Holguín en sus 300 de Carnaval

A los 300 años del pueblo de Holguín estuvo dedicado el espectáculo del Teatro del Pueblo, realizado este 14 de agosto en el Centro Cultural Bariay, previo al inicio oficial del Carnaval 2019, que entre los días 15 y 18 arrollará con paseos, comparsas, carrozas, la alegría de los holguineros y de quienes nos visiten.


La gala “Carnaval por los 300”, dirigida por Víctor Osorio Zaldívar, aunque un poco extensa, fue un elegante adelanto de lo que acontecerá en materia cultural durante las fiestas populares. Todo el talento artístico presentado sobre el gran escenario del Bariay fue holguinero.
A ellos se sumaron las vistosas carrozas humanas de Santiago de Cuba, tres de las cuales lucieron en su diseño símbolos del pueblo de Holguín, como la Loma de la Cruz, el Burro de Mayabe y El Guayabero. Una vez más la Fantasía de Caibarién se sumó al jolgorio con sus exquisitos trajes.
Que Víctor Osorio es un hombre radio quedó demostrado nuevamente en su gala. A Yamilka Arredondo, conductora habitual del medio y anfitriona de la velada, se sumaron populares voces de la CMKO Radio Angulo: León Batista Suárez, Néstor Salazar, Enma García y César Hidalgo Torres.
La escenografía de Tomás Acosta respaldó todo el espectáculo con escenas cotidianas de la ciudad como la Loma de la Cruz y la estación de ferrocarril, además de otros motivos carnavalescos.
Contagiaron a los bailadores las agrupaciones Banda América y M’DYVOZ ganadoras, respectivamente, de los concursos para elegir el tema del carnaval y el del verano en Holguín.
Con la actuación del grupo Los Guayaberos se rindió homenaje a Faustino Oramas, figura insigne del territorio. Asimismo se presentó la centenaria Orquesta Avilés, la más antigua de América Latina y también símbolo de esta tierra.
Renombrados solistas del territorio actuaron como Nadiel Mejías, Ernesto Infante, Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Yamila Orozco. Sobre el inmenso escenario del Bariay los acompañaron las agrupaciones Codanza, que dirige la maestra Maricel Godoy y Danza Evolución, liderada por Víctor Osorio.
Los siempre atractivos fuegos artificiales iluminaron la noche del Teatro de Pueblo en la que también se presentaron las compañías De Cuba Soy, Fantasía, Ronda de los Sueños, el Teatro Guiñol de Holguín, las chicas de Golden Voices y Los Beltas, con los éxitos de siempre de carnaval.
Con la tradicional conga cerró el espectáculo, al que sucedió el concierto de la agrupación granmense El Gallo y su Orquesta para los bailadores aunados en el Bariay.
La gala “Carnaval por los 300”, dirigida por Víctor Osorio Zaldívar, aunque un poco extensa, fue un elegante adelanto de lo que acontecerá en materia cultural durante las fiestas populares. Todo el talento artístico presentado sobre el gran escenario del Bariay fue holguinero.
A ellos se sumaron las vistosas carrozas humanas de Santiago de Cuba, tres de las cuales lucieron en su diseño símbolos del pueblo de Holguín, como la Loma de la Cruz, el Burro de Mayabe y El Guayabero. Una vez más la Fantasía de Caibarién se sumó al jolgorio con sus exquisitos trajes.
Que Víctor Osorio es un hombre radio quedó demostrado nuevamente en su gala. A Yamilka Arredondo, conductora habitual del medio y anfitriona de la velada, se sumaron populares voces de la CMKO Radio Angulo: León Batista Suárez, Néstor Salazar, Enma García y César Hidalgo Torres.
La escenografía de Tomás Acosta respaldó todo el espectáculo con escenas cotidianas de la ciudad como la Loma de la Cruz y la estación de ferrocarril, además de otros motivos carnavalescos.
Contagiaron a los bailadores las agrupaciones Banda América y M’DYVOZ ganadoras, respectivamente, de los concursos para elegir el tema del carnaval y el del verano en Holguín.

Con la actuación del grupo Los Guayaberos se rindió homenaje a Faustino Oramas, figura insigne del territorio. Asimismo se presentó la centenaria Orquesta Avilés, la más antigua de América Latina y también símbolo de esta tierra.
Renombrados solistas del territorio actuaron como Nadiel Mejías, Ernesto Infante, Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Yamila Orozco. Sobre el inmenso escenario del Bariay los acompañaron las agrupaciones Codanza, que dirige la maestra Maricel Godoy y Danza Evolución, liderada por Víctor Osorio.
Los siempre atractivos fuegos artificiales iluminaron la noche del Teatro de Pueblo en la que también se presentaron las compañías De Cuba Soy, Fantasía, Ronda de los Sueños, el Teatro Guiñol de Holguín, las chicas de Golden Voices y Los Beltas, con los éxitos de siempre de carnaval.
Con la tradicional conga cerró el espectáculo, al que sucedió el concierto de la agrupación granmense El Gallo y su Orquesta para los bailadores aunados en el Bariay.

 

Vivir en las montañas

Texto y Fotos  Jorge Suñol


Dicen que es mejor vivir el cuento. Por eso subimos y bajamos lomas con el corazón desabrochado, desfiando los caminos inquietos, el calor de agosto, los largos kilómetros. Llevamos la cultura en las mochilas, apretadita, para regalarla por gran parte del Plan Turquino holguinero.
Cinco días en los que aprendimos unos de otros, cinco días en los que soñamos más de lo acostumbrado, incluso, hay quien en plena madrugada se desperto sonámbulo, agitado, descuidado ¡Qué locura! Cinco días de travesía, trepando y trepando por el monte verde, humilde y puro.
No los propusimos y lo logramos, con el alma y la pasión de creer en aquellos que habitan estos espacios necesitados de arte, a los que el silencio penetra cada hora, y entonces, solo permanecen fantasmas, el tiempo se detiene.
Los niños, unos con su mejor ropa, otros demasiados descalzos, eran quizá los que más disfrutaban el espectáculo. En cada sitio, por iniciativa del Inder, se celebraban juegos deportivos y recreativos, y ellos, se batían por ser ganadores, sobre todo en el de halar la soga. Tremenda energía.
Esta historia comenzó un jueves, en Birán, el 1ro de agosto. Atravesamos por una geografía difícil, pero fue hermoso llegar, respirar y conocer a gente de montaña, aferrada a su casita de madera y guano, a su café mañanero, a su siembra, aferrada a tan poco.
Contarlo cronológicamente sería una de las opciones para este reportero, la más fácil diría yo. Pero decidí mejor, alterar los tiempos, y comenzar con lo que, al menos a mí, más me conmovió.
Aquel viernes, justo cuando necesitamos un luna dispuesta y enorme, el cielo se volvió tímido. La noche llegó más rápido que de costumbre. Se acumulaba en cansancio del día, el segundo de la Trepada Cultural, pero estábamos allí, en Cajimaya, perteneciente a Mayarí, haciendo lo posible.
Aquello no era más que un monte oscuro, encerrado en su lejanía, en su aburrida costumbre. El pueblo se había quedado sin luz, por alguna reparación momentánea, pero poco a poco fuimos encendiendo nuestras linternas, captando rostros y sonrisas, nos agrupamos todos, y así, con ese aliento, los músicos de Décima, Punto y Son regalaron sus controversias, el dúo homorístico Zapia hizo de las suyas con sus chistes y el proyecto de Narración Oral Palabras al Viento, vendió, mágicamente, sus buñuelos. Sí, no me pude contener, y mis pupilas tampoco. La gente no paraba de aplaudir. Corría a chorros la esperanza.
Romper el silencio
La Trepada Cultural cumple de 17 años. Ha sido un largo camino de retos, de mucho esfuerzo. Cuando llega el verano, se ha vuelto tradición que el Plan Tuquino se “mueva”, al menos por pocos días. Como iniciativa del Gobierno Provincial, la Dirección Provincial de Cultura y el Inder, apoyados por unidades de Comercio y Gastronomía, este espacio es vital en comunidades intrincadas, que viajó por Cueto, Mayarí, Frank País, Sagua y Moa.
La Granja fue el primer sitio que visitamos. Se localiza en Birán. Nos reunimos en un viejo taller de mecánica. Allí nos levantábamos, entre el correteo de los pequeños, los guajiros de sombrero, las muchachas coquetas, la venta de libros, la cerveza Mayabe, las ruinas de un almacén. Regalábamos la magia del Mago Ayala, y el resto del equipo que ya mencionaba, a pleno sol.
En Marcané dormimos la primera noche. Viejos albergues, viejas literas. Clásica estructura de un Pre en el Campo. Mosquitos por doquier. Pero aún así, sabíamos que nuestra causa superaba estas condiciones. Los de Palabras al Viento, contaban de su experiencia en la Cruzada Teatral Guantánamo- Baracoa, con sus caminos, precipicios, mares, y sustos. Lo imaginaba todo, incluso recordé mi histórico viaje al PicoTuquino, del que salieron romances, heridas y miles de fotos.
Crear ilusiones
Aún no amanece. El ruido del central alarma, despierta a los que todavía tenemos las marcas de las sábanas. Nos vamos a Mayarí, pero adentro, a La Ayúa, donde no hay más de 80 casas ni 350 personas, donde todo el mundo se conoce, y cada familia se abraza en la noche, se reinventa para llegar hasta la carretera, porque casi nada entra ahí. Y solo queda a 7 kilómetros (km) de la carretera, a 20 km del centro del municipio. Ya no es como antes, que pasaba algún transporte. Hay que caminar por el pedraplén, no queda otra opción.
No hago otra cosa que mirar fijamente lo fotográfico de este sitio, metido entre lomas majestuosas, palmas, trillos, piedras. Y capto par de imágenes para recordarlo. A lo lejos, está Emerio, y llegan luego dos jóvenes, uno es su hijo, y lo otro lo es casi, de crianza.
Pocos sabían que allí llegaríamos aquel mañana. Pero el guajiro lo supo, porque el día antes llovió, esa era la señal de cumbancha, de la fiesta. Y así fue. Apareció un palo (poco encebado) y los niños, los jóvenes se trepaban. De fondo un canción pegajosa. Más arriba, en la tienda,un señor de unos 80 años fumaba su tabaco, le quise preguntar su nombre, pero decidí solo fotografiarlo. Su cara, su mirada, sus arrugas, me anunciaron que llevaba toda un vida en este punto de nuestra geografía.
En La Ayúa aprovechamos y entrevistamos a varios de la Brigada. Todos habían experimentado momentos similares. Carlos Ayala, esta vez sin trucos bajo la manga comentó que esta idea “es algo fenómenal, llevas al arte donde nadie se atreve a ir, está bien concebida, desde el momento en que cada uno sabe lo que tiene que hacer. La magia le encanta a todo el mundo y la gente se pregunta será verdad, será falso”. Allí, he de aclarar, muchos se sorprendieron.
Por su parte, Yordani Sera Rodríguez, actor narrador de Palabras al viento,
comentó: “Es un compromiso traer a esas personas un momento de felicidad, de belleza, de que salgan de su cotidianidad, del silencio que reina muchas veces. No solo es venir a divertirte, a ganar un dinero, tienes que saber que hay códigos estéticos que van a quedar en esa población, tiene que ser un producto, que eduque, transforme, motive, cree ilusiones. No es hacer muchas cosas a la vez, sino que aunque sea una, tenga un efecto muy positivo y marque a esos públicos muy necesitados de la acción cultural y artística”.
Y Yensi Cruz Ricardo, también actriz narradora de este grupo, reflejó: “El acercamiento con los públicos es hermoso, pero a la vez es complicado, y sobre todo cuando tú le vas a llevar una muestra de algo que quizá no tiene la facilidad de verla comúnmente. Llegar con esos espectáculos a estas comunidades es fabuloso, es un acercamiento que tienes con la realidad, que no es la realidad de un teatro”.
Sobre los retos que tiene por delante la Trepada Cultural, Fermín López Hernández, director del proyecto teatral, afirmó: “Se impone un trabajo de sistematización de algo tan maravilloso que surgió hace tantos años, que sea no solamente los artistas, los funcionarios, sino que vengan investigadores, especialistas del Centro Provincial de Casas de Cultura y analicen qué funciona y qué no. La Trepada no puede ser la misma de hace 10 años, porque todo cambia, el mundo cambia. Me parece que es un público que hay que empezar a formar, esa personas tienen que vivirlo, sentirlo, es un trabajo de mucha paciencia”.
Y fuimos sumando más lugares a nuestra lista: Cabonico, El Sitio, La Caridad del Sitio, Barbarú, Magueyal, La Melba. Recoriendo las montañas, con la mochila a cuestas, con el arte y las historias grabadas en nuestros recuerdos, usando la cultura como pretexto, y su poder de conquistar, unir, soñar esta aventura que se vive y disfruta cada verano.

Mi cuerpo es mi vida

Por Julio César

“El proyecto Palomas en mi primer espacio político, mi fiesta y consagración de vida, es ese espacio de dignidad y libertad, de derechos; y qué mejor lugar para conversar sobre estos temas que este Festival de Cine, de las artes para los derechos humanos”.

Así lo confesó la prestigiosa documentalista Lizette Vila, durante la jornada de cierre de las sesiones teóricas en la presente cita que se realiza habitualmente en Gibara.

Fotos: Kevin Manuel Noya

Con el aplauso especial para la tercera Lucía, Adela Legrá, quien recién se sumaba a las actividades del evento, Sergio Benvenuto Solás, asesor del Presidente del Festival, presentó esta propuesta externa asumida por el Festival dada la importancia que reviste: “es para nosotros un gran lujo cerrar con este panel dedicado a la mirada de género a través de esa obra maravillosa que es Insumisa, de Fernando Pérez”.

Como la primera película en coproducción Suiza-Cuba consta Insumisa, largometraje dirigido por Fernando Pérez, que narra la estancia de Enriqueta Fabard en Cuba, una de las primeras luchadoras por los derechos de la mujer.

“Independientemente del fuerte sol que hace ahora puedo afirmar que en la tarde va a llover, no es una predicción meteorológica, me lo dijo el mar esta mañana cuando le vi agitado y con tonos grisáceos, y esto es por causa de Enriqueta Faber”, aseveró Pérez, al tiempo que narraba la curiosa anécdota sobre esta gran mujer y su relación con el clima en Cuba: “siempre que hay una cita importante que gire en torno a ella en nuestro país, llueve. Se está nublando ya, yo no soy fanático pero creo en las energías, y creo que eso es una gran metáfora de lo que significa una historia como la de Enriqueta: sin dudas una mujer muy valiente que se adelantó a su tiempo en la defensa, no solo de los derechos de género, sino de las ideas que nos unen a todos nosotros, porque fue una mujer de ideas”.

Como la primera cooperante entre Cuba y Suiza catalogó a Enriqueta su coterráneo Peter Tschumi, Director Residente en Cuba de la Oficina de Copperación de la Embajada Suiza (COSUDE), quien la catalogó además como una heroína personal y también para su país, e incluso no solo para ellos, sino para el mundo entero, en temas de lucha contra el machismo y por las libertades humanas.

“Vengo de un país donde se hacen muchas cosas malas, pero también muchas buenas, y estas últimas tenemos la suerte de que sean gracias a las mujeres”, así definió a su Argentina Alicia Lapenta, integrante del grupo “Ni una menos”, jurista de profesión e incansable luchadora por los derechos de la mujer desde su puesto en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

“Como profesora de derecho estoy en pleno trabajando en el aparte de las leyes para que se nos respete como individuos, por el derecho sobre nosotros mismos como parte de nuestra propiedad privada. Luchamos para la Argentina y para nuestra América toda, y lo hacemos incesantemente no solo en lo urbano, la visibilidad, también en la que es menos visible, la de generar pensamiento crítico en pos de la unidad y la equidad”, agregó.

Totalmente impresionado por la magnitud y ambiente del Festival de Cine, José María “Cote” Romero, fotógrafo y realizador uruguayo, e incansable activista por los derechos sociales; catalogó a Fernando Pérez como uno de los más grandes cineastas de la filmografía cubana.

“Uno de los valores de esta película que es que se extrapola hasta la actualidad: hoy en día, a lo largo y ancho del mundo, muchas personas sufren situaciones similares o peores, rechazados por una sociedad patriarcal, cerrada”, expresó el también jurado en la categoría de Documental, Animación y Videoarte, durante la presente cita del Festival de Cine de Gibara.

Gibara, escenario ideal para la creación cinematográfica

Encuentro teórico sobre la realización cinematográfica actual, durante el 15 Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto: Flavia Dotres

La versátil actriz cubana Laura de la Uz dijo a la Agencia Cubana de Noticias que resulta significativo la presencia de una gran cantidad de jóvenes artistas, quienes merecieron un espacio dentro del evento para intercambiar, conocer y presentar sus trabajos, lo cual permite, además, nutrirse de los más experimentados en el área de la filmografía.

También el realizador y dramaturgo holguinero Yunior García significó que su presencia en esta y en varias ediciones ha sido vital para su carrera, especialmente con los estrenos de obras teatrales como Jacuzzi y Humo, las cuales gozaron de la aceptación del público y abrieron paso a nuevos proyectos de trabajo.

Identificado por muchos como Festival de Cine Pobre- Humberto Solás, por su anterior nombre, este es un evento distinto a otros de su tipo, explicó García, todo gracias a la magia que tiene la también conocida como Villa Blanca de los Cangrejos, por la acogida de su gente y lo pequeño e íntimo de la localidad, unido a la relación entre profesionales de la cultura y el pueblo gibareño.

Cada año, agregó, el público de esta urbe costera demuestra ser especial, colman los asientos en las presentaciones teatrales, en las áreas de proyección bajo las estrellas dispersas por el centro histórico y en la presente edición impresiona la multitud que llega hasta el emblemático cine Jibá para apreciar los materiales en concurso.

Vladimir García Herrera, director de la película Antes que llegue el Ferry, incluida dentro del certamen, resaltó la relevancia de encuentros como el FIC para brindarle visibilidad a la creación personal, pues participar en ellos constituye el primer paso y la posibilidad de abrir nuevas puertas en el panorama cinematográfico.

La directora Isthar Ysin, de Costa Rica, confesó sentir un especial cariño por esta urbe oriental, al recordar también su presencia en la primera edición 15 años atrás, evocando a la vez al fundador Humberto Solás cuando leyó el manifiesto de cine pobre que rige los estatutos del evento.

Durante el FIC-2019 que cerrará sus sesiones el próximo sábado, la Villa Blanca de Los Cangrejos, como es conocida también y fundada el 16 de enero de 1817, se reanima, transcurren los días con las calles llenas de gente de distintas latitudes, se respiran aires de renovación y confluyen las diferentes manifestaciones, convirtiendo a Gibara en una ciudad soñadora.

(Con información de Agencia Cubana de Noticias)

El cine cubano tiene rostro de mujer

Por Erian Peña Pupo

El cine cubano tiene rostro femenino. Airado, dulce, rebelde, rostro de mujer. Eso es indudable. Más allá de una cara específica, muchas Lucías, Teresas, Rachel… componen nuestra filmografía.

Cada cual compone su lista, busca sus “rostros preferidos”, va aferrándose a ellos…

Por eso el Festival ha querido reconocer la impronta de varias actrices participantes en esta cita de las artes.

Panel “Invitadas ilustres del Festival”. Foto: Kevin Manuel Noya

Moderado por Jorge Perugorría, presidente del XV Festival Internacional de Cine de Gibara, la Casa de Cultura acogió el panel Invitadas ilustres del Festival, compuesto por las reconocidas actrices cubanas Daysi Granados, Coralia Veloz, Jacqueline Arenal, María Isabel Díaz y Tahimí Alvariño.

Para Daysi Granados, “lo más importante del Festival ha sido el encuentro con este gran pueblo”. “Quedé conmovida y muy agradecida por esta invitación”, comentó. Con Humberto Solás inició una amistad “bastante estrecha en los años 63 y 64. Éramos muy jóvenes y nos reuníamos un grupo de amigos. Recuerdo cuando estaba planeando filmar Manuela y después Lucía. Luego pude hacer Cecilia con él. Fuimos juntos hasta la Siberia. Era un ser muy preciosista”.

Por su parte, para Colarita Veloz “es una maravilla venir todos los años a Gibara”, donde realiza una peña característica ya de la cita. “El Festival es único… Me siento honrada y privilegiada de estar aquí”.

María Isabel Díaz, residente en España, aseguró: “Es como si todas las energías confluyeran en Gibara. Aquí me he sentido plenamente libre”. A Jacqueline Arenal, Solás “le dio las dos oportunidades más grandes de mi vida: El siglo de las luces y este Festival. He visto teatro, cine, exposiciones, conciertos… lo estoy aprovechando al máximo. Gracias a Gibara y a su gente”, comentó. “Trabajar con Solás en El siglo… fue un antes y un después en mi carrera como actriz”, añadió.

Por su parte, para Tahimí Alvariño este “es un Festival de puertas abiertas. Un mar de artes… una compilación de todas las manifestaciones”. Mientras Laura de la Uz lo que más disfruta “es las posibilidades que abre para adolescentes y jóvenes; que mi hija y sus amigas hayan podido ver la copia restaurada de Fresa y chocolate. Gracias al Festival por darle una oportunidad a los jóvenes”.

Interrogadas por el público, compartieron sobre sus trabajos, proyectos, opiniones sobre el cine cubano…

Luego de catorce años en Colombia, dice Jacqueline Arenal, que “tenía deseos de volver a trabajar aquí”. “Allá hice televisión, cine, teatro… y ahora pienso seguir trabajando en mi país”, añadió.

“Hace cinco años que no hago nada en Cuba, no trabajo en ningún proyecto. He trabajado en España, pero aquí ningún director me ha llamado en todo ese tiempo. Las actrices tenemos que reinventarnos, pero me niego a que mi vida sea un monólogo”, aseguró Laura de La Uz, actriz de importantes filmes como Hello Hemingway, Madagascar, El cuerno de la abundancia y El Beny.

“Soy una mujer de 55 años –asegura María Isabel– que estoy a las órdenes de quien quiera llamarme aquí”. Además rememoró su trabajo con el cineasta español Pedro Almodóvar, en el filme Volver.  Por suerte, la Ofelia de Una novia para David regresó a la pantalla grande cubana en El viaje extraordinario de Celeste García, del director Arturo Infante, obra presente en el Festival.

Por su parte, Daysi Granados, la clásica Cecilia del filme homónimo de Humberto Solás, la joven actriz del clásico Memorias del subdesarrollo, la intérprete de Plaff o demasiado miedo a la vida, asegura que “para mujeres de nuestras edades es muy difícil encontrar papeles. Es algo que sucede en todas partes del mundo. Pero creo que aun me faltan cosas por hacer y expresar”.

Finalmente Coralita Veloz contó acerca de su trabajo reciente en la televisión y cómo se ha vinculado a la labor de jóvenes realizadores, entre ellos el cortometraje Cositas malas, de Víctor Alfonso.

Después vinieron las fotos, los saludos, tímidos o espontáneos… con cada una de ellas, pues nadie quiere perderse, en los días del Festival, la cercanía de estos importantes rostros del cine cubano.

Niños de grandes ligas

Por Vanessa Pernía Arias

Habaneros U12 es el documental que ofrece el guionista y director Alfredo Ureta a los espectadores del Internacional de Cine de Gibara, inspirado en la historia de doce niños cubanos que viajaron a Estados Unidos para competir en el Torneo de Disney World.

Su estreno ocurrió en el centro cultural habanero Fábrica de Arte Cubano y pretende irrumpir en las interioridades del equipo formado por niños entre 10 y 12 años, pues logra captar el proceso de entrenamiento, la preparación del viaje, el torneo y el encuentro con jugadores cubanos en las Grandes Ligas, como José Dariel Abreu y Alexei Ramírez.

De manera natural, en sesenta y cinco minutos, Ureta presenta a los peloteritos en un espacio profesional complementado con entrevistas a los familiares y a su director Noel Tortoló, además de reconocidos beisbolistas de la isla: Víctor Mesa, Juan Padilla, Alexander Malleta y Frank Camilo Morejón, quienes puntualizan la necesidad de potenciar el trabajo en los barrios, especialmente, con los niños.

Al respecto Alfredo Ureta afirmó: “El documental responde al suceso en sí, queríamos recopilarlo todo, las interioridades, eso siempre lo defendimos en el proceso de realización”.

Habaneros U12 es una historia narrada con eficacia y mucha sensibilidad que exhibe, por encima de todas las cosas, la cubanía que desborda nuestro deporte nacional por excelencia. Además, tiene el valor de documentar el giro trascendental en la vida de estos pequeños, pues se convierten en el primer equipo de beisbol infantil de barrio en viajar a Estados Unidos, luego de que lo hiciera el equipo de los Cubanitos en el lejano 1948.

El espectador atento se percata de la intención de los realizadores, que se enfrascaron más de un año para seguirle la pista a un grupo de muchachos, desconocidos, sin fama, que emergieron de la humildad habanera para colocarse en el epicentro beisbolero de Estados Unidos. Habaneros U12 es una exquisita historia de este equipo de béisbol infantil, contado desde el interior, con sus sobresaltos, sus bromas y sus incontables alegrías…

FIC Gibara: hablan los realizadores

Por Jorge Suñol Robles

En esta 15 edición de FIC Gibara, más de cincuenta cintas y quince guiones optan por los premios Lucía en las categorías de Largometraje y Cortometraje de Ficción, Largometraje y Cortometraje documental, Cortometraje Animado, Cine en Construcción y Guion inédito. Hoy le proponemos una rápida mirada a dos de estas propuestas, en voz de sus propios realizadores.

Eduardo del Llano: “La clave sigue estando en las historias”

Rállame la zanahoria es el capítulo 14 y penúltimo cortometraje de la popular serie de Nicanor, bajo la dirección de Eduardo del Llano. Precisamente esta es una de las obras en concurso, que convence por la actualidad del tema, una acertada crítica a los artistas, a la cultura cubana en general.

“La serie de Nicanor, no a nivel institucional, sino a nivel underground,  la gente la sigue mucho.  En el sentido convencional de que haya continuidad en los personajes, los capítulos son monotemáticos, independientes, aunque siempre se trate siempre de Nicanor, que tiene una personalidad y una corporalización diferente en cada corto. Hemos tratado en lo posible de que no se repitan temas o zonas de la realidad, y si se repiten, tratar que sea desde otro enfoque.

Durante el rodaje del corto Rállame la zanahoria, de Eduardo del Llano. Foto Roberto Lamelo

“En este caso, son tres actores de primer nivel y creo que la historia levanta mucha roncha. Es una realidad incómoda. Tiene que ver con personajes y zonas de la cultura cubana que son muy de actualidad,  a pesar que se filmó hace más de un año. Te llena de satisfacción poner el dedo en la llaga en cosas que están vigentes.  Aunque el contexto social desaparezca, si la historia es sólida y es extensible a otras experiencias humanas, perdurará,  a pesar de que realidad haya cambiado. Se trata siempre de trabajar para hacer cosas que sirvan no solo al cubano de ahora, sino al noruego del  2040”, afirmó.

El realizador es la segunda vez que viene al Festival, después de 10 años. Recalca sobre la calidad de los cortometrajes en esta ocasión. “Hay propuestas que prometen mucho”,  apunta.

De cómo fue el trabajo con la joven actriz Andrea Doimeadiós, que se suma al staff de la vieja guardia, conformado por los reconocidos actores Luis Alberto García y Néstor Jiménez, dice: “He tenido la suerte que por los cortos hayan pasado Yailene Sierra, Mirta Ibarra, que son actrices extraordinarias. Ella es una chica excepcional, le viene en la sangre, pero no solo es una gran actriz, sino que tiene vis cómica destacable.  Llena mucho la escena, no puedes dejar de mirarla, tiene un carisma especial”.

Eduardo del Llano ha insistido en la comedia, como uno de los soportes para expresar sus historias. Al respecto comenta: “Recuerdo  que  en los años `90,  la mayor parte de las películas cubanas eran comedias, con todo lo bueno y malo que eso tiene.  Del milenio para acá es como si de pronto a los realizadores le haya dado por hacer tragedia y por las zonas más sucias de la realidad cubana, que por supuesto hay que reflejarla  porque también son parte; es como si con el tiempo la comedia se convirtiera en un género menor a los ojos de los realizadores, la mirada desde lo cómico es tan eficaz y tan difícil  de hacer sino más, que la de la tragedia.

Acerca del panorama cinematográfico joven  sostiene:   “Vivimos en un momento en el que, por suerte, la tecnología están al alcance de todo el mundo,  pero para mí la clave sigue estando en las historias que tengas para contar, lo que tienes que decir. Pienso que los jóvenes realizadores tiene mucha rabia adentro, pero cuentan una primera historia y luego no tienen más nada qué decir, o empiezan hacer películas y es nada más atmósfera, voces en off.  Si tú tienes bastantes historias que contar, tendrás una carrera como cineasta”.

Isthar Yasin: “Sentir a Frida desde dentro”

La admiración a Frida Kahlo y a su pintura me hizo conocer a su enfermera, llamada Judith Ferreto,  quien la cuidó en sus últimos años de vida. Luego, ella se convierte en enfermera de Diego Rivera, y posteriormente se queda viviendo en México,  con  una sobrina que la cuida hasta que muere. Esta sobrina es testigo de cómo su tía se vestía como Frida Kahlo, se pintaba el entrecejo, hablaba y cantaba sus canciones e incluso tuvo un accidente que le causó fracturas similares a las de la artista mexicana.

La actriz y directora Isthar Yasin. Foto: Adrián Aguilera

“Martha Zamora,  una de las más importantes biógrafas de Frida visita a la enfermera después del accidente y ve como llevaba puestos los anillos que le regaló la pintora. A partir de eso surgen mis deseos de hacer esa película desde ese ángulo, desde la mirada de alguien que la cuidó y amó durante sus últimos años”, cuenta emocionada la actriz y directora costarricense Isthar Yasin, quien trae al Festival su segundo largometraje Dos Fridas.

La cineasta deja claro que este filme no es una reconstrucción histórica de la obra la artista mexicana, su objetivo fue “crear una obra que se inspira en las fuentes de la pintora: como el arte popular, la mitología indígena, los retablos mexicanos, en otro tipo de racionalidad, una racionalidad que trabaja con el mundo del inconsciente, con lo oculto, lo invisible. Yo no quería solamente contar una historia,  quería intentar crear un poema que reflejara esta visión y mi propia visión de la obra, la vida y el arte”, añade.

La actriz portuguesa María de Medeiros interpretará a la enfermera Judith Ferreto. Foto: Astarte Producciones.

El filme aborda el terrible tema de la muerte, el amor, el cuidado femenino pero también se enfoca en “lograr una propuesta estética, propia, personal. Es una película que muestra el universo de Frida, es su propio mundo, y eso fue muy difícil”, describe la realizadora.

Isthar  asume, además, el personaje Frida en la cinta, y sobre ello expresa: “Quizás eso fue lo más difícil, dirigir e interpretar, pero impuse mi voluntad para vencer los obstáculos y sentir a Frida desde adentro. La ficción se vuelve también un documental, porque a mí misma me estaba sucediendo algo que podría semejarse a esa lucha que ella tuvo por la vida de transformar el dolor en belleza”.

Dos Fridas ha viajado por todo el mundo: Estonia, Costa Rica, China, Egipto, con buena aceptación entre los espectadores, sin importar las fronteras: “Yo quería que la película completa fuera como una pintura de Frida. Creo en la magia del cine, creo que una película puede ser un acto mágico”, concluye.

Este sábado se darán a conocer, en la gala de clausura, los ganadores  por los distintos apartados de esta quince edición, un festival que “moja” a Gibara con su mar de artes, con su energía, su movimiento, un espacio donde se sueña eternamente. Esto es una gran aventura. Y hay que vivirla.

El regreso de Los Modernos a Gibara

Por Vanessa Pernía Arias

Los modernos, filme uruguayo dirigido por Mauro Sarser y Marcela Matta, constituye esencialmente un reflejo de la “modernidad” y su efecto en la realización humana; de la misma manera que la contemporaneidad y los cambios sociales, políticos, económicos y culturales, aparejados al desarrollo humano, son algunas de las temáticas más recurrentes en el cine contemporáneo, principalmente en Latinoamérica.

Con un jurado presidido por el director y guionista español Félix Viscarret, e integrado por Arturo Soto, Osvaldo Montes, Pablo Barrios y Demián Bichir, el filme obtuvo el Premio al Mejor largometraje de ficción y Mejor actriz (Noelia Campo) en el pasado Festival gibareño. Ahora regresa a la pantalla del cine Giba para el disfrute de los espectadores.

El filme explora básicamente la realidad de tres parejas que se enfrentan a la disyuntiva de elegir entre la paternidad, la realización profesional y su libertad sexual; seres que no son más que víctimas actuantes de la cotidianidad y sus conflictos, una muestra de las inquietudes a que se encuentra sometido el ser humano en la actualidad.

Según varios medios, Los modernos se mantuvo once semanas en cartelera y alcanzó un público de doce mil espectadores, lo que la convirtió en la película nacional con mayor permanencia y espectadores ese año en Uruguay.

También ha sido premiado como Mejor película en el Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona, y Cine Latinoamericano de Ecuador. En Uruguay fue premiada por la Asociación de Críticos de Cine con los reconocimientos a Mejor actriz (Noelia Campo), Premio revelación (Matta y Sarser) y Mejor película (Premio del público).

Para socavar el calor: conversar de cine

Por Julio César

Quizás lo más desacertado de trasladar el Festival Internacional de Cine de Gibara para el mes de julio, sea el calor casi insoportable que por estos días se siente en la Villa Blanca, aunque el visitante extranjero dudo que piense de igual forma, ya que ellos disfrutan más de una tarde de sol, mientras los cubanos nos escurrimos por la más mínima sombra para no sufrir los embates de nuestro ardiente sol tropical.

Nada mejor para socavar este sofocante verano que una buena plática sobre cine, y es por ello que durante las tardes la Casa de Cultura de este territorio costero de Holguín deviene en espacio propicio para el debate en torno a las artes, y específicamente al séptimo, el cual nos ocupa indiscutiblemente.

Foto: Eliécer Cabrera

El Encuentro con profesionales del Cine Español se desarrolló en la tarde de este miércoles 10, momento propicio para publicitar los proyectos de varios invitados ibéricos al Festival, así como conocer los derroteros del cine que en esta región insular se produce.

Un intrigante plan colocará a tres guardias de seguridad madrileños de mediana edad que están en paro durante la España de la poscrisis, en un viaje revelador de ciertas verdades y elementos de su amistad, aparentemente imperceptibles para los protagonistas. Paulo Menargues, director del largometraje de ficción El Plan, explicó que en tres intensas semanas de rodaje realizaron esta película: “un reto a nivel de concepto porque se trataba de rodarla íntegramente en un piso-apartamento-, durante varias semanas, en el que convivimos cerca de cuarenta personas, por lo que el esfuerzo de los actores es un elemento a destacar”.

“No tenemos ninguna obra en concurso, pero hemos acudido a Gibara por el placer de disfrutar un espacio tan bonito como este del cual nos habían comentado ya varios amigos, y aprovechando nuestra presencia presentaremos nuestro proyecto que es un largometraje de ficción: El Plan, protagonizado por Antonio de la Torre, con Raúl Arévalo y Chema del Vargo; adaptación de una obra de teatro homónima-escrita por Ignacio Vidal-, el cual tenemos previsto estrenar el próximo otoño”, apuntó Menargues.

Historias bien controvertidas sobre temas no muy cotidianos e incluso tabúes para la sociedad tradicional son las que nos trae Javier Muñiz, Director del Festival Internacional de Cortos de la Ciudad de Soria, e integrante del jurado en Documental, Animación y Videoarte durante la presente edición del FIC Gibara. Una muestra de cortometrajes de temática sexual a manera de investigación en todas estas relaciones de pareja, es la que nos llega desde esta pequeña ciudad de Madrid, para ilustrar diferentes conflictos como la incapacidad de tener hijos de un matrimonio y las medidas desesperadas que estos llegan a tomar, el caso de una alumna que es irresistible a los profesores, o incluso la controvertida relación sadomasoquista de una mujer con su esposo, donde la primera justifica su aberración sexual como algo común, normal. Según Muñiz, el criterio de selección para esta muestra fue el de crear sorpresa en el espectador, así como de exhibir historias bien contadas sobre situaciones no tan cotidianas que se ponen en valor en la pantalla.

Panel sobre cine iberoamericano. Fotos: Adrián Aguilera

Los días que vendrán es una llamativa propuesta de Carlos Marques-Marcet, película que, al decir de su director, cierra una especie de tríptico iniciado hace cinco años con varios rodajes accidentales, no planeados: “Justo en medio de un rodaje el año pasado dos de nuestros actores se enteraron que estaban embarazados-que es como se denomina ahora a la concepción en pareja-, y surgió la idea de graficar cinematográficamente el periodo de gestación. Es una película en paralelo, hecha en presente, con un guión que se desarrolló cada semana, y luego de que parieron rodamos un año y medio más. Es un film de ficción que aprovecha el cambio de cuerpo y otros conflictos que se dan cuando se procrea”, acotó.

Un llamado a la reflexión, así como a solidarizarnos con la reciente causa del pueblo sirio nos propone Vicente Monsonís, a través de su documental Filoxenia, el rapto de Europa. El también jurado de Guión inédito y cine en construcción, dentro de la presente cita del Festival de Gibara, expresó su sincero agradecimiento por la invitación, debido a que hace 22 años hizo la especialidad de Cine en la escuela de San Antonio de los Baños, momento que cambió radicalmente su vida, pues fue a través de esta beca de seis meses donde encontró su vocación: “Venir al Festival es un regalo, como cerrar un círculo que inició hace años, justo en La Habana”, expresó.

Sobre el éxodo de los refugiados sirios hacia Europa con motivo de la guerra que recientemente se libró en ese país, versa el largometraje documental. Filoxenia es el antónimo de Xenofobia, odio al extraño, al extranjero; su título surge precisamente de la difícil situación a que estuvieron sometidas todas aquellas personas que se vieron obligadas a abandonar su país de origen a causa de la guerra, por temor a perder su vida.

“Nos dimos cuenta de que todas esas noticias sobre refugiados, gente aislada en las ciudades, jóvenes sin oportunidades laborales, no están tan desvinculadas como nos muestran: todas son síntomas del mismo problema, las políticas neoliberales, que al final están atentando contra el espíritu fundacional de la Unión Europea”, destacó Monsonís, quien además señala como aspecto relevante dentro de su documental las duras imágenes, imprescindibles de colocar: “aunque solo es un ínfimo porcentaje de lo que tuvimos que ver, o de lo que han vivido las personas en medio de esta tragedia”.

Maravillas en el helado

 Por Katherine Pérez

Hoy me he ido al cine a ver Fresa y chocolate, que es quizá la película cubana que más haya visto en mi vida, digamos que unas 10 veces. La primera vez que la vi, tendría diecisiete años. Fue mi padre quien me dijo, ven, para que conozcas a Diego, y yo me quedé alucinada ante aquel hombre que hablaba de una silla para leer a John Donne ¿sillas  solo para leer poesía? y de la Callas y de la porcelana de Sévres y que amaba los vitrales, los guardavecinos, y las calles de esa Habana que sentía, que sufría, que vivía.

Película Fresa y chocolate restaurada. Foto: Adrián Aguilera

Por suerte yo también tuve un Diego en mi vida, alguien que me hizo té de la india y me obsequió libros alucinantes mientras escuchábamos arias y sentíamos el privilegio de no ser otro en la cola, bajo el sol.

La primera vez que vi a Senel Paz, quien escribió el cuento en que se basa el guión de Fresa…fue un año después de ver la película. Yo era entonces estudiante de Técnicas Narrativas en el Centro Onelio Jorge Cardoso y él nos habló de cómo escribía sus libros y de El lobo, el bosque y el hombre nuevo, uno de los cuentos más fascinantes que haya leído.

Todavía recuerdo aquel fragmento en el que se narraba como Diego se había hecho maricón y veo al basquetbolista desnudo bajo la ducha, bañado por los chorros de luz que eran más dignos de los rosetones de Notre Dame que de la claraboya del convento y cómo esa luz sacaba tornasoles de su cuerpo y puedo ver la luz descrita, salir de entre las letras del cuento e iluminarme la cara.

Debo decir que cometí el error de ver primero la película y leer luego el cuento, porque en la lectura ya Diego no fue un Diego imaginado sino siempre en mi mente la imagen de Jorge Perugorría y David, no fue otro que Vladímir Cruz, de hecho cuando leí En el cielo con diamantes, el último libro de Senel Paz que he leído, el protagonista seguía siendo Vladímir Cruz, como si no pudiera despegar  sus físicos de la historia. Y cuando eso sucede en la mente del lector es porque los actores se apropiaron tanto de los personajes que los hicieron ellos y eso, solo lo logran los grandes artistas y los grandes directores.

Pocas adaptaciones al cine, de cuentos y novelas, me han complacido tanto como esta, y por si alguien dice: porque es un cuento realista. Se lo respeto. Pero igual defiendo que tanto la película como el cuento te dejan ese no sé de tristeza y alegría mezclados con esperanza que solo logran las adaptaciones brillantes.

Hace dos años me fui a la Catedral del Helado y leí el final del cuento, un final como para salir corriendo loma abajo y gritar el nombre de alguien a quien se ama mucho, una de esas cosas que uno siente que se debe desde siempre, y me pedí un helado de fresas (habiendo chocolate) que no tenía fresas, pero era una maravilla, se los juro. El mejor helado de mis últimos años.