataformas online al Festival Internacional de Cine de Gibara y realizar con muchas restricciones y desde las plataformas digitales el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano realizado en la Habana o el Festival Nacional del Audiovisual “Por primera vez” en Holguín.

Esta situación conlleva a que los Centro Provinciales de Cine (CPC) como el de Holguín, incumplan sus planes de ingresos, y que el público holguinero encuentre en el paquete los estrenos extranjeros mientras esperan los nacionales del 2019 y del 2020.

La pandemia ha retrasado y limitado el rescate de instituciones cinematográficas en el territorio, todavía se espera con anhelo la apertura del Cine Martí ubicado en el corazón de la ciudad de los parques, el cual se encuentra en el proceso de instalación del clima y a la espera del equipamiento de proyección.

Pese a esa situación se realizaron la premier de Confinamiento, producción de Estudios la Loma del director Jimmy Ochoa y Piel de Burdégano del realizador Juan Carlos Domínguez, obra que mereció varios premios en El Almacén de la Imagen de Camagüey y el Gran Premio del Festival Nacional del Audiovisual de Holguín, estimulando de esta forma a los creadores del territorio.

Tras el día cero, y la implementación de la Tarea Ordenamiento en el país, los CPC tienen que asumir nuevos retos: una estructura empresarial acorde a la Resolución 30 del 2020 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Prescindir de instalaciones que solo conllevan pérdidas, el Centro Provincial del Cine de Holguín cuenta con 23 cines, algunos su reparación conllevaría gastos millonarios, además de salas de video y videoclubs sumando másde 60 instalaciones, la estrategia debe ser reparar donde haya potencial para recuperar lo invertido.

Trazar un plan de inversiones que devuelva los cines a su esplendor, equipados tecnológicamente para proyectar películas; obtener el equipamiento para mejorar el trabajo de oficina, de comunicación y prestar otros servicios acordes a los nuevos tiempos como la venta de películas en formato digital.

Continuar el apoyo a la creación audiovisual y estimularla desde los diferentes festivales que realiza el centro, premieres, estrenos; la participación en los principales eventos culturales de la provincia, para seguir elevando la aportación del cine en la vida cultural del territorio.

El 2021 es un año de desafíos; todavía se libra la batalla contra el coronavirus. Mientras no se proyectan figuras en la pared el trabajo debe ir enfocado en fortalecernos, en equiparnos con lo que no teníamos, en seguir produciendo filmes, para cuando esto culmine, haya nuevas películas y donde verlas.

 

Martí, huellas holguineras de su devenir en la historia

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Internet

A lo largo del tiempo y por causas del azar o el destino, varios objetos relacionados con distintas facetas de la vida del Héroe Nacional cubano José Martí (1853-1895), encontraron lugar en la ciudad de Holguín, y hoy se conservan como huellas tangibles de su devenir en la historia patria.

Después de la vida y la obra misma de Martí, casi ningún suceso se concibe prodigioso, apuntó el escritor y ensayista Cintio Vitier en el prólogo del libro “Martí a flor de labios”; sin embargo aún resulta curioso y extraordinario que lleguen a nuestros días vestigios palpables del paso del Apóstol por la vida, peregrino a su vez como las huellas de su “Diario de campaña”.

Uno de los objetos que orgullosamente exhibe la Casa Natal de Calixto García resulta la bandera cubana, de costuras manuales de mediano tamaño, que Martí regalara a Rosa Torres, hija del general holguinero Mariano Torres, en 1893, por su participación en un acto patriótico en Kingston, Jamaica, mientras la familia sufría el exilio del padre en esta isla del Caribe.

Consta en los documentos museables que la muchacha guardó la insignia nacional hasta los últimos tiempos de su vejez, cuando la regaló a la holguinera Carmen Mayo Zaldívar, quien la cuidó con celo y orgullo, hasta que en 2003 la donó a este Museo.

La existencia de esta pieza, que también abrazó los restos de un joven revolucionario caído durante la dictadura de Batista, se conoció a través de una exhausta investigación realizada por las historiadoras holguineras María Julia Guerra y Ángela Peña Obregón.

Por otra parte, en La Periquera se reafirma una vez más la amistad y las continuas visitas de José Martí a la casa de los Torres en Jamaica mientras preparaba las acciones para la Guerra del 95, al exponer una pequeña mesa donde firmó documentos relacionados con la gesta en una de sus estadías en 1984.

También se conserva en este lugar el velo utilizado para cubrir el rostro del Héroe Nacional desde el Cementerio de Remanganagua hasta su inhumación en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba; justo al lado de esta pieza se encuentra un libro de firmas donde los veteranos que entregaron el pequeño pedazo de tela blanca, dan fe de la veracidad del manto que acompaño a Martí hasta su sepulcro final.

Salvaguardar estos objetos es cuidar el alma de la nación, conservarla intacta para revelarla a las generaciones futuras como patrimonio tangible de una historia donde Martí es faro y guía.

Como dice Cintio en uno de sus textos: “Nosotros concurrimos a desparecer, pero Martí, no. Mientras haya cubanos Martí va a existir”.

Jairo Cruz y Codanza: ¿De qué estamos exentos?

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Jairo Cruz González llegó a la holguinera Compañía de Danza Contemporánea Codanza en 2004, recién egresado de nivel medio de danza en Santiago de Cuba. “Una semana después ya estaba aquí, trabajando en Codanza con Maricel Godoy”, recuerda. Ahora regresa, desde México, donde vive hace once años, para montar su coreografía Exe (Exento).

De la llegada a Codanza hasta su trabajo en Exe sucedieron varias cosas en la vida de Jairo Cruz. Su llegada a la compañía –con un elenco predominantemente masculino– coincidió con una especie de reavivamiento: Hombres de blanco y negro, de la propia Maricel, fue estrenada en abril de 204 en el IX Encuentro Internacional de Danza en Paisajes Urbanos, en la Habana Vieja, y obtuvo el Premio de Coreografía en ese evento. Esta fue su primera obra en Codanza, le seguirían corografías emblemáticas en la trayectoria del colectivo: Espacio gnóstico americano (Esteban Peña Villagrán, 2004); La carrera del siglo (Maricel, 2005); Imagen en el lente (Gilberto Cruz, 2005); Las formas del fuego (Maricel, 2006); Memoria fragmentada (Aldo Siles, 2006), que le diera el Premio de la Ciudad de Holguín en Interpretación Masculina a Jairo ese año; y Yényere Gumá, buena noche (Maricel, 2008), con el Premio de Interpretación Masculina nuevamente para Jairo, que repetiría al año siguiente con Superficie insular (Aldo Siles).

“En Codanza me evalué como primer bailarín, y decidí comenzar a trabajar en México por la invitación de una compañía en 2009. Desde entonces hasta ahora han sido once años”.

En México, Jairo –nacido en 1985 en Nicaragua, Banes– trabajó con varias compañías, con coreógrafos mexicanos y extranjeros, y recién concluyó un contrato con el Centro de Producción de Danza Contemporánea, en la capital azteca. “Hice coreografía en la escuela, pero los años en Codanza fueron más bien para crecer como intérprete, pues me interesaba mucho aprender de sus excelentes bailarines (Vianki González, Wilber Pérez, Gilberto Pérez). Aunque seguía la inquietud de crear obras, lo que desarrollé en México”.

“Coreografiar para Codanza es un deseo que viene desde la nostalgia. Ya había impartido un curso aquí, cuando era otro elenco, y había planeado con Maricel montar algo. La Covid-19 vino a retardar todos los proyectos. En México, junto con Paulina del Carmen, mi novia, trabajé en el proceso de montaje de la pieza. Regresé a finales de año a Holguín por cuestiones familiares y el universo conspiró un poco para quedarme más y trabajar con la compañía que me forjó, que me vio nacer como profesional”, cuenta.

Exe lleva a escena a 16 bailarines de Codanza y piensa estrenarse en Holguín cuando las condiciones epidemiológicas lo permitan. “Exe es exento, pero en inglés es la abreviatura de ejecutar. La obra va sobre lo que estamos exentos de ejecutar: de qué estamos exentos en la vida, si estamos exentos de una enfermedad, de atender a las reglas de un sistema social o no, de eso se trata un poco… Les hablé a los bailarines un poco de mi etapa de emigración, que pasado un tiempo a lo mejor hubiese hecho lo mismo pero de una forma diferente que en ese momento no fui capaz. Uno piensa que estar exento de algo te va a llevar a otra cosa, luego de vas dando cuenta de lo que sucede y que las acciones tienen consecuencias, y es justo eso lo que quiero ver y plasmar en esta pieza. Qué puede suceder si tomamos la decisión de estar libres de algo, alguna regla quizá o de algo con lo que no queremos cargar pero llevamos ahí con nosotros. Más que nada sentimientos o cuestiones humanas que es lo que me llama la atención”.

“Busco que las personas decidan estar exentos de algo. Quiero provocar en los bailarines que ellos digan de que han querido estar libres y que esa provocación les haga llevar una interpretación al escenario que el público se identifique con ella”, añade.

Para Jairo, Codanza es una institución de la danza contemporánea en Cuba: “La compañía está en una etapa de ansiedad y de necesidad artística en los intérpretes. Aquí hay artistas bastante maduros, pero hay etapas en las que el artista quiere y cree que toda la información que pueda tener y sacar de tu cuerpo va a ser mejor para su crecimiento, cuando a veces ninguna de esa información en realidad la procesas. Creo que esa etapa está sucediendo con los bailarines de Codanza, pero no es mala, para nada, eso es el previo a madurar una compañía. Cuando llegué yo estaba igual, quería aprender, bailar, pero tienes que ir moldeando lo que vas aprendiendo. Para un coreógrafo como yo eso quiere decir que tienes toda la materia prima disponible para trabajar con ella. Ellos necesitan de información, de trabajo, presentarse, estar frente al público. Seguimos haciendo, ahora desde Codanza, arte de la forma que sea posible”.

 

 

 

 

 

La geometría de Lobachevski según José Luis Serrano

Por Erian Peña Pupo

Foto cortesía de Ediciones Holguín

¿Qué obsesiona a un escritor contemporáneo? ¿Qué ideas pueblan su psiquis y cuáles convierte luego en imágenes, metáforas, y finalmente en literatura? ¿Acaso pueden ser cognoscibles sus pensamientos, miedos, pasiones, mediante la lectura y posible interpretación de sus libros? Y más si añadimos que este creador, digámoslo así, es un escritor que se arriesga doblemente (ser escritor ya es de por sí un riesgo con cierto mérito) con el arte de la versificación clásica: el soneto como género que exige ciertos rigores y pertrechos idiomáticos y técnicos no siempre fáciles de dominar y usar en su justa medida.

Eso pienso cuando leo Geometría de Lobachevski, poemario publicado por Ediciones Holguín en 2016, con el cual el poeta holguinero José Luis Serrano (Estancia Lejos, 1971) obtuvo el Premio Adelaida del Mármol en 2015, con un jurado integrado por Daniel Díaz Mantilla, Lourdes González Herrero y Luis Yuseff, y además, el valorado Premio de la Crítica 2016.

Instrumentos de explotan en redondo. / Incursiones al centro de la Tierra. / El edredón que el moribundo aferra. / La soledad del corredor de fondo. / Lo mismo da Comala que Macondo. / Valles de Irlanda. Costas de Inglaterra. / Cae el telón. El círculo se cierra. / Acaban de ajustar el tirafondo. / El criminal ha revelado el móvil. / Los átomos colapsan en Chernóbil. / Hay mil vacas paridas en Holguín. / ¿Campos de fresas? ¿Campos de exterminio/ donde la muerte no tendrá dominio? / Led Zeppelin or Yellow Submarine? (“Átomos”).

¿Qué pasa por la cabeza de J. L. Serrano cuando escribe sus poemas? Poemas estiletes, podríamos decir. Poemas revólveres (para jugar a la ruleta rusa). Poemas AK–47, bazucas, T–34. Amnésico. Poemas botellas de ron, varias cervezas largas. Alcohol en sangre. Poemas tragos ríspidos, cortantes. Aritmética. Matemática. Poemas insurgentes y peliagudos. Indóciles. Pero también gentiles, delirantes. Eso difícilmente lo sabremos, pues quizá ni el mismo poeta haya llegado a conjeturar (a pensar seriamente en ello) la cantidad de flashazos poéticos que visitan/atraviesan/surcan cada segundo su mente. Flashazos inevitables como los que surcaban la cabeza –la cabeza de un creador es cosa compleja sin dudas– de aquel saxofonista de jazz llamado Johnny Carter, inspirado en Charlie Parker, adicto a la marihuana y con una percepción del mundo y del espacio–tiempo muy particular, aquel saxofonista que Julio Cortázar nos entregó magistralmente en su conocido cuento “El perseguidor”.

Al poeta de la Estancia Lejos: ¡muchas felicidades en tu día! Foto: Archivo

Como Johnny Carter, J. L. Serrano escribe él mismo su biografía, que sin dudas está en su obra, como si escribiera variando las estructuras y los acordes del jazz más experimental, rompiendo las improvisaciones, insolventes, eléctricas, furiosas, del bebop tradicional.

Blanco país de la anestesia. Limbo/ de los pacientes operables. Aspa/ vertiginosa (helicoidal) que raspa/ los cirros, los estratos y los nimbos. / Nervios de acero. Músculos de mármol. / Imperio epidural de la raquídea. / El tumor se transforma en una orquídea/ que con cuidado se le extirpa al árbol. / ¿Labrar bisontes en la piedra pómez?/ Acaba de morir Máximo Gómez. / Harta la Toga del veneno tirio. / Hacia país inaccesible. Blanco/ país de la anestesia. Hay un barranco: / ¿saltar o proseguir en el martirio? (“Cirros”).

Este es un libro diferente, han dicho muchos, en el panorama de la mecánica clásica en Cuba y probablemente en el ámbito hispanoamericano. Y no es menos cierto, pero es al mismo tiempo un “cuaderno total” que viene a resumir (aunar en su medida si es posible usar el término) el trabajo de J. L. Serrano como versificador en un género que domina como pocos desde que publicara en 1997 Bufón de Dios, libro prístino de la naciente Ediciones La Luz. “José Luis Serrano es un arquitecto que conoce a la perfección de las reglas para construir edificios a partir de un dominio técnico, razón por la cual suele jugar desde la provocación. (…) Geometría de Lobachevski es un libro estremecedor. Su esencia está en aprovechar al máximo las posibilidades que ofrecen las lecturas acumuladas a lo largo de su carrera por un campo minado y con sus poemas como brújula para asumir tamaña empresa. Su extraordinaria capacidad para convertir frustraciones, caídas y raros silencios en sonetos demoledores le permite estar fuera de toda clasificación en Cuba”, escribe a propósito el poeta tunero Frank Castell.

Serrano incorpora en su poesía temas, contextos y situaciones que afectan (centrífugamente, podríamos decir) al hombre contemporáneo, donde se inscribe el ser cubano de hoy. En ocasiones es como si delante de nosotros, de nuestros asombrados ojos, pasaran múltiples titulares periodísticos o breves leads de agencias de prensa (actuales y antiguos) que terminan siendo pura poesía a quemarropa, sin contención. Es, apoyándome en Frank Castell, como si nos encontrarnos ante un vertiginoso y violento zapping donde “mientras más avanzan los textos es mayor la velocidad de imágenes ofrecida a través de múltiples canales”.

Publicado en la colección Ítaca de Ediciones Holguín, con edición de Lourdes González Herrero y un atractivo diseño a cargo de Roddier Mouso Bahr, a partir de la obra Nido (Land Art, 2015) de Rubén Tomás Hechavarría Salvia, Geometría de Lobachevski es parte de un proyecto mayor llamado “Trilogía acéfala”, que cuenta con el poemario Más allá de Nietzsche y de Marx, editado por la santiaguera Editorial Oriente, en 2016, además del inédito “Los perros de Amundsen”.

En Geometría… J. L. Serrano apoya sus “conjeturas poéticas”, sus “carreteras, cadalsos, calabozos”, en la figura y la obra del matemático ruso Nikolái I. Lobachevski (1792–1856) para articular un “libro de alguien que sin artificios ni figuras planas establece un diálogo muy atractivo con(tra) el lector. Ha contaminado ritmos, recupera contornos culteranos saludables; voces que no entenderíamos propias de la mecánica clásica germinan aquí. La poesía hay que entenderla de modo imperfecto, como creía Coleridge; por tanto, el pervertido y ardiente deseo de imperfección que asoma en los textos de J. L. Serrano, concierne a una manera de asumir un nuevo territorio: la apuesta radical a creer que no existen tradiciones porque todas se convocan en el espectáculo de la ruptura, o tal vez, esa misma ruptura, esa experimentación, no sean otra cosa que la más importante tradición creada”, añade el tunero Carlos Esquivel en el prólogo del libro.

¿Cuerpos astrales? ¿Cuerpos cavernosos? / ¿Desproporción? ¿Arritmia? ¿Desmesura? / ¿Contrarrevolución? ¿Contracultura? / ¿Alcanzar el nirvana o el reposo? / Perdona, Lobachevski, es tan morboso/ confiar en tus precarias herramientas. / Hiperbólicas bestias fraudulentas/ vendrán a cercenarnos los testículos. / Ya están muy cerca. A dos o tres cubículos. / ¿En qué oprobios sumirnos? ¿En qué afrentas/ desvanecernos, Nikolái? Ridículos/ axiomas y sofismas argumentas. / En la bandeja están los adminículos. / Las manos entran en el látex, lentas (“Látex”).

Quizá con ese diálogo lírico y trasgresor, acumulativo, logrado también consigo mismo, diálogo perturbador y contaminante en los terrenos expansibles de la mecánica clásica, como si pensáramos en la expansión del universo y sus contornos a través del propio verso y sus múltiples posibilidades, el holguinero J. L. Serrano nos entrega en Geometría de Lobachevski sin dudas uno de sus mejores poemarios. Poemas que vienen a ser estiletes. Poemas revólveres (cargados) para jugar a la ruleta rusa. Amnésico. Poemas AK–47, bazucas, T–34. Poemas botellas de ron para empatar los días y las noches. Poemas acordes de jazz. Poemas alcohol en sangre. “Otra cerveza, por favor”, amigo Lobachevski. Pero antes dime qué debo hacer: “¿Cortar el cable azul o el cable rojo?».

 

 

 

 

 

Las letras fieras de José Martí

“En tus versos crecí con alma pura;
De niño te adoré como un padre.
A tu vigencia eterna mi corazón se abre,
Con tu ejemplo de amor y de bravura (…)”.
Antonio Guerrero
Enero llega siempre con la misma imagen: el político visionario, el revolucionario que habló para ayer y para hoy, el patriota de siempre. Y así, año tras año, sin vergüenza ni sonrojo, lo cultivamos con intensidad: fundó el Partido Revolucionario Cubano, luchó por la independencia de Cuba, denunció al gigante de las siete leguas y murió en Dos Ríos.
Lo cierto es que sin darnos cuenta eclipsamos la variedad de géneros y el peculiar estilo de este hombre, que vertió su pensamiento en palabras, con tal energía, persuasión, dominio de la lengua y tan hondos conocimientos de la expresión, que forma y contenido se fundieron de modo natural en perfecta armonía.
Sus escritos marcan a cada ser que estudia su obra. Gran parte de nuestra cultura y forma de actuar, la debemos a su estudio profundo y a su sed de enseñanza. Por ello, de vez en cuando, deberíamos observar detenidamente su ideario, para aquilatar y enaltecer mejor al héroe.
Palabras del alma
José Martí avivó un genio individual para desarrollar diversos talentos en la mayoría de los oficios intelectuales; más que escritor de géneros literarios definidos, fue orador, editor, director de periódicos y revistas, cronista, biógrafo, crítico de literatura, música, pintura, teatro, economía y ciencias, sociólogo, lingüista, pedagogo, diplomático, historiador.
La nómina de temas, autores, géneros y artistas que motivaron su pluma es asombrosa. De ellas se nombra con más frecuencia su obra poética, quizás por los hermosos y conocidos versos que ilustraron su apasionado corazón, su alegría, su dolor y lo más importante, su amor incondicional a la patria.
Ismaelillo (1882), Versos Libres (1891), Versos Sencillos (1891), los que forman parte de La Edad de Oro (1889) y su poema dramático Abdala (1868). Poesía que no era solamente la rima mecánica, sino la inspiración rebosada de vida y amor: “Mis versos van revueltos y encendidos/ como mi corazón; bien es que corra/ manso el arroyo que en el fácil llano/ entre céspedes fresco se desliza (…)”.
Durante su primera deportación a España (1872-1874), aborda un teatro de ideas y conflictos morales íntimos, con su drama en prosa Adúltera. En México lo inspira una romántica ninfa, la linda actriz mexicana Concha Padilla, en cuyos labios pone el personaje femenino de Amor con amor se paga, acto que se estrenó el 19 de diciembre de 1875 en el Teatro Principal de esa ciudad.
A petición de una amiga, Adelaida Baralt, Martí escribió su única novela, Amistad funesta, publicada con el seudónimo de Adelaida Ral en varias entregas de El Latino Americano (New York, 1875).
Con tan poco gusto por el género y obligado a cumplir los requerimientos convencionales de la novela “rosa”, el Apóstol realizó, sencillamente, una obra maestra, poblada sin embargo, de equívocos posibles para la futura valoración crítica.
La dimensión cultural de José Martí le facilitó un despertar en el quehacer crítico de las diferentes manifestaciones culturales. Un ejemplo memorable es su enjuiciamiento de Heredia, el cantor del Niágara en el año 1888; en este artículo descubre lo herédico: “(…) ese lenguaje que centellea como la bóveda celeste, ese período que se desata como una capa de batalla y se pliega como un manto real, eso es lo herédico”.
Todo lo dicho anteriormente pertenece por derecho propio a una ejecutoria periodística que de 1881 a 1892 no tuvo comparación en las letras hispanoamericanas. Unido al más apasionante de sus discursos y el más íntimo de sus versos, diarios y cartas, el periodismo dio vuelo al pensamiento martiano: periodismo convertido por él en observación, consejo… visión.
Trabajó en diversos periódicos: la Revista Venezolana (1881), El Partido Liberal de México (1882), La Opinión Nacional de Caracas (1881) y La República de Honduras (1886).
El poeta, narrador, crítico literario y ensayista cubano CintioVitier, el más importante estudioso de la obra del Héroe Nacional expuso: “Se trocó el Periodismo, bajo su pluma, en método de conocimiento de lo real y lo posible. Hizo cátedra de la noticia; laboratorio del suceso; de lo efímero, poema; extrajo de lo sucesivo, leyes; expuso con olor a tinta fresca y para siempre su galería de retratos ejemplares”.
Su legado yace en su cuantiosa correspondencia, en su oratoria. Todo ello revela su capacidad para convencer, para persuadir, para unir.
Estilo de oro
Nuestro Apóstol no sería el gran artista que es hoy, si no hubiese podido dar sello personal a cuanto escribió. Su obra tiene un estilo propio, inconfundible, una manera típica de expresar sus ideas tanto en la lengua oral como escrita.
Cuando se lee una frase suya, una idea, una página, el lector reconoce la presencia del Maestro. Él llegó a forjarse una manera de escribir que ha dado quehacer a sus lectores; al respecto aclaró: “la sinuosidad de mi estilo, es inevitable por la armazón en que me ocurre el pensamiento”.
La diversidad se manifiesta primero, por su vasta cultura que le permitió establecer profusas relaciones intertextuales, y segundo, por la complejidad de su escritura. Compuso de manera peculiar el período oracional donde son frecuentes las extensas oraciones psicológicas y el uso, muy marcado, del hipérbaton.
Martí integró los factores: léxico, semántico, sintáctico y estilístico en el uso de la lengua española, en correspondencia con sus presupuestos estéticos y éticos.
Esta es la pujanza redentora, de ahí que en el alma de todo cubano que se precie de serlo, halle refugio hoy, ese tributo y homenaje perpetuo a un hombre que fuera de todos los tiempos; de Cuba y el mundo: José Martí.
Por Isis Sánchez Galano